JOSÉ MARÍA GUELBENZU: Crítico, Lector, Escritor y Editor. (Primera parte).

Se ha acusado a este blog de maniqueo. Aceptamos la acusación, lo somos. Entendemos que en el mundo del libro hay buenos y malos. Pero hay que tener en cuenta que estamos en medio de una guerra. En un conflicto armado es necesario saber en quien puedes confiar, los buenos, y a quién debes atacar o de quién te debes proteger, los malos. Si no lo tienes claro, estás muerta en el primer intercambio de letras.

José María Guelbenzu es de los buenos. No hay duda. Te puedes fiar de lo que escribe, de lo que edita y de lo que reseña: Nunca te va a dejar tirada. José María Guelbenzu es un hombre literariamente honrado.

Jose María Guelbenzu (Madrid, 1944) es escritor (18 novelas, varios relatos, y un libro de poesía) crítico literario (Babelia) y editor (Taurus y Alfaguara). Su último libro, El hermano pequeño (quinto título de su serie de novela negra “Mariana de Marco”) ha sido publicado recientemente por Destino y es muy bueno. Pero nuestro ojito derecho es El amor verdadero su penúltima novela, de la que, ahora ya terminada la entrevista, podemos decir que es, a nuestros ojos y mentes, la mejor novela en castellano sobre nuestra generación, las/los que nacimos en España en los años cuarenta del siglo XX.

Prometimos algo cortito a José María y al final, de forma inevitable, se nos fue la mano con las preguntas. Hemos dividido la entrevista en función de las cuatro dimensiones literarias de nuestro hombre: 1. Crítico. 2. Lector. 3. Escritor. y 4. Editor. Hoy se recogen las dos primeras partes y mañana las restantes.

Primera parte: Crítico.

“La mayoría de los libros que hoy nutren el género tan masiva como efímeramente circulante de la novela suele no resistir a la lectura o suele operar con respecto a ésta como un factor secante. Acaso corresponda a ese fenómeno un debilitamiento de su lectura crítica. O simplemente, diríamos, de su lectura. Si deja de responder, imprevisiblemente, a determinados preconceptos con que el crítico lo aborda a efectos prácticos, el texto narrativo –por limitarnos ahora solamente a éste– parece escapar a la simple operación lectora.No es infrecuente que el crítico dé, en efecto, la impresión de no haber leído”.

José Ángel Valente 1988

Epílogo de La mirada .Siruela 2011.

1.- Comienza, José Ángel Valente, de esta forma el epílogo a tu novela La mirada, (Alianza editorial, 1987, reeditada en 2011 con Siruela). Ya en 1988 parecía evidente el desencuentro entre novela y crítica que hoy, entendemos, es aun más claro. ¿Qué ocurre? ¿Es culpa de los críticos? ¿Se debe a la mala calidad de la novela de los últimos 30 años? ¿Qué opinas de la calidad de esas novelas recientemente editadas?

Ocurre, de una parte, que la nuestra es una crítica naturalista que no concibe otro modo de enfrentar un texto. De otra, el crítico no puede vivir de su trabajo, de modo que ejerce como amateur; los que tienen las espaldas cubiertas (esto es: los profesores) tienen por lo general una formación muy atrasada y rígidamente académica. Y en cuanto a la calidad de la novela, yo diría que es decente, o sea, que hay material para analizar con respeto y atención. Hay que añadir que faltan los creadores que reflexionan sobre su oficio, cosa habitual en otras áreas idiomáticas, ya que la mayoría de los nuestros aún cree en la imagen del artista como quien posee un don, tan romántica.

2.- En estos tiempos es difícil encontrar malas críticas en los suplementos y revistas literarias. ¿Los críticos solo leen lo que presuponen que les va a gustar? O, en un mercado en crisis, todos los integrantes de este entienden que mejor llevarse bien y sobrevivir juntos. ¿Se ha ablandado la crítica literaria española?

La crítica española no se ha ablandado: simplemente, no es crítica. Pero al asunto sobre el que se pregunta hay que responder que son tantos los libros editados y tan poco el espacio dedicado a ellos que mejor resulta hablar sólo de aquellos de los que merece que se hable bien.

3.- Vazquez Montalban, Cela, Umbral, Marsé, Delibes y Benet. ¿Serías tan amable de citar a seis escritores españoles de menos de 50 años que puedan ocupar en unos años el lugar de los anteriormente nombrados?

Apenas leo autores jóvenes españoles. Es un problema de tiempo. Pero hay nombres que disponen de alta credibilidad: Marcos Giralt Torrente, Luis Magrinyà, Julián Rodríguez, Berta Vías Mahou.

4.- John Updike nos dejó sus cinco reglas para una buena reseña:

–  Intenta entender lo que el autor trató de hacer, y no le culpes por no lograr lo que no intentó.

–  Incluye las suficientes citas textuales ?al menos un pasaje extenso? de la prosa de libro, de modo que el lector de la reseña pueda formarse su propia impresión, obtener su propio gusto.

–  Confirma tu descripción del libro con citas, aunque sean de una frase de longitud, más que con resúmenes vagos.

– No expongas demasiado de la trama, y no desveles el desenlace.

– Si juzgas el libro como deficiente, cita un ejemplo exitoso del mismo tipo, de la obra del autor o de otro lugar. Trata de entender el fallo. ¿Seguro que es del autor y no tuyo?

¿Qué te parecen? A nosotras nos parecen muy complacientes. Updike era un buen escritor y un buen crítico. Pero nos surge una duda: ¿Es lo suficientemente objetivo un escritor profesional para ser, al tiempo, un buen crítico?

Las normas, con no ser las únicas, las veo correctas. Un escritor sí puede ser suficientemente honesto con la crítica a un colega; eso se da más en el área anglosajona; en España observo a veces un descarado amiguismo (y viceversa). Para ello es importante que el escritor sepa siempre “desde dónde” escribe y sea capaz de apreciar el talento por encima de sus inclinaciones personales.

5.- ¿En qué consiste la autoridad del crítico? ¿Quién está capacitado para ejercer la crítica y por qué?

Es el problema de la formación, la convicción y la capacidad de argumentar. Con eso se edifica la credibilidad.

6.- ¿Qué te parecen los blogs en los que se reseñan libros? Cítame alguno que visites habitualmente?

No visito. Estoy a la espera de que todo este barullo tecnológico empiece a mostrar líneas de credibilidad.

7.- Dime, por favor, el nombre de tres críticos españoles o extranjeros de los que te fías y a los que sigues en sus recomendaciones literarias?

Yo concedo formación y credibilidad, entre otros, a críticos como Robert Saladrigas, Martin Schifino, Nora Catelli… De los extranjeros actuales sigo con especial atención a James Wood.

8.- Precisamente James Wood, crítico de The New Yorker, como sabes, defiende el realismo contra el postmodernismo. Dice: “una de las razones que nos permiten leer esas novelas de 1900 o 1800 es que, más allá de las enormes diferencias, hay cosas que no cambian. El amor, el nacimiento y la muerte de La muerte de Iván Ilich, (de Lev Tolstoi) por ejemplo, todavía son cruciales para nosotros. (…) Las preocupaciones básicas no son muy diferentes en 2009 de lo que lo eran en 1909 o 1809”. Wood defiende la persistencia del “yo”, los personajes y el argumento. Defiende la vigencia de Tostoi, Dostoievski y Flaubert, en definitiva. ¿Qué te parecen las nuevas corrientes que continuamente surgen en la literatura?

Yo no veo ahora nuevas corrientes sino, más bien, un retroceso a posiciones anteriores, a ver qué pasa mientras tanto. Hay novelas que parecen querer moverse hacia delante; por ejemplo: Cosmópolis o Body Art, de DeLillo, el Austerlitz de Sebald, la escritura de Andrújovich preguntándose qué es mi país y quién soy yo dentro de él; pero, en general, creo que Wood tiene razón: el realismo se ha hecho fuerte ante lo inescrutable del futuro. Sin embargo, se puede hacer realismo buscando superar sus límites; yo lo intenté con Esta pared de hielo y no estoy disgustado.

9.- “Un artificio tramposo que, con sus chispas metaliterarias, no consigue amenizar la deriva tan previsible de un libro construido con una sentimentalidad jurásica, que en sus mejores páginas trae, bien que a su modo, el recuerdo de las novelas de José Martín Vigil…”. Esta frase sobre el libro El hijo del acordeonista de Bernardo Atxaga en Babelia (El País) le costó la expulsión en 2004 al crítico Ignacio Echevarría. La novela la publicó Alfaguara, del mismo grupo editorial que El País. En aquel número de Babelia este libro ocupaba la portada del suplemento y se le hacía una larga entrevista al autor en las primeras páginas. Cuenta Echevarría que al ser verano el subdirector encargado de “supervisar” no estaba y “se les coló un gol”. Para nosotras aquello fue un escándalo. ¿Qué te parece a ti? ¿Funciona así la crítica en el suplemento Babelia?

Yo estoy totalmente de acuerdo con el fondo de aquella crítica de Echevarría y menos con la forma tan agresiva de expresarlo, porque no hay más que ver como calificó a una mala novela de su amado Pombo de “admirable fracaso” para darse cuenta de que ahí no mantiene una línea de coherencia y equilibrio. Por otra parte, creo que el director de cualquier publicación tiene derecho a no aceptar un trabajo que no le convence (esa actitud ha convertido, por ejemplo,  a Revista de Libros en un ejemplo de crítica solvente). Si además hubiera otros compromisos que arrojen sombras, a mi no me consta de manera fehaciente. En cuanto a mi experiencia, he de decir que en Babelia no se “supervisa”.

 

Segunda parte: lector.

10.- ¿Qué buscas como lector en una novela que no sea de género?

Comprendo que la respuesta es tonta, pero es ésta: que sea mejor que la vida misma. Para mí, la novela genial sería aquella que tuviera tantas lecturas como lectores, lo que es imposible de medir, pero da una idea: que la gran novela es aquella que tiene vida propia e independiente de su autor. Dicho de manera más terrena: que soporta cualquier relectura, que crece con uno mismo, que es una referencia permanente.

11.- ¿Qué buscas como lector en una novela de género?

Que cumpla con las premisas de su género y lo haga con verdadera eficiencia literaria.

12.- Dinos, por favor los cinco libros que más te hayan marcado a lo largo de tu vida.

Ulises, de Joyce;  Ana Karenina,  de Tolstoi; La copa dorada,  de Henry James;  Moby Dick, de Melville y  El castillo, de Kafka. (Pero hay más de semejante calibre; éstas las considero de formación).

13.- Cita, si eres tan amable, cinco buenos que hayas leído en los últimos dos años.

Rabos de lagartija, de Marsé; Indignación, de Philip Roth; Kinshu, de Miyamoto; Los infinitos, de Banville y Verano, de Coetzee.

14.- ¿Lees en otros idiomas? ¿En qué proporción respecto al castellano?

Leo fundamentalmente en castellano o español; y acudo a las fuentes cuando quiero comprobar una traducción o en el caso de lectura bilingüe de poesía.

15.- ¿Qué estás leyendo ahora?

Da lo mismo, leo según las necesidades de mi trabajo como crítico. Por gusto o curiosidad: Vida de Pablo, de Carlos Pardo y Venían a buscarlo a él, de Berta Vías Mahou.

Mañana la segunda (y última) parte de esta entrevista.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Críticos y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a JOSÉ MARÍA GUELBENZU: Crítico, Lector, Escritor y Editor. (Primera parte).

  1. Peri Lope dijo:

    Muy interesante la entrevista. Por cierto, recuerdo perfectamente lo de Echevarría y Babelia. Aquella crítica me pareció ensañamiento, la verdad.

    Me han gustado las notas de Updike a propósito de cómo hacer reseñas, quizá tome nota, aunque últimamente estoy más por la labor de hacerlas cortitas.

    Otra cosa: Como Guelbenzu se quede esperando a que le digan qué blogs literarios tienen credibilidad puede que se los pierda todos… Y los hay muy interesantes…

    Un saludo.

    • Gracias Peri.
      A mí, lo de Echevarría me gustó. Leí aquella novela y me defraudó mucho. Bernardo Atxaga no arriesgó nada escribiendo aquello. Un señor/a con un poco de oficio puede escribir algo igual o mejor. Creo que el lector merece, cuando menos, sinceridad. Y matizar y suvizar para decir y no herir es faltar a la verdad.
      Un saludo afectuoso
      La sargento Margaret
      PD: Mañana la segunda parte de la entrevista donde hablamos de Guelbenzu como escritor y como editor.

  2. microorcim dijo:

    Guelbenzu ganó el Torrente Ballester con la quinta novela de una serie (la protagonizada por Mariana de Marco, la jueza). Viva el anonimato en los concursos. A ver quién era el guapo o guapa del jurado que le negaba el premio.

Los comentarios están cerrados.