ALBERTO OLMOS: EL REY DEL MAMBO

En enero de 1959, Sammy Davis Jr. fue entrevistado en el programa radiofónico The Jack Eigen Show. Cuando le preguntaron por la agresividad que a veces mostraba su íntimo amigo Frank Sinatra, respondió: “Quiero a Frank y fue el hombre más amable del mundo cuando perdí el ojo en el accidente de coche y solo pensaba en suicidarme. Pero hace cosas para las que no hay excusas. El talento no es una excusa para los malos modales. No te da el derecho de pisar a la gente y tratarles mal. Eso es lo que él hace a veces.” Al final de la entrevista, Eigen quiso saber si Davis pensaba que Sinatra era el mejor vocalista del país. “Eso es algo difícil de precisar –respondió Davis-; tal vez hay gente mejor.” “¿Es usted mejor cantante que Sinatra?”, dejó caer el periodista para terminar. “Creo que sí, desde luego”, concluyó el showman de color. Los medios de comunicación de toda América propagaron la noticia. Era la primera vez que un artista se atrevía a decir algunas verdades de Sinatra y además quien lo hacía era su mejor amigo y protegido, un miembro del famoso Rat Pack.  Sinatra le retiró el saludo. Solo cinco meses después, cuando Davis se había cansado de pedir perdón en todo programa de radio al que acudía, Fran lo perdonó. (*)

 Salvando las distancias (de todo tipo), en este erial artístico llamado España, otro ego inflado –en este caso con menos motivos que Frank- también se ha enfadado porque lo critican.

Santiago Fernandez Patón publicó en Hermano Cerdo una reseña de Ejercito enemigo, la última novela de Alberto Olmos. Esta no fue del agrado del “escritor” que rápidamente  mandó una contrarreseña a la misma revista con unos argumentos –pensamos- un poco tramposos:

1.- Se agarra Olmos a lo poco bueno que dice Fernández Patón de su novela para, con aspaviento incluido, escribir lo siguiente con intención de confundir al lector:

Porque Santiago Fernández Patón afirma sin sonrojo que Ejército enemigo le ha parecido entretenida y que “[el autor] ha sabido cocinar una literatura alejada de la zafiedad, de lo anodino, del estilo plano a la par que [de] la grandilocuencia vacía”. Ante lo cual, uno, como autor, sólo puede alzar las manos y clamar: ¿qué más quiere usted?

Olmos sabe lo que quiere el crítico, se lo explicó muy claramente al final de la reseña:

Y en eso, en lo ameno, en lo entretenido, parece radicar la clave. Ejército enemigo, como tantas otras novelas en su estilo, consigue lo que, según muchos, debe ser la función primordial de la literatura: entretener. Habrá quien prefiera para ello pelar patatas, apuntarse a clases de tango o ver el telediario, es decir, actividades de las que seguramente uno sale siendo exactamente la misma persona de antes, pero con varias horas menos.

Lo que quiere decir Fernández Patón (y aquí escribo para todos menos para Olmos, que ya lo entendió la primera vez que leyó la reseña) es que su “novela” no es gran literatura ni se acerca. Tras leer un buen libro, no eres la misma. La buena literatura te cambia, para bien o para mal. Lo del segoviano es solo entretenimiento, como la novela romántica, nada más. Olmos en su impresionante campaña de autopromoción (lo están estudiando ya en el departamento de Marketing de la universidad de Ohio) ha vendido que lo suyo es clase Business y resulta que, al leer la novela, comprobamos que no pasa de clase turista y con menú basura, como el de Iberia.

2.- Pero Olmos vuelve a hacer trampa cuando acusa al crítico, nada más y nada menos, de querer matar la literatura. Se trata de una de las triquiñuelas más rastreras a las que he asistido en todos estos (muchos) años:

Uno creía que un escritor de verdad, que es a su vez un lector de verdad, nunca podría decir las dos palabras sacrílegas, letales, que algún crítico dedicó a mi libro. A saber: No leáis. Cuando decimos que un libro no nos gusta estamos sugiriendo que se lea otro libro; pero cuando recomendamos expresamente no leer un libro, estamos deforestando la lectura, aniquilando su biodiversidad.

No, Albertito, no. El crítico, cuando comprueba que un libro es muy malo, tiene el deber de avisar al lector. Es lo menos que se debe exigir a un buen crítico. Avisando de que un libro es horrible, se está dando vida a la literatura, no lo contrario. Se está permitiendo al buen lector –al que siempre falta tiempo para leer- disfrutar de otros libros literariamente aceptables, al menos.

Lo que le pasa a Olmos es que se cree el rey  del mambo, el jefe del Rat Pack. Y como es lógico, que los “subalternos” lo critiquen pues no le sienta bien. Por eso ha retirado el saludo a Patricio Pron y por eso se enfada y arremete con rabia cuando se dice la verdad sobre su “novela”.

Templanza, Alberto, templanza.

(*) “Rat Pack” de Javier Márquez (Almuzara, 2006)

Actualizacion a 17 de enero de 2012. No se pierdan esto. Entretenimiento del bueno.

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25 respuestas a ALBERTO OLMOS: EL REY DEL MAMBO

  1. Sería más correcto decir ‘contrarreseña’, como decimos también ‘contrarreforma’.

    Buenos días,
    Mario

  2. Ire dijo:

    Bueno, Patrulla, yo no le daría mayor importancia. Se trata de una acción comercial más. Cuando el murmullo se apaga hay que reavivar el fuego. Es una táctica antigua y conocida. Ibrah-b también lo hace con su mentor y protector Vicente Luis Mora, ponerlo a caldo para autopromocionarse. No hay que hacerles demasiado caso.

  3. Lo de Ibra tiene delito, Ire. Lo de todos, en general. Aburren tanto, tanto.

    “Literatura de Entretenimiento”. De modo que eso es lo que escribe Olmos (según Olmos). Eso es un muy interesante. Revelador, diría. Hay coincidencias maravillosas. He estado leyendo a Dickens, Dickens era también muy entretenido. Pero podía ser más y de hecho lo fue. No hace ni unos minutos dejé en Tongoy un par de citas que creo, de verdad, que tienen mucho que ver con esto que comentáis mas arriba. No me gusta mucho enlazar (por aquello de la autopromoción que no busco) pero he pensado que os gustaría echarle un vistazo: http://lamedicinadetongoy.blogspot.com/2012/01/lo-odioso-de-las-comparaciones.html

    Abrazos,

    • Sí señor. Muy bien traidas esas dos citas, amigo Tongoy. La buena literatura cambia. La mala, si hay suerte, solo entretiene. Pero, oye, entretener ya es mucho. Por eso no debería ofenderse Olmos cuando lo acusan de haber escrito un libro entretenido. Ya quisieran muchos.
      Un abrazo
      La Maggie Mae.

  4. Daniel Nehmovich dijo:

    Entretenimiento. Resulta que la literatura viene a ser eso. No sé, a mí siempre me ha gustado la definición de Cortázar; la literatura como juego, pero un juego dotado de contenido, que implica al lector y lo transforma.
    Pero, pensándolo mejor, lleva razón Olmos. La Iliada, El ruido y la furia, Rayuela, Los hermanos Karamazov, El Aleph, La invención de Morel, La peste, Hojas de hierba y Poeta en Nueva York, por ejemplo, bien mirados seguro que se escribieron para eso, para entretener. Como los programas de sobremesa, con la misma intención que estos. Y yo sin darme cuenta.

    • Hay una palabra en inglés, querido Daniel, que tiene difícil traducción al castellano: “entertainer”. Frank Sinatra es el mejor ejemplo de “entertainer”. Se trata de una forma muy digna de dedicarse al arte. Lo necesario para ser un buen “entertainer” -además, claro, de ser bueno- es aceptar y asumir que el principal objetivo de tu trabajo es agradar al público. Es posible que a Olmos le haga falta eso, darse cuenta de que es hasta ahí hasta donde llega. Estoy segura de que una vez Olmos acepte que nunca va a ser el Vila-Matas del XXI, empezaremos a disfrutar, a entretenernos, con las cosas de Olmos. De momento asistimos al espectáculo del quiero y no puedo. Lo malo es que eso lo disfrutamos solo unos pocos. El gran público comprará las novelas de Olmos cuando este -como hizo Santiago Segura (“Torrente”) en el cine- acepte sus limitaciones.
      Un saludo
      La sargento Margaret

  5. Comeclavos dijo:

    pero Olmos esta en todo su derecho a contra contra recontra ¿verdad?

  6. Dos cosas.

    Cosa number one: Somos injustos. Le he estado dando vueltas a este asunto durante la comida y después, mientras acompañaba la digestión de una novela que es puro entretenimiento (no os molestéis en preguntar cuál: está inédita) y me he dado cuenta de que me quedaba algo por decir que es poco más o menos que explica Maggie en el coment de ahí arriba: la literatura de entretenimiento -puro y duro- es fantástica y muy necesaria. Y si te hace reír ni te cuento. Por eso quizá hayamos sido un poco duros, en general. Confieso que parte de la culpa venía de la idea de que la última novela de Olmos era fundamentalmente ideológica. Creo que me despistó la portada y lo de los iphones en la puerta del Sol. Ahora, y lo digo con sinceridad, creo que estoy preparado para leerla. Sabiendo que sólo es una novela para pasar el rato me apetece más leerla de lo que me apetecía hace dos horas.

    De la cosa number two ya no me acuerdo. Lástima.

    Abrazo,

  7. La dos se te ha olvidado, seguro, porque era referente a Olmos. Es lo malo de la narrativa de entretenimiento: que mientras nos hace pasar un buen rato la tenemos presente. Luego, autor y texto, se nos olvida.
    Un abrazo
    La Margarette

  8. Me ha gustado el artículo.
    Lo de estar expuesto al público es lo que tiene: hay a quien le gusta lo que haces y a quien no.
    Pensar que no se debe uno exponer a los argumentos del público, es el primer paso para decidir no asomar la nariz.
    Un saludo
    PD – Me apunto como seguidor y prometo aparecer (asumo de entrada que mis comentarios gusten, no gusten, ni fu ni fa)

  9. Comeclavos dijo:

    El conde Montecristo… entretiene y entretiene a generaciones enteras. Creo que no tenéis muy bien definida vuestra postura hacia la literatura de “entretenimiento”

    Una buena novela, aunque no toque el alma y te transforme por dentro, la recuerdas si o si.

    ¿Aquí se defiende la literatura y los libros, o solo se defiende a los que transmutan el plomo en oro?

  10. Amigo comeclavos:
    Lo que aquí defendemos es la honestidad. Lo que no es correcto es vender (con bombo y platillo) la imagen de, utilizando sus palabras, “escritor literario”, de que se hace “literatura literaria”, de que se ha escrito “una novela generacional”, y luego entregar un libro que no sale de la anécdota, la frase feliz y el estilo de un blog. Todo eso hace daño a la literatura de verdad. Y por eso lo denunciamos.
    Un abrazo
    La sargento Margaret.

  11. Julio dijo:

    Señoras, no sabría que decirles, pero se lo digo. Yo no he leído ningún libro de Olmos, hasta hace bien poco desconocía su existencia. He pasado mucho tiempo dedicado a leer y a estudiar autores de los que aparecen en los libros de texto/univeristarios, y me he desinteresado por lo que se consideraría actualidad, a excepción de algunos autores.Supongo que iba a lo seguro, ahora me voy interesando un poco más. Pero tengo la sensación de que muchos de estos chicos de los que usteden hablan (son de mi misma edad o incluso un poco mayores) pretender ya crear el canon del siglo XXI, por supuesto con sus propias obras y ni siquiera creo que lo hagan sólo por vender más y por ganar más. La crítica literaria es necesaria, o quizás no, vaya usted a saber, pero estoy convencido que el reposo de los años es el que pone a cada uno en su sitio y le da su justa y merecida importancia. Su intento de salvar el libro es muy loable y yo las sigo con fascinación, pero será el pasar de los años el que salve la literatura. Es estupendo que la gente escriba y que se le publique, a veces creo que ustedes son demasiado rigurosas con las editoriales por sus apuestas,pero lo que si es necesario es que cada uno sea un poco consciente de lo que es y de lo que puede ser. No he he añadido nada nuevo pero me apetecía decirlo.
    Un abrazo
    PD: Me gustó mucho La invención de Morel. El lector Mal-herido la tachó de aburrida hace bien poco. Supongo que hablará maravillas de Fresy Cool. Yo no le haría mucho caso.

    • Amigo Julio:
      Sigue leyendo buena literatura y no te metas con estos chicos nuevos y jóvenes. No por lo de la edad sino por lo de la calidad. Con Bioy Casares estás muy bien. Hay mucho que leer y (espero que dentro de 100 años) nos moriremos sin haber leído muchas grandes novelas que ya están escritas. Sabiendo como es esta generación de escritores jóvenes en castellano, te puedes pasar los próximos 10 años sin prestarles atención, que no te vas a perder nada. Te lo garantizo. Cuando salga algo bueno, que lo dudo, te avisamos.
      Un abrazo
      La sargento cansada

  12. Preocupín dijo:

    A ver, a ver cómo decir lo que me pide el cuerpo sin ser malentendido… creo que parte de lo que rechazáis aquí es justo lo mejor que tiene Olmos… cuanto más cerca está el narrador de Ejército enémigo del personaje-narrador Malherido menos flaquea la novela, que hace aguas en una trama bastante torpe (la premisa es una mala excusa para el juego detectivesco, que es casi patético) y un personaje principal sin ninguna enjundia. O sea, lo que llaman ustedes “la frase feliz”, y que a menudo es una voz fresca, irónica, brillante, es lo que mejor hace este autor, pero en esta novela lo hace poco (era mucho mejor, en su humildad, “Trenes hacia Tokio”), quizá porque quiere que le lean muchos, y claro, con un texto que sea ante todo texto (digamos, Tizón, aunque Olmos esté bien lejos de Tizón) no se vende mucho, ni se sale en EPS. Y entonces se cuela lo detectivesco, la sobrecarga de elementos “generacionales” mal traídos, el deseo de epatar por el camino fácil. Y ahí sí estoy de acuerdo con ustedes (aunque mi opinión, como humilde lector, es menos dura, porque he pasado muy buenos ratos con sus blogs y algunas partes de sus libros): el principal problema es ignorar las propias limitaciones, además de la increíble sobreexposición: cómo no contradecir lo dicho -cuando se dice tanto- en los blogs, en las entrevistas, cómo estar a la altura del propio personaje cuando se le construye y vende con tanta fanfarria, cómo no exponerse a la lacerante reducción al absurdo que uno mismo ha aplicado a tantos autores tan buenos o mejores que uno…y cómo seguir promocionando una novela pasable (y olvidable, tienen toda la razón en eso) como si fuera la puta novela del año, o de la década. Claro, que ahora hay que promocionar cada año quinientas novelas como la puta novela del año y eso no hay lector que lo aguante, a no ser Sánchez Dragó que se las lee las quinientas sin sacarla… digo sin pestañear.

    • Amigo Preocupin:
      A mí también me gustaba mucho el Juan Mal-herido de antes. (El de hoy ha perdido unpoc el norte y se le nota). Pero eso está bien para un blog. Imagínate que nosotras pretendieramos escribir una novela con el mismo estilo (???) que usamos aquí.
      Lo que no puede ser es venderse como el gran escritor español del XXI y luego presentar “novelas” impresentables.
      Un beso
      La Margaret

  13. Le dais mucho bombo a Olmos ¿os paga?. Trenes hacia Tokio no pude terminarlo y en cambio, Ejército Enemigo me mantuvo hasta el final. El gusto ya depende de cada uno y de lo mucho o poco que le pique haberse gastado veinte pavos al terminar el libro. A mí me importa poco lo que diga por ahí, porque no tengo interés alguno, aunque esa es otra historia.

    • Soy consciente de que desde aquí, con nuestras denuncias, hemos conseguido que Olmos venda un par de novelas más. Y de que hemos colaborado a aumentar su notoriedad. Pero tenemos que cumplir nuestro deber. Toda acción bélica genera daños colaterales. Qué le vamos a hacer.
      De todos modos la notoriedad de Olmos se circunscribe al pequeño grupo de españoles (y algún latinoamericano) que les interesan estas cosas (bloggers literarios, aspirantes a escritor, letraheridos con internet y empleados de las editoriales) En total 400 personas. Si usted pregunta en el metro por él, nadie lo conoce. Lo que ocurre es que el mundo editorial español es cerrado y endogámico y hay quién se cree que lo que aquí ocurre (en este mundillo) trasciende y el resto se enteran. Pues no.
      Lo curioso ( y aprovecho) es que haciendo uso de esa endogamia y de ese circulo cerrado, Olmos ha conseguido vender a unos cuantos críticos, a algún editor desprevenido y a varios mimosines, que es “la gran esperanza blanca”. Y ahí lo tienen, pavoneandose como si fuera Paul Auster.
      Un saludo
      La Margaret

  14. glòria dijo:

    No he leído a Olmos y creo que el crítico debe ser sincero y avisar al lector sobre lo que le espera, sin embargo yo siempre me he permitido dudar del crítico que por muy brillante que sea puede andar errado o simplemente discrepar de mis gustos. Personalmente acostumbro a leer las críticas después de haber leído los libros y ver en qué hemos o no coincidido.
    Blog muy seguro de sí mismo a la vez que indudablemente interesante.

    • Estimada Gloria:
      El argumento de que si un crítico dice: “no lea este libro” está matando la literatura es tramposo y muestra muy poco respeto por el lector. Como tú muy bien dices, un lector es suficientemente maduro como para valorar (dudar) el criterio y la opinión del crítico. Yo quiero que el crítico se moje, que no tenga miedo a decir lo que opina. Ya decidiré yo luego si fiarme de esa opinión o no. Lo contrario, las medias tintas, es un engaño. Para eso, no necesito leer reseñas.
      Un salud
      Y bienvenida a esta casa.
      La sargento Margaret

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  16. Clipman dijo:

    No sé si esa reseña de Patón es una pantomima como las de Ibrahim cuando juega a matar a sus padres (tal y como señala Tongoy) pero sí dice una cosa en la que yo también había reparado: los costurones. Ejército enemigo solo consta de parches grapados incoherentemente. Esto me hace pensar, ¿y si la novela original de Olmos era solo la historia del masturbador loco y su amigo muerto para luego, a raíz del surgimiento del 15M, añadirle un transfondo político? Eso explica que una novela tan “actual” como anunciaban los tambores de Timadori no fuera más que un cutre intento de Olmos de subirse a la chepa de Belén Gopegui.

  17. Petalusma dijo:

    Pues yo ya me he decidido. Estoy en la página 80, justo el inicio del tercer capítulo y no pienso seguir. Tampoco fui capaz de seguir con la segunda parte de El talento de los demás.
    Saludos

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