UN CRITERIO ¿CIENTÍFICO? PARA SEPARAR LA BUENA LITERATURA DE LA MALA

Dicen los seguidores de eso llamado Tercera cultura que en un futuro próximo será posible utilizar la ciencia para cualquier cosa. Es decir, que todo tendrá una explicación racional, se podrá medir objetivamente  y que, por lo tanto, los estudios de letras se irán al carajo. Que serán, para que nos entendamos, tan relevantes como la astrología. Nosotras, en el cuartel de la Patrulla de Salvación, somos muy partidarias porque cuando eso ocurra podremos, por fin, cerrar este blog y dedicarnos al punto de cruz y la lectura. Ya estamos muy machacadas, mire. A nuestra edad merecemos un descanso.

Podremos cerrar este blog porque ya nada en la literatura dependerá de criterios subjetivos como la opinión o la supuesta autoridad de algunos. Cuando ese momento llegue, si una editorial proclama, por ejemplo, que “la nueva novela de Javier Marías lo consagra como uno de los mejores escritores contemporáneos”, ustedes podrán acudir  a la página web del Centro Superior de Investigaciones Científicas (C.S.I.C.) y en la sección de “Conocimientos superfluos” encontrarán una tabla en la que dicha novela habrá sido evaluada en función de unos ratios determinados. Entre ellos estará el de calidad literaria. Si del 1 al 10 comprueban que la reciente novela de Marías ha sido –con base en criterios científicos- calificada con un 2,3, podrán deducir que la editorial está, cuando menos, exagerando. Ya no necesitarán ustedes –amantes todos de la verdad- venir aquí a ver cómo 3 viejas iletradas ponen en evidencia a tanto enteradillo.

Deseando que ese momento llegue cuanto antes, estamos ávidamente atentas a toda noticia que cuente algo en ese sentido. Entenderán entonces que nos diera un vuelco el corazón cuando leyendo ayer (en diagonal) EL PAÍS (aquí), nos  encontramos con esta frase: “Los resultados de los científicos de Nueva York ofrecen, seguramente por primera vez en la historia de la crítica literaria, un criterio objetivo para cuantificar el valor de las artes y la literatura”. ¡Coño! Volvimos al principio, claro, y leímos la noticia como Dios manda.

Se trataba –lo de EL PAÍS-  del copia/pega apresurado (con traducción incuida en este caso) típico de los últimos tiempos del periodismo cultural español. Lo comprobamos después de leer la misma noticia en otros medios internacionales bastante más rigurosos.

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Parece ser que un par de investigadores ha publicado un artículo en la revista Science que supuestamente demuestra –con base en cinco experimentos- que el lector de buena literatura es más sensible a las emociones de sus congéneres que el que sólo consume literatura “comercial” o ensayo. El artículo de Javier Sampedro -que ha escrito en el pasado cosas mucho más profundas y trabajadas-, por superficial e incompleto, nos dejó con un montón de dudas:

 1º ¿Cuáles son los libros que los investigadores han considerado “buena literatura”, y cuáles mala o “comercial”, para luego darlos a leer a los participantes en los test? Eso es fundamental para evaluar lo relevante o no de los resultados de los experimentos.

 2º ¿En qué han consistido los experimentos? ¿Se ha escogido a lectores habituales de ambos tipos de literatura o se ha pedido que lean un solo libro a personas de las que se desconoce sus aficiones literarias?

3º ¿Se ha medido mediante alguna máquina (Scanner, TAC…) la reacción del cerebro de los sujetos estudiados (los conejillos de indias) o sólo se les ha preguntado su opinión?

4º ¿Por qué sigo yo -tonta del haba- leyendo EL PAÍS?

El hecho de que el estudio haya sido publicado en la Science Magazine me lleva pensar que, a pesar de lo mal que lo ha contado EL PAÍS, puede que estemos ante algo importante y que podríamos comenzar a preparar nuestra jubilación. Nos hemos puesto a investigar, entonces.

Hemos encontrado 3 sitios (en inglés) que daban noticia de dichos experimentos. Y en ellos nuestras  inquietudes han sido resueltas en gran medida. Me refiero a la misma revista Science (aquí); al The New York Times (aquí) y a la revista The Verge (aquí). En este último sitio han entrevistado a los investigadores.

A.- Les cuento –gracias a lo leído en los citados medios- algunos de los libros utilizados en el experimento:

En el grupo de lo que los investigadores consideran buena literatura se encuentran, entre otros, algunos cuentos de Anton Chejov, libros de Don DeLillo y La casa redonda de Louise Erdrich. También había en la selección novelas recientemente ganadoras de los premios PEN O´Henry y el National Book Award.

En la sección de mala literatura, o “comercial”, encontramos The Sins of the Mother de Danielle Steel, Perdida de Gillian Flynn y libros de sci-fi de Robert Heinlein,

Entre los libros de ensayo estaban: How the Potato Changed the World”  y “Bamboo Steps Up” .

Según parece los investigadores utilizaron la lista de los más vendidos de Amazon para encontrar mala literatura. Este dato –en nuestra opinión- resta valor científico al experimento, pues introduce un prejuicio. Prejuicio que por extendido y cercano a la verdad no deja de serlo.

La revista Science dice que David Kidd, responsable del experimento, “llegó a la psicología social a través de la literatura rusa”. Con ello vienen a contarnos que se trata de un amante de la literatura seria. Lo cual lo hace sospechoso de parcialidad a la hora de escoger la literatura de un tipo y la del otro y, en definitiva, para sacar consecuencias de los resultados.

B.- Parece ser –según cuentan los artículos del Science y del NYT- que se escogió de forma aleatoria a los participantes y se les dio a leer cortos extractos de los libros. Tan cortos que requerían una lectura de entre 5 y 10 minutos. Acto seguido se les mostraban fotos de personas –a veces sólo de los ojos- y se les pedía identificar qué emociones mostraban sus expresiones. Si de alegría, de miedo, de tristeza, etc…

Aquellos que habían leído páginas de literatura considerada “buena” fueron capaces de reconocer las emociones mejor que los que habían leído libros “comerciales”, ensayo o no habían leído nada. Pero hay que apuntar que los resultados –la revista Science lo reconoce- fueron muy apretados:

Las diferencias absolutas en las puntuaciones fueron muy ajustadas: En promedio, el grupo de literatura seria superó al grupo de libros comerciales o de ensayo en solo dos preguntas (sobre 36) en el test RMET y en sólo una pregunta (de 18) en el DANVA2-AF. Pero el psicólogo Raymond Mar de la Universidad de York en Toronto, Canadá, señala que incluso diferencias muy pequeñas podrían ser significativas.

¡Ay!.

C.- No ha intervenido máquina alguna. Sólo se han cuantificado las respuestas verbales de los participantes ante diversas fotos.

Si los supuestos científicos hubieran utilizado alguna de las modernas técnicas de diagnóstico por la imagen (TAC, Gammagrafía, Resonancia Magnética…) para evaluar las reacciones del cerebro de los analizados (esto ya se puede hacer), el experimento podría ser considerado como fiable. Si del estudio se hubiera derivado algo como: “aquellos que eran aficionados a leer literatura seria, cuando se les mostró una determinada foto, su glándula supra parietal izquierda segregó una proteína relacionada con las emociones. Y los que eran consumidores impenitentes de Dan Brown no segregaron sustancia alguna…” En ese caso, digo, sí que estaríamos ante un experimento científico, y los resultados tendrían valor. Entonces sí se podría hablar de lo que Javier Sampedro (autor del artículo de EL PAÍS) llama “un criterio objetivo para cuantificar el valor de las artes y la literatura”.

  Con esta acumulación de falta de rigor y de imparcialidad en los así llamados “investigadores” podemos afirmar que el experimento es una auténtica pantomima; una manera –tiene toda la pinta- de conseguir que sus nombres aparezcan en la prensa de todo el mundo.

Visto lo visto, no nos queda otra que seguir al pie del cañón. Por desgracia no podemos cerrar aún Patrulla de Salvación.

¡¡NO PASARÁN!!

DESERVE VICTORY!!

OTRA COSA

Damos la bienvenida a FIAT LUX una nueva revista en papel sobre el mundo del crimen, la novela negra y el periodismo de sucesos. Buenas crónicas y desasosegantes relatos. El número de octubre ya está en los kioscos. Periodicidad bimensual.

¡Larga vida a FIAT LUX!

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16 respuestas a UN CRITERIO ¿CIENTÍFICO? PARA SEPARAR LA BUENA LITERATURA DE LA MALA

  1. Marcela dijo:

    Entré en este blog precisamente tras leer la noticia de la que hablas, que en mi caso la encontré en Facebook, en la página del Instituto Cervantes. Y me hice la misma pregunta básica. Qué consideran buena o mala literatura? (más allá de lo obvio). Y entonces puse en el buscador esta pregunta y me apareció este blog. Ahora, cual círuclo que se vuelve sobre sí mismo, me encuentro, gratamente, con que Patrulla de Salvación se plantea lo mismo que yo acerca del criterio con el que se hizo el experimento. Lo que no se me había ocurrido, y muy bueno, es eso de que no depende del libro que les dieron sino de su historia de lectura individual. En fin, el tema científico me da igual, pero sí quería nombres de autores considerados buenos o malos, sobre todo para poder situarme a mí misma. Gracias por el blog, me gusta.

  2. Me recuerda al inicio de El club de los poetas muertos, cuando en el libro de texto definen la poesia segun la gramatica y el contenido del texto, y hacen con ello un grafica. En ese caso el profesor arrancaba las paginas.
    Un saludo y me encanta vuestro blog

  3. PYD dijo:

    Sois ridículos y vais perdiendo vuestra guerra particular con los escritores y los editores:

    Amig卐s: editamos 4 libros cada uno de un autor.
    Los autores: Grace Morales, Jorge de Cascante, Rubén Lardín y Daniel Ausente.
    Los libros se pueden ir reservando ya mismo por aquí a modo de preventa (y a un precio inferior al que tendrán marcado en librerías):
    http://www.verkami.com/projects/6762-los-libros-de-el-butano-popular
    ¡Salud y bombonas!
    http://www.elbutanopopular.com

  4. RR dijo:

    Lo que no decía el estudio, pero muchos sabemos, es que los científicos que idearon el experimento no sabían lo que es la Literatura, y no eran lectores ni de “la buena” ni de “la mala”, según sus ideas preconcebidas. Tengo varios amigos muy de ciencias (informáticos muchos de ellos (no digo que sea malo ser de ciencias, yo mismo lo soy)) que viven el Arte en general como una dimensión paralela, y son incapaces de conceder que no haya invariantes, ni fórmulas matemáticas, ni criterios estrictamente objetivos que puedan establecer una clasificación de la diferente “calidad” de la obra de Arte. Muchos científicos, por no haberse interesado por el Arte más que superficialmente, son incapaces de comprender los criterios estéticos, por ser estos del todo inaplicables e inservibles para el verdadero método científico. Si son ellos los que van a explicarnos ahora a los demás lo que es una buena obra literaria, aviados estamos. Me recuerda al comienzo de la película de “el Club de los Poetas Muertos”, cuando un alumno lee en el la Introducción del libro de Literatura un patrón objetivo para cuantificar la calidad literaria de una obra y el profesor, encarnado por Robin Williams, les invita a todos los alumnos, perplejos, a arrancar esa página. Eso debería hacerse (simbólicamente, y en mi opinión) con semejantes estudios científicos, que ni valen como estudios ni tienen nada de científicos.

  5. RR dijo:

    Leo ahora los comentarios, y encuentro que Francisco Javier se había acordado ya de la escena, que verdaderamente es muy oportuna, jeje. Aprovecho para añadir que, según nos relataba con mucho regocijo un ilustre catedrático de Física, discípulo de Severo Ochoa, su maestro estaba completamente persuadido de que más pronto que tarde se encontrarían fórmulas matemáticas para explicar cualquier comportamiento humano, y entre ellos el amor. No creo que sea una simple cuestión de ignorancia, sino de la imposible falta de entendimiento entre dos campos: la Ciencia y el Arte, antitéticos por definición.

  6. Otra referencia en la que se habla sobre ese trabajo: http://publishingperspectives.com/2013/10/does-reading-literary-fiction-makes-you-a-better-person/
    Por cierto, el experimento dice lo que dice, con las variables que efectivamente haya tenido en cuenta, y con el margen de extrapolación (pequeño) que estos experimentos suelen tener; tampoco hay que fiarse mucho de las interpretaciones que luego la prensa le haya podido dar.

  7. Perdedores dijo:

    Seguís perdiendo: http://elpais.com/m/cultura/2013/10/06/actualidad/1381077536_027355.html.

    Fiat Lux es peor que Jot Down. Gracias por el aporte de mierda.

  8. Perdida dijo:

    Si en Fiat Pus escribe la Fallarás ya sabéis quién escribe este blog.

  9. El problema no es que leas “El país”, Sgta. El problema sería si gastas dinero en comprarlo.

  10. Noa dijo:

    Ciencia y literatura en la misma frase. Mallo. El físico postpoeta. Vale. Pero resulta que su Proyecto Nocilla (recién editado al final completo en un tomo, su nueva obra son 3 antiguas juntas) mejora cuanto más se aleja de la ciencia. En Nocilla Lab (la tercera novela de Mallo) considerada casi unánimemente la mejor de la tres del Proyecto Nocilla (incluso considerada al fin ya una novela) la presencia de la ciencia apenas existe, poco más allá que el lab de laboratorio en el título.

    Como no existen por cierto muchos presupuestos nocilleros, así que es buena no sólo por alejarse de la ciencia sino porque tiene historia (por más circular que sea), personajes (por más que el principal sea el propio Mallo autoficticio) y emoción (es más “femenina”, frente a la frialdad “masculina” y científica de Nocilla Dream). Por lo que el estudio no vale, menos ciencia, más emoción.

    Finalmente el proyecto Nocilla sirvió de algo, para comprobar, demostrado por el propio Mallo, que ciencia y literatura cuanto más lejos mejor, y sin desmerecer por eso a la ciencia, sino del mismo modo que en paper científico no ha lugar a la literatura, en una novela no lo hay para la ciencia. Y no ha lugar para estudios científicos de la pasión, el beso o el tirón de la improvisación.

  11. ¡Muy buen artículo! Y sí, estos de El País (

  12. ¡Muy buen artículo! Y sí, estos de El País (periódico que leo asiduamente) cada vez son peores con el copia-pega, a veces hay cada gazapo de traducción que atonta.

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