Se me ocurren las siguientes explicaciones:
1.- Javier Rodríguez Marcos le ha copiado la entrevista a Laura Revuelta.
2.- Laura Revuelta le ha copiado la entrevista a Javier Rodríguez Marcos.
3.- El escritor André Trapiello lo tiene todo tan claro que, le pregunten lo que le pregunten, suelta siempre el mismo rollo.
4.- Los periodistas Javier Rodríguez Marcos y Laura Revuelta no han hablado con Andrés Trapiello. La editorial o el agente del autor ha mandado a los periódicos una serie de ideas y con ellas han compuesto las entrevistas.
5.- Javier Rodríguez Marcos y Laura Revuelta son la misma persona.
¿Quieren saber lo ocurrido? Pues que yo -que disfruté mucho leyendo Las armas y las letras (DESTINO, 1994 y 2009)- sabiendo que Andrés Trapiello publica ahora una novela sobre la Guerra Civil, Ayer no más (Destino, 2012), me leí de cabo a rabo las entrevistas que ayer sábado le publicaron en Babelia (aquí) y en ABC cultural. Cuando termino de leer la del suplemento de EL PAÍS me doy cuenta de que es casi exacta a la del ABC. Yo puedo entender que un escritor, cuando está de promoción y cansado de hablar de lo mismo, termine repitiendo alguna frase o dos o tres ideas. Pero, ¿esto?
Les pongo siete u ocho ejemplos. Son solo algunos. Hay más, pero me cansé de escribir:
Sobre LA HISTORIA, LA VIDA Y LA NOVELA
En Babelia:
…hay cosas que solo se pueden contar en una novela. La historia, que se ocupa de hechos generales, es un relato incompleto que nunca abarca la totalidad del pasado. No admite la subjetividad. La novela es, por el contrario, el reino de las subjetividades. Se ocupa de experiencias particulares y de conflictos morales. Por otro lado, en la historia, como en la vida, nada tiene sentido, las cosas suceden unas detrás de otras, incongruentes, pero en la novela cada cosa sucede como consecuencia de la anterior, lo cual produce un efecto balsámico.
En ABC cultural:
La Historia se ocupa sobre todo de hechos generales, universales, en los que no tiene cabida la subjetividad ni los conflictos morales como los que se despiertan en él (uno de los personajes) al conocer la actuación de su padre en la guerra. Trata de buscar un sentido a esto. En la Historia no encuentra ese sentido, porque la Historia no lo tiene, como no lo tiene la vida, pero sí la novela.
(…)
… en la ficción las acciones y los sucesos se exponen trabados, y esto tiene un efecto balsámico que puede ayudar a comprender los dramas de los personajes y nos aproxima a ellos.
Sobre PAZ, OLVIDO, JUSTICIA Y VERDAD
En Babelia:
Los demócratas de 1975 decidieron no hablar de las fosas y seguramente gracias a su silencio pudimos hacerlo en 2004.
En ABC Cultural:
En 1975 los demócratas españoles decidieron que era más importante construir la democracia que abrirlas fosas, y gracias a aquel pacto empezaron a abrirse en 2004 de modo menos traumático de lo que hubiera sido posible entonces.
En Babelia:
Una paz duradera es imposible sin el olvido. Nuestra tarea es luchar contra la impunidad sin alentar el agravio y el resentimiento, sabiendo que unas veces es preferible la paz a la verdad y otras la justicia a la paz.
En ABC cultural:
Es imposible una paz sin olvidar, pero también sabemos que no es posible la justicia sin recordar.
Sobre LOS PUEBLOS NO RECUERDAN
En Babelia:
Los pueblos no recuerdan, recuerdan los individuos.
En ABC Cultural:
Los pueblos no recuerdan, recuerdan los individuos.
Sobre POETIZAR EL PASADO
En Babelia:
El pasado no hay que poetizarlo ni que politizarlo.
En ABC cultural:
Es inconcebible una poetización de la Historia.
Sobre LOS TRES MÍNIMOS PARA ESCRIBIR UNA “HISTORIA COMÚN”
En Babelia:
Yo propondría tres. Uno: que el levantamiento del 18 de julio lo fue contra un Gobierno legalmente constituido. Es decir, fue un golpe de Estado. (…)Dos: que los principios de la Ilustración estaban representados en la República y que el golpe de Franco lo es contra la Ilustración. (…) Tres: Que si a los españoles se les hubiera dado a elegir bando pocos habrían elegido el que le tocó sino otro: lo que hemos dado en llamar una tercera España, en la que había gente de izquierdas y de derechas.
En ABC cultural:
Hemos de buscar esos acuerdos “mínimos”, imprescindibles, entre todos. Reconocer que la sublevación de julio del 36 contra la Republica fue un golpe de estado ilegítimo. Este es un “mínimo”. Otro: que los principios de la ilustración estaban representados en la República y que la sublevación persiguió suprimirlos. Otro: que no todos los republicanos defendieron esos principios ilustrados y democráticos, ni mucho menos, ni todos los que se alistaron con los sublevados dejaron de ser demócratas e ilustrados, si ya lo eran.
Nota: las negritas son mías.
Patrulla de Salvación tiene la solución.
Los suplementos culturales han tocado fondo: la crítica literaria que en ellos se hace ya no tiene ninguna relevancia; los libros que en ellos se reseñan no son los que leen la mayoría de los españoles; los periodistas que en ellos escriben son seguidos solo por su madre y por su novia/o. Es decir, la influencia de los suplementos es, en la actualidad, nula. Debido a esto la publicidad ha disminuido mucho y ahora los suplementos cuestan dinero a sus editores.
Además los periódicos españoles no paran de poner empleados en la calle con la excusa de que no pueden sufragar los costes. ¿El próximo ERE? el martes de esta semana que viene: 150 empleados de EL PAÍS.(AQUÍ) [Se pueden fijar –pinchando en el enlace anterior- en que esta noticia del propio periódico EL PAÍS tiene ahora mismo (a las 16.30 del día 8 de octubre) 583 comentarios, pero la mayoría han sido borrados. Se dice en la red que desde el periódico están eliminando todos los comentarios referentes a los ingresos de Juan Luis Cebrián (Consejero delegado del grupo PRISA, editora de EL PAÍS). ¡Qué cosas!]
Tenemos la solución para reducir gastos.
¿Recuerdan La hoja del Lunes”? Fue un periódico que salía solo los lunes y que editaba la asociación de prensa. De esa forma se respetaba el descanso dominical de los trabajadores de prensa. Dejó de editarse en 1986.
Pues podrían los periódicos españoles unirse y costear a medias (con una participación en los gastos que fuera proporcional a la difusión de cada uno de ellos) un suplemento cultural único. Lo podíamos llamar La crítica amable, y propongo a Care Santos, claro, como directora.











