EDITORES DE LOS DE ANTES

Que somos unas nostálgicas, dirán ustedes y tendrán razón. Ya no quedan editores como los de antes.

En Conversaciones con editores. En primera persona, libro editado a medias por Siruela y por la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, en el que se recogen las charlas, en el año 2000, con varios editores (Lara Bosch, Monreal, Pérez González, Salvat, entre otros) hay una descripción del trabajo del editor, hecha por Joan Barril (que hoy tiene su propia editorial Barril & Barral), que no tiene precio.

Barril, periodista y escritor, va a entrevistar a Jorge Herralde de Anagrama y, para presentarlo, dice:

   Creo que Anagrama hoy es lo que pretendía ser. Lo que hace Jorge Herralde es enseñarnos una manera determinada de mirar. Cada calle de cualquier ciudad es vista por la gente de una forma distinta, el banquero solo ve los bancos, el borracho solo ve los bares, el editor –no todos pero sí este- ve los pensamientos que no se sabe donde están, ve los lectores que no tienen libro y busca aunar esos pensamientos dispersos por el mundo para que esos lectores adquieran libro, pensamientos, sensibilidades y belleza, en definitiva. Herralde además tiene la generosidad de ser como ese cocinero al que le ha salido bien un plato y como quiere compartirlo empieza a llamar a sus amigos diciendo: “Oye, me ha salido una paella espléndida, si vienes en 5 minutos te la comerás conmigo”.

En otro libro, editado precisamente por Anagrama, titulado La industria del libro y escrito por Jason Eptein, editor legendario de los EEUU y cofundador del The New York Review of Books, se relata cómo eran los editores que Epstein conoció al empezar en el negocio en los años 50, en Nueva York:

   En los años cincuenta, la industria del libro seguía siendo la actividad en pequeña escala y en gran medida personal que había sido desde los años veinte, cuando una notable generación de hombres jóvenes –y unas pocas mujeres-, muchos de los cuales eran judíos a los que no se admitía en las empresas de la vieja guardia, rompieron con sus remilgados antecesores, arriesgaron sus fortunas personales y encararon la desaprobación de sus mayores al promover agresivamente la literatura y las ideas del modernismo. Como los dueños de las galerías de arte de Manhattan en los años sesenta, llegaron a la mayoría de edad durante una revolución cultural y la explotaron brillantemente. Pero cuando les conocí, en los años cincuenta, aquellos editores me parecieron cualquier cosa menos revolucionarios. Al igual que los escritores de vanguardia a los que defendieron en los años veinte, ahora representaban el orden establecido y llevaban las canas con dignidad. Los recuerdo con gorras de tweed, envueltos en mantas en las cubiertas de primera clase de los trasatlánticos; o paseando por la quinta avenida las mañanas de domingo con sus abrigos y sombreros de Locke; o en Hunterdon County en otoño, pasando el fin de semana con Faulkner. Almorzaban en el “21” y cenaban en Chambord o en el Colony. Un domingo, después de almorzar en casa de los Knopf,en Purchase, corrieron las cortinas y proyectaron películas caseras de Alfred Knopf y Thomas Mann, sentados en hamacas junto al lago Constanza, oscilando como autómatas a mover los brazos mientras conversaban. Nos quedamos a ver una segunda película muda en la que Mann aparecía disertando, probablemente sobre el fracaso moral del romanticismo alemán, pues había trazado en la pizarra una línea vertical y en un lado había escrito belleza, enfermedad, genio y muerte, y en el otro vida y moralidad. Por más que Alfred Knopf vistiera camisas oscuras y corbatas con un sol rodeado de sus rayos, y llevara un bigote de cosaco, él representaba, aun más que sus serios homólogos, la sobriedad y la dignidad incuestionable de una poderosa generación que había llegado a la mediana edad. La presencia de estos editores era una inspiración para recién llegados como yo. Derrocarlos como ellos habían derrocado a sus antecesores era impensable. Había que emularlos.

Unas páginas antes Epstein, introduciendo el tema sobre el que va a tratar el libro, escribe:

   La edición de libros es por naturaleza una industria artesanal, descentralizada, improvisada y personal; la realizan mejor grupos pequeños de gente con ideas afines, consagrada a su arte, celosa de su autonomía, sensible a las necesidades de los escritores y a los intereses diversos de los lectores. Si su objetivo primordial fuera el dinero, estas personas habrían elegido otras profesiones (…). Pero la mayoría de los editores que he conocido prefieren considerarse, como yo, enamorados de un oficio cuya recompensa es el trabajo en sí y no su valor en metálico.

 

Los editores son una raza diferente. Raza en extinción, por desgracia.

Giulio Einaudi, Carlos Barral y Claude Gallimard, fotografiados en los Encuentros de Formentor en los años sesenta

Giulio Einaudi, Carlos Barral y Claude Gallimard en los encuentros de Fomentor, años 60.

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QUEMA UN LIBRO

Qué gracioso. Y ¿Por qué no se queman el dedo gordo del pie derecho?

Se ha convocado, la noche del día 27 de abril, a la quema de libros en el bar La Louchette de Madrid. Convoca La piscifactoría que es lo que ellos llaman “un laboratorio de creación”. Se ve aquí la mano siniestra de Gonzalito Escarpa que parece que no aprendió nada en la Fundación Antonio Gala. Escarpa además de muchas otras cosas, todas ellas sin importancia, es poeta. Aquí va lo mejor de Gonzalito:

No hablaré de la muerte
porque no la conozco,
y cuando la conozca
no hablaré de la muerte
ni de nada. Ahora
es tiempo de vivir,
sencillamente. Luego
vendrá la muerte. O no.
Quién sabe. Ya veremos.

Como pueden ver, una lumbrera este chico.

¿No podemos homenajear al libro de otra forma? ¿Esto es ser original y creativo? Un poquito de por favor.

La sargento Margaret

¡A su servicio!

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PAUL PEN

Leemos lo siguiente:

Llega a Serie Negra la nueva novela de Paul Pen, una historia llena de tensión y desasosiego con un poderoso lenguaje visual

La leerás y la verás…

Sigue cada semana en http://paulpen.com/las pistas que, todos los martes y viernes hasta el 3 de junio, te irán desvelando algo más del próximo éxito editorial

¿Conoces a Paul Pen?

Su mano está detrás de los programas de mayor audiencia de la televisión

Te atrapó en la pantalla…
Ahora también lo hará en la literatura

La segunda pista se desvelará el viernes 29 de abril

– A la venta el 9 de junio –

RBA libros

Queridas Itziar de Francisco y Laura Santaflorentina (del departamento de comunicación de RBA Libros) y querida agencia literaria Dos Passos somos la sargento Margaret y sus chicas, La Patrulla de Salvación (la policía editorial). Hemos entrado en la página que proponéis, paulpen.com y lo que hemos visto nos huele a chamusquina. El presunto autor, Paul Pen, tiene como máximo mérito haber escrito guiones para la serie de TV “Supervivientes”. No vamos a permitir ningún movimiento sospechoso. Vamos a estar vigilando. No os paséis ni un pelo o tendréis que enfrentaros con nosotras.

La sargento Margaret

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SIETE ENTREVISTAS CON EDITORES, Juan Cruz (y III) Desintermediación

Si no es por los buenos editores y los buenos libreros yo no hubiera pasado de Corin Tellado. Hace cuarenta años yo empleaba mi tiempo libre en escuchar por la radio a la genial Juana Ginzo, protagonista de “Ama Rosa”, y en devorar las novelas de la Tellado. Que nadie se atreva a criticarlas ¿eh?

Gracias a mis amigos los libreros, sin dejar a la Tellado, fui conociendo otro tipo de literatura: Jose María Gironella, Camilo José Cela, Jose Luis Sampedro, Manuel Vicent, … y de los de fuera: Tolstoi, Flaubert, Hemingway, Mailer… Mi último fichaje: Paul Auster que, aunque no se lo crean, me encanta.

Yo no deseo que me pregunten lo que quiero. Lo que yo espero de un editor y de un librero es que me propongan, ellos que saben de libros mucho más que yo, libros nuevos que me metan en universos que yo ni había imaginado que podían existir. Si a mis 25 años me hubieran hecho una encuesta sobre mis gustos literarios hubiera dicho que Corín Tellado y poco más.

Por este motivo cuando en una entrevista que solo ocupa 2.354 palabras (4 páginas din A4) el entrevistado repite hasta ¡6 veces! la misma frase: “El poder pasa del editor al lector”, entenderán ustedes que me muera de miedo y me esconda, con el gato, debajo de la mesa camilla. [que, a todo esto, la de polvo que hay aquí abajo. Hay que dar una barrida, nena].

Pues el señor que repite esta frase que tan bien suena y tanto miedo, si se piensa un poco, produce es el editor Riccardo Cavallero, director general de Mondadori al que Juan Cruz entrevistó para publicar el día 13/03/2011 en EL PAIS.

[Dice Daphne, y pide que quede constancia, que Riccardo Cavallero le parece un bombón de chico]

¿Porque dice esto el señor Cavallero? Muy simple: Se ha dado cuenta, como ejecutivo inteligente que es, que los márgenes se han estrechado y ya no hay mucho para repartir. Si hay que ganar dinero, como le piden sus socios, hay que aligerar intermediarios y no queda otra que hablar directamente con el consumidor final. Por el camino soltará alguna que otra frase biensonante y sin valor:

“El e-book como tal no vale nada. Ya nace viejo. Lo importante es la revolución digital, cambiar nuestra forma de trabajar contando con el lector que está al otro lado. Tenemos que entender por primera vez lo que el lector quiere. Hasta ahora hemos vivido en una burbuja de lujo donde podías casi prescindir de lo que el lector quería.”

(…)

El editor encontrará y mantendrá su papel, que es el de enseñar a hacer una selección, y por otro lado tendrá que estar muy atento a lo que los lectores quieren… Si no, se quedará fuera. Las posiciones de privilegio de estos últimos siglos, reducidas básicamente a la distribución física, se acaban… En diez años, esto no existirá. Los editores de grandes grupos, que han basado su éxito en la distribución, tendrán que buscar nuevas ventajas competitivas porque todo esto se va a liberar…

(…)

En el digital, lo que los editores tienen que entender cuando digo que perdemos el poder es esto: nosotros no mandamos ya, ya no decimos: «Esto te lo doy, esto no te lo doy». Alguien dice: «Si no me lo das, lo encontraré, existe en algún lugar del mundo…». Tenemos que cambiar nuestra actitud, perder el poder significa que no mandamos nosotros y que tenemos que respetar de verdad al consumidor. Respetarlo significa darle lo que quiere y al precio que quiere. Tenemos que cambiar nuestra mentalidad, saber construir una estructura económica que pueda aguantar este cambio. Si no somos capaces, no mereceremos seguir como editores. Eso se llama selección natural. ¡Creo que Darwin sigue siendo mi luz!

 

?Saben ustedes lo que quiere decir: “Tenemos que cambiar nuestra mentalidad, saber construir una estructura económica que pueda aguantar este cambio.”? No lo voy a decir para que los padres de familia que trabajan en la empresa de Cavallero y estén leyendo esto puedan conciliar el sueño esta noche.

La mayoría de los entrevistados por Juan Cruz son editores ya de edad (Sigrid Kraus no lo es pero es tan romántica como los mayores). Hay dos, Riccardo Cavallero, 48 años y Stephen Page de Faber & Faber, que tiene 45 años, que son diferentes y piensan diferente.

Stephen Page proviene del mundo comercial, es decir, no empezó en el departamento editorial. A Page, los dueños de Faber & Faber no lo han puesto de jefe para editar libros, sino para vender libros, para generar beneficios:

Ahora tenemos competidores nuevos, como Amazon. Algunos piensan que Amazon sabe quién es el lector y las editoriales no lo saben. Que conocemos las librerías, pero no los lectores. Y las editoriales se están empezando a transformar, orientándose más en el lector y dependiendo menos de los lugares donde se venden los libros. Las editoriales tienen un monopolio en el sentido de que controlan cómo llegan los libros a las librerías, supermercados o tiendas. Pero no tienen el monopolio y no controlan cómo hacer llegar tu libro digital al lector. En el Reino Unido se prevé que las ventas online signifiquen un 5% de nuestros ingresos de aquí a un año o dos. Otro 10% lo vendemos a través de Amazon y empresas parecidas. Eso representa un 15% de ingresos que no están viniendo a través de las librerías. Para mí esa es la amenaza más grande: cómo reestructurar el sistema para que las librerías puedan seguir existiendo.

Traducido al castellano de andar por casa: “Señores libreros, vayan ustedes pensando en transformar su local en un Todo a 100”.

Mr. Page es un gran vendedor, por eso ha llegado a su actual posición. Es tan bueno que consigue, sorprendentemente, engañar al mismísimo entrevistador, Juan Cruz, que ya es perro viejo.

Dice Cruz:

P. Creí que había venido a hablar con un comercial de la edición y encuentro que usted resguarda cierto romanticismo editorial: el valor del autor, el valor de la librería, el valor del libro bien hecho…

El entrevistado se ríe, satisfecho por tener a Cruz en el bote, y vuele a las andadas:

R. [Risas] ¡Soy un comercial romántico! Si se hace un repaso histórico del trabajo del editor, siempre existe un lado romántico e intuitivo. Me gustaría pensar que nuestro trabajo tiene que seguir aproximándose al escritor, hemos de seguir creando fuertes lazos con el escritor, el librero y el lector. Al mismo tiempo, hemos de aprender el nuevo sistema económico y compartir de manera equitativa.

Los editores mayores conocieron otro mundo. Los nuevos, salvo excepciones, ya no son editores. No pueden osar llamarse por el mismo nombre que Barral, Herralde, Gallimard (el viejo), Epstein o Schiffrin los que solo pretenden fabricar libros para venderlos y ganar dinero. En España empresas como La esfera de los libros o Ediciones B, por poner dos ejemplos para que ustedes me entiendan, no son editoriales, son casas de despachar libros. Alfaguara y Tusquets sí son editoriales.

[El mojito le ha salido a Reinaldo de maravilla. Termino aquí el post porque estas brujas se lo beben todo y no me dejan nada]

Receta del Mojito: (para 1 persona)

  • Un chorrito de ron blanco
  • 5 hojas de hierbabuena  o menta
  • Un chorrito de zumo de limón
  • 1 limón natural
  • 3 cucharadas de azúcar
  • Hielo c/n
  • Agua con gas

Preparación:

Picar bien el hielo.

En un vaso ancho frotamos el borde con limón natural y echamos las hojas de hierbabuena junto con el azúcar. Mezclamos todo bien machacando la hierbabuena contra el azúcar con una cuchara.

A continuación echamos el hielo hasta casi llenar el vaso, un chorrito de ron, otro chorrito de zumo de limón y un poco de agua con gas hasta llenar el vaso.
Remover todo bien y servir con cariño, como hace Reinaldo.

Penguin Books - Tender is the Night

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SIETE ENTREVİSTAS CON EDITORES, Juan Cruz (II) Miedo y desconocimiento.

Una de las cosas que más me ha llamado la atención de las siete entrevistas con grandes editores europeos que Juan Cruz ha publicado en EL PAÍS durante los últimos dos meses es el desconocimiento y el miedo con que miran al futuro de su negocio y de su profesión.

Este fin de semana he leído un libro muy interesante de la editorial Siruela: Conversaciones con editores en primera persona. En ese volumen se recoge un ciclo de encuentros con ocho editores españoles (Salvat, Lara Bosch, Herralde, De Moura…) en 2000, hace once años. En aquellas conversaciones ya se hablaba de la llegada del libro electrónico, ya se hablaba de la desintermediación, ya se insinuaba la posible desaparición de las librerías. Es decir, hace once años ya se veía venir lo que hoy tenemos encima. Y nadie ha hecho nada. Los editores no han hecho su trabajo. Si lo hubieran hecho hoy sabrían que va a ocurrir. Nos dirían con claridad cuáles son sus planes para el futuro y no se les notaría, entre costuras, un miedo cerval a lo que viene.

Vuelvo al asunto de este “post”. En las entrevistas de Juan Cruz todos los editores intentan mostrarse seguros de lo que hacen y tranquilos ante el futuro pero, unas veces entre líneas otras sobre líneas, se les nota que no tienen ni idea:

En la primera entrevista de la serie Peter Mayer (Ex presidente de Penguin y en la actualidad presidente de Overlook Press) dice:

“Piense en los periódicos. Nosotros necesitamos reseñas para que se divulguen nuestros libros, pero si cada vez se leen menos periódicos o revistas, menos gente leerá libros. Si a la gente le dan igual los filtros y las certificaciones, tendremos una cultura de libros distinta. Siempre habrá quien busque la excelencia, ¿pero cómo identificas dónde está?

P. Eso, ¿cómo?

R. No creo que los blogs tengan mucha credibilidad, pero sí creo en el boca a boca, y esto cada vez adquirirá más importancia. Las redes sociales se multiplicarán y este es el tipo de marketing que se hará. De abajo a arriba y no al revés. Nuestro esfuerzo publicitario está centrado ahora en despertar interés en ciertos blogs. Porque algunos sí tienen credibilidad. Así como hay gente que sabe diferenciar entre los blogs, los editores tendremos que aprender a diferenciarlos. Un amigo mío, agente literario, ha montado una agencia de conferencias. Usa no sólo a sus propios escritores sino a otros. Al igual que la industria musical ha tenido que centrarse más en conciertos en vivo que en la venta de cedés, los que trabajamos en este mundo del libro tendremos que hacer lo mismo. Los escritores, si son elocuentes e interesantes, pueden ser ellos mismos herramientas de marketing.”

Alucina vecina. El entrevistado le pregunta al entrevistador como identificará la excelencia, en lo referente a libros, el comprador. Juan Cruz, lógico, le devuelve la pregunta y el señor Mayer se lía; dice primero que los blogs no tienen credibilidad, luego que sí y termina diciendo que los escritores tendrán que salir a hacer bolos. O sea que deja en manos del escritor lo que es, ha sido, y debería seguir siendo labor de editoriales y libreros: la promoción, la prescripción.

En el caso de Riccardo Cavallero (Director general de Mondadori) hay un sujeto digno del diván de Sigmund Freud:

P. El editor parece el capitán de un barco, y el mar convoca dos sensaciones: soledad y miedo. ¿Tiene usted ahora alguna de esas dos sensaciones?

R. Si me permite bromear, soy muy bueno en natación y por eso el mar no me da mucho miedo. El mar te produce una sensación de profundo respeto porque sabes que tienes delante una ola muy fuerte que te puede arrastrar. En el mundo literario ocurre más o menos lo mismo… Producir libros es la cosa más simple. El trabajo de un editor es entregar los libros al lector de una forma clara e inteligible y eso solo lo puedes hacer a través de tus colecciones y de tus sellos. Y desde el punto de vista de la gestión, de la que también me encargo como publisher [el responsable global de una editorial], de eso es de lo que me encargo. La empresa se construye alrededor de la figura de los editores; ellos son el corazón del negocio. Mi receta es muy simple, es la única que conozco y es la que aplico en América, en Europa, y hasta ahora ha funcionado. Nada de soledad o de miedo. El miedo empieza cuando empiezas a olvidarte de esto y subes la producción para llegar a una facturación que es efímera, a recoger devoluciones…; es entonces cuando el mar te hunde y acabas como en la película La tormenta perfecta.

P. ¿Estamos en una tormenta?

R. No, no es ninguna tormenta. Estamos en el momento del gran cambio por lo que ocurre con el digital. Un momento en el que debemos tener las agallas de renunciar a los privilegios que hemos conseguido, y que nos han mantenido como líderes hasta ahora; es un momento para reinventar nuestro trabajo; como todos los momentos de cambio, este puede ser doloroso, incómodo, porque como mínimo hasta ahora lo controlabas todo, lo sabías todo de tu mundo. Ahora hay que asumir riesgos, hay que tener mucha curiosidad, experimentar y, sobre todo, estar entrenados para equivocarnos. Quien en los próximos cinco años no se equivoque, y no se equivoque de manera importante, creo que no llegará a los diez años.

Al señor Cavallero le traiciona el subconsciente continuamente. Tiene miedo, mucho miedo, de la gran ola que tiene “delante y te puede arrastrar”. Su receta, dice, es “muy simple” pero no la dice y no parece tenerla clara. Lo de que los editores son el “quore” es una obviedad y no sé si él, una vez leído el resto de la entrevista, lo tiene tan claro. Al final de la segunda pregunta deja claro que sabe que se va a equivocar, y mucho. Lo sabe porque no conoce lo que debe hacer en el futuro. Solo sabe que tiene que “asumir riesgos”, “experimentar” y “tener curiosidad”. ¡Dios santo! Si yo tuviera los ahorros de mi familia en acciones de esta empresa y leyera esta entrevista con su director general me pondría a temblar.

Sigrid Kraus, directora general de Salamandra es una romántica y le da mucha pereza lo que ve venir por delante:

P. ¿Y cuál es la posición de Salamandra con respecto al e-book?

R. Lo estamos haciendo todo muy lento; el privilegio del independiente, pequeño o mediano, es poder observar cómo el grande va probando. Y a ver qué pasa.

P. ¿Le inquieta?

R. No, no me inquieta. De verdad que de momento no me inquieta. Me parece curioso pensar que lo maravilloso de mi trabajo es que al final hay un objeto. Cuando leo un original, visualizo un libro en mi mente, y esa visión es la que trato de transmitir… Pensar que ese producto final es un texto en una pantalla hace que mi trabajo deje de existir. Ya no hay objeto, ya no soy una artesana. Yo me considero una artesana. Si no hubiera objeto, sería otra cosa…

P. ¿Qué será ese editor sin objeto?

R. Vamos a ser publicistas y no artesanos. Lo que nos va a preocupar es cómo conseguir que el libro destaque en Internet o donde sea. Eso es publicidad, eso no es producir un objeto bonito que atraiga.

Pero ella no se inquieta. Qué tranquila me deja usted señora Kraus.

Todos los editores dicen no tener miedo al futuro, pero lo tienen. Debe ser que no lo dicen para que sus empleados no se echen a temblar. Ven lo que les ha ocurrido a sus amigos en el mundo del cine y la música y están muertos de miedo. No saben cómo luchar con la piratería. No han estado nunca unidos y ahora tienen muchas dificultades para organizarse. Lo de Libranda, en España,  ha sido un tremendo fracaso y no saben qué hacer. Bueno, perdón, algunos si lo saben: algunos creen que la única solución es echar a la calle a las dos terceras partes de la plantilla (en los grandes grupos) y desembarazarse de los intermediarios (medios de comunicación y libreros) pero de esto hablamos mañana.

Una última cosa:

Dice, al final de la entrevista, Riccardo Cavallero (48 años, director general de Mondadori):

Con la novela digital estamos vendiendo mucho más el sello de novela rosa porque hay mucha gente que se avergüenza de ir por la calle con un libro rosa. Y se lo lee en el digital. Como pasaba con el porno, que lo llevabas dentro del Financial Times

¿Dentro del Financial Times? Mi hijo tiene 40 años y me reconoce que él hacía lo mismo con el Marca. Muy bonito, señor Cavallero. Ya sabéis, jóvenes aspirantes a director general de gran grupo editorial, hay que leer pornografía y …el Financial Times.

Así nos va, claro.

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SIETE ENTREVISTAS CON EDITORES. Juan Cruz (I)

Juan Cruz, excelente periodista literario y escritor que fue editor en Alfaguara durante 11 años, consciente de que la figura del editor es pieza clave en el tablero donde se juega el futuro del libro, ha publicado en EL PAÍS siete entrevistas con primeros espadas del mundo editorial europeo. La serie terminó el pasado domingo día 17 de abril. Las he vuelto a leer todas juntas y de un tirón y se me han puesto los pelos como escarpias.

Peter Mayer, Penguin y Overlook Press.

Riccardo Cavallero, Mondadori.

Sigrid Kraus, Salamandra.

Antoine Gallimard, Gallimard.

Michel Krüger, Hanser.

Stephen Page, Faber & Faber.

Inge Feltrinelli, Feltrinelli.

En los dos “posts” que siguen a este analizaré dos asuntos que destacan por encima de los otros tratados en las siete entrevistas. Me refiero a:

1.- El desconocimiento y el miedo con el que los siete editores miran al futuro de su profesión. Es curioso observar como en muchas de las entrevistas, o bien el subconsciente les traiciona, o la buena labor del entrevistador consigue sacar la verdad a flote. Me refiero a que es común que a la pregunta de Cruz por el futuro digan algo así como: “No, no me inquieta. Solo que cuando en el futuro el producto final sea un texto en una pantalla mi trabajo dejará de existir” (Sigrid Kraus de Salamandra). Pues menos mal que no te inquietaba, cariño.

2.- Los editores están deseando quitarse de encima a los intermediarios. Los editores mayores, los de la vieja escuela, disimulan y muestran su respeto por libreros y agentes. Los jóvenes, (Stephen Page de Faber & Faber, 45 años y Riccardo Cavallero de Mondadori, 48 años), los que necesitan seguir comiendo del negocio, entienden que la relación en el futuro debe ser directa entre editor y lector. No lo dicen abiertamente, saben que no sería políticamente correcto, pero lo tienen claro. No sé si tienen tan claro que la desintermediación se puede llevar al extremo y que terminen desapareciendo también ellos, los editores.

Como no quiero empezar con lo feo directamente voy a destacar las frases positivas que se dicen en estas entrevistas:

“Editar es un oficio que surge del afán de compartir, a través del libro, universos secretos.”

Antoine Gallimard de Gallimard.

“En el momento en que publicas un libro debes saber que el libro va a vivir, probablemente, más que tú como autor. Y la única persona que va a velar por él es el editor. El editor tiene el deber de mantener el libro vivo aun cuando el autor esté muerto”

Michael Krüger de Hanser.

“El esfuerzo de los editores se ha concentrado en los márgenes de beneficio y al público le ha dejado de importar la calidad de la impresión. Puede [en el futuro] que se descubra que el libro, en su formato original y bien cuidado vuelve a suscitar interés. La gente volverá a comprar libros por la idea de poseerlos. Creo que los libros se harán mejor.

“Leer es algo natural si el contenido es bueno. La esperanza que tengo es que la gente seguirá leyendo si le das buen contenido”

Peter Meyer ex presidente de Penguin y ahora presidente de Overlook Press.

“Honor y puntualidad son palabras imprescindibles en este universo. Los editores basan su trabajo en la confianza que se ganan en los autores, en los libreros, en los distribuidores y en los medios, de modo que cuando dan una palabra la cumplen; las consecuencias del incumplimiento son severas. Y los editores son puntuales: acuden cuando dicen, generan a su alrededor un clima confortable de rigor y gentileza.”

Juan Cruz de EL PAÍS. Esta frase pertenece a su artículo “La experiencia editorial y el dulce de batata” publicado en EL PAÍS con motivo del 50 aniversario de la editorial Santillana.

Hay otra frase del legendario editor André Schiffrin, 75 años, de Pantheon y The New Press que aunque no pertenece a esta serie de entrevistas me parece muy pertinente:

“La librería ideal no es la que tiene el libro que andas buscando, sino la que te vende el libro que no sabías que querías.”

Entra por la puerta Samantha, ¡TARDE COMO SİEMPRE!. Viene acompañada de su amigo Reinaldo, cubano, que dice que nos va a preparar un mojito para “endulzar la tarde, señoras”. Vamos a ver. La receta al final del tercer “post” de esta serie.

En breve la parte II y III.

La Sargento Margaret

¡A su servicio!

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NOCİLLA Y MODERNIDAD

Una de las cosas más emocionantes de leer una buena novela es comprobar cómo el autor, con palabras, y solo con palabras, compite con la pintura, la fotografía, el teatro y el cine, para expresar lo que tiene en la cabeza de la mejor forma posible.  Es precioso constatar, en sus cartas, como Gustave Flaubert se estrujaba el cerebro para combinar las palabras de manera que quedara, negro sobre blanco, lo más fiel posible, lo que él previamente había imaginado. Flaubert sabía que solo disponía de palabras y también sabía que la forma lo es todo.  Por ello releer Madame Bovary después de haber leído la correspondencia de don Gustavo, La orgía Perpetua de Vargas Llosa y El Loro de Flaubert de Julian Barnes, se convierte en uno de los mayores placeres que puede experimentar una persona en esta vida.

Las cosas están cambiando una barbaridad.

Josephine nos ha contado que con el e-book vamos a poder “leer” libros de viaje con videos incluidos o “embeded”, como dicen los americanos. ¡Vamos a ver! Si el libro de viajes tiene imágenes ya no es un libro de viajes. Será un documental con subtítulos o un reportaje periodístico, pero no un libro de viajes. Si a un coche le ponemos alas y conseguimos que vuele ya no es un coche, es un avión.

Estamos a favor del lector electrónico de libros. Las casas donde vivimos las “personas humanas”  cada día son más pequeñas y las familias acumulamos muchos bártulos. Y no le digo la de polvo que se mete en los libros de papel.  El lector electrónico, para nosotras,  amantes del orden y la limpieza, es una bendición del cielo.

Lo que nos parece mal es que aprovechando las nuevas tecnologías, y el gran avance que constituye el lector electrónico, se editen como libros cosas que no lo son.

[Samantha nos está preparando una caipirinha típica de Brasil. Al final la receta.]

Agustín Fernández Mallo lo ha vuelto a hacer, y ya van cuatro. Editorial Alfaguara (¿Qué pasa con Alfaguara? Otro día hablaremos de este asunto) le ha publicado un libro titulado El hacedor (de Borges) remake. En la página web de la editorial pone: “Genero: Novela”. Si no se lo creen, visítenla.

Este chico, Agustín, nos produce mucha ternura a las integrantes de la Patrulla de Salvación. Samantha, sin ir más lejos, tiene un hijo, eterno opositor a notarías, clavadito a Agustín. Dice Daphne que a este último le hace falta cariño. Que ella lo mimaría, le haría una buena sopa de fideos para cenar y luego lo arroparía en la cama mientras le lee cuentos de Andersen hasta que se durmiera. Dice Daphne que así se le quitarían las ganas de escribir estas cosas. No lo sé.

Fernández Mallo es ingenioso y ocurrente. Sus ideas, las que mete en sus libros (me resisto a llamar novela a esto), son originales (bueno, no todas. Parece que en libros anteriores ha incluido trozos -bastantes- de otros libros) y quedarían bien como guión para una película tipo los hermanos Coen o González İñárritu, pero no como parte de una novela.

¿Eso de www.rupturasadomicilio.com no lo contaba Martes y 13 en un especial fin de año de los años 80 en TVE?

De este libro se ha hecho una versión especial para lector de e-books con videos, enlaces a internet y experimentos sonoros varios. Solo le falta que pasando la lengua por la pantalla sepa a chicle de fresa y acercando la nariz se perciba un olor a…no se me ocurre… “sudor de camionero” me sugiere Daphne, que está un poco salida últimamente.

[La caipirinha la ha salido riquísima a Samantha pero, como siempre, se ha pasado con el alcohol. La receta al final]

Lo más grave de este asunto es que una editorial como Alfaguara publique esto, que lo llame “novela” y que críticos serios como J. A. Masoliver Ródenas, J. Ernesto Ayala-Dip o José María Pozuelo Ybancos lo elogien. Este último critico dijo de Nocilla Experience: “Este libro salta, está vivo”. Ya lo decíamos más arriba: en el futuro -muy próximo- los libros de Fernández Mallo vivirán y correrán. Serán como aquellos Tamagotchis. Y si se enfadan con el lector se cerrarán de páginas como hacía aquí mi amiga Samantha con sus piernas cuando su marido no le compraba el vestido que ella quería.

Si yo entiendo que cada día se venden menos libros, que los empresarios piden resultados, que las editoriales tienen mucho miedo del futuro,  que han visto como recortaban las barbas de la industria del cine y de la música, que hay que innovar y todas esas cosas. Pero,  un poquito de por favor: No me toquen el LIBRO.

El escritor David Perez Vega, en su blog Desde la ciudad sin cines, hizo una reseña bastante acertada del  libro anterior, Nocilla Experience, de Fernández Mallo.

Flaubert fue un escritor moderno. Fernández Mallo, no.

Agustín, ¿Por qué dejase las oposiciones a notarías? Si ya, después de 10 años, te sabías casi todos los temas.

Actualización (22/04/11 a las 11,16h) DERECHO DE REPLICA

Comunicamos a Agustín Fernandez Mallo, a través de su blog, la publicación de este «post» respondiendo Agustín: «Muy divertido vuestro post, sargentas; gracias.»

Receta de la caipirinha.

Ingredientes para 4 personas.

– 12 limas de Brasil. Las pequeñas y verdes. En El Corte Ingles las tienen.
– Cachaça (también llamada pinga), 1 botella.
– Azúcar
– Hielo picado.

Preparación

Lo primero es quitar el hilo interior a las limas para que no salga amarga la bebida. Cortar luego en trozos las limas y aplastarlas en un mortero para sacar todo el jugo. Se le agrega azúcar y hielo picado. Luego se suma la cachaça, cuya cantidad dependerá de lo alcoholizado que usted esté. Nosotras agotamos la botella. Remover y servir en vaso bajo tipo whiskey.

Borges.

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LA PATRULLA DE SALVACIÓN

Mi nombre es Margaret. La sargento Margaret. Como entiendo que debo comenzar dando buen ejemplo, confesaré que nací el 1 de enero de 1946, en Barcelona, España. Es decir: tengo 65 años. Mis amigas Daphne, Josephine y Samantha, aquí presentes, con amabilidad me dicen que no los aparento pero no me permiten que revele sus verdaderas edades. Chisssss, son mayores que yo. Pero yo esto no lo he dicho, ¿eh?

Las cuatro, desde hace 5 años, formamos el  Club de lectura Las chicas de Oro. Nos reunimos todos los viernes a comentar el libro que decidimos leer durante la semana. Cada vez propone una de nosotras. Ya saben: unas pastitas, un café con leche…y al final 4 o 5 gintonics que terminamos metiéndonos cada una entre pecho y espalda. Lo pasamos estupendamente. En nuestras reuniones solo hablamos de libros, que es lo que más nos gusta. Los cotilleos, las penas y las desgracias están prohibidos.

 Hace un par de viernes, con la tercera copa, empezamos a recordar lo bonito que era ir a comprar libros en la Barcelona de nuestra juventud. Aquellas librerías donde el dueño te conocía y, sabiendo lo que te gustaba, te recomendaba este o aquel libro. Te fiabas del librero porque sabías que era un hombre culto, que conocía el paño y solo te ofrecía lo que no te iba a defraudar. Recuerdo a don Joan que siempre me decía: “Si este no te gusta, te devuelvo el dinero y te regalo otro”. Nunca tuvo que regalarme ninguno. En aquellos años, además, las editoriales eran una garantía y seleccionaban los autores en función de su calidad. Había editoriales para todos los tipos de libros y cuando comprabas algo de un sello determinado sabías que no te iban a dar gato por liebre.

Hoy las cosas han cambiado mucho. Cada día hay menos librerías. Las pocas que quedan están atendidas por jóvenes iletrados que trabajan allí porque no pueden hacer otra cosa. Siempre puedes ir a los Grandes Almacenes pero ni se te ocurra preguntar si este libro es bueno porque la dependienta pondrá cara de póquer.

La situación de los medios de comunicación, de los suplementos culturales y, en concreto, de los críticos literarios no es más halagüeña. Los periódicos sufren una grave crisis porque ven que su edición en papel tiende a desaparecer y la digital no paga todos los gastos. Los suplementos culturales no se autofinancian porque la publicidad de productos culturales es cada vez menor estando la industria del libro, del cine y de la música de capa caída. Los críticos. Para qué hablar de ellos. Hace más de 5 años que ni yo ni mis amigas recordamos haber leído una crítica claramente desfavorable a un libro de una gran editorial. Piensen ustedes. Les recuerdo el asunto Echevarría. ¿Qué crítico de El País se atreve a poner verde un libro de Alfaguara? O ¿Qué crítico de El Cultural pone a caer de un burro un libro de La Esfera de los libros?.

No se puede una fiar de nadie. Nuestra última esperanza blanca eran los numerosos blogueros literarios que han poblado la red en los últimos años. Los veía servidora como paladines de la independencia y la honestidad. Pues resulta que nos hemos enterado, hace unas fechas, que todos ellos reciben ejemplares gratuitos para reseñar de las editoriales. Adiós a nuestros Príncipes Valientes.

Con la digitalización y la desintermediación las editoriales cada vez se separan más del papel de prescriptor que entendemos está en la esencia de su labor. Saliendo del escenario personajes tan importantes como libreros y editoriales y vendiéndose a mejor postor medios y críticos comienza esto, el mundo del libro, a parecerse a la jungla. La ciudad sin ley. La situación la están aprovechando los listillos para hacer de las suyas: editoriales digitales que permiten la autoedición sin el más mínimo criterio de selección, traducciones hechas de aquella manera, escritores que tienen su propio blog para auto promocionarse sin pudor, críticos que no dicen lo que piensan, grupos de autores que se juntan en movimientos literarios prefabricados (Véase Nocilla y otras cremas) etc…Todos hacen lo que les da la gana y nadie levanta acta de los desaguisados.

Ante este triste panorama, perplejas, reflexionábamos cuando, hace 3 días, fuimos al cine a ver el documental “İnside Job”. La película cuenta como la desregulación del mercado financiero, la deshonestidad de los ejecutivos, la complicidad de los expertos en economía y la dejadez e ineptitud de los políticos han generado la brutal crisis económica por la que estamos atravesando. Al salir del cine, mientras consumíamos unos limonchelos, las cuatro chicas de oro nos dimos cuenta que el mundo del libro lleva el mismo camino que el financiero y que alguien debería hacer algo.

Nosotras ya estamos jubiladas y la que no es viuda, está separada. Nuestros hijos, mal que bien, criados. Cobramos nuestras modestas pensiones y tenemos poco que hacer, salvo leer. Nos planteamos, entonces, que nos gustaría hacer algo por la sociedad, como aquellas mujeres de Ejercito de salvación que hace más de 100 años lucharon a favor de las buenas costumbres. Queremos por ello poner nuestro granito de arena para intentar restablecer el orden en el mundo editorial. Este es el motivo por el que hemos decidido abrir este blog, La Patrulla de salvación, donde destacaremos todo aquello que nos parezca que puede dañar a eso tan bonito, y al tiempo delicado, que es el Libro.  

Son bienvenidas sus denuncias. Todo aquel que se haya sentido engañado por algún autor, editorial o medio de comunicación puede mandar un correo a:

margaret.salvacion@gmail.com

Comprobaremos a fondo la denuncia, dando opción al presunto culpable a defenderse, y publicaremos todo aquello que entendamos constituye una auténtica ofensa al Libro.

Debe quedar claro, para terminar, que esto no es blog de crítica literaria. Que una persona dedique varios años, o meses, a escribir un libro nos produce muchísimo respeto. Un libro a mí me puede parecer muy malo pero a otra persona le puede parecer magnífico. Respetamos mucho, además, la labor del auténtico crítico – aunque pocos la lleven hoy a cabo- como para entrometernos en algo para lo que no estamos capacitadas.

Ya nos hemos puesto en marcha. En breve tendrán ustedes noticias nuestras.

¡Todo por el Libro!

Nuestra Visión: El Libro está en peligro.

Nuestra Misión: Estar atentas a lo que ocurre en el mundo editorial para denunciar aquello que pueda hacer daño al Libro.

La sargento Margaret

¡A su servicio!

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El libro está en peligro

El libro está en peligro. Desde este blog la sargento Margaret y sus amigas, Daphne, Josephine y Samantha, estarán atentas a lo que ocurre en el mundo editorial en castellano para denunciar todo aquello que pueda hacer daño al libro.

!La sargento Margaret a su servicio!

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