MIÉNTEME, PINOCHO, MIÉNTEME

Estimado señor Rodríguez Rivero, don Manuel:

Aprovecho que la sargento Margaret tiene sesión de “coaching” fuera del cuartel para escribirle este carta, soy Daphne. Le ruego que no cuente a nadie que le he hecho llegar esta misiva; si la sargento se entera, me expulsa de la Patrulla.

En la confianza de que usted se encuentra bien, y si me lo permite, iré directa al grano, la sargento puede volver en cualquier momento. Estoy muy preocupada porque ya solo queda un sábado dentro de noviembre y usted aún no ha publicado en Babelia su tradicional artículo prenavideño  sobre el Libro Guinness de los Records. Con las tablas que usted tiene supongo que no le sentó mal lo que la sargento escribió hace un año (aquí) sobre el asunto. Perdónela, en caso contrario, ya sabe la mala baba que se gasta.

He de reconocer que soy incapaz de hacerme a la idea de que comienza la campaña de navidad -mejor época del año para la venta de libros- si no leo lo suyo sobre el Guinness. Me pasa como a muchos taurinos, que sin el artículo en la última de EL PAÍS de Manuel Vicent -aunque sea en contra- no son conscientes de que la Feria de San Isidro ha llegado. Sin sus habituales chascarrillos [2010 (aquí); 2011 (aquí); 2012 (aquí); 2013 (aquí)]  sobre la actualización anual de Libro de los Records que siempre por estas fechas y amablemente le hace llegar Planeta, su editorial amiga, yo no me siento en temporada. Su artículo es como el anuncio de El Corte Inglés para la estación que precede al verano: “Ya es primavera en el Corte Inglés”.

Gracias a lo del Guiness me hice adicta a su colaboración semanal en Babelia, a su “Sillón de orejas“. La sargento critica su trabajo periodístico, pero yo, aunque en secreto, debo reconocer que sus escritos me hacen bien, son como un bálsamo. La sargento dice que es una vergüenza que usted no aproveche la única columna de la prensa escrita dedicada al tema editorial para denunciar la impostura en el mundillo de los libros. La sargento opina que es un descaro por su parte que bajo críticas facilonas a los políticos hoy en el poder esconda usted su connivencia con los tramposos que mandan en el mundo editorial. Yo creo que la sal y la pimienta son necesarias, pero de vez en cuando un dulce también apetece. ¿No le parece? Leerle todos los sábados me lleva a creer por unos minutos que el panorama editorial en España no está tan mal; me ayuda a sobrellevar la miseria editorial en la que nadamos. Tengo una amiga que con poco más de 500 € de salario tiene que pagar el alquiler y alimentar a dos hijos. La pobre vive agobiada y le cuesta horrores llegar a fin de mes. Pues dentro de esa precariedad, mi amiga, todas las semanas, encuentra dos euros para comprar el HOLA. El HOLA, sí. Según ella, los cotilleos sobre la realeza y los actores  de Hollywood; los reportajes sobre sus grandes y lujosas mansiones y las fotos de países exóticos y maravillosos le permiten evadirse de su puñetera y puteada realidad, le ayudan a relajarse durante treinta minutos y a imaginarse viviendo, por ejemplo, en la mansión que George Clooney tiene junto al lago Como, en Italia. Pues eso me pasa a mí con sus artículos, don Manuel. Siga así, no me quite mi buen rato de los sábados.

Le ruego por todo ello que el próximo sábado vuelva usted a hacer chistes ingeniosos -aunque sean los mismos que todos los años- sobre el Libro de los records. Su trabajo es encomiable, es mejor que el Valium y que el Lexatin. Y, por supuesto, más sano.

Sin otro partículas se despide atentamente

Daphne Salvación

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PLANETA VA A VENDER UN E-BOOK AL PRECIO DE ¡¡27,99€!! TE CAGAS

Ayer, día 18 de noviembre, llegó a las mesas de novedades de las principales librerías españolas la traducción al castellano de los tres volúmenes del historiador Rick Atkinson (4 veces Premio Pulitzer) sobre los últimos años de la 2ª Guerra Mundial, lo que se ha llamado The Liberation Trilogy. Cada uno de los libros, editados en papel y con tapa dura, se vende a 25,90€. También hay una versión electrónica de cada libro para que usted se descargue en su “e-reader”. El precio de cada e-book (e-pub 2) es de 12,99€. En esta edición de los tres volúmenes por separados tienen los mismos precios ( 25,90€ y 12,99€) El día de la batalla. La guerra de Italia 1943-1944, que incluye 1.256 páginas, y Un ejército al amanecer. La guerra en el norte de África, 1942-1943, que cuenta sólo con 568 páginas. En total, las tres obras, suman más de 2.500 páginas.

Hasta aquí todo bien. O todo mal, pero como de costumbre. “Business as usual”, que dijo Winston Churchill el 9 de noviembre de 1914, a los pocos meses del comienzo de la 1ª Guerra Mundial.

Lo sorprendente es que dentro de un mes, el día 15 de diciembre, los clientes se podrán descargar, de forma conjunta, en sus e-readers las tres obras editadas por Planeta, lo que siguiendo a los anglosajones se llama la “Trilogía de la Liberación (pack)”. En este caso la editorial no publicará en papel esta recopilación, solo en libro electrónico.

¿Saben cuál será el precio de este e-book recopilatorio? Agárrense: 27,99€. (Aquí) lo pueden ver.

Si lo miran bien, los que leen en electrónico se ahorrarán 10,98€ comprando todos de una vez.

A mí este asunto me genera algunas dudas. Se las cuento a ustedes, que mi psicoterapeuta me cobra una pasta por sesión:

1ª.- Si en la edición por separado, la que se hizo ayer, los libros electrónicos tienen todos el mismo precio (12,99€), independientemente de que uno tenga más de 1.200 páginas y otro menos de 600, ¿Por qué el e-book de la trilogía se vende a 27,99€?

2ª.- ¿Por qué la Trilogía sale a la venta un mes después de la edición separada? De esta pregunta tengo la respuesta, pero ya les dije que me he tumbado en el diván y vomito mis neuras, que no nueras.

3ª.- Si algún incauto que no lea Patrulla de Salvación comprase mañana las versiones electrónicas de los tres libros -gastándose 38,97€-, y el 15 de diciembre próximo se enterara de que por sólo 27,99€ hubiera podido descargarse las tres juntas, ¿le devolverá Planeta el dinero gastado de más?

4ª.- ¿Qué pretende Planeta poniendo un precio tan alto a los e-books? La respuesta de esta también me la sé.

En EEUU, estos libros (en inglés) de Atkinson, editados en tapa dura, se venden a 40 US$. En Amazon (aquí) el e-book de cada uno de los tres volúmenes se puede adquirir a 13,93US$. En Barnes & Noble –para su lector Nook- la trilogía (toda entera) en e-book se puede adquirir (aquí) por 26,99€.

¿Estamos haciendo en España lo mismo que en los USA? Sí. Ya he llamado a Jeff para contárselo. Que se preparen las grandes editoriales españolas; ya vendrá -cuando tenga un rato, que ahora está muy liado- mi amigo Jeff Bezos (Amazon) con las rebajas. No se preocupen, que a todo cerdo le llega su san martín.

Luego no quiero llantos, ¿eh?

El día de la batalla (18/11/14)

Los cañones del atardecer (18/11/14)

Un ejército al amanecer (18/11/14)

Trilogía de la Liberación (pack) (15/12/14)

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LA GENERACIÓN DE LOS FRANCOTIRADORES ¡¡TACHÁN!!

En el Diccionario Akal de términos literarios, en la entrada “Generación” (pág. 165), se dice que el crítico literario alemán Julius Petersen, ya en 1930, determinó los ocho requisitos que deben darse para poder hablar de “generación literaria”:

1.- Coincidencia en el nacimiento. 2.- Formación intelectual semejante. 3.- Relaciones personales entre ellos. 4.- Participación en actos colectivos. 5.- Que exista un acontecimiento generacional que los aglutine. 6.- Que exista un guía. 7.- Lenguaje generacional. 8.- Rechazo a la generación anterior por su anquilosamiento.

De estos requisitos, que podrían ser válidos a nuestro modo de entender, hay que hacer siempre una utilización restrictiva, lo contrario de lo que hacen los medios de comunicación, que les basta con ver a tres escritores juntos por la calle y nos imponen una generación literaria en un santiamén. Con un uso amplio –con el todo vale de moda- ocurren cosas como esta y como esta.

El profesor de la Universidad de Granada José Antonio Fortes, en su libro Intelectuales de consumo (Almuzara, 2010), habla de una las generaciones literaria más famosas, la del 27, en estos términos: “la noción de sociedad anónima o generación nos viene cargada de pequeñitas nociones ideológicas: nacimiento o biologicismo, ambiente o espíritu de época, sujeto elegido o idiosincrasia, amistad o amiguismo, clientelismo, red de relaciones con los amigos políticos o amigos financieros, etc” La del 27 es la generación también llamada “de la amistad”, es decir, de la cooptación. “Fantasmagoría generacional” dice Fortes, “que encubre una extensa y tupida red clientelar, un vínculo intenso de familiarismos y amiguismos, para el tráfico y reparto de influencias y regalías al amparo del Estado, entre miembros del mismo círculo cerrado de clase, en el que viven y trabajan las élites dirigentes de la intelectualidad republicana”. Y, como dice Elena Cabrera (aquí), esto vale para la generación de1927 y para la de 2027.

Según Fortes, su libro –Intelectuales de consumo- es un ensayo “contra la cultura oficial postmoderna y las hegemonías literarias”. Y añade: “La escasez de escritos realmente polémicos sobre lo que desde principios del siglo veinte se viene denominando como “guerra literaria” puede ser una prueba más del férreo dominio y poderío de una hegemonía intelectual posmoderna nacida en España desde las transformaciones de la transición. El libro nace debido a la radical ausencia de debate que sobre este tema hay, y, de esta manera, dar luz, mediante una crónica voraz y desnuda, a las prácticas totalitarias de una facción postmoderna hegemónica a la que denomina intelectuales de consumo, y de la que pocos escritores hasta la fecha se han atrevido a poner en cuestión”. “El control sobre las prebendas, los cargos políticos, los premios, los circuito de actos y conmemoraciones culturales se plantean como un juego entre el poder político y los agentes del mercado para crear un producto de consumo intelectual, siendo el organismo intermediario de esta compraventa el propio Estado, dominio político y de gobierno donde encuentran su unidad histórica las clases dominantes”

Esto lo decía Fortes en 2010. Entonces, el pobre, estaba más solo que la una. En 2011, Patrulla de Salvación abrió este blog del mismo nombre donde usted está leyendo para que ese debate que Fortes y otros hombres de bien echaban de menos tuviera lugar. De nada.

 

Otra generación literaria

Fortes denuncia a la pandillita de escritores que, bajo el poder del PSOE (en el gobierno desde 1982 hasta 1996, cuando el presidente del gobierno fue Felipe González), tomó posesión de la cultura literaria en España. Ya saben: premios, condecoraciones, subvenciones, cargos políticos, sillones en la academia, becas en el extranjero, etc…

NOTA: El día 2 de diciembre se presenta en Madrid “El cura y los mandarines” (Akal, 2014) de Gregorio Morán. Estoy deseando que se publique. En él podrán leer por extenso (800 págs.) todos estos tejemanejes dirigidos por el poder.

Pensaba una que los farsantes habían escarmentado, que ya no volverían a las andadas. Tonta que es una.

Amárrense los machos porque resulta que retornan los engañabobos. EL PAÍS, el entonces llamado “intelectual colectivo” (pinchen para leer el inolvidable artículo de Aranguren de junio de 1981), y hoy reconocido como la mentira más grande y más larga que se contó a varias generaciones de españoles, intenta volver a engañarnos. Además lo hace con los mismo argumentos de hace 30 años. Que si el antifranquismo, que si la libertad recién estrenada, que si un país salido de una dictadura, que si…

La repetida mentira se titula La exitosa cosecha literaria de los ochenta inunda las librerías y aparece en el ejemplar de hoy.

El que firma en EL PAÍS el nuevo intento de engaño es Winston Manrique Sabogal, Coordinador de Libros, sección Cultura de EL PAÍS. La única disculpa de este chico es que llegó a España en 1998. Hasta entonces trabajó en Colombia, de donde es originario. Su último empleo en Bogotá lo tuvo con El Espectador, un periódico. Citamos estos datos para que ustedes entiendan –y disculpen al chico- que no tiene ni idea de lo que ocurrió en el mundo literario de este país entre finales de los 70 y finales de los 80.

Pero Winston Manrique Sabogal es un buen empleado y, sobre todo, un aplicado estudiante de los clásicos de EL PAÍS. Por eso se ha empapado del contenido y de las frases hechas (y repetidas hasta la saciedad en las últimas décadas) que aparecen en los artículos de Haro Tecglen, Juan Cruz, Javier Pradera, Angel S. Herguindey y otros. Por eso en su artículo se pueden leer cosas como:

El idilio de los lectores con los escritores españoles de los años ochenta no solo continúa sino que se aviva.

(…)

Es “una generación de francotiradores”, como la bautiza Juan José Millás, llamados Mendoza, Muñoz Molina, Marías, Díez, Puértolas, Grandes, Cercas, Merino, Landero, Llamazares, Chirbes, Trapiello, Riera, Pombo, Pérez-Reverte, Rivas, Montero, Vila-Matas…

(…)

Es el hallazgo de los narradores sobre sí mismos sin coacciones externas ni ideológicas.

(…)

Nos empezaron a leer primero los españoles, luego nos publicaron en otros países por solidaridad, al vernos como un país salido de una dictadura, y luego por méritos propios.

(…)

Es el arte de contar. La gracia de hacer leer.

(…)

Otra más

El alegato final es de vergüenza ajena. En boca de Luis Landero, Eduardo Mendoza y José María Merino, se ponen una frases (ojalá sea un error de trascripción) que serían más propias de la más burda de las campañas de publicidad. Lo más triste es que están elogiándose a ellos mismos. Acojonante. Por su interés reproducimos íntegramente los últimos tres párrafos del artículo:

Eso es lo que más aprecia Luis Landero de su generación: “La fidelidad con la buena literatura, la fidelidad de esos autores con el oficio y la literatura misma. Miro a personas como Marías, Muñoz Molina o Puértolas y veo que han tenido una trayectoria coherente y honesta en el sentido de que han sido fieles a su vocación y su mundo”. Buscaron, según Merino, un lenguaje más coherente y abrir el campo a la imaginación, a lo fantástico, también, y al cuento.

Casi cuatro décadas después, dice Landero, “se ve que es una generación sólida que empieza a mostrar su perfil histórico”. Tras el feliz descubrimiento y largo romance con los autores del boom, recuerda Landero, los lectores españoles empiezan un idilio, que se prolonga hasta hoy.

“Es el final del trayecto, no el principio”, explica Eduardo Mendoza, inaugurador de estos mundos que no hacen más que ensanchar fronteras con obras recientes

Se me revuelven las tripas.

Coda: me hace mucha gracia eso de “Generación de francotiradores” que se inventa Millas para nombrar a su grupo de amiguetes. Me parto de risa. “Franco – tiradores”. ¿Te traciona el subconsciente, Juanjo? Si, además, en la segunda palabra cambiamos la  “i” de lugar quedaría “traidores” ¿”Franco -Traidores”? ¿Te traciona el subconsciente  por partida doble, Juanjo? A ellos, que dejaron que el dictador muriese de viejo en su cama y que permitieron -sin ni siquiera chistar- que la Transición se conviertiera en una forma de que todo cambiara para que todo siguiera igual (Lampedusiana), hay que ver cómo se les llena la boca con eso de “antifranquismo” y “lucha por la democracia”. Ya está bien de mentir, chicos.

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¿LA NUEVA NOVELA SUDAMERICANA?

A mí la Wikipedia, en un principio, no me gustaba. Me parecía poco fiable. Como dice Daphne: “es algo así como de aluvión, ¿no?” Pero si soy honesta, debo reconocer que cada día la uso más. Cuando voy con prisa -siempre- lo más fácil, lo más cómodo -y, además, lo primero que te sale en el buscador de Google-, es la wiki. Hay algunas páginas de esta enciclopedia en las que termino cayendo sí o sí. Una de ellas es esta (aquí) de “Novela”. No estoy de acuerdo con algunas cosas, pero lo peor, lo que me produce urticaria cada vez que lo leo, es esto. Es difícil leer tantas tonterías juntas en sólo 200 palabras (¿”trompada deicida”?):

La nueva novela sudamericana[editar]

La generación de los hijos y nietos del boom latinoamericano ha sido crítica de la estética de esa movida literaria que terminó en la trompada deicida de Vargas Llosa contra el creador de Macondo. La invención del boom generó una imagen falsa de Sudamérica, adecuada a la Europa antiamericana de los sesenta: los latinoamericanos (falso: sudamericanos) son los buenos salvajes con las venas abiertas por los norteamericanos. Es una Sudamérica de color local, donde la fórmula son personajes con grandes sombreros, cacatúas por todos lados, culebrones familiares, dictaduras, la gente todo el día bailando salsa; una visión simple y falsa de los americanos del sur. Hubo otro boom, el de pensadores sudamericanos silenciados, ninguneados por la intelligentsia europea: Roberto Bolaño, Juan José Saer, César Aira. Incluimos también a otro sudamericano de alma, aunque nacido en la periferia de España, en Barcelona, Enrique Vila-Matas. Agregamos uno más reciente, Raúl Silanes, cofundador del movimiento literario y filosófico Sudamérica replegante. Todos estos autores agradecen otro pasado, no el seudobarroquismo mágico, sino el que ellos llaman del refilón, como Antonio Di Benedetto, el Julio Cortázar cuentista o el injustamente ponderado como el Robin de la literatura borgiana, Adolfo Bioy Casares. Todos estos autores ajustan sus verdaderas renovaciones formales a los nuevos contenidos que drenan o trasvasan de la realidad.

Sé que ha habido discusión. ¿Puede alguien con autoridad en la wiki tomar cartas en el asunto y reescribir este sector de la entrada “Novela” y, de paso, repasar el resto?

¿Es mucho pedir?

Miren, soy una anciana a la que quedan pocos años de vida y me gustaría que los lugares que frecuento, cuando yo no esté, se mantengan lo más limpios posible. Dios se lo pagará.

OTRO ASUNTO IMPORTANTE

Amazón y Hachette, según nos cuenta el The New York Times (aquí) han llegado a un acuerdo. Las dos empresas sacaron ayer un comunicado conjunto para contarlo. Pero parece ser que en dicho documento cuentan poco, pues los términos económicos del acuerdo no se han hecho públicos.

Ya hablamos de este conflicto (aquí) y (aquí).

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LAS COSAS DE CHUS VISOR

Ayer, día 11 de noviembre de 2014, el escritor Manuel Vilas ganó el premio “Generación del 27” de poesía. El premio está dotado con 15.000€. El 29 de octubre de 2013 el escritor Manuel Vilas gano el certamen de poesía “Premios del tren” que convoca Ferrocarriles españoles. El premio está dotado con 6.000€. El 27 de octubre de 2011, el escritor Manuel Vilas fue merecedor del galardón de poesía llamado Premio Internacional de Poesía ‘Ciudad de Melilla’. El importe del asunto es 18.000€.

15.000€ + 6.000€ + 18.000€ = 39.000€ (en tres años).  Ya te invitarás a unas cañas, Manolo,tío.

El premio Generación del 27 lo entrega la diputación de Málaga y lo edita Visor Libros. El Premio Internacional de Poesía ‘Ciudad de Melilla’ lo concede la Ciudad Autónoma de Melilla, con el apoyo de la Uned y de Unicaja, y lo edita Visor Libros. En los Premios del Tren, como pueden ver pinchando aquí, el “comité de lectura” está formado por Luis García Montero y Jesús García Sánchez. Este último es conocido en el mundillo como Chus Visor, jefazo de Visor Libros.

Jurado premio “Ciudad de Burgos” 2012

“El poeta y narrador –a Manuel Vilas se refiere- se presentó al certamen (“Generación del 27” de 2014) bajo el pseudónimo Fitzgerald”. Eso dice la noticia de Europa Press (aquí). Con seudónimo, hay que joderse.

Estos premios, según nos cuenta un editor, funcionan así: “La empresa pública o privada encarga a la editorial un premio, dota al premio de un dinero que se entrega al ganador, como desembolso de sus derechos, y sufraga los gastos de la publicación al editor, al que se ha responsabilizado de la edición. Los jurados suelen imponerlos los editores.”

Si visionan ustedes este video (Youtube), que se grabó después de que se entregara el Premio del Tren de poesía, pueden escuchar a Vilas, flamante ganador, respondiendo lo siguiente -entre el minuto 1:30 y el 3:30- a ¿Qué está usted haciendo ahora? la pregunta típica de periodista sin iniciativa: “El título del libro se titula (sic) El hundimiento“… “en este libro que acabo de terminar, El hundimiento”… “El libro está escrito (…) estoy en ese momento en el que lo mejor es dar ya el libro al editor”. Ahora me pregunto yo: ¿Qué hizo Manuel Vilas entre noviembre de 2013 y el 8 de agosto de 2014, fecha en la que se cierra la admisión de originales para el premio “Generación del 27″? ¿Enseñó Vilas su manuscrito a su editor (Jesús Visor), como dice en el video que es lo que debía, o se guardó el montón de poemas en un cajón oscuro y húmedo para presentarlo con el seudónimo de “Fitzgerald” a un concurso cuyo libro ganador… publica ese mismo editor, Jesús Visor, su editor de poesía, el de Vilas? Esto parece el mal comienzo de una detestable y cutre novela negra ¿verdad?

visor

Ganadores y finalistas de los Premios del Tren 2012 (Visor y Gª Montero están atrás del todo, escondidos)

Pero no vomiten aún, no hemos terminado. Si ustedes analizan los premios “Generación del 27” desde 2005 hasta la fecha, verán que todos menos uno, el de 2012, se concedieron a autores que ya habían publicado con Visor Libros.

2005 – Benjamín Prado, Marea humana – otros dos libros en Visor, uno de ellos Premio Melilla en 2002.

2006 – Carlos Pardo, Echado a perderotro libro en Visor anterior al premio.

2007 – Aurora Luque, La siesta de Epicuro – otro libro en Visor, que además fue premio Fray Luis de León, editado con anterioridad al premio “Generación 27”. Este premio también lo edita Visor Libros y Jesús García Sánchez, Director de Visor Libros es miembro del jurado (aquí)

2008 – Álvaro Salvador, La canción del outsider – otro libro en Visor anterior al premiado.

2009 – Eduardo Chirinos, Mientras el lobo está – otro libro en Visor (2001), premio Casa de América. Este premio es convocado a medias por Casa de América y por Visor Libros.

2010 – Antonio Jiménez Millán, Clandestinidad – otros 2 libros en Visor, uno de ellos Premio Ciudad de Melilla y otro Premio Rey Juan Carlos. Los dos últimos editados con anterioridad a “Clandestinidad”.

2011 – Josep María Rodríguez, Arquitectura yo – otro libro publicado en Visor (2008), premio “Emilio Alarcos”.

2012 – José María Micó, Caleidoscopio – Este es al único autor que previamente no había publicado con Visor Libros.

2013 – Francisco Ruiz Noguera – La gruta y la luz. – otros dos libros publicados en Visor (2002 y 2008) con anterioridad al premiado.

2014 – Manuel Vilas – El hundimiento – otros 3 libros en Visor, dos de ellos premiados (y el otro no ha sido premiado porque es una antología, que si no…)

Jurado del premio Unicaja de Poesía 2011 antes de que la diputación de Malaga cambiara a Visor Libros por Pre-textos como editorial.

Hasta hace poco –último post de 8 de abril de 2013- se editaba un magnífico blog titulado Crítica Poética Addison de Witt. En este espacio ya se comenzó a destacar tímidamente –por ejemplo (aquí)- algunas de las cositas que se estaban produciendo con los concursos poéticos. Nos va a tocar a nosotras, Patrulla de Salvación, continuar la labor de los de Addison de Witt. Qué le vamos a hacer.

Estos premios literarios –de los que hemos hablado más arriba- no son los únicos que lleva Visor Libros.

En la web hay numerosas noticias de escándalos en los que aparecían, por un lado o por otro, Jesús Visor y su cuate Luis García Montero. Ejemplos: en 2012 “se cuestionó la limpieza del premio Ciudad de Burgos de Poesía”. Aquello motivó que un buen montón de poetas decidieran redactar una carta de denuncia. Esto (aquí) decía Juan Palomo en su papelera de EL CULTURAL del 14 de diciembre de 2012:

“Casi un centenar de poetas indignados está preparando una carta incendiaria denunciando la manipulación de algunos premios de poesía que perpetran Chus Visor y Luis García Montero. Y dicen más: que editor y poeta dirigen en alguna ocasión la selección de originales y que premian siempre a autores “vinculados a la editorial Visor, a la Facultad de Filosofía de Granada (donde García Montero ejerció la docencia) o a ambas entidades” y mencionan como beneficiarios a Raquel Lanseros, Rodríguez Moya o Fernando Valverde. Firman la protesta, entre otros, Jordi Doce, Julio Mas, Manuel Rico, Gsús Bonilla, Ana Pérez Cañamares, Raúl Quinto… Y la lista sigue creciendo.”

Otro ejemplo: en 2007 el escándalo se produjo con el premio “Viaje al Parnaso” que ganó Luis Antonio de Villena. Así lo contaba (aquí) la web Papel en blanco:

“Los tres finalistas han protestado el fallo. Según Santiago Trancón, Javier García y Esteban Martínez, la obra presentada por Villena no cumplía con el requisito exigido por las bases del concurso de ser inédita.”

Y (aquí) lo que se publicó en La República Cultural sobre aquello del premio Viaje al Parnaso de 2007. El poeta Ángel González presidía el jurado y Benítez Reyes, José Manuel Caballero Bonald, Jesús María Barrajón, Jesús Visor y Enrique Jiménez lo completaban.

leon

X Premio de Poesía Fray Luis de León (2014).
¿Les suenan algunas caras?

Hemos preguntado sobre este asunto a Luna Miguel, paradigmática poeta joven, y nos ha dicho:

Hola Margaret. Yo no entiendo para qué sirven este tipo de premios más allá de para que un autor acceda por primera vez a un catálogo, o para que alguien joven o inédito se dé a conocer. Me da pena que un editor no confíe en sus autores de siempre sino que tenga que empujarles a ganar un premio.

Al final, lo del Premio Planeta va a ser una simple travesura de niños.

Seguiremos informando.

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“LA GUERRA DE LAS PALABRAS”

Más sobre la guerra de Amazon contra las grandes editoriales norteamericanas.

Keith Gessen (Moscú, 1975) publicó su primera novela en 2008. Se tituló All the Sad Young Literary Men y en España la editó Alfaguara (aquí). Después de la agradable sorpresa que fue su lectura me enteré de que el chico, aunque norteamericano, había nacido en Moscú y sabía un montón sobre la literatura de aquel país. Desde entonces procuro leer todo lo que escribe, rara vez me ha defraudado. En estos años, además de novelas, ha publicado libros de ensayo y artículos (en el The New Yorker, en The Atlantic Monthly y en el New York Review of Books). Lo último ha sido The War of the Words, un extenso reportaje sobre el mundo del libro en la revista Vanity Fair, en su número de diciembre de 2014, que como saben los seguidores de esta publicación sale a la calle en noviembre, siempre un mes antes. Si pinchan en el enlace, sobre el título, pueden acceder al texto completo (en inglés). Gratis.

Gessen utiliza como excusa la disputa Amazon vs. Hachette para relatar cómo está el campo de batalla editorial y actualizar cómo va eso del papel contra lo digital. Según Gessen, esta guerra no es solo por el precio, sino que en ella se está dirimiendo el futuro de la edición y posiblemente el de la cultura.

 

Para su trabajo, Gessen ha entrevistado a los que considera personajes clave en este asunto. Comienza hablando con Otis Chandler, fundador de Goodreads, portal de reseñas literarias amateur, que en un solo año, 2007, consiguió más de 650.000 usuarios y al final de 5 años ya contaba con 20 millones. Amazon, consciente de que en la era digital, con las grandes cadenas de librerías en retirada, la visibilidad de los libros era clave, compró Goodreads por una pasta. Pasta cuyo montante, a la fecha, aún no se conoce con exactitud, pero Bloomberg estimó en 780 millones de euros.

También entró en contacto el periodista con Steve Berman, un abogado de Seattle que además de a los pleitos es aficionado a los e-books. Este señor, un día, marujeando en internet para compar un libro digital, se dio cuenta de que todos ellos, aunque fueran de diferentes editoriales, habían subido de precio, y ¡oh casualidad! lo había hecho hasta alcanzar todos de golpe el mismo precio, 13,99$. “Esto es algo que no ocurre en la vida real” manifiesta. El abogado lector se mosqueó y metió un pleito contra las grandes editoriales amparándose en la ley anti-trust de los EEUU. El departamento de Justicia de los USA (aquí) tomó cartas en el asunto dando la razón a los demandantes (el fiscal se había personado) y las grandes editoriales –además de Apple, que también estaba en el ajo- se vieron obligadas a dar marcha atrás en su ofensiva anti Amazon.

Gessen también relata el contrataque de los autores que se auto publican en Amazon. Cuando los 900 autores en papel se unieron para defender a Hachette –esto se lo relataba yo en mi post de hace unos días (aquí)- los escritores auto publicados, para defender a Amazon, divulgaron una carta contra Hacchette en Change.org (aquí) en la que decían cosas como estas: “Hace tiempo, el sector editorial de Nueva York controlaba el mercado del libro (se refiere a lo que ocurría en los años 70 y 80). Ellos decidían a qué autores les era permitido publicar. Cobraban precios altos al lector al tiempo que impedían el desarrollo de formatos más baratos y pagaban a los escritores tan poco como les era posible…” El texto de los auto publicados termina acusando a los herederos de aquel grupo de editores de NY, a los grandes conglomerados editoriales, de estar en contra de los avances tecnológicos con el único objetivo de defender su status quo.

Como Andrew Wylie no podía faltar, el autor del reportaje también lo entrevista. No obstante Gessen deja claro que “The Jackal” es su agente y también lo es, en los negocios editoriales, de la revista, Vanity Fair. Wylie dice que Amazon quiere ahora un precio plano de 9,99$, pero que luego bajará a 6,99, luego a 3,99 y acabará en 1,99$. “En lugar de ganar 4$ de cada libro de tapa dura, terminarán ganando 10 centavos por copia de cada una de las ediciones, sean del tipo que sean”. “Nadie, salvo los herederos de una fortuna de 50 millones de dólares, se podrá permitir escribir un trabajo serio sobre historia, poesía, biografía, una novela… cualquier tipo del libro”. Y muerde aun más Wylie: “¿Y si todos los editores retirasen de forma conjunta todos sus libros de ese aparato jodidamente idiota (“that fucking idiot device”)? ¿En ese caso, qué leerías en tu estúpido Kindle?” Grrrrr.

Termina Wyle: “Es la primera vez, desde que entré en este negocio, en que los intereses de los editores en papel y los de sus autores están alineados. Y el motivo es que, como ocurre con ISIS (el Estado Islámico, grupo terrorista), Amazon está tan determinada a causar el caos en la cultura que ha sido necesario establecer alianzas que antes hubieran sido improbables”. Es la segunda vez, que yo sepa, que Wylie compara Amazon con ISIS. La primera fue en el pasado Festival internacional de Autores de Toronto, donde dijo que “Amazon es el ISIS de los canales de distribución”.

Para no ser acusado de tomar partido por uno de los bandos, Gessen también visita un almacén de Amazon, el que tiene en San Bernardino (California, USA). Y luego se desplaza hasta Silicon Valley para enterarse in situ de lo que es Amazon Lab126, una subsidiaria de Amazon que se ocupa de desarrollar todos los productos Kindle. Un laboratorio de lectura digital básicamente. Interesante lo que cuenta de estas visitas.

Britons want you.

Al final de su trabajo, Gessen se entrevista con Trip Adler, el presidente (“C.E.O.”) y cofundador de Scribd, una plataforma digital que ha lanzado una oferta a precio fijo mensual. El cliente paga 10 dólares al mes y puede leer todos los e-books que le dé la gana. Cada vez que un cliente lee un libro, la editorial es remunerada como si el lector hubiera adquirido ese e-book en su página web. Gessen pregunta que con ese sistema dónde está el negocio. La respuesta de Adler es que la mayoría de los suscriptores no usan lo que compran o lo usan poco: “Si una persona va al gimnasio todos los días no se trata de un cliente rentable. Pero la mayoría de los clientes no van todos los días.” Según Adler, el futuro de la lectura de libros está en el modelo de suscripción que él vende. Me imagino –aunque esta es solo una presunción mía- que lo que luego Scribd paga a las editoriales tiene un descuento alto sobre el precio (P.V.P.) de los e-books. A la fecha, HarperCollins y Simon & Schuster ya han firmado acuerdo con Scribd.

Gessen, como buen periodista, no da la razón a unos o a otros. En el lado de los editores –para terminar- cita una reflexión: “¿Cuánto tiempo más podemos continuar diciendo “sí” a las peticiones de Amazon y seguir teniendo un negocio?” También señala que aún no conocemos cómo va a actuar el gigante creado como fruto de la fusión de Random House y Penguin en esta batalla contra Amazon. Lean el artículo en inglés, tiene muchísimas más cosas interesantes que estas que yo he entresacado.

 TANK

La sargento Margaret at war

PD: Hace unos años (feb. 2010 AQUÍ) , cuenta Gessen en Vanity Fair, el grupo editorial MacMillan intentó echar un pulso a Amazon. Entonces el resto de presidentes de grandes editoriales intercambiaron emails ofreciéndose (conjurándose) para defender a la “valiente” McMillan:

Uno de los C.E.O. dirigiendose a otro C.E.O. tecleó: “M[acm]illan have been brave, but they are small. We need to move the lines.” Otro C.E.O. (o el mismo) escribió a Sargent (el presidente de MacMillan) directamente: “I can ensure you that you are not going to find your company alone in the battle.”

¿Lo ven? No somos nosotras, las chicas de Patrulla de Salvación, las únicas que utilizamos el lenguaje bélico para discutir sobre el mundo editorial.

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“EN DOS HORAS NOS HIZO MEJORES PERSONAS”

El fotógrafo Alberto García Alix, en una entrevista que le hace Álvaro Corazón Rural y publica JOT DOWN, dice lo siguiente del torero José Tomás:

Fui a verlo a Nimes. La verdad, me gustan los toros y quería verlo como fuera. Me invitaron unos amigos y fue un gran día en mi vida. Me quedé pilladísimo. Cuando acabó era como… ¿Qué ha pasado? Ahí estaba un hombre que había amplificado los límites de la gloria. Lo quieras o no se te pone la piel de gallina. Fue como cuando encienden la luz en un teatro o un cine y acabas de ver una gran obra, que no te puedes ni levantar del asiento. José Tomás en dos horas nos hizo mejores personas. ¿Dónde puedes encontrar una épica como la de ese hombre, el respeto, la mística, el sacerdocio, la altivez, la tensión, el arte…?

Las negritas son mías.

“Nos hizo mejores personas”. No he encontrado nunca mejor criterio para discernir qué es arte y qué no. Olvídense de las enrevesadas definiciones de todas esas marisabidillas que son los teóricos del arte. Porque el arte, si es arte, te tiene que cambiar, te tiene que conmocionar hasta el punto de llevarte a reconsiderar las cuestiones más importantes, las que afectan directamente a tu vida y a la de los otros, y, como conclusión, a ser una persona mejor en el sentido más amplio de la palabra.

Alberto García-Alix se refiere a lo que ocurrió el 16 de septiembre de 2012 en la plaza de toros de Nimes (Francia). Aquel día, el torero José Tomás se encerró con 6 toros a los que terminó cortando 11 orejas. Uno de los toros fue indultado y el matador terminó saliendo a hombros.

José Tomás

Lo que hace José Tomás, el toreo de José Tomás, es arte en estado puro. Y otro artista, Alberto García-Alix, lo reconoce, lo destaca y lo certifica.

Yo no pude acudir en aquella ocasión a Nimes, pero sí tuve la suerte de verlo en Madrid, en la plaza de Las Ventas, aquel 5 de junio de 2008 en que cortó las 4 orejas del par de toros que le tocaron en suerte. Aunque yo no tengo la sensibilidad de un artista, entiendo lo que expresa García-Alix porque lo he visto y lo he sentido. Yo también salí de la plaza con la conciencia de que era una persona más completa, de que ese tímido hombre del pueblo de Galapagar había, con su toreo, llenado algunos vacíos que había en mi alma. Aquella tarde presencié una impresionante manifestación de ARTE. Sensaciones parecidas tuve, para que me entiendan, en la reciente exposición sobre el Greco y en la de Velázquez de 2013 en el museo del Pardo.

Y ahora me pregunto yo: ¿Cuándo fue la última vez que sentí esa emoción -la sensación de estar disfrutando de ARTE auténtico- con un libro de narrativa? Si el criterio de que el arte es algo que te hace mejor persona es válido para el toreo y la pintura, en el caso de la literatura -una disciplina que permite al autor expresar de forma directa y clara emociones, ideas, conflictos y obsesiones-, estaremos de acuerdo, es aun más útil. ¿De qué libro se puede decir que contiene alta literatura si al terminarlo no ha dejado huella alguna en la personalidad del lector?

Recuerdo cómo me impactó la primera lectura de Ana Karenina (de Tolstoi) y cómo me marcó a fuego la literatura de Dostoievski (más Los hermanos Karamazov  que Crimen y Castigo), la de Flaubert, la de Camilo José Cela (las primeras novelas) y la de Thomas Mann. Después de leer las obras principales de aquellos autores -que disfruté a lo largo de cuatro determinantes años- la que soy no volvió a ser la que era. También recuerdo el gozo casi sensorial experimentado en los años 80 con las novelas de Vargas Llosa y García Márquez.  Pero de todo aquello hace ya muchos años. Si me fijo en la literatura más actual, debo reconocer que he encontrado arte -aunque no en la proporción y la calidad de los autores antes citados- en Philip Roth,  Jonathan Franzen, William Styron,  Amos Oz, John Banville, Paul Auster y  en Julian Barnes. También debo citar a Nabokov, al que leí con retraso. Leyendo los libros de estos autores no solo me he emocionado sino que luego, en frio, con mi diario como sumidero de mis elucubraciones, y gracias a los nuevos puntos de vista que habían excitado mi intelecto generando nuevas dudas, he reflexionado sobre asuntos  como el amor, la muerte, la traición, la depresión, la fe religiosa… Y de esas reflexiones he sacado ideas y conclusiones que me han ayudado a orientar mi vida y a crecer como persona.

Alberto García-Alix

Pero, ya que estamos, me sigo interrogando: ¿he leído algún libro editado en castellano a lo largo de los últimos veinte años que me haya hecho cambiar o evolucionar como persona? ¿Hay algún escritor español o latinoamericano que haya escrito algo en estas dos últimas décadas que pueda ser considerado como arte?

La respuesta es no. En estos últimos veinte años – vividos en gran parte como jubilada- he leído muchísimo. Un 70% de los libros leídos han sido novedades; y de ellas la mitad fueron novelas escritas en castellano. Pues la triste noticia es que nada proveniente de autores españoles o latinoamericanos recientes me ha penetrado lo suficiente como para dejar algo -una simiente que germinara- dentro de mi cerebro.

En el año 1989, Camilo José Cela obtuvo en premio Nobel de literatura. El año siguiente lo ganó el mexicano Octavio Paz. Desde entonces solo ha sido premiado -en 2010- un autor que escribe en castellano, Mario Vargas Llosa, y todos sabemos que ese premio se entregó tarde, muy tarde. Con aquel galardón se premiaron los libros de los años 70 y 80 del escritor peruano/español, no a los más recientes, de calidad claramente inferior. Es decir: la academia sueca no ha encontrado nada destacable entre todo lo escrito -y ha sido mucho- en castellano desde hace 24 años.

¿Me puede citar usted -sí, usted, el que está al otro lado de la pantalla- un libro, uno solo, de un autor español, que haya sido publicado después de 1990, que le haya hecho crecer en algún sentido como persona, que tenga algo, aunque sea solo un poquito, de arte en sus páginas?

¿Entienden ahora por qué estamos siempre de mala leche?

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