UNA FOTO

apatterson

Me encuentro esta fotografía en la entrevista que Todd S. Purdum hace a James Patterson, el autor norteamericano de best sellers, y que publica Vanity Fair (aquí) en su número de enero 2015. En la revista en papel la instantánea impresiona más porque ocupa la parte superior de dos páginas. Se trata de los manuscritos -unos casi terminados y otros recién comenzados o a medias- de los libros que en breve saldrán a la venta bajo la firma “James Patterson” y en los que actualmente trabaja este escritor de thrillers: “work in progress” que dicen ellos.

Patterson es una empresa en sí mismo. En 2010, el The New York Times nos lo contó en este artículo titulado “James Patterson Inc. “ Funciona don Jaime con un ejército de negros –a los que la revista llama “co-writters” y no “ghost writters” como debería- y ha facturado 90 millones de dólares sólo en el último año. El ritmo de la factoría Patterson es de diez libros por año y casi todos llegan a figurar, al menos durante unas semanas, en las listas de los más vendidos.

Purdum, el autor de la entrevista, nos revela parte del secreto:

La fórmula de Patterson es brutalmente simple. Sus libros tienen un montón de puntos en medio de cada párrafo [nota de la sargento: es decir, frases cortas], muchos párrafos por página y muy pocas páginas por capítulo, tan pocas como 3 o 4. Cada capítulo comienza con un breve recordatorio sobre lo sucedido y los personajes del capítulo anterior (para refrescar la memoria de algunos lectores somnolientos que cerraron el libro la noche anterior), y la mayoría de sus novelas finalizan con el regalo “free preview” del primer capítulo de otro de sus libros.

Lo que más me llama la atención es la tranquilidad con la que el dueño de la fábrica permite que se fotografíe la cadena de montaje para que podamos ver la evolución, las páginas escritas, de sus “coming soons”. Sin complejos. Recuerdo el escándalo con que en España se recibió la respuesta de Tom Clancy, otro fabricante anglosajón de superventas, cuando en una entrevista respondió hace años que “Tom Clancy” no era un escritor, sino una marca. Hoy tiene hasta una división de video juegos. Y lo que hemos criticado al pobre Cesar Vidal por publicar 4 libros en el mismo año. En estas cosas los americanos nos llevan años luz de ventaja.

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CREATIVIDAD DE LA HOSTIA

Grabación nº 345

Micrófonos rojo y verde.

Localización: 1º micro: Florero/centro de mesa. 2º micro: cuadro con escena de cacería de ciervos. Sala reuniones. Sede MALPASO Ed. Barcelona.

Transcripción realizada por Daphne Salvación

Fecha de la grabación: 12 de octubre de 2014

Introducción:

Gracias a un chivatazo nos enteramos de que Bernardo Domínguez, presidente de Malpaso Editorial; Julián Viñuales, editor de Malpaso, Berta Mongé, coordinadora de Marketing de Malpaso y Rafa Ferrater, director creativo de BeRepublic (agencia de publicidad) se iban a reunir. No conocíamos el motivo, pero estábamos seguras de que tratándose de espíritus tan rabiosamente creativos como los de estos cuatro debía ser para algo importante, algo que iba a cambiar –cuando menos- la historia de la edición en castellano. Éramos conscientes de que la cita marcaría un antes y un después. ¿Recuerdan aquella primera reunión –en 1978- de Steven Spielberg con George Lucas y Lawrence Kasdan en la que se parió la serie Indiana Jones? ¿Y aquella primera vez –en 1924- en que Lorca, Dalí y Buñuel se sentaron en la Residencia de Estudiantes para organizar una descocada representación de Don Juan Tenorio y cimentar de paso su amistad? Por todo ello sabíamos que no podíamos dejar de grabar –aunque fuera subrepticiamente- las inteligentes ideas que se iban a volcar en esa reunión entre Dominguez, Viñuales, Mongé y Ferrater. Ante la relevancia del evento y las consecuencias que podía traer para el futuro del Libro, esta vez colocamos, por seguridad, no un micrófono, sino dos. Además la reunión se iba a celebrar en un día de fiesta y comenzaba a las 10 de la noche. Era claro que no querían interrupciones y que procuraban evitar posibles filtraciones. Nuestro confidente nos dijo que los cuatro participantes se habían conjurado para no abandonar la sala hasta que llegasen a encontrar la idea feliz que estaban buscando. Puri, la secretaria para todo de la editorial, había preparado tres termos de café bien negro y sándwiches de mantequilla de cacahuete. La primera idea fue la de hacerlos de jamón y queso, pero Ferrater, el publicitario, argumentó en un email previo a la reunión que las mejores ideas en el mundo editorial son las norteamericanas y que la mantequilla de cacahuete tiene gran parte de culpa. Él lo sabía, argumentó, porque hizo un curso de marketing para productos de limpieza en la universidad de Yale en 2003 y 2004. El curso tuvo una duración de dos semanas, pero fueron la última de diciembre y la primera de enero. Esto también nos lo contó nuestra “deep throat”.

La transcripción de lo registrado por nuestros micrófonos:

- Domínguez: Han transcurrido 13 meses desde que lanzamos la editorial y, a pesar de nuestro diseño innovador, de que regalamos la versión e-book y, sobre todo, de la calidad del contenido de nuestros libros no hemos conseguido aún ganar el primer millón de euros limpio. Estoy muy preocupado.

- Ferrater: Tranquilo, Bernardo, “Take it easy”, déjalo de mi parte. Habéis hecho bien contactando conmigo. Vender libros es fácil, pero lo debe hacer quien sabe de vender, no quien sabe de libros. Vuestro “expertise“ está en los “books” y hacéis unos libros cojonudos. Pero eso no es suficiente para que el cliente tome la decisión de soltar “the money”. Yo sé lo que hay que hacer, relax.

- Viñuales: Yo soy partidario de pasar de las librerías; los libreros son todos unos cagaos y nos vamos a hundir irremediablemente con ellos. Tenemos que salir de este círculo destructivo y pernicioso que es el mundo editorial y vender nuestros libros donde de verdad se parte el bacalao.

- Domínguez: ¡Cállate, Julián! ¡Ya te dije ayer que esas ideas tuyas no son más que tonterías!

- Mongé: Y, además, la directora de marketing soy yo. Me puenteas porque soy mujer, lo sé.

- Ferrater: No, Bernardo, déjalo que exprese sus ideas. Estamos en un “brain storming” y, a veces, de lo que parece una chorrada salen buenas soluciones. “Feel free”, Julián. Para un buen “breafing” es necesario abrir nuestras mentes y dejar fluir la inteligencia.

- Viñuales: Bernardo no quiere hacerme caso, pero yo, si fuera el jefe, vendería mis libros en los estancos, los puticlubs y los casinos de juego. Asociaría nuestra marca a los principales vicios de los españoles: el juego, el tabaco y el sexo. Por muy profunda que sea la crisis, los españoles nunca dejarán de fumar y de follar. Y en el caso del juego hay datos que demuestran que se incrementa la cifra gastada en los momentos económicos más difíciles. Mira lo que nos vamos a gastar en lotería esta navidad: más de 400 millones de €.

- Ferrater: Interesante, Julián, interesante.

- Viñuales: Tengo hasta un slogan: “Arruinarás tu vida si continuas por el mal camino. Con libros MALPASO se te hará más corto el camino”. Hasta rima, ¿eh? Ya estoy viéndolo en posters que colocaríamos en todos los prostíbulos, estancos y garitos de España. Y no voy a cobrar por la idea, Bernardo. Se la cedo gratis a la editorial.

- Domínguez: ¡Qué he hecho yo, Dios mío…!

- Mongé: eres un cerdo, Viñuales.

- Viñuales: Y tú una cursi y una mojigata.

- Mongé: Que conste que como directora de marketing estoy en contra de hacer campañas de promoción como esa. Me parece una aberración.

- Ferrater: Tranquila, Berta, tranquila. Hay que dejar que la cabeza se vacíe. Lo apunto, Julian, quién sabe… Permitirme otro slogan: “Busque, compare, y si encuentra algo mejor… Cómprelo”. ¿Os acordáis de aquel anuncio tan rompedor del detergente COLÓN con el que Manuel Luque se hizo famoso dirigiéndose directamente a las amas de casa? Tenemos que hacer algo parecido, pero con libros.

- Domínguez: pero aquello era muy casposo ¿no?

- Mongé: Y, además, ya está muy visto. Es antediluviano.

- Ferrater: Os hablo de la idea rompedora, de dar un puñetazo en la mesa y decir aquí estoy yo. ¡Soy MALPASO y tengo un mensaje revolucionario! Y os voy a joder a todos ¡A todos! ¡Mierda!

Nota de la transcriptora: el grito del publicista y el golpe sobre la mesa hicieron que el micrófono colocado en el centro de mesa quedara inutilizado. El segundo micro ,el del cuadro de los ciervos, siguió, por suerte, funcionando. Son las 4 de la madrugada. Nadie ha tocado los sándwiches.

-Domínguez: Eso es, Rafa. Revolución, Revolución. ¡Me cago en la hostia, cojones! Así me gusta escucharte.

- Ferrater: Dejadme que me concentre durante diez minutos. Os ruego que no habléis, que cerréis los ojos y que unamos nuestras manos. Necesito que me transmitáis vuestra energía y vuestros conocimientos. Chisssss, sileeeeeeecio.

Nota de la transcriptora: transcurren 9 minutos y 35 segundos en los que no se oye ni el vuelo de una mosca.

- Ferrater: ¡Ya lo tengo! ¡Sí, eso es! ¡Va a ser un manifiesto terrorista! Como los comunicados de ETA. ¡Ya lo veo! Mirad aquí, os lo pinto. Y vamos a asaltar una librería, un “alunizaje”. Y días después diremos que todo fue una broma. ¡Es transgresor que te cagas! ¿Que no?

- Domínguez: Sí, sí, qué bueno, genial, Rafa. El mundo editorial se va a cagar en las bragas. Me gusta, me gusta. ¿Qué opinas, Berta?

-Mongé: Es muy… muy bueno, sí. ¿Nos podemos ir ya?

- Ferrater: Vuestra participación, vuestras ideas han sido importantísimas para que mi cerebro las procesara y mi vasta cultura publicitaria me permitiera parir esta gran idea. “You did a great job, guys”. Sin la fuerza que me habéis transmitido nunca hubiera llegado a exprimir de este modo mi creatividad. Modestia aparte: somos la hostia. “¡What a team!” Este anuncio, os lo vaticino, va a pasar a la historia.

Nota de la sargento Margaret:

El día 17 de diciembre de 2014 recibo en el correo de la Patrulla de Salvación un email de un tal Daniel Orozco (empleado de MALPASO) que dice:

El falso robo a la Llibreria Calders de Barcelona es una campaña de la editorial Malpaso. El supuesto robo de libros que tuvo lugar el pasado 9 de diciembre en la Calders de Barcelona, con filmaciones que se propagaron extraordinariamente por las redes sociales convirtiendo el suceso en noticia, se desvela como una campaña viral de la editorial Malpaso.” (…)” Se trata de una campaña para dar a conocer al gran público lector nuestro sello editorial”, afirma Berta Mongé, coordinadora de Marketing de Malpaso. En cuanto al contenido de la campaña, creemos que ésta habla por sí sola, y sí, los libros de Malpaso son pequeñas joyas, así que no está mal el botín. Hemos querido poner en valor el libro como objeto de deseo, sin renunciar a la ironía y a la radicalidad, y aprovechar las estrategias que ofrece el laberinto de las redes sociales y la comunicación online para llegar a los lectores.

Los supuestos asaltantes de la librería leen en pantalla un manifiesto que dice cosas como:

Malpaso reivindica:

Su lucha decidida por una lectura más libre y menos obediente. Lucha que empieza por reclamar el valor del libro como arma de resistencia crítica y de la lectura como forma de liberación.

Su intención de seguir publicando cuantos libros y perpetrando cuantas acciones sean necesarias hasta que el acto de leer recupere el sentido que nunca debería haber perdido: el placer de la lectura.

El respeto a los lectores, al ser ellos quienes deciden qué libros leer y dónde comprarlos.

Se añaden al correo varios enlaces a You tube:

Links a los vídeos de la campaña:

http://youtu.be/U-X2sG908Q4

http://youtu.be/X3IUJ6DvZ7Y

https://youtube.com/watch?v=TixReioguB0

https://www.youtube.com/watch?v=EYGbErIMHv8

Toma-y-lee

La Patrulla de Salvación, reunida de urgencia y en pleno, ha decidido disolverse. Si MALPASO va a defender el libro y la buena literatura de esta manera, nosotras nos vamos a casa.

-Daphne, tengo ganas de vomitar.

-Yo también, mi sargento.

- ¿El sentimiento de vergüenza ajena te puede llegar a producir náuseas?

-Creo que sí, mi sargento.

 

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OJALÁ NOS PERDONEN. A. M. Homes

En la página 600 de Ojalá nos perdonen, última novela de A. M. Homes (Anagrama, 2014), cuando llevo un par de horas bastante aburrida -echando de menos la acción del comienzo-, me encuentro con lo siguiente:

- Crecí ahumando carne -dice Ed-. Mi padre y yo cazábamos y adorábamos la caza: aves, venado, lo que fuera. -Me da una palmada en la espalda-. Echo en falta a un compañero de caza -dice-. A mis chicos no les interesa. ¿Quizás tú y yo podamos cazar juntos?

- Quizás -digo convencido de que cazar con el marido de mi amante es una mala idea.

Harry, el personaje principal y narrador de la novela, ha acudido a casa de Cheryl, una de sus amantes, que lo ha invitado a una barbacoa. Ed, el marido de Cheryl, sabe que Harry se la está beneficiando y no le importa; es un tío muy civilizado y moderno. En las 48 páginas que le quedan a la novela no se vuelve a hablar de la afición de Ed y de su padre por la caza –es más, Ed, creo, no vuelve a aparecer-; del mismo modo en las 599 páginas precedentes tampoco se menciona ese asunto. Se trata –lo habrán deducido- de un chiste algo facilón de la autora. Lo malo es que en la novela, cada dos por tres, aparece este tipo de chascarrillos. Y cuando una lleva 100 páginas sedienta de algo potable, eso jode y bastante. Esto, perdonen, no hace mala la novela. Ya dije (aquí) que era un libro muy bueno. El problema es que le sobran 150 páginas.

Homes, en su novela, nos enseña que la familia (esa cosa viscosa, omnipresente y agobiante –más ahora en Navidad-), que es la causa de todos los males de todos los personajes durante la primera parte del libro, acaba al final siendo la solución, la única forma de encontrar, si no la felicidad, sí la suficiente paz de espíritu como para no pegarse un tiro antes de tiempo.

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Me interesó mucho la primera mitad de la novela porque Homes me va contando cómo un padre violento, una infancia y una juventud descontrolada y, principalmente, la falta de amor terminan influyendo muy negativamente en la vida de dos hermanos. Les acaba afectando, relata la autora según mi interpretación (caben otras, claro), en la posibilidad de construir una familia propia en la que, con el componente imprescindible del amor conyugal, se eduquen hijos capaces de ser felices en la madurez. Aunque los incipientes estudios sobre el cerebro y los mínimos -hasta la fecha- avances de la neurociencia vayan en la dirección contraria, soy de las que piensan que los factores culturales (traumas infantiles o falta de cariño, por ejemplo) tienen más peso en los desequilibrios emocionales y en las patologías psiquiátricas que lo biológico o lo genético. Para que me entiendan: que un abuelo que pone repetidas veces los cuernos a su mujer es más culpable de la depresión de su nieto que la falta de litio o una mala conexión neuronal (“sinapsis”) en la cabeza de ese chico. Me refiero a que los pecados que hoy cometemos -así de injusta es la vida- puede que los terminen pagando nuestros bisnietos. Soy consciente de que lo que digo desprende cierto tufo puritano, pero son muchas las sagas familiares que he leído y en casi todas –sobre todo en las de buena calidad literaria- se cumple esa especie de maldición. Y 400 años de novelas contiene una información para mí mucho más fiable que las cuatro cosas que, de momento, saben los neurólogos. A este respecto la novela de Homes, en su primer tramo, es perfecta. Y no digo que sea perfecta porque me da la razón; lo afirmo porque plantea situaciones verosímiles que tienen que ver con nuestras vidas de clase media y que nos fuerzan a pensar, a cuestionarnos sobre estos asuntos que tarde o temprano terminan siendo relevantes para todos nosotros.

Este libro también pone sobre la mesa otro tema importante, algo que la generación del baby boom es la primera en experimentar. A causa de que los viejos cada día viven más tiempo y que los que hoy tienen entre 50 y 60 años, los baby boomers, se casaron más tarde en términos generales que sus antepasados, nos encontramos con una generación de hombres y mujeres que, además de resolver sus problemas conyugales (eso no es nuevo y tampoco moco de pavo), debe cuidar de sus padres ancianos y al tiempo de sus hijos adolescentes. La carga familiar sobre estas personas de cuarenta y muchos/cincuenta y pocos es abrumadora y dan ganas de hacer… lo que los personajes de Homes. Que menos mal que yo no soy una baby boomer, que si lo fuera ya hubiera tomado un camino.

¿Qué le ocurren a las últimas 150 páginas? Pues que Homes parece haber perdido el interés por su novela. La autora nos quiere transmitir su mensaje final, pero es como si eso de poner buenos sentimientos sobre el papel no le molara y hubiera escrito el último tramo a regañadientes. El final es, como dice Begoña Gómez en su reseña de Cultura/s, una auténtica fábula moral. Y eso es mucho más aburrido que la parte en que aparecían las típicas burradas de la autora: pedofilia, violencia, asesinato y otras guarradas variadas.

Pero hay que terminarse el libro. Y hay que acabarlo porque al final aprendemos que todo aquello de sexo, drogas y rocanrol, que tanto motivó en su juventud a los nacidos en los años 60, fue muy divertido pero acaba siempre mal. Y acaba mal porque conduce al egoísmo. Hay que saber salirse a tiempo de esas influencias, fundar una familia y dedicarse en cuerpo y alma a cuidar, amar y educar a los hijos. Tiene razón Homes en que esa es la única salvación. El egoísmo conduce al vacío; el AMOR (el de verdad, el desinteresado) conduce a algo parecido a la felicidad. O, al menos, a la ausencia de ansiedad.

Perdones, pero he terminado poniéndome tan pesada como A. H. Homes en las últimas páginas. Ya saben, una es madre y abuela y tiene mucha vida por detrás.

Y olviden eso de “La gran novela americana de nuestro tiempo” que aparece la faja del libro. Tonterías de editor que chochea.

OTRA COSA

Una lista original y muy personal: los mejores libros de memorias y biografías publicados en 2014 según María Popova, la editora del blog Brainpicking: (aquí).

 

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CARLOS BARRAL SE MARCHÓ HACE 25 AÑOS Y HOY TODO ES EDITORIALMENTE MUCHO MÁS FEO

Querido Carlos:
Por mucho que lo intento no consigo olvidarte; ni como hombre ni como editor. Perdona lo manido de la frase, pero, tranquilo, nadie la va a leer. Además, desde la tumba –en la que hoy cumples 25 años- no vas a venir a decirme, como antaño, que soy una cursi, una boba y una sensiblera. Así que escribo lo que me da la gana.

Como seguro que ya te imaginaste, después de ti vinieron muchos más. Yo no sé si es que la raza, como todo lo demás, degenera o que he tenido muy mala suerte, pero la verdad es que hoy puedes sentirte orgulloso de ser el primero; el primero no en el tiempo, claro, ¡ay!, sino en el ranking, en el pódium. Y eso contando con tus múltiples y molestos defectos.

Fue una pena que te conociera entonces, cuando, tonta de mí, pensaba de aquella manera; cuando joven, ambiciosa y arrogante creía merecer lo que hoy sé que nadie puede dar. Hoy, treinta y cinco años después, seguro que no te fijarías en mí. ¡Mierda de vida!

Es destacable cómo el paso del tiempo te hace a mis ojos de mujer y de lectora mejor hombre y mejor editor. Y lo más curioso es que las razones son las mismas, valen para explicar por qué echo de menos tanto al amante como al publicador de libros. Y te ruego que perdones las comparaciones.

Ya no hay hombres -como tampoco hay editores (ni editoras)- que amen apasionadamente lo que los hace ser lo que son. Editar, como amar, es algo que se debe hacer de forma desinteresada. El amor que busca una contrapartida no es amor, del mismo modo que el editor que quiere vender muchos libros no es editor. El amante que solo procura su satisfacción no es un buen amante y, de forma equivalente, el editor que sólo publica lo que, en su arrogancia, le hace pensar que engrandece su nombre no es un buen editor. Ya no hay hombres que se preocupen de hacerte sentir mujer en el mejor y más amplio sentido de la palabra. Tampoco hay editores que respeten al lector, procuren enriquecerlo intelectualmente y llevarlo (gracias a los libros que ellos publican y que el lector lee) a una versión mejorada de sí mismo. Los “editores” de hoy no quieren conocerte, no están interesados en saber lo que opinas, lo que deseas o necesitas como lector; de igual manera los hombres, los “amantes” que una se cruza, no son capaces de escucharte, de comprenderte, solo quieren hacerte ver lo maravillosos que son, ellos. ¿Machismo? ¿Desprecio? No, lo siguiente. Editores y hombres, hoy, solo procuran su placer, el de ellos. Como buenos EGOS inflados sólo se escuchan a sí mismos. Y a la mujer y al lector que los zurzan.

Un buen editor (o editora) utiliza su vasta cultura para, después de saber quién eres, ayudarte a desarrollar todo lo que hay dentro de ti y que sin su ayuda, tú sola, nunca conseguirías sacar. Un buen editor (o editora) –como haría un hombre hecho y derecho con una mujer- consigue que descubras formas de gozar y disfrutar de las que nunca te habrías creído capaz. Física e intelectualmente (que en muy especiales ocasiones es lo mismo). Un hombre de verdad te hace ver las estrellas; un editor como Dios manda te lleva de paseo por otros mundos y como buen cicerone te hace gozar de placer con todo lo nuevo que pone a tu alcance.

Tú organizaste un premio literario (Biblioteca Breve) para darnos a conocer jóvenes autores y nuevas literaturas que valían la pena; hoy los editores usan los premios simple y llanamente para ganar dinero. Pero esto es sólo un ejemplo.

Pues, añorado Carlos, para tu información y, me imagino, tu consternación: ya no quedan editores (ni editoras). Ni hombres. Por eso hoy, cuando se cumplen 25 años de tu muerte, nadie quiere recordarte. Ningún periódico de tirada nacional (salvo La Vanguardia) intenta hacer memoria. Por eso hay tan poco interés en reeditar tus poesías o tus memorias. Los “hombres de letras” del siglo veintiuno prefieren que nadie sepa que un día caminó –descalzo- por este país un auténtico editor. No sea que queden todos ellos en evidencia.

Tú sí, querido Carlos, me hiciste gozar, como mujer y como lectora.

Tuya siempre,

Margaret

 Calafell (Tarragona), 1960 (Foto: Oriol Maspons)

También en esa época era dificilísimo para un joven que comenzaba publicar un libro, hice varias gestiones que no resultaron hasta que […] el hispanista Claude Couffon me sugirió que enviara el manuscrito a Carlos Barral. […] me dijo: hay en Barcelona una editorial pequeña pero que está tratando de publicar literatura moderna, de abrir mucho ese mundo un poco enrarecido de la literatura española de aquellos días. (Vargas Llosa, 2012ª)

……………….

El premio [el Biblioteca Breve] se otorgó a un escritor peruano casi desconocido, Mario Vargas Llosa […] El jurado se lo otorgó por unanimidad […] Era el punto de partida del boom latinoamericano. Y la consagración de Carlos como descubridor de escritores, de tendencias, de mundos literarios. (Castellet, 2009: 123)

………………..

He actuado siempre editorialmente como un artesano. Con esa filosofía de la obra bien hecha y sin otro cálculo que mis gustos o la presunción de calidad. Creo que si las circunstancias editoriales españolas de los años cincuenta y sesenta hubieran sido parecidas a las de otros países europeos, mi planteamiento editorial hubiera fracasado. Empecé a editar en medio de un vacío de humanísticas contemporáneas, que nadie se atrevería a colmar, y eso creó una relación entre un público ávido y un editor, inexperto entonces, que hizo posible lo imposible (Barral, 2002: 102)

Fuente de las tres citas: (aquí).

El poeta i editor Ca

Carlos Barral (Barcelona, 1928 – Barcelona, 12 de diciembre de 1989)

ACTUALIZACIÓN A 18 DE diciembre de 2014

EL PAÍS publica un artículo (firmado por Otero Barral, el nieto del editor) dedicado al 25 aniversario de la muerte de Carlos Barral, pero lo hacer con 6 días de retraso. Qué raro -me digo- que se les haya pasado la fecha; con lo aficionados que son en EL PAÍS a rellenar las páginas de cultura con artículos de homenaje con ocasión del cumplimiento de cualquier tipo de cumpleaños.

OTRAS COSAS

Las mejores portadas del año 2014 según The New York Times: (aquí)

Los mejores 10 libros del año 2014 según The New York Times (aquí).

 

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CLAUDIO LÓPEZ DE LAMADRID PONIENDO EN SU SITIO A HAROLD BLOOM

Dice (aquí) Harold Bloom que “No me parece que en la literatura contemporánea, ya sea en inglés, en Estados Unidos, en español, catalán, francés, italiano, en las lenguas eslavas, haya nada radicalmente nuevo. No hay grandes poetas como Paul Valéry, Georg Trakl, Giuseppe Ungaretti y mi predilecto entre los españoles, Luis Cernuda, o novelistas como Marcel Proust, James Joyce, Franz Kafka y Beckett, el último de la gran estirpe. Borges era fascinante, pero no un creador”.

Pocas horas después, para que el viejo capullo se vea obligado a tragarse de inmediato sus palabras –qué se habrá creído este idiota de Bloom- Claudio López de Lamadrid, director editorial de Grupo Penguin Random House, responde (aquí) con energía y vigor: “Mi profesión me lleva a leer año tras año libros de todo tipo, y si pensara como Bloom que todo lo que se escribe hoy en día es una porquería, pues no tendría más remedio que cambiar de profesión. Como supongo que también tendría que cambiar de profesión si todo aquello que cayera en mis manos fuera de una calidad soberana, puesto que en ese caso no harían falta los editores”.

Menos mal, Claudio, que te tenemos a ti.

Pero qué es esto, cojones. ¿Harold Bloom? Vengaaaaa. De dónde ha salido el jodido aguafiestas este. Los departamentos de marketing de las editoriales de todo el mundo dejándose la piel para que los clientes entiendan que no hay mejor literatura en toda la historia que la que hoy se escribe (y se publica como novedad), y viene este viejo chocho de Bloom a decir estupideces. ¡Vamos, hombre! ¿Quién ha sido tan idiota como para poner un micrófono delante de semejante cantamañanas?

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ECHEVARRÍA DEFENDIENDO SU PAN, el de cada día

En cuatro ocasiones he intentado iniciar la lectura de Por el gusto de leer (Tusquets, 2014), el libro que recoge las charlas de Juan Cruz con doña Beatriz de Moura (ex – directora editorial y fundadora de Tusquets), y no lo he conseguido. Tiene tantas fotos este volumen, que siempre que lo abro me entretengo en alguna de ellas, me pongo a recordar y se me va el santo al cielo. El otro día me lo pasé pipa con una de esas instantáneas: aparecían en ella Ignacio Echevarría, Antonio López Lamadrid y su sobrino Claudio, Beatriz de Moura y Miriam Tey; “el equipo” de hace muchos años de Tusquets Editores. Posaban alegres y juveniles en el jardín del palacete, sito en la calle Cesare Cantù, donde tenía (antes de que la succionara Planeta) su sede la editorial. Por el poco pelo que en la imagen decora la cabeza de Echevarría y el mucho que puebla la de Claudio, el sobrino de don Antonio, la foto debe tener al menos 25 años. Me regodee en la evocación de aquellos buenos tiempos y volví a confirmar, entre otras cosas que por decencia y pudor me callo, que el mundo editorial en España, como ocurre con la política y la empresa, está dominado desde hace más de 40 años por una casta; que hay apellidos y amigos de amigos que siempre estarán ahí y que si tienes padrinos, si fuiste amable (o pelota) con quien debías y ese o esa se acuerda de ti y te aúpa, podrás, al menos, comer las migajas que caigan del banquete de los señores de la casta. Pero si eres malo, si no haces los deberes, si procuras ir contra corriente, que te jodan. Menos mal que a mis años ya no tengo ambición alguna por publicar, que si no…

Ignacio Echevarría es un hombre educado y culto. Cuando abre la boca o cuando camina por la calle desprende ese mismo brillo que solo se adquiere en las carísimas universidades privadas de la costa este norteamericana, en el Institut d’études politiques de Paris o, como es su caso, tomando apuntes y aprendiéndolo todo, hasta la forma de coger el tenedor, de los grandes señores de la edición internacional. Tuvo la suerte Ignacio de que hace diez años unos advenedizos (Los del grupo PRISA) se encabronaran con él y eso le hizo ganar un prestigio de crítico indomable que le ha venido muy bien. Hay que añadir que al ser la excepción (en medio de una siempre obediente clase de críticos literarios) su fama creció aún más. En el mundo anglosajón un crítico que pone a parir un libro es lo más habitual y nadie se extraña por ello. Ignacio sabía que aquellos chicos (Cebrian, Cruz, Basset…) no eran auténticos editores. Habían adquirido poder gracias al PSOE y por eso estaban muy crecidos. Pero Ignacio tenía claro que no eran de la casta, que acabarían siendo nadie en el mundo del libro, como ha terminado pasando. ¿Se hubiera atrevido con Herralde, Beatriz de Moura o Lara? ¿Lo haría ahora con un libro editado por su amigo Claudio López de Lamadrid, el marqués, el sobrino de don Antonio?

Tocarle las pelotas a los intrusos de PRISA, como sacar a la luz las trampas de Mario Conde (otro advenedizo, pero en el mundo de la banca), era gratis. Pero Planeta, Penguin Random House, Anagrama (Feltrinelli)… Eso son palabras mayores, ¿verdad, Ignacio?

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Viene todo esto a cuento de “Muros de cristal”, el último artículo de Ignacio Echevarría en EL CULTURAL. Comienza el valiente Ignacio citando un párrafo de uno de los últimos artículos en La Vanguardia de Gregorio Morán, el de 18 de octubre de 2014 sobre la censura que Planeta impuso sobre su libro “El cura y los mandarines” (que acaba de ser publicado por AKAL):

“La censura del business, del negocio, es tan implacable como la política. Por eso no deja de hacer mucha gracia, es un decir, que los nuevos editores o las editoriales bisoñas, pero con lógica ambición de poder, te planteen el enorme interés que tienen en publicarte. ¡Pero no sin antes leer el manuscrito! No quieren entender que si entregas un manuscrito sin contrato estás vendido. Lo aseguro yo, un veterano con muchos años de oficio. Yo no compro a ciegas, dicen ellos; pero los autores no tenemos por qué entregar el producto de nuestro trabajo para que ellos evalúen lo que les interesa. Son como jugadores con ventaja que te hacen el favor de leerte, como quien te mira la dentadura y calibra lo que puedes empujar en la piedra de su modesto molino. ¡Pero de dónde ha salido esta generación de logreros!”

Y a continuación Echevarría, como pueden leer en la copia escaneada que les adjunto, defendiendo descaradamente a Planeta, argumenta que, una vez que la editorial ha pagado el anticipo, tiene todo el derecho de no editar el libro. ¡Ole, con dos cojones!:

El libro de Morán fue objeto en su momento de un contrato, y todo invita a suponer que el autor ha cobrado por escribirlo. Hasta aquí llega su derecho a reclamar, toda vez que el contrato en cuestión no conlleve la obligatoriedad de la publicación, condición improbable cuando el editor no tiene conocimiento previo del texto. El bien ganado crédito del que goza Morán como ensayista le sirve para conseguir que un editor interesado en publicarlo le emita –como Planeta- un contrato por un texto aún por escribir, que le asegura acometer un proyecto de libro con la seguridad de que se le satisfará en alguna medida el esfuerzo empleado. Pero no le garantiza ver el libro publicado, entre otras razones porque nadie garantiza al editor que las expectativas puestas en ese libro no lo defraudan o que su contenido no entra en conflicto con sus intereses.”

Ya ha explicado en numerosas ocasiones Gregorio Morán que mandó una carta a Jose Manuel Lara, presidente del Grupo Planeta, explicando que los editores de su libro lo tenían retenido porque se negaba a suprimir las 11 páginas que bajo el título de “¡Todos a la Academia!” dedicaba a la Real Academia de la Lengua. También ha contado Morán que Lara le respondió reconociendo que la publicación estaba atascada por esas “malditas 11 páginas”. Como dice Echevarría al final del párrafo que citamos, el libro entraba en conflicto con los intereses comerciales de Planeta, en concreto con el negocio de las 400.000 copias de la primera edición del nuevo diccionario de la RAE (que se vende a 94,05€) que Planeta edita en exclusiva.

Pregunta la Patrulla: ¿No conocían los de Planeta a Gregorio Morán cuando hace diez años le encargaron el libro y le pagaron el adelanto? ¿Pensaban en Planeta que el indómito Morán –este sí-, puesto a retratar a la casta cultural de 1962 a 1996, iba a escribir los cuentos de Calleja? ¿Tan ingenuos son en Planeta?

Dice Echevarría que según la letra del contrato Morán no tiene derecho a reclamar la publicación de su libro. ¡Coño, pues claro que no! No hace falta ser abogado en ejercicio para entender eso. Para escribir un artículo que solo dice eso, como es este de Echevarría, mejor estarse quieto, Nachito, y no gastar papel. Bueno…, claro…, que a lo mejor tenías otra intención, ¿verdad? ¿Llevar la contraria y de paso defender tu pan de cada día? ¿Echar un capote a Planeta en la misma semana en que los medios de comunicación se llenan de entrevistas con Moran y artículos sobre la presentación de su libro con otra editorial? ¿Es eso, Ignacio? ¿Are you there, Ignacio?

¿Y el autor? ¿No tiene un derecho moral a que la editorial –que como editorial se dedica fundamentalmente a editar y publicar- saque a la luz su libro? ¿Respeta la ética que debe presidir todo contrato echar por la borda el trabajo de diez años de un escritor por defender intereses espurios? Puedo entender –digo yo, la sargento- que la editorial no publique (comiéndose el anticipo) el libro de un principiante que, en contra de las expectativas y leído el manuscrito, acabe siendo un matao, pero no lo puedo aceptar en el caso de un profesional con mucha experiencia y reconocido prestigio, como es el caso que nos ocupa. ¿No hay nada que reclamar a Planeta? Si en la editorial priman otros intereses diferentes a los culturales, ¿qué hace jugándosela con alguien como Morán? ¿No sería mejor seguir con Maxim Huerta y cía?, digo.

¿Y el lector? ¿No tenemos derecho a que cuando compramos un libro lo podamos leer sin tener que calcular cuantas páginas han desaparecido por entrar en conflicto con intereses comerciales o políticos o…? ¿Y el derecho a la libertad de expresión? ¿Sabes lo que es eso, Ignacio?

Lo que hace Echevarría en este artículo es defender la censura. Así de claro. Planeta, como nos dice Echevarría, está en su derecho de no publicar, está claro. Y los lectores, que cada día somos menos tontos y estamos más informados, estamos en nuestro derecho de no volver a comprar un ensayo publicado por Planeta, no vaya a ser que le falte un trozo, esas “malditas 11 páginas” que un autor menos honesto que Morán, o más necesitado de dinero, accedió a eliminar para no fastidiar la fiesta que su editorial hace cuando publica su cuenta de resultados ( la Profit & Loss statement, que se dice en el mundo del business) anual.

MÁS COSAS QUE NO TIENEN NADA QUE VER

Pinchen (aquí) para ver la selección de los 100 libros más importante del año 2014 que The New York Times acaba de publicar. Ensayo, ficción, comic, poesía, biografía…

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SUBVENCIONES DEL MINISTERIO PARA LA EDICIÓN DE LIBROS (2014) Levantando acta.

Nuestro análisis de otros años: 2011 (aquí); 2012 (aquí); 2013 (aquí).

Se acaba publicar en la página del Ministerio de Educación y Cultura la “resolución de concesión” (aquí) incluyendo la lista de los agraciados con las subvenciones para la publicación de libros de 2014. La cifra en € del monto total de las subvenciones sigue bajando, pero no tanto como lo hizo de 2012 a 2013:

2014 total de: 909.000,00 €;

2013 total de: 999.774,80€

2012 total de: 2.023.995,01€.

La justificación de las ayudas (aquí) se hace en términos parecidos a otros años, pero con un argumento nuevo:

 El objetivo de las presentes ayudas consiste en garantizar la edición de aquellos libros que, a pesar de tener una relevancia cultural sobresaliente, y de constituirse en expresión del pensamiento y la sensibilidad de la sociedad, tienen un alcance comercial reducido. La crisis económica que atraviesa el país, unida al cambio de paradigma que ha supuesto la aparición de las nuevas tecnologías, constituyen un importante desafío para muchas editoriales, de ahí que, en atención al mandato constitucional, sea más necesario que nunca un estímulo público que por otra parte redunda en beneficio no solo del público lector sino del conjunto de la sociedad.

Lo de la “crisis económica” y las “nuevas tecnologías” es nuevo, no se citaba en ediciones anteriores como razón de ser de estas ayudas. Digo yo que siendo así, deberían haber aumentado el montante total de las subvenciónes. Además lo dicen: “… sea más necesario que nunca un estímulo público”. Pues no, cada año menos.

Lo de que “redunda en beneficio del conjunto de la sociedad” también es nuevo. Cómo les gusta -opino-llenarse la boca a estos chicos del ministerio con expresiones como esta. No, si al final va a resultar que vivimos en un auténtico estado de bienestar y no nos habíamos dado cuenta.

war history

La Patrulla (aerea) de Salvación

Si estas subvenciones procuran “garantizar la edición de libros con relevancia cultural sobresaliente pero con alcance comercial reducido” y el ministerio, como expresamente se dice arriba, es sensible a las consecuencias que la crisis económica y las nuevas tecnologías han traído al sector, ¿Por qué se entregan ayudas a editoriales que pertenecen a grupos empresariales que facturan miles de millones de euros y obtienen beneficios –después de impuestos- de cientos de millones de euros? ¿Por qué se hace lo anterior y se deja fuera de este reparto de dinero público –sacado de sus impuestos, querido lector, y de los míos- a editoriales que realmente no tienen ni para pagar el alquiler?

EDICIONS 62 y SEIX BARRAL pertenecen al grupo Planeta que en 2013 facturó 2.161 millones de $ con 33,78 millones de € en beneficio neto. Pues el ministerio ha concedido a la primera 7.549,20 € para editar Las “obras de juventud” de Merce Rodoreda y la “Obra completa” de Josep Carner. A la segunda, a Seix Barral, se le conceden 2.830,95 € para publicar “Los hemisferios” de Mario Cuenca Sandoval. En total Planeta recibe 10.380.15€

 ANAGRAMA pertenece al Feltrinelli, uno de los más grandes grupos editoriales de Italia. Pues el ministerio le ha concedido 6.839,50 € para publicar “El hombre bicolor” de Javier Tomeo y “Las Inviernas” de Cristina Sánchez-Andrade.

PENGUIN RANDOM HOUSE GRUPO EDITORIAL pertenece al grupo BERTLESMANN que facturó 16.356 millones de € en 2013 y obtuvo unos beneficios netos después de impuestos de 870 millones de € (aquí). Pues el ministerio le ha concedido 2.830,95 € para publicar los diarios de George Orwell.

No nos vamos a meter en si algunas de las obras subvencionadas (como “Lecciones de Lublin” de Karol Wojtyla o “Arrupe: testigo del s.XX, profeta del XXI” de Pedro Miguel Lamet) tienen “una relevancia cultural sobresaliente” para merecer –siguiendo el criterio explicitado por el propio ministerio- las ayudas. Y no lo vamos a hacer porque, como saben, en este blog no entramos en valoraciones subjetivas, solo hacemos periodismo objetivo, basado en datos científicos, o casi. Pero lo de entregar dinero de mi bolsillo –y del suyo, y del suyo, y del suyo…- a grandes grupos que obtienen 870 millones de beneficios en un solo año (como es el caso de Penguin Random House) es, nos parece a nosotras, de un descaro impresionante. Sobre todo cuando en el “objeto” de las ayudas han dicho que son sensibles a la crisis y al interés de la sociedad en su conjunto. ¡Palabrería!

La Patrulla de Salvación (de paisano)

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SEX and READING

Goodreads, como algunos de ustedes ya saben, es la más grande comunidad virtual de aficionados a la lectura que existe. Cuando en 2013 Jeff Bezos (CEO de Amazon) se gastó 780 millones de € en comprarla, la web tenía 16 millones de usuarios registrados. En esta red social los lectores vuelcan su opinión sobre los libros que leen y publican sus personalísimas, y por ello sinceras, reseñas. Los datos con que cuenta Goodreads, posiblemente, son los más valiosos –cualitativa y cuantitativamente- que hay en el mercado mundial del libro.

Los medios de comunicación, totalmente vendidos a los intereses económicos de las editoriales, ya no reflejan (ni en un 1%) los hábitos de consumo y las tendencias reales de los lectores. Por eso debemos recurrir a otras fuentes más fiables.

En Patrulla de Salvación estamos interesadas por el sexo. Aclaración: por el sexo de los lectores, quería decir. Por lo otro también, pero ese es un asunto mucho menos superficial y por ello más aburrido de contar, que no de practicar.

¿Quién lee y qué lee? ¿Las mujeres sólo leen libros escritos y diseñados para mujeres? ¿Sólo ellas saben lo que el lector quiere? ¿Pasan ellos de lo que escriben ellas?

En esta infografía que fue publicada en el Goodreads blog el pasado 19 de noviembre, hace nueva días, encontrarán respuestas. Se han estudiado las opiniones de los 40.000 lectores (mitad hombres, mitad mujeres) más activos en la web citada.

Algunas respuestas:

1.- De entre los libros publicados en 2014, las mujeres leyeron el doble de ejemplares que los hombres.

2.- A los hombres les gustan más que a las mujeres los libros de más de 500 páginas.

3.- El 80% de los lectores de escritoras son mujeres; el 50% de los lectores de los escritores (sexo masculino) son mujeres.

4.- A los hombres –con base en el número de estrellas (sobre un máximo de 5) que les adjudican- les gustan un poco más los libros de las mujeres que los de los hombres: 3,9 vs. 3,8. “Surprise!

Disfruten:

OTRO ASUNTO

Pinchen aquí para ver la lista que The Hollywood reporter ha elaborado con los 25 escritores más influyentes, con más poder ($$$$$$) en el mercado del cine.

Aquí van los 10 primeros:

1) J.K. Rowling
2) Stephen King
3) George R.R. Martin
4) E.L. James
5) John Green
6) Nicholas Sparks
7) Gillian Flynn
8) James Patterson
9) Michael Lewis
10) Laura Hillenbrand

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¡QUEREMOS NOVELAS DE AMOR! Con final feliz, a ser posible

Les voy a pedir, estimados lectores, que, a pesar de la falta de costumbre, reflexionen conmigo durante diez minutos. Les ruego que desconecten facebook, twitter, whatsapp (y todos esos jueguecitos propios de personas inmaduras necesitadas de confirmación y elogio continuo) y sigan concentrados mis razonamientos.

Imaginen que la sargento Margaret no fuera una persona de carne y hueso sino la obra de una calculadora mujer que tiene segundas intenciones. Imaginen que esa señora no quisiera realmente salvar el libro, que literalmente se pasara la Literatura por el arco del triunfo, y que lo que pretendiese como objetivo último es llamar la atención de editores y agentes para conseguir publicar su libro de tal manera que tuviera una amplia difusión. Inciso: no se engañen. No crean que la maquinadora hembra sería una desengañada escritora vocacional cuyo manuscrito habría sido repetidamente rechazado por las más importantes editoriales y agentes y quiere publicarlo como sea, no. Puestos a elucubrar con un poco de verosimilitud, nuestra oscura manipuladora, la que metería la mano por debajo de la falda de la sargento para accionarla, lo que desearía obtener es dinero, mucho dinero. Como Garganta profunda dijo a Woodward y a Bernstein en el Watergate: “seguid la pista del dinero”. ¿Iba alguien –sigan recapacitando- a dejarse la piel durante ya tres años y medio con este maldito blog para pasar de vender 200 ejemplares en Lengua de Trapo a facturar 1.500 libros en Mondadori? “¡¡C`mon!!” Revisen su nivel de romanticismo en sangre, por favor. La mujer que estaría detrás de este montaje –siguiendo con nuestro hipotético contubernio- además sería,  cual alquimista de la literatura, conocedora de la fórmula mágica de los best sellers, conocería a la perfección los ingredientes que hay que meter en la olla para fabricar el libro que podría convertirla en millonaria. ¿Y por qué no autopublicó ya su libro –preguntarán ustedes- sin necesitar organizar esta estupidez de Patrulla de Salvación, blog cuyos contenidos solo apela a los más bajos instintos de sus lectores? Muy sencillo. Porque tal y como está el mundo editorial, si el mejor de los libros no es dado a leer a los ojos del editor idóneo y no es promocionado con la campaña de marketing correcta, lo más normal es que termine pasando sin pena ni gloria, enterrado bajo una montaña de libros cutres y tristes.

En el caso de que todo lo anterior fuera cierto y de que la que mueve los hilos de la sargento supiera cómo se fabrica un best seller con garantía 100% de éxito – y aquí viene la pregunta del millón-: ¿qué género, qué tipo de libro hubiera escrito para hacerse millonaria?

Respuesta: una novela de amor. Novela de amor con todo lo que el amor romántico incluye: celos, desamor, traición, felicidad, sexo, …

Y como a nuestra manipuladora le importaría un carajo la Literatura y lo que pretendería es forrarse, la escribiría sin complejos, como puro producto de consumo, pensando siempre en colmar los deseos y apetencias del lector.

Y les voy a demostrar por qué el amor continua siendo lo más comercial:

Cuando se concedió el último premio Planeta a Zepeda Patterson, Josep Massot dijo en La Vanguardia: “La editorial Planeta intuye que son tiempos de novela negra de denuncia.” En EL PAÍS, Carles Geli comenzó así su crónica: “Con los años, el análisis de los premios Planeta dará para una buena radiografía sociocultural y de las tendencias de la industria del libro. Para muestra, ayer mismo: con el género de moda como sustrato —una novela negra bien cargada de tramas de corrupción política— y con un autor que funcione en el mercado global de la lengua castellana que muestra hoy sus mejores cifras de facturación en América Latina, la 63ª convocatoria del galardón en Barcelona, con sus 601.000 euros, recayó en el periodista y escritor mexicano Jorge Zepeda Patterson.”. Otro periodista, que ahora no localizo, llegó a afirmar que los tiempos de la novela romántica –se refería a 50 sombras e imitaciones- como generadora de best sellers habían terminado, que las lectoras modernas, con los pies en el suelo, querían realidad, que ya no se dejaban engañar por fantasías amorosas irrealizables.

Pues miren cómo son las cosas: Desde hace tres semanas, en todas las listas de los libros más vendidos de España “Mi color favorito es verte” de Pilar Eyre, que había quedado finalista del premio, aventaja con comodidad en ejemplares despachados a Milena o el fémur más bello del mundo, la novela ganadora. ¿Cuántos años han pasado desde la última vez que vimos a la novela finalista del Planeta vender mucho más que la ganadora?

La explicación es clara. Por mucho que los inteligentísimos y muy observadores periodistas culturales digan que ha cambiado la tendencia, en Planeta lo sabían. Sabían que el libro de Pilar Eyre (amor en vena) sería un bombazo –dentro de lo que cabe en esta época de piratas – y por ello pusieron a Zepeda y su novela por delante para lavar un poco la cara al premio, que falta le hacía. Otros dicen que entregando el premio a Zepeda, Planeta hacía la pelota a la reciente reina Leticia. Lean (aquí) “Letizia, la Reina en el Sur”, artículo que Zepeda Patterson publicó poco antes de ser premio Planeta. Esta explicación podría ser verdad, pero nunca lo sabremos. Y de todos modos no es excluyente. Zapata podía haber llegado a ganador por los dos motivos a un tiempo.

La trilogía Milenium (aquello de Los hombres que no amaban a las mujeres de Stieg Larsson) (2005-2007) ha vendido a la fecha 73 millones de ejemplares en todo el mundo. La Trilogía 50 sombras de Grey (E.L.James) (2011- 2012) lleva vendidos más de 100 millones de copias y sigue despachando libros a una velocidad veinte veces mayor que la otra trilogía, la del sueco.

La novela de Zepeda Patterson, la ganadora del Planeta, se puede englobar en el género que inauguró Stieg Larsson. Y la de Pilar Eyre, que quedó finalista, tiene mucho que ver con las 50 sombras. ¿Qué creen ustedes? ¿Con qué tipo de lector es más rentable relacionarse? Está claro: del bolsillo de la maruja lectora sigue saliendo el dinero que infla la fila de ingresos de la cuenta Profit & Loss de las editoriales. En España leen las mujeres. Y lo que consumen son, mayoritariamente, novelas de amor. En cualquiera de sus formas: novela romántica clásica, “chick-lit”, etc…

¿Por qué creen que el magnate de los medios de comunicación Rupert Murdoch pagó recientemente (mayo 2014) 455 millones de dólares por Harlequin Enterprises, la editorial de novela romántica más grande del mundo? Pueden leer, para más información, esta entrevista con Brian Murray, presidente de Harper Collins, grupo editorial del que es dueño Rupert Murdoch, anunciando su llegada a España para este próximo otoño. Y lo van a hacer potenciando, precisamente, la novela romántica, lo que editan bajo el sello Harlequin. Y Rupert Murdoch no es tonto; si viene a nuestro país a vender novelas de amor, es porque sabe que se va a forrar.

Dentro de un rato, una de las subnormales que siguen este blog incluirá en él un comentario diciendo algo así como: “Está equivocada, mi sargento, yo sólo leo libros profundos de esos de mucho pensar como los de Bolaño, Gaddis y Foster Wallace. No todas las mujeres lectoras somos como usted dice, sargento.” Ahórrate el esfuerzo, guapa. Estoy hablando de los grandes números. Tú y cuatro petardas más sois insignificantes para las multinacionales.

PD: Tranquilícense, todo era un suponer. La sargento Margaret existe. Y junto al resto de la Patrulla de Salvación tiene como único objetivo salvar la buena literatura de las garras de esos desaprensivos farsantes e impostores que son los editores. Mientras el hígado le aguante y la cirrosis la respete, la sargento Margaret seguirá luchando para salvar el libro.

¡¡NO PASARÁN!!

¡¡EL LIBRO Y LA BUENA LITERATURA VENCERÁN!!

¡¡ABAJO LOS IMPOSTORES!!

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BUEN SALVAJE

BUEN SALVAJE es una revista en papel sobre literatura que nació en Perú en 2012. Ahora, dirigida por David Villanueva (fundador y artífice de Demipage), lanza su nº 1 en España. Pinchando (aquí) se puede leer un PDF de este primer número íntegro (nov.- dic. ) Las patrulleras somos fans de Demipage y confiamos en que la revista -que sale gratis y se puede obtener en librerías- será un éxito. ¡Ánimo! Leímos atentamente sus variados contenidos y hemos encontrado alguna mariconada que otra, pero por hoy haremos la vista gorda. Pero, David, ya sabes que en el próximo número entraremos a degüello ¿eh? Destacar entre lo positivo -hoy no haremos sangre, ya lo he dicho- una buena entrevista que Ignacio Echevarría hace a Constantino Bértolo.

Así presenta el director la revista:

Quiero ser más que vosotros, cabrones, más que todos, estar por encima de todos. Soy pequeña, pobre y fea, pero también tengo alma, y mi alma lanzará tales gritos que todos tendrán que volverse y oírme.

¿Mujeres y hombres creadores contemporáneos? Despreciarlos, hasta odiarlos y matarlos.

Pero, en el fondo… Amarlos.

No voy a destruir solamente. ¿Ser la primera en hablar de hombres y mujeres, extranjeros o de aquí? ¿Olvidados o recientes? ¿Esos que un día todos citarán y que ahora nadie conoce ni siquiera de nombre? ¿Hablar de ellos con respeto, con amor, con entusiasmo? ¿Difundir, qué más da si soy la primera o la tercera, ideas recientes, direcciones del pensamiento mal conocidas o en formación, escuelas por las que nadie se preocupa ni piensa en ellas?

Inútil intentar salir adelante a base de polémicas y de extravagancias. El habla hispana ha dado una cosecha riquísima de ingenios y ya no puede producir seres superiores. Somos un campo que, al haber sido demasiado explotado se empobrece y ya no puede dar nada bueno. Digamos que el campo ha descansado un par de años, un par de siglos tal vez y podría preparar sorpresas.

No soy una revista de buena fe, soy una revista de pasión, y por consiguiente, de injusticia. Una revista desigual, parcial, sin escrúpulos, violenta, contradictoria, insolente, como todas las revistas de los que aman y odian, y no se avergüenzan de sus amores ni de sus odios.

La creencia en la cultura, en el espíritu, el odio a los profesores y a los sistemas, las esperanzas derrumbadas y las ilusiones sumergidas en la oscuridad traidora de las tinieblas.

Que sea la historia de un alma. Que sea la historia de una revista de padre y madre ateos, que no tenga nunca eso que llaman crisis, ni del alma ni de ninguna víscera.

Si los géneros literarios están en decadencia, esperamos la aparición de algo nuevo, que sea capaz de contener la complicada formación anímica y creadora del ser humano. David Villanueva.

Te la juegas, David. Lo tuyo es directamente un aviso de que entras en combate, con un tirachinas, pero con dos cojones. Espero que luego no te rajes, la guerra no es para pusilánimes. Nos vemos en las trincheras. Espero que en el mismo lado de la linea de fuego.

Welcome to the jungle

 

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