BAJA MODESTO, QUE SUBE JAVIER MARÍAS

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Hala, ya está. Este blog ya es un medio de comunicación moderno, o “hipster”, como se dice ahora.

-Dame ese ordenador, Margaret. Estás colocada.

-Sois unas carcas anticuadas. ¿Y mi copa?

Ahora comienza de verdad el “post”. Perdonen. Olviden la tontería de arriba. Cosas de la sargento.

Nos encanta reseñar las entrevistas que le hacen a Javier Marías. Ha llegado el punto en que el mejor personaje de Javier Marías es Javier Marías. La última el pasado sábado,  en ABC Cultural (aquí).

IGNORANCIA

Javier Marías entiende que si sus últimos libros no se venden tanto como los de hace más de 10 años, es debido a que el público se ha vuelto más ignorante. Y no, por poner otra posible causa, a que la calidad de lo escrito por él ha bajado. Esto último ni se le pasa por la cabeza, claro:

Sí, la verdad es que se ha producido una especie de rebajamiento del nivel de exigencia, del nivel de expectativas y del nivel de interés también. Es curioso, porque eso se ha producido en un plazo de no demasiados años. Si uno mira, por ejemplo, las listas de «best sellers» –por tomarlas como guía de lo que a la gente le gusta, o lo que la gente lee más– de hace veinte años, uno normalmente se encontraba con que había libros de calidad entre ese tipo de obras. Hablo de la sociedad española durante esos años, y también en los ochenta. Hubo como una cierta tentativa por parte de la gente, de la gente en general, de mejorar, de ser más moderna, más cultivada, de hacer un poco de esfuerzo pensando que el esfuerzo podía valer la pena. Y de pronto, no sé exactamente a partir de qué momento, se ha producido una especie de enorgullecimiento de la ignorancia. Por ejemplo, de esos años son mis novelas «Corazón tan blanco» y «Mañana en la batalla piensa en mí». Se vendieron mucho. Eso diez años después habría sido imposible.

(Las negritas son mías)

INCOHERENCIA

Cuando le preguntan cuántos libros ha vendido en total –contando las traducciones-  hasta la fecha, responde sin dudar:

Pues creo que son siete millones y pico, ahora. Más de siete millones.”

Sin embargo, tres preguntas más arriba y procurando mostrar modestia (que mal actor es Marías), había declarado:

“Lo que no se puede es estar actuando conforme a qué pensarán los demás.”

Nos dice un pajarito que Marías conoce, libro arriba libro abajo, a cuánto asciende ese pico por encima de los siete millones.

FALSA MODESTIA

Yo nunca pierdo de vista que podría haber escrito exactamente los mismos libros que he escrito y tener 10.000 lectores. Y no serían desdeñables, ojo. No ya el autor, sino el propio editor, diría que es un éxito… Podría haber hecho exactamente lo mismo que he hecho, y mi suerte con los lectores, con la crítica o con los reconocimientos en forma de premios, podría haber sido distinta. Si eso lo pierdo un día, no tendría derecho a quejarme.

Si ustedes se fijan, estos tres apartados en que hemos estructurado nuestro análisis, y que hemos titulado “Ignorancia”, Incoherencia” y “Falsa Modestia”, tienen un común denominador: el conocimiento detallado por Marías del número de lectores que tiene. Es decir: del número de libros que vende. Vuelvan a lo resaltado con negritas. En el último apartado –esto para los ignorantes esos que señala el autor- si él sabe que no tiene sólo 10.000 lectores, es porque conoce con exactitud (y lo guarda en su corazoncito) los que realmente tiene.

Pero Javimari insiste en decir que “Lo que no se puede es estar actuando conforme a qué pensarán los demás.”

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LAS TONTERÍAS MÁS GORDAS QUE SE HAN DICHO EN LA FERIA DEL LIBRO DE MADRID 2013

Ayer se terminó la feria. Nuestras patrulleras Daphne y Samantha han pasado dos semanas largas, 17 días, al pie del cañón para levantar acta del estado en que se encuentra el mercado del libro en España. Tómense esto que viene aquí seguido como uno de los últimos partes del Equipo Médico Habitual. ¿Se acuerdan?

Para el que prefiera ahorrarse la molestia –y el mal cuerpo- de leer las chorradas que vienen a continuación, un resumen: el enfermo se muere.

En el tercer puesto  y premiadas con medalla de bronce

Lo que se comentó el sábado 8 de junio en la presentación  sobre poesía rumana.

“los poemas recogidos en la antología combinan el grito existencialista, la ira por todo lo sombrío y grotesco de la dictadura rumana, con la presencia del amor y del calor de la casa familiar”

Catalina Iliescu, profesora de la Universidad de Alicante.

“Muchas de las cosas que se consideran hoy importantes entre los poetas de mi generación, ya lo habían hecho ellos antes (los poetas rumanos)”.

Calos Pardo, poeta y novelista.

 Carlos Pardo, además, se refirió a la “tradición del romanticismo por vía negativa, especialmente la parodia”.  Lo dijo, de verdad que lo dijo.

Luminita Marcu, directora adjunta del Instituto Cultural Rumano, destacó “la importancia creciente de la literatura rumana en España”. Qué iba a decir, ella.

 "Dig"

En el segundo puesto y premiadas con  medalla de plata

Las opiniones que se soltaron en la mesa redonda En defensa de la creación y sus valores que reunió a dos editores y dos autores: Luis Solano, de Libros del Asteroide, Nuria Cabutí, de Random House Mondadori, Lorenzo Silva y Paloma Bravo.

Lo mejor:

“Tengo la impresión de que quienes piratean, quienes se descargan miles de libros a la vez, no leen y como el interés de todos no es tanto vender como hacer lectores se debería hacer un esfuerzo por bajar los precios y por difundir la idea de que es fácil comprar libros digitales”

Paloma Bravo, escritora

Y, echando balones fuera, Nuria Cabutí dijo:

“Necesitamos involucrar en esta lucha a políticos valientes y con visión porque la clave está en reforzar la base educativa y para ello es imprescindible la complicidad del Gobierno y las escuelas”.

“And the winner is”: En el primer puesto y premiadas con medalla de oro

Lo que salió de las bocas de Luis Goytisolo, escritor, el Agustín Fernández Mallo, físico y escritor, y Milagros del Corral, ex directora de la Biblioteca Nacional y asesora de la Unesco sobre temas del libro y derechos de autor.

La mesa redonda, moderada por Winston Manrique y organizada por EL PAÍS (tiemblen), llevaba por nombre: “El futuro de la literatura: ¿Declive o reinvención?”. Casi na.

Agustín, para no defraudar a sus incondicionales:

“La posibilidad que ofrecen las tecnologías para crear contenidos que no tienen equivalencia fuera de la red hace que el trabajo del escritor se aproxime más al del compositor. “ (…) “el reto es de los escritores, que deben construir su singularidad desde la experimentación con los medios que ofrece el mundo digital. “

Agustín Fernández Mallo, escritor y físico.

Milagros del Corral, que comenzó con una brillantísima-ísima-ísima frase: “no estamos en la era del cambio sino en un cambio de era”, dijo luego que “los niños creen que en internet lo van a encontrar todo pero el profesor debe transmitirles que internet no lo es todo y que existe una auctoritas que reside tanto en los mayores como en las bibliotecas que tienen la responsabilidad de seguir siendo los mejores buscadores del mundo.”

Los tres estuvieron de acuerdo, y esto es lo peor, en que  “la literatura es como la energía, ni se crea ni se destruye: se transforma.”

¡¡¡DIOS!!! Qué grima. Hay que ser cursi para decir algo como eso.  Hemos estado tentadas de usar esta frase como título de este “post”. La proponemos como lema para la próxima feria.

La repetimos: “La literatura es como la energía, ni se crea ni se destruye: se transforma.” ¿A que se le han puesto, señor o señora, todos los pelos de punta?

Pues esto es lo que hay, así está el patio.

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TEATRO EFÍMERO

La sargento vuelve a estar ingresada en la clínica Betty Ford, especializada en la rehabilitación de adictos al alcohol, a las drogas y a la literatura en castellano del siglo XXI. En el mundo editorial -encefalograma plano- no ocurre nada digno de destacar. Así que aquí estamos las tres patrulleras más aburridas que una almeja, ¿o era una ostra? Por eso hemos decidido poner anuncios, que a veces son lo más divertido de los medios.

Hace unas horas hemos recibido un mensaje muy simpático de una buena amiga. Nos habla de su proyecto cultural.

Con ustedes TEATRO EFÍMERO:

…Así que un glorioso día del año pasado la idea de la peluquería se transformó en concepto, ¿porqué no compartir el espacio, los recursos, los clientes, los vecinos… con otra gente? Y eso es el Teatro Efímero, hacer teatro en cualquier parte. Si el espacio es literal respecto al texto, genial. Si no tiene nada que ver, genial también, un Hamlet en una lavandería también puede tener su rollo. Lo importante es encontrar un nuevo nivel narrativo (¿en el caso de Hamlet sería lavar el sentimiento de culpa?).Así que por fin vamos a estrenar la obra de la peluquería en una peluquería increíble: “Garret Salón de Belleza”, que se abrió en el 78 y mantiene su decoración original intacta, está como parado en el tiempo, y es ideal para la obra, que empieza también en los ochenta . “Tu no, princesa” habla del triunfo y el fracaso de tres mujeres en tres actos que son tres épocas, los 80, los 90 y los dosmiles. Ellas son Carla (Jaime Zataraín) una peluquera transexual enamorada y rechazada, a la que el espectador verá conquistar el amor y el respeto a lo largo de esas dos décadas; su amiga Alfonsi (Juliana Sesmero) , ama de casa abnegada, sufridora, sacrificada y frustrada; y su hija Alba (Ana del Rey) , hija de la España del pelotazo y los realities, que pasará de la niñez en los 80 a la pérdida de la inocencia 20 años después. Y esa es mi historia. Aplausos, aplausos, aplausos. Así que si queréis venir a verlo o conocer mejor el proyecto no dudes en contactar con nosotras:

http://www.teatroefimero.com

https://www.facebook.com/tunoprincesa

@TeatroEfimero

info@teatroefimero.com

Tlf: 606 359 305

Muchas gracias.

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AGUSTÍN FERNÁNDEZ MALLO SENTANDO CÁTEDRA

Por extraño que pueda parecer, con lo que Levin estaba encariñado era precisamente con la casa, con la familia y, sobre todo, con la parte femenina de la familia.

Levin no recordaba a su madre; tenía sólo una hermana, y ésta mayor que él. Así pues, en casa de los Scherbazky se encontró por primera vez en aquel ambiente de hogar aristocrático e intelectual del que él no había podido gozar nunca por la muerte de sus padres.

Todo, en los Scherbazky, sobre todo en las mujeres, se presentaba ante él envuelto como en un velo misterioso, poético; y no sólo no veía en ellos defecto alguno, sino que suponía que bajo aquel velo poético que envolvía sus vidas se ocultaban los sentimientos más elevados y las más altas perfecciones.

Que aquellas señoritas hubiesen de hablar un día en francés y otro en inglés; que tocasen por turno el piano, cuyas melodías se oían desde el cuarto de trabajo de su hermano, donde los estudiantes preparaban sus lecciones; que tuviesen profesores de literatura francesa, de música, de dibujo, de baile; que las tres, acompañadas de mademoiselle Linon, fuesen por las terdes a horas fijas al boulevard Tverskoy, vestidas con sus abrigos invernales de satén  -Dolly de largo, Natalia de medio largo y Kitty completamente de corto, de modo que se podían distinguir bajo el abriguito sus piernas cubiertas de tersas medias encarnadas-; que hubiesen de pasear por el boulevard Tverskoy acompañadas por un lacayo con una escarapela dorada en el sombrero; todo aquello y mucho más que se hacía en aquel mundo misterioso en el que ellos se movían, Levin no podía comprenderlo, pero estaba seguro de que todo lo que se hacía allí era hermoso y perfecto, y precisamente por el misterio en que para él se desenvolvía, se sentía enamorado de ello.

Este texto pertenece al capítulo VI de la primera parte de Ana Karenina, de Lev Tolstoi. Describe cómo Levin comienza  a enamorarse de Kitty. Hay quien dice que el personaje principal de este libro es Levin –alter ego del autor- y no la Karenina, pero esa es otra historia.

He leído estos párrafos en voz alta a tres personas (que no habían leído previamente la obra) y han entendido perfectamente de lo que se trata. Una de ellas me ha pedido el libro.

Hagan la prueba: lean en voz alta este texto (o cualquier otro de la obra de Tolstoi) a otra persona y verán como no hace falta una segunda lectura para que su acompañante comprenda lo que quiere decir el autor.

Pues según dice Agustín Fernández Mallo (AQUÍ) esto no es una novela. Fernández Mallo dice que Ana Karenina no es novela. ¡Toma castaña!

Escribe hoy Fernández Mallo en El Cultural:

Los escritores de la novela culta, es decir, el género que en el siglo XX y lo que llevamos del XXI hemos llamado literatura a secas, se quejan de que sus libros ni son consumidos por el lector ni están bien atendidos por las promociones en el mercado. Y en parte tiene razón. Pero el problema no es que se lea menos novela culta –no nos engañemos, siempre ha sido minoritaria-, sino que otra clase de escritura, antes llamada folletinesca y ahora llamada “bestsellera” le ha robado el nombre a aquella. En efecto, una de las características de la mayoría de los bestsellers es que pueden ser leídos en voz alta sin detrimento de su contenido ni detrimento de la comprensión por parte del oyente. Por eso no pertenecen al género de la novela. Una novela es un tipo de escritura sujeta a unos mecanismos de complejidad y construcción tales que impiden la oralidad, o si no la impide desde luego la hacen penosa y difícil. De modo que lo que ocurre es que se confunde el relato oral puesto por escrito con la novela. El mercado mete todo en el mismo saco. Bienvenidos sean los relatos orales puestos por escrito, y bienvenido sea que vendan millones de ejemplares porque ello permite a las editoriales seguir financiando a escritores que escriben novelas, pero desde luego tales libros tienen poco que ver con la novela.

Yo no digo que Agustín Fernández Mallo sea gilipollas, pero lo anterior es una de las más grandes gilipolleces con las que me he encontrado en  mi ya larga vida de lectora.

El argumento del autor de Nocilla Experience es simple: un texto narrativo que permita su transmisión –y comprensión- oral no es novela. Según Agustín, la auténtica novela debe ser complicada y difícil de leer. Todo lo demás no tiene la suficiente calidad como para llamarse novela. Sólo tiene razón en una cosa: las ventas de los bestseller (esas mal llamadas novelas, según él) dan de comer a los autores minoritarios, los genuinos artistas, según él.

Lo que hay debajo de todo esto son tres cosas:

1.- Una prosa difícil de leer –igual que una estructura complicada para una novela- permite, en la mayoría de los casos, ocultar la falta de talento y de esfuerzo de su autor.

2.- Con artículos como este se alimenta el convencimiento que muchos editores tienen de que publicando a estos chicos (los que escriben complicado) están actuando como generadores de alta cultura, como guías de viaje que marcan el camino a los elegidos –siempre poco numerosos- para llegar al conocimiento profundo del ser humano y sus circunstancias.

3.- Propagar que la buena literatura es la que hacen los que escriben difícil permite también justificar –y esto está relacionado con el punto anterior- que la edición de sus libros sea un negocio deficitario para las editoriales.

Lo que realmente tiene mérito es traducir –como hicieron Tolstoi y Flaubert- todos los torbellinos huracanes y tsunamis que un autor tiene en su cabeza a un lenguaje que cualquiera puede entender. En sus novelas, Tolstoi nos permite tanto comprender los más altos sentimientos, como asomarnos a los más profundos abismos del hombre  y contemplar sus más oscuras pasiones. Pero el viejo de Yasania Poliana tuvo el detalle de escribirlas –sus novelas- con un lenguaje accesible. Y eso fue lo que más esfuerzo le costó. Lean sus diarios.

Ya estamos cansadas de estos elitistas. Qué hartura, chica. Propongo que María Dueñas, Arturo Pérez-Reverte y Carlos Ruiz-Zafón monten un sindicato y que la primera medida sea la de negarse a publicar con aquellas editoriales que dan cancha a escritores que como Fernández Mallo se dedican a insultarlos y a descalificar lo que tanto esfuerzo les cuesta escribir.

Nota importante: pido perdón a todos mis lectores -a los que adivino poseedores de un alma sensible- por haber mezclado en el mismo “post” los nombres de Tolstoi y Flaubert con el de Agustín Fernández Mallo. Era necesario.

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ALT-LIT; TAO LIN; TAIPEI; CHU-LIN;PIN-PIN;CHIN-CHIN;PING-PONG;DING-DONG;DIM-SUM;WOK-WOK….

Ahora, queridos lectores, que ya hemos cogido confianza, les voy a contar el verdadero comienzo de la Patrulla de Salvación. No hagan caso a lo que dicen (aquí) Daphne y las otras patrulleras, sólo quieren protagonismo.

Era puro invierno, hacía un frío de perros y estábamos mi insomnio y yo tan a gusto en mi mesa camilla, con mi mantita y mi brasero, releyendo mi Madame Bovary, cuando escuché una voz, así como de ultratumba, que me decía: “¡¡¡Maaaargaret, Maaaargaret, ¿estaaas ahíïïï?!!!” Primero pensé que alguien me estaba gastando una broma. Luego, tras comprobar que en la botella de ginebra quedaba lo justo para un último y cortito gintonic, deduje que el delirium tremens se había hecho fuerte, y para siempre, en lo que queda de sano en mi mente. Pero entonces, ante mi sorpresa, don Miguel de Cervantes –el mismo- se hizo cuerpo presente delante de mí. Margaret: has perdido completamente la cabeza, me dije. Acto seguido me dispuse rauda a salir del cuarto con la intención de refugiarme bajo las mantas de mi cama. Dormir la mona pondría las cosas en su sitio. Entonces, don Miguel, con su única mano, me agarró de la muñeca y con educación pero con autoridad me hizo sentarme de nuevo al tiempo que me decía: “¡¡No te vaaayas, tengo que encaaaargarte una importante misióóón!!” Esa mano poderosa de hombre no podía ser fruto de mi trastorno psicológico ni de mi dipsomanía. Otra vez en la mecedora, petrificada por el terror,  me dispuse a escuchar las palabras de don Miguel. Me extrañó, entonces, su silencio. Noté que no quitaba, embobado, los ojos de mis piernas. Tras arreglarme el camisón –que con tanto ajetreo se había  arrebujado en torno a mi cintura-, y animada por el interés que el gran escritor mostraba por mis cuartos traseros, le dije con sorna: “Usted dirá, don Miguel”.

-Margaret, hija -comenzó el manco de Lepanto tras tomar asiento-, allá arriba, en el Parnaso, estamos todos muy preocupados. Los editores, escritores, críticos y periodistas de hoy en día se están cargando en libreta la buena literatura. Por eso te hemos elegido para que seas la salvadora del libro.

-Servidora, como siempre, a mandar, don Miguel. Pero, con todos los respetos, ¿no hay nadie mejor preparado? Mire usted que yo no pasé del bachillerato y que…

-Los mercaderes se han hecho dueños del templo, hija mía. Todo está podrido. Ya nada es auténtico. Necesitamos un alma cándida, limpia e inocente como la tuya, para esta misión. Igual que el joven Arturo, luego rey, fue el único –gracias a la pureza de su corazón- capaz de sacar la espada de la roca, tú –ignorante y falta de luces- conseguirás cambiar el mundo editorial.

En ese preciso instante don Miguel, sin darme opción, se puso de pie y, volviendo al tono campanudo, dijo:

-¡Arrodiiiiíllate Margaret! Ahora sacaré el manuscrito más antiguo de la humanidad, un papiro egipcio del siglo XXX a. C., y ¡túúúú!, posando tu mano derecha sobre él, pronunciarás el jurameeeento.

Arrodillada frente al autor del Quijote, recuerdo aquel papiro que, enrollado y formando un grueso cilindro (el egipcio debió escribir largo y tendido), apuntaba hacia mi cara. Perdonen que termine aquí, pero no recuerdo más. Podría inventar la parte que falta, pero desde que los inmortales poetas del Parnaso me han encargado tan sagrada misión (salvar el libro), me he prometido no decir ni una sola mentira. Pero… un momento…, ahora que intento hacer memoria, debo reconocer que sí me acuerdo de algo más: el sonido de una cremallera justo al acabar la ceremonia de juramento. Y es raro porque, que yo sepa, en la época de Cervantes aún no se había inventado dicho dispositivo dentado para la ropa.

Lo mejor: la portada

ALT-LIT: AUTOFICCIÓN DE LA GÜENA

[Inciso: últimamente, cuando leo una expresión acabada en “lit” (“chick-lit”, “fan-lit”, “zambrapronolmos-lit”…), me echo a temblar sólo con pensar en lo que puede venir detrás.]

Desde aquella noche con Miguel de Cervantes, las chicas de la patrulla y yo hemos tenido que leer de todo para defender el buen nombre de la Literatura: Olmos, Pron, Santos, Fernández Mallo, Posadas, Vicente Luis Mora, etc… Más de una vez hemos utilizado, implorando, aquella fórmula de “aparta de mí este cáliz….” Pero ni don Miguel, ni don Ernesto, ni don Pio… –hemos rezado a casi todos- nos ha relevado de nuestra misión. Así que aquí seguimos, en plena guerra, echando el resto por la salvación del libro.

Muy duras han sido las pruebas que hemos tenido que superar durante estos dos años.  Pero lo que nos ha tocado hacer este fin de semana ha sido lo peor de lo peor. ¿Saben ustedes qué es la “Alt-Lit”? ¿Saben quién es Tao Lin? Si su respuesta a las dos preguntas es negativa, les recomiendo que dejen de leer este “post” y enciendan la tele. Lo peor-sin duda- es mejor que esto que viene a continuación.

“Alt-Lit” es la abreviación de “Alternative Literature”. Surge hace 6 años y consiste en un montón de novelas (cortitas) y poesías (malillas) de chicos de menos de treinta años que escriben sobre lo aburridas que son sus vidas; sobre los twitter que envían y reciben; sobre los chats que tienen a través de gmail; sobre las cosas que leen en Facebook y en los blogs de sus amigos y sobre lo mucho que se aburren después de aburrirse mucho. Ya saben: autoficción, pero más güena.

La Wikipedia cita a estos autores como lo más granado del movimiento: Frank Hinton, Scott McClanahan, Noah Cicero, Zachary German, Mira Gonzalez, Sam Pink, Blake Butler, Stephen Tully Dierks, Crispin Best, Heiko Julién, Meta Knight, Luna Miguel, Michael Crichton, Jordan Castro, Megan Boyle, Melissa Broder, Chelsea Martin, Gabby Bess y Tao Lin.

Ya habíamos tenido noticia de las cosas de estos chicos, pero no le dimos importancia al asunto confiando en que, como del resto de las cosas, se cansarían rápido de escribir y pondrían un bar, o una tienda de ropa “second-hand” o una ONG para salvar cucarachas. Pero hace unos días comprobamos que la cosa ha pasado de castaño a oscuro. Tao Lin, un chino-americano, el jefe de la pandi, ha publicado “Taipei”, su cuarta novela, ¡¡cuarta!!, hace unos días y –no sé dónde vamos a ir a parar- se la han puesto bien en el The New York Times (aquí). Esta vez es verdad, no como pasó con Eugenia Rico.

En una entrevista en Entertainment Weekly (aquí) , dice el gran Tao Lin:

Escribir de forma autobiográfica es más difícil porque tengo que trabajar con un gran primer borrador, quizá 25.000 páginas-la memoria-, para reducirlo a una novela de 250 páginas. Al tiempo es menos difícil porque no necesito redactar esas primeras 25.000 páginas, sino que ya están ahí, de alguna forma, ya que se trata de mi memoria. Además, no veo mi memoria como algo preciso o estático. Por eso en la ficción autobiográfica mi objetivo sigue siendo la creación de un efecto, no trato de levantar acta de la realidad. Así que “autobiográfico”, para mí, es más cercano al significado de “ficción” que al de “autobiografía”.

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En Alt-lit gossip (uno de los blog más seguidos por los amantes del género) se pueden encontrar ya composiciones artísticas de la portada de la última novela de Tao Lin.

En la nueva novela de Tao Lin, sus personajes –dos chicos-, consumen muchas drogas:  Ambien, Seroquel, LSD, Adderall, Oxycodone, cocaina, Flexeril, Percocet, hongos alucinógenos  y codeina. Y el autor, como hay que vender,  cuando lo entrevistan en la revista VICE (aquí) (una de las que leen sus lectores, los perroflautas modernos) , , cuenta cosas como esta:

[Estamos en el comienzo, en el mismísimo principio, de la entrevista.]

VICE: ¿Era usted más feliz antes, durante o después de escribir Taipei?

Tao Lin: Creo que … después.

 VICE: ¿Después?

Tao Lin: Si.

 VICE: ¿Por qué?

Tao Lin: Durante (la redacción de la novela) … me metí en una rutina de tomar de 80 a 120 miligramos de Adderall (un tipo de anfetamina) y no dormir durante 36 horas. Luego, utilizando Xanax o Klonopin y comiendo, dormía 12 horas seguidas o no dormía una noche más usando más Adderall. La mayor parte de tiempo me sentía mal, como en un constante estado de desesperación, pensando que la novela era incoherente. También tenía días sin Adderall, por lo que debería seguir funcionando, pero poco a poco funcionaba menos, y en esos días sólo comía, usaba Percocet, o lo que tuviera por ahí,  y me sentía como un zombi, luego dormía. Espera, dijiste que no querías que hablara de drogas en esta entrevista, ¿no?

Pero –agárrense- en la misma revista VICE (ya digo que es de lo más modernillo que hay), salvando a Tao Lin y a David Foster Wallace (gurú –ausente por fuerza mayor- del grupo) de la quema, se ha criticado duramente la Alt-lit en un artículo titulado “La Alt-Lit es para narcisistas infantiloides y aburridos” (aquí). Dice dicho artículo:

Cuando empiezas a  escribir siempre hay alguien que te dice: “escribe sobre lo que conoces”. Se trata de un sabio consejo porque escribir sobre algo totalmente nuevo es difícil y además el producto de tu esfuerzo puede terminar pareciendo una chorrada si termina siendo leído por alguien que conoce el tema. Esa es la explicación al hecho de que leer los ejercicios de escritura creativa de los jóvenes universitarios te lleve a pensar que el futuro de la ficción literaria está en los relatos de relaciones fracasadas de una semana, de vacaciones en Irlanda o sobre mujeres que cortan su pelo aún más para que así sus novios puedan eyacular sobre sus cabezas con más frecuencia.

Sin embargo, algunas veces lo que conoces no se traduce en buena literatura. Pero en el mundo de la Alt-Lit eso no es un problema. ¿Aquello que  mejor “conoces” es estar sentado sólo en tu habitación leyendo en twitter durante horas o sintiéndote triste porque aquella chica no respondió a tu twit? En ese caso, amigo mío, inténtalo con la Alt-Lit, porque –inexplicablemente-  hay ahí fuera una insaciable necesidad de consumir ese tipo de prosa inmortal sobre la nada.

El amigo Carlos Tongoy –de cuyo criterio me fío- ya ha reseñado en La Medicina de Tongoy las dos novelas anteriores de Tao Lin:  Robar en American Apparel (aquí) y Richard Yates (aquí), ambas publicadas por Alpha Decay.

Tongoy resume, con su maestría habitual, la obra de Tao Lin:

Que si voy, que si vienes, que si somos estúpidos, que si el mundo también, que si mi madre me odia, que si estoy harto de ti, que si te muerdes los pulgares, que si interrumpes a la gente. Que si nos suicidamos como veinte veces. Por amor de dios, ni que fuera tan difícil. Menos pasión hay de todo: mucha tontería, mucha inmadurez, demasiadas amenazas, demasiadas mentiras… pero sobre todo y por encima de todo lo que hay es una sucesión ininterrumpida e infinita de una nada inmensa, descomunal; de un vacío argumental como no he visto en mucho tiempo.

Hace unos días, con motivo de la publicación de Taipei en los EEUU, Luna Miguel –única española incluida por la Wikipedia en el movimiento Alt-Lit- defendía, con devoción, el libro en Jot Down (aquí). No dejen de leer los comentarios.

Todo lo anterior lo he escrito para explicarles por qué esta vez –por mucho impacto que tenga/(se prefabrique) en los medios- no me voy a leer lo nuevo de Tao Lin. Me van ustedes a perdonar y les ruego que no se lo cuenten a don Miguel, pero servidora está ya muy mayor y hay esfuerzos –me lo ha dicho el médico- que le pueden acortar a una la vida más que el tabaco o los gintonics. Y no está una para muchos trotes…

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Tom Sharpe, (1928-2013)

No es que Eva fuese aburrida. Ahora que tenía que cuidar a las cuatrillizas, el entusiasmo de Eva Wilt se había ampliado hasta incluir toda «Alternativa» de la que iba teniendo noticia. La Medicina Alternativa alternaba con la Jardinería Alternativa, la Nutrición Alternativa e incluso diversas Religiones Alternativas, de tal manera que, al volver a casa tras la diaria rutina sin opciones de la Escuela, Wilt nunca podía estar seguro de lo que le esperaba, excepto que no era lo de la noche anterior. Casi la única constante era el estrépito organizado por las cuatrillizas. Las cuatro hijas de Wilt habían salido a su madre. Allí donde Eva era entusiasta y enérgica, ellas eran inagotables y cuadriplicaban sus múltiples entusiasmos. Para no llegar a casa antes que estuvieran acostadas, Wilt había adoptado la costumbre de ir y volver de la Escuela andando, y era resueltamente displicente respecto al uso del coche. Para aumentar sus problemas, Eva había heredado un legado de una tía y, como el salario de Wilt se había duplicado, se habían trasladado de Parkview Avenue a Willington Road y a una gran casa con un gran jardín. Los Wilt habían ascendido en la escala social. Lo cual no era una mejora, en opinión de Wilt, y había días en que añoraba los viejos tiempos, cuando los entusiasmos de Eva se veían ligeramente amortiguados por lo que podían pensar los vecinos. Ahora, como madre de cuatro hijas y señora de una mansión, ya no se preocupaba. Había cultivado una horrenda seguridad en sí misma.

Las tribulaciones de Wilt, Anagrama, 1993. (Trad. de Marisol de Mora) Publicado por 1ª vez, en Inglaterra, en 1979.

Wilt se desanimó aún más cuando pensó en sus hijas, cuatro réplicas exactas de su espantosa mujer y tan gritonas y autoritarias como su madre. Mejor dicho: más gritonas y autoritarias que Eva, dado el efecto combinado de sus cuádruples esfuerzos. Las cuatro hermanas se pasaban el día enzarzadas en riñas absurdas e interminables, y Wilt estaba convencido de que el día de su nacimiento fue cuando empezó a mermar su valor para largarse.

Durante una breve época de la primera infancia de las niñas, dominada por los cambios de pañales, los biberones y la asquerosa papilla infantil con que Eva insistía en cebarlas, Wilt había abrigado grandes esperanzas para su prole, imaginando que les esperaba un futuro magnífico. Pero a medida que se hacían mayores, cada vez se comportaban peor, y pronto pasaron de atormentar al gato a torturar a los vecinos; aunque era imposible responsabilizarlas de nada, porque las cuatro eran idénticas. Al menos, ahora que estaban internas su padre no tenía que soportarlas, si bien esa liberación le estaba saliendo carísima.

La herencia de Wilt, Anagrama, 2011. (Trad. de Gemma Rovira). Publicado por 1ª vez, en Inglaterra, en 2010.

OTRA COSA

Bien dicho, Jaume, bien dicho. (Aquí)

….

Como digo, algún día un hispanista inglés explicará cómo hemos llegado a esto. Probablemente apunte que España nunca tuvo Ilustración y que su pobreza en los siglos XVIII y XIX impidió la formación de una élite intelectual como la que tuvieron Francia e Inglaterra. Aunque quizá no haga falta ir tan lejos y simplemente constate la frivolidad y el sectarismo con que se ha maltratado, a lo largo de la democracia, un asunto tan delicado como la educación, convertida en un elemento de confrontación y adoctrinamiento políticos, a expensas de una juventud, en contra de lo que dice el tópico, cada vez peor preparada y más desganada. O tal vez hable de la manera en que se ha concebido la cultura, siempre relegada al ámbito del ocio y el lujo, como si no tuviera nada que ver con la polis, con la inevitable consecuencia de que la polis se llena de bárbaros y la cultura se convierte en una fiesta. Y quizá, después de todo, concluya que basta con mirar un determinado cuadro de Goya, aquel en que dos gañanes se matan a garrotazos en un páramo, recortados contra un cielo de grisalla y cobre, para estremecerse con un silencioso entendimiento.

 

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FIRMAS DE NUESTROS AUTORES EN LA FERIA DE LIBRO DE MADRID. Caseta de Ediciones Co.Do.Co. A mano derecha, al fondo.

Lunes 3 de junio:

Javier Marías firmará su libro Encantado de conocerme,  de 18.00 a 21.30 horas. Arturo Pérez-Reverte  firmará su libro ¡Soy la hostia! y el resto de su obra de 18.00 a 21.30 horas. Andrés Neuman firmará su libro Nada de nada, de 18.00 a 21.30 horas. Patricio Pron firmará su libro In einem Dorf von La Mancha, dessen Namen ich mich nicht erinnern, nicht lange her, da lebte ein Herr der Lanze und Schild alte, eine schlanke hack und einen Windhund, y el resto de su obra de 18.00 a 21.30 horas.

Martes 4 de junio:

Soledad Puértolas  firmará su libro Nuevas profesiones: jurado de premios literarios, de 18.00 a 21.30 horas. Rafael Reig, Antonio Orejudo y Miguel Roig  firmarán –al alimón- su libro Diario Kafka: lo bueno si breve, dos veces bueno de 18.00 a 21.30 horas. Fernando Sánchez-Dragó  y su hija firmarán sus libros Pornografía sentimental I y Pornografía sentimental II, de 18.00 a 21.30 horas. Carmen Posadas  firmará su libro Ahora que no se lleva, ya no soy feminista (un adelanto aquí)  de 18.00 a 21.30 horas.

Anne Igartiburu escribiendo el premio Planeta de 2015

Miércoles 5 de junio:

 Juancho Armas Marcelo firmará su libro Si me dais un premio a toda mi carrera (aunque sea un Goya), juro que me jubilo, de 18.00 a 21.30 horas. Nuria Azancot  firmará el primer volumen de la serie Cocina fácil: Horneando generaciones literarias, de 18.00 a 21.30 horas. Anne Igartiburu firmará su libro Memorias de una futura ganadora del Premio Planeta: los años de formación en TV, de 18.00 a 21.30 horas. Maruja Torres  firmará su libro Ahora te vas a cagar, Juan Luis, de 18.00 a 21.30 horas.

Jueves 6 de junio:

 Care Santos firmará su libro El buenismo: ZP, a mi lado, un “serialkiller”, y el resto de su obra de 18.00 a 21.30 horas. La sargento Margaret firmará su libro ¿Qué he hecho yo para merecer esto?, de 18.00 a 21.30 horas. Luna Miguel firmará su libro La más guapa soy yo, ¡qué coño!, de 18.00 a 21.30. Manuel Fernández-Cuesta firmará su libro El peso de un apellido o ¿a que va a ser verdad lo que decía Freud? (sin horario, Manuel dormirá en la caseta por si usted quiere una firma a horas intempestivas).

Anne Igartiburu en formación

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