PLAN B. El secreto en Espasa.

De toda la vida, el nombre “Espasa” lo hemos asociado a cultura de la buena, a libros serios. Todos los españoles de más de 40 años recuerdan la famosa enciclopedia Espasa. Nosotras aun seguimos leyendo -a trozos- los diarios del gran Josep Pla en  aquellos dos volúmenes que fueron editados primorosamente por este sello y que se guardaban en una caja verde. Más recientemente el premio Espasa de ensayo nos ha traído grandes libros como el del último ganador, el filósofo Manuel Cruz, que nos parece un gran escritor o el del galardonado del año 2009, Abel Hernandez, cuyo Suarez y el Rey es un ensayo magnífico por lo documentado y lo ameno (no es fácil combinar estas dos cualidades). En resumen, Espasa está posicionado como un sello respetable que ofrece libros de calidad. Entren, para más datos sobre el pasado serio de esta editorial, en este enlace de la página web de Espasa (Planetadelibros) y lean: Espasa (pinchen luego en CONÒCENOS)

Pues para después del verano, Espasa (del Grupo Planeta) pretende editar El plan B de Eduardo Sánchez. El libro lleva el subtítulo de “Como alcanzar el bienestar duradero en 21 días” y figura en su portada la marca Secret.es con el característico sello de lacre. Este señor, ordeñando la vaca hasta el final, ha publicado varios libros sobre El secreto, y dirige una consultoría de “Crecimiento personal”. Samantha pregunta si Pau Gasol fue su cliente. Quién vea la tele lo recordará porque hace poco hipnotizó a las “periodistas” del programa rosa SALVAME de Telecinco. ¡Toma castaña!

¿Recuerdan El secreto, ese libro de autoayuda que se mantuvo en las listas de superventas más de tres años, 2007-2010? Fue un éxito mundial y en España lo editó Urano. Su autora, Rhonda Byrne, productora australiana de televisión, se ha convertido en una celebridad en el mundo del coaching y otras pseudociencias relacionadas con la psicología. En menos de 6 meses vendió más de 4 millones de copias de su libro, que previamente fue una película.

 La teoría de El secreto se basa en lo que llaman la Ley de la atracción y en el pensamiento positivo. Según estos “escritores” las personas atraemos aquello que pensamos. Es decir, nuestras cavilaciones tienen consecuencias palpables. Por eso si quieres que en tu vida ocurran cosas buenas, piensa de forma positiva. ¡Qué tiempos! Lo  malo de este libro, como de casi todos los llamados de autoayuda, es que no te dicen que además de pensar de forma positiva hay que esforzarse y trabajar duro para que tu vida cambie. Pero eso a nadie le gusta escucharlo, por lo tanto ¿para qué ponerlo en el libro?

El secreto se ha convertido en una marca, tienen hasta cosméticos. [“La verdad”, dice Daphne, “es que cuando yo me pinto, cambio una barbaridad”, doy fe.] Las marcas hay que rentabilizarlas, de ahí este nuevo “libro”.

En una de esas páginas web que hemos enlazado anteriormente (me niego a volver a entrar para ver en cuál de ellas) llegan a hablar de “Cambiología”. Debe ser una nueva ciencia, claro. Y nosotras aquí sin enterarnos. No quiero pensar que publicar el libro con la marca “Espasa” sea una forma de aplicar un maquillaje de seriedad a algo, digamos, diferente. A lo mejor de este modo la “Cambiología”, poco a poco, se pone a la altura de la bioquímica o de la medicina. Podríamos estar, insisto, en los umbrales de una nueva era en la que la cambiología marcaría las pautas de  comportamiento de las nuevas “personas humanas”. ¡Viva el futuro, coño!

No tenemos nada en contra de los libros de autoayuda. Solo pedimos que los editen en un sello que no ofrezca dudas, que permita al lector saber lo que está comprando. Sugiero a Planeta, aún están a tiempo, que lo editen en el mismo sello que va a publicar el libro “Sexo en Milán”, en MR Emociónate. O que lo hagan en MR Espiritualidad, colección en la que queda claro de qué van los libros en ella incluidos. Pero puede que entonces no se venda tanto como ya está presupuestado, ¿verdad?

Actualización a 1/7/11

Pedimos disculpas a quién pudiera leer este «post» porque si pinchan en el enlace «El plan B» verán que Planeta ha retirado la ficha del libro. Lo ha hecho con posterioridad a la pubicación de nuestro trabajo. Hemos preguntado a dos empleadas de Planeta pero no hemos sido respondidas. Sería una buena noticia que el libro se publicase en otro sello. Espasa es una casa muy seria y respetable para este tipo de textos. Seguiremos informando.

 

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CLUB DE LECTURA: Balada de las noches bravas. Jesus Ferrero. Siruela. 2010

D.- A mí un libro que empieza con un cura que se acuesta con todas las del pueblo, no me puede gustar.

M.- Vaya por dios, habló Sor Daphne. Mucho has cambiado tú. Me acuerdo que…

D.- La que esté libre de pecado que tire la primera piedra, querida Margaret.

S.- Ese asunto, precisamente, me parece a mí primordial en esta novela de Jesús Ferrero. Me refiero a que ya han pasado más de 40 años desde la revolución sexual de los años 60 y hoy se ven con claridad los resultados. Se puede analizar con perspectiva lo que ocurrió. La pareja protagonista Beatriz y Ciro son víctimas del adulterio cometido por sus padres (el padre de él se lía con la madre de ella) y como consecuencia de aquel acontecimiento están así de perdidos. Sobre todo ella, que durante la novela se ennovia con más de 9 chicos.

J.- Eso que dices es una estupidez, Samantha. Nueve novios, pues qué suerte. Cuando una se va con otro es responsable, si acaso, de la infelicidad de su legítimo. Incluso puede que de la propia, pero no de las de sus descendientes. Estos habrán empezado de cero y pueden construir su vida como les de la gana.

S.- Entramos en un terreno complicado pero yo pienso que para construir correctamente la vida de uno es necesario un combustible sentimental compuesto fundamentalmente de dos certezas: 1.- que tus padres se querían entre sí y 2.- que tus padres te querían a ti. Sin alguno de esos dos componentes, peor si faltan los dos,  va a ser más difícil edificarte (perdón por el palabro) emocionalmente con un mínimo de consistencia. Yo creo que Ferrero, quizás sin querer, deja esto claro en su novela. La falta de equilibrio del personaje Beatriz es, a mi juicio, producto de la falta de amor/exceso de egoísmo de sus padres.

M.- Yo con esa edad ya estaba criando niños, ya lo sabéis, pero sí que vi a algunos amigos marcharse a Paris, como los protagonistas de la novela, y volver muy diferentes. Allí, me contaron, experimentaron con todo y algunos no lo superaron nunca. Eso Ferrero lo cuenta muy bien.

D.- Una cosa que si me ha gustado es como habla de los poetas de aquellos años. De los poetas y de lo que era la poesía para ellos. Además, introduce como personajes a poetas españoles reales muy queridos por mí: José Ángel Valente, Carlos Edmundo de Ory (fallecido hace menos de un año), Ramón Irigoyen, y el desconocido por mí, pero hoy querido, Alfonso Costafreda, que era compañero, como traductor, en Suiza de Valente y se suicidó muy joven.

 

J.- Ferrero utiliza el lenguaje con maestría y eso, con tanto libro de joven iletrado como hoy se publica, es muy de agradecer. En la página 275 dos mujeres llegan a un hotel de París, el Marigny, donde Ciro trabaja de portero de noche y cuenta:

Más tarde llegaron dos mujeres. Una llevaba trinchera y sombrero y la otra parecía una gatita embutida en una falda imposible. Ya conocían el hotel y querían el cuarto que daba al vestíbulo. La del sombrero se dirigía a mí con autoridad y miraba a su acompañante con un sadismo conmovedoramente misericordioso.

A mí me han mirado de esa forma y lo recuerdo perfectamente.

M.- Menos lobos, Caperucita.

J.- Te corroe la envidia,  mi sargento.

S.- Hablando del hotel, que buena es la historia que el señor Mogard, el propietario, le cuenta a Ciro sobre los escritores que se hospedaron allí. Le empieza relatando que allí se alojó Turgueniev y que muchas tardes Tolstoi, en los días que pasó en París, venía a discutir con él, al extremo que a punto estuvieron de retarse en duelo. Luego fue un prostíbulo de chicos y, por lo visto Marcel Proust ocupaba algunos días una de las habitaciones para masturbarse mientras un joven se desnudaba delante de él. Tenemos que investigar si todo esto ocurrió de verdad.

 

M.- Las novelas de Jesús Ferrero describen una cosa mejor que casi todos los autores españoles: la juventud. Véase el ejemplo reciente de su novela Angeles del abismo, Siruela 2005. Cerrad los ojos, os voy a leer un trozo de la página 179:

El viaje fue una especie de regresión lamentable, que emborronaba mi futuro llenándolo de pasado. Entre sueño y sueño, y mientras el tren avanzaba hacia París, volvía a aquellas tardes grises y excitantes cuando, tras anudar la corbata y pasar por última vez el peine por el pelo engominado, salía corriendo a la calle y cogía el autobús que me llevaba a aquel dancing del barrio de San Juan. Las chicas reían como terribles gatas marinas bajo el neón y la nieve, y el aire quemaba mi rostro como una bocanada ardiente. Ah, el rock and roll de los años tontos. Ahora comprendía que en aquel entonces vivía sin saber que lo hacía casi todo por primera vez. Y era una sensación indefiniblemente deliciosa que se mezclaba con el sabor del alcohol y el carmín. Las pieles tenían una tersura angélica, el aliento de las chicas era de seda y de fiebre. La música invadía todo el sistema nervioso y repercutía en la nuca y en el corazón.

Recordaba haber bebido con fervor sus lágrimas y temblar de amor cuando las tocaba. Sus palabras parecían susurros escarchados que llegaban a mis oídos intactos y cristalinos bajo el ruido atronador y las luces fulminantes.

A ver, Daphne, tú que fuiste la reina de los guateques, ¿Qué te recuerda esto?

D.- ¿Puedo seguir un rato con los ojos cerrados?

S.- Y no solo eso. Tiene reflexiones, unas propias y otras ajenas, magníficas:

Pág. 145:

“…admiramos a las personas por motivos, pero las amamos sin motivos, y ahí está el problema.»

Pág. 245:

“Amar es querer ser amado” y “el deseo, deseo de ser deseado”

De Lacan, en su ensayo sobre Freud.

M.- OK, la novela está bien, es entretenida…

S.- No tengas mala leche que te veo venir, Margaret.

M.- Déjame terminar, Samantha. La novela es buena pero yo tengo un reproche que hacerle. Me he quedado con ganas de más. Y que no se me malentienda, esto no es un elogio. La novela tiene 442 páginas que al utilizar letra grande (33 líneas por página) podrían haber cabido en 300. No se puede querer retratar la juventud de una generación, hablando de asuntos tan complicados como el amor, el sexo, la locura, la ansiedad, el suicidio, la amistad, las drogas o el adulterio, en tan poco espacio. El efecto que consigue el autor con la ligereza con la que trata estos asuntos es que en las últimas páginas deje de interesarte lo que le va a ocurrir a los personajes, porque sabes que nada profundo será tratado como se merece, solo pasará –con bellas y precisas palabras, eso sí- por encima.

¿Una copita señor Ferrero? La patrulla de salvación le invita a un coctel que seguro le va a gustar:

Betsy Ross

Ingredientes:

1/2 Oporto

1/2 Coñac

2 golpes de Angostura

1 golpe de Curaçao

Preparación:

Mezclar en una coctelera.

Servir en copa de coñac con cubitos de hielo.

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100 AÑOS DE SEIX BARRAL

En el aniversario de esta importante editorial, hoy perteneciente al Grupo Planeta, queremos recordar el trabajo de Aránzazu Sarría Buil titulado De Seix Barral a Carlos Barral, Historia de la edición y construcción de la memoria. Este documento se puede leer integro en la página web de Ruedo Ibérico.

Comienza la autora diciendo que la intención de su trabajo es:

…valorar el cambio que provocó en las relaciones con el poder en la medida en que favoreció la llegada de nuevas prácticas entre editores, escritores y lectores, determinantes en la historia de la edición española. Si la preparación de colecciones (Biblioteca Breve), la convocatoria de premios (Prix International de Littérature) y la organización de encuentros (Formentor) representaron un momento álgido en la vida interna de Seix Barral, el dinamismo que esta política editorial introdujo en el ámbito cultural del país, sobre todo a través de las traducciones, coincidió con la gestación de una actitud crítica, eslabón necesario para todo proceso de transformación política y social.

El editor Carlos Barral, una noche de febrero de 1959, en Colliure, durante un homenaje a Antonio Machado, se da cuenta de lo que el oficio de editor puede tener de “embrión de poder” y de cómo se puede ejercer cierta resistencia intelectual cuando se editan libros:

De las memorias de Barral (Memorias, op.cit., p.430):

Descubrí, creo yo, en mi propio alrededor, los contornos de cinismo que hacen el poder, por pequeño que sea, real y ejercible. […] Muchas otras gentes, críticos, cronistas e historiadores de la última hora, repartidores de becas, contertulios de oficio y literatos vivos en la etapa de la gloria civil […] no habían pensado, y seguramente no tenían por qué, transformar ese poder en política y esa posibilidad se daban, en cambio, en mi vida y en mi trabajo cotidianos. […]La nuestra era probablemente, por ejemplo, la primera promoción literaria ni confesional ni anticlerical y exenta de fobias y fidelidades hereditarias de cualquier signo. Como ya dije, no éramos ni tan siquiera ya los hijos de la República.

De las memorias de Barral (Memorias, op. cit, p.462):

La aparente eternidad del franquismo no nos había adormecido, nos había puesto fuera de combate […], condenándonos a una resistencia escéptica, limitada a la intermitente protesta sin muchos riesgos y a una generalizada demostración de repugnancia que impregnaba no sólo los discursos sobre temas políticos e históricos, sino toda clase de actitudes referidas a la vida colectiva y las opiniones y manifestaciones relativas al acontecer cotidiano en sus particulares más simples e intrascendentes. Porque el desprecio al Estado franquista, que nos humillaba, se contagiaba a la sociedad entera que lo soportaba y no sé sabía hasta qué punto lo sostenía mayoritariamente, contaminaba el inmediato alrededor y a nosotros mismos y aún más a las personas que detentaban una parcela, por diminuta que fuera, de poder.

La autora destaca los Encuentros Formentor como otro hito en la concienciación del editor:

Para el régimen franquista el carácter subversivo de estos encuentros residía en primer lugar, en la presencia extranjera de editores como el italiano Giulio Einaudi, el francés Claude Gallimard, el alemán Heinrich Ledig-Rowohlt o el norteamericano Barney Rosset. Si el encuentro de 1961 significó la capacidad de Seix Barral de reunir a los representantes más prestigiosos del universo editorial europeo y americano, por su parte, el de 1962 marcó el límite que podía alcanzar la permisividad del régimen, provocando en Carlos Barral la toma de conciencia necesaria para protagonizar, gracias al apoyo de sus colegas europeos, la batalla frontal contra la censura y la represión intelectual que se avecinaba.

Aquellos encuentros permitieron a Carlos Barral hacerse un nombre dentro del mundo editorial europeo:

El reconocimiento como editor llegaba avalado por las relaciones mantenidas con Einaudi y Gallimard, y le introducían en esa especie de aristocracia, “de vedettes de la clerecia editorial”, en la que le tocaba representar el compadecido papel del editor español. Tarea incómoda y penosa a juicio de Barral en la medida en que a los consabidos obstáculos a la libertad de expresión había que añadir su percepción de una literatura nacional, reflejo del deterioro del país.

Carlos Barral

Termino con una agudísima reflexión de Carlos Barral sobre como en los años setenta todo empezó a pudrirse cuando editores y autores empezaron a preocuparse, en su mayoría, más por el dinero, la fama y la posteridad, que por el arte. Barral habla de “descaro de la profesionalidad”. De aquellos polvos estos lodos, digo yo. Esta reflexión aparece en la página 666 de sus memorias. ¡Qué número! Parece como si don Carlos lo hubiera hecho adrede:

No sabría explicar cómo empezó ese fenómeno, ese proceso de descaro de la profesionalidad entre la gente de letras que se fue contagiando a los letraheridos. De pronto todas las conversaciones derivaban a asuntos relacionados con el éxito y el dinero. Sin ningún pudor por parte de sus practicantes y de los aspirantes, la literatura era una cuestión de mercado y se hablaba de ella en los términos que hasta entonces habían sido privativos de la infraliteratura y la escritura para el consumo. Por fin los escritores eran productores, pero en el peor sentido de la palabra (…) Los nuevos escritores aspiraban a triunfar y no a escribir, y la rotundidad de sus obras les importaba muy poco. Eran los más escribidores con vocación de comisionistas por prestación de nombre. Probablemente había nacido un atroz desequilibrio en la cotización de los derechos de autor, provocado por la selectiva eficiencia de los agentes literarios y por el mercadeo desenfrenado de los grandes premios editoriales. Todo el mundo sabía que esa teoría del oficio hacía prestigios efímeros y olvidos eternos, pero eso parecía importar muy poco. (…) Las ventanas del editor eran observatorio privilegiado de aquella tormenta de barro y calderilla. Pienso también que esa nueva consideración del oficio tiene que ver con el enmudecimiento temporal de muchos de los escritores de mi generación entre esos años y los del inicio de la llamada transición democrática.

Más sobre el centenario de Seix Barral en:

La Vanguardia

El Cultural

 Querida Elena Ramirez, directora de Seix Barral: ¡Felicidades!

Para celebrarlo y brindando por la memoria del gran Carlos Barral, que nunca despreció una buena copa, les invitamos a un coctel típico del Perú:

Pisco Sour

(Para 8 personas)

Ingredientes
2 vasos de pisco (aguardiente de uva)
1 vaso de jarabe de goma o 1/2 vaso de azúcar blanca
2 claras de huevo
el jugo de 4 limones
1 taza de hielo en cubitos
amargo de angostura y canela en polvo (para decorar).

Preparación
Licuar los ingredientes, menos el amargo de angostura y la canela en polvo. Cuando se forme espuma y el hielo se haya triturado, servir en vasos pequeños y decorar con unas gotas de amargo de angostura y una pizca de canela en polvo. Servir recién hecho.

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SEXO EN MILÁN por ANA MILÁN. ¿Lo pillan?

–          Mira Margaret, yo estoy harta de estos encargos.

–          Es nuestro deber, Daphne.

–          Pero, ¿por qué tengo yo que investigar las tonterías de esta chica?

–          Porque le van a publicar un libro presuntamente escrito por ella.

–          Pues en Camara Café yo me partía cada vez que salía.

–          Pues eso, que siga en lo suyo, que lo hace muy bien.

En su web oficial Ana Milán escribe:

Ana era una niña pizpireta y con mucha imaginación. Odiaba ir a clase y más de una vez ocasionó algún que otro quebradero de cabeza a las monjas del colegio… Siempre quiso ser astronauta pero cuando se enteró de que tenía que estudiar muchas matemáticas, cambió de opinión automáticamente, por lo que finalmente se decantó por estudiar periodismo.

Ana Milán es modelo y actriz. Se hizo famosa en España con el programa de televisión Camera Café y luego ha trabajado en otras series como Física y Química o Yo soy Bea. Lo último: Va a participar en el rodaje de la adaptación a TV de la novela de María Dueñas,  El tiempo entre costuras.

Pues como es famosa y tiene un montón de seguidores en twitter, y tiene un canal oficial en Youtube y una página, también oficial, en Facebook y un blog llamado Crónicas Milanísimas, que también es oficial, y…, pues va MR, editorial del grupo Planeta, y le edita un libro, su primer libro. Toma ya. Ah, se me olvidaba, el libro, que se llamará Sexo en Milán y sale a la venta el 20 de septiembre, se incluye  en la colección MR Emociónate. Esto último es muy importante.

En la página de la editorial nos explican los motivos por los que es importante leer este libro:

1.- Un libro de chicas para chicas que deberían leer los chicos. 

2.- Cocina, amor y amistad, un cóctel impresionante donde tú eres la protagonista. Siéntete completamente identificada y diviértete con las reflexiones de Ana Milán. 

3.- Bonitos detalles y divertidas ilustraciones abren cada uno de los capítulos.

Pero, ¡vamos a ver!, señores de Planeta, ¿se creen que somos tontas?

Para terminar, lo juro, unas palabras de la “autora” con las que presenta su “libro”:

Si hay algo importante que he aprendido, es que la vida hay que celebrarla a la menor ocasión, que el día de hoy no vuelve y que pasado mañana tendremos ochentaitantos y no habrá marcha atrás. Piénsalo, no importa la edad que tengas, jamás serás más joven que hoy.

(…)

Te invito a que me acompañes en estas páginas. Este libro no tiene más pretensión  que la de ser una reunión de amigos a la que me gustaría que asistieses en asiento preferente. Son solo algunos pensamientos sobre el amor, la amistad y la felicidad cotidiana, la que a menudo se nos olvida porque eso que llamamos vida nos arrastra. ¿Te vienes?

–          Margaret, por lo menos la chica dice que no tiene pretensiones.

–          Faltaría.

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EL RECHAZO DE «LA CONJURA DE LOS NECIOS»

El Malpensante es una revista literaria colombiana que da gusto leer porque los artículos son extensos y la publicidad no molesta. Además, en internet se encuentra la versión íntegra y gratuita. En su último número se incluye un reportaje de Santiago Gallego Franco (Medellín, 1981) sobre la correspondencia que entre 1964 y 1966 mantuvieron el escritor John Kennedy Toole y el editor de Simon & Schuster Robert Gottlieb para la publicación de La conjura de los necios. El escritor se suicidaría en 1969 sin ver editada su novela. Solo en 1980, y porque Thelma, su madre (“la persona más loca que he conocido nunca” según Walker Percy, director de la editorial de la Universidad de Louisiana) se empeño, se publicó esta maravillosa novela.

En su gran y necesario Éxito. Un libro sobre el rechazo editorial (Trama editorial, Marzo 2011) Iñigo García Ureta cita este de Kennedy Toole como uno de los rechazos editoriales «clásicos». No me resisto a incluir aquí unos párrafos de este libro de García Ureta hablando de los editores:

Además, en el caso de los editores existe otro factor a tener en cuenta: sin esos chiflados hijos del diablo y su miedo irracional a la vida no habríamos tenido libros que leer. Los escritores, a los que por lo general les basta con escribir, les necesitan para difundir su obra. Y nosotros para leerla.

Los editores son, en cierto modo, un mal necesario, como los hospitales: no sabemos si al acudir a ellos con un catarro nos encontrarán un cáncer, pero tampoco tenemos el valor de quedarnos en casa si no logramos detener la hemorragia.

De modo que puestos a elegir, entonces, entre la gallina editorial y el huevo novelista debemos tener claro si estamos seguros de qué pasará si la matamos (¿habrá huevo?) o lo rompemos (¿nacerá la gallina?).

 

El intercambio epistolar entre Kennedy Toole y Gottlieb es muy revelador y educativo. Entresaco lo que a mi entender es lo más destacable, pero les recomiendo leerlo entero en El Malpensante:

Gottlieb le escribe a K. Toole el 14 de diciembre de 1964:

Lo que pensamos [él y Candida Donadio , agente de Thomas Pynchon y Philip Roth] es lo siguiente. Que, con frecuencia, usted es increíblemente gracioso, más gracioso que cualquiera por estos días, y que además tiene el humor que nos gusta. Que muchos de sus personajes son maravillosos: Burma, Santa, Irene, Mancuso, Lana Lee y otros (también la señorita Trixie). Que algunas cosas no funcionan: Myrna, especialmente. Que Ignatius está en problemas: no es tan bueno como usted supone y hay demasiado sobre él en el libro. Que la pareja Levy no es tan brillante. Que el libro es demasiado largo. Que algunas escenas –particularmente mi favorita, la manifestación por los derechos civiles en la fábrica– son gloriosas. Que otras son descoloridas. Pero que, dejando todo esto de lado, aún hay otro problema: con toda su grandeza, el libro, a pesar de su buena trama, no tiene una razón de ser. Es un ejercicio brillante de invención, pero a diferencia de Catch-22, Besos de madre, V y otros, no es realmente acerca de algo. Y eso es un punto sobre el que nadie puede hacer nada. Ciertamente, un editor no puede decir: “Póngale un significado”.

Eso está claro, ¿pero qué hacer? El libro podría mejorar y publicarse. Pero no tendría éxito; no podríamos decir que es algo. Por otra parte, no podemos abandonarlo a él ni a usted (nunca podría abandonar al señor Micawber). 

Aclaración del autor del reportaje: «Gottlieb hace referencia a Wilkins Micawber, personaje de David Copperfield, de Dickens, quien a pesar de sus múltiples infortunios y problemas con los acreedores escucha repetidamente la decisión de su esposa Emma de permanecer a su lado: “I will never desert Mr. Micawber”.»

El 28 de marzo de 1965, después de que Gottlieb le haya recomendado olvidarse del libro y de Ignatius, de que Kennedy le haya respondido explicándole su vida y de que el editor le hay dejado claro que respeta su labor como escritor y que siempre estará ahí para leer lo que le mande, Kennedy Toole escribe:

Lo que sucedió, creo, fue esto: diez años de sentimientos reprimidos salieron a la superficie cuando leí por primera vez su reacción respecto a mi libro. En 1954, cuando tenía dieciséis años, escribí una novela llamada La Biblia de neón: un ataque sociológico, denodado y adolescente a los odios engendrados por las distintas religiones calvinistas en el sur del país (y la mentalidad fundamentalista es una de las raíces de lo que ha estado sucediendo en Alabama). El libro, por supuesto, era malo, pero de todos modos lo envié a varias casas editoriales. Después de eso escribí algunos artículos y proyectos que no infligí a editor alguno. Primero, mi mente estaba ocupada en otras cosas; segundo, como le escribí, con Puerto Rico llegó un aislamiento físico y mental en que la energía relativamente poco usada durante diez años convergió en este libro creando una concentración inmensa de emoción. De haber enviado trabajos con regularidad a editoriales, durante esos años, es posible que hubiera recibido comentarios y sugerencias que me habrían proporcionado cierta perspectiva, o al menos cierta “tranquilidad”.

La conjura de los necios es una de las novelas más divertidas que he leído. El profesor Gallego, autor del reportaje, hace una magnífica descripción de Ignatius Reilly:

Treintañero adiposo y medievalista obseso, holgazán emérito, masturbador goloso, hipocondríaco crónico, pesimista confeso, renegado católico, zahorí terco y pedorro eximio, Reilly pasa sus horas en compañía de mamá viendo las aventuras del oso Yogui en la televisión, admirando la férrea moral de Batman y escribiendo unas notas dispersas a las que llama “cuadernos Gran Jefe”: una gran invectiva contra el mundo contemporáneo, la democracia norteamericana y “la causa del Clearasil”.

 

Como hace mucho calor, les invitamos a un refrescante coctel Sazerac, típico de New Orleans, escenario de las aventuras de Ignatius Reilly:

 

 Ingredientes:

  • Hielo picado
  • 1 cucharadita de absenta o Pernod
  • Cubitos de hielo
  • 1 cucharadita de azúcar, un terrón de azúcar, o 1 cucharadita de jarabe
  • 1 1/2 onzas de whisky de centeno
  •  Peychaud bitter al gusto
  • Un toque de cáscara de limón

Preparación:

Ponga a enfriar una copa llenándola con hielo ó poniéndola dentro del refrigerador al menos 30 minutos. Agregue la absenta o Pernod; y haga un remolino para cubrir los lados y toda la parte inferior del la copa. Deseche el exceso.
En una coctelera, agrega 4 o 5 cubitos de hielo, el azúcar, el whisky de centeno, y el Peychaud bitter. Agitar suavemente durante unos 30 segundos. Servir en la copa con la cáscara de limón como adorno.

 

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MAPA ASTRAL DE LAS EDITORIALES

Lo que los amigos de Anatomía de la edición (Alberto Vicente y Silvano Gozzer) están haciendo por el mundo editorial no tiene precio. Muchas gracias y enhorabuena.

Lo último es el mapa astral de las editoriales españolas. Hace un año, a modo de plano del metro, recogieron las editoriales en un solo PDF. Les entraban 285. Un año después han incorporado además, como si de estrellas y planetas (no hay segundas intenciones, lo juro) se tratara, algunas que se quedaron fuera y han metido las nuevas. En total, 485. Buena noticia, sin duda.

En este mapa se puede apreciar la concentración en grandes grupos y por temas. El criterio de agrupación:

El criterio para ordenar el mapa ha sido el siguiente: en el caso de las editoriales que pertenecen a un grupo empresarial determinado, el nombre de la constelación siempre hace referencia al mismo; otras constelaciones son temáticas, como el caso de educativas, religiosas, jurídicas, etc; por último, para las editoriales restantes, hemos respetado el nombre de algunas constelaciones reales y las hemos agrupado buscando algún tipo de afinidad entre ellas según nuestro criterio.

Impagable lo de los anatómicos, ya digo.

De utilidad también:

CONCENTRACIÓN DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Fuente : emola.wordpress.com

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ENHORABUENA A CRÍTICA. Guerra civil española

No somos solo unas criticonas. Cuando una editorial hace las cosas bien, la felicitamos. Un ejemplo: Nos acaba de llegar noticia de la página web que editorial CRÍTICA (Grupo Planeta), junto con blogs con historia, ha diseñado con motivo del 75 aniversario del inicio de la Guerra Civil española. Pinche aquí: www.guerracivilespañola.es

Encontrará en esta web los 72 libros que esta editorial, a lo largo de los años, ha publicado sobre el asunto, entrevistas con los historiadores Angel Viñas, Francisco Alía y Julián Casanova, un cronograma muy útil, un mapa con los libros que explican lo ocurrido en los diferentes escenarios de la contienda y hasta un fácil (por subjetivo) cuestionario que le permitirá participar en un sorteo de 1 lote de libros.

Nuestra más cordial enhorabuena a CRÍTICA.

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JUAN MARSÉ, UN LUJO

Los lectores en lengua castellana somos, por lo general, poco conscientes del lujo tan grande que supone que un gran escritor como Juan Marsé pertenezca a nuestra cultura y siga usando nuestro idioma para sus libros.

Aprovechando las entrevistas digitales de EL PAÍS con motivo de la feria del libro conseguimos que don Juan, muy respetuoso y cariñoso, nos respondiera una pregunta sobre sus editores:

La sargento Margaret: Señor Marsé: Muchas gracias por todos esos libros maravillosos. Usted ha tenido editores muy buenos y otros no tan buenos. ¿Qué tiene que agradecer a sus editores? ¿Hubiera sido su obra lo que es sin esos buenos editores? ¿Qué tiene que reprochar a los malos editores?

Juan Marsé responde: Querida Sargento, a sus órdenes. No puedo, no debo hablar mal de los editores. Ya lo hace por mi mi agente literario, Carmen Balcells. Pero la verdad es que no tengo queja. Al primero que debo agradecimiento, es a Carlos Barral, que confió en mí desde el principio. Aunque no fue el primero a cuya puerta llamé: el primero fue el gran editor Josep Janés, que me atendió cuando aún no había terminado mi primera novela. A mediados de los años cincuenta, más o menos. Seguramente él me habría publicado, pero murió en accidente de automóvil tres meses después de conocernos. Así que fue Carlos Barral mi primer y más importante editor. Pero le debo también algo al viejo Lara de Planeta, y mucho a Mario Lacruz, a Esther Tusquets, a Rosa Regás, a Silvia Querini, a Claudio López, a Andreu Jaume… En fin, a mucha gente. Y de algún reproche, mejor no hablar. Reciba un cordial saludo.

 

Otras respuestas interesantes de Juan Marsé:

“Los mejores logros de los autores que más admiro, los que cultivan la auténtica imaginación novelesca en la literatura de ficción, los que a mí me gustan, no suelen estar en las listas de los libros más vendidos. Pero están en el corazón de muchos lectores, estoy seguro. No sé qué pasara en un futuro próximo, pero de una cosa estoy seguro: la imaginación novelesca -cualquiera que sea el soporte que lo transmita- no morirá jamás, porque el hombre siempre necesitará correctivos a la realidad hostil mediante la imaginación.”

“Recuerdo que cuando descubrí, así de golpe, que existía la muerte, debía tener unos cinco o seis años, estuve llorando toda una noche, velado por mi abuelo. Pero después de eso, nada. El tiempo, mientras se vive la infancia, está parado, solamente se vive un luminoso presente (“Aquellos días azules de la infancia”, decía Antonio Machado) y la muerte es algo remoto. Esa fue por lo menos mi experiencia. Pero Machado también dejo estos maravillosos versos: «En los labios niños / las canciones llevan / confusa la historia / y clara la pena». Pues eso. Ahí lleva usted razón.”

“¿Eres realmente la Estrella de mi querido Charles Dickens? Si lo eres, si realmente eres aquella fascinante muchacha que vivirá eternamente en una de las más hermosas novelas que he leído, en ‘Grandes Esperanzas’, entonces, te lo ruego, no te muestres tan esquiva y tan altiva con el pobre Pip. Y si yo fuera Pip y tú fueras Estrella, viviríamos en un mundo más justo y más amable que este, y desde luego más emocionante. Besos y quesos.”

Hace años, en otra entrevista, Juan Marsé dijo: “para escribir un libro hacen falta tres cosas. 1.- Tener una buena historia. 2.- Saber contarla y 3.- Querer contarla.” Parece de perogrullo pero si se piensa con un poco de detenimiento tiene mucho sentido.

Gracias por todo, señor Marsé.

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JOSÉ MARÍA GUELBENZU: Crítico, Lector, Escritor y Editor. (Segunda parte y última).

Continúa la entrevista con José María Guelbenzu. En esta segunda pare (y última) tratamos las otras dos facetas literarias de nuestro personaje: Escritor y editor.

Tercera parte: Escritor.

16.- Hemos leído con asombro y con placer El amor Verdadero, Siruela 2010. La elegimos para nuestro club de lectura hace 5 meses. Nos parece una gran novela. El tiempo la pondrá en el lugar de honor que merece. La generación que tenía veintitantos o treinta y pocos al inicio de la transición, la tuya, la mía, (recuerda que tengo 65 años) es el personaje central de la novela. Terminada la lectura, me quedó un regusto muy amargo pues los personajes, casi todos, y principalmente la pareja central, han traicionado sus ideales de forma rotunda. Los jóvenes hoy no tienen referentes éticos en las generaciones anteriores. Se les ha enseñado el “Todo es mentira”, el “Todo vale” y aquello de “Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros”. Yo culpo de este desierto moral/ético en que vivimos a la generación de la novela, la nuestra. ¿Estás de acuerdo? Yo, te lo aseguro, me siento culpable.

No estoy de acuerdo con tu conclusión y tampoco con tu visión de los personajes. No creo que Clara se traicione en ningún momento, es la más firme. Y no creo que haya deshonestidad en Andrés (que viene marcado por su padre). Lo que sucede es que todos los personajes han sido protagonistas de un cambio en el que han visto el poder, incluso han podido tocarlo, pero no lo han hecho suyo y al final se les ha escapado de las manos. Por eso la sensación agridulce que deja la novela, pero también por eso Clara y Andrés han merecido el amor como última forma de salvación personal, ya que la colectiva los ha superado. ¡Ah! y los jóvenes de hoy tienen referentes éticos. Hay una tendencia en nosotros a creer que cuando éramos jóvenes teníamos más valores y éramos más “inquietos”. No es cierto, el tanto por ciento de inquietos de mi universidad era una minoría, como ahora.

17.- En la novela El amor Verdadero hay dos partes, así lo vemos, separadas por la muerte del dictador. La segunda parte es triste y oscura mientras la primera es luminosa y alegre. En la primera parte hay amor en la segunda no. ¿la verdad del Amor, con mayúscula, es que no existe? ¿Existe solo el amor romántico, el de las princesas, y pasados unos años no queda nada?

¿Qué en la segunda parte no hay amor? Lo que hay es el verdadero amor que sobrevive gracias a la voluntad de esfuerzo y de superación. La segunda parte es adulta, dura y difícil, naturalmente, pero ahí es donde se juega el asunto. Lo luminoso es una época en la que los problemas tienen intensidad, pero no relieve.

18.- El anillo que la niña Clara, de la mano de Cadavia (una especie de mago), pone en la boca de Andrés es un pequeñísimo detalle mágico dentro de una novela 99% realista. Es un pequeño detalle pero para mí tiene mucho significado. Lo veo como una confirmación a mi conclusión una vez leída la novela. Me refiero a que de forma natural el amor no existe y que necesita “magia” para aparecer. Es decir: el amor es un artificio. ¿Es eso lo que quisiste transmitir con tu libro?

El anillo es simbólico de la duración, como en los cuentos populares los zapatos de hierro que han de desgastarse como símbolo del tesón. Yo no defiendo que el verdadero amor dure toda la vida (la novela se titula “El amor verdadero”, no “El amor duradero”), pero para extenderme como yo deseaba en la novela prefería valerme de un amor de “toda una vida”, expresivamente más valioso. Pero hay más: ¿Cadavia es realista? ¿Los paseos por los tejados con los ladrones de Madrid son realistas? ¿El trío de bohemios es realista? ¿Los nombre de los personajes –Mateo Perdiz, Julieta Romeo, etc.- son realistas? ¿Asmodeo es real? La novela sí es realista, pero todos los elementos que acabo de citar no lo son porque quiero que sirvan al lector para poner distancia, para que éste recuerde de cuando en cuando que está leyendo una ficción, que literatura y vida son líneas paralelas que nunca se juntan y que, sin embargo, una ficción es la representación de una idea, la que dota de sentido a una obra.

19.- En tu novela El amor verdadero das a entender que una cosa es la lealtad y otra la fidelidad. Un amigo mío engaña a su mujer habitualmente y cuando se lo recrimino me dice que él es leal a un proyecto de vida en común pero que eso no tiene nada que ver con la fidelidad. ¿Qué te parece?

Me parece que si es el resultado de un acuerdo entre dos personas, el de prescindir de la fidelidad, es cosa de ellos. Ahí no hay lealtad o no lealtad, sino fidelidad a una palabra dada. Si lo hace engañando, me parece que no hay lealtad ni fidelidad. La fidelidad es una virtud perruna, la lealtad es humana. Y ha de quedar claro que la lealtad implica también el enfrentamiento en un desacuerdo, precisamente por eso: por lealtad.

20.- Mi amiga Daphne dice que hay un trozo de la novela El amor verdadero donde eres sexista. Cuando los personajes centrales están en la universidad, te refieres al tremendo daño psicológico que el amor libre causó a las chicas que lo practicaron. ¿Y a los chicos no? ¿El amor libre fue una equivocación? ¿Qué otros errores irreparables cometió esa generación?

Yo sostengo que afectó más a la mujeres porque, en general,  no iban con la intención de “aprovechamiento” que llevaban los hombres; ellas, hasta donde yo vi, buscaban con ingenuidad una equiparación de sexos y de derechos que los hombres traicionaron mayoritariamente por echar un polvo; el daño psicológico estuvo en el engaño, en la utilización miserable de la debilidad de unos sentimientos decentes.

21.- Tus personajes femeninos están muy bien resueltos psicológicamente. La Clara de El amor verdadero es casi una de las amigas que conocimos hace 30 años. Incluso la Mariana de Marco tiene una verdad que tira para atrás. ¿de dónde saca un hombre toda esa información? Y no me digas que es solo el buen oficio de escritor. Tú tienes algún otro secreto. Cuéntalo.

No hay secreto. Simplemente, que me he interesado mucho por las mujeres, por ver cómo piensan y reaccionan, cómo hablan, qué sienten estando mucho más pegadas a lo terrenal que los hombre (hablo en general, claro). Me interesa mucho más hablar con mujeres que con hombres en lo que a la vida se refiere. Algo se me ha debido pegar.

 

Tercera parte: Editor.

22.- En su último libro, Aguirre el Magnífico, Manuel Vicent te sitúa, jovencito, en la antesala del despacho de Jesús Aguirre en la editorial Taurus que luego tu dirigiste. ¿Cómo era Aguirre? ¿Qué editor fue?

Demasiada pregunta para una sola respuesta. Es un asunto bastante complejo.

23.- En el caso hipotético de que en 10 años todos los libros sean electrónicos, ¿desaparece la labor del editor?

No, en absoluto. Los libros necesitarán de canales de credibilidad con los que seleccionar a sus lectores, lo mismo que hoy. Esos canales son los editores. La imagen de una editorial es importante como factor de confianza para el lector. Teniendo en cuenta que en el ciberespacio habrá millones de cenutrios ofreciendo sus libros por libre, un editor, una marca, un canal de credibilidad será más necesario que nunca.

24.- ¿Tienes lector de e-books?

No.

25.- Cuándo fuiste editor en Alfaguara (1982-1988), ¿cuáles eran los criterios de selección para los autores que se publicaban en la casa?

Se buscaba por áreas idiomáticas un autor (alguno más, claro, si era de lengua dominante) con la intención de publicar lo más importante de su obra. Se hacía política de autor. La elección era objeto de grandes discusiones y análisis literarios porque había que decidir entre publicar cosas sueltas de muchos o el grueso de la obra de  alguno y éste fue la línea elegida.

26.- De las nuevas editoriales llamadas independientes cítame, por favor, el nombre de tres que te parezca están haciendo un buen trabajo.

Hay varias, pero podemos hablar de Libros del Asteroide, Impedimenta, Nórdica o Periférica sin miedo a errar. Pero, insisto, hay muchas; hoy en día lo literario está en sus manos y, desgraciadamente, la precariedad económica también.

27.- ¿Ves futuro, con la irrupción de los e-books, a las librerías de toda la vida. Te ruego la máxima sinceridad.

No lo sé. Tengo dudas, pero me cuesta creer que los buenos libreros, los verdaderamente prescriptores, lo que tienen una clientela que confía en ellos, no tengan futuro dentro de lo que antes llamaba líneas o canales de credibilidad.

28.- El mercado tiende a la desintermediación. Para nosotras es un gran error. ¿Qué opinas?.

De lo antedicho se desprende que es un grave error, pero el hombre es el único animal que tropieza las veces que haga falta en la misma piedra.

 

ÚLTİMA PREGUNTA:

Para terminar una pregunta tonta: Si un potentado te entregara 20 millones de euros y te dijera que solo los puedes utilizar en el mundo del libro y tus días tuvieran 12 horas más ¿qué harías con ese dinero?

Montar una editorial exquisita.

Muchas gracias, José Maria Guelbenzu, por tu sinceridad y por tu paciencia.

 

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JOSÉ MARÍA GUELBENZU: Crítico, Lector, Escritor y Editor. (Primera parte).

Se ha acusado a este blog de maniqueo. Aceptamos la acusación, lo somos. Entendemos que en el mundo del libro hay buenos y malos. Pero hay que tener en cuenta que estamos en medio de una guerra. En un conflicto armado es necesario saber en quien puedes confiar, los buenos, y a quién debes atacar o de quién te debes proteger, los malos. Si no lo tienes claro, estás muerta en el primer intercambio de letras.

José María Guelbenzu es de los buenos. No hay duda. Te puedes fiar de lo que escribe, de lo que edita y de lo que reseña: Nunca te va a dejar tirada. José María Guelbenzu es un hombre literariamente honrado.

Jose María Guelbenzu (Madrid, 1944) es escritor (18 novelas, varios relatos, y un libro de poesía) crítico literario (Babelia) y editor (Taurus y Alfaguara). Su último libro, El hermano pequeño (quinto título de su serie de novela negra “Mariana de Marco”) ha sido publicado recientemente por Destino y es muy bueno. Pero nuestro ojito derecho es El amor verdadero su penúltima novela, de la que, ahora ya terminada la entrevista, podemos decir que es, a nuestros ojos y mentes, la mejor novela en castellano sobre nuestra generación, las/los que nacimos en España en los años cuarenta del siglo XX.

Prometimos algo cortito a José María y al final, de forma inevitable, se nos fue la mano con las preguntas. Hemos dividido la entrevista en función de las cuatro dimensiones literarias de nuestro hombre: 1. Crítico. 2. Lector. 3. Escritor. y 4. Editor. Hoy se recogen las dos primeras partes y mañana las restantes.

Primera parte: Crítico.

“La mayoría de los libros que hoy nutren el género tan masiva como efímeramente circulante de la novela suele no resistir a la lectura o suele operar con respecto a ésta como un factor secante. Acaso corresponda a ese fenómeno un debilitamiento de su lectura crítica. O simplemente, diríamos, de su lectura. Si deja de responder, imprevisiblemente, a determinados preconceptos con que el crítico lo aborda a efectos prácticos, el texto narrativo –por limitarnos ahora solamente a éste– parece escapar a la simple operación lectora.No es infrecuente que el crítico dé, en efecto, la impresión de no haber leído”.

José Ángel Valente 1988

Epílogo de La mirada .Siruela 2011.

1.- Comienza, José Ángel Valente, de esta forma el epílogo a tu novela La mirada, (Alianza editorial, 1987, reeditada en 2011 con Siruela). Ya en 1988 parecía evidente el desencuentro entre novela y crítica que hoy, entendemos, es aun más claro. ¿Qué ocurre? ¿Es culpa de los críticos? ¿Se debe a la mala calidad de la novela de los últimos 30 años? ¿Qué opinas de la calidad de esas novelas recientemente editadas?

Ocurre, de una parte, que la nuestra es una crítica naturalista que no concibe otro modo de enfrentar un texto. De otra, el crítico no puede vivir de su trabajo, de modo que ejerce como amateur; los que tienen las espaldas cubiertas (esto es: los profesores) tienen por lo general una formación muy atrasada y rígidamente académica. Y en cuanto a la calidad de la novela, yo diría que es decente, o sea, que hay material para analizar con respeto y atención. Hay que añadir que faltan los creadores que reflexionan sobre su oficio, cosa habitual en otras áreas idiomáticas, ya que la mayoría de los nuestros aún cree en la imagen del artista como quien posee un don, tan romántica.

2.- En estos tiempos es difícil encontrar malas críticas en los suplementos y revistas literarias. ¿Los críticos solo leen lo que presuponen que les va a gustar? O, en un mercado en crisis, todos los integrantes de este entienden que mejor llevarse bien y sobrevivir juntos. ¿Se ha ablandado la crítica literaria española?

La crítica española no se ha ablandado: simplemente, no es crítica. Pero al asunto sobre el que se pregunta hay que responder que son tantos los libros editados y tan poco el espacio dedicado a ellos que mejor resulta hablar sólo de aquellos de los que merece que se hable bien.

3.- Vazquez Montalban, Cela, Umbral, Marsé, Delibes y Benet. ¿Serías tan amable de citar a seis escritores españoles de menos de 50 años que puedan ocupar en unos años el lugar de los anteriormente nombrados?

Apenas leo autores jóvenes españoles. Es un problema de tiempo. Pero hay nombres que disponen de alta credibilidad: Marcos Giralt Torrente, Luis Magrinyà, Julián Rodríguez, Berta Vías Mahou.

4.- John Updike nos dejó sus cinco reglas para una buena reseña:

–  Intenta entender lo que el autor trató de hacer, y no le culpes por no lograr lo que no intentó.

–  Incluye las suficientes citas textuales ?al menos un pasaje extenso? de la prosa de libro, de modo que el lector de la reseña pueda formarse su propia impresión, obtener su propio gusto.

–  Confirma tu descripción del libro con citas, aunque sean de una frase de longitud, más que con resúmenes vagos.

– No expongas demasiado de la trama, y no desveles el desenlace.

– Si juzgas el libro como deficiente, cita un ejemplo exitoso del mismo tipo, de la obra del autor o de otro lugar. Trata de entender el fallo. ¿Seguro que es del autor y no tuyo?

¿Qué te parecen? A nosotras nos parecen muy complacientes. Updike era un buen escritor y un buen crítico. Pero nos surge una duda: ¿Es lo suficientemente objetivo un escritor profesional para ser, al tiempo, un buen crítico?

Las normas, con no ser las únicas, las veo correctas. Un escritor sí puede ser suficientemente honesto con la crítica a un colega; eso se da más en el área anglosajona; en España observo a veces un descarado amiguismo (y viceversa). Para ello es importante que el escritor sepa siempre “desde dónde” escribe y sea capaz de apreciar el talento por encima de sus inclinaciones personales.

5.- ¿En qué consiste la autoridad del crítico? ¿Quién está capacitado para ejercer la crítica y por qué?

Es el problema de la formación, la convicción y la capacidad de argumentar. Con eso se edifica la credibilidad.

6.- ¿Qué te parecen los blogs en los que se reseñan libros? Cítame alguno que visites habitualmente?

No visito. Estoy a la espera de que todo este barullo tecnológico empiece a mostrar líneas de credibilidad.

7.- Dime, por favor, el nombre de tres críticos españoles o extranjeros de los que te fías y a los que sigues en sus recomendaciones literarias?

Yo concedo formación y credibilidad, entre otros, a críticos como Robert Saladrigas, Martin Schifino, Nora Catelli… De los extranjeros actuales sigo con especial atención a James Wood.

8.- Precisamente James Wood, crítico de The New Yorker, como sabes, defiende el realismo contra el postmodernismo. Dice: “una de las razones que nos permiten leer esas novelas de 1900 o 1800 es que, más allá de las enormes diferencias, hay cosas que no cambian. El amor, el nacimiento y la muerte de La muerte de Iván Ilich, (de Lev Tolstoi) por ejemplo, todavía son cruciales para nosotros. (…) Las preocupaciones básicas no son muy diferentes en 2009 de lo que lo eran en 1909 o 1809”. Wood defiende la persistencia del “yo”, los personajes y el argumento. Defiende la vigencia de Tostoi, Dostoievski y Flaubert, en definitiva. ¿Qué te parecen las nuevas corrientes que continuamente surgen en la literatura?

Yo no veo ahora nuevas corrientes sino, más bien, un retroceso a posiciones anteriores, a ver qué pasa mientras tanto. Hay novelas que parecen querer moverse hacia delante; por ejemplo: Cosmópolis o Body Art, de DeLillo, el Austerlitz de Sebald, la escritura de Andrújovich preguntándose qué es mi país y quién soy yo dentro de él; pero, en general, creo que Wood tiene razón: el realismo se ha hecho fuerte ante lo inescrutable del futuro. Sin embargo, se puede hacer realismo buscando superar sus límites; yo lo intenté con Esta pared de hielo y no estoy disgustado.

9.- “Un artificio tramposo que, con sus chispas metaliterarias, no consigue amenizar la deriva tan previsible de un libro construido con una sentimentalidad jurásica, que en sus mejores páginas trae, bien que a su modo, el recuerdo de las novelas de José Martín Vigil…”. Esta frase sobre el libro El hijo del acordeonista de Bernardo Atxaga en Babelia (El País) le costó la expulsión en 2004 al crítico Ignacio Echevarría. La novela la publicó Alfaguara, del mismo grupo editorial que El País. En aquel número de Babelia este libro ocupaba la portada del suplemento y se le hacía una larga entrevista al autor en las primeras páginas. Cuenta Echevarría que al ser verano el subdirector encargado de “supervisar” no estaba y “se les coló un gol”. Para nosotras aquello fue un escándalo. ¿Qué te parece a ti? ¿Funciona así la crítica en el suplemento Babelia?

Yo estoy totalmente de acuerdo con el fondo de aquella crítica de Echevarría y menos con la forma tan agresiva de expresarlo, porque no hay más que ver como calificó a una mala novela de su amado Pombo de “admirable fracaso” para darse cuenta de que ahí no mantiene una línea de coherencia y equilibrio. Por otra parte, creo que el director de cualquier publicación tiene derecho a no aceptar un trabajo que no le convence (esa actitud ha convertido, por ejemplo,  a Revista de Libros en un ejemplo de crítica solvente). Si además hubiera otros compromisos que arrojen sombras, a mi no me consta de manera fehaciente. En cuanto a mi experiencia, he de decir que en Babelia no se “supervisa”.

 

Segunda parte: lector.

10.- ¿Qué buscas como lector en una novela que no sea de género?

Comprendo que la respuesta es tonta, pero es ésta: que sea mejor que la vida misma. Para mí, la novela genial sería aquella que tuviera tantas lecturas como lectores, lo que es imposible de medir, pero da una idea: que la gran novela es aquella que tiene vida propia e independiente de su autor. Dicho de manera más terrena: que soporta cualquier relectura, que crece con uno mismo, que es una referencia permanente.

11.- ¿Qué buscas como lector en una novela de género?

Que cumpla con las premisas de su género y lo haga con verdadera eficiencia literaria.

12.- Dinos, por favor los cinco libros que más te hayan marcado a lo largo de tu vida.

Ulises, de Joyce;  Ana Karenina,  de Tolstoi; La copa dorada,  de Henry James;  Moby Dick, de Melville y  El castillo, de Kafka. (Pero hay más de semejante calibre; éstas las considero de formación).

13.- Cita, si eres tan amable, cinco buenos que hayas leído en los últimos dos años.

Rabos de lagartija, de Marsé; Indignación, de Philip Roth; Kinshu, de Miyamoto; Los infinitos, de Banville y Verano, de Coetzee.

14.- ¿Lees en otros idiomas? ¿En qué proporción respecto al castellano?

Leo fundamentalmente en castellano o español; y acudo a las fuentes cuando quiero comprobar una traducción o en el caso de lectura bilingüe de poesía.

15.- ¿Qué estás leyendo ahora?

Da lo mismo, leo según las necesidades de mi trabajo como crítico. Por gusto o curiosidad: Vida de Pablo, de Carlos Pardo y Venían a buscarlo a él, de Berta Vías Mahou.

Mañana la segunda (y última) parte de esta entrevista.

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