OPERACIÓN PREMIO NOBEL DE LITERATURA 2014. 5º capítulo y último

5º capítulo

Aviso: En el texto que pueden leer a continuación no hay spoilers, pero está lleno de mensajes moralizantes. No se quejen luego de que no avisé. Están a tiempo de salir de este blog y pasar a ilustrarse de forma entretenida en las magníficas páginas de cultura de EL PAÍS, por ejemplo.

Cuando la Academia Sueca decidió aplazar la concesión del premio Nobel de Literatura y sancionó duramente al mercado editorial español.

A continuación –y en exclusiva- reproducimos el texto integral del comunicado que La Academia Sueca va a publicar esta tarde:

Estocolmo, 10 de octubre de 2014

La Academia Sueca, reunida en pleno, ante la imposibilidad –por falta de tiempo material- de comprobar la veracidad o falsedad de las últimas noticias aparecidas en la prensa en internet que atañen a algunos candidatos al galardón, ha decidido aplazar dos meses la concesión del Premio Nobel de Literatura 2014.

En esta misma sesión plenaria también se ha decidido, por 17 votos contra 1, sancionar al mercado literario de España con una suspensión de sus autores para los próximos diez años. Según esta sanción hasta 2024 ningún escritor nacido en el estado español podrá recibir el premio Nobel de Literatura que concede esta Academia.

Los motivos de esta penalización son los siguientes:

1º.- Por el momento se ha comprobado que al menos una de las noticias que afectan a los cuatro escritores integrantes de la short list es falsa. Tirando del hilo se ha podido constatar que todos los indicios de la premeditada manipulación conducen al país mediterráneo llamado España.

2º.- Al mismo tiempo que se publicaron estas noticias, fuertes presiones fueron recibidas por algunos de los integrantes de esta Academia para que el premiado fuera un autor español del que por el momento nos reservamos el nombre.

3º.- No es la primera vez que nuestros académicos detectas maniobras orquestales en la oscuridad para que un autor español sea el ganador.

4º.- Ante tales datos la Academia ha delegado en una consultora de comunicación una investigación de oficio, y de urgencia, sobre el mercado literario español. Los primeros resultados de dicha pesquisa arrojan datos espeluznantes: editoriales manipuladoras, premios literarios amañados, críticos vendidos, abrumadora ausencia de periodistas culturales independientes y, en definitiva, público lector masivamente engañado. Además, del estudio se deduce que esta situación no es reciente, sino que viene ocurriendo desde hace más de cuarenta años.

5º.- Ante este ambiente tan enrarecido –por no llamarlo de otro modo- a la Academia le surgen profundas dudas sobre la forma en que ha estado juzgando la literatura española de los últimos años. Como dijo Olof Olesson, nuestro miembro más veterano: “Si uno no se puede fiar de los críticos, ni de la Real Academia Española de la Lengua, ni de los medios de comunicación españoles y si, como sospechamos, por intereses políticos, económicos o de simple amiguismo, algunos escritores españoles han sido promocionados de forma artificial a los primeros puestos del prestigio literario, ¿cómo podemos estar seguros de que hemos leído durante estas últimas décadas lo mejor de la literatura española? ¿Puede haber en España otros autores que no han contado con el apoyo del SISTEMA, que sean de mejor calidad que los conocidos y que hayan pasado desapercibidos para nosotros?”

Todos estos datos fehacientes y reflexiones han llevado a la Academia Sueca a decidir que los autores españoles no sean tomados en cuenta en las deliberaciones para elegir el premio durante los próximos diez años. Deseamos fervientemente que esta sanción sirva para que se produzca una regeneración de la literatura de ese país y que la limpieza y la honestidad vuelvan a relucir entre los profesionales de dicho mercado editorial.

File:Medalla premio nobel.jpg

Nota de la Patrulla:

Como saben –debido a la concesión del Premio Nobel de Literatura a Patrick Modiano- esta comunicación de arriba –y lo publicado en los 4 capítulos anteriores- no ha ocurrido. No ha ocurrido, pero, tal como vamos, cualquier año ocurre, ¿que no?

Sentimos mucho que a algunos les fastidie comprobar negro sobre blanco lo sucio que está el patio editorial español, pero nosotras, la Patrulla de Salvación, estamos aquí para abrir las ventanas y airear las sábanas sucias, para limpiar, para adecentar el cotarro. No se nos caen los anillos –creo que lo hemos demostrado- si tenemos que remangarnos, fregona y bayeta en mano, y meternos en la mierda, aunque nos llegue a las rodillas, a desinfectar. En nuestro About lo explicamos claramente; integramos la Patrulla de Salvación cuatro mujeres que al final de una vida intensa y fructífera, y agradecidas por todo lo recibido de la sociedad, quieren –en forma de blog de denuncia-devolver a la ciudadanía  parte de lo obtenido. Y para ello estamos trabajando en Patrulla de Salvación, que no es más que un servicio público. De nada.

Por lo sucia que estaba/está nuestra economía, hace 3 años, estuvimos a punto de ser expulsados de la zona euro e incluso, dicen, de la Unión Europea. No debemos permitir que algo parecido ocurra en el campo cultural. Si nadie se ocupa de limpiar, en breve seremos la cloaca de la literatura europea.

Patrulla de Salvación = STOP IMPOSTORES y STOP MENTIRAS

Pero también les digo otra cosa; si no les gusta lo que escribimos aquí, pueden irse a las páginas de cultura de los periódicos de tirada nacional, son mucho más divertidas que esto, se lo aseguro. Les garantizo que allí van a encontrar lo que a ustedes les apetece leer.

 1º capítulo

2º capítulo

3º capítulo

4º capítulo

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El escritor francés Patrick Modiano, premio Nobel de Literatura de 2014.

El escritor francés Patrick Modiano, premio Nobel de Literatura de 2014

AMÉN, dice la Patrulla de Salvación.

Y nuestros amigos –más algún enemigo- han respondido de este modo a la siguiente petición de la sargento: “Cuéntame en dos líneas lo que opinas sobre que Modiano haya ganado el premio Nobel”:

Sergio Vila-Sanjuán (periodista, escritor y coordinador de Cultura/s, suplemento de La Vanguardia):

Fue el autor joven que más me impactó en mis años de juventud, con obras como Villa Triste o Libro de familia. El que me hizo ver que se podía renovar radicalmente la novela contemporánea con elegancia, sin perder el tono narrativo ni caer en cripticismos. Precisamente por su gran sutileza, siempre pensé que nunca le darían el Nobel.

Enrique Redel (editor de Impedimenta):

Aunque no se trata de uno de mis autores franceses más visitados (apenas he leído de él Dora Bruder y Un pedigree), aprecio su visión literaria de la memoria (aunque sea de la memoria nacional, de los pecados y las contradicciones de la época de la Ocupación durante la segunda guerra mundial) como modo de explicar Europa, la reciente historia del continente, desde la guerra hasta la actualidad. En Posguerra, de Tony Judt, hay una foto tomada justo al finalizar la guerra que muestra a un niño caminando por una carretera, uno de cuyos arcenes está ocupado, hasta donde se pierde la vista, por una larga hilera de cadáveres. El niño camina con la cabeza totalmente torcida hacia el otro lado, evitando deliberadamente mirar a los muertos. Esa metáfora de la Europa de posguerra que olvida u obvia su propio pasado, sus miserias, los muertos que ha dejado atrás, es justamente la que Modiano intenta conjurar, la que intenta desvelar: solo cuando descubrimos nuestro pasado, con sus miserias y sus grandezas, seremos capaces de prosperar. La literatura de Modiano me interesa porque habla de quiénes somos en realidad, nos explica a través de nuestras contradicciones. Y toca una época histórica clave, en la que terminamos de definirnos como lo que somos hoy. Hay muchos candidatos posibles para un Nobel, y muchas veces las razones de su concesión son más políticas que estrictamente literarias, pero con Modiano premian a un buen novelista, que incide una y otra vez en temas que le obsesionan, hasta el punto de que en ocasiones ha sido tachado de escribir siempre la misma novela. Algo que a mí, precisamente, me parece una virtud, más que un defecto.

Antonia Kerrigan (directora de la agencia literaria Antonia Kérrigan):

Para mí siempre ha sido un héroe. Me alegro muchísimo. Un beso frankfurtiano.

Robert Saladrigas (crítico literario y escritor):

Me bastan tres palabras: un acierto total.

Luis Solano (editor de Libros del Asteroide):

Una noticia buenísima. A ver si el mundo (y la academia sueca, de paso) se entera de que la buena literatura no tiene por qué ser literatura difícil. Los lectores están de enhorabuena.

Nota: Tenemos más amigo, no se crean, Según vayamos recibiendo sus respuestas, las iremos añadiendo a este “post”.

Actualización a 10/10/14

Antonio Muñoz Molina (escritor y académico de la RAE):

Me parece una excelente noticia. Modiano es un escritor dueño de un mundo exclusivamente suyo, y de un estilo igual de singular, austero y muy poético al mismo tiempo. Creo que es uno de los grandes novelistas contemporáneos. Su «Dora Bruder» me parece uno de los mejores libros que se han escrito sobre la Ocupación y la Shoah. Lo leí justo cuando acababa de escribir mi Sefarad y fue una extraordinaria lección de humildad.

Marcos Ordóñez (escritor y crítico teatral):

¡Qué felicidad, ese Nobel! Modiano siempre ha sido un maestro y un hermano mayor, el dueño de un territorio al que siempre he vuelto con extremo placer. El creador de una atmósfera y sobre todo de una música, con rondós, fugas, y variaciones sobre los temas eternos: el paso del tiempo, el pasado irrecuperable, la dudosa identidad, la extrañeza de la vida. Modiano te contagia, te hace mirar con sus ojos, a la manera de esos grandes fotógrafos, como Brassai, que destilan y reinventan la realidad. Si vas en metro leyendo una novela suya, todos los viajeros parecen creados por su pluma y bañados por su luz, y la luz sigue afuera, en ese barrio al que regresa un hombre solitario en busca de su pasado, una tarde de domingo, cuando comienza a anochecer.

 Buen artículo de Luis Alemany (El Mundo, 10/10/14) sobre Patrick Modiano, su relación con la cantante Françoise Hardy y el por qué de sus libros.

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Patrick Modiano avec Françoise Hardy, au bois de Boulogne, en 1969.

 

 

 

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PLANETA CENSURA EL ÚLTIMO LIBRO DE GREGORIO MORÁN

Ayer, ingenua de mí, intenté comprar «El cura y los mandarines», el último ensayo del periodista Gregorio Morán, en varias librerías –entre ellas Fnac, La Casa del Libro, El Corte Inglés y La Central-; la página web de Planeta anunciaba su publicación para el día 7 de octubre. Aviso: no busque, querido lector, el libro en Planetadelibros.com, la web del grupo, porque han eliminado la página que desde hace un mes se dedicaba a promocionarlo. El libro –al que el autor ha dedicado 10 años- hace un repaso, en más de 600 páginas, de las relaciones de la cultura con el poder entre los años 60 y los 90 en España. Marca Morán, claro.

Miro en internet para buscar explicaciones y me encuentro con este artículo de Carlos Prieto en El Confidencial donde me cuentan que el libro no se va a publicar y se argumenta que, entre muchas discusiones entre la editorial CRÍTICA (del grupo Planeta) y el autor, la gota que colmó el vaso fue la tajante negativa del gran Morán a suavizar sus 11 páginas dedicadas a contar verdades sobre los integrantes de la RAE. Mis dientes postizos ya rayan el parquet de mi piso.

La Patrulla de Salvación, reunida en pleno, manifiesta su más ferviente, febril y fiero apoyo a Gregorio Morán (nuestro maestro). Nos ponemos a sus órdenes por si necesita carne de cañón en cualquier ofensiva armada que se le ocurra para defender la libertad de expresión. Expresamos nuestra más enérgica protesta ante este atropello. Y ponemos a disposición del autor nuestro modesto blog para publicar el libro en el caso de que todas las editoriales de España -abundan los acojonados en este gremio- se negaran a hacerlo.

Más información: aquí y aquí. Recomendamos también la entrevista con Morán en la revista LEER (en papel).

Buen artículo -incluyendo reflexiones bastante pertinentes- de Guillem Martínez en eldiario.es.

En Amazon, por ejemplo, continúa en preventa. (Aquí)

Antes de que los tentáculos de Planeta hagan desaparecer, también, la portada del libro para siempre…:

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ACTUALIZACIÓN A 11 DE OCT. DE 2014

En El Confidencial (aquí) entrevistan a Tomás Rodríguez Torrellas, director de la editorial AKAL, que está dispuesto a editar el libro. Miren las razones que da ante la pregunta sobre si no le dan miedo las posibles demandas judiciales:

“No va a haber presiones legales, como dicen. Si el libro está bien construido y lo que cuenta es demostrable, no hay más que decir. Que Juan Luis Cebrián y Víctor García de la Concha tienen un pasado lo sabemos todos. A nosotros nos llegan muchas demandas, pero ninguna llega a juicio”,

(…)

…el editor de Akal cuenta que existe una cláusula en todos los contratos que señala como último responsable al autor. “No lo publican porque daña los intereses de la editorial en la inyección de capital que les llega con la edición del Diccionario de la RAE”, zanja.

Acabáramos.

ACTUALIZACIÓN A 12 DE OCT. DE 2014

Publica hoy EL MUNDO un artículo ,firmado por Gonzalo Ugidos, en el que se citan declaraciones recientes de Gregorio Morán intentando encontrar -suponiendo- una explicación a la censura de su libro:

Morán se malicia dos cosas: la primera es que uno de esos inmortales va a ser el próximo ganador del Planeta; la segunda tiene que ver con el director de la Real Academia desde 1998 hasta 2010. Una premisa fundamental del libro es que el impacto social de los intelectuales no tuvo relación directa con la calidad de la obra (por lo general mediocre) que produjeron entre 1962 y 1996 los mandarines -escritores, profesores, pintores o músicos-, figurones de segundo orden que adquirieron notoriedad por su capacidad de medro y maniobra. Para Morán el emblema de esa peña es Víctor García de la Concha.

 ACTUALIZACIÓN A 13 DE OCT. DE 2104
No se pierdan el texto que Antoni Domènech (catedrático de Filosofía del Derecho, Moral y Política en la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona y buen amigo de Gregorio Morán) publica en Sin Permiso, su página web. Además de una inteligente reflexión sobre la forma de escribir de Morán, pueden leer, en primicia, el índice de «El cura y los mandarines»:

Escribe Domenech citando a Morán:

“Pero, al final” –vino a decirme en uno de nuestros últimos encuentros—, “el gran asunto es cómo, en 30 años, el grueso de una tropa de tíos rompedores y patentemente progresistas se convirtió en una mediocre pandilla de reaccionarios acomodaticios”. 

Copiamos, por su interés, el índice de «El cura y los mandarines» (800 páginas):

Prólogo

Capítulo primero

El descubrimiento del mundo hacia 1962.- 22

Un barómetro intelectual.- 29

¿El primer gobierno de postguerra?- 39

Munich, el contubernio.- 45

Retrato de grupo en el Santander de postguerra.-67

Jesús Aguirre. La forja de un carácter con fondo de sotanas.- 94

Retazos culturales de época.- 123

La intensa brevedad de Martín-Santos.- 141

La diferencia entre Realidad y Realismo.- 173

Tiempo de destrucción.- 205

 

Capítulo segundo

Cuando la Paz empezó a llamarse  Franco.- 218

XXV Años de Paz en números romanos.- 222

La cultura oficial suma voces.- 261

La creación de Don Camilo.- 299

Cataluña, la preferida.- 324

La familia que medra unida, permanece unida.- 347

El cura Aguirre deviene intelectual.- 358

 

Capítulo tercero

Un estado de excepción, una vuelta de tuerca.-375

Max Aub, una anomalía.-399

La memoria se descubre sentimental.- 430

 

Capítulo cuarto

Las “parasangas” de Carlos Barral.- 443

En la pista de salida.- 454

Pecios olvidados tras los naufragios.- 474

“El País” como parodia del intelectual colectivo.- 524

El fantasma se desvanece.- 573

Jesús Aguirre. Transformación o metamorfosis.- 610

 

Capitulo quinto

La otra “dialéctica de la Ilustración”.- 652

Espectáculo y cultura.- 667

La doble derrota de Manuel Sacristán.- 672

Compromisos y favores de Estado.- 699

El Duque, nosotros y los nuestros.- 709

La inteligencia se institucionaliza.- 735

¡Todos Académicos!- 748

Final con fanfarria.- 761

 ACTUALIZACIÓN A 15 DE OCT. DE 2014

Hoy, miercoles día 15 de oct. a las 12h, Javier Gallego entrevistado a Gregorio Morán en la emisora de radio independiente Carne Cruda. Pinche (aquí) y escuche  la entrevista. A partir del minuto 8; 47

 ACTUALIZACIÓN A 18 DE OCT. DE 2014

Entrevista con Gregorio Morán en El Confidencial. Pinche (aquí).

En la época del franquismo hay un caso de trepa cultural que es magnífico: Camilo José Cela. Pero Camilo tenía un don: además de ser un trepa cultural y un mandarín indiscutible. Sabía escribir, aunque cuando se olvidó de escribir hiciera barbaridades como contratar negros. De la Transición para adelante hay toda una colección de trepas. Rafael Sánchez Ferlosio lo explicó mejor que yo con estas palabras: «Goebbels decía que cada vez que escuchaba la palabra ‘cultura’ amartillaba su revólver, mientras que cada vez que el PSOE escucha la palabra ‘cultura’ saca la chequera”. No era sólo La Bodeguilla, era todo, el PSOE tuvo un apoyo muy dinámico del sector cultural. No lo trato en el libro pero, ¿qué hubiera sido de Zapatero sin los intelectuales y los artistas? En el caso de Felipe González y Alfonso Guerra fue todavía más crucial porque dio lugar a un ciclo más importante, y además había fondos, algo básico para el sustento de una cultura y una inteligencia vinculada a los poderes políticos. Si no tienes fondos dedicate a otra cosa.  

 ACTUALIZACIÓN A 22 DE OCT. DE 2014

El cura y los mandarines se editará en AKAL.

Nota de prensa de AKAL:

Nota de prensa

El libro El cura y los mandarines (Historia no oficial del Bosque de los Letrados). Cultura y política en España, 1962-1996, de Gregorio Morán, rechazado por Editorial Crítica del Grupo Planeta, a pesar de las presiones recibidas por su autor, logrará llegar al público.Ediciones AKAL publicará en las próximas semanas el original íntegro y sin ningún tipo de censura de uno de los libros malditos de la democracia.Una gran noticia para los lectores y una nueva batalla ganada por la libertad de expresión.

 Entrevista con  Tomás Rodríguez, editor en AKAL del libro de Morán. En eldiario.es. (22/10/14)

ACTUALIZACIÓN A 23 DE OCT.

Video (en You Tube) de la conferencia que Gregorio Morán dió el 22 de oct de 2014 en la librería Taifa de Barcelona. Asunto de la charla: «Las nuevas formas de censura».

http://www.youtube.com/watch?v=ndytT6CCBn4

 
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OPERACIÓN PREMIO NOBEL DE LITERATURA 2014. 4º capítulo

4º capítulo

Cuando en un solo día aparecieron en algunos de los rotativos más prestigiosos del mundo cuatro noticias que de ser ciertas podían echar por tierra las aspiraciones a ganar el premio Nobel de cuatro grandes escritores.

08:25h de la mañana del día 9 de octubre. Página web del Tokio Morning Post.

Las novelas de Haruki Murakami no las escribió él, sino un ordenador

Lin-pi Chang; Tokio Morning Post 09/10/2014 – 08:25h | Última actualización: 09/10/2014 – 10:52h

Los japoneses –ya saben cómo son los japoneses- lo tienen todo inventado desde hace mucho tiempo. Otra cosa es que las grandes corporaciones por motivos de estrategia empresarial (para que compremos una maquinita nueva, con mínimas modificaciones sobre lo anterior, cada seis meses) vayan sacando los avances tecnológicos poco a poco. La tecnología necesaria para hacer fotos, ver videos o mandar emails con el móvil estaba desarrollada hace quince años, pero la fueron poniendo a nuestra disposición en pequeñas dosis, no fuera que nos emborracháramos con tanto bit y tanta interacción así de golpe.

Estas cosas no se conocen (yo es que tengo un amigo muy listo), pero a veces, a las multinacionales -que suelen controlar la información como si de armamento secreto se tratara- va y, por un lio tonto de celos o de envidias, se les escapan datos. Vean si no: gracias al morrocotudo enfado de un científico por no haber sido agraciado con el Premio Nobel de Física, nos hemos enterado de algo que puede cambiar el rumbo de la Literatura a nivel mundial. El físico y matemático Chung –Ai- King ha revelado -agárrense- que desde hace más de 20 años el escritor japonés Haruki Murakami utiliza un ordenador para escribir sus novelas. Ustedes dirán que vaya novedad, que hoy casi todos los escritores escriben con ordenadores. El asunto es mucho más grave que eso.

Estamos hablando de la última versión, la 0.8, del procesador de textos Word-XXC34. Para que se hagan a la idea, aún no está a la venta ni la primera versión, la 0.0. Este programa informático super avanzado escribe solo. Necesita únicamente que en una caja de texto se carguen 6 o 7 temas. Por ejemplo: “amor”, envidia”, “odio”, “año 2014”, “Tokio”, “adolescente”, “sexo” y universidad”. Además hay que elegir género: “Thriller”, “Negra”, “Romántica”, “Histórica”, “realismos”, “Autoficción”, “Chick-lit”, … y el idioma. Una vez hechas esas especificaciones se pulsa la techa Enter y, TACHÁN, en 5 minutos tiene usted un libro de 800 páginas. El procesador prodigioso tiene acceso a una inmensa base de datos conformada por las 50.000 novelas más vendidas de la historia en 35 idiomas diferente. La labor del programa consiste en mezclar todos los párrafos referentes a estos temas siguiendo los criterios predeterminados y los ad-hoc. 35 correctores diferentes terminan de dar forma y arte al texto. El autor -si se trata de uno especialmente diligente- sólo tiene que dar una última vuelta al texto paral limar asperezas o aristas en el lenguaje. Los inventores del ingenio prometen que en la versión 0.9 ya no será necesaria esa última corrección.

El programa tiene además una característica especial: cuanto más lo usa el mismo escritor, más fiel es a su estilo. Por eso, cuando un autor ya ha fabricado 5 novelas con el artefacto informático, las siguientes salen mucho más como las anteriores. Es decir: el programa termina definiendo al autor. El futuro, oiga.

Nota: En este periódico hemos recibido fuertes presiones para aguardar a sacar esta noticia el próximo lunes, cuando ya se haya decidido el próximo premio Nobel de Literatura. Pero, como buenos periodistas, nos debemos a la verdad.

“Ya lo sabía, hay que ser tonto para no darse cuenta”, ha declarado a este periódico Alberto Olmos. “Comenzaba yo a notar que las novelas de Murakami cada día se parecían más” apunta el escritor Mario Vargas Llosa.

10;42h de la mañana del día 9 de octubre. Página web del The New York Times.

Michiko Kakutani confiesa que hizo buenas críticas de los libros de Don de Lillo para pagar una deuda familiar

By KARHAM SHOUJUMALI and David Soulbrother OCT. 9, 2014 The New York Times. AM ET.

NEW YORK. A primera hora de esta misma mañana, la principal crítico literario de este periódico y, según la prensa culturalmente más influyente, la periodista literaria más famosa del mundo, ha hecho público un comunicado en que confiesa que, aunque ha calificado en repetidas ocasiones las novelas de Don de Lillo como “obras maestras” , todo era mentira. Reconoce que no tiene perdón de Dios, pero explica que todo se debió a una deuda contraída por su padre, Ishihuro Kakutani con el hermano del escritor americano en la guerra de Vietnam, donde el padre de Michiko, que realmente era miembro del Partido Comunisra Japonés (en la clandestinidad) ayudaba a los americanos como traductor. Kakutani (la hija) cansada de mentir, terminó afirmando que los libros de DeLillo son soporíferos todos ellos, que los que valen de verdad son los de Stephen King.

La emocionante historia contada por Michiko –la cual reconoció que merece ser llevada al cine- se resume en que el hermano de De Lillo perdonó la vida del padre de Michiko, que actuaba como agente doble, cuando lo descubrió pasando información sensible sobre el armamento americano al enemigo, al Vietcom. “Ya saben, dijo Michiko, lo importante que es una deuda de honor en una familia japonesa”.

El órgano director de este periódico se encuentra reunido para decidir qué tipo de sanción será impuesta a la periodista. Fuentes bien informadas afirman que esta noticia puede afectar a la rumoreada candidatura de De Lillo al premio Nobel de Literatura.

11;23h del día 9 de octubre. Página web de Le Monde

Thomas Pynchon no existe ni existió jamás

Le Monde.fr avec AFP | 09.10.2014 à 11h23 • Mis à jour le 07.10.2014 à 17h47

Long Island, New York. Después de diez años de investigación el periodista francés Françoise Labubon ha conseguido demostrar que el escritor Thomas Pynchon nunca existió como persona física. “Se puede afirmar que se trata de una franquicia bajo la cual han trabajado varios escritores jóvenes, entre ellos el afamado David Foster Wallace.” Ha manifestado Labubon a los micrófonos de RTL.

Todas las pruebas, y los nombres de otros autores (hay hasta un español) que también participaron en la farsa, están recogidas en el libro “Pynchon´s Fake” que será publicado por Hachette la próxima semana y vendido, acto seguido, en todas las librerías.

“No me lo puedo creer” ha manifestado el escritor Philip Roth. “Me meo” ha avisado la último premio Nobel Alice Munro.

Thomas Pynchon

12:25h del día 9 de octubre. Página web de La Vanguardia.

Milan Kundera plagió gran parte de su obra

Xavi Anteayen. Cultura. La Vanguardia| 09/10/2014 – 12:25h | Última actualización: 09/10/2014 – 17:52h

Beatriz de Moura, la traductora de la última novela de Milan Kundera, manifestó anoche, en una cena de periodistas culturales y editores celebrada en un céntrico restaurante de la ciudad condal, que siempre pensó que Kundera “no era trigo limpio”. Comenzó a sospechar cuando leyó una novela del escritor indostaní Rabindranath Nadeem que, en un 83% de su argumento, era clavada a La despedida, la novela del checo de 1973. Desde aquel momento siguió leyendo al indostaní y su gran sorpresa fue que una novela suya de 1956 –salvando los anacronismos y localizaciones diferentes- era casi calcada a La insoportable levedad del ser.

Afirmó también doña Beatriz que ahora que se ha retirado, y no tiene responsabilidades, se está liberando de todo el lastre que ha arrastrado hasta ahora. Que se preparen –esto es de mi cosecha- muchos prebostes del mundo de la cultura española. La Moura, con la lengua suelta, es de temer.

En el último capítulo podrán asistir a la inesperada -sobre todo por algunos- reacción de la Academia sueca ante esta avalancha de malas noticias contra los integrantes de la short list del premio.

1º capítulo

2º capítulo

3º capítulo

5º capítulo

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OPERACIÓN PREMIO NOBEL DE LITERATURA 2014. 3º capítulo

3º capítulo

Cuando el señor ministro, en su desesperación, se puso en manos de una americana con pinta de espía que no conocía de nada.

El pobre José Ignacio casi no había pegado ojo. A pesar del cansancio, no le costó salir de la cama cuando sonó el despertador porque durante los escasos y cortos intervalos de tiempo en que había consiguido conciliar el sueño una recurrente pesadilla lo había atormentado: le entregaban el premio Nobel de literatura a él, hasta ahí todo bien. La cosa se torcía cuando se enteraba de que con el premio quedaba obligado a promocionar su último libro –una novela chick-lit plagiada de El diario de Bridget Jones– durante un año entero en todos los supermercados del Corte Ingles en España. Con las verduras y las frutas a la derecha y los huevos y los tetrabriks de leche semidesnatada a la izquierda, sentado en una pequeña mesa de madera, repetía una y otra vez las bondades de su prosa. Pero lo peor no era eso; lo que de verdad lo había hecho sufrir durante el sueño y despertarse repetidas veces angustiado, con taquicardia y sudando abundantemente era que su nombre de escritora era “Belen Estaban” y que invariablemente realizaba las presentaciones con minifalda, peluca rubia y unas grandes tetas que, aunque intentaba palparse, nunca conseguía saber si eran suyas o formaban parte del attrezzo. Para más inri los periodistas –todos ellos hombres- que acudían en masa a sus ruedas de prensa, en lugar de prestar atención a sus argumentos sobre la profundidad de los abismos existenciales en que se encuentran las protagonistas femeninas de las novelas chick-lit, pasaban el rato mirándole las femeninas piernas que la minifalda dejaba al descubierto y las patas de la mesa enmarcaban.

A las nueve de la mañana en punto sonó su móvil personal. Al percibir que en pantalla había un número en lugar de un nombre –no era ninguno de sus contactos- decidió no responder. Solo cuando desde el mismo número, y en el corto espacio de cinco minutos, recibió la tercera llamada cambió de opinión y descolgó.

– Dígame- dijo el ministro con tono neutro-.

– Buenos días, señor ministro, mi nombre es Fiona McIntyre y estoy en condiciones de solucionarle el problema más grave que usted tiene ahora mismo –dijo una voz que, aunque utilizaba un perfecto castellano, tenía acento del sur de los Estados Unidos-.

– No sé de qué me está usted hablando. Voy a colgar – después de lo de Snowden, los de seguridad le habían aconsejado que nunca respondiera a un número desconocido. Ya se estaba arriesgando demasiado-.

– Trabajo en la filial para Europa del sur de la firma Sucker, Rothschild & Slaughter. Tenemos información confidencial sobre un encargo que le ha sido realizado, algo referente a un premio sueco. Le estoy llamando desde la puerta del edificio. Si me deja subir, en 5 minutos le puedo estar mostrando cómo operamos y qué solución tenemos para su problema.

– ¿De dónde ha sacado usted …?

– ¿Me permite subir? –preguntó la voz de forma tajante y autoritaria-.

Por una extraña conexión cerebral o a causa de un oscuro trauma infantil, que no tenía ninguna gana de investigar, a José Ignacio siempre le había resultado difícil decir que no a una mujer con fuerte carácter. Al mismo tiempo, esas mujeres le resultaban atractivas. En aquella voz percibió un carácter tempestuoso.

Seis minutos más tarde.

– Tanto gusto, señorita. Mientras usted subía he buscado el nombre de su empresa y no sale nada en Google –dijo desconfiado el ministro-.

– Los mejores servicios secretos del mundo tampoco aparecen, señor ministro –respondió la americana con media sonrisa  pero con voluntad de cancelar el asunto-.

Los dientes de su inesperada visitante brillaban iluminando todo el despacho; eran tan perfectos que seguro que eran fundas, concluyó José Ignacio. Le calculó poco más de cuarenta años y varias horas diarias de gimnasio. Sentada en aquellos sillones bajos sus piernas de mujer de metro ochenta tenían problemas para encontrar una postura de descanso suficientemente decorosa. El ministro, con la intención de concentrarse en la conversación intentó pensar en el mecanismo interno de un reloj -lo menos excitante que había visto en su vida-. Ese método siempre la había funcionado.

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– Entonces ¿me está usted diciendo que pueden hacer que cambie la decisión de la Academia sueca y que elijan a nuestro candidato? Le advierto que tenemos poco tiempo.

– Estamos especializados en misiones difíciles. ¿Quién cree usted que consiguió el éxito en EEUU de un escritor tan farragoso y pesado como Roberto Bolaño?

-¿No fue Andrew Wylie, “el chacal”? –preguntó el ministro con la misma cara que pone el empollón de la clase cuando se sabe la lección y levanta la mano tras la pregunta de la profesora-.

– Andy, efectivamente, fue nuestro cliente en aquella operación. Compruebo que está usted bien informado.

La americana se incorporó hacia delante, acercándose, para que el ministro pudiera escuchar el nombre de su cliente que, con intención de mostrar discreción, pronunció en un tono de voz más bajo.

– Apórteme más ejemplos de sus clientes y de misiones difíciles –pidió el ministro con una expresión divertida, le encantaba enterarse de aquellos entresijos-. Le garantizo confidencialidad. Soy una tumba, señorita.

– Puedes llamarme de tú, Jose Ignacio. “Fiona”, por favor.

– Gracias, cuéntame, Fiona,

Jonathan Franzen, sin ir más lejos. ¿Sabías que es hijo natural de John John Fitzgerald Kennedy? No sé si has leído Las Correcciones o Libertad, sus dos novelas de éxito. Si lo has hecho te habrás dado cuenta de que no valen gran cosa. En un extraño caso de mujer engañada que cuida amorosamente del hijo fuera del matrimonio de su marido, Jackeline Onassis, que como sabrás también fue editora, se empeñó, usando el dinero del armador griego, en que Jonathan tuviera éxito en la literatura. Nosotros nos ocupamos de todo.

– Me dejas alucinado, Fiona. Realmente hicisteis un buen trabajo en ese caso. Yo, Las correcciones, la dejé a medias –miente el ministro- y Libertad, ni la abrí. Ciertamente no vale nada ese tal Franzen. ¿Alguna experiencia en España?

-Enrique Vila-Matas.

-No-me-lo- pue-do-creer.

– Sí ministro, sí. Cuando abrimos nuestro negocio en este país, hace 25 años, le pedimos a Jorge Herralde que entrara como socio. Nos ayudó mucho a entender el mercado español y a cambio fabricamos el prestigio de algunos de sus autores, entre ellos el de Enrique. Si te fijas, desde que dejó Anagrama e ingresó en Seix-Barral (Planeta) su carrera va cuesta abajo y sin frenos ¿Se dice así? ¿Sin frenos?

-Más, por favor, ja, ja, más –Jose Ignacio, levantando mucho las cejas, aniñó su voz y juntó las palmas de las manos a modo de súplica, estaba disfrutando-.

– ¿Quién crees que ha puesto a Carmen Posadas dónde está? –dijo Fiona abriendo mucho los ojos-. Ese fue una de nuestros mayores retos. No fue fácil, te lo puedo asegurar. Pero ya sabes que en aquella época su marido era uno de los hombres más poderosos de España.

-Lo sabía, Fiona, lo sabía –afirmó José Ignacio con la mano en la barbilla y entrecerrando los ojos-. Te prometo que el de Carmen, y mira que me cae bien, es uno de los casos en que siempre pensé que había una mano oculta. Si no de qué –el ministro, cayendo en la cuenta de que estaba dando demasiada confianza a la americana, hizo una breve pausa-. Doy por sentado –arrancó cambiando a un tono más serio- que lo que estamos hablando no sale de aquí. Es así ¿no?

– Soy una profesional, ministro.

Al tiempo que dejaba fuera de duda su integridad como profesional sus verdes y norteamericanos ojos desprendieron un brillo encantador.

– Hay un asunto menos divertido que debemos tratar cuanto antes: tus honorarios. Es mi deber comunicarte que en este ministerio hemos sufrido recortes presupuestarios severos en estos últimos años y que no vamos a poder afrontar un coste desorbitado porque…

-No te preocupes por eso –interrumpió Fiona-. En mi compañía entendemos el valor estratégico de la cultura para un país y nos gustaría que esto fuera solo el inicio de una relación de “long distance” con tu gobierno. Sabemos que los días de vacas gordas volverán y entonces, como hizo el PSOE durante los años 80, volveréis a invertir en cultura. Además te anticipo que dentro del grupo al que pertenecemos hay bancos, fondos de inversión y medios de comunicación. Para este proyecto nuestra tarifa es, simplemente, que me invites a cenar si todo sale bien. Estoy segura de que si culminamos con éxito este proyecto, nuestra relación será fructífera –los dientes de Fiona, como los de Pedro Navaja con la avenida, iluminaban todo el despacho-. ¿Verdad, José Ignacio?

El ministro no respondió. No porque no quisiera, sino porque en su mente Fiona y él estaban en otro sitio, en otra ciudad, en otro mundo, en otra galaxia.

-¿Me puedo servir otro café? –le preguntó Fiona para sacarlo de su ensimismamiento-.

– Sí, claro. Oye, esto… ¿Te puedo preguntar cómo has llegado a hablar tan bien el castellano y a conocer de ese modo nuestra cultura?

-Mi primer y último marido es ingeniero de caminos y vicepresidente ejecutivo de una de las más grandes empresas constructoras de España. Es un hijo de puta, pero me enseñó muchas cosas.

-Perfecto, perfecto. Bueno, Fiona, estoy en tus manos. Soy un hombre desconfiado por naturaleza, pero cuando comprendo que alguien merece que apueste por él, pongo toda la carne en el asador, aunque me queme –otra vez la incontinencia verbal + el subconsciente-. Dime cuales son los próximos pasos.

-No me has dicho aún a quién quieres que encumbremos como nuevo premio Nobel de Literatura para 2014.

– Huy, es verdad, qué despiste. Se trata del escritor Juan Manuel de Prada, ¿lo conoces?

-Claro, no es la primera vez este nombre está sobre nuestra mesa de trabajo. No va a ser fácil, pero adivino que eres consciente.

– ¿Debo hacer algo? Estoy a tus órdenes –dijo José Ignacio deseando que Fiona, como si fueran los Simbad y Marina de los dibujos animados, le pidiera embarcarse con ella y partir rumbo a los mares del sur de China a matar piratas-.

-Solo te pido que mañana estés atento a las páginas web de los principales periódicos del mundo.

-Así lo haré.

-Adiós, José Ignacio.

– Adiós, Soraya, digo…, Fiona.

En el próximo capítulo podrán asistir a la maña que se da una buena empresa de consultoría de comunicación para que la realidad se ajuste al deseo de su cliente.

1º capítulo

2º capítulo

4º capítulo

5º capítulo

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OPERACIÓN PREMIO NOBEL DE LITERATURA 2014. 2º capítulo

2º capítulo

Cuando el señor ministro se creyó que lo que se publica en EL CULTURAL es verdad y que los agentes culturales españoles tienen mano en Estocolmo.

Ya en su coche oficial, en el camino de vuelta a Alcala 34, el ministro comprobó que la herida que se había hecho en la uña del dedo índice de la mano derecha había dejado de supurar sangre. Aún así su desasosiego siguió creciendo: «el premio Nobel, casi na. Estos se creen que todo lo relativo a mi negociado es muy sencillo», se dijo autocompasivo. Concentrando su mirada en el trasero de una joven universitaria que, con pantalones vaqueros cortísimos y camiseta fucsia de tirantes, caminaba por la calle Princesa y se dirigía probablemente a la facultad de Periodismo de la Complutense se acordó de que de hecho un español había ganado recientemente el Nobel de literatura: Mario Vargas Llosa tenía doble nacionalidad -peruana y española-. Pero seguro, recapacitó, que si hubiera utilizado ese argumento frente a sus jefes, la vicepresidenta lo hubiera vuelto a acusar de cobarde y de estar intentando escurrir el bulto cogiendo un atajo. Pensando en el autor de «La casa verde», le vino a la mente que el escritor canario Juancho Armas Marcelo, según le habían contado, se dedicó durante un tiempo a propagar que él había sido el principal artífice de aquel premio concedido a Vargas Llosa, que sin sus maniobras ante los académicos suecos el peruano-español seguiría siendo uno de los eternos candidatos al premio. Haciendo un pequeño esfuerzo, y gracias a su memoria fotográfica, el ministro visualizó bajo su despoblado cuero cabelludo el texto de un artículo de Armas Marcelo en EL CULTURAL -el único suplemento literario que leía desde la primera a la última página-. Se tituló Estocolmo, eso era, y salió en junio, cuando la short list del premio Nobel ya estaba cerrada. Concluyó que si Armas Marcelo no le ayudaba a conseguir el premio, al menos sería capaz de indicarle la persona que podía hacerlo.

– Quiero hablar con el escritor y periodista Armas Marcelo -ordenó el ministro, ya sentado en su mesa, a una de sus secretarias por el interfono -. Y es urgente, señorita.

Mientras Puri o Maricarmen, «las dos muy monas», localizaban a Juancho el ministro buscó el artículo de EL CULTURAL en internet. Allí estaba, «Estocolmo«, no se había equivocado; la vicepresidenta lo consideraría un imbécil, pero su memoria seguía siendo prodigiosa. «Tenía que haberme presentado a las oposiciones de notarías, mi padre tenía razón» se dijo lamentando, una vez más, el rumbo que había tomado su vida profesional. En el mismo comienzo del artículo estaba la clave: «Hablé con Per Wäsberg, el influyente académico sueco, en Estocolmo, el mismo día en que cerraban la short list del Nobel de Literatura, el 22 de mayo pasado. Unos diez minutos en mi pésimo e incomprensible inglés, pero fue lo suficiente para saber que ya quedan cinco escritores (y escritoras) finalistas para el Nobel que se dará un jueves de octubre.» Acostumbrado a leer entre líneas, el ministro se dio cuenta de que el escritor canario sabía mucho más de lo que contaba.

-Señor ministro: el señor Armas Marcelo acaba de llegar, ¿le hago pasar? –dijo Maricarmen por el interfono.

Una conjunción de circunstancias –principalmente la eficacia de la «mona» Maricarmen y el hecho de que el hombre a localizar aquella tarde anduviera (sin rumbo definido) por la zona centro de Madrid- hicieron posible que aquella misma noche, a eso de las nueve, el escritor y periodista Juancho Armas Marcelo estuviera sentado frente al ministro de Educación y Cultura del reino de España en su amplio despacho.

– Te agradezco mucho, querido Juancho, que hayas acudido raudo a mi llamada. Si me lo permites, voy directo al asunto: el gobierno ha decidido apoyar a un escritor español para la consecución del premio Nobel de literatura y contamos contigo –aunque no conseguía que su pierna derecha dejara de moverse y le había vuelto el dichoso tic al ojo izquierdo, el ministro, adoptando un gesto serio y engolando la voz, procuró transmitir a su interlocutor que se trataba de algo importante, de un asunto de estado-.

Wert pillado mirando el 'derrière' de Letizia (Gtres)

«El ministro Wert le mira el trasero a Letizia» (2 de oct. de 2014)

El efecto que produjeron las palabras del ministro sobre el escritor canario fue reseñable. A duras penas pudo evitar ponerse en pie para gritar: ¡por fin, coño! A contrario, haciendo uso de una flema británica que aunque genéticamente no le correspondía había aprendido a base de leer, se mantuvo impasible y simplemente dio un nuevo sorbo al gin-tonic que amablemente le había servido el propio José Ignacio. En su cabeza se agolparon muchas sensaciones: que se jodieran Vila-Matas, Marías, Muñoz Molina y Sánchez-Dragó; sabía que las posibilidades de que el gobierno español le consiguiera el premio eran casi nulas, pero convertirse en el escritor del régimen –se acordó de Cela y de Neruda- era un magnífico broche a su carrera y la demostración de que sus ímprobos esfuerzos y sus tejemanejes publicitarios habían valido la pena. “Seguro que mi último montaje anticastrista en Panamá ha gustado en Moncloa”, se dijo satisfecho.

-Nos tienes que ayudar o decirnos quién puede hacerlo –continuo el ministro de forma atropellada-. Yo me imagino que la decisión, a estas alturas, ya está tomada, pero hay que hacer lo imposible. Mariano y Soraya, después de conseguir que España no fuera la nueva Grecia, se creen que todo es posible –siguió, hablando más de la cuenta, el ministro-.

-¿Te refieres al premio Nobel de este año? José Ignacio, no me lo tomes a mal, pero me parece que ya estamos totalmente fuera de tiempo. Esto se hace de otro modo, con calma. Los académicos suecos requieren cariño y…

– Tiene que ser este año –interrumpió el ministro con rotundidad-, así lo quiere el presidente y no sabes lo crecido que está. Además, ahora que lo pienso, nuestro candidato ni lo sabe. Ay, Dios mío –dijo agobiado por todo lo que le faltaba por hacer y dirigiendo su mirada al techo del despacho-. Tenía que haber opositado a notarías, si ya lo decía mi padre –el ministro, consternado por la hercúlea tarea que le habían encomendado, pensaba, esta vez, en voz alta-.

-¿Cómo que no lo sabe? ¿No soy yo? Me acabas de decir…–preguntó con tono de protesta Armas Marcelo sintiendo que todos sus castillos mentales se venían abajo con estrepito-.

-¿Tú? Venga, cojones, Juancho. No te ofendas, pero hay que llevar un candidato mínimamente serio –el subconsciente volvía a traicionar al ministro-. Además, aunque últimamente te has portado bien, en tu pasado hay alguna mancha política que… no sé. Perdóname, pero pretendemos que el ganador sea un genuino producto de la nueva cultura liberal-conservadora que predomina hoy en España –al ministro le tembló la voz y estuvo al borde del lapsus linguae a causa de la falta de confianza con que elaboró en su mente, antes de pronunciarla, la última frase-.

-¿A quién hay que apoyar entonces? –el tono de cabreo era patente en el decepcionado autor canario-.

– Nuestro hombre para Estocolmo es Juan Manuel de Prada. Tenía que haber empezado por ahí. Hay que hacerlo POR ESPAÑA, Juancho, POR ESPAÑA –el ministro intentó de este modo motivarse también a sí mismo-.

Juan José (que en realidad se llama Juan Jesús) Armas Marcelo, después de mirar fijamente y con irritación a los ojos del ministro, bajó la cabeza, se la agarró a la altura de la frente con las dos manos y se mantuvo en silencio durante varios segundos. Un calor intenso comenzó a subirle desde el estómago y el sabor de las lentejas con chorizo que había comido a medio día se hizo presente, de nuevo, en su boca. Cuando el ministro le preguntó si se encontraba bien, el escritor levantó su mirada. El susto del mandatario fue mayúsculo: al canario se le había enrojecido la cara y en su cuello la vena yugular y la arteria carótida, palpitantes, parecían a punto de estallar.

-¿Estas bien, Juancho? ¿Quieres un poco de agua? ¡Señorita! ¡Por favor venga! –exclamó alarmado el ministro-.

El periodista y escritor de Las Palmas, sudando copiosamente, se puso lentamente en pie y más lentamente aún fue levantando el puño izquierdo. Cuando su brazo formaba un ángulo recto, y su mano cerrada estaba a la altura de su cabeza, comenzó a cantar pausadamente pero a voz en grito: “Arriba parias de la tierra, en pie famélica legión…” Debido a que mientras cantaba comenzó también a sollozar, entre los gritos con que entonaba el himno se le escaparon varios gallos. El ministro asistía asombrado al espectáculo, no podía creer lo que sus ojos estaban viendo.

-¡Ya no puedo más! –se quejó con amargura el escritor en una pausa de su actuación-. Una es puta pero honrada, que lo sepas, ministro –dijo Juancho entre lágrimas-. ¿Me estas pidiendo que utilice todo mi prestigio, el que me ha costado años conseguir, para que le den el premio Nobel a Juan Manuel de Prada? ¡¿A Juan Manuel de Prada?! Hasta ahí podían llegar las bromas. Que sepas que me cago en tu ministerio y que siempre he pensado que sois unos fachas. Y que yo he nacido en África y ¡Visca Canarias lliure, cojones! Y se lo puedes contar a Mario, me la suda.

La secretaria, sin saber qué hacer, asistía a la escena desde la puerta que acaba de abrir.

El ministro seguía, con la boca abierta, clavado en su sillón de cuero negro. Desde allí pudo contemplar al escritor canario -que había retomado su emotiva interpretación de La Internacional y vuelto a levantar el puño- desfilar haciendo el paso de la oca hacia la puerta del despacho. Cuando el marxista de nuevo -o renovado- cuño ya estaba fuera, desde la puerta abierta, y ante la atenta y divertida mirada de las secretarias, José Ignacio lo vio caminar por la moqueta roja, muy digno, marcando el paso, hacia el elevador. Armas Marcelo se sabía todas las estrofas de La Internacional y las terminó de cantar delante de la puerta del ascensor, que se demoró en subir. Ni el ministro ni sus dos secretarias se atrevieron a interrumpirlo. De este último detalle, de lo bien que el canario se sabía el himno marxista, se dio cuenta el ministro al día siguiente cuando reflexionó sobre la increíble escena –digna del más puro realismo mágico- que había vivido la jornada anterior. “Esto lo apunto en mi diario en cuanto tenga un ratito”, se dijo. Tenía claro que no repetía legislatura, pero por sus memorias las editoriales se iban a dar de tortas. La de cosas que tenía para contar.

En el próximo capítulo nuestro ministro entenderá que para tareas de este calibre hay que ponerse en manos de un consultor internacional.

1º capítulo

3º capítulo

4º capítulo

5º capítulo

OTRA COSA DIFERENTE

Vía el blog sobre edicion Valor de Cambio llego a YMEDIA, una interesante web donde han publicado un completo mapa actualizado de los medios de comunicación en España. Vale la pena echar un vistazo sobre todo para saber quienes son los auténticos dueños ( y en qué %) de periódicos, revistas, emisoras de radio  y canales de TV.

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OPERACION PREMIO NOBEL DE LITERATURA 2014. 1º capítulo

1º capítulo

Cuando un presidente del Gobierno llamó a su ministro de Educación (y cultura) para encomendarle una difícil y peligrosa misión.

– Perdona, José Ignacio. ¿Has esperado mucho?

-Nada, presidente. Me llamas en tan pocas ocasiones que para mí es un placer estar aquí, aunque sea aguardando a que me recibas.

José Ignacio y Mariano entraron en el despacho. El segundo mantenía la mano sobre el hombro del primero y de esa forma dirigía sus pasos.

– Hola Soraya, ¿cómo estás? -dijo José Ignacio-.

– Estoy perfectamente, ¿acaso doy otra impresión? ¿Parezco cansada? ¿Tengo ojeras?

– No, vicepresidenta. Era solo un simple saludo -respondió, casi disculpándose, el ministro-.

– Ah, en ese caso está bien. Buenas tardes, José Ignacio.

El ministro se había hecho la ilusión de que aquella iba a ser una charla privada con el presidente del Gobierno. Cuando al entrar en el despacho se encontró con la vicepresidenta se le puso el estómago de punta. No la tragaba. Le parecía una mujer arrogante e intransigente. Su perenne actitud crispada e irritada lo sacaba de quicio. Era como si siempre estuviera con el periodo, reflexionó. Tenía claro, además, que a él, a diferencia de otros miembros del gabinete, lo menospreciaba, lo consideraba poco más que un estúpido. Recordó su teoría de que en un país machista -y España, por desgracia, lo es- para llegar arriba, sea en la empresa privada o en la administración, una mujer tiene que dar tantos codazos y tantas patadas en los cojones, que no le queda otro remedio que volverse una auténtica bruja.

– Siéntate, José Ignacio, por favor. ¿Quieres un café? Sarkozy, que como sabes está de vuelta y haciendo amigos, me ha hecho llegar esta mañana estos croissants recién hechos desde París. ¿Te apetece probarlos?

Se notaba que el presidente estaba acostumbrado al poder. La buena educación le salía por los poros y su talante siempre sosegado era de agradecer. El ministro había visto a su jefe en situaciones muy difíciles y siempre había admirado la presencia de ánimo con que había encarado los momentos más duros.

– Será un placer, presidente. Cuéntame qué deseas de este tu humilde servidor.

El ministro se dio cuenta de que había metido la pata por la mirada que la vicepresidenta cruzó con el presidente. Estaba claro que ella no había entendido su frase como una broma sino como peloteo y servilismo. Y también quedaba patente que antes de entrar en el despacho habían hablado sobre él y que ella, como poco, lo había criticado. Era el ministro menos popular en los rankings de opinión.

– La vicepresidenta te lo va a contar, José Ignacio. Procede, Soraya -dijo el presidente al tiempo que sacaba el iPhone del bolsillo de su chaqueta azul marino-.

– Queremos que nos consigas el Premio Nobel de Literatura.

El trozo de croissant parisino que el ministro movía con la lengua para que, dentro de su boca, se empapara de café con leche antes de engullirlo se le atragantó y a punto estuvo de echarlo fuera. A duras penas pudo mantener los labios cerrados, pero aún así un hilillo marrón claro le salió por la comisura y corrió por su barbilla recién afeitada.

– ¿Cómo? Perdón, ¿te he entendido bien?

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– Déjame que te explique José Ignacio, ya sabes cómo es Soraya -intervino el presidente-. Te hago un breve preámbulo: Hemos conseguido reducir el paro, la prima de riesgo está a unos niveles tan bajos que ya ni se habla de ella, la economía está comenzando a remontar y la inversión extranjera vuelve a confiar en nuestro país.

– Si, señor -interrumpió el ministro-, pero la deuda pública sigue creciendo y está a punto de superar el 100% del PIB, yo pienso que…- el ministro, consciente de su nueva salida de tono, interrumpió su crítica cuando percibió que la vicepresidenta miraba otra vez al jefe del gobierno como diciendo: ¿ves cómo tengo razón? Aquella mujer iba a por él, concluyó-.

– Déjame que termine, José Ignacio -dijo el presidente relajando el ambiente con su tono bajo y pausado-. En lo referente a la política Monedero e iglesias están cumpliendo con creces con la misión que les encargué y lo de Cataluña se va a desinflar en breve. Ya verás qué risa cuando llegado el momento salga en los medios lo que tiene que salir. Pedro Arriola tiene encuestas secretas que nos dan ganadores en las elecciones locales y nos auguran una nueva mayoría absoluta si hoy se celebraran las generales. Y todo gracias a nuestra labor, a nuestro liderazgo. Solo tengo una espinita, la cultura. Por eso quiero el Nobel.

Los tres ocupantes del despacho mantuvieron silencio durante unos segundos mientras se miraban a los ojos. En ese espacio de tiempo, el ministro pensó en el premio Nobel de Literatura que en 1953 fue concedido a Winston Churchill y recordó la admiración que Mariano tenía desde siempre por el estadista británico.

– Pero, Mariano, con todos los respetos, tu obra literaria se reduce a un libro, aquel llamado En confianza (Planeta, 2011). Y recuerda que precisamente no fuiste tú el que lo escribió. La verdad -continuó atropelladamente el ministro- es que también Churchill tenía sus negros, je, je, pero al menos se preocupó por juntar una obra ingente y…

El ministro se calló cuando de nuevo vio que la vicepresidenta miraba con aquella cara -con el ceño fruncido y la boca medio abierta- al jefe supremo. Le sobrevino entonces uno de sus olvidados brotes de ansiedad y comenzó, sin darse cuenta, a morderse las uñas.

– José Ignacio, vamos a ver, no sé qué parte de «tienes que conseguir el Nobel de Literatura para España» no has entendido -la frase fue pronunciada con innecesarias pausas entre las palabras y tono profesoral, como si estuviera dirigida a un niño, a un retrasado mental o a un extranjero con dificultades para comprender el castellano-.

El ministro se mordió tan a conciencia la uña del dedo índice de la mano derecha que se hizo sangre.

– Lo que te queríamos pedir -intervino el presidente antes que su segunda de a bordo se comiera vivo al ministro- es que hagas lo imposible por conseguir el premio para un escritor español.

– ¡Huy, qué susto, Mariano! Pensé que se te había subido el poder a la cabeza. Bueno…, que te habías emborrachado con tanta gloria y eso… que, no sé, que querías pasar a la historia fuera como fuera, je, je -dijo el ministro totalmente fuera de control, preso de la incontinencia verbal, mientras con un pañuelo moquero intentaba secar la sangre que brotaba de su uña-.

La vicepresidenta, esta vez, clavó su mirada en la punta de sus zapatos rojos de tacón mientras, sin decir nada, movía imperceptiblemente la cabeza de un lado a otro.

– Lo que te estamos ordenando – de repente la vicepresidenta saltó de su asiento y le clavó la mirada para hacerle entender que no estaba dispuesta a aguantarle un nuevo error o despiste- es que muevas los hilos que sean necesarios para que este año se conceda el Nobel de literatura a un escritor patrio. ¿Está claro? ¿Me hice entender? ¿Quieres que te lo escriba también? ¡Joder!

– Bueno, la verdad sea dicha, -el ministro intentó recomponerse ayudado por un tono de voz más firme y pegando el trasero al respaldo de su asiento- podría ser que este mismo año nos lo concedieran: Los escritores Javier Marías y Enrique Vila-Matas salen en las quinielas desde hace tiempo y han sido nominados por la RAE.

– Mira Mariano: yo lo siento mucho, pero creo que estamos perdiendo el tiempo -dijo la vicepresidenta con cara de desesperación al tiempo que se ponía en pie-. Con este no hay nada que hacer.

Cuando Soraya comprobó que el presidente, sin prestar atención a su gesto de hartazgo, seguía respondiendo wassaps al tiempo que se sonreía por algo que había leído en su iPhone se volvió a sentar y acercando la silla a su ministro le dijo elevando el tono, casi chillando:

– Mira tío, pareces idiota. Se trata de que lo gane uno de los nuestros. Vila-Matas es catalán. Lo que les faltaba a estos precisamente ahora. ¿No lo entiendes? Y a Marías que se lo consiga Pedrito Sánchez, el guapo, si es que alguna vez llega a algún sitio. Queremos que lo gane Juan Manuel de Prada. ¡Ju-an-ma-nu-el-de-pra-da!

-Pero…

-Lo que te quiere decir Soraya, querido José Ignacio -se volvió a meter en la conversación el presidente mientras encendía un puro y cruzaba una pierna sobre la otra- , es que somos conscientes de que existe el peligro de que lo gane Vila-Matas o Marías. Es una posibilidad remota, pero podría ser. Ninguno de los dos nos interesan como premio Nobel. El primero por catalán y el segundo por rojo. Con Juan Manuel de Prada matamos dos pájaros de un tiro, nunca mejor dicho. De Prada -católico practicante y de derechas- como premio Nobel es una forma de demostrar al mundo que en España hay una nueva cultura diferente a la que apoyó el PSOE, que no todo es Barceló, Almodovar y otros rojos del montón. Ya está bien de masones y modernos. Queremos un premio que reivindique la España de verdad. Y consiguiéndolo para De Prada les cerramos la puerta a los otros dos por lo menos durante diez años.

– Además -añadió la vicepresidenta- más del 70% de los habitantes del mundo que son aficionados a la lectura son conservadores. ¿Por qué, en ese caso, tenemos que soportar que todos los premios se los lleven esos progres de mierda?

– Lo comprendo, lo comprendo, pero os hago saber que el premio se comunica en menos de una semana. El pasado galardón, el que se concedió a Alice Munro, se dio a conocer el 11 de octubre. Se concede siempre un jueves. Tenemos seis días, en el mejor de los casos, y puede que solo cuatro.

– Tienes seis días, José Ignacio -dijo con rotundidad la vicepresidente-. Mariano y yo estamos en otras cosas más importantes como podrás imaginar. Te pones las pilas ya mismo. Ya estás tardando.

– Si, no, si ya me voy. Pero permitirme que os diga que se trata de una misión imposible, la academia sueca es muy suya- el ministro, caminando de espaldas, se dirigía hacia la puerta del despacho mientras sus interlocutores lo acompañaban-. No se puede hacer nada por influir. Ni con dinero se conseguiría, los académicos son incorruptibles.

– ¿No ves, Mariano, cómo teníamos que haber encargado esta misión al de Exteriores? Este es un cagao -dijo la vicepresidenta levantando las manos-. Me vas a decir ahora que el mundo de la cultura está más limpio que una patena -espetó furiosa mirando fijamente al ministro que ya tenía la mano en el pomo de la puerta-. ¡¿Cómo se concede el premio Planeta?! ¡¿Y el Nadal?! ¿Es que no te acuerdas de cómo le consiguieron José María Aznar y Pedro J. Ramírez el Cervantes a Umbral? ¿Me estás diciendo que el presidente con más poder de la democracia española, aquí presente, y uno de los dos líderes -con Merkel – más importantes de la Unión Europea no puede influir sobre un simple premio cultural? ¿Para qué sirve entonces la cultura?

– Es por una buena causa, José Ignacio, quédate tranquilo -dijo el presidente con su tono sosegado al tiempo que despedía al ministro y le cerraba la puerta en las narices-.

En la segunda parte de esta edificante historia -si se me ocurre cómo continuarla- podrán asistir a las tribulaciones de un ministro que, temeroso de perder su puesto, moverá Roma con Estocolmo para conseguir el premio Nobel de Literatura para el gran escritor ESPAÑOL Juan Manuel de Prada. Y sólo le quedan ¡6 días! No se pierdan el siguiente capítulo de esta trepidante serie que, a diferencia de todas la series de hoy en día, no tiene nada que ver ni con Shakespeare ni con Dickens.

Nota importante: tengo una leve idea de cómo me gustaría que siguiera esta escalofriante aventura. Sí tengo decidido el final, pero me falta definir los capítulos intermedios. Agradeceré, por lo tanto, la colaboración ajena. Perroflautas letraheridos abstenerse.

Mandar sugerencias a:

margaret.salvacion@gmail.com

2º capítulo

3º capítulo

4º capítulo

5º capítulo

OTRO ASUNTO

La simpática Sardiflor he hecho una entrevista a nuestra jefa, la sargento Margaret, y se la han publicado en EL ASOMBRARIO & Co (página de cultura de el diario.es). Título: El ‘South Park’ español de los libros: La Patrulla Salvación.

Pinche en el enlace si quiere conocer las intimidades -todas, hasta esas- del cuartel de la Patrulla de Salvación. Cuatro mujeres solas -ni un solo hombre cerca- en un establecimiento militar. Sangre, esfuerzo, lágrimas, sudor y bragas y sujetadores tendidos al sol.

 

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TRES GENIOS

Ayer, a las 20;00 h, en el incomparable marco de la Fira de Barcelona, donde se celebra la 32º Feria Internacional de Libro LIBER, tuvo lugar el acontecimiento más importante –el evento estrella, el más esperado- de todo el salón. Estaba previsto que, moderados por Lucía Lijtmaer, los incomparables, los inconmensurables, los idolatrados, los candidatos al premio Nobel de 2056, Alberto Olmos, Agustín Fernández Mallo y Manuel Vilas disertaran sobre literatura contemporánea. Pero cuando tres genios de verdad se juntan en un escenario cualquier cosa puede ocurrir. ¿Se acuerdan de cuando el azar unió a Lorca, Dalí y Buñuel en la Residencia de Estudiante? Pues tres cuartos de lo mismo. A decir verdad, había que ser estúpida para suponer que estos tres portentos de la escena literaria se iban a sentar civilizadamente, como buenos chicos, a responder las preguntas planteadas por la moderadora y a debatir educadamente entre ellos sobre los últimos libros que se han publicado. Todo lo contrario fue lo que hicieron Olmos, Fdz. Mallo y Vilas, nuestros jóvenes héroes culturales. Siguiendo a sus maestros del dadaísmo y del movimiento radical Oulipo cometieron (aún diría más: perpetraron) un nuevo y vanguardista atentado contra las convenciones literarias. Agárrense: caracterizados como los tres actores de los años 40 del siglo pasado que se hicieron famosos como “The Three Stooges” (Ted Healy, Moe Howard y Shemp Howard) nuestros tres chicos saltaron al escenario dispuestos a hacer reír con una personalísima interpretación de los últimos éxitos de la novela actual al numerosísimo público concentrado para asistir al evento (había espectadores hasta en los pasillos e incluso en los cuartos de baño ¿?). Y doy fe que lo consiguieron. Gracias al buen hacer literario de los tres genios –el guion era obra de los tres- y, sobre todo, a sus tablas de cara al público, el evento fue un éxito. ¡Qué orgullosas nos sentimos de nuestros jóvenes e innovadores escritores! Así se renueva la cultura española, leñe. Que aprendan esos aburridos de Muñoz Molina y Caballero Bonald. Tanto escribir novelas largas… ¿pa qué? Aquí tienen algunas fotos que, cuando las carcajadas se lo permitieron, tomó la sargento Margaret.

Olmos, Vilas y F. Mallo expresan su sorpresa por las ventas de El tiempo entre costuras.

THREE STOOGES-GIRLS GOLF | 6 x 6 Notecard | 720-072

 Vilas, Olmos y F. Mallo nos explican el éxito reciente de la literatura femenina.

F. Mallo, Olmos y Vilas escenifican cómo el sexo y la novela erótica –50 sombras de Grey, por ejemplo- en general han ganado terreno en la nueva narrativa del sigo XXI.

Olmos, Vilas y F. Mallo, nos ilustran sobre los nuevos roles de agentes, editores y autores (el de en medio) en el nuevo mundo literario en castellano.

Sin palabras F. Mallo, Olmos y Vilas nos representan el alto coeficiente intelectual que adorna los cerebros de los escritores en castellano de las últimas generaciones.

F. Mallo, Vilas y Olmos sobre la autoficcion.

Y en You Tube pueden ver algunas de las actuaciones de este nuevo trio cómico. Por ejemplo esta Solo sentimos que Eloy Fernández Porta se haya sentido abandonado y llore despechado por detrás de las cortinas por el hecho de que Agustín Fernández Mallo se haya unido al nuevo conjunto artístico. (Recuerden que los dos integraban el dúo cómico Fernández & Fernández). Pero, querido amigo Eloy, el mundo del show Business is like that, lo tienes que entender. Te aconsejamos que te pongas en contacto con Patricio Pron y Jorge Carrión, están deseando hacer algo sonado.

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¿MATÓ JAVIER CERCAS A JAUME VALLCORBA?

Hay disgustos tan grandes y tan profundos que puede ocurrir que se te queden dentro y terminen, pasados muchos años, llevándote a la tumba. Lo que les digo es exactamente así, a mi tía Felisa le ocurrió. A la pobre la dejó plantada en el altar su novio después de diez años de relación. Lo que oyen. Y aunque luego se casó con otro hombre -con el que tuvo siete hijos- y disfrutó de una vida en apariencia muy completa, la causa de su muerte, cuarenta años más tarde, fue el terrible sofoco que le produjo el abandono de aquel primer pretendiente. ¿No se lo creen? Tenían que haber estado junto a ella en su lecho de muerte; no se imaginan la vergüenza que pasamos mi madre y yo cuando la tía Felisa, pocos minutos antes de expirar, se puso a gritar como una posesa: «¡nunca te olvidaré, Pepe!». El marido y padre de sus siete hijos se llamaba Luis y menos mal que había muerto cinco años antes. ¿Adivinan el nombre del chico que plantó a mi tía Felisa?

Me he acordado de esta historia mientras leía el artículo que hoy le sacan en EL PAÍS a Javier Cercas. El texto se titula: «Vallcorba, tradición y modernidad«. Se han publicado muchos artículos a la muerte del editor Jaume Vallcorba, y han sido varios los autores editados por don Jaume (en Sirmio, en Cuaderns Crema o en Acantilado) que han homenajeado al editor. En todos los casos los firmantes de dichos artículos han pretendido destacar las virtudes de Vallcorba olvidándose, como es lógico, de sus propias hazañas o éxitos. Como ejemplo pueden leer las palabras de Rafael Argullol, uno de los mejores autores en castellano de Acantilado. El caso de Cercas es especial; el suyo es el único artículo de homenaje a Vallcorba en el que el autor ha pretendido quedar por encima del homenajeado. Lean si no el siguiente extracto:

En Sirmio (su primera editorial) publicó Vallcorba el primero de los míos. También el segundo. Ambos con éxito nulo. Cuando me publicó el tercero –un ensayo destinado a no venderse en absoluto–, le dije que mi siguiente novela sería para él; pero, cuando terminé mi siguiente novela, Sirmio agonizaba y no se la di. Se enfadó; creo que también se enfadó cuando, años más tarde, mis libros empezaron a venderse. En ambos casos tenía razón: al fin y al cabo, para bien o para mal, yo era un producto suyo. Luego se le pasó el enfado y fundó Acantilado, su segunda editorial en castellano, y esta vez tuvo el éxito que merecía y volvió a ser mi editor.

Los libros que Vallcorba editó de Cercas en Sirmio son El movil y El inquilino, y realmente fueron un fracaso. La siguiente novela es El vientre de la ballena, que publicó con Tusquets editores; y el libro que marca el inicio de las buenas ventas es Soldados de Salamina, editada también con la señora Beatriz de Moura.

SOLDADOS DE SALAMINA - de JAVIER CERCAS - TUSQUETS - 2001. (Libros de Lance (posteriores a 1936) - Literatura - Otros)

Hemos aplicado EGOGLASS -nuestro producto para leer en el subconsciente- al texto de Cercas y, en base a los resultados, hemos hecho una reseña acompasada (en recuerdo de la añorada Fiera Literaria) del párrafo anterior.( En negrita y entre corchetes los comentarios de la sargento Margaret):

En Sirmio (su primera editorial) publicó Vallcorba el primero de los míos. También el segundo. Ambos con éxito nulo. Cuando me publicó el tercero –un ensayo destinado a no venderse en absoluto [Porque Cercas ya lo escribió con la intención de no venderlo, que si él hubiera querido…]–, le dije que mi siguiente novela sería para él; pero, cuando terminé mi siguiente novela, Sirmio  agonizaba y no se la di. Se enfadó [Seguro, Javier. Estoy convencida de que el soponcio -después de que no hubieras vendido un colín en Sirmio- fue de aúpa]; creo que también se enfadó cuando, años más tarde, mis libros empezaron a venderse[¿En qué quedamos, Javier? ¿Se enfadó Vallcorba por el abandono de un buen escritor o por perder el dinero que le hubiera reportado editar Soldados de Salamina? ¿No estabas diciendo que don Jaume era un buen editor?] . En ambos casos tenía razón: al fin y al cabo, para bien o para mal, yo era un producto suyo. [¿Por el hecho de haber sacado tus tres primeros malos libros? ¿No te estás -se sincero- aprovechando del prestigio de Vallcorba, para bañarte con el aura de editor de culto que ahora tiene? ¿De verdad te consideras un producto suyo? ] Luego se le pasó el enfado y fundó Acantilado, [¡¡Hostias!! menos mal que a don Jaume se le pasó el enfado por no haber editado tu libro vendedor, Javier. Nos hubiéramos quedado sin Acantilado si no consigue olvidarse de ti. ¡¡DIOS!!] su segunda editorial en castellano, y esta vez tuvo el éxito que merecía y volvió a ser mi editor. [Cuando Sirmio «agonizaba» no le dejaste editar tu novela, pero cuando Acantilado «tuvo éxito», cuando Vallcorba ya tenía una editorial a la altura de tu gran literatura, de tu excelsa prosa, entonces sí, volvió a ser tu editor. ¡Ay!]

¿Alguien puede investigar si las últimas palabras de don Jaume Vallcorba fueron algo parecido a: «Cercas, nunca te olvidaré»? Daría mi dentadura postiza a cambio de ser invitada a leer la última página de los diarios del editor, con la última me vale.

PD:

Estimado Javier:

Si te has venido arriba a causa de que te hayan nombrado presidente del próximo Premio Alfaguara, te aviso de que poder de decisión e influencia vas a tener poco o ninguno. No te creas que de ti y del resto del jurado depende la futura carrera literaria de un joven escritor que gracias a obtener el galardón conseguirá ser conocido por el gran público y publicar sus próximas novelas. El premio recaerá en un escritor ya famoso -y ya designado- para de ese modo rentabilizar los euros invertidos. Pero mientras tecleo tengo la sensación de que estoy malgastando mi tinta. Tú esto ya lo sabías ¿no es así?

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¿PUEDE ANAGRAMA CAMBIAR LA FOTO EN LA PRÓXIMA NOVELA DE A. M. HOMES?

Estoy terminando Ojalá nos perdonen (Anagrama, 2014), la última novela de A. H. Homes. Es un libro cojonudo. Tengo en mis manos lo mejor que he leído en los últimos 5 años entre lo que se puede considerar como “novedad”. En su momento tendrán ustedes una reseña como Dios manda, pero me veo obligada a venir aquí antes de tiempo para advertirles.

1º.- No hagan caso a titulares como este “Radiografía literaria del sexo en la Red” o como este: “El fin del sueño americano”, se trata de titulares atrapa moscas. En la novela de Homes hay sexo vía internet, pero también ochocientas cosas más. El libro es una ácida pero certera –casi quirúrgica- crítica de lo que han llegado a ser los baby boomers, (nacidos entre 1946 y 1964) ahora que ya han cumplido los cincuenta. Homes tiene 53 años. Para esa generación de norteamericanos la red no es tan importante como para las siguientes.

Y lo del “sueño americano” es como lo de la “Gran novela americana” o “El alma rusa”. Si se usan esos conceptos debe ser para escribir detrás un ensayo de 500 páginas bien documentado y razonado. Usarlos como título de una reseña es puro oportunismo. Qué quieren que les diga…

2º.- No se dejen engañar por los periodistas o reseñistas que digan que es una novela divertida, con “humor negro”. No me he reído ni una puta vez. Al revés: he estado a punto de vomitar tres veces y me he sentido culpable –con su consiguiente sensación de ansiedad- en el 85% del tiempo que he pasado leyéndola. ¡Me cago en A.M. Homes! Dice que a ella le gusta conseguir que los lectores se sientan incómodos; puede estar satisfecha, conmigo lo ha conseguido. Solo me consuela saber que su vida personal está más jodida que la mía. ¡Te jorobas, guapa!

3º.- Sáltense, por favor, el comienzo de la sinopsis de Anagrama:

Tolstói iniciaba Anna Karenina con aquella célebre sentencia que dice que «todas las familias felices son iguales; las familias infelices lo son cada una a su manera». ¿Siguen siendo las familias de hoy como las de la época de Tolstói? A. M. Homes parece llevar tiempo buscando la respuesta a esta pregunta.

¿Podemos, de una vez por todas, dejar de usar la frase de Tolstoi siempre que en una novela aparezca una familia?

De verdad que…

La foto que sigue usando Anagrama

AM Homes accepts the 2013 Women

A. M. Homes en 2013

4º.- La foto que aparece en la solapa de la novela es de hace más de 30 años. ¿Puede el señor Herralde –sería tan amable, don Jorge- cambiar la foto por una más actual?

Se lo digo por su bien, don Jorge, la imagen actual de A. M. Homes ofrece más garantías al lector. Si una novela promete el relato de las miserias de la clase media americana, me parece que saber que es una mujer de 53 años, con mucha vida y experiencias marcadas en su aspecto, la que se encarga de dicha tarea deja más tranquilo a quien compra el libro. Yo de una jovencita tan guapita como la de la foto no me fiaría mucho, salvo que sea la autora de una de esas novelitas “chick-lit” que tanto gustan hoy.

Si no encuentra una foto actual que le guste de la Homes, le mando una mía. Se va a cagar.

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