LA CONSPIRACIÓN CONTRA EL LIBRO by JUAN CRUZ

(aquí)

juan cruz

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EL AIRE QUE RESPIRAS, Care Santos (RESEÑA CARIÑOSA)

La Patrulla de Salvación se apunta un gran tanto. ¡¡Tatachán!! Una de nuestras espías en la editorial Planeta ha conseguido una copia de las galeradas de El aire que respiras, la nueva novela de Care Santos que se publica el próximo 21 de febrero. La hemos leído de un tirón -sin respirar, sin parpadear y casi sin palpitar-, hemos dejado fluir nuestras sensaciones y nuestros fluidos, y hemos puesto negro sobre blanco nuestra opinión. Tenemos el honor [vaya primicia, Margaret, qué emoción] de presentarles en exclusiva mundial y para todos los  seguidores de Care Santos, la primera reseña del esperado, deseado y ansiado nuevo libro de la mejor escritora de España, de la sensación de las letras castellanas, de la Eugenia Rico de la era Facebook.

A modo de aperitivo, aquí tienes la sinopsis:

Virginia acaba de heredar el negocio familiar: la librería Palinuro. Entre el montón de ejemplares, polvo y papeles que su padre acumuló, pronto aparece la historia de Carlota Guillot y la búsqueda de un libro, escurridizo y caprichoso, que formó parte de una de las bibliotecas particulares más sibaritas de la Barcelona napoleónica. Una historia prolongada a lo largo de las décadas más convulsas del siglo XIX en que la ciudad asistió, incrédula, a su mayor transformación: el derribo de las murallas y la urbanización de su paseo más emblemático, La Rambla. El aire que respiras es un canto de amor a los libros, pero también a la ciudad de Barcelona. Después de leer esta gran historia coral, la ciudad no volverá a ser la misma. O será –otra vez– la que dejó de ser hace 200 años.

¿Están preparados? ¿De verdad? Pues en exclusiva desde el cuartel de la Patrulla de Salvación la primera reseña a nivel mundial de El aire que respiras:

El enamoramiento siempre es algo maravilloso. El que los lectores experimentamos de pronto hacia un autor, también. Reconozco que esta no será una reseña literaria al uso si comienzo proclamando mi enamoramiento rotundo y repentino hacia la obra de Care Santos, a quien debo admitir que nunca había leído antes de atreverme con las más de 400 páginas de esta última obra suya. En cambio, creo que digo mucho más de la novela de lo que pueda explicar después al afirmar que tras terminarla tuve que correr a buscar obras anteriores de la autora.

¿Relato generacional? Sí, sin duda, pero también mucho más. Esta novela es casi un grito de rabia. Un “aquí estoy yo” contundente. Un “os guste o no, así son nuestras cosas, las de los escritores de 40 que hemos venido para quedarnos”. Siento una curiosidad enorme por saber hacia dónde evolucionará el estilo de Care Santos. Me atrevo a sospechar que no podrá durar siempre su ausencia de convencionalismo y pienso que algo de conservadurismo -aun a muy pequeñas dosis- no le sentaría nada mal a su poderoso modo de ver y contar el mundo. Sea como sea, merecerá la pena esperar para ver.

Acaso el único matiz que conviene hacerle al libro sea producto de la maniática voluntad de la autora de documentarlo todo. Creo que una poda ligera la hubiera hecho aún más intensa. Aunque, sin duda, no se trata de nada que vaya en detrimento de la magnitud de la novela, que es indudable. Esa misma obsesión por el detalle, por un rigor que parece más patrimonio del historiador que del novelista, hace que la autora haya querido insertar al final del libro una nota final que viene a dar in extremis un giro sorprendente a la trama. Sea cierta o no, esa finta es magnífica.

Somos conscientes de que no hemos sido muy objetivas, pero es lo que hay. Ya lo hemos dicho muchas veces: cuando un autor nos gusta, nos gusta. No sé qué otra explicación quieren, leñe. Además: ya es tiempo de que el mundo del libro pague a Care con su misma moneda y reconozca la forma en la que ella se desvive por elogiar a todo el mundo. Viva la alegría, las buenas personas y el buen rollo. Care Santos for president!!

ACTUALIZACIÓN A 16/01/13

Por su interés reproduzco a continuación el comentario que dejó Care Santos –la misma- en este blog (aquí) a la 1:33h del día 12 de diciembre de 2011 cuando hablamos por primera vez de ella, de La tormenta en un vaso y de sus “críticas positivas”.

Con ustedes Care Santos:

 Nunca contesto cuando alguien me vitupera -aunque me divierte leer según qué barbaridades cuando se dirigen contra mí, lo confieso- pero hoy siento debo salir en defensa de los muchos colegas que colaboran desinteresadamente desde hace varios años en La Tormenta en un Vaso, un blog de crítica POSITIVA en Internet (el subtítulo lo dice todo, como bien ha apuntado Octavio), que coordino desde hace varios años. Y en el cual también colaboro, como ha quedado dicho, cuando me apetece compartir el entusiasmo que me han despertado ciertas lecturas.

Creo necesario puntualizar:

-Que La Tormenta en un vaso es un blog independiente, entendiendo como tal que no estamos supeditados ni, por supuesto, favorecemos a ningún sello editorial ni a ningún grupo. Sin embargo, en nuestras intenciones primeras estaba el dedicar espacio a los sellos independientes que han surgido y surgen en los últimos tiempos. Cosa que hemos hecho y seguimos haciendo.

-Que en el espíritu inicial estaba también el servir de recomendadores cualificados de lecturas a cualquier persona que ame los libros. Por eso nuestras reseñas siempre son positivas. La cualificación de los críticos es innegable. En ellos radica todo el valor de la página, que es mucho.

-En La Tormenta en un Vaso a menudo recibimos comentarios que desacreditan la labor de nuestros críticos, a veces con un estilo facilón, insultante, cínico. Todos los críticos sabemos lo fácil que es escribir un texto en el cual mofarse del trabajo ajeno signifique enaltecerse uno mismo. Por eso, si los comentarios de ese estilo no llevan la firma de sus autores, no los publicamos. Somos de la opinión que todo puede decirse -incluso lo peor- pero a cara descubierta.

-Por último: no dejéis de leer “Yo confieso”. Es una novela maravillosa, de las que nos recuerdan que la vileza siempre tiene sus motivos.

Care Santos

OTRA COSA

Vean a Revista de Letras (aquí) copiando a Jot Down (aquí).

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MIENTES, JUAN CRUZ, Y LO SABES

Juan Cruz es un hombre del sistema, siempre lo supimos. Pero creíamos –engañadas, ahora lo tenemos claro- que no era de los peores. Pensábamos que con él se podía negociar y que, en una futura transición para salir de la dictadura literaria, podría funcionar como aquellos reformistas de UCD que, provenientes del régimen anterior, colaboraron para la llegada de la democracia.  Juan Cruz acaba de publicar (aquí) un artículo en EL PAÍS (órgano oficial del sistema represor del libro) en el que se quita la careta.

Juan Cruz, en este artículo que titula La conspiración contra el libro, denuncia que quieren matarlo y en lugar de decir la verdad acusando a los auténticos culpables (los conoce perfectamente), señala a otros que solo dañan al libro de forma tangencial:

A la administración:

…quitan de los presupuestos de las bibliotecas el dinero que solía haber para que estos templos laicos del saber se nutrieran de novedades o, simplemente, de los libros que harían falta para que esos edificios cumplieran con la finalidad implícita en su noble nombre.

A un tópico (creado por no sabemos –ni Juan nos los explica- quién, ¡oh misterio!):

Depende de cómo lo mires, todo es caro o todo es barato. Pero sí es cierto que ese tópico (el libro es caro) se ha abierto paso en la sociedad donde no se habla de la carestía del whisky o de la ginebra o de las puertas de cristal doble… Y como existe el tópico y es imparable, editores, autores y el resto de los que se hallan en la trinchera ahora asediada tienen que ponerse de acuerdo para renunciar a algunos de sus porcentajes si así recortan, esa palabra, el precio de los libros…

Juan Cruz, como portavoz del sistema, tiene que echar balones fuera. Lo que le duele al sistema es que las cifras de venta han caído mucho. Al sistema no le preocupa la lectura, aunque Juan Cruz, siempre políticamente correcto, diga lo contrario. Al sistema le importa la cifra de abajo, puro “profit & loss”.

¿Hay una conspiración contra el libro? No. ¿Se puede morir el libro? Sí. El tipo penal cuando esto suceda no será el de asesinato, sino el de homicidio. Porque no hubo intención de matarlo. El libro morirá por dejadez, por ineptitud y por la ambición desmedida de algunos.

Los culpables de ese homicidio serán los integrantes del sistema que Juan Cruz –acusando a otros- intenta proteger: las editoriales, los críticos literarios, los escritores y los periodistas culturales.

Juan Cruz nos intenta manipular cuando agrupa en el mismo bando a los homicidas con sus víctimas: lectores, bibliotecarios y libreros. Escribe Juan Cruz:

Y ya es hora de que se arme esa lucha, que se junten los distintos factores, los autores, los editores, los distribuidores, los libreros, los bibliotecarios y también los lectores, a deshacer los lugares comunes que han amenazado al libro con su muerte prematura.

No, Juan, no. Lectores, libreros y bibliotecarios somos vuestras víctimas. Tú y el resto de “insiders” y “aparatiks”  sois los que tenéis la culpa; nosotros, los damnificados.

El libro es caro, Juan, y lo sabes. No es un tópico, son euros contantes y sonantes. La política de precios de las editoriales es demencial. El que los superventas tengan que subvencionar la edición del 90% restante de libros (muchos de los cuales nunca tuvieron que ver la luz) es parte de la explicación.

Los porcentajes en la cadena de producción y distribución (menos el de los autores) están inflados, y lo sabes.

Los críticos mienten por (el) sistema, y lo sabes.

Los periodistas culturales sois estómagos agradecidos, y lo sabes.

Las editoriales que más venden, las que representan más del 90% del mercado,  forman parte de grandes grupos de comunicación y no miran por el libro, sino por el beneficio, por la última cifra de la cuenta de resultados. Tu nómina la paga uno de esos grupos. Qué te voy a contar yo a ti…

No es cierto que se lea menos. Lo que ocurre es que los lectores, cansados y avisados de vuestras manipulaciones e imposturas, leen otras cosas, y por otros medios. No leen lo que vosotros queréis ni acceden a ello como a vosotros os gustaría. Estáis perdiendo el control y eso es lo que les jode a tus jefes.

Di la verdad, Juan, cojones, di la verdad. Un artículo como el tuyo queda muy bien, muy conmovedor. Seguro que todas las subnormales que trabajan en las editoriales, como las mejores plañideras de antaño, se han colocado un pañuelo negro y lloran emocionadas por las esquinas. Tus jefes estarán contentos contigo. Lo mismo hasta te ascienden.

Pero mientes y lo sabes.

¡¡NO PASARÁN!!

¡¡VENCEREMOS!!

¡¡VIVA EL MOVIMIENTO DE LIBERACIÓN DEL LIBRO!!

Actualización (11/01/13)

Juan Cruz fue entrevistado, ayer, a raíz de su artículo “La conspiración contra el libro”, en el programa de la SER “La Ventana”, dónde si no. Pinchen (aquí, archivo de audio) y escuchen  como defiende –esta vez de viva voz-  el beneficio de sus patronos: “Un libro vale lo que vale”.

OTRA MALA NOTICIA

Ha muerto Evan S. Connell (aquí). Mrs. Bridge (1959) y Mr. Bridge (1969) son dos de las mejores novelas que he leído en lo que llevamos de siglo. Seix Barral las editó juntas (aquí) y yo la reseñé de este modo (aquí) en este blog.

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AL VIENTO Y AL AZAR. El libro del padre de Shakira (y suegro de Piqué)

«De Al viento y al azar me conquistó todo: la rebeldía de sus textos y, más aún, la honestidad brutal de sus páginas.» SHAKIRA

 

William Mebarak Chadid, el padre de Shakira, presenta su nuevo libro, Al viento y al azar, un compendio de vivencias de juventud, artículos y pensamientos que sorprenderá a muchos y no dejará indiferente a nadie.

Un libro que evoca el pasado y al mismo tiempo invita a reflexionar sobre el momento presente, con sentido del humor e ironía, pero con el rigor propio de un periodista que sabe perfectamente lo que quiere decir y qué reflexión quiere plantear. Una obra que  refleja íntegramente a su autor, William Mebarak Chadid, una persona que ha cultivado múltiples oficios, desde locutor de radio hasta joyero, pasando por comerciante, visitador médico, agente de seguros, profesor de literatura y periodista.

El libro reúne historias cortas, recuerdos, pensamientos y poemas. Va de la prosa ligera y divertida sobre sus «amores volátiles» de juventud, a reflexiones sobre temas de política, medio ambiente y problemas de la sociedad actual. No podía faltar la referencia a Colombia y en especial a Barranquilla, su ciudad adoptiva, siempre presente en sus sueños y evocaciones, como tampoco la mención a los años de su formación escolar, cuando empezó su pasión por las letras.

Al viento y al azar, un libro versátil y heterogéneo donde el autor deja entrever su alma de poeta y cuentista. Y como se indica en el título, cocinado con dos ingredientes: el viento, que inspira su prosa fresca y natural, y el azar, que sorprende gratamente al lector con la «deliciosa incongruencia» de sus temas, como afirma la misma Shakira en el prólogo.

William Mebarak Chadid (Nueva York, 1931), estadounidense de origen libanés, emigró a Colombia a los cinco años, es el padre de la cantante colombiana más famosa del mundo: Shakira. Ella recuerda que empezó a escribir sus canciones como una forma de imitarlo en las largas jornadas en que lo veía al frente de una máquina de escribir. En 1954, Mebarak Chadid publicó Mamboletras, una serie de cuentos humorísticos y crónicas que firmó bajo el pseudónimo de Karabem. También es autor de los libros Si yo fuera presidente (1992), El caso del hombre de las gafas oscuras (1994) y Testimonio de un hombre (2003). Además, ha trabajado en periodismo como locutor de noticias en el programa La voz de Bogotá, en la emisora Nueva Granada (hoy RCN), en la redacción del noticiero Sonrisal y en los periódicos El Día, El Heraldo, El Correo de Medellín, Diario del Caribe y La Libertad.

CUALQUIER PARECIDO CON LA REALIDAD NO ES PURA COINCIDENCIA (aquí)

(aquí) la noticia en ABC. Admiren cómo se ha roto la cabeza el redactor para, como buen periodista, poner de su cosecha y no ceñirse a la nota de prensa que es lo que yo he copiado arriba.

Próximos lanzamientos:

De magdalenas y bizcochos, (Ediciones Co.Do.Co. 2013). Libro póstumo de recetas de Josefa Salvación, la abuela de la sargento Margaret, la bloguera septuagenaria más famosa del mundo.

69 penumbras de carey, (Ediciones Co.Do.Co. 2013). Maria del Carmen Rodríguez Quintanilla, prima de la sargento Margaret, la bloguera septuagenaria más famosa del mundo, nos ilustra sobre la vida ¿sexual? de una mujer de 56 años en la Extrema-dura rural de finales del siglo XX.

Los hombre que no ayudaban en casa a las mujeres, (Ediciones Co.Do.Co. 2013). Juancar Rodríguez, sobrino de la sargento Margaret, la bloguera septuagenaria más famosa del mundo, nos introduce en el submundo criminal con el que a diario se tiene que enfrentar un policía municipal de Carabanchel (Madrid). Drogas, crimen organizado, prostitución, intriga, suspense y papeleo administrativo. Y sexo, claro.

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GINEBRA “PA” LA TOS

Creo que la próxima novela de Rebeca Rus (febrero 2013) me va a gustar.

No es la primera vez que Rebeca Rus es nuestra invitada (aquí).

Me encanta la “chick-lit”. Les recomiendo una película que se titula “Young Adults” (no sé cómo en español) que dirigió Jason Reitman (Up in the air y Juno) y protagonizó Charlize Theron.

La Theron interpreta a una autora de éxito (usa seudónimo, como yo)  que se dedica a la “chick-lit”. El desfase entre realidad y ficción genera en su mente trastornos importantes que acaban afectando seriamente a su vida.

Claro que también Herman Melville acabó un poco desquiciado.

Si es que esto de escribir no puede ser bueno.

Confesión: Ya lo sé, ahórrense el comentario. Estaba aburrida; no sabía qué hacer; ustedes no hacen comentarios y no puedo pelearme con nadie; el ambiente literario está muerto; las novedades de 2013 me la traen floja (Ups, van a descubrir que soy un tío) y como no tengo ni twitter ni facebook, en algún sitio tenía que verter estas chorradas, ¿no? Que luego se me quedan dentro y es peor.

Perdonen. Cuando se me pase la resaca y la depre post-navidad, meteré algún “post” con más enjundia, espero.

ME ABURROOOOO!!!!

No le cuenten, por favor,  a las otras patrulleras que estoy usando el blog para tonterías como esta, que como se entere Samantha, con lo seria y mandona que se ha vuelto,  me echa del cuartel. Y a dónde voy a ir yo en ese caso.

Margarita.

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EL YO VERDADERO

Leo en la página 365 de Pastoral Americana, de Philip Roth, lo que el Sueco (Seymour Levov) piensa de Jessie Orcutt, su vecina, mujer que de ser la buena madre de 5 chicos y chicas y la correcta esposa de un arquitecto de clase social alta, ha terminado, a sus cincuenta y tantos, siendo una alcohólica medio demente:

Lo que le causaba asombro era que a una persona parecía  agotársele su propio ser, se le terminaba la sustancia que le hacía ser lo que era y, vacía de sí misma, se convertía precisamente en la clase de persona que antes le habría dado lástima. Era como si mientras sus vidas estaban llenas de satisfacciones  estuvieran en secreto hartas de sí mismas y desearan prescindir de la cordura, la salud y todo sentido de la proporción a fin de abordar ese otro yo, el yo verdadero que era un fracaso totalmente engañado. Era como si armonizar con la vida fuese un accidente que podría acontecer en ocasiones a los jóvenes afortunados, pero algo, por lo demás, con lo que los seres humanos carecían de afinidad.

Terminado este párrafo, he vuelto de inmediato a la página 358 donde había leído lo que el Sueco no había sido capaz de concluir sobre el señor Orcutt, el marido de Jessie. (El Sueco acaba de asistir a una de las exposiciones de Bill Orcutt y se ha preguntado sobre el porqué de la bajísima calidad de los cuadros del arquitecto):

No se le ocurría al Sueco que tenía razón, que aquel hombre que parecía estar completamente de acuerdo con él, que armonizaba de un modo tan perfecto con el lugar donde vivía y la gente que le rodeaba pudiera estar divulgando sin querer que, en realidad, no armonizar era un deseo antiguo y secreto, y no tenía la más remota idea de lograrlo si no era esforzándose extravagantemente por pintar unos cuadros que no parecían representar nada. Tal vez lo mejor que podía hacer con su anhelo de ser diferente era pintar aquello.

Tiene razón Roth: se armoniza con la vida gracias al teatro, a la compostura y a la educación. Lo que somos en esencia no es presentable, todos somos “freaks” en nuestro interior. Por eso manténganse alerta porque, cuando uno menos se lo espera, la fiera, lo que somos de verdad, se desata y, como poco, nos deja en muy mal lugar. Toda una vida guardando las formas para acabar perdiendo los papeles. Pues sí, siempre es así.

La sargento Margaret, por ejemplo, es más sincera, más de verdad, que la que mueve sus hilos, yo.

Pastoral americana de Philip Roth (edición de Galaxia Gutenberg de la Trilogía americana que reúne las novelas Pastoral americana,1997 ;Me casé con un comunista, 1998; y La mancha humana, 2000)

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¡¡¡ENHORABUENA, MAESTRO!!!

Igual que entre los escritores jóvenes en castellano no hemos conseguido encontrar -y Dios sabe que lo hemos buscado- el hombre (o mujer) justo (a) que permita salvar de la destrucción la Sodoma en que dichos perroflautas letraheridos se refocilan y se solazan con impunidad y descaro, en el mundo del periodismo cultural si hay un buen profesional  que nos ayuda a pensar que no todo está perdido y a suponer que hay luz al final del túnel.

Estoy hablando de don Sergio Vila-Sanjuán.  Este señor, además de coordinar Culturas/s de La Vanguardia, el mejor (o el único) suplemento cultural de la prensa escrita en castellano, ha escrito magníficos libros sobre edición (Código Best seller, entre ellos) y dos buenas novelas. Por la última, «Estaba en el aire», ha recibido -ayer-  el 69 premio Nadal.

Como entendemos que con la concesión de este premio no sólo se está recompensando su buen hacer como narrador, sino toda su carrera como hombre de libros, aplaudimos la decisión del jurado y hacemos llegar nuestro más grande abrazo patrullero a don Sergio.

¡¡¡ Enhorabuena, maestro!!!

– Lo que no entiendo, Margaret, es por qué no se lo han dado antes.

– Es muy sencillo, Daphne, y me extraña que tú, precisamente tú, no  lo hayas cogido. El número, el más sugerente de entre los números, estaba reservado para él, ¿no lo ves?

– ¿El 69? Margaret estás enferma. Desde luego…

– Estás equivocada, Margaret. Tiene que ver con el número, pero no por lo que tu libidinosa mente piensa.

– Anda, mira quién se ha levantado. A ver, Samantha, ilústranos con tu saber enciclopédico.

– El premio Nobel de literatura nº 69 se lo concedieron en 1976 a Saul Below «por la comprensión humana y el análisis sutil de la cultura contemporánea que se combinan en su obra». ¿Necesitáis más pruebas de que el Nadal nº 69 estaba reservado para Sergio Vila-Sanjuán?

Actualización a 9/1/13:

Entrevista del 8 de enero de 2013 con Sergio Vila-Sanjuán en La Vanguardia (aquí)

Anexo:

Muy bueno lo de ayer en el telediario de las 21 h. en TVE (aquí). Cuando la presentadora nos anunciaba que esa noche se fallaba el premio Nadal de literatura, a su espalda se pudo ver durante más de 30 segundos la imagen de Rafael Nadal, el tenista. Seguimos para bingo.

(aquí el video)

MÁS COSAS QUE NO TIENEN NADA QUE VER:

Para aquellos que aún no sepan lo que cuatro viejecitas jubiladas hacen en medio de esta encarnizada batalla por el libro, (aquí) pueden leer la entrevista que hoy se publica en el blog LUCHALIBRO de Chile con la sargento Margaret.

 

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EL ARTE DE ESCRIBIR SINOPSIS PARA SER LEÍDAS POR IDIOTAS

Vamos a suponer que soy editora y tengo que escribir la sinopsis de la segunda novela de un escritor americano no muy conocido en España, pongamos que se llama John Smith. El libro no es nada del otro mundo, pero quiero que llegue a la mesa de novedades con un prestigio propio de otro tipo de literatura. Cuento con que la mayoría de los críticos no se lo van a leer (o lo harán en diagonal) y para realizar su trabajo -sus reseñas- necesitarán que yo les dé algunas referencias a las que agarrarse. También soy consciente de que muchos compradores se van a dejar guiar por la portada y por la contraportada (donde incluiré mi sinopsis) a la hora de decidir si lo adquieren o no. Se trata de una novela de iniciación. Después de pensar mucho durante minuto y medio, escribiré algo así:

La juventud americana ha sido narrada –como si se tratara de una novela por entregas- por los mejores escritores. El primer capítulo lo escribió Mark Twain con “Las aventuras de Tom Sawyer”. Unas décadas después, a mediados del siglo XX, J. D. Salinger con “El guardián entre el centeno” y Jack Kerouac con “On the Road”, modernizaron el relato. Ahora John Smith, con su nuevo libro titulado “La gran novela americana”, nos cuenta con maestría y precisión cómo son las últimas generaciones de chicos estadounidenses.

Les parecería que le estoy echando mucho morro ¿verdad?

Pues algo así hacen en Random House Mondadori con la presentación de “Ayer Hoy y Siempre” (aquí) la novela de Deborah Copaken Kogan, (que en ingles se tituló The Red Book) y que publica Lumen el 24 de febrero. ¿Has sido tú la autora de la sinopsis, Mónica Carmona? No, por nada, me sonaba el “style”:

Hay un hilo colorado, rebelde, lleno de nudos, que recorre la vida de las mujeres a lo largo del siglo xx hasta llegar a nuestros días. Empezamos a deshacer el ovillo con Un árbol crece en Brooklyn, que contaba la historia de una chica abriéndose paso en Nueva York en 1912; luego llegó Lo mejor de la vida, describiendo los despachos de Manhattan en los años cincuenta, y le siguió Solo para mujeres, la novela que describía la época en que el feminismo empezaba a dar sus primeros pasos.

Ahora el hilo llega hasta nuestros días, enredándose en las vidas de cuatro estudiantes en los años ochenta y noventa, un tiempo en que no existía Facebook pero todos los alumnos tenían a disposición un cuaderno de tapas rojas donde apuntaban y compartían sus andanzas una vez dejada la universidad.

Clover, Addison, Jane y Mia fueron rellenando las hojas, pero una cosa es escribir y otra muy distinta es encontrarse hoy de nuevo cara a cara, cuando ya han pasado veinte años, y confrontar los sueños de entonces y las mentiras bien dichas con la realidad: eso se proponen las cuatro amigas a lo largo de un fin de semana intenso, doloroso a veces, y cargado de emociones.

¿Es posible que un par de días bien aprovechados cambien nuestro mundo y nos den una nueva versión de la vida? Pasen y lean: Ayer, hoy y siempre tiene la respuesta.

Deborah Copaken Kogan

Un árbol crece en Brooklyn, Lo mejor de la vida y Solo para mujeres, han sido también editados en castellano por Lumen. De este modo, si les sale bien la jugada promocional, los de Mondadori han montado de forma artificial pero efectiva, una tetralogía. Las novelas no tienen nada que ver unas con otras, pero como los editores piensan que somos idiotas… A lo mejor lo somos, ahora que lo pienso, no hay más que ver lo que están vendiendo de 50 sombras de Grey

¿Quieren leer algo curioso? Cuando acusaron en USA, hace unos meses, a la señora Deborah Copaken Kogan de haber escrito una novela tipo “Chick-lit”, respondió lo siguiente:

“If Jonathan Franzen’s Freedom had been written by a woman, it would have been called chick lit.” (aquí en el penúltimo párrafo) Toma ya. Y no tiene abuela.

Traducido: si “Libertad” de Jonathan Franzen hubiera sido escrita por una mujer, la hubieran calificado de “chick-lit”.

Con el arte que se da la autora para promocionarse, no me extraña que en su editorial española comparen su novela con “Un árbol crece en Brooklyn” o con “Lo mejor de la vida”.

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HACER UN MATIZ

Estimada señora Berasategui:

Me dirijo a usted, dada su condición de directora del suplemento EL CULTURAL, porque estoy desesperada. El cuartel de la Patrulla de Salvación se ha convertido en un infierno y creo que nos podría ayudar a recuperar el ambiente de paz y concordia que aquí reinaba hace unos meses. Al grano: la sargento Margaret, nuestra jefa, tiene diagnosticado un trastorno paranoide de la personalidad con el agravante de histrionismo. Si a ello le añadimos su dipsomanía crónica, una incipiente demencia senil y la lectura compulsiva de literatura española, el cuadro clínico, como se podrá usted hacer una idea, es, cuando menos, inquietante.

Nuestra Margaret, debido a las patologías anteriormente enumeradas, ha desarrollado una alarmante tendencia a la obsesión. Durante los años que vivió en los EEUU le cogió manía a George W. Bush –llegó a hacerle vudú, fíjese-, pero ahora lo que tiene entre ceja y ceja es EL CULTURAL, la publicación semanal que usted comanda.

Todos los viernes intentamos esconder su suplemento para que Margaret no lo devore –lo lee de cabo a rabo-, pero siempre encuentra la forma de hacerse con él. Es posible que tenga un “dealer”. Sospechamos del jardinero y de la señora de la limpieza.

La lectura de EL CULTURAL genera, de forma invariable, consecuencias desastrosas. Esta mañana, sin ir más lejos, hemos encontrado un espectáculo dantesco en la sala de oficiales de nuestro cuartel: las banderas, hechas jirones, se solapaban en el suelo con las páginas arrancadas y arrugadas de EL CULTURAL. Las mesas y las sillas habían sido volteadas; las metopas y cuadros, arrancados. Una botella de ginebra vacía descansaba al pie de la pared norte de la sala. En dicha pared, ocupando el espacio dejado por cuadros y metopas, la sargento había escrito con pintura roja (aún fresca) lo siguiente:

Acaso el único matiz que conviene hacerle al libro [no es correcto utilizar “hacer un matiz” cuando se trata de criticar un libro. “Hacer una matización”, aunque traído por los pelos, podría valer] sea producto de la maniática voluntad del autor de documentarlo todo. Creo que una poda ligera la hubiera hecho aún más intensa. [Si hablaba del libro, debería haber usado el masculino: “lo hubiera hecho aún más intenso”. Salvo que se refiera a la “maniática voluntad”, pero entonces no entiendo nada.] Aunque, sin duda, no se trata de nada que vaya en detrimento de la magnitud de la novela, que es indudable. [Eso está claro, la novela tiene 614 páginas. ¿O usa Care Santos eso de “magnitud” para referirse incorrectamente a la calidad de la obra? Sigo sin entender nada.] Esa misma obsesión por el detalle, por un rigor que parece más patrimonio del historiador que del novelista, [El rigor como algo impropio del novelista: cómo te patina el subconsciente, Care, chica.] hace que el autor haya querido insertar al final del libro una nota final [Siendo al final del libro, no iba a ser una “nota inicial”, claro.] que viene a dar in extremis [“in extremis” por si no había quedado claro que estamos en el final del libro] un giro sorprendente a la trama. Sea cierto o no, esa finta es magnífica.

Hemos reconstruido –quitando los comentarios que en negrita y entre corchetes hace la sargento- el párrafo, doña Blanca, y resulta que pertenece a la reseña que, en EL CULTURAL de hoy, Care Santos (aquí) hace de El anarquista que se llamaba como yo, de Pablo Martín Sánchez (Acantilado, 2012).

¿Le suena?:

Acaso el único matiz que conviene hacerle al libro sea producto de la maniática voluntad del autor de documentarlo todo. Creo que una poda ligera la hubiera hecho aún más intensa. Aunque, sin duda, no se trata de nada que vaya en detrimento de la magnitud de la novela, que es indudable. Esa misma obsesión por el detalle, por un rigor que parece más patrimonio del historiador que del novelista, hace que el autor haya querido insertar al final del libro una nota final que viene a dar in extremis un giro sorprendente a la trama. Sea cierto o no, esa finta es magnífica.

Ya que somos incapaces de evitar que la sargento Margaret lea su suplemento, le ruego, señora Berasategui –si es usted tan amable-, que, además de pasar el corrector de ortografía de Word por los textos de la señora Santos, alguien –Nuria, usted, quién sea-  lea sus reseñas de vez en cuando antes de publicarlas. Estoy segura de que de ese modo los ataques de furia de nuestra querida Margaret se espaciarán y su ingesta de bebidas espirituosas se atenuará.

Agradeciéndole de ante mano su colaboración, suya atentamente

Daphne Salvación.

Actualización a 7 de febrero de 2013

El día 2 de febrero, hace 5 días, Care Santos publicó en La tormenta en un vaso, su blog de «crítica positiva», esta otra (aquí) reseña de El anarquista que se llamaba como yo, de Pablo Martín Sánchez (Acantilado, 2012). En esta nueva versión ya no mete ese párrafo destacado por nosotras ni, por supuesto, escribe eso de “hacer un matiz”.

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UN JARDÍN ABANDONADO POR LOS PÁJAROS

– ¿Quién ha cerrado el mini bar con llave?

– Ni idea, mi sargento.

– No me vaciles, Daphne, que te meto un paquete que…

– ¿Qué me dices, Margaret, de las novedades de 2013 (aquí)?

– No me cambies de tema y dame la llave. Necesito un pelotazo.

– Tusquets va a sacar Personas como yo, la última novela de John Irving. Y Anagrama, lo nuevo de Rafael Chirbes, En la orilla.

– Déjame ver. ¡Vaya una porquería! Lo de Irving y lo de Chirbes muy bien. Pero, además de eso, qué.

– Bueno, en nacional tenemos también lo último de Muñoz Molina y de Manuel Vicent.

– Y para de contar. En total cuatro libros buenos. El resto son reediciones, imitadoras de 50 sombras de Grey, novela negra de medio pelo y gilipolleces varias.

– Cálmate, que ya sabes lo que dijo el médico.

– Vete al carajo. Además, el libro que más me apetece leer -de entre los que se van a editar en 2013 en España- no aparece ni en ese ni en ninguno de los otros reportajes sobre novedades.

– ¿Ah sí? ¿Y qué libro es ese?

– Se va a titular Un jardín abandonado por los pájaros, lo ha escrito Marcos Ordóñez y sale en febrero en El Aleph. Unas memorias y una crónica familiar, la infancia y la primera adolescencia del autor en la Barcelona de los 60.

un jardin abandonado por los pajaros

– Y ese título tan chulo…

– La frase es de un poema de Odysseus Elytis. El autor lo descubrió en la cita inicial de Un día volveré, de Marsé. (El pasado 14 de noviembre (aquí) Marcos hablaba así de lo que para él supone escribir un libro de memorias). Mira que portada más bonita. Hay que felicitar a Eugenia Broggi [en este blog no sólo damos palos] por el trabajo de edición.

– Es la esquina del Banco de España, en el centro de Madrid.

– No señora. Cómo se nota que no eres de aquí. Es el abeto de Jorba Preciados, un icono de la infancia barcelonesa de Ordóñez y de los que tenemos más de 50 años. En sus palabras: “la respuesta catalana al del Rockefeller Center”.

– Tú tienes bastantes años más que 50, querida Margaret.

– Pocos más, pocos más y dame la llave del mini bar, que no se me ha olvidado.

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