(AQUÍ)
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Nuestra brutal independencia e innegociable objetividad nos obliga, mal que nos pese, a reconocer los aciertos del enemigo. Reproducimos por ello este magnífico artículo de don Enrique Vila-Matas que hoy publica EL PAÍS.
Los papeles de Bazlen
Bobi Bazlen (Trieste, 1902-Milán, 1965) fue un legendario ágrafo que leía mucho y no ensalzaba a casi nadie, pero festejó como un loco la aparición de Gombrowicz: “Uno de los aliados más honestos que podemos tener en la verdadera revolución contra el amor, el arte, los principios inmortales y todas las tonterías de siempre”. Fue también un perfecto detector de la falta de talento de sus contemporáneos y de la recaída constante de muchos de estos en “las tonterías de siempre”.
Huyó tanto de la escritura que acabó apasionándose por la intervención directa en la vida de las personas. Una de sus amigas le recordó así: “Era maléfico. Se pasaba el tiempo ocupándose del vivir ajeno, de las relaciones de los otros, lo liaba todo: en suma, un fracasado que vivía la vida de los demás”.
Como este “fracasado” opinaba que casi todos los libros de sus contemporáneos no eran más que notas a pie de página, apenas escribió nada, salvo un cuaderno de notas, una novela inacabada, y un montón de dictámenes literarios entregados a editoriales de Turín. Cuando hace dos años una selección de sus Informes de lectura (acompañados de unas cuantas cartas al poeta Montale) fueron publicados por la editorial argentina La bestia equilátera, algunos se enteraron entonces de que Bazlen no escribía, pero se le podía leer. En sus papeles hablaba de los mismos libros que publicaba entonces Carlos Barral en Barcelona: la prueba de que al menos en el terreno editorial no andábamos en nuestro país tan atrasados como en todo lo demás.
En esos informes califica a Blanchot de “acróbata inconsistente”, pero ensalza su ensayo La mirada de Orfeo. Confiesa no haber pasado de la página 30 de Los reconocimientos, de William Gaddis. Se ríe de un modo infinitamente serio de García Lorca, de Neruda, de Robbe-Grillet. Y, al ocuparse de El hombre sin atributos, de Musil, sentencia que es un libro importantísimo, pero nada comercial, pues la novela le parece “demasiado larga”, “demasiado fragmentaria”, “demasiado lenta, o aburrida, o difícil” y “demasiado austríaca”.
En una reciente reseña, Christopher Domínguez Michael observa cómo Bazlen nunca se olvidaba del factor comercial de un libro; parecía no perder jamás de vista que si sus dictámenes engañaban a la editorial y ésta se arruinaba, él iría directo al paro. Debería escribirse, propone Domínguez Michael, la historia del informe literario junto a la historia de su hermana-enemiga, la contraportada. Creo que sin duda daría para un exquisito relato: los informes de lectura eran siempre ferozmente sinceros; las contraportadas, en cambio, modosas y artísticamente hipócritas, aunque mucho más decorosas que el Blurb de nuestros días, esa “máxima para tarados”, lo llama Domínguez Michael, para quien si la contraportada pertenece al dominio de las virtudes públicas, el informe de lectura se origina en los vicios privados… ¿Mi conclusión? Pues que a medio camino entre el texto hipócrita y el excesivamente sincero, se encuentra el manuscrito ideal: aquel que alguien —tal vez un ágrafo trágico— escribirá algún día.
En repetidas ocasiones nos hemos quejado de que los editores en España están muy alejados del público lector, de que no lo tiene en cuenta, incluso, que lo consideran poco menos que idiota. Cuando se repiten frases como que “en España sólo hay 10.000 buenos lectores”, se está menospreciando al resto de la masa lectora que paradójicamente es la que, pagando los libros que compra, da de comer a esos editores que los ningunean.
Los editores en España se han creído intelectuales del más alto nivel y desde la atalaya donde leen a los filósofos griegos en griego, releen por 5ª vez el Finnegans Wake de Joyce y repasan la gramática alemana de Otto-Ruppert, se regocijan de ser poquitos, de pertenecer a un club con númerus clausus y de mezclarse poco con la chusma que lee libros de distribución masiva.

Algunos de ellos –ante la brusca caída de las ventas en los últimos años- han interiorizado que deben repetir, aunque sea en las entrevistas, que les importa mucho el público lector. A esos también les suena que en general las redes sociales son un buen instrumento para detectar y calibrar los gustos del comprador de libros. Pero como en el fondo no creen en la investigación de mercados –eso les parece algo indigno de un intelectual de su altura-, y siguen pensando que es el lector el que debe adecuarse a su criterio y no al revés -“faltaría más”-, al final terminan metiendo la pata y se les acaba viendo el plumero. Lean si no las dos respuestas consecutivas que da Pilar Reyes (directora editorial de Alfaguara) en la entrevista que se acaba de publicar en Voz Populi.
Considerando todo lo que hemos hablado, ¿qué papel real tiene el editor hoy?
-La premisa no es editar para vender, sino vender los libros que editas. Esas son dos visiones completamente distintas. No se trata de qué opina el mercado; el mercado para Alfaguara son los lectores. Las redes sociales permiten que los editores tengamos, por primera vez, un contacto directo con los lectores. Eso cambia toda nuestra manera de trabajar. Sabes qué les interesa, qué opinan, en directo. Eso es…
-Un problema o una tentación muy grande.
– El problema de la literatura es que la gente no sabe qué quiere. Al preguntárselo a un lector, ¿qué puede decir?: que quiere una historia que conmueva; un policíaco; una historias de amor… Salvo esas casillas inmensas nadie concreta qué tipo de libro le gusta. En la no ficción puedes atender intereses o carencias de una manera más acertada. La naturaleza de la ficción e otra: sorprender, conmover. Eso complejiza el trabajo del editor. Después de 25 años en la industria editorial, especialmente en catálogos literarios, mi conclusión es que hay que pensar qué tiene calidad y a partir de ahí buscar los lectores posibles para ese libro. Hay que buscar los lectores a partir del texto.
En la primera respuesta dice que las redes sociales permiten contacto directo con los lectores, que sabes, gracias a ellas, qué les interesa y que eso cambia tu manera de trabajar. En la segunda respuesta afirma que “la gente no sabe lo que quiere”, que “nadie concreta qué tipo de libro le gusta” y que “Eso complejiza el trabajo del editor”. Pero es que, además, en la primera respuesta, en el poco espacio de 4 lineas, se contradice otra vez: primero dice que «No se trata de qué opina el mercado», luego que el mercado, para Alfaguara, son los lectores, para terminar valorando positivamente que gracias a las redes sociales saben lo que opina el lector.
Conclusión:
Una de dos, o esta señora padece una esquizofrenia aguda o miente en una de las dos respuestas. Me da a mí que en la primera.
Subtítulo: BLOWJOBS ON THE DANCE FLOOR
Jorge Carrión publicó en 2009 un libro, «Viaje contra espacio. Juan Goytisolo y W. G. Sebald» (Iberoamericana). Para poner por las nubes la prosa de Goytisolo, Carrión se inventó un nuevo concepto, «Literatura contra-espacial», (ya saben lo aficionados que son los miembros de la generación Nocilla a inventarse nuevos nombres estúpidos). Según Carrión «Literatura contra espacial» es el nombre con que, desde ahora, se califican los libros de viajes de algunos autores, entre ellos Goytisolo. Lo especial que tienen estos escritores para merecer estar englobados en este novísimo concepto es que «pretenden reescribir el espacio, contra-decir su configuración política y textual nacionalista». ¡¡?? «El caso de Juan Goytisolo es paradigmático a este respecto», sentencia Carrión.
Juan Goytisolo, ayuno últimamente de piropos y jodido porque su hermano se está llevando más reconocimientos que él, agradeció mucho el trabajo (elogios y peloteo incluidos) de Jorge Carrión. Por eso, desde entonces, cada vez que nuestro Nocillo saca una novela, la pone por las nubes.
Vean aquí la super-reseña de Los huérfanos,
Pero no se pierdan la reseña que Juan Goytisolo hizo de Los muertos, la novela de 2010 de Carrión, la anterior.

Ya ven que los favores -al menos en el mundillo literario español- se pagan. En el siglo XXI, un buen escritor tiene que ser, antes que nada, un buen vendedor. Y las carreras literarias se articulan -no hay otra manera- con una buena e inteligente estrategia, ¿verdad Jorge?
Ayer el amigo Tongoy se lo dijo claro.
Y Carrión reaccionó en su twitter de este modo.
¿Quieres pelea, Jorgito? Aquí estamos, si tienes cojones.
¿Qué está usted haciendo en este blog? Póngase a trabajar, oiga. ¿No es consciente de que la literatura en castellano se está hundiendo mientras usted pierde el tiempo cotilleando en este charco de inmundicia? Déjenos tranquilas haciendo nuestra guerra y márchese a cumplir con su deber.
[El 30% de las visitas a Patrulla de Salvación se producen entre las 11 y las 14h]
¿A qué ha venido a este blog? ¿A ver cómo despellejamos al vecino? ¿Es así, cabroncete? Seguro que usted es de los que, ante la máquina de café, dándoselas de hombre/mujer culto/a, critica todos esos programas de TV (como Sálvame de Luxe) y las revistas de cotilleo como el Cuore y el Pronto. Pues Patrulla de Salvación, téngalo claro, es lo equivalente pero en formato blog. Así que sea coherente con su pose cultureta “highbrow” y salga ahora mismo de aquí.
Salga de aquí y métase, por ejemplo, en Brain Picking donde María Popova le proveerá, casi a diario, de auténtico materia intelectualmente interesante. ¿Cómo? ¿Qué no entiende usted el inglés? Ya vamos mal, oiga. ¿Ve como no es usted tan “highbrow” como pensaba? En ese caso siga usted aquí, refocilándose (o “ramoneando en la pradera”, como dice Vila-Matas) en la desgracia ajena.
María Popova ha colaborado con The Atlantic Monthly, WIRED y el The New York Times. En 2006 abrió un blog llamado Brain Picking y en él, desde entonces, nos cuenta todo lo que le parece interesante en el mundo del libro mayormente y en el de la cultura en general. Popova vive de las donaciones de los lectores. En los países anglosajones es posible algo así. ¿En España? Dejen que me ría.

Steinbeck sobre el amor
Hace tiempo publicó este “post” sobre A life in letters (Penguin classics, 2001), la recopilación de las cartas del escritor norteamericano John Steinbeck (1902-1968). Destacaba Popova una carta que el autor mandó en 1958 a su hijo adolescente como respuesta a otra enviada por este en la que les contaba (a él y a su mujer) que estaba enamorado. Traducimos:
Nueva York
10 de noviembre de 1958
Querido Thom:
Hemos recibido tu carta esta mañana. Voy a responderte desde mi punto de vista y por supuesto Elaine lo hará utilizando el suyo.
En primer lugar – si estás enamorado – lo que es algo grande- se trata de lo mejor que le puede pasar a cualquier persona. No dejes que nadie te lo menosprecie o le quite importancia.
Segundo – Hay varias clases de amor. Lo hay del tipo egoísta, avaricioso, mezquino; ese que usa el amor con el único objetivo de darse importancia a sí mismo. Se trata del amor feo, del amor improductivo. El otro es el que facilita que fluya todo lo bueno que hay en ti – bondad, consideración y respeto -. No estoy hablando sólo del respeto social a las buenas costumbres, sino del respeto en mayúsculas, aquel que significa reconocimiento de la otra persona como única y valiosa. El primer tipo de amor puede terminar haciendo de ti un ser pequeño, débil y repugnante, pero el segundo puede liberar la fuerza, el coraje, la bondad e incluso la sabiduría que no sabías que tenías dentro.
Dices que no se trata de un amor adolescente. Si lo sientes tan profundamente, por supuesto que no es amor adolescente.
Pero no creo que me estés preguntando acerca de lo que tú sientes, algo que conoces mejor que nadie. Lo que quieres es que te ayude sobre qué hacer con ese amor. Y en eso sí te puedo informar.
Siéntete orgulloso por ese amor además de muy contento y agradecido.
El objetivo del amor es alcanzar la excelencia y lo bello. Intenta que tu vida esté a la altura.
Si amas a alguien – no hay daño posible en decirlo – sólo hay que recordar que algunas personas son muy tímidas y a veces hay que tener en cuenta esa timidez a la hora de manifestar abiertamente tus sentimientos amorosos.
Las chicas tienen una especial habilidad para conocer o descubrir lo que tú sientes, pero por lo general les gusta también escucharlo de tu boca.
A veces sucede que tus sentimientos no son correspondidos por una razón o por otra. Pero eso –tenlo claro- no convierte tus sentimientos en menos valiosos o menos buenos.
Por último, quiero que sepas que conozco tu sentimiento porque yo también lo tengo y me alegro de que ahora tú lo tengas.
Estaremos encantados de conocer a Susan. Será muy bienvenida. Pero Elaine se ocupará de todos esos asuntos, esa es su área y se pondrá muy contenta. Ella también sabe mucho del amor, y tal vez te pueda ofrecer más ayuda que yo.
Y no tengas miedo de perder lo que ahora tienes. Puede suceder y no es tan grave – Lo principal es no apresurarse. Nada que sea bueno de verdad se escapa o se pierde.
Con cariño
Fa
Leanlo en inglés, lo disfrutarán mucho más.
Un americano ha abierto una cuenta en twitter para publicar la novela “El Gran Gatsby”, de Scott Fitzgerald, a base de un tweet cada día (con el consabido límite de 140 caracteres, claro). Tiene calculado que tardará cinco años en publicarla. Hay que ser gilipollas. Esto es peor que los micro relatos. ¿Se imaginan ver una película de Fellini a base de 5 segundos de metraje cada día? ¿Y admirar un cuadro de El Greco visionando un centímetro cuadrado detrás de otro?
Les copio aquí abajo los dos primeros tweets –comenzó ayer-:
1º
The Great Gatsby by F. Scott Fitzgerald Chapter 1 In my younger and more vulnerable years my father gave me some advice that I’ve been
2º
turning over in my mind ever since. «Whenever you feel like criticizing any one,» he told me, «just remember that all the people in this
Pues ya tiene 57 seguidores. Tan idiotas como el dueño de la cuenta.
Pero ¿va a resultar que realmente somos incapaces de entender para qué sirven -y para qué no- las nuevas tecnologías?
En Patrulla de Salvación somos enemigas de cualquier tipo de censura, pero entendemos que en este caso TWITTER, la empresa, debería tomar cartas en el asunto y cerrar esta cuenta.
Vamos.

OTRO QUE TAL BAILA: El Quijote en tweets
(AQUÍ) ¡Qué vergüenza!
David Lodge pasa por ser uno de los maestros del humor inglés contemporáneo, «uno del cuarteto de ases que completan Wodehouse, Evelyn Waugh y Tom Sharpe», en opinión de Jorge Herralde, editor de Anagrama.
Este párrafo que acaban de leer fue publicado en El Periódico el 25 de enero de 2003. En aquel entonces Anagrama presentaba en Barcelona la novela Pensamientos Secretos de David Lodge y Herralde se corría de gusto. Así lo contaba EL PAÍS. Hace unos años todos estábamos enamorados de David Lodge gracias al trabajo de celestina realizado por su editor en castellano, Jorge Herralde. Recuerden: “a la altura de Wodehouse, Waugh y Sharpe”.
Anagrama (aquí) ha publicado 12 novelas de David Lodge, casi toda su obra de ficción. Jorge Herralde, editor de Anagrama, no se ha cansado de repetir en todas las entrevistas que le han hecho (aquí, aquí, aquí, …) que la “política de autor” es marca de la casa en su sello.
La “política de autor” –para los perroflautas incultos que también nos leen- es la estrategia editorial que consiste en elegir buenos autores y serles fiel a lo largo del tiempo publicando todo lo que escriban. De esa forma el lector que guste de cierto escritor podrá comprar todos sus libros en el mismo sello y tendrá la seguridad de que esa editorial publicará (y traducirá en su caso) cualquier novela del citado autor. De este modo se fideliza a los autores y a los lectores creando vínculos casi afectivos que redundan en la calidad de la edición. La “política de autor” es cosa propia de buenos editores: Feltrinelli (el padre), Barral, Tusquets, Vallcorba, De Moura, Gallimard, Unseld…
En otro día, mediante un comentario, un lector de P. de S. denunció que había preguntado (alarmado por el retraso) y le habían respondido desde Anagrama diciéndole que no pensaban editar A man of parts (Viking Adults, 2011) la última novela de David Lodge:
Te agradecemos la consulta.
Lamentamos comunicarte que no lo publicaremos, tenemos un gran exceso de contratos.
Saludos cordiales,
Editorial Anagrama
Nuestro lector amante de Lodge había investigado en otros países de habla hispana y no había encontrado otra edición en castellano y por eso llegó a entender que Anagrama podría haber bloqueado la publicación en nuestra lengua de dicho libro. Ya saben, lo del perro del hortelano.
No es así. Hemos consultado con Anagrama y nos han dicho que no tienen derechos de exclusividad y que:
Querida Margaret:
En efecto, la puede publicar otra editorial. No tenemos dichos derechos.
Cordialmente,
Editorial Anagrama
En teoría cualquier editorial podría negociar con el agente de Lodge y publicar esta novela en español. Pero hemos hecho una prueba. Ayer mandamos un correo a una editora (*), en cuya línea editorial podría encajar esta novela, preguntándole por el asunto y por si le apetecería sacar esta novela. Aquí sus respuestas:
P.- ¿Se puede producir una situación de bloqueo editorial?
R.- Las “buenas prácticas” que rigen habitualmente las relaciones entre editores y agentes “obligan” a que el nuevo libro se le ofrezca en exclusiva al editor habitual o al editor del último libro (Anagrama, en este caso) y sólo si este lo rechaza podría su agente proponerle la publicación a otros editores. Estas buenas prácticas se pueden romper de vez en cuando (normalmente cuando editor y agente o autor se han enfadado o cuando se ve que va a existir un desequilibrio muy grande entre las expectativas del autor y lo que el editor va a estar dispuesto a ofrecer) pero no es lo habitual, gracias a Dios.
Lo normal es que no haya un bloqueo legal, es decir, nada que jurídicamente impida que el agente le ofrezca el libro a otro editor. Lo que pasa es que si un autor tiene una decena de libros publicados en una editorial, lo lógico es que el agente se lo piense muy mucho antes de irse corriendo a ofrecer el libro a otro editor, y prefiera esperar a ver si el editor termina “entrando en razón”. Lo usual sería que, incluso aunque tuviera una oferta encima de la mesa de otro editor, el agente intentase esperar y ver si convence a Anagrama (que ha publicado varios libros anteriores) antes de buscarle un nuevo editor a Lodge. Y Lodge no sé si será consciente de la situación, porque dudo de que esté constantemente informado de los detalles de todas sus ventas extranjeras, pero quien es consciente seguro es su agente.
P.- ¿Te lanzarías a publicar esta novela en tu sello?
R.- En general prefiero no considerar obras menores de autores ya establecidos. Y buscar, en cambio, obras mayores de autores menos conocidos. Suelen ser mejores libros los segundos que los primeros. El hecho de que Anagrama lo haya rechazado es un dato que a priori me predispondría en contra, pero habría que ver también, antes de preguntar si el libro está disponible y de leerlo, cuál ha sido la recepción del libro, a qué idiomas se ha traducido, qué ventas ha tenido, etc. En el caso de que nos animásemos a leerlo creo que seríamos más exigentes con ese libro que con otros, es decir, el libro tendría que gustarme especialmente, porque no íbamos a poder desarrollar ese autor ( dudo mucho de que aunque su agente nos vendiese este libro eso nos convirtiese en su “option publisher”, es decir, en el editor al que, dentro de las buenas prácticas de las que te hablaba, se le ofrecen por defecto las nuevas obras del autor para que las considere de manera preferente; a fin de cuentas Anagrama ha publicado una docena de sus libros y los tiene vivos en catálogo).
(*) Aunque nuestra amiga la editora hable de “buenas prácticas” y contando con su autorización para dar su nombre en este post (nuestra editora en una valiente), hemos preferido no citarlo dado el ambiente cainita que actualmente reina en el mundo editorial.
Resultado: El libro está en el mercado para que cualquier editor, previa negociación, lo publique en castellano. Pero esa es la teoría. Seguro que la mayoría de los editores piensan como nuestra amiga. Con lo que lo más probable es que nuestro lector, el amante de Lodge, se quede sin leer en castellano A man of parts, la última novela del que Herralde llamó “uno del cuarteto de ases que completan Wodehouse, Evelyn Waugh y Tom Sharpe.” Lo de la “política de autor” queda muy bien en las entrevistas, pero hay que ser consecuente y llevarla a sus últimas consecuencias. Nuestro lector, el amante de Lodge, seguro que compró en Anagrama las 12 novelas anteriores del autor inglés. ¿Hay derecho a que su colección quede incompleta? Los verdaderos amantes de la literatura estarán de acuerdo con la pertinencia de mi pregunta y comprenden mi zozobra solidaria con nuestro lector.
Ya ven cómo ha comenzado a funcionar Anagrama desde que los italianos de Feltrinelli entraron en su capital. Por eso, cuando se venda la próxima editorial pequeña al gran grupo multinacional y nos digan en el periódico que “todo va a seguir igual”, que “la línea editorial se mantiene intacta”, desconfíen.
Precioso Doodle dedicado a las tres mejores obras de Lev Tolstoi con motivo del 186º aniversario de su nacimiento. Entren en Google, no se lo pierdan.

Otra revista digital sobre literatura que fallece. Aquí el cadáver. Y ya son…
Otros fiambres: Mamajuana, Sigueleyendo, Diario Kafka, El Sindicato, Afterpost, Un Blog Supuestamente Divertido …
Mínimo Común Multiplicador: En todas estas aventuras han concurrido los de siempre, nuestros jóvenes escritores, esos lumbreras caracterizados por su persistencia, su amor al trabajo y al esfuerzo y, sobre todo, su excelsa prosa. ¿Debemos sentiros argullosos de nuestra hornada de jóvenes autores?, donde ponen la pluma la joden. Con enemigos como estos, es difícil entender cómo no hemos ganado aún la guerra. Vamos a dejar el alcohol, a ver si es eso. Estoy hablando, claro, de la alegre pandillita: Alvy Singer, Luna Miguel, Antonio J. Rodríguez, Alberto Olmos, Ainhoa Rebolledo, Álvaro Colomer, Elvira Navarro, Gonzalo Torné, Jordi Corominas, Jorge Carrión, Matías Candeira, Lucía Lijtmaer, Juan Francisco Ferré, Robert Juan Cantavella, Miguel Espigado… Ellos, la generación Zambrapronolmos.

Reproducimos la conversación que esta mañana hemos mantenido con Recaredo Veredas, el director de la publicación recientemente fenecida.
Sargento.- ¿Ha muerto micro-revista? Cuéntame, el último artículo es de 30 de julio.
Recaredo.- Estimada Margaret: No ha muerto, está tomando cañas. Por cierto, a ver cuándo nos tomamos otra paella en la Barceloneta, que lo pasé fenomenal, aunque el final fuera luctuoso, luctuoso. Va a volver, por supuesto, pero no sé cuándo. Ahora mismo no tengo ni tiempo ni dinero. Cuando tan imprescindibles ambrosías regresen a mi vida micro-revista volverá. Puede ocurrir mañana o dentro de dos meses. No lo sé. Un saludo cordial, gracias sinceras por el interés
Sargento.- ¿Una paella en la Barceloneta? ¿Con quién me confundes, Recaredo? Dime otra cosa, ¿Para qué necesitas dinero? ¿Pagabas por artículo? ¿Cuánto? ¿Qué índice de lectura tenías? ¿Cuántas entradas al día?
Recaredo.- Te confundo con Cristina Fallarás, con quien me corrí una juerga apocalíptica en Barcelona hace unos años. Sí, pagaba por artículo. La cifra me la reservo. Era una cantidad escasa, pero digna. En cuanto a las visitas, eran variables. Algunos artículos podían llegar a 1000 visitas diarias y otros quedarse en 200. Como comprenderás, con tales dígitos y pagando, la rentabilidad -o el no palmar sin ganar ni un duro- resulta muy, muy complicada. La literatura es una actividad marginal, muy marginal. Más minoritaria que la danza contemporánea o la herpetología. Si una revista digital, exclusivamente literaria, quiere sobrevivir y, al mismo tiempo, contar con autores de calidad debe tener apoyos externos. Es decir, mecenas. O tal vez yo no he sabido -hasta la fecha- gestionar el proyecto. Veremos qué pasa con El Estado Mental, tal vez han encontrado la fórmula.
Sargento.- Yo vi, en alguna ocasión, publicidad en vuestra revista. ¿Qué dificultades has encontrado en la gestión de la publicidad? ¿No hay anunciantes? ¿No tienen dinero? ¿Buscaste un mecenas en alguna ocasión? ¿Fundaciones? ¿Por qué piensas que El Estado Mental puede estar en el buen camino? ¿Tiene Borja Casani -editor de EEM- un buen patrocinador/mecenas?
Recaredo.- La facturación mensual de publicidad nunca ha superado los 3 €. Te adjunto una de las facturas para que compruebes que no miento. No hay, al menos para pequeños medios como el mío, un pago fijo. Depende de los clics. Para que una revista digital consiga rentabilidad mediante la publicidad debe tener cientos de miles de visitas. Cientos de miles. Haz una regla de tres. Si la publicidad en internet supusiera beneficios reales los grandes medios, como El Mundo o El País, no tendrían problemas para sobrevivir. En cuanto a la búsqueda de un mecenas, lo intenté mediante amigos situados en agencias de publicidad, pero no conseguí nada. Además, es muy difícil conseguir un patrocinio con tan pocas visitas de inicio. Creo que El Estado Mental es un medio muy digno y ha salido con bastante fuerza, tanto en la web como en papel, asumiendo costes bastante altos, así que doy por hecho que tendrán a alguien que pague. No tengo el gusto de conocer a Borja Casani, pero sé que trabaja en periodismo cultural y gestión cultural desde hace décadas, así que supongo que sus contactos y la profesionalidad de su gestión serán mejores que los míos.
Recaredo Veredas acaba de publicar una novela, Deudas vencidas (Salto de página, 2014). El pasado viernes Care Santos la elogiaba (aquí) en EL CULTURAL. Obviando que Care Santos solo ejerce la crítica literaria para piropear, la novela no tiene mala pinta. Yo me la voy a leer. No tiembles, Recaredo, intentaré ser buena, aunque solo sea para competir por un pedacito de cielo con Care.
PD: Lo de sortear tu propio libro entre los nuevos suscriptores, Recaredo, un poco feo, ¿no? Más ahora que cierras.