MAGGIE SAID

Aprovecho que la sargento sigue durmiendo. A Margaret no le gusta que contemos cosas de su vida pasada, es muy modesta. Ustedes saben poco de ella: fundamentalmente que es una vieja petarda, gruñona y protestona; una especie de capitán Haddock, y que le gusta leer. En España no es nadie, pero en la cultura anglosajona nuestra Maggie es una celebridad. Para que lo entiendan, está al nivel de Marianne Faithfull y de Nico. Los más grandes poetas la han utilizado como musa y han compuesto sus odas para dejar constancia de la importancia e influencia de su persona y de su vida en las artes británicas y norteamericanas. ¿Recuerdan “Maggie`s Farm” de Bob Dylan? ¿Y el Maggie May de Rod Stewart? ¿Quién puede olvidar Maggie Mae de los Beatles?

 Nota: La canción “Maggie Mae” apareció en los títulos del disco Let it be deletreada de ese modo aunque el título correcto es «Maggie May». Se trata, en el caso de la canción que los Beatles interpretaron, de un vieja balada folk de la zona de Liverpool.

 La última artista -¡pedazo de artista!- en homenajear a la gran Margaret ha sido Natalie Merchant. La recordarán al frente del grupo 10.000 Maniacs. Ahora, en solitario, en su quinto álbum que acaba de llegar a nuestro país, publica una gran canción llamada “Maggie said” que describe a la perfección el estado de ánimo actual de nuestra sargento.

Escúchenla aquí.

Ya en su álbum anterior había una canción, “Maggie and Milly and Molly and May”, en parte dedicada a Margaret, pero esta nueva levanta acta con fidelidad de las reflexiones y las preocupaciones con las que nos atormenta en los últimos tiempos la sargento. Pesadísima, oiga.

Aquí abajo nuestra traducción. Para ver la letra original –más bonita, pero en inglés- (aquí).

 natalie merchant new album

Maggie said

Maggie dijo: » Cavad una tumba más profunda antes de que me muera. «
Maggie dijo: » Sólo estoy buscando un lugar donde pueda apoyar mi cabeza cansada.
No hay final perfecto, solo el tiempo justo para marcharse. «
Maggie dijo: «Ellos hacen trampas en el juego del amor. «
Maggie dijo: «Es una estupidez sentirse superior a todos aquellos que se hunden endeudados. Ganes o pierdas, amiga mía, es tan difícil abandonar la partida».
Si me paro a pensar, ¿qué he sacado de todo aquello?
¿Para qué sirvió? Dímelo.
Nada, nada, oh, nada, está claro.
Maggie dijo: «Es muy difícil encontrar el vellocino de oro para tejer luego mi fibra dorada. «
Maggie dijo: «Estás sermoneando a la chica del coro; no te estás jugando el cuello.
No hay riesgo, cariño. Por favor «.
Si me paro a pensar, ¿qué he sacado de todo aquello?
¿Para qué sirvió? dímelo.
Nada, nada, oh, nada, está claro.
Maggie dijo : «No dejes que se lleven ese halo de tu cabeza. «
Maggie dijo: » Veo que estas cambiando, chica ; no pierdas tu ternura.
¿Qué utilidad tendría, querida? Por favor. «
Si me paro a pensar, ¿qué he sacado de todo aquello?
¿Para qué sirvió? Dímelo.

¿Sirvió? Dime.
Nada, nada, oh, nada, está claro.

Natalie Merchant, 2014

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HAY QUE SER CUTRE, SEÑOR VALLCORBA

55 euracos que me he gastado en el libraco. El ladrillo -que salía a la venta hoy día 14- tiene 2057 páginas y las tapas son del grosor del papel de fumar. ¡Hay que joderse! Si lo cojo sólo con una mano se me dobla y parece que va romperse. No quiero imaginar el estado en que se encontrará cuando lo lea, lo subraye, lo manosee, me duerma encima de él -del libro digo-.

Me estoy refiriendo a Gente, años, vida (Memorias 1891-1967) de Iliá Ehrenburg, editado por Acantilado y traducido (íntegro, sin cortes y censuras) directamente del ruso por Marta Rebón.

Hace 5 años me compré Los ensayos de Michel de Montaigne y me gasté 58€. Eran 1728 páginas y en aquella ocasión el señor Jaume Vallcorba, director editorial de Acantilado, tuvo a bien publicarlo con tapa dura, como dios manda cuando se trata de un volumen de esas dimensiones y peso. Mi libro de Montaigne se conserva perfectamente a pesar del trote que le he dado.

El señor Vallcorba sabe perfectamente que las memorias Ehrenburg, intelectual y periodista ruso que estuvo presente en todo jaleo de importancia del siglo XX (del a revolución rusa a la guerra civil española pasando por…), tienen un público determinado y fiel que no vamos a dejar de comprarlas por una mala edición. Muy feo, don Jaume.

Entiendo que el trabajo realizado por Marta Rebón, la traductora, ha sido titánico -hace dos años hablé con ella y estaba ya enfrascada en esta tarea-. Comprendo que el libro no va a ser un best seller y que el volumen de ventas previsto no permite un precio más bajo. Pero si se tiene una editorial como Acantilado -posicionada como high quality– y si se respeta al lector fiel, no se le hace esto de sacarlo con dos folios mal pegados como portada.

Muy feo, señor Valcorba.

Ilía Eherenburg: Su nombre se relaciona, en primer lugar, con el intelectual que colaboró sin reservas con el régimen soviético, y, en segundo lugar, con su amigo Vasili Grossman, con el que escribió, en colaboración con terceros, el terrible El libro negro. Novelista criticado en su país, en 1932 aceptó ser corresponsal del Izvestia en París, convirtiéndose en un relevante periodista oficial que describía a Stalin como «un capitán que permanece junto al timón … con el viento de costado, mirando la oscuridad profunda de la noche … con un enorme peso sobre sus hombros». Sus memorias, escritas al final de su vida y que hoy presentamos por primera vez íntegras al lector español, son un documento de primer orden para conocer aspectos fundamentales de la convulsa historia del siglo XX. Aunque incómodas para el régimen soviético (hasta 1990 no fueron editadas enteras y sin censura), no dejan de ser los recuerdos de alguien que, en su relación con los más relevantes intelectuales europeos, intentó atraerlos a la propaganda del comunismo. Y, a su vez, fueron también, como recuerda Nadiezhda Mandelstam, «el único de sus libros que desempeñó un papel positivo en su país», porque—afirma—abrió los ojos a una minoritaria intelligentsia.

Más sobre Ehrenburg (aquí)

ACTUALIZACIÓN A DÍA 15 DE MAYO DE 2014

Cuando me pongo a leer un nuevo libro -más si me ha costado ¡¡55€!!- lo hago desde la primera página. Me refiero a que leo la contra tapa, la introducción y esa página tan importante en la que aparecen los datos de la editorial, el título original (en este caso en cirílico), el ISBN y, cuando sea el caso, las fechas de las ediciones en el lenguaje original. En esta importante sección se puede ver también si el libro ha recibido, para su edición, alguna ayuda de organismos oficiales.

Resulta -¡atentos!- que este libro de memorias de Ilía Ehrenburg ha sido premiado con 2 subvenciones 2.

En 2012, el Ministerio de Educación y Cultura le concedió la nada despreciable cantidad de 5.102,34 €. Lo pueden comprobar en este PDF que publica todos los años el ministerio con los nombres de las editoriales y la cantidad concedida a cada libro. No busquen por «Acantilado», háganlo por «Quaderns Crema» razón social de la empresa. (nº de beneficiario: 471)

Además hay otra subvención. Les transcribo el texto que figura en la citada página del libro: «Este libro ha recibido una subvención de la Mikhail Prokhorov Fundation (programa de traducción TRANSCRIPT)». Aquí no hemos podido encontrar la cantidad en € recibida.

Por todo esto, me retracto. En el «post» decía que sabiendo que este libro no iba a tener muchos lectores, era comprensible que el precio estuviera en 55€. Pero ahora que sabemos lo de las subvenciones, no nos parece de recibo sacar el libro tan mal editado -tapa blandísima- y además tan caro.

¿Es este precio ¡¡55€!! coherente con una política de subvenciones que de verdad ayude al fomento de la cultura?

Digo.

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FLM14: El cartel

El eficiente equipo de PRENSA de La feria del libro de Madrid está formado por cuatro chicas guapísimas y elegantísimas (más elegantes que las escritoras de bestsellers que aparecen en las revistas). Se llaman Lola Ferreira, Isabel Lerma, Lucía Cobos y Isabel Gómez Rivas. ¿Cuatro mujeres? ¿Guapas y elegantes? ¿Serán ellas las integrantes de Patrulla de Salvación?

Nos acaban de mandar el cartel de la próxima Feria del Libro de Madrid (FLM) que se celebra donde siempre (El Retiro) entre los días 30 de mayo al 15 de junio.

El cartel –muy chulo- ha sido realizado por Santiago Miranda (Écija, 1947).

Premio Nacional de Diseño en 1989, el jurado destacó de Santiago Miranda «su talento y su activa representación, en el mundo, de la vitalidad del nuevo diseño español». Reconocido por sus trabajos para Olivetti y por ser el responsable de la iluminación de la Expo-92 de Sevilla, ha compatibilizado el diseño con la docencia (ha dado clases en el Instituto Politécnico de Milán y ha formado parte del Comitato Scientifico del Istituto Europeo di Design de Madrid y del Máster en Diseño de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla). En 1995 se le concedió el Premio Andalucía de Diseño.

Esto opina Santiago Miranda:

“El libro no es decoración, es emoción, algo que siempre persigo en mis trabajos –señalaba desde Milán para una entrevista–. Y sé que los libros que se releen son los que se tienen materialmente. En un sábado de lluvia, no es ni parecido buscar un libro en tu estantería o en tu ordenador. Son experiencias radicalmente opuestas”. Trotamundos por trabajo y por pasión, reconoce en el libro digital el aliado perfecto para viajar: “no tanto para vivir”. “Leyendo también nos convertimos en viajeros. Encontrar libros es como encontrar personas: necesitas una estrategia. Del mismo modo que para acercarse a la pintura y a la música hay que visitar museos e ir conciertos, para acercarse a libros desconocidos hay que frecuentar las librerías: ya se sabe, una persona armada con un mapa es una persona armada de deseo.”

Y este es el cartel:

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MAGGIE WONKA y la FÁBRICA DE BEST SELLERS (2ª parte)

En la guerra como en la guerra. Cuando una se enfrenta a malvados tan poderosos como lo son nuestros enemigos está justificado utilizar medios no demasiado ortodoxos. En las últimas semanas una de nosotras ha tenido que hacer de lo que en el lenguaje técnico se llama “huele braguetas”. Samantha ha realizado un seguimiento completo, exhaustivo y, por supuesto, discreto de la vida privada de Lola Gulías, agente literaria. El resultado ha sido que las actividades de nuestra investigada no han cambiado lo más mínimo en los últimos años. Lola no tiene un chalet en Montecarlo ni conduce un deportivo rojo descapotable. Lola no cena todos los días en los mejores restaurantes de Barcelona ni tiene un yate de dos palos amarrado en el puerto. Lola Gulías, eso sí, ha abierto en 2013 una nueva agencia -con su nombre- y se deja a diario los cuernos trabajando. Lola tiene buen olfato, indudable, pero no conoce la fórmula –lo hemos comprobado- y por lo tanto no la ha vendido al señor Bezos (Amazon) a cambio de un buen montón de millones, que era lo que un confidente nos había soplado.

Sin Lola Gulías El tiempo entre costuras de María Dueñas (Temas de Hoy, 2009) no se hubiera editado y no hubiera vendido a día de hoy más de dos millones de copias. Hace siete años, Lola trabajaba en la agencia literaria de Antonia Kerrigan y fue la persona que pasó el manuscrito –recomendándolo como bueno- a Raquel Gisbert de Planeta. La historia posterior ya es conocida por todos.

El tiempo entre costuras es un mejor ejemplo de las últimas décadas de libro en el que confluyen millones de ventas y la buena calidad literaria. Y no estamos dando nuestra opinión subjetiva (perdón por la redundancia), sino que lo podemos demostrar científicamente y de hecho lo hicimos hace dos años. Patrulla de Salvación (aquí); (aquí) y (aquí) ha sido el primer medio de comunicación del mundo en publicar un riguroso “estudio científico” sobre esta novela que demuestra nuestra afirmación: ventas + calidad.

Los agentes

Cuando un libro es un éxito las editoriales se ponen todas las medallas. Ahora que ya se sabe que El tiempo entre costuras vende, que es un buen producto –que lo sigue siendo- es fácil invertir en una serie de TV y en una potente campaña de promoción. Pero hay que acordarse –nosotras, eso sí, tenemos la memoria de una veinteañera- de lo que se gastó la editorial en 2009 para apoyar la difusión de este libro: 1€ o ninguno.

Ahora nadie se acuerda de aquello. Los editores odian a los agentes, pero…

¿Qué hubiera ocurrido si la Dueñas –en 2008 sin experiencia alguna- envía su manuscrito directamente a la editorial o, peor, decide presentarlo al premio Planeta?

Hemos entrevistado a tres importantes agentes literarios sobre esto de los best sellers. Veamos.

Antonia Kerrigan concentra la mayor cantidad de superventas españoles por metro cuadrado en su cuadra de Barcelona. Allí pastan María Dueñas, Carlos Ruiz-Zafón, Juan Gómez-Jurado, Nieves Herrero, Elvira Lindo, Jorge Molist y Javier Sierra entre otros. Despues de recibir su opiniones tuve que pedirle permiso para publicarlas y me lo dio añadiendo que a estas alturas poco le importa lo que se diga de ella.

En referencia a esos autores de literatura literaria que no escriben best sellers responde doña Antonia:

¿Tú crees que si pudieran no lo harían? ¿Hay escritor al que no le importe el dinero? La verdad es que en nombre de ‘literatura seria’ se escriben muchas páginas ilegibles. No es fácil crear best-sellers y los que lo hacen tienen su mérito. ¿Quién dice que todas las grandes ventas están llenas de “trucos”. La buena ficción literaria también se vende y los autores de este género no se preocupan por su “prestigio”, ni adoptan poses intelectuales. Todos aquellos que mantienen que crear un best-seller es fácil, que lo prueben y lo demuestren. No perderán prestigio y a lo mejor se ganan un dinerillo. La verdadera pregunta es: ¿se metería Ian McEwan o Martin Amis con Ken Follet o Le Carré? Son ligas distintas y cada una tiene sus reglas y sus dificultades. Lo peor: las afirmaciones despectivas y el sentido de la superioridad.

Añade, Antonia K., una reflexión:

¿Tú crees que José Mª Merino querría escribir como Juan Gómez Jurado? ¿Crees que le importa que lo haga JGJ? ¿Crees que se compararía o que mirara despectivamente al best-seller? En el mundo de las letras también hay caballeros que conocen su realidad y tienen a bien aceptar otras.Los intelectualillos son los que matan. ¡Ay, la envidia!

Rob Hodgson, the Catcher in the Rye

Palmira Márquez, de agencia Dos Passos, gestiona los intereses de autores como Inma Chacón, Silvia Grijalba, Jesús Ruiz Mantilla, Paul Pen y Luisge Martí y tampoco se muerde la lengua:

Estoy segura de que ningún escritor, cuando escribe un libro, lo hace con la seguridad de que está escribiendo un superventas. Puede creerlo y desearlo, pero nunca tendrá las claves para conseguirlo, por más que crea poseerlas. ¿De qué hablamos cuando hablamos de superventas?, ¿solo de libros comerciales?, ¿y eso significa que son libros sin calidad literaria?, ¿Dónde quedan, pues los superventas siguientes: Soldados de Salamina, La fiesta del chivo…, y, por no extenderme mucho,Cien años de soledad? No. No es fácil hacer un best-seller. Si lo fuese, lo intentaríamos todos: autores, editores, agentes… Y si un autor de culto cambiara su estilo para hacer un libro comercial –y este término es muy peligroso usarlo- sí podría hacerle perder su prestigio, siempre y cuando rebajara tanto su nivel de exigencia…, pero, cuándo John Banville –autor de culto- escribe con el pseudónimo de Benjamin Black –venta masiva- sin perder la perspectiva, como diría Rosa en La Colmena, ¿qué podemos decir? Para mí, “la literatura seria” (que ya se dijo hasta la saciedad que lo serio puede ser lo contrario a aburrido) es con la que me he formado. Con “serios” como Cervantes, Dostoievski, Faulkner, Vargas Llosa, Borges, Cortázar, por ejemplo, auténticos superventas de calidad contrastada por millones de lectores.

Los auotores más vendedores de Guillermo Schavelzon son: Paul Auster, Carla Guelfenbein, Ines & Simón Ortega, Elena Piniatowska, Ernesto Sábato y Domingo Villas y tiene claro que los best sellers no se fabrican:

La prueba más obvia de que es imposible “fabricar best sellers” está en que el 90% de los libros que los editores más fuertes y comerciales lanzan al mercado, fracasa. Si la posibilidad de escribir y publicar pudiendo convertirse en un éxito existiera, los grandes grupos publicarían seis libros al año, no 200. Desde otro lado: dos tercios de los grandes best seller mundiales (desde Harry Potter y Ruíz Zafón a 50Sombras) fueron sorpresas imprevistas, libros que los editores contrataron con anticipos bajos, y con primeras ediciones (en el país original) de bajo tiraje. Eso lo dice The New York Times y Le Monde en sus análisis anuales.Sobre el “prestigio” de un escritor, prefiero no opinar, es otro tema.

Catcher In The Rye

Autores

María Dueñas y Lorenzo Silva han conseguido cuantiosas ventas con sus libros. ¿Tienen ellos la fórmula?

María Dueñas:

“Si todo fuera tan simple como aplicar una fórmula y unos cuantos truquillos, estoy convencida de que numerosos escritores de literatura seria (sic) se pasarían al bando enemigo. Pero incluso sin traicionar su esencia, también podrían convertirse en best sellers, porque el hecho de lograr un libro superventas no necesariamente implica una renuncia a la calidad. El bestseller no es un género monolítico, no existe un patrón uniforme: hay blockbusters con un penoso nivel literario, y hay éxitos comerciales de infarto con una excelente factura. Por citar el caso que todos tenemos en mente estos días, García Márquez despachó 30 millones de ejemplares de Cien años de soledad y, de paso, se llevó el Nobel. Salinger lleva vendidos más de 60 millones de The catcher in the rye; Nabokov, 50 de Lolita; Orwell, 25 de 1984… Y citando otros autores más contemporáneos, recordemos nombres como Jonathan Franzen, Paul Auster, Ian MacEwan o Kazuo Ishiguro, por ofrecer sólo unos cuantos ejemplos. Ninguno de ellos se cae durante una larga temporada de las listas de más vendidos cada vez que publican algo nuevo, manteniendo siempre su prestigio incólume. Si de verdad el asunto es tan sencillo, ¿por qué nuestros supuestos grandes literatos no lo consiguen también?”

Lorenzo Silva en referencia a la supuesta facilidad con que se escriben los best sellers:

No lo tengo tan claro. Lo que sí es cierto es que cuando alguien acierta a fabricarse una marca y ésa cala (lo que no está asegurado a priori), si uno es medianamente inteligente, puede mantenerla luego con provecho. Léase Ken Follett o Frederick Forsyth, o, proviniendo de la haute literature, el Benjamin Black fabricado por John Banville. Quien por cierto ha probado que hacer bestsellers no mermó su prestigio (o non troppo).

Estamos seguras de que Lorenzo nos perdonará por incluir este “off the record”:

Te respondo a vuelapluma y en corto porque mi día de hoy es duro y denso (los escritores que sobrevivimos como tales no andamos tocándonos el bolo, como cree alguno).

The Catcher in the Rye

 

Hay dos autores de mediana edad que no son facturadores de best sellers, pero a los que respetamos mucho. Se trata de Isaac Rosa y de Enrique de Hériz. Los dos han sido muy amables soportando a estas sus humildes servidoras y este es el fruto de las entrevistas:

Enrique de Heriz es un vendedor decente –ni mucho ni poco- pero en 2004 tuvo un gran éxito con su novela Mentira. ¡¡Usted no tiene ni puta idea sobre literatura en castellano, querido lector, si no ha leído esta novela!! Enrique de Hériz también fue editor en Ediciones B.

Nota: perdonen el exabrupto de la sargento en referencia a Mentira, la novela. La teníamos atada al árbol –como Asterix al bardo y el PP a Aznar- pero se ha soltado.

De Hériz:

Todo lo que pueda opinar al respecto tiene que ver con los años en que fui editor, experiencia que, por el tiempo transcurrido y los cambios sobrevenidos, bien podría estar más que obsoleta. La mayoría de los best-sellers huelen a fórmula, cierto. Pero en las librerías (y en los almacenes de las editoriales) hay literalmente miles de títulos cada año que tienen ese mismo olor y contienen exactamente los mismos elementos (que llamaremos “formularios”) y, sin embargo, no se han vendido. Se podría llegar a la conclusión de que, por ejemplo, una intriga histórica (a ser posible, aunque no es imprescindible, relacionada con el renacimiento) relacionada con una trama contemporánea por las consecuencias presentes de algunos delitos pasados es una fórmula segura. Y se puede presentar El código Da Vinci o El ocho como ejemplo supuestamente irrefutable. Pero la refutación existe y es evidente: en los almacenes de los mismos editores de esos ejemplos hay, como mínimo, centenares de títulos que, en distintos registros de calidad que quizá abarquen todo el espectro posible de etiquetas, de lo “literario” a lo “comercial”, replican esa fórmula y han sido objeto de esfuerzos similares de promoción, y sin embargo…

Cualquier planteamiento que pretenda relacionar criterios de calidad con criterios de éxito comercial (en cualquiera de los sentidos posibles de esa relación) está condenado al fracaso. Nadie tiene ni idea de qué quiere leer la gente hasta que la gente va y lo compra. Un escritor convencido de que es bueno porque sus libros se venden mucho es un pobre idiota; un escritor convencido de que es muy bueno porque sus libros no se venden es un idiota pobre. Sustitúyase si conviene, en ambos casos, “escritor” por “editor”.

Quizá estas preguntas, como las relativas a la existencia de Dios, puedan abordarse mejor por método de inversión: si tu novela tiene ciertas cosas (densidad, algo de experimentación formal, una cierta voluntad de indagar, una exigencia de participación activa del lector) es CASI seguro que no se convertirá en un bestseller. Pero el hecho de que carezca de las mismas (y por lo tanto sea, presumiblemente, fácil, obvia, plana, de lectura pasiva y muuuuuy entretenida) no te garantiza, ay de ti, que por lo menos se venda.

En cuanto a la última pregunta, querida Sargento –se refiere a si un escritor de culto perdería su prestigio en caso de hacer un best seller- , ni siquiera me atrevería a empezar a contestarla sin una previa definición del significado exacto de las etiquetas “prestigio”, “autor de culto”, “estilo”, “libro comercial” y “éxito”. Todas me parecen absolutamente vacías de contenido o, cuando menos, cargadas de un grado de subjetividad que hace inútil cualquier intento de aproximación pretendidamente seria. Incluso las palabras “libro” y “obra”, en estos tiempos, generan en mi mente aturdida y confusa una extraña incomprensión.

[The_catcher_in_the_rye.jpg] 

Isaac Rosa es autor de libros tan buenos como El vano ayer, La mano invisible y la reciente La habitación oscura. Precisamente –y perdonen por la confidencia. ¿Hay niños?- nos conocimos en la citada habitación. Esto es lo que Isaac tiene que decir:

No, obviamente no –sobre si es fácil hacer un libro superventas-. Si fuese tan fácil, habría muchos escritores de «literatura seria» publicando libros en plan segunda marca, con o sin seudónimo, pues a nadie le amarga un best-seller. No sé si me considerarán un escritor de «literatura seria», pero en caso afirmativo, juro que intentaría escribir un superventas si tuviese la fórmula, pues tengo muchas facturas que pagar cada mes.

No tengo ni idea de cómo se escribe un libro de éxito masivo, como tampoco sé escribir un buen libro infantil. Y no estoy comparando la literatura superventas con la literatura infantil (en el sentido de que los lectores de aquella fuesen como niños, qué va). Lo que quiero decir es que tanto una como otra tienen sus propios códigos, y por saber escribir una novela «seria» (lo que quiera que entendamos por tal) no te hace necesariamente capaz de escribir en otros registros.

Me parece cómica la sola idea de un escritor de ambición artística que un día decide «voy a rebajar mi estilo, voy a usar unos truquitos, y ya verán qué pelotazo…» Esto no es el cine, donde un autor minoritario y exquisito sí puede filmar un blockbuster de superhéroes. Pero en el cine la técnica está mucho más codificada que en la literatura, y además entran en juego guionistas, productores y todo un equipo que sabe del tema.

Dicho lo cual, sospecho que el «know-how» del asunto, caso de existir tal cosa, estaría más bien en manos de editores y agentes, antes que de escritores. Por supuesto hay autores que tienen un instinto narrativo válido para construir historias que gusten a millones, pero no suele bastar con eso, y entran en juego otros factores que tienen que ver con los lectores, con el mercado, con la promoción, con los temas del momento, con modas y memes, con ondas expansivas y efectos mariposas, con la suerte incluso, y que aunque haya no pocos casos de obra prefabricada que triunfa, hay un elemento de incertidumbre importante. Tampoco a los editores suele funcionarles la mayoría de las veces lo de «venga, vamos a fabricar un best-seller».

Un autor de culto perdería el prestigio si hiciese un libro de intención comercial que fuese un fracaso de ventas. En caso de ser un éxito, su prestigio estaría a salvo, que el éxito lo disculpa todo.

En la tercera parte de este reportaje: los autores jóvenes y los editores. Ah!… y los periodistas.

La 1ª parte de este reportaje (aquí).

ACTUALIZACIÓN A 14 DE MAYO DE 2014

Se acaba de publicar en castellano Nos vemos allá arriba de Pierre Lamaitre (Salamandra, 2014). Este libro recibió el pasado noviembre el premio Goncourt, el más prestigioso de las letras francesas. La novela, sobre la I guerra mundial, tiene muy buena pinta -hablamos en serio- y la compraremos esta misma tarde. En los medios de comunicación ya ha comenzado el bombardeo y se vende como «literatura popular en el mejor sentido de la expresión». Tiene gracia.

Lean el párrafo final de la sinopsis de esta 1ª edición en castellano:

En una brillante fusión de literatura popular y alta literatura, Pierre Lemaitre ha creado una trepidante historia que progresa al ritmo de una trama detectivesca. Integrando con maestría elementos de géneros tan diversos como el relato de aventuras, el drama psicológico, la crónica social y política y el alegato antibélico, la narración es un derroche de humor, rabia y compasión que sin duda cautivará a todo tipo de lectores.

La señora Sigrid Kraus, directora editorial de Salamandra, no tiene un pelo de tonta y sobre eso de vender le da mil vueltas al mejor comercial del mundo. Comprobaremos con su lectura si esto de «brillante fusión de literatura popular y alta literatura» es cierto.

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MAGGIE WONKA y la FÁBRICA DE BEST SELLERS (1ª parte)

A comienzos de este año se publicaba que científicos americanos habían descubierto el secreto para escribir best sellers. Decía el ABC -copiando del Telegraph– que los estudiosos habían desarrollado un algoritmo que predecía, con un 84% de fiabilidad, el éxito de un libro. La Patrulla de Salvación necesita fondos para ganar la guerra, que se está haciendo demasiado larga. No tenemos sponsor ni mecenas y luchar con las grandes editoriales, los medios de comunicación mentirosos y los malvados críticos literarios es cada día más costoso. Acuciadas por las deudas y la necesidad de renovar nuestro armamento nos aprendimos la fórmula y escribimos entre las cuatro una novela aplicando el método de los citados científicos. Nos ha salido una novela histórico-romántica con mucho sexo y con asesinos en serie. En nuestro libro los asesinos se enamoran perdidamente de los sacerdotes medievales sacrílegos (en teoría del opus) y las princesas -por amor- azotan y obligan a ponerse cilicios a los miembros de una secta satánica que tiene su inspiración en la Divina Comedia y en la Constitución de Cádiz de 1812. Hay también una investigadora mujer. Nuestra obra se publica en breve, pero no confiamos en que nos saque de pobres. Se la hemos mostrado –la novela- a nuestra amiga Antonia Kerrigan –agente de los mejores escritores de best sellers de España (Dueñas, Jurado, Ruiz-Zafón…)- y nos ha dicho que vamos a vender menos que una ficción romántica escrita de puño y letra por Paquirrín. Es por eso que hemos organizado este trabajo de investigación. A ver si entre todos –como si fuéramos alquimistas- encontrábamos la dichosa formulita.

Todo es por una buena causa. Quédense tranquilos porque los millones de euros que recaudaremos con la nueva novela que vamos a escribir –ahora que ya conocemos la fórmula- los gastaremos en nuestra cruzada para la defensa del Libro y la buena literatura. Ni un céntimo será invertido en bebidas espirituosas y juergas en África. Por estas que son cruces. ¿Verdad, Margaret?

Agradecemos la participación –con sus opiniones- de los escritores Antonio Muñoz Molina, María Dueñas, Isaac Rosa, Enrique de Heriz, Lorenzo Silva, Fernando Sánchez Dragó, José Sanclemente, Silvia Grijalba (de paisano), Flavia Company, Juan Soto Ivars, Daniel Jándula, David Pérez Vega y Ainhoa Rebolledo; de los periodistas Fernando Clemot, Sergio Vila-Sanjuán,  Milo Krmpotic y Jordi Corominas i Julián; de los críticos literarios Carlos González Peon (La Medicina de Tongoy), José María Guelbenzu y Robert Saladrigas; los editores Blanca Rosa Roca (Roca editorial), Luis Solano (L. del Asteroide) y Jan Martí (Blackie Books); los agentes literarios Antonia Kerrigan, Palmira «Dos Passos» Márquez y Guillermo Schavelzon y del  lingüista, editor, articulista y escritor José Antonio Millán.

Introducción

Hay algunos prejuicios en el mundillo literario en referencia a este asunto de los best sellers. Ahí va un puñado de ellos:

1.- Escribir un libro comercial es fácil y sus autores merecen menos respeto y prestigio que los autores de literatura literaria.

2.- Gracias a que los editores publican novelas malas pero muy vendedoras pueden al tiempo editar libros buenos de pensamiento y narrativa literaria. Los segundos subvencionan a los primeros.

3.- El lector tipo de best sellers es una persona inculta y poco informada y el “buen lector”, el que los escritores serios respetan, es el de literatura literaria.

4.- En España no hay más de 10.000 “buenos lectores”.

5.- Las opiniones de un autor de best sellers tiene menos importancia y calado que las que emite un escritor de literatura literaria. Por eso los primeros publican en suplementos y revistas de mujeres y los segundos en suplementos más serios.

6.- No se puede ser autor de best sellers y, al tiempo, de literatura literaria. Hay una clara línea roja que separa ambos campos y quien la cruza no puede volver atrás.

Para desmontar –o no- estos prejuicios, en los próximos días iremos desgranando las opiniones de nuestros insignes colaboradores. Les avisamos que algunos de ellos han mentido en sus declaraciones como bellacos. Forma parte del juego, claro. Lean entre líneas, ya verán qué divertido.

Best sellers genuinos y secuelas

Para centrar el tema nada mejor que hablar con uno que sabe:

Al escritor y periodista Sergio Vila-sanjuán lo pusimos entre la espada y la pared. Teníamos claro que este trabajo sin contar con su ayuda era como jugar al futbol sin balón. La sargento Margaret ha tenido que prometer a don Sergio algunas cosas. Pero todo sea por el libro. Además, a estas alturas la sargento tiene poco que perder.

Sergio Vila-Sanjuán es director de suplemento Cultura/s de La Vanguardia y autor de varios libros de entre los cuales destaca Código Best Seller (Temas de Hoy, 2011). En este ensayo, que en breve vuelve a editar Alianza, se reflexiona sobre los libros más vendidos de la historia y se analiza los puntos fuertes por los que llegaron a tantos lectores. Por su interés reproducimos íntegra la respuesta que Vila-Sanjuán nos dio hace un par de días:

“Lo primero que hay que hacer es diferenciar los best sellers genuinos de las secuelas. Los primeros son los que marcan grandes cambios de tendencia en el mercado editorial y se caracterizan por un tema original, que nadie había abordado hasta entonces, generalmente producto de una larga obsesión del autor. Las secuelas se definen por todo lo contrario, lo que hacen es parasitar la renovación generada por los genuinos superventas. Los primeros son muy interesantes culturalmente mientras que los segundos son fenómenos oportunistas. Best sellers genuinos son Lo que el viento se llevó, El señor de los anillos, Matar a un ruiseñor, Cien años de soledad, El padrino, Papillon, Chacal, El nombre de la rosa, El perfume, Parque Jurásico, Harry Potter y la piedra filosofal, La sombra del viento o El código Da Vinci. En todos estos casos se da la aportación original de un universo personal que consigue conectar con un público amplísimo, renovando el imaginario del momento, al que enriquecen con una aportación de simbolismo. Es absurdo considerar estas obras como productos de marketing ya que ningún publicitario podría haber previsto previamente que iban a funcionar.

En el campo de los best sellers genuinos podemos detectar varios subgrupos: Libros que mueven conciencias (La cabaña del tío Tom, Canción de Navidad, Sin novedad en el frente), Grandes frescos históricos (Ivanhoe, Los tres mosqueteros, Los cipreses creen en Dios, Los pilares de la tierra, El médico), Fábulas y relatos simbólicos (El Principito, El alquimista), Folletón y sus herencias (de Los misterios de París a Harold Robbins), Románticos (Love Story, Los puentes de Madison), Eróticos (Emanuelle, Las edades de Lulú, Cincuenta sombras de Grey), Intriga (de Conan Doyle a Stieg Larsson), Superación de la adversidad (Kon Tiki, Viven), Historias de médicos (La historia de San Michele) de abogados (de Perry Mason a John Grisham), Best sellers cultos (Stefan Zweig, El guardián entre el centeno, Milan Kundera, Marguerite Duras, Jostein Gaarder), Autoayuda (Como ganar amigos e influir sobre la gente), Gastronomía (Las recetas de Simone Ortega), infantiles y juveniles (Enid Blyton, J.K. Rowling, Crepúsculo…).

Desde un punto de vista de enfoque y estructura, ¿hay rasgos comunes? En los best sellers de narrativa suele encontrarse: vocación de universalidad y lenguaje claro (tiende a primar el contenido sobre la forma). Estrategias para conseguir una lectura amena, con dosificación de la intriga y tendencia a terminar en clímax las partes más significativas de la obra. Tono positivo: prima la tesis de que el ser humano es capaz de sobreponerse a su destino y modificarlo (son muy raros los best seller nihilistas). Incluso en los best sellers de no ficción prima la narratividad, la voluntad de presentar los hechos como relato, con profusión de anécdotas. Hasta aquí la teoría.

En la práctica conseguir un best seller genuino es algo que no puede planificarse. O sale o no sale. Un autor tiene algo que contar y en ciertas, afortunadas ocasiones, logra una gran incidencia entre los lectores. O uno ha nacido para esto, o no ha nacido. Embarcarse en secuelas, por el contrario (sobre templarios, vampiros o relaciones SM) sí está al alcance de cualquiera, aunque me temo que no es un empeño que de mucho brillo.”

Expertos

En Patrulla de Salvación, por motivos obvios, la veteranía es un grado. De entre todos los entendidos que han respondido a nuestras preguntas hay cinco, además del ya citado, que por su experiencia; sus amplias y profundas lecturas y sus conocimientos, merecen un respeto. Estoy hablando de los escritores Antonio Muñoz Molina y Fernando Sánchez Dragó; de los críticos Jose María Guelbenzu y Robert Saladrigas y del sabio del mundo de los libros llamado José Antonio Millán.

Antonio Muñoz Molina no cree:

“que nadie pueda fabricar ex profeso un libro con la garantía de que será un superventas, salvo en casos muy particulares, autores que dieron con una fórmula de éxito por casualidad y luego la han repetido. Si los libros de éxito se pudieran programar de antemano todos los editores serían ricos. Y por otra parte la línea entre escritores literarios y comerciales no es tan clara como parece. Muchas novelas escritas con descarado oportunismo comercial no llegan a nada. Y a veces libros sólidamente literarios llegan a muchísimos lectores. No hay que olvidar que entre los bestsellers del siglo XX están Lolita y ElGran Gatsby, por poner dos ejemplos.”

Robert Saladrigas, que también es novelista y para nosotras el mejor crítico literario de España, está de acuerdo con el autor de El Jinete Polaco:

“En mi opinión (de autor) me siento incapaz de escribir un buen best seller. Veo muy difícil construir libros de la calidad de Chacal de John Forshyte, ¿Arde París? de Collins y Lapierre o El padrino de Puzo, por solo poner tres ejemplos de libros que respetan las reglas del género, obligan a ser leídos casi sin darse un respiro y han sobrevivido al tiempo y las modas. ¿Cómo se hace eso? ¿Basta con dominar los “trucos” de los especialistas? Sinceramente no lo puedo creer. Permíteme que insista: proclamo mi incapacidad – o impotencia – más absoluta. ¡Ah¡ Sigo admirando a tipos como Le Carré, sobre todo el de la primera época de George Smiley y la guerra fría. ¿Es o no es un gran autor?”

El profundo conocedor del mundo del libro que es José Antonio Millán, desde otro punto de vista, coincide:

“La idea de que se puede escribir un bestseller encierra al menos dos ingenuidades. La primera: que una obra literaria puede descomponerse en sus elementos para luego crear otra, como si de una figurilla de piezas de Lego se tratara. Segunda: que sabiendo qué obra ha triunfado en un momento dado, puede hacerse otra que arrolle en otro, siendo así que cada tiempo tiene sus caprichos y gustos incomprensibles, y si no, ahí está «Intemperie» para demostrarlo.

Y aun si fuera cierta una y otra cosa (que del análisis de una obra puede brotar la escritura de otra, y que el éxito de un año ilumina las ventas de los posteriores) la creación de un «bestseller» es tarea fatigosa e incluso cara, como demuestran los agradecimientos del último Follet, que ha debido de gastar una millonada en pagar a researchforwriters.com por los datos que luego, torpemente hilados, empaqueta y vende como «novela».

Siga, siga cada uno transitando su propio camino, no sea que por alcanzar el ajeno se pierda el primero y no se llegue nunca al segundo.”

Fernando Sánchez-Dragó, sin embargo, afirma que hacer un best seller está “tirado”. Nos hubiera sorprendido si responde de otra forma:

“Los bestsellers son casuales. Hay libros que reúnen todos sus ingredientes y, pese a ello, no llegan a venderse. Con eso quiero decir que es hacedero, para un escritor serio, escribir uno ateniéndose a su consabida fórmula y degradando su dignidad literaria, pero eso no le garantiza el éxito popular. Escribir un bestseller es tirado si tienes un mínimo de oficio. ¿Se dejaría en esa gatera los pelos de su prestigio un escritor de culto? Depende. Hay casos en los que eso no ha sucedido. Si confesara públicamente por qué lo ha hecho, quizá se salvase de la quema, pero su amor propio (ahora los cursis lo llaman»autoestima») no volvería a levantar cabeza. Mala inversión es ésa. Yo, como Bartleby, preferiría no hacerlo para salir de pobre, por mucho que la crisis me muela las costillas. Un escritor de verdad que se presta a ese juego deja de ser escritor para convertirse en tahúr.”

Dejamos para el final la opinión de José María Guelbenzu porque seguro que para ustedes, queridos lectores, que aman el morbo y el escándalo, será la más sabrosa:

«Yo creo que escribir “a intención” un best-seller es harto difícil y la prueba es la cantidad de ellos que lo intenta y los pocos que lo consiguen. Un autor literario puede intentar imitar el estilo del superventas, pero difícilmente logrará un buen resultado porque se necesita hacer un ejercicio de hipocresía demasiado violento. Lo que sí puede ocurrir es que un buen libro sea best-seller: tiene que ver con la feliz e inhabitual coincidencia de escribir sobre algo que está en el ambiente, que se siente venir (fue el caso de “Cien años de soledad” para una sociedad necesitada de imaginación). Pero, a fin de cuentas, cada autor define a su público con su estilo y su estilo es lo que lo singulariza. Lo que viene detrás depende de las circunstancias. Fabricar un best seller también se hace incluso desde el interior de las editoriales, un trabajo de equipo bajo el nombre inventado de un autor inexistente o bajo una cara conocida que se presta. En fin, que para enriquecerse yo recomiendo el narcotráfico, el pufo financiero o la política entendida como uno mismo. Es más eficaz y requiere menos presión.

Repreguntado por la sargento sobre eso de que “se puede hacer un best seller desde dentro de las editoriales” Guelbenzu, que además de crítico y novelista ha sido editor y está casado con una editora, respondió:

No puedo dar datos, pero es verdad que hay best sellers que se escriben a varias manos o que los escribe un autor y en la editorial se lo pulen y re-trabajan hasta que queda todo lo comercial que se desea. Lo cual no me parece mal, es una fórmula como otra cualquiera. Ahora, de ahí a la Literatura hay un abismo; no sé si seguirá siendo así en el futuro.

Las negritas son mías. Of course.

Nota: mañana, o pasado, podrán leer las opiniones de verdaderos creadores de best seller, como María Dueñas y Lorenzo Silva; de los agentes literarios más importantes de España: Antonia Kerrigan, Palmira «Dos Passos» Márquez y Guillermo Schavelzon; y demás fauna literaria.

Otra nota: Más portadas de Lolita (aquí)

La 2ª parte de este reportaje (aquí).

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ENCUENTRE LAS SIETE DIFERENCIAS

¿En qué se diferencia una escritora de best sellers americana como Donna Tartt de las novelistas superventas españolas?

1.- Donna Tartt, a sus 50 años, ha escrito sólo tres libros; nuestras novelistas paren como conejas.

2.- Donna Tartt dedica diez años a escribir sus novelas; nuestras chicas –las que realmente escriben sus libros- emplean en media un año y 1/2.

3.- Donna Tartt, entre libro y libro, desaparece de la escena mediática; en España no hay revista ilustrada sin foto de escritora “de éxito” ni coctel sin Carmen Posadas. [Hay un estudio de Salvation Patrol Research Institute que constata que nuestras autoras, en media, han cogido 5 kilos en los últimos 2 años. Este estudio fue encargado por las casas de modas para ajustar las tallas. Para cuando prestan ropa en los reportajes «periodísticos«.]

4.- Donna Tartt, en periodo de promoción, solo concede entrevistas; la alegre pandilla está para lo que haga falta. Por ellas que no quede. Si hay que salir en El Hormiguero…

5.- Donna Tartt siempre aparece en las fotos con su traje negro de hombre y su camisa blanca; las nuestras derrochan elegancia.

6.- Donna Tartt ha recibido el premio Pulitzer de ficción 2014; nuestras autoras reciben continuamente el Planeta, el Nadal, el Fernando Lara…

7.- De los 10 años que Donna Tartt emplea en escribir su libros salen maravillas como El secreto (Lumen 2014; 1ª ed. 1992) y El Jilguero (Lumen, 2014); del esfuerzo de nuestras chicas resulta….

Estoy muy vieja y cansada… Ha sido una vida muy dura y ajetreada ¿Me puede alguien traer un gintonic?

Donna Tartt

Carmen Posadas Marta Robles (L) and Carmen Posadas attend the Telva Awards 2011 at Palacio de Montalban on October 24, 2011 in Madrid, Spain.

Carmen Posadas y Marta Robles

Donna Tartt justifica el tiempo que emplea para escribir una novela diciendo que «si yo no me divierto escribiendo , la gente no va a divertirse leyendo». ¿Será que nuestras escritoras de bestsellers se divierten más siendo escritoras que escribiendo?

La frase de Tartt entrecomillada en el párrafo anterior está traducida por la wiki de un artículo aparecido en The Telegraph (aquí) el 9 de dic. de 2013: “So many people say to me, why don’t you write books faster? And I’ve tried to, just to see if I could. But working that way doesn’t come naturally to me. I would be miserable cranking out a book every three or four years. And if I’m not having fun writing it, people aren’t going to have fun reading it. I don’t want it to be just some little amusement-park ride. I mean, what’s the point of doing that?’

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¡QUÉ VERGÜENZA, TÍAS! o también titulado: ¡NIÑAS…, AL SALÓN!

«CARMEN POSADAS VISTE TRAJE DE CHAQUETA DE HUGO BOSS. MARTA ROBLES CON VESTIDO DE CHISTIAN DIOR, PANTALÓN Y CINTURÓN PROPIOS. DOLORES REDONDO VISTE CAMISA Y PANTALÓN DE PEDRO DEL HIERRO. JULIA NAVARRO POSA CON CAMISA DE HUGO BOSS, PANTALÓN DE STELLA MCCARTNEY PARA JUST ONE Y SALONES DE BOTTEGA. CARMEN AMORAGA LLEVA VESTIDO DE ASPESI, CLARA SÁNCHEZ CON AMERICANA DE MAX MARA, TOP DE ESCADA, PANTALÓN DE MARELLA Y ZAPATOS DE MAX MARA. SILVIA GRIJALBA LLEVA VESTIDO DE MAX MARA, ÁNGELES GONZÁLEZ-SINDE CON VESTIDO DE FLORES DE PEDRO DEL HIERRO

Nota: estos textos de arriba aparecen en los márgenes de las fotografías que ilustran el reportaje que hoy publica la revista «femenina» llamada YO DONA y que, titulado «Los libros son suyos» (aunque en EL MUNDO.es el título del reportaje es «Literatura con nombre de mujer»), intenta hacer un retrato actual de la literatura de éxito española escrita por mujeres.

Les voy a confesar algo: una de nuestras patrulleras -Josephine-, en la vida civil, es una novelista española con éxito. Josephine, bueno, la que respira debajo de ese seudónimo, también recibió una invitación para figurar junto a las escritoras que aparecen  posando en este reportaje. Josephine se negó cuando se le dijo que todas ellas usarían ropa cedida por marcas comerciales de lujo y que el nombre de esas marcas aparecería en el reportaje. Josephine argumentó que ella tenía ropa propia y que no necesitaba que nadie le prestara nada.

Josephine hoy me ha dicho que después de leer y ver el reportaje se alegra mucho más de haber tenido la cabeza fría y no haberse prestado al montaje. No le parece coherente a Josephine que si en la entradilla del reportaje se dice que «La literatura femenina ha muerto, viva la literatura escrita por mujeres» y que «las ocho exitosas autoras reniegan de etiquetas de género» aparezcan sus ocho compañeras enfundadas en caros trajes, pintadas como puertas y mejoradas -el maquillaje no fue suficiente- por el photoshop.

Carmen Amoraga y Clara Sánchez.

Añade Josephine que si se pretende dejar claro -como dice Julia Navarro- que «No hay absolutamente ninguna diferencia entre literatura que hagan hombres y mujeres», qué cojones hacen las ocho autoras -todas ellas hembras- ahí posando como si fueran….

Josephine afirma que ya no es feminista pero que sí conserva su dignidad -como persona, como mujer y como profesional-. Y que esa dignidad le permite mirarse al espejo por las mañanas y no sentir vergüenza.

Josephine se apena y se entristece porque reportajes como este, posados como estos, hacen pensar a las españolas que una escritora es más un escaparate, un maniquí, o simple y directamente una marca comercial, que una persona respetable que con mucho esfuerzo se gana el pan de cada día de forma honrada.

La literatura, la de verdad, no tiene nada que ver con todo esto. Por suerte.

¡QUÉ VERGUENZA, TÍAS!

Pinchen en el enlace «Los libros son suyos» y admiren lo guapas y elegantes que son nuestras más destacadas escritoras. ¿Escriben bien? No lo sé. Pero elegantes…

Para quien quiera más: en ese enlace, pinchando en la primera foto, pueden ver un video con las declaraciones de las entrevistadas.

ACTUALIZACIÓN A 11 DE MAYO DE 2014

No se pierdan esta entrevista con Luján Arguelles. Aparece hoy en el suplemento XL Semanal del ABC. Luján Arguelles es la presentadora de ¿Quién quiere casarse con mi hijo? , reallity show del canal CUATRO de TV. La chica ha tenido tanto éxito con su programa que desde editorial Planeta le han encargado un libro: «Cenicienta llevaba tacones de 15 centímetros». Un trocito de interview:

XLSemanal. ¿Se ha quedado a gusto con esta experiencia literaria?

Luján Argüelles. ¡Me he quedado con ganas de más! ¡Si me dejaran a mí con mi tiempo, mi tranquilidad y mi cosa, me haría otro libro!

XL. ¿Sus amigas son como las describe: una ninfómana, una megapija, unafashion victim, otra rica riquísima…?

L.A. Todas son reales y lo que cuento nos ha pasado: desde el marido que te deja por una prostituta hasta el que te planta por ir con su madre a misa.

XL. ¿Sus amigas son como las de Sexo en Nueva York pero a la española?

L.A. Me encantaría porque el éxito que ha tenido esa serie es tremendo, pero no somos ni tan ricas ni tan fashion ni tan triunfadoras como ellas.

Me dirán ustedes que esto es un puro montaje comercial para vender aprovechando la popularidad del programa y la presentadora y que nada tiene que ver con lo que publican las 8 escritoras de arriba. Vale, ustedes son muy listos. Pero ¿qué diferencia hace en su mente una consumidora media de suplementos dominicales -bastante idiotizada después de años le lectura de estas revistas estúpidas que son el peor enemigo de la verdadera cultura- entre la señorita Arguelles y la Posadas cuando ve y lee entrevistas y reportajes del mismo estilo en los mismos suplementos?

Luego no vale quejarse de que a todas las escritoras se les pregunte por eso llamado «literatura femenina» y sin embargo a los escritores del sexo opuesto no se les cuestione por la «literatura masculina» . No somos idiotas.

 

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¿ES TAN FÁCIL ESCRIBIR UN BEST-SELLER?

En algunos círculos se afirma que es fácil para un escritor experimentado escribir un libro superventas. Algunos escritores dan a entender que si dejaran a un lado su estilo y las reglas que debe respetar todo autor que quiere hacer “literatura seria”, y utilizaran los “trucos” que usan los creadores de libros comerciales, no tendrían dificultad en fabricar una de esas obras que venden cientos de miles de ejemplares.

Por culpa de la crisis la administración central ha cortado las subvenciones; las editoriales han reducido los anticipos; las cajas de ahorro no sueltan un duro porque ya ni existen; las fundaciones privadas cada día están más tacañas; los periódicos y revistas han reducido la cuantía del pago de colaboraciones y las consejerías de cultura autonómicas no tiene dinero ni para comprar bolígrafos. Además de todo esto, cada informe anual del mercado que se publica, se puede constatar que se vende menos literatura en España. Esta es la situación. Así de secas están las antiguas fuentes de ingresos de nuestros escritores. Hay autores –tenemos constancia de ello, no exageramos- que están pasando hambre. Y no hablamos de jóvenes recién llegados. Podríamos citar los nombres y contar la historia reciente de algunos de esos escritores y ustedes se sorprenderían al saber en qué situación económica se encuentran.

La llamada literatura literaria no vende, eso está claro. Sin embargo, los best sellers cada día suponen un tanto por ciento más alto en la facturación de la editoriales. ¿Por qué algunos de nuestros escritores “de culto” se empeñan en continuar comiéndose los mocos –como único alimento- en lugar de modificar su estilo un poquito (o un muchito) para hacer un buen libro comercial que los saque de pobres? ¿Un escritor de “literatura seria” no puede hacer un best seller? ¿Se le condenará al infierno de los malos autores –donde descansan Vizcaíno Casas y Gironella- solo con intentarlo? ¿Tiene obligatoriamente que cambiar de nombre para hacerlo? ¿Tan importante es la posteridad para los escritores? ¿Tener tu nombre grabado en piedra en la ladera del monte Parnaso compensa el hambre que algunos pasan en vida?

¿Se diluye la calidad de un libro según asciende en la lista de los más vendidos? ¿Son calidad y ventas magnitudes inversamente proporcionales? Todos ustedes responderían con un rotundo «NO» a estas dos preguntas. Entonces ¿por qué de forma automática se desprecia entre los entendidos todo libro que alcanza el nº 1 de las listas?

¿Hay una lista de trucos y técnicas, a disposición de quien tiene un poco de buena mano con la pluma, para fabricar un best seller? ¿Me la puede pasar alguien aunque sea de tapadillo?

Esta mañana temprano hemos lanzado una investigación. Hemos preguntado sobre el asunto a los enterados y enteradas. Tenemos ya las respuestas de María Dueñas, Lorenzo Silva, Isaac Rosa, José Mª Guelbenzu, Flavia Company-escritores-; de Antonia Kerrigan, Guillermo Schavelzon –agentes- y de Jordi Corominas i Julian y Milo Krmpotic – periodistas. Nos han prometido su colaboración Sergio Vila-Sanjuan, Matilde Asensi y Fernando Clemot. Y hay otros y otras que aún no han dado señales de vida. ¿Se habrán muerto de hambre?

Vamos a trabajar todo el fin de semana y el domingo esperamos haber sido capaces de redactar el reportaje completo y publicarlo. Le hemos escondido la botella de ginebra a la sargento y colocado un cinturón de castidad a Daphne.

Nota: aprovechamos para meter un poco de prisa a los que, siguiendo con vida, aún no han mandado su respuesta.

 

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NOVELA cabrona SOBRE PREMIO LITERARIO

Edward St Aubyn es el autor de la maravillosa “Melrose series”, cinco novelas basadas en su propia vida y protagonizadas por Patrick Melrose, hijo de una familia rota de la más alta clase social británica, en las que los personajes deben lidiar/convivir con drogadicción –heroína-, alcoholismo, pedofilia… De esta serie de novelas, en castellano, solo hay publicadas Leche materna (Anagrama) y El padre (Literatura Random House, 2013), la última y la primera de la serie. Así somos de chulos en España. Pero tranquilos porque parece que Penguin Random House va a editar ahora toda la serie. El amigo St Aubyn publica en estos días en Gran Bretaña Lost for Words (Picador, 2014) una nueva novela sobre un tema totalmente diferente. El autor quedó preseleccionado (en la “short list”) para el Man Booker de 2006, el premio más prestigioso de Reino Unido. Parece ser que le jodió mucho no quedar el primero –con lo que el pobre sufrió durante su juventud, ya podían haberle dado el premio- y ahora, en venganza, ha escrito una novela sobre un premio literario que en la ficción llama “Elysian Prize”. Dedica las páginas de su libro a retratar con mucha coña a los miembros del jurado y a los escritores preseleccionados. Aquí, el The Guardian, han llegado a identificar con nombres y apellidos a los escritores y jurados reales que están debajo de los nombres ficticios que usa St Aubyn en su novela.

¿Para cuándo –me pregunto yo- una novela cabrona, como la de St Aubyn, sobre el premio Planeta? ¿Se imaginan ustedes lo bien que le quedaría, por ejemplo, a Lorenzo Silva ese libro?

-Estás muy equivocada, Margaret. Silva nunca lo va a escribir porque ya ha sido suculentamente premiado.

-Tienes razón, Samantha. Entonces ¿quién?

-Querida sargento: esa es una misión para Antonio Orejudo. ¿Recuerdas “Fabulosas narraciones por historias”? Orejudo lo bordaría.

-Es cierto, Samantha. Recuerdo cómo reseñaste (aquí) aquel divertidísimo libro. Señor Orejudo: esto es una orden. ¡Firmes!

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Andrew Wylie: “De ahora en adelante, más cigarrillos y menos Kindle”

Andrew “El Chacal” Wylie, el poderoso agente literario norteamericano, es el José Mourinho de la literatura. (Aquí) su última entrevista. Ni un pelo de tonto.

El año pasado estuvo muy enojado. ¿Cuál es su estado de ánimo hoy?

-Extraordinario.

-¿Por la marcha de la industria del libro, de su agencia…?

-La industria editorial anda bien, va a sobrevivir. Por un tiempo hubo gente que no estaba segura, y me incluyo, pero ahora estoy convencido de que va a sobrevivir y que le va a ir bien. Además, cuando la gente se entere de que leer un Kindle da cáncer Amazon va a perder participación de mercado.

-Veo que su bronca por Amazon no se ha suavizado.

-De hecho, sí. Ahora les tengo lástima. ¿Quién habría pensado que su aparato causa cáncer? La lectura digital entonces va a desaparecer y la edición en papel va a volver a crecer.

(…)

-¿Qué es esto del Kindle y el cáncer?

-¿No te enteraste?

-Bueno, tengo un Kindle. Si es verdad, me gustaría saberlo.

-De ahora en adelante, más cigarrillos y menos Kindle.

-¿Cuál es su opinión del mundo editorial en castellano?

-Tengo desde hace tres años una oficina en Madrid, donde estuve trabajando con el grupo Prisa. Déjame decirte que es una buena noticia para los autores y para la edición en general que Alfaguara ya no sea parte del grupo Prisa. Creo que la inestabilidad de Prisa ha sido dañina para la editorial.

 De izd. a dcha.: escritora Carol Blue, agente literario Andrew Wylie, editora Frances Coady, editora Nan Graham, escritores Siri Hustvedt and Martin Amis, autor editor Bill Buford, y Paul Auster, New York, 2014.

Más sobre Wylie: lean (aquí) en inglés A Fundamental Fight, el extenso artículo aparecido en el último número de Vanity Fair (edición norteamericana) donde, con motivo del 25 aniversario de la “fatwa”, o condena a muerte, que recayó sobre Salman Rushdie por su libro “Los Versos Satánicos”, se entrevista a todos los que lo apoyaron en aquellos difíciles años, entre ellos los escritores Martin Amis, Ian Mc Ewan y Paul Auster y su agente Andrew Wyle.

Nota: La foto de arriba pertenece a ese reportaje y fue realizada por Annie Leibovitz

 

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