«PROYECTO NOCILLA»: TO´ PA´ DENTRO DE UN TIRÓN

Lo que viene a continuación es casi todo fruto del copia/pega. No me sale de los huevos (¡uy, perdón!), de los… estos volver a utilizar mi postmoderna, ingeniosa  e inestimable prosa para contar las cosas de este chico llamado Agustín Fernández Mallo.

El próximo 25 de septiembre llega a las librerías de toda España y parte del extranjero un libro llamado Proyecto Nocilla.  No es un broma, pinchen en el link y lo comprobarán. No se trata tampoco, como alguien también puede sospechar, de la cuarta parte de la mundialmente conocida trilogía del chocolate con avellanas. «Proyecto Nocilla» es la reunión, la compilación de las tres «novelas» que componen la serie (Nocilla dream, Nocilla experience y Nocilla lab). El autor tiene en preparación «Nocilla WC» -y esto tampoco es broma- que se va a nutrir de los descartes, aquéllas páginas que desechó por su entonces baja calidad y que dado el éxito cosechado por la serie cobran, hoy en día, un valor nunca sospechado. Igual que aquellos discos de caras B de los Rolling Stones o The Bob Dylan Bootleg recordings. El que vale, vale. Y como dice la editorial con la modestia, contención  y timidez habitual de sus textos promocionales, las tres novelas son «El proyecto narrativo que revolucionó el panorama narrativo español». Habiendo puesto el listón tan alto, propongo que para la promoción de la próxima novela de Javier Marías utilicen la siguiente frase: «¡Acontecimiento de importancia mundial y trascendencia histórica! Alfaguara ha recibido un pedido de 100 ejemplares del próximo libro de Javier Marías para la librería del Cielo firmado por San Pedro.»

Para celebrar por anticipado tan relevante y revelador suceso hemos solicitado su colaboración a los humoristas y cómicos más señalados de la TV nacional. A todos ellos les hemos pedido un texto de homenaje a la obra culmen del castellano en el siglo XXI, al buque insignia de la literatura europea de nuestros días. Disfruten.

«Un disparo directo al corazón de la representación novelística tradicional. Una poética de la incertidumbre (como extraído de la física cuántica).»
J. Ernesto Ayala-Deep-Inside, Babelia

«Proyecto Nocilla son 576 páginas de droga dura. Leídas de golpe, sin descansar ni para ir a mear, te hacen entrar en un estado de trance post-épico-poético de la hostia. Mi experiencia con este libro fue, digamos, de carácter psicotrópicosexual . Cuando lo terminé me encontraba en un estado de enajenación tal que no sabía si las humedades en mis bajos fondos se debían a que me había corrido varias veces seguidas –soy multiorgásmica– o a que directamente me había meado encima. De gusto, claro. »

Patty Difusa, EL CULTURAL

«Lejos de acomodarse en su hallazgo, Fernández Mallo ha optado una vez más por el riesgo y la voluntad transgresora.»
Antonio J. Gil, Quimera

«Agustín Fernández Mallo merece ser el próximo Duque de Alba consorte. Jesús Aguirre -el de su última etapa- estaría orgulloso de él. Ya lo estoy viendo reinando en las letras españolas, como ministro -sin cartera- de Cultura, desde el Palacio de Liria (C/ Princesa). Si no le diera tiempo a casarse con la actual duquesa, que lo haga con su heredero. ¡Qué cojones! La cultura -la buena- al poder.

Belén Esteban, Tele5

Portada de Proyecto Nocilla

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UNA «HISTORIA DE LA ESCRITURA» INCOMPLETA

Queremos manifestar nuestra más enérgica repulsa y nuestra más irritada protesta ante los editores, directivos y dueños del grupo editorial Planeta. ¡Qué poco rigor, coñe! ¿Que hay que vender? ya lo sabemos. ¿Que esto es un negocio y las cosas están muy mal? también. Pero qué mínimo que molestarse un poco y actualizar los contenidos de un libro de historia cuando se lanza una nueva edición. Aunque sea en bolsillo, tú. Con los libros de texto para los escolares bien que se preocupan ustedes, los editores en general, cada año de cambiar de lugar los contenidos para que no sirvan los de los hermanos mayores, ¿eh, listillos?

-Oye, Margaret, me parece que estás equivocada. Yo no echo en falta nada en la nueva edición de Historia de la escritura de Louis-Jean Calvet que sale pasado mañana en bolsillo. Además se publica a un precio muy asequible…

-¿Cómo que no, Daphne? El libro lleva de subtítulo «De Mesopotamia hasta nuestros días» y no aparecen ninguno de los grandes escritores contemporáneos en castellano, la tercera lengua del mundo hoy en día.

-¿?

-¿Quieres que te lo demuestre? ¿Dónde están en esa historia de la escritura los nombres -¡qué menos que citarlos!- de Vicente Luis Mora, Jorge Carry-on, Eloy Fernández Porta, Agustín Fernández Mallo, Care Santos, Patricio Pron, Antonio J. Rodríguez, Andrés Barba, y cía.?

– ¡Dios!

(…..)

-¿Qué haces, Daphne?

-Estoy llamando a la clínica Betty Ford. A ver si tienen una plaza libre para volver a internarte. El verano, está visto, te ha sentado muy mal.

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¿SE PUEDE SER MÁS CURSI QUE CARE SANTOS?

Rompo el juramento que había hecho a mis nietos de no abrir el ordenador durante el mes de agosto porque, precisamente como abuela, me siento insultada. El asunto es de tal calibre, que considero que no sólo se me insulta a mí sino a todas las abuelas castellano parlantes. Y de paso, a la Literatura.

Les copio a continuación el texto que firmado por la ¿escritora? Care Santos y con la intención de ser un homenaje a las abuelas, publica hoy la revista ¿femenina? Yo Dona, de EL MUNDO.

“Cocinilla”

Una abuela entre fogones es siempre una promesa de felicidad. La cocina es el único lugar de la casa donde el tiempo se detiene por obligación. El cariño cuece allí a fuego lento durante toda la tarde. Las confidencias hacen chup chup al ritmo del guiso que ya no sabemos cuándo probaremos por primera vez. El aroma de lo que de verdad importa impregna los visillos y los transforma en la coraza que separa nuestro mundo perfecto de todo los demás.

Las abuelas conocen los misterios de los sabores. Saben, por ejemplo,  que hay platos que al probarlos te llevan de viaje a través de las décadas, hasta ese día remoto, remotísimo, en que una de nuestras retatarabuelas lo preparó antes que nadie. Fue ella quien le echó ingredientes inconfesables –una pizca de amor imperecedero, un pellizco de celos por los tiempos que vendrán…- junto a esos otros, muy secretos, que solo ella sabe: por ejemplo, la ralladura de un limón crecido a la luz de la luna en una casa muchas veces soñada.. Y no seguimos porque las recetas con ingredientes secretos resultan siempre demasiado largas de contar.

Yo tengo un sueño: convertirme, dentro de muchos años, en la abuela alquimista que entre fogones consigue la pócima mágica de la felicidad perdurable.

El texto, además de arcadas y ansiedad, me lleva a preguntarme ciertas cuestiones relevantes:

¿Se puede ser más cursi que Care Santos?

¿Qué idea tienen Yo Dona y EL MUNDO sobre las mujeres españolas? ¿Piensan que somos todas tan idiotas como para publicar esto?

¿Por qué Care Santos sigue insistiendo en afirmar que es “autora” o “escritora”?

Nota: Esto de Care Santos es uno de los siete textos que Yo Dona pidió a varias escritoras (Lola Beccaría, María Dueñas, Silvia Grijalba, Alicia Giménez Barlett, Marta Sanz e Inma Chacón además de Care) para acompañar la presentación del libro “Abuelas de la A a la Z” (BEASCOA, Random House Mondadori, noviembre de 2012) con ilustraciones de Raquel Díaz Reguera. El resto de textos no son para tirar cohetes, pero al menos no generan vergüenza ajena.

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LETRAS LIBRES Y ANDREU JAUME: UN POCO DE RESPETO POR LOS LECTORES, POR FAVOR

Me van a perdonar ustedes el cabreo que llevo encima. A mis años y me siguen pasando estas cosas. Me explico: veo en el kiosco el número de agosto de LETRAS LIBRES. En la portada una ilustración con un grupo de personas en traje de baño y leyendo. Refrescante. Abajo, la llamada «Los libros fundamentales». Pues para qué queremos más. Ahí que va servidora, tonta del bote, y se gasta los cinco euros del aperitivo en la revistita. Sin hojearla. Ni tan siquiera ojearla.

Supongo que muchos de ustedes, como yo, están hasta las narices de esa costumbre que tienen muchas revistas culturales de rellenar el número de agosto con cuatro chorradas. Con la excusa de las vacaciones y el calor te meten (por el mismo precio) material de desecho de cualquier tipo y calaña. Un agosto que si unos relatos que sus autores no han conseguido colocar. Otro que si una mala traducción de artículos viejos de periodistas americanos que casi todos hemos leído ya. Parece que no entienden los editores de estas revistas que estamos en la era de internet. AVISO: Pueden, señores editores de revistas en papel,  seguir jugando con sus pocos lectores. Pero tengan cuidado, no sea que un día se encuentren con que nadie baja al patio a jugar con su balón.

¿Quieren saber en qué me he gastado los cinco euros del aperitivo? El número 143 de LETRAS LIBRES, el «especial verano», contiene dos artículos y una encuesta. El primer artículo -tiemblen- se titula «Los futuros del libro», lo firma un señor llamado Manuel Arias Maldonado y no dice absolutamente nada nuevo. La última parte del escrito se titula «La imposibilidad de una conclusión». Nada que añadir. Les suena, ¿verdad?  Voy a sacar en mi editorial (Libros Co.Do.Co.) una antología de artículos inútiles sobre el futuro del libro. La voy a titular «Papel para limpiarse el culo».

Entre las páginas 16 y la 68, con ilustraciones -eso sí- muy buenas, tenemos la encuesta en la que 46 «colaboradores habituales de la revista» nos enumeran los que son, para ellos, los libros fundamentales de nuestra época. Nada que destacar. Todo muy previsible.

Mi esperanza estaba puesta en el artículo que sobre el canon libresco y firmado por Andreu Jaume -con el que suelo estar de acuerdo- se incluye en el último tramo de la revista. Hay que reconocer que el artículo está muy bien: la biblia; el canon religioso y su transformación en algo laico, etc… Pero no podía terminar bien lo que tan bien había comenzado. No podía el amigo Andreu Jaume acabar sin meter la puya en zona nacional. Con lo bien que iba, quién lo llama a meterse en el barro. Al final -está claro- todos, hasta los que parecen más finolis y cultos, tenemos alma de picadores de toros.

El texto -que recibe el título de «El sentido del canon»- cuando sólo le queda una página ( de las 9 que lo componen) para acabar, deja leer lo siguiente:

(Entre corchetes mis comentarios)

En los suplementos literarios uno no encuentra más que publicidad, una prolongación del mensaje lanzado por los editores que, con esa destitución aparentemente rentable de la crítica incomoda, ven amenaza su capacidad de dar amparo y cuidar la obra de autores que no se pliegan  al gusto fácil de la moda y que necesitan tiempo [Hasta aquí, estamos de acuerdo]. El de Ignacio Echevarría es el caso más cercano que tenemos de alguien que intenta construir una lectura severa de la narrativa contemporánea y es expulsado por unos resortes de defensa contra el criterio que la propia maquinaria en la que se inserta pone en marcha. [Yo no salvaría, así con tanta alegría, a Ignacio Echevarría de la quema. Hay días que se le ve el plumero.] El resultado de todo ello es que la deserción de la crítica, su destierro, permite la canonización (otra vez suena a hisopo, pero ya sabemos de dónde viene todo esto) de escritores cada vez peores que acaban por alterar la escala de juicio, acostumbrando incluso a los sufridos reseñistas a niveles de exigencia cada vez menores, a miradas cada vez más predecibles y sumisas. Esa es la razón por la que autores tan mediocres como Arturo Pérez-Reverte, Carlos Ruiz Zafón o Almudena Grandes, por poner unos pocos ejemplos de todos conocidos, estén a un paso -si es que no lo están ya- de ser estudiados en la escuela y de ahí a un canon paralelo, que ya no serás decidido por la crítica sino tan solo por un jurado compuesto por libreros, jefes de marketing, publicistas y decoradores de escaparates. [Muy ocurrente lo de » decoradores de escaparates», en serio]

Nota: la negrita es mía.

Un poco de seriedad, Andreu. Dos cosas te vamos a puntualizar:

1.- La crítica literaria en España no ha sido «destituida» ni «desterrada». La crítica literaria de nuestro país se ha suicidado. Y lo hizo cuando dejó de cumplir con su deber vendiéndose al capital. Es precisamente en estos días de sobreabundancia de oferta cuando más necesitamos la figura del prescriptor. Y ese papel debería ser desempeñado por críticos honestos e independientes. Pero como ya no quedan, pues nos buscamos la vida. El dinero de los lectores es cada día más escaso. Y estamos ya hasta los mismísimos de ser engañados.

2.- Firmas en LETRAS LIBRES como «Editor-at-large de Random House Mondadori». Editor-at-large se comenzó a utilizar -como tú sabes- en los años 70 en EEUU para denominar a aquellos periodistas que sin estar en plantilla, sin acudir a diario a la redacción, colaboraban de vez en cuando y cobraban por obra y servicio. Tú has estado relacionado laboralmente con Random House Mondadori durante muchos años y sigues colaborando con dicho grupo. ¿Te parece bonito que todos los ejemplos de superventas «mediocres» sean de otras editoriales diferentes a aquella con la que estás vinculado? Yo no voy a entrar a juzgar la calidad literaria de autor alguno. No soy quien. Pero si Arturo Pérez-Reverte (Alfaguara), Carlos Ruiz Zafón (Planeta) o Almudena Grandes (Tusquets/Planeta) son «mediocres», ¿qué calificativo habría que utilizar con Julia Navarro (Random House Mondadori), Albert Espinosa (Random House Mondadori) o con Ildefonso Falcones (Random House Mondadori)?. De la obra de estos autores que acabo de citar tú, Andreu, eres responsable también.  Responsable mancomunado, colegiado o solidario. Pero responsable al fin y al cabo. Con lo bien que te hubiera quedado el artículo si no te metes en este charco…

¡Cinco euros que me he gastado, oiga! ¿Y lo bien que me hubiera sentado mi par de gintonics con sus patatas fritas? Así estoy yo ahora de ansiosa.

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LA BIOGRAFÍA “DEFINITIVA” DE J.D. SALINGER. Una entrevista con su editora.

La biografía «The private war of J.D. Salinger» que publicará Seix Barral en España dará respuesta a todas estas preguntas, según la editora Elena Ramírez, quien tuvo acceso al texto en una cámara secreta de las oficinas de Simon & Shuster en Nueva York, la editorial que se hizo con la publicación del libro en Estados Unidos.

Este párrafo pertenece a Las zonas oscuras de J.D. Salinger salen a la luz en una biografía “definitiva”,  la noticia (aquí) con la que EL PAÍS se hace eco (más bien copia-pega) del comunicado de Seix Barral (Grupo Planeta) sobre la próxima publicación de una nueva biografía del escritor americano. Digo “copia-pega” porque aunque no conozco el comunicado, todos los medios que publican la noticia tienen, palabra más, coma menos, el mismo texto: La Vanguardia (aquí); EL MUNDO (aquí); ABC (aquí); RTVE (aquí).

La Patrulla no está de vacaciones. Nosotras no vamos a hacer lo mismo que todos los medios de comunicación, aquí hacemos periodismo del bueno. Ya saben ustedes que en Patrulla de Salvación nos dejamos la piel para investigar a fondo, para sacar la noticia de donde aparentemente no la hay. Nosotras, inasequibles al desaliento, vamos más allá. Periodismo sin límites.

Amárrense los machos. Hemos conseguido una entrevista -en exclusiva- con Elena Ramírez. La entrevista “definitiva”. Elena Ramírez, directora editorial de Seix Barral, ha abierto su corazón, su alma, su… ante los micrófonos de la sargento Margaret. Elena Ramírez vs. La sargento Margaret. El choque de dos monstruos de la comunicación. Una entrevista para la historia del periodismo mundial.

Las mejores entrevistas de los últimos 100 años (Nixon interviewed by Frost; Marlon Brando interviewed by Truman Capote; John Lennon interviewed by Jann S Wenner  o Bárcenas interviewed by Pedro J. Ramírez) se verán eclipsadas por el impresionante trabajo periodístico de la sargento y la abrumadora sinceridad de Elena Ramírez.

Aquí pueden leer gratis las partes más interesantes; las más desconcertantes; las más buenísimas, en definitiva. Para acceder a la entrevista completa (57.897 palabras) deben hacerse socios (AQUÍ)  –previo pago de 199,99€- de PATRU MÁS, nuestro kiosco digital. ¿Quiere conocer a Elena Ramírez en la intimidad? ¿Quieres saber quién sufre, ama, sueña, ríe y llora detrás de esa gran profesional? Abónese a PATRU MÁS.

La patrulla al filo de la noticia.

¡Preparados, listos, ya!

La sargento Margaret: Cuéntanos, Elena. ¿Cómo ha sido tu visita a las oficinas de la editorial americana Simon & Shuster en New York para conocer la nueva biografía de Salinger?

Elena Ramírez:  Me alegro de que me hagas esa pregunta, querida Margaret. Ha sido la experiencia más intensa de toda mi vida. Fíjate, aún me tiemblan las manos.

La sargento Margaret: Por favor detalla paso a paso tu aventura.

Elena Ramírez: Pues mira, chica, lo primero fue el juramento. Prometí ante notario que no revelaría a nadie, pero a nadie de nadie – ni a mi gato Ruiz-Zafón-,  el contenido de la nueva biografía de Salinger. Tuve que repetir mano en alto la misma fórmula que el resto de editores, los que hemos ganado los derechos en las diferentes lenguas.

La sargento Margaret: ¿Cuál era esa fórmula?

Elena Ramírez: Por ser tú, que conste. Era algo así como: “que se me caigan a trozos las orejas; que me quede calva, sorda y muda; que todos los escritores del mundo se rían de mí y me consideren menos inteligente que una lectora de Chick-Lit si pongo en conocimiento de persona, animal o cosa cualquier tipo de información referente a esta maravillosa biografía”. Algo así.

La sargento Margaret: ¿Y luego?

Elena Ramírez: Luego nos hicieron pasar a un cuarto oscuro. No veíamos absolutamente nada.

La sargento Margaret: ¿Nada de nada?

Elena Ramírez: Fíjate si estaba oscuro –y esto, por favor Margaret, “off the record”- que me tocaron el culo.

La sargento Margaret: ¿?

Elena Ramírez: Lo que oyes. Además a conciencia.

La sargento Margaret: Y ¿no hiciste nada?

Elena Ramírez: Solté un guantazo, claro. Pero como no veía nada, pues le di al aire.

La sargento Margaret: ¿Entonces?

Elena Ramírez: Entonces se hizo la luz al tiempo que comenzaron a sonar tambores y trompetas. Primero los tambores. Así, pausados, “BOM, BOM”, como si fuera una película de Tarzán. Y luego las trompetas, “TARARÍ, TARARÍ”, como cuando se anuncia en las películas de romanos la salida de los gladiadores.

La sargento Margaret: ¡Qué emocionante!

Elena Ramírez: No te lo puedes imaginar, Maggie. Los pelos se me pusieron de punta. Todos ellos. Si es que los americanos, cuando se ponen…

La sargento Margaret: Sigue, sigue…

Elena Ramírez: Pues en ese momento hizo aparición el presidente de la editorial americana para darnos la bienvenida -¡qué presencia, tú!-y hacernos ver que pertenecemos a un grupo –»una élite», dijo- de privilegiados por el hecho de ser por el momento los únicos que íbamos a poder tocar y leer unas páginas –sólo unas pocas páginas- de un documento que desde ya se constituye en el acontecimiento editorial no del año, sino del siglo. Y para advertirnos una vez más de que quien rompiera el juramento, quien no mantuviera el secreto sobre el contenido, caería para siempre jamás en el infierno de los editores, que según él consiste en leer, sin descanso, toda la mierda que publicamos en nuestros respectivos grupos editoriales.

La sargento Margaret: En tu caso se trataría de los libros de autoayuda, ¿no? Lo digo porque para el próximo curso 2 de cada 3 novedades de Planeta son de ese género.

Elena Ramírez: Pues será eso. Por eso me vas a perdonar si no te cuento nada del libro, ¿verdad?

La sargento Margaret: Lo comprendo, lo comprendo. Oye, ¿Y la “cámara secreta”?

Elena Ramírez: Nunca había visto algo igual, tía. Tuvimos que entrar uno a uno. Primero te hacen pasar a una sala pequeña en la que te tienes que desnudar completamente. Ni las bragas te dejan. Para que no puedas pasar una micro cámara de video, ya sabes. O evitar que saques fotos con el móvil.

La sargento Margaret: Parece una película de James Bond.

Elena Ramírez: Una vez dentro te cierran la puerta, que es de hierro macizo y de 20 cm de grosor. No veas el ruido que hace ese pedazo de puerta al cerrarse. Te dan diez minutos, de reloj, para ver el libro.

La sargento Margaret: pero…

Elena Ramírez: No sabes, Maggie, la impresión que causa estar dentro de aquella “cámara secreta”. Ponte en mi lugar. Piensa que estás allí, desnuda y sola. Como llegaste al mundo. Tú y un gran libro. Nada más y nada menos. Y considera también que solo tú y 6 editores más de todo el mundo vais a tener el privilegio de vivir esa experiencia. Es uno de esos momentos en los que piensas que todos los sinsabores de esta profesión valen la pena. En ese instante me di cuenta de que yo había nacido para ser editora y que el mundo de las letras en castellano hubiera sido otro si yo no hubiera consagrado mi vida a la literatura. Mira cómo se me eriza el vello.

Algo Interesante: cuenta en twitter sobre el documental y la biografía; “SecretSalinger” (aquí).

ACTUALIZACIÓN a 31 de julio de 2013

En El Confidencial se han tomado la molestia y no hacen copia-pega (aquí)

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¿QUIÉN FUE EL LISTO QUE DIJO QUE EL PAPEL HABÍA MUERTO Y LAS LIBRERÍAS COMO NEGOCIO NO TENÍAN FUTURO?

En el último número de The New Yorker, James Surowieki (encargado de “The Financial Page” de la revista) escribe un interesante artículo sobre el futuro del libro en papel. Surowieki no es un experto en edición, sino en temas económicos. Esto hace mucho más provechoso el texto. Lo digo porque los expertos en edición de libros, salvo algunas excepciones como Mike Shatzkin o Alejandro Katz (de Katz Editores), llevan cinco años diciendo tonterías sobre el futuro digital del asunto y equivocándose de forma garrafal en sus predicciones. Es cierto que los que “saben” de economía tampoco aciertan mucho, pero los prefiero de lejos a los listos de la industria editorial. Fíjense si se han equivocado los gurús de la edición digital.

El artículo, que se titula “E-Book vs. P-Book” (aquí) y se puede leer íntegro en la web de la revista, se centra en la nueva estrategia de Barnes & Noble (B&N) después del estrepitoso fracaso de Nook, su lector digital (con el que han perdido más de 500 millones de dólares en 2012). Hubo un momento, allá por 2011, en que tras la quiebra de Borders, la gran cadena de librerías y máximo competidor de B&N, y los grandes crecimientos del  libro digital, la compañía pensó que su negocio -las librerías de libros en papel- tenía menos futuro que Zapatero en la política.

Pues, según dice el artículo, ahora se están dando cuenta de que su mejor estrategia -la más inteligente- para los próximos años puede ser la de posicionarse como lo que son: LIBRERÍAS.

Se han comprobado ciertas tendencias que hacen pensar que no va a ocurrir con el libro físico lo que con el DVD (en el cine) y con el CD (en la música).

Las ventas de libros digitales que venían incrementándose anualmente, entre 2009 y 2011, en porcentajes de tres cifras, sigue subiendo pero no al ritmo que lo hacían. La cifra de crecimiento de 2012 fue sólo del 44%. ¿Frenazo?

Con base en un estudio del Codex Group, empresa de investigación de mercado especializada en edición digital, se han obtenido algunos datos significativos: que en todos los grupos etarios, cuando se trata de leer en serio, se prefiere el libro impreso. Y que sólo en lo llamado “light reading” se impone el e-book; La lectura de libros en pantalla es por regla general de peor calidad –menos constancia, peor comprensión, menor concentración- que en el papel.

Así que: MENOS LOBOS, CAPERUCITA.

[Recomiendo también este artículo (aquí), mayo -13, de la página Digital Book World, en el que Peter Hildick-Smith, fundador de Codex Group, prevé que el % que supondrá la edición digital en el total de ingresos de las editoriales se va a estabilizar en el 30%. Sólo en el 30%. Y mira que se dijo que en breve se pondría en el 70%, o el 80% ,o … ]

ACTUALIZACIÓN a 25 de julio de 2013

El 23 –un día después de que publicáramos este “post”- Mike Shatzkin, en su blog, colgó este escrito sobre el futuro de las librerías: “The future of books in stores”. (aquí)

ACTUALIZACIÓN a día 30 de julio de 2013

(Aquí) tiene la traducción al castellano del artículo del The New Yorker del que hablamos arriba. Cortesía de la revista TEXTURAS

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NEGOCIOS QUE PROSPERAN EN MEDIO DE LA CRISIS

En estos tiempos aciagos en que la desmoralización y el desánimo imperan en el mundo empresarial es para nosotras un placer y un orgullo dar noticia de un negocio que marcha, a pesar de los pesares, viento en popa. Nos referimos a la edición de libros de autoayuda firmados por hijas de famosos gurús de la… autoayuda, claro.

El 24 de abril de 2012 publicamos en este blog (aquí) un “post” que con el título “De padres a hijas” levantaba acta de cómo la genética es infalible en lo que se refiera al arte de redactar textos de autoayuda. En aquel trabajo incluíamos los libros de Laura Rojas-Marcos (aquí) (hija del psiquiatra y autor de éxito Luis Rojas Marcos); de Alejandra Vallejo-Nájera (aquí) (hija del doctor y premio Planeta Juan Antonio Vallejo-Nájera); y de Elsa Punset (aquí) (hija del gran, del inefable, Eduardo Punset).

Pues la noticia es que la familia Punset amplía el negocio. El próximo 3 de septiembre una nueva hija de don Eduardo publica libro (aquí). Se trata de Carolina Punset y se titula “No importa de dónde vienes, sino adónde vas”. Don Eduardo, cuando piensa en el futuro, es optimista: tiene otra hija, Nadia, y cuatro nietas. La factoría Punset se puede convertir de aquí a poco en una de las empresas familiares punteras de España y de la Unión Europea. Al tiempo.

Se comenta en el vecindario de los Punset que las nietas de don Eduardo aprenden a leer con libros de Daniel Goleman, Dale Carnegie y Paulo Coelho. Hay que trabajar la cantera. Como si fuera la del Barça.

Carolina Punset era, hasta hace unos días, ecologista y concejal.

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CUANDO JAVIER MARÍAS ACUSÓ A JORGE HERRALDE DE DESCUIDERO Y MENTIROSO

Una de las ventajas –pocas- de ser vieja es que ya se han visto muchas cosas y se ha participado en muchas batallas. En este blog, cumpliendo a rajatabla con nuestra sagrada misión de salvar el libro y la literatura (la buena), debemos, a veces, llevar a cabo la ingrata tarea de rescatar del baúl de la ropa sucia lo que algunos escribieron en el pasado. Puede que recordarlo ahora no sea para ellos plato de gusto, pero cada palo que aguante su vela. Es posible que en pocos años el alzhéimer se haga dueño de nuestras mentes, pero  mientras el cuerpo aguante aquí estaremos para poner los puntos sobre las íes.

Esta misma tarde, a las 19:00 h, se celebra en el Instituto Cervantes un coloquio al que se ha dado el siguiente nombre: “Una celebración de la lectura de Javier Marías” (aquí). Al frente del cotarro estará el propio autor, y de palmeros actuarán: Julio Ortega, Brown University; Juan Luis Cebrián, Real Academia Española;  Jordi Gracia, Universidad de Barcelona; Elide Pitarello, Universidad Ca Foscari de Venecia y Heike Scharm, Universidad de South Florida.

Ante semejante evento no he podido dejar de echar la memoria atrás y …

El 5 de octubre de 1996, en La Esfera, suplemento cultural de EL MUNDO, se publicó un reportaje titulado El baile millonario que firmaba  J. M. Plaza. En el citado trabajo se decían cosas que sentaron mal a Javier Marías. Tres días después, el 8 de octubre, apareció en EL MUNDO, en la sección de Cartas al director, la siguiente misiva:

                            Sr. Director:

  1. En el reportaje El baile millonario de J. M. Plaza (La Esfera, 5-10-96), hay una serie de tergiversaciones que no achaco al periodista, sino a sus fuentes, y que quisiera rectificar. En él se dice que Jorge Herralde, de la Editorial Anagrama, me pagó “casi 25 millones de pesetas” por mi novela Mañana en la batalla piensa en mí, y que “aún se siguen doliendo de esa osadía, porque no ha recuperado el dinero”. Y se añade que “con tal desembolso Herralde quiso evitar” mi “fuga, pero la marcha fue inevitable”.

  2. Debo decir que el señor Herralde pagó unos pocos millones menos de anticipo por esa novela, y que precisamente la contraté con Anagrama por fidelidad, pese a tener ofertas superiores, como asimismo sucedió con mi anterior libro Corazón tan blanco. De ello pueden dar fe las editoriales Planeta, Alfaguara y Plaza & Janés.

  3. Si el señor Herralde no ha recuperado el dinero, debe reclamárselo a sus distribuidores y a los libreros. Cualquier persona familiarizada con el mundo editorial sabe que una cosa es cuándo cubre un autor su anticipo y otra cuándo cubre un editor su inversión (muchísimo antes, siempre). Según mis cálculos, Anagrama no sólo habrá recuperado la suya con las ventas de mi novela, sino que gracias a ella habrá obtenido unos beneficios netos de entre 30 y 35 millones.

  4. A título anecdótico cabe agregar que el señor Herralde, gracias a sus contratos leoninos, se embolsará alrededor de 25 millones de pesetas por las actuales ventas en Alemania de Corazón tan blanco. Y allí no lo ha publicado Anagrama.

  5. En cuanto a mi “fuga”, no se debió a ofertas tentadoras como dejan claro el primer apartado y el hecho de que no haya aceptado firmar ningún contrato de novela durante los últimos años. Mi decisión de no seguir con Anagrama fue debida al insoportable trato del señor Herralde y a las reiteradas inverosimilitudes en las liquidaciones de mis libros, nunca explicadas satisfactoriamente, y que me han llevado a firmar los últimos recibos con el añadido “Y no estoy conforme”.

  6. Quiero señalar que todas las demás personas de esa editorial fueron siempre muy corteses conmigo. Pero ya se sabe que los jefes siempre mandan.

Vamos, que al lado de las relaciones que tenían estos dos las peleas de Thomas Bernhard y Siegfried Unseld, su editor (aquí), eran cosa de niños.

Otros tiempos. Acompañan a los púgiles Azúa, Molina Foix y Alvaro Pombo.

Si quieren leer la respuesta de Jorge Herralde y la contrarréplica de Javier Marías (también en forma de cartas a EL MUNDO en 1996)  pinchen AQUÍ . Encontrarán el nº 8 de la revista Vasos Comunicantes, una maravillosa publicación que entre 1993 y 1996 editó una asociación de traductores. Las cartas de Marías y Herralde están al final, en las páginas 106, 107 y 108.

Encontrarán perlas como la siguiente, que he entresacado de la contrarréplica de Marías:

Dice el editor (Herralde) que me insistió para que me buscara un agente literario. Durante mis ocho años de colaboración con Anagrama, el mayor “pecado” que podía cometer un autor sin agente era hacerse con los servicios de uno. Y era comprensible el ceño del empresario, ya que, con un agente por medio, él habría dejado de percibir los porcentajes a que hace referencia en las ediciones de club, quiosco, etc… y en las traducciones a otras lenguas.

Propongo una reflexión: Piensen por un ratito qué serían hoy Vila-Matas, Bolaño y Javier Marías como escritores si no se hubieran encontrado con Herralde al comienzo de sus carreras.

ACTUALIZACIÓN a las 9:40h del día 17 de julio de 2013

Esto fue (aquí) lo que ocurrió en el Instituto Cervantes contado, en EL PAÍS, por Winston Manrique Sabogal, otro palmero.

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DEJANDO DE LEER UN LIBRO

Interesante infografía de Goodreads sobre por qué, cuándo, cómo y qué libros abandonamos:

De 9 de julio de 2013 (aquí)

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ALTA LITERATURA

¿Qué pasa si digo la verdad? ¿Qué ocurre si cuento que no he podido terminar El mal de Montano de Enrique Vila-Matas (Anagrama, 2002; Seix Barral, 2012)? ¿En qué hoguera se me va a quemar si manifiesto que he llegado (aburrida) a la página 170 (son 334 en total) sólo porque se dice y se opina que se trata de una de las mejores novelas en castellano del siglo XXI, pero que a partir de ahí –me parecía una pérdida de tiempo continuar- me he cansado? ¿Me acusará alguien de ser incapaz (insensible) de apreciar la buena literatura si escribo que he dejado a medias a Vila- Matas para volver a leer El talento de Mr. Ripley de Patricia Highsmith? Hace casi 25 años desde la última vez… que leí esa maravillosa novela de la vieja gruñona.

Que por qué me puse yo a leer a Vila Matas, se preguntarán. Les explico:

El 26 de junio leí este interesante artículo de Vila-Matas en EL PAÍS (aquí). Utilizaba don Enrique un artículo reciente de Emmanuel Carrére en el suplemento de libros de Le Monde (aquí) para sacarse de la manga un criterio para clasificar a los autores, delimitar lo que es “arte y lo que es sólo mercancía”.

Acaba Vila-Matas concluyendo que la diferencia está en que:

1.- “El escritor (bueno) sabe que en una descripción bien hecha hay algo moral, (y tiene) la voluntad de decir lo que aún no ha sido dicho,… (Se trata de) autores, creo, en los que hay una búsqueda ética precisamente en su lucha por crear nuevas formas.”

2.- “Mientras que el escritor de best-sellers usa el lenguaje simplemente para obtener un efecto y aplica siempre la misma inmoral fórmula de camuflaje, de engaño al lector.”

Doy por sentado que Vila-Matas se considera a sí mismo incluido en el primer grupo. ¿Dónde está Patricia Highsmith según este criterio?

Hoy se respeta mucho a doña Patricia, pero no siempre fue así. Los libros de la escritora estadounidense están llenos de trampas, engaños y camuflaje. Continuamente se usa en ellos el lenguaje para obtener efectos.

¿Son las novelas de la Highsmith baja literatura y las de Vila-Mata “high literature”?

Me dirá uno de esos que se creen parte del grupo de iniciados, que la buena literatura no busca entretener como principal objetivo. Y estoy de acuerdo. Soy de las que piensa que los buenos libros deben llevarnos a replantearnos los grandes temas: el amor, Dios, la amistad, la muerte… Eso ocurre con la lectura de Dostoievski, Tolstoi o Flaubert. Pues les puedo decir que un personaje como Ripley me lleva a cuestionarme con mucha más profundidad sobre la condición humana que las pajas mentales de un “enfermo de literatura” y sus estúpidas y pedantes conversaciones con el feo Tongoy. Y si quiero saber algo de todos los escritores de los que habla (Frédéric Amiel, Salvador Dalí, André Gide, Virginia Woolf, Witold Gombrowicz, Franz Kafka, Katherine Mansfield, W. Somerset Maugham, Henri Michaux, Cesare Pavese, Fernando Pessoa, Sergio Pitol, Jules Renard, Paul Valéry) ya me compro yo sus diarios, oiga.

Daniel Emilfork (actor que inspiró el personaje de Tongoy)

Y yo no quería… pero es que me caliento y… Todo esto viene de ese empeño inútil de querer clasificar a los escritores en dos categorías: artistas y tramposos. ¿Se han dado cuenta que a los lectores esa disquisición nos la trae floja? Quien se empeña en seguir con ese asunto de alta y baja literatura son los críticos (no tienen otra razón de ser) y los escritores. Pero no todos los escritores, sino un tipo especial. Sólo se preocupan de esto aquellos escritores que ante la falta de lectores para sus libros y ante la necesidad de dar satisfacción o alimento a su ego tienen que subirse a sí mismos al pedestal, al Parnaso. Y la mejor (o la única) manera de subir, en la mayoría de los casos, es hacer bajar a los otros, a los superventas.

Ya está bien, hombre, ya está bien. Piensen en los lectores, que ya estamos un poco hasta … ahí.

¿Es Enrique Vila-Matas un escritor sobrevalorado? No voy a dar mi opinión.

Quien quiera saber más de Patricia Highsmith, puede leer la gran biografía que le escribió recientemente Joan Schenkar y publicó CIRCE en castellano. (aquí)

Ah, se me olvidaba. En la primera edición (de 2012) que Seix Barral ha hecho de El mal de Montano hay faltas más propias de servidora que de un gran intelectual. Un ejemplo:

Pag. 89 (abajo):

He sacado un lápiz y una libreta y he apuntado la idea. “Ya sé que estás escribiendo ahí, estás lamentado que no te haya seguido el juego, pero deberías recordar que un escudero está obligado a devolver a su señor a la realidad, sobre todo si su señor tiene ínfulas de hidalgo”, me ha dicho.

Tongoy y el protagonista están el uno frente al otro, con lo que el primero ve claramente  que el segundo está escribiendo. Es por eso que el “que” señalado en negrita debería llevar acento.

En la primera edición de la última novela de Vila-Matas, Aire de Dylan, (Seix Barral, marzo 2012) también hay faltas de ortografía. Pero no me voy a levantar ahora para buscarlas.

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