CÓMO ENCARAMARSE A LA LISTA DE LOS MÁS VENDIDOS y otras cosas interesantes

No dejen de leer (aquí) este interesante artículo que apareció el pasado día 21 de febrero en el Wall Streer Journal. En él se describen los servicios presuntamente prestados por ResultSource, una firma de relaciones públicas norteamericana, para conseguir que un libro suba a los primeros puestos de la lista de best-sellers, aunque luego se desplome y en una semana se sitúe en los últimos puestos o desaparezca de la lista.

Copio (traducción mediante) del artículo:

Los autores contrataron a una empresa de marketing que compra libros antes de la fecha de publicación, creando un alza en las ventas que permite que los  títulos aterricen en las listas. La empresa de marketing, basada en San Diego, ResultSource, cobra miles de dólares por sus servicios, además del costo de los libros, de acuerdo a los autores entrevistados.

Algunos de estos libros, durante las semanas posteriores, registraron más devoluciones que ventas. Parece que Amazon ha roto su relación con esta empresa después del escándalo ocurrido con uno de estos libros.

El articulo también ofrece datos muy útiles sobre cómo funciona Nielsen BookScan.

ENAMORADO DE MADAME BOVARY

20 años después Julian Barnes y Mario Vargas Llosa vuelven a discutir (aquí) sobre Madame Bovary. El británico es autor de El loro de Flaubert. Y El peruano/español de La Orgía Perpetua.

Don Mario continúa enamorado de Emma.

SEXO

Manuel Vilas (aquí) en la senda de Cincuenta sombras de Grey.

Sinopsis:

Víctor Dilan es un escritor de éxito que campa a sus anchas por una España prosaica y vulgar. Devoto del sexo y poseedor de un don maligno, un luminoso regalo, un irresistible magnetismo que atrae irremediablemente a las mujeres hasta su cama, su vida da un giro tras su encuentro con Ester, la Bruja, «una incandescencia carnívora que vuelve locos a los hombres». Esta milagrosa aparición lo pone frente a un reflejo de sí mismo, más duro y más perverso, y es el inicio de una relación apocalíptica que lo conducirá a una ansiada y profética destrucción.

¡¡ ME CORROOOOOOO!!

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CÓMO SER UNA MUJER; Caitlin Moran

Nuestros espías en Anagrama han conseguido filtrar (sin que don Jorge se diera cuenta) la portada de su próximo bombazo superventas. Temblad Patricia Highsmith y John Kennedy Toole, Caitlin Moran os va a dejar en bragas con los cientos de miles de ejemplares que va a vender. Más sobre este libro y sobre la Vagina-Lit (aquí).

[Se recomienda pinchar en la imagen para verla un poco más grande]

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VAGINA-LIT. El nuevo feminismo. (1ª parte)

Si es usted un hombre, deje ahora mismo de leer. ¡¡ES UNA ORDEN!!. Esto que viene a continuación es sólo para nosotras. Tú tampoco, reina. He dicho mujeres. Mujeres, mujeres.

Leo libros porque soy una cotilla, porque quiero saber todo lo que soy. Y para ello -no ha más remedio- necesito saber cómo son los otros y las otras. Tras más de 55 años leyendo creo tener una idea aproximada de cómo soy, pero puedo estar engañada. Por eso sigo leyendo. Después de tanto tiempo he llegado a unas pocas conclusiones. La principal es que toda persona es capaz de lo mejor y de lo peor. También he aprendido que el ser humano más inteligente puede ser profundamente  idiota en determinadas facetas de su vida. De esto último, entre las mujeres, hay ejemplos más claros que entre los hombres. Más claros porque las cotas de inteligencia y necedad alcanzan más altura y profundidad entre el género femenino. Ellos son más planos, en esto y en lo demás. La misma persona que tuvo la inteligencia para escribir Mrs. Dollaway fue luego lo suficientemente estúpida como para suicidarse. Cuando quiero comprobar hasta dónde puede llegar la inteligencia de una persona, leo los libros de Virginia Woolf o los de Marguerite Yourcenar. Si lo que necesito es verificar mi sospecha de que la estupidez de la raza humana puede alcanzar simas abismales, leo las revistas femeninas (Telva, Vogue, Yo dona, Cosmopolitan, …) [No se equivoquen, las revistas del corazón -como el porno duro-  son mucho más honestas] Las revistas femeninas proyectan una retrato de la mujer actual que me interesa mucho. Las mujeres también somos así. Puede que hace 30 años no lo fuéramos, pero a base de intoxicarnos con estas revistas mayormente, pero también con TV y cine malo, hemos acabado siendo así. Esta mañana leía yo una de esas magazines, «S moda«, suplemento de El País, y me encontré con un artículo (aquí) que con el título de «Antigurús con faldas», con el subtítulo de «Guía de lectura para la mujer moderna», y firmado por Begoña Gómez Urzaiz, nos habla de la oleada de libros que llegarán en las próximas fechas sobre el nuevo feminismo. ¿Feminismo? me pregunta incrédula mi amiga Daphne. Si, mona, feminismo otra vez.

MANIFIESTO DE LA PATRULLA DE SALVACIÓN

Antes de continuar con este «post», queremos hacer una declaración de principios. Reunido el plenario y avalado por la firmas del comité central (Daphne, Samantha, Josephine y la sargento Margaret), la Patrulla de Salvación manifiesta que hoy, en el año decimo tercero del siglo XXI, declararse feminista en un país democrático y desarrollado es la mayor estupidez que puede salir por la boca de una mujer inteligente.

Ser feminista ahora en España es como ser nacionalista en el País Vasco o en Cataluña. El nacionalismo, hoy, cuando los habitantes de algunas autonomías llamadas históricas tienen incluso más derechos que los que simplemente son españoles y, por ejemplo, murcianos, se basa en esencia en alimentar la autocompasión del votante. Algo tan sencillo como lo siguiente: «¿No estás contento con tu vida? La culpa es del estado central. Vótame y defenderé tus derechos».

Yo, de niña, cuando suspendía Matemáticas, solía -como muchos otros-  decir: «Es que el profesor me tiene manía». Pues eso.

El feminismo, hoy, lo mismo: ¿No eres feliz? ¿La ansiedad te araña las entrañas? ¿No encuentras en la vida lo que te habían prometido? Tranquila, tú no puedes hacer nada. Las mujeres estamos marginadas por el simple hecho de serlo. Puedes seguir regodeándote en la auto conmiseración. Su subconsciente, queridas amigas, seguro que reconoce el mensaje.

En su día sí tuvo sentido la lucha por los derechos de la mujer -de hecho, nosotras estuvimos en las trincheras, en primera fila- pero hoy todo aquello por lo que se peleó se ha conseguido. Sólo queda una pequeña parcela por resolver. Me refiero al acceso a los puestos de dirección de las grandes empresas y a los salarios desiguales que ganan las pocas mujeres que llegan a ocupar esos despachos. Pero eso afecta a no más de 50 mujeres en España. El resto ya está conquistado. Hoy hay que luchar por los derechos del ciudadano (hombre y mujer), punto. ¿Que sigue habiendo muchos machistas? Claro, también hay muchos subnormales y más maleducados. Pero hoy tenemos el código civil y el penal para darles en las narices.

Fdo: Patrulla de Salvación.

Acabado el manifiesto continuamos con el «post».

Seguimos escribiendo, publicando, comprando y leyendo libros feministas, pero no porque se mantenga la desigualdad. Se hace porque continua siendo negocio. Y hay negocio porque hay compradoras. Es más agradable quedarse en casa, tumbada en el sofá lamiéndose las heridas y leyendo uno de estos libros que nos cuentan las «paradojas que supone ser mujer en estos días» [Nótese que hoy, en lugar de injusticias, se habla de «paradojas»], en lugar de echarse a la calle a luchar por mejorar nuestras vidas -como debe hacer todo hijo de vecino-. Preferimos que nos doren la píldora y nos pasen la mano por el lomo a enfrentar, con un par, la realidad.

VAGINA-LIT

Pero hoy -precisamente porque ya no hay que luchar por nada- los libros teóricamente rigurosos y basados en cifras y datos reales, al estilo de los escritos por las viejas glorias del feminismo tipo Simone de Beauvoir, aburren y se venden poco. Por ello la industria editorial -no se la puede dejar sola ni un momento- ha actualizado el producto. Igual que la chick-lit y la nueva novela erótica para mamas no son más que la puesta al día de la novela romántica, la Vagina-lit es una modernización y una amenización (si se me permite la expresión)  de la  vieja teórica feminista.

[NOTA: A falta de nombre hemos bautizado este nuevo «género» como Vagina-lit con base en el ya célebre test que Caitlin Morán, una de las autoras más vendedoras (400.000 ejemplares en 16 países), propone para saber si eres feminista o no:

«Mete la mano en tus pantalones:

a) ¿Tienes una vagina?

b) ¿Quieres mandar sobre ella?

Si la respuesta a las preguntas a) y b) es sí, entonces eres feminista«.]

¡Toma castaña!

La Vagina-lit tiene por bandera el humorismo. Dicen que hay que denunciar las «paradojas» de ser mujer pero con una sonrisa. es decir: divertir antes que informar. Por eso muchas de sus autoras parecen más payasas que intelectuales.

Se considera que la madre de este nuevo «género» es la recientemente fallecida (26/06/12) escritora, periodista y directora de cine Nora Ephron. Y se pone como ejemplo el ensayo sobre desodorantes vaginales que primero (1973) apareció en la revista Esquire con el título “Dealing With the, Uh, Problem,” y que luego (1975) se incluyó en «Crazy Salad«.

«Sus fabricantes (los del desodorante íntimo) se han aprovechado de la revolución sexual para vender algo que conlleva el mensaje implícito de que el sexo es algo sucio y hediondo.»

Y citaba el anuncio de la TV americana de los años 60´s en que durante una reunión de amigos todos se apartaban de una mujer llamada Ann por tener un problema de «olor vaginal». Después de usar el desodorante «Norform» Ann se convertía en la reina de  la fiesta. No quiero pensar en cómo terminaba la fiesta. El anuncio sólo tenía 30 segundos.

Hace 40 años los libros de la Ephron se vendieron como churros. Pero que hoy sigan funcionando las mismas chorradas dice muy poco de nosotras.

Dejar en evidencia el oportunismo de Nora Ephron es fácil. ¿No podrían entonces -si la denuncia de Ephron fuera cierta- los calvos acusar a los fabricantes de crecepelo de atentar con su publicidad contra su autoestima y de abocarlos al suicidio?

Igual que El diario de Bridget Jones de Helen Fielding inauguró y sirvió de referente para la Chick-lit, Cómo ser una mujer (video de You Tube), de Caitlin Moran, es la piedra angular sobre la que se edifica en nuevo montaje editorial que nosotras hemos bautizado como Vagina-lit.

How to be a woman, de Caitlin Moran, se publicó en marzo del año pasado y ha sido un gran éxito. Aquí lo va a editar Anagrama. Sí, no me he equivocado. No quería decir «Alfaguara». Lo he escrito bien: Anagrama.

Otros libros de la Vagina-lit son:

Not That Kind of Girl, de Lena Dunham (Random House Mondadori)

I Was Told There’d Be Cake, de Sloane Crosley

Be Awesome: Modern Life for Modern Ladies, de Hadley Freeman (sale en abril)

Bossypants, de Tina Frey.

And the Heart Says Whatever, de Emily Gould.

I don´t Care About Your Band, de Julie Klausner.

Cómo debe ser una persona, de Sheila Heti (La publica en español Alpha Decay en marzo)

La Tienda y la Vida, de la española Isabel Sucunza (Blackie Books, 2012).

Hemos leído (en inglés) «How to be a Woman», de Caitlin Moran, y estamos en vías de conseguir algunos de los libros de la lista de arriba. En los próximos capítulos de este docudrama (que aún no tienen fecha) les comentaremos más…

Termino con una reflexión: A mí también me jode (bueno, me jodía) tener la regla todos los meses, pero no le echo, por ello, la culpa de todos mis problemas a los hombres.

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SER ESCRITOR Y VIVIR CON CINCO EUROS AL DÍA

Está claro, desde hace unos años, que la principal fuente de ingresos de los escritores españoles no es -ni va a ser- la venta de libros. Digo que “no va a ser” porque la piratería ha llegado para quedarse y las nuevas generaciones de lectores continuarán comportándose en el futuro como hoy lo hacen los que tienen entre 20 y 35 años. La mayoría de los lectores de esa edad sólo cambian sus escasos euros por literatura cuando sale al mercado un Harry Potter o un Juego de Tronos.

Hoy –y sólo gracias a que las marujas seguimos comprando sus libros- viven del 10% los cuatro fabricantes de best-sellers: Dueñas, Sierra, Ruiz-Zafón, Falcones, Grandes, Pérez-Reverte y alguno más. El resto, los que estúpidamente dicen hacer “literatura literaria”, se tiene que buscar la vida arañando unas pesetillas de aquí o de allá. ¿De dónde? Pues hasta 2010 las CCAA y el ministerio de cultura organizaban eventos pagados (conferencias, talleres,…) y soltaban subvenciones. Pero eso se ha acabado, con lo que sólo quedan los artículos periodísticos (que se pagan cada vez peor), la docencia en los llamados “Masters de escritura creativa”, las traducciones, la lectura profesional y otras cosas sueltas y variadas como … montar crucigramas. La situación se ha puesto tan fea que muchos autores se han tenido que contentar con trabajos que no tienen nada que ver con la profesión: dependiente en tienda de ropa, vigilante nocturno, mamporrero de reses bravas… Lo malo que tienen esos empleos es que te apartan del mundillo literario y pierdes nombre.

Y es que la pelea por conseguir los pocos euros que sigue habiendo en tareas relacionadas con la profesión está siendo encarnizada. Tener un nombre, un prestigio, es cada día más necesario para conquistar esos trabajillos. Contra lo que se cree, es más difícil mantener un nombre que conseguirlo. Con la misma rapidez con la que Internet te sube en la cresta de la ola, te hace desaparecer en el olvido. Y si no tienes nombre o se te ha gastado, no se acuerdan de ti. ¿Por qué creen ustedes que hay tantos escritores colaborando gratis o casi con Jot Down o con Diario Kafka? Hay que mantenerse en el candelero como sea. Hace unos meses Javier Calvo, el escritor, publicaba en su blog un texto (este) diciendo que ya nunca más volvería a escribir sin cobrar. Calvo había fichado por Planeta y había ganado, con El Jardín Colgante, el premio Biblioteca Breve. No sabríamos decidir qué se le atragantó más, si los 30.000€ del galardón o las buenas críticas que recibió la novela, pero sí estamos en condiciones de afirmar que se equivocó. Su libro no le ha reportado los resultados que esperaba y como siga así se arriesga a que los pocos que compraron sus libros se olviden de él. ¿Quién es Javier Calvo? pregunta a mis espaldas mi desmemoriada amiga Daphne. Recomendamos a Javier Calvo que se deje ver aunque sea de gratis en algún sitio. Si quiere, le dejamos comentar en este blog.

Pertenecer a una generación literaria se ha demostrado que es una de las mejores herramientas para mantener vivo el nombre. En el siglo XXI una generación literaria no se constituye como antaño. Hoy habemus generación cuando Google da fe de ello. Ser miembro de una generación literaria como Dios manda te permite acceder a esos trocitos de fama que mantienen tu nombre arriba en el cartel y evita que editores, periodistas, críticos y el resto de escritores borren tu nombre de su agenda.  Así puedes seguir recibiendo las migajas del banquete. Migas de pan y migas de fama. Sin las segundas no hay de las primeras.

Nos preocupan los nuevos escritores que hoy, con veintitantos, comienzan su carrera. Nos gustaría que aprendieran de los errores y los aciertos de sus mayores en la profesión. Hay que comer todos los días y las ventas… Por ello vamos a hacer aquí de seguido una comparativa entre dos grupos. Unos lo han hecho bien, y por ello han constituido generación, los otros la han cagado.

Generación Nocilla (según la wiki): Vicente Luis Mora (1970) y Jorge Carrión (1976), Eloy Fernández Porta (1974), Javier Fernández (1970), Milo Krmpotic (1974), Mario Cuenca Sandoval (1975), Lolita Bosch (1978), Javier Calvo (1973), Domenico Chiappe (1970), Gabi Martínez (1971), Álvaro Colomer, Juan Francisco Ferre (1962), Germán Sierra (1960) y Agustín Fernández Mallo (1967).

Los que no: Andrés Barba, Pablo Gutiérrez, Sonia Hernández,  Javier Montes, Elvira Navarro, Andrés Neuman, Alberto Olmos, Pola Oloixarac,  Patricio Pron, Santiago Roncagliolo, Alejandro Zambra.

«El poeta pobre» de Carl Spitzweg (1839)

REGLAS BÁSICAS PARA LA CONSTITUCIÓN DE UNA GENERACIÓN LITERARIA

1ª Regla

Es necesario un escritor o un periodista que escriba un artículo en prensa que sirva de fundación y de pistoletazo de salida del movimiento.

La Generación Nocilla tuvo (aquí), artículo de Nuria Azancot en EL CULTURAL, su pieza fundacional. El otro grupo lo intentó con la revista Granta pero no salió bien (aquí y aquí) y Milo Krmpotic (perteneciente al grupo enemigo) torpedeó el proyecto desde su tribuna (aquí).

2ª Regla

Hay que tener buenas relaciones en alguna universidad americana. A los españoles (aún unos garrulos) nos sigue impresionando eso de que alguien enseñe en una universidad americana.

La Generación Nocilla, gracias a Julio Ortega y luego a Juan Francisco Ferré, ha montado casi una sucursal en la Universidad de Brown. A ella mandan cada poco a sus miembros para que incrementen su prestigio a ojos de los españoles, tontitos que somos. (aquí) Vicentito Luis Mora, el último.

Muchos de los integrantes del segundo grupo ni hablan inglés.

3ª Regla

Ayuda mutua. Dos miembros de la misma generación nunca se critican. Al revés, se ensalzan día sí y día también. ¿Alguien ha leído una mala reseña de un miembro de la Generación Nocilla a otro? Todo lo contrario. Lo último esta misma mañana (aquí). Agustín Fernández Mallo ha agotado todos los elogios hablando del último libro de Fernández Porta en EL CULTURAL. Le ha faltado llamar guapo a su compañero de performances. Se hubiera notado mucho.

Los miembros del otro grupo hacen lo contrario. Pron pone a parir a Olmos (aquí). Olmos se cisca en Pablo Gutierrez.

4ª Regla

La literatura que saque a la luz la nueva generación debe ser lo suficientemente efectista como para parecer una gran innovación, una revolución.

La Generación Nocilla consiguió convencer a la mayoría de entendidos (modernos) del mundo del libro de que lo suyo era nuevo de verdad.

El otro grupo, con su autoficción de andar por casa y las teorías de Olmos (aquello de que la literatura del siglo XXI solo debe hablar de ideas y que trabajar personajes y argumentos es una pérdida de tiempo), no convenció a nadie de nada.

5ª Regla.

Es importante (son 100 puntos más) que los miembros de una generación literaria moderna cultiven, además, la poesía. Este género es fácil de escribir, ocupa poco tiempo (¿verdad, Agustín?) y sigue dando mucho prestigio entre los críticos.

En la generación Nocilla muchos autores se dedican a los ripios. En el otro grupo, que yo sepa, ninguno.

6ª Regla.

Es necesario un líder que gracias a sus múltiples habilidades  (y escándalos) no deje de generar noticias.

El líder de la Generación Nocilla es Agustín Fernández Mallo, y el del otro grupo Alberto Olmos. ¿Está claro?

Caso Práctico: Lo que no se debe hacer. Generación Nuevo Drama, o cómo Juan Soto Ivars y Sergi Bellver intentaron montar su propia generación. Menos mal que ahí estaba el bueno de Carlos Tongoy (aquí) para abortar de raíz el proyecto.

Si en 2007 La Medicina de Tongoy y Patrulla de Salvación hubieran estado en activo, la Generación Nocilla no habría llegado a cobrar naturaleza. Hoy ya es tarde. Para que vean ustedes la importancia de la labor que realizamos. De nada.

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SUSTANCIAS DOPANTES PARA ESCRITORES

(Pillado en Galley Cat)

Los ciclistas tienen sus métodos, los escritores los suyos. Los consejos de Grand Snider para mejorar el resultado de las horas delante del folio en blanco:

1.- Vino español para relajarse. 2.- Setas para la imaginación. 3.- LSD para visiones disparatadas. 4.- Tipp-ex para las correcciones. 5.- Master de escritura creativa (MFA= Master in Fine Arts). 6.- Conjuros o amuletos para ahuyentar las deudas. 7.- Una televisión rota. 8.- Un lugar de trabajo sin internet. 9.- Pomada para el resquemor que producen los rechazos. 10.- Honesta y despiadada autocrítica. 11.- Largos y extraños viajes para la inspiración. 12.- “Cafeinización” transcendental. (Juego de palabras con Meditación transcendental y café).

Yo me sigo quedando con el primero de los ocho consejos de Neil Gaiman (aquí) para mejorar la escritura creativa: “Write”. Escribe (en imperativo, ¡coño!).

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LA PORTADA DE LA NUEVA NOVELA DE DAN BROWN

Me entero aquí de que Dan Brown, autor del súper vendido “Código da Vinci”, ya tiene la portada de su nueva novela “Inferno” que sale a la venta en abril.

 ¿De qué me suena esa cara?

NEW NOVEL

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BILBAINO CASAS RECHAZA EL PREMIO PRIMAVERA 2013

El agente del escritor Bilbaíno Casas (Albacete, 1980), máximo exponente de la generación Co.Do.Co y nueva esperanza blanca de la literatura en castellano,  ha convocado una rueda de prensa para esta tarde a las 20 horas en la que anunciará a “bombo y platillo” lo que según fuentes bien informadas será una noticia que tendrá impacto a nivel mundial.

Como nos debemos a nuestros lectores y, sobre todo, porque no podíamos esperar, hemos torturado a las fuentes bien informadas –José “el pistolas”, sin ir más lejos- y le hemos sacado la dichosa información. Fue suficiente con la amenaza de quitar el vino con casera del rancho de la taberna del cuartel para que cantara la gallina.

Bilbaíno y su rico mundo interior

Gracias a esta impresionante acción de periodismo de investigación, aquí tienen ustedes, con tres horas de adelanto, la super noticia que va a conmocionar el mundo literario:

Bilbaíno Casas rechaza el Premio Primavera 2013.

Sí, como lo oyen. El joven pero prolífico autor Bilbaino Casas dice no al Premio Primavera de novela que, convocado por Espasa (Grupo Planeta), se va a fallar el próximo jueves. Estima el escritor albaceteño que es más honesto rechazar el galardón hoy, antes de que se haga público su nombre, que a toro pasado, como otros. Manifiesta el rechazante que en su decisión no ha influido el hecho de que el importe del premio se haya cortado por la mitad, ya que él , de todos modos, pensaba donar el dinero (100.000€) íntegramente a una causa benéfica. Tenía, eso sí, dudas sobre la organización a la que hubiera destinado la pasta gansa. De la que más cercano se siente es de la P.E.P.A. (Plataforma de Escritores Porno Adictos), una asociación que lucha contra esa lacra que es el porno en internet incidiendo en la población con más alto índice de afectados, los escritores. Véase un ejemplo (aquí). Pero la S.P.E.J. (Sociedad Protectora de Escritores Jóvenes, aquí) era también una buena  opción.

Maribel Betún (la novia de Bilbaíno Casas)

Lamenta Bilbaíno que autores como Juan Manuel de Prada, Lorenzo Silva, Rosa Montero, o Fernando Savater, que son algunos de los ganadores de ediciones anteriores, se vean privados del prestigio que él hubiera dado al Premio Primavera añadiendo su nombre a la empobrecida lista, pero “la integridad como artista” –manifestó levantando la voz- ,”como castellano manchego y luego como hombre están por encima de todo”.

Advierte a las malas lenguas nuestro joven escritor que quien quiera ver en su acto de rechazo un intento de promocionar su nombre o su obra y así lo manifieste en los medios de comunicación, se encontrará con una querella por lo civil, por lo penal o por lo canónico, si hiciera falta, para que su honor se mantenga limpio como una patena. Dejó muy claro Bilbaíno que el hijo de su madre no piensa aguantar coñas y recochineo de todos esos envidiosos que escriben en los blogs y en los suplementos..

Que lo siente –añade Bilbaíno- por los lectores, pues tendrán que esperar un poco más para disfrutar de la pedazo de novela que tenía ya escrita. Según nuestro joven genio de las letras, su libro -que ya tenía presentado al Premio Primavera (con el seudónimo de “El pajillero”), pero ahora retira- describe con buen tino esa dualidad ecfrástica por la que la imagen es tanto un recurso de la poesía como una representación icónica (aquí), revitaliza el fragmentarismo de las mejores páginas de Rimbaud y late en todo él una visión omnicomprensiva, que puede, o debe, verse como realización del dictum de Terencio: “nada de lo humano me es ajeno” y no puede haber discusión a propósito de que la ciencia lo sea. (aquí).

Termina Bilbaíno Casas manifestando que si el grupo editorial convocante quiere que se presente a otro premio de la casa, por ejemplo el Planeta, lo hará encantado, que su email es biibaino.casas@gmail.com y que para más señas volverá a utilizar el mismo seudónimo.

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LA SOCIEDAD SECRETA del Libro

Con un título engañabobos (“La cara oculta del libro” ¡¡TACHAN!!) se queja Manuel Gil, en su blog (Antinomias Libro, aqui), de:

1.- que dentro del mundo del libro hay miedo a opinar.

2.- que hay poco interés por los libros sobre el sector.

Al comienzo de su “post” da como posible razón lo que un “pequeño editor” le ha dicho varias veces: “el sector nunca hizo una transición democrática”.

La verdad es que esa frase no es de ningún “pequeño editor”, sino del propio Manuel Gil. Lo que ocurre es que él, como denuncia que le ocurre a los actores del mundo literario, es el primero que tiene miedo.

Manuel Gil es director comercial de la editorial Siruela (y ahora también de Alevosía, nuestra favorita) y no está el patio como para contar la verdad y solo la verdad.

Pero no se preocupen porque aquí estamos nosotras, la Patrulla de Salvación,  para coger el testigo de Manuel Gil donde lo dejó caer –casi al principio de la carrera- y llevarlo hasta la meta.

El sector editorial no ha hecho la transición –cierto-, ni le interesa hacerla. En esta industria se ha ganado mucho dinero (años 70 y 80) y se confía en que en un futuro cercano se vuelvan a reflejar en la última línea  aquellos números tan negros y tan redondos. El sector del libro, para preservar el negoci, está férreamente gobernado por una oligarquía que cumple todas las características de una casta o sociedad secreta.

La Patrulla de Salvación (Daphne, Samantha, Josephine y la sargento Margaret) después de pasar por las manos del Dr. Frankenstein, prestigioso cirujano plástico.

Gracias a la International Encyclopedia of Secret Societies and Fraternal Orders de Alan Axelrod y a Secret Societies: From the Ancient and Arcane to the Modern and Clandestine de David V. Barrett, me entero de lo que diferencia a una sociedad secreta:

1.- Es un grupo excluyente. Alberto Olmos, Fernández Mallo y Rafael Reig llevan más de diez años intentando entrar y no hay cojones.

2.- Se consideran en posesión de conocimientos secretos. Miren fijamente y durante tres segundos seguidos la cara de Javier Marías. Si piensan que lo que le ocurre es que cree saber cosas que sólo él y el resto de iniciados saben, lo entenderán todo.

3.- Muestran una fuerte inclinación a favorecerse los unos a los otros. ¿Por qué ha comprado el señor Lara –gastando más de lo que realmente vale- Tusquets editores? ¿Capisci? De nada.

4.- En la sociedad secreta se adoctrina sólo a candidatos especialmente escogidos. Lorenzo Silva, aunque lo niegue, es el último que ha comenzado el camino de iniciación. Nuevos tiempos, nuevo perfil de candidato.

5.- El adoctrinamiento conduce a verdades “unique” y ocultas. (He dejado la expresión “unique” porque dice más que la posible traducción al castellano). A Lorenzo Silva ya le han explicado cómo funciona el premio Planeta y la próxima semana le cuentan la compleja fórmula mediante la cual un escritor superventas consigue sacar un libro cada 5 meses (véase Alex Rovira y  Cesar Vidal).

6.- Alcanzar la VERDAD mediante ese adoctrinamiento trae beneficios personales que están fuera del alcance, e incluso de la comprensión, de los no iniciados. ¿Quién entiende la  beatífica cara de felicidad que siempre muestra Ana María Matute? ¿Y el don de la ubicuidad del que indudablemente goza Juan Cruz?

7.- Los problemas que surjan dentro de la sociedad secreta se resuelven dentro de la sociedad secreta. ¿Recuerdan los enjuagues que se intentaron hacer antes de que el escándalo Sabor a hiel (by Ana Rosa Quintana) saltase a los medios de comunicación?

Este funcionamiento –fuertemente controlado por la oligarquía del libro (la cúpula del Imperio del Mal)- genera miedo en los actores del libro, en los engranajes de la cadena, y por eso no se atreven a dar su opinión. Esta es también la razón de que no se favorezca el interés por las cuestiones profesionales y de que los libros sobre edición (por ejemplo los maravillosos volúmenes que publica Trama en su colección Tipos Móviles) no se vendan. Son los miembros de la oligarquía en el poder los que no quieren que se hable de ellos. A Franco nunca le gustaron los libros sobre Franco.

Este estado de cosas genera, como efecto colateral, endogamia. Y la endogamia produce retraso mental.

¿Quieren un ejemplo de endogamia? Miren, sin ir más lejos, los comentaristas del “post” de Manuel Gil (aquí): Bernat Ruiz Domènech (editor), Íñigo Gª Ureta (editor y escritor), Carlos (un editor argentino), Joaquín Rodríguez (de Los futuros del libro)…

OTRA COSA: LEER Y RESEÑAR TODOS LOS BEST SELLERS DESDE 1913

En Galley Cat (aquí) leemos que Matt Kahn, un blogero,  va a dedicar el año a leer y reseñar (aquí) los 100 libros que en los últimos 100 años fueron nº 1 de la lista de los más vendidos en la revista Publisher Weekly. Comienza con el más vendido en 1913: The Inside of the Cup de Winston Churchill. No el británico esquizofrénico y dipsómano, sino el Churchill americano, este.  Terminará con Cincuenta sombras de Grey, el más vendido de 2012. Por el camino reseñará: Las uvas de la Ira, de John Steinbeck (1939); Doctor Zhivago, de Boris Pasternak (1958); Las sandalias del pescador, de Morris West (1963); ¡¡once libros de John Grisham entre 1994 y 2011!! y El Código da Vinci, de Dan Brown (2003) entre otros. Lo seguiremos.

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UN JARDÍN ABANDONADO POR LOS PÁJAROS, Marcos Ordóñez

Cuando un escritor deja a un lado las normas y se lanza (sin red) a contar lo que hay dentro de su corazón, sólo pueden ocurrir dos cosas: que salga una cagada que produzca vergüenza ajena o que sobre el papel quede una delicada obra de arte de la cual lo que sigue puede ser una buena muestra.

   Al mes de nacer me llevaron a casa de una adivina, la señora Inés. Mi abuela la había conocido cuando era muy joven y trabajaba de aprendiza de peinadora, en Sants. Fue a su casa para peinarla y se hicieron muy amigas. La señora Inés no tenía entonces más de treinta pero ya se ganaba muy bien la vida, había cola en la calle para visitarla. No cobraba por sus pronósticos, solo la voluntad.

   No sé si en esa época mi abuela solicitó sus servicios alguna vez, ni qué cosas pudo haberle preguntado. Cosas prácticas, tangibles, inmediatas, supongo: salud y trabajo. No la imagino preguntando por el amor. El amor debía ser, para mis abuelos, cosa de películas en color y novelerías. Una palabra ajena, un adorno, un complemento innecesario, como un bolsito rosa, y la o central una boca ridícula y pintarrajeada, un sumidero. El verdadero amor se tenía y se daba: no necesitaba ser proclamado, remascado, relamido. El amor servía para apoyarse y pasar las cosas juntos, y tener los pies calientes en la cama, y estar cuando se tenía que estar, aunque verles darse algún beso o algún abrazo tampoco hubiera sobrado.

   Esa era, imagino, su noción del amor matrimonial. Del otro, del constante y generosísimo amor por su hija y por sus nietos, puedo dar fe.

   Mi abuela fue a ver a la señora Inés con mi madre en brazos, recién nacida, porque dos años antes había dado a luz a otra niña, una niña muy hermosa, decían, que murió al poco tiempo. Ella la bendijo y le auguró que todo iría bien. Cuando mi madre era pequeña fue muchas veces a al casa de Sants de la mano de mi abuela. La señora Inés invocaba al arcángel San Miguel. Luego entraba en trance y contestaba las preguntas. Cuando me llevaron a mí, la señora Inés ya era muy mayor y vivía en una casita baja con patio, en la Torrassa. Vivía con su marido. Me sorprendió saberlo, años después. Las adivinas, en mi cabeza, eran mujeres solitarias, como las trapecistas o las lanzadoras de cuchillos. No era ese tipo de adivina, dijo mi madre. Mi abuela tenía una expresión más precisa: “una mujer con poder”. Me llevaron en el cochecito. Me santiguó para darme protección y dijo que tendría mucha suerte

Un jardín abandonado por los pájaros (El Aleph, febrero, 2013) está escrito por Marcos Ordoñez, crítico de teatro en EL PAÍS,  autor de Bulevares Periféricos (uno de los mejores blogs en castellano) y de libros tan entrañables como Beberse la vida o Ronda del Gijón.

Marcos Ordóñez

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¿TODO ES MENTIRA?

Hungría, primeros años del siglo XX. El joven Bálint Abády está enamorado de Adrianne, lo sabemos ya en las primeras páginas. Bálint -tonto como hombre que es- solo se enterará en la página 258.

Después de bailar con otras dos mujeres, acalorado, sale al balcón.

Pág. 68:

  La luz de la luna relucía en la balaustrada; Bálint siguió la resplandeciente línea y vio una sombra en el rincón: era Adrianne Milóth.

  Su figura esbelta de contornos nítidos y negros se dibujaba al contraluz de la luna. Entre los reflejos cegadores, la cara, el cuello y los brazos desnudos apenas eran más claros que el traje de seda verde.

  Estaba inmóvil y su mirada se perdía en la lejanía. No estaba apoyada en la balaustrada, sino que permanecía en la misma postura en que la recordaba Bálint, erguida delante de la lámpara, con la cabeza levantada y los brazos cruzados detrás de sí. Su inmovilidad parecía esconder la misma rebeldía reprimida que entonces.

  Tal vez debido al recuerdo o a la magia de la noche, Bálint no quiso rehuir su compañía, sino que se le acercó con pasos silenciosos y se quedó a su lado con los codos apoyados en la barandilla, sin decir nada.

  Adrianne tampoco dijo nada, pero acto seguido apoyó los codos a su lado. Había algo de acuerdo en este gesto lento, algo que expresaba la admisión, incluso la alegría de estar juntos, que no molestaba; es más, que le hacía sentirse bien. Expresaba incluso un anhelo de compenetración, comprensión, simpatía mutua…

(…)

Bálint tuvo la necesidad cada vez más apremiante de decir algo, de interrumpir el silencio indiferente, el mutismo de Adrianne, que seguramente escondía alguna pena, alguna desilusión que esperaba consuelo.

-¡Qué noche más hermosa, más tranquila! –dijo casi susurrando las palabras, temiendo que si hablaba demasiado alto se rompiera el hechizo.

La respuesta de la mujer llegó casi inaudible:

-Sí, es hermosa. Sin embargo, todo es mentira…

-¿Por qué lo dice?

Adriane no le miró, le contestó con voz entrecortada:

-Porque lo es. Todo lo hermoso es mentira, todo lo que uno se imagina, todo lo que uno cree, todo lo que uno hace porque cree en ello; porque cree que puede servir… ser útil…ayudar. Es el gran cebo, el cebo de la vida. Y somos tan tontos que nos lo tragamos y, ¡zas!, la trampa se cierra.

40 páginas después, Bálint Abády visita la casa de campo de la familia Miloth y se entera de los problemas matrimoniales de Adrianne. Su suegra y su marido la mantienen apartada de su hija y la hacen sentir inútil, como un “mueble bonito”. Están sentados en un banco del jardín y la joven se desahoga con su amigo de adolescencia. La situación de intimidad acaba con Bálint intentando besar el brazo de Adrianne. Esta, escandalizada, se levanta y exclama:

-¡Usted! ¿Usted también? Usted también lo hace sólo para… para… ¡Usted hace lo mismo! ¿Nunca tendré a nadie? ¡Nadie! ¡Nadie!

   Lo miró con ojos chispeantes de odio, con la cabeza alta, toda ella rígida, y se marchó hacia la casa.

-Mire, Addy, mire… y perdóneme…

  Pero la mujer se mostró implacable. Volvieron a la casa juntos, sin pronunciar palabra.

(…)

Tuvo la sensación de haber perdido a Adrienne Milóth para siempre.

Miklós Bánffy

100 páginas después (Pág. 213) se vuelven a encontrar:

Estaba todavía lejos, pero la reconoció inmediatamente por sus pasos largos. Se dirigía hacia él en compañía de dos señores jóvenes. A su derecha iba Adam Alvinczy, al a izquierda István Kendy. Los dos llevaban patines en los hombros. Adam portaba además una fiambrera de hojalata y un saco pequeños en el que probablemente guardase los patines de la mujer. István llevaba una manta gruesa de piel y un termo largo. Se acercaban charlando alegremente.

“¿Estará todavía enfadad conmigo? ¿Me habrá perdonado?” En ese momento Adrianne se paró delante de él y le dio la mano amistosamente. “He llegado”, dijo con alegría, sin que se percibiesen en sus ojos de ónice sombras del pasado. Como si la escena del banco no hubiera ocurrido nunca, y no se hubiera despedido ofendida y fría en el porche de la casa solariega… Se la veía alegre y despreocupada.

Adrianne lo invita a ir a patinar con ellos. Bálint acepta y corre a su casa para cambiarse. Tarda bastante en encontrar lo necesario –el jersey y los patines- y cuando llega al lago ya está todo oscuro. Por eso, en lugar de unirse al grupo que ya está patinando, se queda observando desde la barandilla:

… quiso aprovechar para ver desde lejos el bello espectáculo de Adrianne deslizándose por la pista como una sombra en sueños.

  Llevaba un traje color terracota que con la insuficiente iluminación apenas parecía más claro que su cabello negro, el cuello y el gorrito de piel de foca, o la franja de piel del borde de su falda acampanada. Esta era un poco más corta de lo habitual y parecía flotar. Cuando Adrianne se detenía, le llegaba a los tobillos, pero cuando corría o giraba, la falda volaba a su alrededor como una cortina movida por el viento; dejaba ver sus piernas, cubiertas con botas hasta las rodillas y medias negras como el hollín.

  Estaba graciosa. Se movía con gracia. Como si fuera ingrávida, delgada, casi incorpórea. Bailaba el vals con los dos chicos a la vez, daba vueltas con uno y luego, con un giro doble, volaba hasta los brazos del otro. La danza daba la sensación de ser un ballet maravilloso; deslizándose con un solo movimiento conseguían recorres unos diez o veinte metros.

   Adrianne, tan sobria, tan delgada, con los largos movimientos, parecía más joven y de líneas más esbeltas que habitualmente. Pero esta vez, volando de los brazos de un  joven a los del otro, con los labios entreabiertos dejando ver sus brillantes dientes, la cintura cimbreante, presa en manos de los dos hombres, no evocó en Bálint a la Diana cazadora.

  Se deslizaba inclinada hacia adelante, volaba por el hielo en espiral, movida por un vértigo voluptuoso que la lanzaba de una mano masculina a la otra, riendo, con el cabello suelto. No, no era el baile de la diosa virgen. Se dejaba llevar por una ferocidad inconsciente, por una locura que anhelaba amor; parecía más bien una ménade que bailara la danza de la pasión y embriagara su cuerpo en una frenética bacanal. Sus labios bebían el filtro milagroso de la velocidad, sus miembros jóvenes y fuertes rebosaban alegría. Era un espectáculo encantador que, debido a la poca luz, tenía un aire misterioso.

  Bálint tuvo la sensación de estar espiando un secreto, algo prohibido. Aquella mujer no era la Adrianne que él había conocido. No era Addy, aquella adolescente orgullosa que le habían presentado en su juventud; tampoco era aquella mujer decepcionada con la que había conversado delante del paisaje bañado por el claro de luna; no era aquella muchacha, lúdica e infantil, que jugaba con sus hermanas en Mezzovarjas; tampoco aquella esposa desilusionada que se sentó en el banco y se ofendió cuando él se atrevió a besarla en el brazo. ¡Era alguien diferente, de nuevo distinta! Una mujer coqueta que enloquecía a los hombres. De repente se sintió un extraño, un intruso que no tenía nada que hacer allí; tal vez era uno de los muchos con los que Adrianne quería flirtear.

Como el autor de estas líneas era un caballero, no contó el apuro que sintió acto seguido el joven Bálint. Yo, hija de camionero y luchadora por la transparencia en el mundo literario, les voy a contar la verdad: Bálint Abády, después de veinte minutos mirando patinar a Adrianne, se sintió avergonzado cuando notó el bulto que, a la altura de la entrepierna, había crecido en su pantalón y agradeció que al ser de noche hubiera poca gente cerca del lago.

Estos textos pertenecen a Los días contados (Libros del Asteroide, 2011; 5ª edición), la primera novela de la Trilogía transilvana que el húngaro Miklos Bánffy publicó entre 1934 y 1940. Los tres libros están disponibles en Libros del Asteroide.

A Bánffy lo han llamado, con justicia, «el Tolstoi magiar».

 El fin del imperio austrohúngaro en tres grandes novelas. Enhorabuena, otra vez, a Luis Solano.

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