YA TENEMOS LA NOVELA GANADORA DEL PRIMER PREMIO SATÉLITE

Con la intención de dar buen ejemplo, hemos convocado un nuevo premio literario que va a romper todos los moldes, el PREMIO SATÉLITE. El objetivo de este galardón es reconocer el mejor lanzamiento editorial del año. Se valora no sólo la calidad del texto, sino también la originalidad del argumento, del diseño de la portada y del título. La sinopsis y el material promocional también serán tenidas en cuenta. Hemos pedido a cuatro profesionales (como la copa de un pino) del mundo del libro, que nunca habían formado parte de un jurado, que sean nuestros  primeros jueces. Los cuatro se caracterizan por su independencia. Les garantizo que no ha sido fácil encontrar, en el ámbito editorial, personas dentro de las cuales convivan (sin darse de ostias) la profesionalidad y la imparcialidad.

Por primera vez en la historia de los premios literarios se han utilizado métodos científicos para valorar a los candidatos. Aun así, la deliberación ha sido ardua. Después de tres noches sin dormir –había muchos y buenos candidatos- el jurado formado por Juan Cruz, Soledad Puértolas, Lorenzo Silva y Carmen Posadas ha decidido que el mejor lanzamiento editorial del año es:

Las cenas del club de los sábados, de Amy Bratley (Alevosía, 2013) [Alevosía es una marca registrada por Siruela] Ya hemos hablado en este blog de Alevosía (aquí) y (aquí).

Esta novela ha obtenido la máxima puntuación (9,99 puntos) en el apartado de título, original donde los haya: (aquí), (aquí) y (aquí).

La sinopsis –la mejor descripción del argumento en pocas palabras- ha alcanzado una nota de 9,89 puntos. Ayuda, por supuesto, el hecho de que el argumento sea único, raro, extraño, atrayente, curioso, insólito, interesante, inusitado, singular, asombroso… Y nos faltan palabras:

Tres años antes, el mundo de Eve se derrumbó cuando el hombre de su vida, Ethan, la abandonó de un día para otro sin dar la más mínima explicación. Sin embargo ahora, a punto de entrar en la treintena, parece que está a punto de alcanzar de nuevo la felicidad completa: tiene el ilusionante proyecto de crear su propio negocio, un café en el barrio de moda de Londres en el que servirá sus deliciosas tartas caseras, y un novio encantador, Joe, que la convence de participar en «El Club de las Cenas de los Sábados», el popular concurso que organiza el periódico donde él colabora y que cada semana premia al mejor cocinero y anfitrión de una cena completa. Quizás así consiga algo de financiación extra y de publicidad gratuita para su café. Eve será la primera concursante en recibir a los invitados, y la sorpresa será mayúscula…

Los ganchos comerciales son de 10, directamente:

Se buscan: Cuatro cocineros aficionados para participar en un concurso que premia la mejor cena.

Reglas: Cuatro desconocidos, cuatro semanas, cuatro casas, cuatro cenas.

Puedes ganar: 1.000 libras en efectivo.

Puedes perder: tu corazón.

Claro que una autora como esta no podía fallar:

Amy Bratley nació en 1974, creció en Northamptonshire y cursó estudios superiores en Nottingham; después se trasladó a vivir a Londres, donde trabajó como periodista freelance para diversos periódicos y revistas. Actualmente vive en Bournemouth, dedicada a la escritura, junto a su marido y a sus dos hijos. Es autora de las novelas The Girls’ Guide To Homemaking y Las cenas del Club de los Sábados, la primera en ser traducida al castellano después de cosechar un gran éxito internacional, incluyendo el Baccante Prize 2012 (a la mejor novela de ficción femenina publicada en Italia).

Fíjense en lo de “dedicada a la escritura, junto a su marido y a sus dos hijos.” ¿Los niños escriben con ella? ¿Su marido le hace de negro mientras ella da el biberón a los pequeños? Dirán ustedes que hay una coma. Vale, pero…

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MEMORIAS LÍQUIDAS; Enric González

Vamos a ver:

¿A quién le interesa que Javier Valenzuela, cuando fue director adjunto de EL PAÍS, le cuestionara una nota de gastos a Enric González, que entonces era el corresponsal en París, porque pensó que estaba intentando colar los gastos de viaje de su mujer? Yo, cuando fui señora de la limpieza en Telefónica –que una ha hecho de todo en esta vida-, también tuve una bronca con mi jefa porque no me quería pagar las horas extras. Argumentaba que las pasaba fumeteando y cotilleando en lugar de adecentando los cuartos de baño de la primera planta, que siempre fue la mía. ¿A que yo no les doy la tabarra con estas batallitas? Pues Enric González lo hace y además me cobra, nos cobra, 23 € por leerlo. (pág. 108)

Me estoy refiriendo a Memorias Líquidas, el libro de recuerdos profesionales que el periodista Enric González acaba de publicar con la nueva editorial Jot Down Books (Enero, 2013). Sí, los de la revista en internet.

[23€ me han soplao por 181 páginas con letra gorda y a doble espacio.]

Los de Jot Down serán muy buenos haciendo revistas digitales, pero editando libros… Leñeeee….

El librito tiene anécdotas interesantes, incluso divertidas, como es lógico siendo un recuento de la vida laboral de Enric González -como para no tenerlas (23 euracos, tú)-. Pero se nota que no ha gozado de la lectura previa (y consiguiente corrección) de un editor como Dios manda. El autor escribe bien, cierto, pero esto no es una crónica periodística. Se supone que tenemos entre manos un libro de memorias. ¿O no?

Los libros anteriores, en RBA, de Enric González (aquí) están muy bien. Por eso, porque comparo, hoy he acabado de entender para lo que sirve un buen editor.

[23€ del ala, así, por la puta jeta. Ya os cogeré yo.]

González, que ha pasado -desde que se volvió de Israel (su última corresponsalía)- los últimos meses sin mucho que hacer, ha estado colaborando con Jot Down  haciendo entrevistas y escribiendo artículos (aquí). Y parece que también ha aprovechado este tiempo ocioso para pergeñar este montón de anécdotas por las que he pagado 23€. Por entre medias de sus vivencias se le escapa algún quiero y no puedo cultureta (no lo digo en el sentido que le dio Joan de Sagarra) que no viene al caso. ¿Ejemplo?: lo de comparar en la página 80 a los redactores de EL PAÍS de los primeros años con el “individuo descrito en La rebelión de las masas de Ortega y Gasset”. Un buen editor debería haber dado su “toque” a esto.

No sabíamos lo de que cuando Arturo Pérez-Reverte amenazó, después de La carta esférica, con marcharse de Alfaguara, don Jesús de Polanco se desplazó personalmente hasta el domicilio del autor en la sierra de Madrid para hacerle una oferta “mareante”. (Pág 96).

Tiene gracia como describe (Pág. 90) la indumentaria de los reporteros de la guerra del golfo (the first):

Había quien llevaba siempre encima su equipamiento antigas, antiquímico y antinuclear, además de un chalequillo multibolsillos de esos que proclaman las condición de corresponsal de guerra (o de aficionado a la pesca) y un casco por si las moscas. Y así, disfrazados de marcianos, paseaban algunos por los lujosos hoteles de los petroleros.

La parte de Ruanda es emocionante.

[¿He pagado 23€ para enterarme que el autor se emborrachó con “sadiki” una bebida alcohólica casera inventada por los filipinos en Arabia Saudí?]

Enric González

Saldar cuentas pendientes con EL PAÍS (o mejor, con Juan Luis Cebrián) está bien, todos nos regodeamos, para qué negarlo. Pero con una o dos cosas hubiera bastado. Hay 100 páginas o así –más de la mitad del libro- en las que párrafo sí párrafo también le cae alguna pulla a Cebrián (en las páginas 176 y 177 lo llega a comparar, dos veces, con Goebbels). Este texto ha sido escrito y publicado muy poco tiempo después de la salida (ERE mediante) de su autor del periódico antes citado. Creo que se debían haber dejado pasar al menos un par de años. Un buen editor…

Lo que Enric González tiene contra Juan Luis Cebrián se resuelve en la calle a puñetazos o en el diván de un psicoanalista. Pero a mí que me deje en paz. Perdonen que me repita, pero si un buen editor hubiera metido mano en esto…

Pero una cosa no quita la otra y en lo que denuncia en la página 159 tiene más razón que un santo: “El uso del periódico (EL PAÍS) como catálogo de productos del grupo” (PRISA).

Aunque hay páginas que da bastante vergüenza (¿ajena?) leer.

Pág. 175:

Llevo algún tiempo trabajando en periódicos y sé cómo se fabrican. No es un espectáculo bonito, ni en El País ni en ninguna otra parte. Por cada periodista que se juega la vida en una guerra o consigue una noticia valiosa hay una reunión discreta, en alguno de los despachos, en que se decide que la evasión de impuestos del principal banquero (…… ) no es noticia de portada ni debe investigarse, o que el uso ilegal de información privilegiada por parte del presidente de (T…..), solo merece unas líneas en una página interior. Esto es así, y ha sido siempre así.

Vincular el hecho de que hay reporteros que arriesgan su vida en conflictos armados con los apaños y enjuagues que se hacen desde la dirección de los periódicos (siempre bien relacionada con el poder), por muy comprobados que estén estos últimos y por mucho que nos jodan, no es más que pura demagogia.

Lo que más me cabrea –y termino-  es que el libro ya está escrito y publicado. Qué no hubiera sacado un buen editor de este material. Se coge el texto; se lo poda y se lo adecenta; luego se sienta al autor en una mesa y látigo en mano –como cuenta él que hacía algunos de los jefes de redacción que tuvo en Barcelona- se le obliga a desarrollar algunos episodios y a describir mejor otros; se le añaden datos históricos que permitan al lector situarse en la época en que ocurren los hechos (si este libro lo coge mi nieto , no se entera de nada); se le añade sal y pimienta… bueno, pimienta no, que ya lleva demasiada; se le coloca una portada decente (que con esta de tela parece más el libro de firmas de una boda apresurada) y se pone a la venta con un precio más decente.

[¡23€, neng, 23€!]

Me quedo con ganas de saber quién está detrás del seudónimo “Delaney” que González –como hacía Groucho Marx cuando “se refería a personas en situaciones incómodas”- utiliza para aludir a un hombre “brillante, ingenioso y ocasionalmente malévolo” que compartió veladas durante la Mostra de cine de Venecia con Carlos Boyero, Oti Rodríguez Marchante y el autor, y que terminaba orinando contra la fachada de San Marcos.

[23 machacantes que me ha sacao el tío.]

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EL ENEMIGO SE REPLIEGA: ¡¡LA VICTORIA ESTÁ CERCA!!

enemigo

Tusquets Editores, perteneciente al Grupo Planeta (aunque la señora dijera aquí que a ella no la había comprado nadie), obedeciendo la voz de su amo, han dejado el palacete y se han cambiado físicamente a la diagonal (Barcelona City) cerca del “boss”. Ya ni la imagen de independencia queda.

Esta mudanza es para nosotras, aguerridas y belicosas guerreras de la Patrulla de Salvación, punta de lanza del Frente para la Liberación del Libro (FRELILI), una buena noticia. Como pueden ver en el mapa que hemos robado en el cuartel general del Imperio del Mal, las tropas enemigas, abrumadas por nuestros ataques,  se están replegando y concentrando en poco terreno. ¡Son unos cobardes! Escasamente 2,4 kilómetros hay entre los principales baluartes del ejercito enemigo, el Grupo Planeta y Random House Mondadori. Patrulleras: estamos de enhorabuena, vamos ganando, la victoria final está cerca.

En el angosto terreno en que se han tenido que refugiar los malos, tenemos también las sedes de Alpha Decay, Carmen Balcells, Antonia Kerrigan, Schavelzon… Lo mejor de cada casa, vamos.

En estos momentos nuestras tropas rodean la zona enemiga preparadas para el ataque final.

¡¡NO PASARÁN!!

¡¡EL LIBRO VENCERÁ!!

[Consejo: Recomiendo a los de mi edad -más de 60 y menos de 65- que pinchen en el mapa para ver una versión ampliada.]

OTRA COSA: ASÍ SE PREOCUPA EL GREMIO DE EDITORES POR LA FORMACIÓN DE LOS JÓVENES SIN EMPLEO

(AQUÍ) Para la editorial 200€ por menor de 30 años en prácticas (sin límite de menores). Para el practicante 0€.

Qué bonito

Más (aquí)

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MALCOLM OTERO BARRAL SE LO HACE CON LA SARGENTO MARGARET

Hoy es un día grande para el Frente de Liberación del Libro y para la Patrulla de Salvación. Malcolm Otero Barral, uno de los más aguerridos comandantes del Imperio del Mal, ha desertado y se ha pasado a nuestras filas. Ya estábamos avisadas, una de nuestras mataharis en la zona enemiga nos había hecho llegar sus intenciones. Cuando se lanzó contra nuestras líneas armado únicamente con su fusil, la primera reacción entre sus camaradas fue de sorpresa. Pasado ese  momento de estupor e interpretando su acción suicida como la manifestación más alta del valor, comenzaron a jalearlo: “¡¡dales duro a esa brujas, Malcolm!! ¡¡Que se note de quién eres nieto!! Pero en cuanto percibieron que nuestros francotiradores no lo dejaban tieso a la primera oportunidad, los vítores se fueron acallando y la algarabía se tornó en desespero. Hoy Malcolm, como su abuelo, sabe dónde está la justicia y la razón.

Hace unos meses tuvimos que darle un tirón de orejas (aquí) que, parece, le abrió los ojos.

Nuestro nuevo fichaje no ha perdido el tiempo y ya está utilizando la artillería pesada –que maneja como nadie- contra sus antiguos conmilitones.

La sargento y Malcolm preparados para la lucha

En el último número de Letras Libres (febrero 2013), págs. 70 y 71, firma un artículo titulado La decadencia del libro (aquí) en el que comienza constatando que “el sector editorial vive uno de los peores momentos de las últimas décadas”. No echa la culpa a los dispositivos digitales de lectura sino a editoriales, críticos, periodistas y escritores jóvenes.

1º a las editoriales, en especial a sus directivos, citando textualmente la frase de uno de ellos, “todavía queda recorrido para más templarios”, para acusarlos de exprimir todo lo posible las modas. Hoy la erótico festiva tipo Grey.

2º a los críticos:

“El empequeñecimiento de la labor crítica ha llegado al extremo de que hasta los suplementos prefieren una reseña descriptiva y, por definición poco conflictiva, a una crítica severa y rigurosa. En consecuencia el paso mismo de la crítica se ha reducido has perder no solo la posibilidad de incidir en el debate literario sino hasta la más mínima capacidad prescriptiva.”

3º a los periodistas:

“La prima menor de la crítica literaria, la prensa literaria, tiene también su cuota de responsabilidad; ha sido connivente con los más vergonzosos amaños del sector y ha hecho gala de un nepotismos sin fisuras, además de una flagrante dejación de los más básicos principios periodísticos.”

Atentos porque en este último punto, Malcolm, que ya había sido duro, se muestra demoledor.

4º a los escritores jóvenes:

“Si nos fijamos en la lista Nielsen de ficción, hay muy pocos autores patrios propiamente literarios, y ningún autor, literario reitero, de menos de 45 años entre los cien primeros. Se me dirá con razón que las ventas no han sido nunca un asunto literario. Y obviamente no pretendo que lo sean, pero no deja de ser sintomático que ninguna de las apuestas literarias –algunas muy audaces- de los escritores que están llamados a explicar las inquietudes de una generación (como hicieron en su momento Javier Marías, Antonio Muñoz Molina, Ignacio Martinez de Pisón, y más adelante Ray Loriga o José Ángel Mañas) haya conseguido conectar con los lectores como sí lo hicieron sus predecesores. ¿Dónde están hoy esos treintañeros talentosos que han de cautivar a sus contemporáneos? Puede que los esfuerzos por tener miles de seguidores en las redes sociales no den los frutos deseados en cuanto a traer lectores, quizás sea también que los lectores tienen un detector infalible para el autobombo y eso crea rechazo, acaso resulta que tener un blog atractivo no es credencial suficiente para los lectores o es posible que las propuestas no fueran tan audaces como se creía y el abuso de lo fragmentario, el yoísmo exacerbado y el abuso de las referencias pop fue flor –o florecilla- de un día y sea esta una generación con vacío literario en España y, por extensión, un vacío del sector del libro.”

Y que nadie diga ahora que esto de Malcolm Otero Barral es fruto de la típica fe del converso. No señora, no. Nuestro Malcolm ha visto la luz y, con un par de narices, lo cuenta. Es necesario mucho valor para reconocer que uno estaba equivocado.

Nota de la sargento: No hagan caso al título de este “post”, lo han puesto las chicas de la patrulla porque tienen envidia de lo bien que nos llevamos Malcolm y yo. Si pasamos mucho tiempo juntos es porque estamos haciendo la planificación estratégica de la guerra. Malcolm se ha incorporado a nuestro ejército con buenas y modernas ideas.

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¡¡MÁRCHESE, SEÑOR MARÍAS!!

Hoy, considerando la gravedad del asunto que voy a tratar, no firma la sargento Margaret, sino yo, la que mueve los hilos de la Patrulla de Salvación. No quiero que nadie vea el más mínimo tono de broma o chanza en este «post». Nunca he escrito más en serio.

Si no he publicado nada en este blog durante los últimos tres días, no es porque el enemigo se haya rendido o bajado la intensidad de sus acciones bélicas. Todo lo contrario, están más crecidos que nunca (aquí). No he podido darle a la tecla porque he pasado el fin de semana leyendo toda la información que sobre los últimos casos de corrupción ha aparecido en los medios de comunicación. Dado el punto al que hemos llegado, se hace imprescindible una lectura comparada de cada escándalo. Un ejemplo: lo que cuenta EL PAÍS sobre los presuntos sobre sueldos del PP, EL MUNDO lo matiza sacando a Rajoy del grupo de los «sobrecogedores» y el ABC lo niega totalmente llegando a decir que peritos en caligrafía ven indicios de que lo que supuestamente fueron 18 años de anotaciones (en la presunta contabilidad B del PP), podría haber sido escrito de golpe. Anda que como EL PAÍS la haya vuelto a cagar…

Lo que hoy tengo aun más claro es que los políticos se han convertido en (y se han creído) una casta. La mayoría de los hombre y mujeres que dirigen los partidos políticos, afectados de un mesianismo agudo, se han colocado por encima del bien y del mal, nos consideran al resto de ciudadanos poco menos que subnormales, y tienen marcado a fuego en sus frentes aquello de que El fin justifica los medios. Las leyes son para los ciudadanos, ellos están en otra cosa.

Cuando los que nos gobiernan y los que están en la oposición han llegado a este extremo, la única solución está en las urnas. Por eso el buen periodismo, el realmente independiente (ninguno de los tres medios citados anteriormente lo es), es más necesario que nunca. Los medios de comunicación deben denunciar lo que está pasando para que el ciudadano, cuando llegue el momento de votar, lo haga sabiendo quién es quién y quién hace qué. Esto último lo escribo (aunque todos ya lo tenemos claro) porque, a pesar de todo, no está ocurriendo. Muchos medios y, sobre todo, los más reputados periodistas parecen más empeñados en influir en los que mandan que en informar a la sociedad. Informar es el primer deber del periodismo. Pero es que, hoy, además,  intentar cambiar a los que mandan con noticias y artículos de opinión es, a la luz de los últimos casos de corrupción, misión imposible . El periodismo -repito- debe informar, exponer en la plaza pública lo que hacen los que mandan para que así la democracia -mediante el voto en conciencia- funcione.

Si ustedes están de acuerdo con lo anterior, entenderán que a una le den ganas de echarse a llorar cuando hoy lee un artículo como este (aquí). En esta pieza titulada «Piel de rinoceronte o desdén» Javier Marías hace balance de los diez años que lleva publicando en la última página del suplemento dominical de EL PAÍS y nos deja ver lo que pretende con sus escritos:

Pese a lo gentiles que son muchos lectores; pese a que no pocos me alienten a proseguir con estas columnas (y agradezco sobremanera esas palabras de ánimo), al cabo de diez años he de confesar que la sensación predominante es de inutilidad, para quien las escribe. Grosso modo, uno intenta llamar la atención sobre lo que le parece mal, injusto, indecente, de nuestra sociedad, y argumentarlo. Si se molesta en ello, es porque guarda un fondo de ingenuidad y vago optimismo, es decir, porque aspira a que las cosas mejoren un poco (desde su particular punto de vista, claro, tan discutible como el que más). Pero pasan los años y en conjunto ve que más bien todo empeora, y que quienes podrían enmendar algo (los políticos, sobre todo) parecen aplicarse a hacer lo contrario de cuanto uno solicita o propone, y a reincidir en lo que critica o condena. Lo más probable es que esos responsables ni se dignen leer lo que uno escribe, y están en su perfecto derecho, faltaría más, como cualquier otro individuo. Uno lo sabe y no se llama a engaño, pero hace unos días, coincidiendo con el aniversario, se me hizo en verdad patente la “inutilidad” de esta tarea.

(la negrita es mía)

Aquí se ve bien claro para quién escribe Javier Marías estos artículos. No los escribe para los lectores (a los que educadamente agradece las palabras de ánimo), no, los escribe para intentar influir en los poderosos, los únicos que le merecen consideración. Por eso le jode que -como cuenta más adelante-  cuando se encuentra «hace unos días» en un restaurante con un político (Federico Trillo) al que en 2004 llamó «patán» y «zafio» en otro de estos artículos (aquí), el insultado lo trate como si nada hubiera sido escrito.

Termina Marías escribiendo:

Pero qué quieren: si ni siquiera los “damnificados” me tienen en cuenta la “damnificación”, ¿ustedes creen que vale la pena que siga con estas columnas, después de diez años? La pregunta es retórica, no hace falta que me la contesten.

Como los políticos no toman en cuenta lo que él escribe, no vale la pena seguir escribiendo. ¿Y los lectores? ¿Y las urnas?

Javier Marías (Feria del Libro de Madrid, 31 de mayo de 2008).jpg

Los artículos de Javier Marías son leídos por muchas personas . El País Semanal tiene una difusión (sólo en papel) de más de 1,5 millones de lectores. No todos leen «La zona fantasma», que es como se titula la sección de Marías, pero una buena cantidad seguro que lo hace. A todos esos hay que añadir los muchos que lo leen en digital (porque lo de don Javier siempre sale en abierto). Pero eso a Marías le da igual. Para Marías los lectores son importantes en cuanto posibles compradores de sus libros, nada más.

Marías ya ha dejado claro en varias ocasiones la opinión que el resto de españoles le merecemos. En noviembre de 2011, en una entrevista que las patrulleras glosaron (aquí), respondía de esta manera a la primera pregunta:

Es que estamos en una época en la cual los que escribimos artículos de prensa perdemos demasiado tiempo en decir cosas que nos parecen obvias, de cajón. Y eso te da una sensación de pérdida de tiempo. Qué época más mala, una en la que sucede eso. Claro que a muchos les parecerá lo contrario, que la época está muy bien y que el imbécil soy yo.

Está claro, ¿no? Si el imbécil no es él -que no lo es- , lo somos los demás. Más claro, agua. Ese desprecio hacia la masa suele ser un síntoma -por desgracia- de esa enfermedad llamada Éxito Literario.

Antes les hablaba de la casta de los políticos españoles. Los intelectuales patrios forman otra casta, otra élite. Del mismo modo que los políticos profesionales desprecian a los electores y solo buscan su voto, los intelectuales como Javier Marías consideran a sus lectores seres inferiores (y por lo tanto «una pérdida de tiempo» escribir para ellos) y solo procuran que sigan comprando sus libros. Los intelectuales como Javier Marías critican a los miembros de la otra casta, la de los políticos, con la única intención de fortalecer su nombre como intelectuales en la mente de los miembros de ambas castas, la de los políticos y la de los intelectuales.

Hoy más que nunca -como decía- es necesario un periodismo (de investigación y de opinión) que informe con independencia, no que intente influir en el poder para así ganar, a su vez, peso y poder. Por eso le pido a Javier María que, dado que no está dispuesto a cumplir con su deber para con la sociedad, abandone su puesto, que se marche. Le ruego que deje su tribuna a otro escritor honesto (que los hay) dispuesto a contar a los ciudadanos -no a los gobernantes- su opinión sobre lo que está ocurriendo.

¡¡MÁRCHESE, SEÑOR MARÍAS!!

Fdo.: la que mueve los hilos.

OTRA COSA MUCHO MÁS INTERESANTE

El 12 de febrero de 2010, a las tres de la tarde, dio comienzo otra de las rutinarias reuniones del departamento de biología de la Universidad de Alabama. Entre los trece profesores y demás empleados estaba Amy Bishop, 45 años, madre de cuatro hijos y neurobióloga licenciada en Harvard. Amy había solicitado que la hicieran profesora titular y se lo habían denegado en numerosas ocasiones. Por eso sabía que cuando el semestre acabara se quedaría sin trabajo. Amy se mantuvo en silencio durante los cincuenta minutos que duró la reunión. Pero al terminar, abrió su bolsa, sacó una Ruger semiautomática de 9 mm. y comenzó a disparar sobre sus compañeros… Así comienza el reportaje de más de 14.000 palabras (en inglés) que en el último número del The New Yorker (aquí) firma Patrick Radden Keefe.

 La historia de Amy Bishop es real y su perfil (45 años, felizmente casada, madre, licenciada en Harvard) difiere del que tienen la mayoría de los “mass shooters”. Radden Keefe investiga la infancia y el pasado familiar de Bishop y nos lo cuenta. No se lo pierdan: periodismo del bueno.

El artículo se puede leer íntegro pinchando en el “link”.

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EL LIBRO HA MUERTO

rip

Nosotras tampoco hemos “podido verificar de forma independiente las circunstancias” en que se produjo el fallecimiento, “ni el momento preciso, ni el lugar». (aquí)

Gracias: (aquí) y (aquí).

[Se aconseja pinchar en la esquela para leer mejor su texto]

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PRESENTADORAS-FAMOSAS-ESCRITORAS (Por ese orden)

Cuando publican o, peor, cuando les dan el premio, ya es demasiado tarde para averiguar si lo que dicen es verdad. Por eso la Patrulla de Salvación, en plena cruzada para la liberación del libro, va a adoptar medidas en el asunto.

 La última ha sido Mara Torres (finalista del premio Planeta 1012), pero hubo antes muchas más. Nuria Roca, Mari Pau Domínguez, Angeles CasoAna Rosa Quintana son las que recuerdo así, sin pensar mucho. También tuvimos chicos: Fernando Delgado y David Cantero entre ellos.

Ángeles Caso

Estos nombres tienen en común que primero se hicieron populares como presentadores de televisión, mayormente del telediario, y luego triunfaron como escritores. Entre los siete autores que he citado, juntamos dos premios Planeta, dos finalistas al mismo galardón, un premio Fernando Lara, otro Granada… y … un negro explotado. Que se sepa, uno.

Como conocen bien los medios y saben comunicar -tratándose, además, de vender mucho- los autores de esta clase, cuando sacan libro o reciben premio, son entrevistados por delante y por detrás, por activa y por pasiva. La Patrulla, en cumplimiento de su deber e inasequible al desaliento, ha leído todas esas entrevistas (546,5). Gracias a tan enriquecedora lectura hemos sabido, entre otras cosas, que siempre les gustó leer (esto a todos, claro); que una de ellas ya tenía en el cajón 5 novelas de 500 páginas; que otra comenzó a leer a Espinoza y a Nietzsche con 5 años; que a la más guapa, su madre, cuando era bebe, en lugar de cantarle una nana, le leía en griego antiguo La Odisea de Homero… Así todo. En la mayoría de los casos se nota la mano de la directora de marketing de la editorial o de la agente de la reciente autora.

La Patrulla de Salvación, movida por su vocación de servicio a la sociedad, ha decidido que esto se tiene que acabar. Después de darle muchas vueltas, hemos concluido que es necesaria una acción directa. Hay que abortar el problema atacando a la raíz. En los próximos días vamos –nosotras también- a entrevistar a todas las presentadoras de televisión.  Pero lo vamos a hacer ahora que son jóvenes, cuando están empezando y ni sueñan con ser escritoras, antes de que las editoriales o los agentes contacten con ellas para ofrecerles el próximo premio del ayuntamiento de Quintafría del Copón Bendito o, si se hacen muy populares, el premio Planeta del año que viene. De este modo conoceremos su verdadera relación con la literatura. Y si en el futuro alguna de ellas termina ganando el premio Cervantes y declara entonces en TVE que con 34 años ya se había leído todos los tomos de la Enciclopedia Británica, ustedes podrán volver a este humilde blog para comprobar el tamaño de la mentira.

 

Barbie presentadora

Comenzamos la ronda de entrevistas con Mª José Frías Caranice. Mª José (“En casa me llaman Pepi”) tiene 25 años, es natural de Valladolid y desde hace un año presenta las noticias de Tele Pisuerga. La chica da bien en la tele y la audiencia ha subido 15 puntos desde que comenzó. Nos da sus medidas,(93-60-87),sin que se las pidamos.

Sargento Margaret: ¿Qué sentiste cuando te ofrecieron presentar las noticias de Tele Pisuerga?
Mª José Frías: Lo primero que pensé fue: Dios me bendijo. Hicimos un casting, bueno, dos. En todo momento le pedía mucho a Dios, porque sabía que no iba a ser fácil. En el instante que me nombraron me emocioné mucho y sentí que tenía mucha suerte, porque ese era el sueño de todas las chicas que estaban ahí.

¿Pensaste que eras la más preparada para el puesto?
Claro que sí. Yo tengo todos los requerimientos para ser presentadora de TV; guapa, inteligente, tengo carisma, simpatía y soy amigable.

¿Te interesa la lectura?

¿?

Si lees algo.

Ah, sí. El HOLA todas las semanas, un libro sobre la reina y medio de Harry Potter. Me aburrí en la página 67, o así. Y las noticias en la tele, claro. Risas.

¿Idiomas?
Lles.

¿Cómo te mantienes en forma?
Voy al gimnasio, hago ejercicios localizados, abdominales, glúteos, un poco de flexiones para mantener los brazos más firmes y 15 minutos en la cinta. En cuanto a la alimentación como de todo, controlándome en las cantidades. A mí me encantan las verduras, el arroz, la carne y los filetes, pero en pequeñas cantidades.

Barbie 6 o´clock news

¿Hay algo en tu cuerpo que no te guste?
 Para ser sincera no hay nada que no me guste. Antes pensaba que mis pies eran muy grandes, pero hoy en día me parecen útiles porque si fueran pequeños, tal vez perdería el equilibrio.

De los nombres siguientes, dinos cuales te resultan familiares: Tolstoi, Balzac, Camus, Justin Biber, Hanna Montana, Antonio Machado y Unamuno.

Justin Biber y Hanna Montana,

Los otros, ¿te suenan de algo?

Son futbolistas, seguro. Yo es que soy del Valladolid, como Jose, mi novio, pero no me sé los nombres de los jugadores.

¿Coleccionas algo?
Colecciono momentos, los recuerdos de los buenos momentos con mi familia. Yo no soy muy apegada a las cosas, pero sí colecciono los agradables instantes que he vivido con mi familia, amigos y colegas, porque para mí eso es lo que vale la pena coleccionar.


¿Cómo te gusta dormir?
 Me gusta dormir con un pijama confortable; puede ser una blusa y un short.

¿Cuál es tu deporte favorito?
Me gusta el fútbol; nunca lo practiqué, pero para mirar es lo que más me gusta.

¿A qué edad diste tu primer beso?
¿Tengo que responder?

¿Estás enamorada?
Sí, estoy enamorada de mi novio.

¿Qué es lo primero que le miras a un hombre?
 La boca. Y… el culo. Risas.

¿Cómo te ves en 5 años?

Primero que todo graduada en gestión de empresas, con mi propia marca de cosméticos, casada y con hijos. ¡Totalmente realizada!

¿Qué cambiarías en el mundo si tuvieras poder?

Acabaría con las guerras y con el hambre en todo el mundo. Y encontraría un buen novio para mi hermana Pili, que la pobre tiene muy mala suerte con los hombres.

Nota de la Patrulla: Mañana podrán ustedes disfrutar de la entrevista con Carmen Monteleon ,de Intergastronomía, y el viernes conocerán cómo piensa Cristina Gª Masticón, de TeleGuadiana, la TV intermitente.

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¡¡QUÉ ASCO!! ¡¡QUÉ ESCÁNDALO!! JANE AUSTEN RIDICULIZADA

Ya no se respeta nada. Todo está permitido, claro, y ocurre lo que ocurre. Tengo ganas de vomitar. Se ha producido un sacrilegio, una ofensa contra la Literatura (sí, con mayúsculas). La Patrulla de Salvación va a llevar este caso ante el Tribunal de Estrasburgo y, si no nos hacen caso, ante el de La Haya. Esto no va a quedar así. Vamos hombre. Nos van a oír.

Ayer día 28 de enero se celebró el 200 aniversario de la publicación de Orgullo y Prejuicio, de Jane Austen. La noticia apareció en casi todos los medios de comunicación y cada uno intentó, en la medida de sus posibilidades y siempre con respeto, rendir su homenaje a la gran escritora inglesa.  

Pero EL MUNDO –no podía ser otro- la tenía que cagar. Desde hace unos días se puede ver en su página web un especial (aquí), llamado “200 años en femenino”, que en principio no tiene mala pinta. Pero hoy, emocionada como estoy con todo lo que tiene que ver con la Austen, me he metido a leer la entrevista (aquí) que Silvia Grijalba le hace a la autora (que ya “tiene 238 años”) y si no me traen las sales, acabo en urgencias. Me parece de juzgado de guardia poner esas tonterías en boca de la señorita Austen y más si está muerta. Un respeto, por el amor de Dios.

¿Qué sabe Silvia Grijalba de Jane Austen? Lo que ha escrito deja entrever que ha asistido a la proyección de la película protagonizada por Anne Hathaway, Becoming Jane, y que se ha leído lo que la Wikipedia dice de Austen. Con sólo eso, cualquier colegial hubiera escrito la entrevista ficticia que firma la señora Grijalba. Supongo -sólo supongo- que también ha leído, al menos, las dos novelas más conocidas de Austen, pero claramente no las ha leído en inglés. ¿Hubiera respondido la gran dama de la novela inglesa de este modo -más parece Isabel Preisler en el HOLA- si la hubieran entrevistado? La idea era buena, pero debía haberla puesto en práctica alguien que realmente conociera la vida, obra y tiempos de la autora. Creo que tenemos una deuda muy grande con Jane Austen y que lo último que merece es una chorrada como esta que además está mal redactada.

Con la nariz tapada –y para que no se vuelva a repetir- les copio aquí algunas de las tonterías escritas por Silvia Grijalba:

 Silvia Grijalba.- ¿Esa melancolía de su obra, ese sufrimiento por el amor no fraguado, tiene algo que ver con la experiencia propia o es un recurso literario?

Jane Austen.- Creo que cuando uno escribe siempre, por mucho que luego cree una ficción para hacer todo más verosímil, se basa en experiencias propias. Incluso usa la literatura para de, alguna manera, exorcizar la propia vida o crear un final feliz que nunca existió. Poco antes de escribir ‘Orgullo y prejuicio’, viví un desengaño amoroso que me marcó durante toda la vida. El chico se llamaba Tom Lefroy y era el sobrino de unos vecinos. Fue a pasar una temporada con ellos y terminamos pasando mucho tiempo juntos. A los dos nos apasionaba el teatro, la literatura y nos enamoramos locamente.

Silvia Grijalba.- Qué opina usted de esa pasión que sigue levantando su obra y su mundo actualmente. De los club de fans, los ‘tea parties’ que se organizan con gente disfrazada de los personajes de su novelas…

Jane Austen.- Es un honor, me parece maravilloso que ese mundo que creé hace tanto siga estando vigente. Pero creo que el desamor, las diferencias sociales (aunque ahora sean de otra manera y son más económicas), la pasión y ese ambiente sofisticado y un poco decadente que ya se ha perdido, sigue atrayendo. A la gente le gusta vestirse como mis personajes y viajar en el tiempo. Alguna vez he ido disfrazada a uno de esos ‘tea parties’ que se organizan en Inglaterra, sin que nadie supiera que era yo, y lo he pasado de maravilla.

(…)

Jane Austen.- Hay quien dice que Bridget Jones sería un personaje de mis novelas y a mí me parece un insulto. Esa chica tan ordinaria, tan poco sensible, jamás podría salir de mi cabeza. La gente, hoy en día, dice muchas tonterías.

Qué poco respeto. Qué basura.

Silvia Grijalba, escúchame bien: cuando eras periodista de la movida tenías cierta gracia, recuerdo que te leíamos. Ahora intentas reconvertirte en escritora ¿seria? de novela. Ofendiendo de este modo la memoria de Jane Austen no me parece que vayas a llegar muy lejos. Tú veras…

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DAVE EGGERS SABE POR DONDE VAN LOS TIROS

Dave Eggers es un tío muy listo. En el follón que hay montado con la edición digital, la crisis del libro, la muerte de los periódicos y la madre que los parió a todos, he decidido que la única manera de entender algo es siguiendo a personas clave. Dave Eggers es una de esas personas.

Dave Eggers es editor además de escritor. Su editorial McSweeney’s publica un boletín trimestral Timothy McSweeney’s y una de las mejores revista mensuales que hay sobre cultura: The Believer.

Dave Eggers

El viernes pasado –con su nuevo libro, A Hologram for the King, como motivo-lo entrevistaron en The Guardian (aquí):

¿Es cierto que escribes sin la distracción de Internet? ¿Crees que Internet ayuda o dificulta los procesos de pensamiento?

Nunca he tenido WiFi en casa. Me distraigo con facilidad, y YouTube es demasiado tentador. Hace unos ocho años tuve una línea ADSL durante unos tres meses, y me acuerdo de despertar un día pensando que me gustaría pasar unos minutos en YouTube antes de llegar al trabajo. Cuando volví a mirar la hora, era la una de la tarde y estaba viendo un video de Kajagoogoo de hacía veinte años. Aquello me demostró que yo no podía tener WiFi en casa.

A Hologram for the King es un objeto físico hermoso. ¿Qué importancia tiene para ti el libro  como objeto para ser apreciado?

McSweeney como editorial se basa en un modelo de negocio que sólo funciona cuando vendemos libros físicos. Así que tratamos de poner un gran esfuerzo en el diseño y la producción del libro-como-objeto. Para A Hologram…  trabajamos con una gran imprenta que hay cerca de Detroit, y esa colaboración demostró –a un nivel de baja producción- que en los Estados Unidos  se puede hacer el trabajo de fabricación si estás dispuesto ajustarte a las capacidades de la maquinaria y de la experiencia existentes. Y las limitaciones ocasionales en realidad pueden llegar a conseguir que el objeto sea incluso mejor. Además, los costes de fabricación en China, si tenemos en cuenta el tiempo y el transporte marítimo, hacen que Detroit sea una opción más lógica la mayoría de la veces.

Tú fundaste una de las revistas literarias más influyentes en los EE.UU. ¿Te sientes pesimista sobre el futuro de la edición?

Nunca ha habido un mejor momento. Yo nunca pienso en si soy un escritor o un editor. El campo de juego es más democrático que nunca, ya que cualquier pequeña editorial puede hacer llegar un libro a cualquier lector en el mundo con relativa facilidad. Eso es realmente  nuevo y bueno para todos. Estoy además muy animado porque parece ser que la porción que los  ebooks representan dentro del mercado se está nivelando. Siempre pensé que llegaríamos a una estabilización y que después ebooks y libros físicos gozarían para siempre de una convivencia en paz. Al menos por el momento, eso parece ser lo que está pasando.

¿Tienes un Kindle?

No lo tengo. Nunca he leído una página en un lector digital. Pero no tengo ningún problema con ellos, los considero como un camino más para llegar al texto. Pero resulta que escribo en un Mac y me paso muchas horas mirando una pantalla, así que cuando quiero leer un libro o un periódico me gusta tener papel en mis manos.

¿Cuál es el mejor libro que leíste el año pasado?

Hay un montón de libros que podría mencionar, pero el que últimamente recomiendo más que cualquier otro es Los pájaros amarillos por Kevin Powers. El autor luchó en Iraq con el ejército de EE.UU. Y luego, muchos años después, surgió esta novela magnífica. Junto con La guerra eterna, de Dexter Filkins, es lo mejor que he leído sobre la guerra en Irak, y con mucho, la mejor novela. Powers es, antes que nada, un poeta, por lo que el libro es increíblemente preciso. Y es casi con seguridad el libro más triste que he leído en muchos años. Pero es triste de una manera relevante. Necesitamos sentirnos tristes, profundamente tristes, por lo que hicimos en Irak. Nos merecemos un centenar de años de tristeza.

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LA EXPULSIÓN DE LOS MERCADERES DEL TEMPLO. Exégesis de los evangelios patrulleros.

Agencias; 22 de marzo de 2037. Madrid, Europa.

Las tres evangelistas, Daphne, Samantha y Josephine, están de acuerdo en que la sargento Margaret expulsó, látigo en mano, a los mercaderes del Templo de la Literatura en el transcurso de su cruzada en pos de la salvación del libro (abril de 2011 – febrero de 2023). Pero hay discrepancias entre ellas sobre cuando sucedió este acontecimiento que vino a marcar el nacimiento de una nueva era en la historia de la cultura española.

Si atendemos al relato del evangelio de santa Daphne de la Mortificación (aquí), Margaret expulsó a los mercaderes a finales de su ministerio, el mismo día de su entrada triunfal en Barcelona y antes de ir a Madrid:

10 Cuando entró en Barcelona, toda la ciudad se conmovió, y preguntaban: «¿Quién es esta?».

11 Y la gente respondía: «Es Margaret, La profeta que predica la honestidad en el mundo del libro».

12 Después Margaret entró en el Templo y echó a todos los que vendían «chick-lit» y compraban derechos de malas novelas sólo para lucrarse, derribando las mesas de los críticos literarios y los asientos de los vendedores de humo.

13 Y les decía: «Está escrito: Mi casa será llamada casa de creación, pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones».

17 En seguida los dejó y salió de la ciudad para ir a San Sadurní de Noya, donde pasó la noche.

Santa Josephine del Amor Hermoso lo confirma (aquí) en su evangelio:

28 Después de haber dicho esto, Margaret siguió adelante, subiendo a Barcelona.

29 Cuando se acercó a Hospitalet, al pie del monte llamado de los Olivos, envió a dos de sus discípulas, diciéndoles:

30 «Vayan al pueblo que está enfrente y, al entrar, encontrarán un asno atado, que nadie ha montado todavía. Desátenlo y tráiganlo;

45 Y al entrar al Templo de la Literatura, se puso a echar a los editores, malos traductores, escritores oportunistas y críticos mentirosos.

46 diciéndoles: «Está escrito: Mi casa será una casa de creación, pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones».

47 Y diariamente enseñaba en el Templo. Los críticos literarios, los periodistas culturales y los más importantes escritores, buscaban la forma de matarla.

48 Pero no sabían cómo hacerlo, porque todo el pueblo la escuchaba y estaba pendiente de sus palabras.

Giandomenico Tiepolo  La expulsión de los mercaderes del templo. Fecha: 1750-1753 (aquí)

Santa Samantha de la Redención (aquí) coloca este episodio muchísimo antes, al principio de la cruzada de salvación que la sargento Margaret lideró al comienzo del siglo, poco después de que Mondadori comprase Santillana (y, por lo tanto, Alfaguara) y antes de que Belén Esteban ganase el premio Planeta, contradiciendo a las otras dos evangelistas.

12 Se acercaba la Navidad y Margaret bajó a Barcelona. Y encontró en el Templo de la Literatura a los editores de autoficción, Nocilla y poesía joven, y a los críticos literarios en sus puestos. Haciendo un látigo con cuerdas, echó a todos fuera del Templo, con sus libros y sus reseñas; desparramó el dinero de los cambistas y les volcó las mesas; y dijo a los que vendían malos «Best-sallers»: «Quiten esto de aquí. No hagan de la Casa de mi Padre una casa de mercado.»

13 Sus discípulos se acordaron de que estaba escrito: “El celo por tu casa me devorará”.

14 Los buenos lectores entonces le replicaron diciendo: «¿Qué señal nos muestras para obrar así?»

16 Margaret respondió «Destruyan este Santuario y en tres días lo levantaré.»

Los buenos lectores preguntaron: «Cuarenta y seis años se han tardado en construir este Santuario, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?»

23 Pero ella se entristeció ante la incomprensión de los lectores de buen corazón. Ella hablaba de la pureza del acto de escribir. Se refería a quienes escriben con auténtica vocación y no por ganar dinero o popularidad. Cuando la literatura como arte resucitó, pues, de entre los muertos, se acordaron sus discípulos de que había dicho eso, y creyeron en la Escritura y en las palabras que había dicho Margaret.

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