CONFUNDIENDO A CLAUDIO LÓPEZ LAMADRID CON PAULO COELHO EN LA FERIA DEL LIBRO DE FRANKFURT (2ª crónica)

Leyendo a Paulo Coelho he llegado a tener –fíjense si me gusta- experiencias extracorporeas e intracorporeas. Del primer tipo, me acuerdo un día que llegué a sentir que estaba flotando pegada al techo de la habitación. Del segundo tipo no voy a contarles nada. Mi madre me enseñó que una señora no debe hablar de sus cosas íntimas. Solo les voy  decir una cosa: fue la hostia. Y para más datos: “Hands off”.

Por eso, sabiendo que Brasil es el país invitado de esta Feria del Libro de Frankfurt y que Coelho encabezaría  su representación, en cuanto tuve un rato libre me encaminé, acompañada de Deborah Vintage –es una periodista sudafricana y nos hemos hecho íntimas-, al stand brasileiro para dar un abrazo a mi gurú, a mi inspirador, al hombre que ha sabido guiarme, a través de sus libros, hacia la plenitud. Previamente habíamos comprado en una tienda de deportes dos camisetas de la selección de fútbol de Brasil. Yo llevaba el dorsal 10, el de Pelé. Y Deborah el 9, el de Ronaldo. No quedaba nuestra talla y nos están un poco ajustadas. Pero no importa, lo relevante es que se note que apoyamos la cultura brasilera. No se imaginan lo bonita que es la caseta que ha montado el ministerio de cultura del país suramericano. Im-presionante. Como ellos dicen, es un homenaje al papel en un momento en que lo que está de moda es lo digital. ¡Olé!

En una de las esquinas del stand de Brasil hay unas tumbonas en las que puedes descansar un rato escuchando música de Caetano Veloso  y Chico Buarque. Una delicia. Allí nos acostamos esperando a que Paulo Coelho apareciera. Nos quedamos dormidas, claro. Al despertar media hora después preguntamos por él y nos contaron que “o senhor Coelho nâo vai vir”. Nos remitieron a su blog para conocer los motivos:

  No iré a Frankfurt a pesar de la gran estima que tengo por su feria, porque simplemente no apruebo la forma en que Brasil representa su literatura. Yo no quiero pasar por un Robin Hood brasileño. Pero no se siente bien ser parte de la delegación oficial Brasileña de la que no conozco ni a la mayoría y que excluye a muchos escritores que el público Brasileño conoce, y que representa la nueva cara de la literatura Brasileña.

Parece que el mejor escritor sudamericano de todos los tiempos acusa al Ministerio de Cultura de su país de llevar a la feria a los amigos de los políticos y no a los escritores jóvenes que de verdad lo merecen.

Al vernos tan tristes y apenadas por no haber podido besar al Javier Marías do Brasil, uno de los responsables del stand, natural de Rio de Janeiro, nos invitó a unas caipirinhas. Los cariocas no salen de casa sin su botella de cachaza y su bolsita de limas.  Después de cinco caipis mi amiga Deborah, que nunca ha leído sus libros, era más fan de Coelho que yo.

Aquella tarde fue difícil dejar de pensar en Paulo Coelho. Todo en la feria nos lo recordaba: los buses que se mueven dentro del recinto llevan su foto; los periódicos, las revistas y los folletos lo retratan página sí página no y el agradable acento con que los brasileiros hablan el portugués se escucha por todos los rincones, o eso nos pareció. A pesar de la ausencia del escritor, su editorial en alemán, Diogenes, había organizado un coctel en su honor. Allí que nos fuimos enfundadas en nuestras camisetas de la canarinha. Para que ustedes entiendan cómo son algunos de los profesionales de este sector, les contaré la lamentable situación a la que tuvimos que asistir. Al evento de homenaje a Coelho se había invitado a todos los editores internacionales de su obra. La idea era terminar con una foto de familia que los reuniera. ¿Se pueden creer que algunos de esos editores, en el momento de posar, se escondían avergonzados para que su cara no apareciera en la instantánea? Lo que están leyendo.  Pero nosotras seguimos pensando que Coelho es grande porque con su prosa nos ha hecho más inteligentes, mejores personas humanas.

Claudio López Lamadrid

Paulo Coelho

Más tarde, paseando cerca del stand de Random House, y mientras le contaba yo a mi amiga Deborah el momento más emocionante de El Alquimista, la vida se me cayó a los pies con el peso y el frío de una bola de plomo, como dice el comienzo de Misión Olvido, de María Dueñas. Estaba viendo –mi cerebro no daba crédito- al mismísimo Paulo Coelho. Pero ¿no había cancelado su visita?:

-¡¡Es él, Deborah. Míralo!!

-¿Estás segura, Margaret? ¿No será el efecto de las caipirinhas que te genera ilusiones ópticas?

-¡¡No, no. Es el gran Paulo Coelho!! ¡¡Paulo, Paulo!! -vociferaba yo al tiempo que me arrancaba a correr en pos de mi objetivo.

El señor, que estaba de perfil, al oír mis gritos se giró y, viendo que mi persona se le echaba encima, dio dos pasos hacia atrás al tiempo  que alzaba las  manos con la intención de evitar el abrazo que yo me disponía a darle.

-Señora, me confunde –exclamó alarmado ante aquel tren vestido de amarillo que se dirigía hacia él-. Me llamo Claudio y no nos conocemos. ¡Que me suelte, coño!

No sé si fueron las caipirinhas o la mala fortuna, que puso un obstáculo en mi camino y me hizo tropezar, pero toda mi corpulencia (considerable, lo reconozco), se le vino encima a aquel caballero que ya de tan cerca me hizo dudar sobre su identidad. Tuvo que ser Deborah la que me apartara de mi víctima levantándome. Aquel hombre quedó en el suelo bastante aturdido.

Me había confundido, cierto. Aprovecho esta crónica para pedir perdón a don Claudio López Lamadrid, director editorial de Random House Mondadori en España. Más cuando ahora sé que entre los españoles y los latinoamericanos asistentes a la feria ya había habido bastante cachondeo sobre su parecido con el autor brasileño. Entienda usted, don Claudio, que yo soy muy vehemente en esto de la idolatría. Tenía usted que haberme visto cuando era fan del Duo Dinámico. A modo de compensación –y ahora que miro las fotos- le diré que  es usted más guapo y elegante que Paulo Coelho. Le prometo que no volverá a ocurrir.

Aunque estaba anunciado Markus Dohle (C.E.O. de Penguin Random House) como protagonista de uno de los actos más importantes de la feria, en su lugar teníamos planeado ir al stand mejicano. Preferíamos los narcocorridos y las margaritas (con tequila Don Julio) a las multinacionales de la cultura (perdón por el oxímoron). Pero pensé que  escuchando al gran jefe del señor López Lamadrid (al que acababa de atropellar) se me podía ocurrir una forma de ayudarle en su carrera –a don Claudio- y compensar de ese modo mi asalto salvaje de unos minutos antes. Markus Dohle es el máximo ejecutivo del gigante que ha resultado de la fusión entre Random House y Penguin.  El evento consistía en enfrentarlo a cinco periodistas y que lo bombardearan a preguntas. El señor Dohle dijo, entre otras cosas que ya todos sabíamos, que es mejor llevarse bien con Amazón (“nosotros tenemos los contenidos y ellos el acceso al cliente”) y que el próximo reto para su grupo –hoy el más potente en lengua inglesa- es el mercado hispanohablante de «500 millones». Esta es la mía, me dije. “Señor Dohle, tengo yo un amigo, que además trabaja en su grupo, que de literatura en castellano sabe un huevo”, le grité –en inglés, claro- abriendome paso entre el enjambre de pelotas y aduladores que se arremolinó en torno a él después del acto. No me hizo caso y un guardaespaldas me apartó de un empujón. “Who´s that crazy lady?”, me pareció escucharle.

Avergonzada y encorajinada me marché a ver el stand del Insitut Ramon Llull donde hacen promoción del ‘Jo confesso’, de Jaume Cabré, que ha sido un exitazo en Alemania.  ¡Enhorabuena, Jaume! Celebran también el centenario del nacimiento de Salvador Espriu. Se acercó un idiota –la feria está llena- que al escucharnos hablar en catalán preguntó si aquél era el puesto de Brasil. No le di dos puñetazos porque de nuevo me agarró Deborah.

Luego, otra vez en el Hotel Hof, me encontré a un importante editor escocés borracho como una cuba. Me dijo con su lengua estropajosa que la noche anterior había sido muy cariñosa con él. Además de borracho, un bocazas.

Le tengo que preguntar a mi amiga Deborah, porque estoy casi segura de que anoche me contaron que en breve se va a producir la megafusión de dos editoriales multinacionales. Un bombazo. Deborah se tiene que acordar de los nombres de las empresas. Y puesta a recordar: ¿Cómo se llama esa agente literaria española que pillé morreándose con un editor nórdico cerca del baño de caballeros del Rof? ¿Y qué hacía yo cerca de baño de caballeros? Esta noche sólo beberé cerveza. Así mañana les cuento esos detalles importantes sobre la feria que ustedes quieren conocer. Prometido.

¿Qué hace el editor sudamericano al que echaron de Planeta merodeando continuamente por el stand de Planeta?

La foto de familia de todos los editores de Coelho en el mundo.

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LA SARGENTO MARGARET EN LA FERIA DEL LIBRO DE FRANKFURT (1ª crónica)

El martes me enteré de que España está también a la cola de otra lista. Pero esta vez no sé si es buena noticia o mala. No somos solo los últimos en comprensión lectora y matemáticas. También somos el país con menos escritores superventas editados en versión Kindle. Esto nos lo contó Russ Grandinetti  durante su intervención en la feria del libro de Frankfurt. Este chico –antiguo analista de Wall Street-  es guapo y debe ganar una pasta, lo que lo hace, a mis ojos, aun más guapo. Grandinetti habla con la seguridad que da tener un “loft” en Manhattan, que seguro que lo tiene, y el hecho de ser vicepresidente de Amazon (y máximo responsable de Kindle). [No veas, Daphne, la elegancia y la clase que se gasta por aquí el personal. El próximo año nos venimos todas]. Parece que este muchacho tan apuesto reporta directamente al gran Jeff Bezos, el nuevo Cesar de Roma.  No paró Grandinetti de soltar datos, tú. ¡Qué pesado! Yo, una profesional, intentaba concentrarme y tomar notas –para luego contárselo a ustedes- pero  en eso, cuando trabajosamente descifraba en mi mente lo que es  la encriptación DRM (“Digital Right Management”), a un señor que estaba a mi izquierda se le cayó por tercera vez el bolígrafo. Me di cuenta entonces de que no se le caía, lo tiraba para agacharse y mirarme las piernas. Un guarro. [Inciso: para acudir a un evento de tanta etiqueta como la feria me había puesto mis mejores galas: mi minifalda de leopardo, mi tacón de aguja y mi wonderbra, el que usaba hace 20 años]. El tío acabó haciéndome llegar mensajitos en papeles doblados y proponiendo una cita a la salida. Debía ser un editor. Por todo esto, de entre los muchos gráficos que enseñó Grandinetti, solo hay uno del que me acuerdo: decía algo así como que habían separado a los 1.000 escritores que más venden en el mundo y habían verificado cuales tenían algún libro editado en versión digital Kindle. Los autores norteamericanos incluidos entre esos 1.000 estaban, en un 98%, en Kindle; los ingleses en un 95% y los alemanes en un 89%. Esos eran los tres primeros. Luego venía Francia con un 71%, Japón con el 64% e Italia con el 53%. A la cola se encontraba España donde sólo un 46% de los más vendedores tenían al menos un libro en versión Kindle. Ya se pueden imaginar ustedes en qué país va a centrarse la estrategia de Amazon durante los próximos años. Desde luego yo, si fuera una escritora superventas, dejaría que el señor Grandinetti me trajinara con su Kindle –que como es el jefe lo tiene que tener más grande que ninguno- todo lo que a él se le antojara.

A la salida de la conferencia el rijoso de los bolígrafos se empeñó en pagarme unas copas pero me negué. Gracias a esa invitación –lo que me costó quitarme de encima al viejo-  me enteré de que por la noche, cuando acaban las conferencias y las presentaciones, todos los asistentes a la feria, los enrollados,  se reúnen en el Frankfurter Hof,  un hotel muy lujoso y súper caro. Allí se acude a hincharse a copas (paga la empresa, la de cada uno), a parecer gente “cool” y al ligar. Sí, a ligar. Entonces entendí que muchos asistentes, al terminar el último evento, dijeran a modo de despedida: “Nos vemos en el Hof”. Todos dicen lo mismo.

Frankfurt es muy bonito y aún no hace mucho frío. Ya me he comido dos salchichas. De las gordas, sí. De esa alemanas.

Sascha Lobo. Los salvajes asaltan el templo del libro. Tranquilos: la Patrulla de Salvación os defenderá.

AVISO IMPORTANTE para Daphne. Nena: lo que viene a continuación, cuando edites mi crónica en el blog, ¡¡LO BORRAS!! Esto es sólo para vosotras.

Ya sé, querida, que me comprometí a mandar el miércoles la primera crónica . Y soy consciente también de que me has dejado 23 mensajes en el móvil. No pude enviar nada ayer porque me agarré una trompa de campeonato la noche del martes. No había yo probado nunca eso que aquí llaman los “schnäpse”. Son unos licores que te entran como el agua, pero cuando te has tomado 8 pues… eso. Ya sabes.  Ayer pasé todo el día zombi. A la vuelta comienzo de nuevo la rehabilitación, no te preocupes, Daphne. Lo prometo, sí. Por mi madre. ¡¡Que siiii!! Pero comprende que tenía yo que ambientarme e integrarme. Si me invitan, no iba yo a ser tan descortés como para decir que no. Si he de descubrir los tratos secretos que al más alto nivel hacen los agentes literarios neoyorkinos con los editores multinacionales –esos acuerdos mediante los cual engañarán a los lectores durante 2014- , debo hacer lo mismo que ellos. Me tengo que relacionar. Sería sospechosa una abstemia entre tanto borracho. Entiéndelo.

El martes no me aclaré con el taxista –un gilipollas- y me perdí el discurso de apertura de Juergen Boos, director de la Feria del Libro de Fráncfort, pero me cuentan que ha dicho lo mismo de siempre pero más pesado. Lo que algunos medios destacaban ayer, eso de que había cargado contra Amazón, Apple y Google acusándolos de ser partidarios de un oligopolio, no fue tanto así. Esto de la feria es el mercado. Y Amazon, Google y Apple son el mercado. Así que… mercado+mercado=mercado. Y todos en la misma cama. Que no veas como se reía el de Amazon con los chistes que le contaba un editor francés muy militante y muy anti-tech.

Me encontré con aquel editor sudamericano de Planeta. ¿Te acuerdas? Bueno: ex de Planeta. Sí, chica, ese al que amablemente pidieron que se marchara. Pues iba diciendo a todo el que lo escuchaba que era él quien había dejado la empresa. Que lo había hecho para montar su propio negocio. Debe haber cobrado una buena indemnización porque presumía a diestro y siniestro –al tiempo que invitaba a copas a todas las chicas guapas (a mí me invitó a tres gintonics)- de que estaba forrado. Ya sabes cómo son los del cono sur cuando se creen cultos.

Otra cosa: Llama a Patricio Pron –he perdido el cargador de mi móvil- y dile que no me mande más mensajes. Que no se preocupe, que cuando me tropiece con Andrew Wyle (el chacal) le entregaré la traducción al inglés de Interior Life of Interior Vegetable Plants. Y que se relaje, que me sé de memoria la frase (“Mr. Wyle: This is the new Bolaño”).

El martes fui a otra cama, digo, mesa redonda. Se llamaba CONTEC 2013. Lo de «CONTEC» es por (Contenidos + Tecnología). Sólo estuve unos minutos. Salí corriendo cuando un punki con la cresta teñida de rojo cogió el micrófono y se puso a hablar. Lo había visto al entrar, pero No podía imaginar que se tratara de uno de los ponentes. Si el futuro del libro está en manos de salvajes como ese, mal vamos. Nos queda mucho por hacer. La guerra va a ser larga y dura. El punki se llamaba Sascha Lobo y presentó algo llamado SoBooks. Preferí acercarme al bar, por si había algo interesante que espiar.

En el bar del hotel Hof –creo recordar- hablé con un montón de agentes y con varios editores. Pero no me acuerdo de los nombres. Tengo la sensación de que me contaron algo muy importante pero lo mismo no. Esta gente te puede estar relatando la lista de la compra en el Mercadona y, por la presunción y el engolamiento con que hablan, parece que te están revelando quién mató a Kennedy. Sólo recuerdo el sabor de la cerveza belga –caliente, puajj– que me dieron a probar al final de la noche.  Anoté alguna cosa en mi libreta pero no sé dónde la he puesto.

Mañana te cuento quién ligó con quién. Creo que lo anoté también en mi libreta.

Acuérdate de borrar esto, Daphne

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MERCADO MUNDIAL DE EDICION Y BESTSELLERS

Gracias a Valor de Cambio me entero de que hay un señor austriaco llamado Ruediger Wischenbart que se dedica a recopilar datos sobre la industria editorial de todo el mundo para, después de masticarlos y digerirlos, publicar en su página, Ruediger Wischenbart Content & Consulting, unos sencillos, al tiempo que ilustrativos, informes (en inglés) y unas tablas (aun más sencillas) en los cuales, y de un simple vistazo, podemos entender bastante de lo que ocurre en el negocio de la edición literaria.

Ejemplos:

1º Una clasificación de los 25 mejores bestsellers de 2012 (aquí PDF). Ruediger ha seguido mensualmente durante el año las listas de los más vendidos de varios países europeos (España, UK, Alemania, Suecia, Holanda Francia, Italia y Dinamarca) y ha dado puntos a los títulos en función de la clasificación “50 points for a #1 rank, 49 for a #2, etc..” . De ese modo ha terminado sacando un ranking en el que domina de forma aplastante 50 sombras de Grey con 3.424 puntos. Le saca más de 2.000 puntos a Los Juegos del Hambre de Suzanne Collins que lo sigue en segundo lugar con 1.394 puntos. En 7º lugar encontramos El prisionero del cielo de Carlos Ruiz-Zafon, que obtuvo buena puntuación en España pero también en Alemania, Holanda e Italia. Se pueden ver cosas curiosas como que Ken Kollet (6º), con El invierno del mundo, obtenga mejor puntuación en Alemania que en UK, su país.

2º Un mapa global de los mercados editoriales en 2012 (aquí PDF) En él pueden ver una clasificación de los mercados por países en función de los ingresos en millones de euros. Fíjense en un dato: España, el octavo mercado del mundo por facturación ( 1.820 millones de €) publica 1.692 libros por cada millón de habitantes, mientras que EEUU, el número uno en cuanto a ingresos (21.500 millones de €), publica solo 1.080 libros por cada millón de  estadounidenses. Cuando digo “libros publicados” me estoy refiriendo a novedades y reediciones.

Presentación en Power Point analizando aun más esos mercados (aquí)

3º.- Ranking (analizado en profundidad) de los grupos editoriales que más venden en el mundo. (aquí PDF) Este informe no sólo habla de ingresos sino que también reporta los beneficios, lo que queda para los accionistas después de gastos e impuestos. Aquí abajo puede ver cómo han  evolucionado los beneficios de los 5 grupos más grandes del mundo en los últimos tres años. Por ejemplo: Random House, que sacaba una rentabilidad del 9% a su negocio en 2010, ahora, cerrado el 2012 (y gracias mayormente a 50 sombras de Grey) ya le obtiene un 15%. Vean si los bestsellers, los de verdad, son rentables.

Group

2010

2011

2012

Penguin

10%

11%

9%

RandomHouse

9%

11%

15%

Hachette

12%

11%

11%

Scholastic

7%

5%

9%

Simon & Schuster

8%

11%

10%

4º.- Informe de tendencias, actualizado a Oct-2013, de publicación de e-books. (aquí) .

En la página de Ruediger Wischenbart hay muchas más cosas. Les invito a cotillear.

Seguro que el señor Wischenbart acude a visitar la feria de Frankfurt. Se lo vamos a contar a Margaret, que se encuentra en la feria, para que se haga la encontradiza. Apuesto a que el amigo Ruediger es un teutón alto, guapo y rubio como la cerveza.

Ruediger Wischenbart en twitter: (aquí)

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SOCIEDAD DE MUTUO AUXILIO

Ya lo hemos dicho en este blog: la generación Nocilla se mantiene en pie gracias a las dotes que sus miembros tiene para la promoción. Los chicos saben venderse como nadie. Pero no solo a sí mismos, sino entre ellos. Cuando uno de los nocillos  saca un libro, el resto acude sin falta a ensalzarlo y piropearlo. Ya sea en los suplementos culturales o en sus mismos blogs, los amigos se retratan en las ocasiones y quien tiene un amigo tiene un tesoro. ¿Verdad, chicos?

¿Recuerdan aquello que publicamos en este blog (aquí) sobre la Universidad de Brown?

Las patrulleras y yo –que también tenemos la intención de triunfar en la literatura- vamos a montar la generación Fosamax y queremos aprender de los que saben. Por eso nos gustaría hacer el seguimiento de la campaña de mutua promoción del último libro editado por uno de los nocillos, Librerías de Jorge Carrión (Anagrama, septiembre 2013).

Ha comenzado –que yo sepa- Agustín Fernández Mallo en EL CULTURAL. Y según se vayan publicando elogios de sus compañeros hacia lo de Carry-on, lo iremos colgando en este mismo “post”. Como estamos en la feria de Frankfurt y no vamos a tener tiempo para leer mucho la prensa ni los blogs españoles, les rogaría que si se enteran de que uno de los abajo referenciados da un beso en los morros a Jorge Carrión (sea en forma de reseña, entrevista complaciente o artículo periodístico/laudatorio) nos lo manden a margaret.salvacion@gmail.com para que lo coloquemos junto al nombre del halagador.

Fernández Mallo (1965) (aquí)

Vicente Luis Mora (1970)

 Jorge Carrión (1976),

Eloy Fernández-Porta (1974),

Javier Fernández (1970),

 Milo Krmpotic (1974),

Mario Cuenca Sandoval (1975),

Lolita Bosch (1978),

Javier Calvo (1973),

Domenico Chiappe (1970),

Gabi Martínez (1971),

Álvaro Colomer, (1973)

Harkaitz Cano (1975)

 Juan Francisco Ferre (1962),

Germán Sierra (1960)

Ya verán como, poco a poco, todos se van retratando en esta lista.

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UN CRITERIO ¿CIENTÍFICO? PARA SEPARAR LA BUENA LITERATURA DE LA MALA

Dicen los seguidores de eso llamado Tercera cultura que en un futuro próximo será posible utilizar la ciencia para cualquier cosa. Es decir, que todo tendrá una explicación racional, se podrá medir objetivamente  y que, por lo tanto, los estudios de letras se irán al carajo. Que serán, para que nos entendamos, tan relevantes como la astrología. Nosotras, en el cuartel de la Patrulla de Salvación, somos muy partidarias porque cuando eso ocurra podremos, por fin, cerrar este blog y dedicarnos al punto de cruz y la lectura. Ya estamos muy machacadas, mire. A nuestra edad merecemos un descanso.

Podremos cerrar este blog porque ya nada en la literatura dependerá de criterios subjetivos como la opinión o la supuesta autoridad de algunos. Cuando ese momento llegue, si una editorial proclama, por ejemplo, que “la nueva novela de Javier Marías lo consagra como uno de los mejores escritores contemporáneos”, ustedes podrán acudir  a la página web del Centro Superior de Investigaciones Científicas (C.S.I.C.) y en la sección de “Conocimientos superfluos” encontrarán una tabla en la que dicha novela habrá sido evaluada en función de unos ratios determinados. Entre ellos estará el de calidad literaria. Si del 1 al 10 comprueban que la reciente novela de Marías ha sido –con base en criterios científicos- calificada con un 2,3, podrán deducir que la editorial está, cuando menos, exagerando. Ya no necesitarán ustedes –amantes todos de la verdad- venir aquí a ver cómo 3 viejas iletradas ponen en evidencia a tanto enteradillo.

Deseando que ese momento llegue cuanto antes, estamos ávidamente atentas a toda noticia que cuente algo en ese sentido. Entenderán entonces que nos diera un vuelco el corazón cuando leyendo ayer (en diagonal) EL PAÍS (aquí), nos  encontramos con esta frase: «Los resultados de los científicos de Nueva York ofrecen, seguramente por primera vez en la historia de la crítica literaria, un criterio objetivo para cuantificar el valor de las artes y la literatura”. ¡Coño! Volvimos al principio, claro, y leímos la noticia como Dios manda.

Se trataba –lo de EL PAÍS-  del copia/pega apresurado (con traducción incuida en este caso) típico de los últimos tiempos del periodismo cultural español. Lo comprobamos después de leer la misma noticia en otros medios internacionales bastante más rigurosos.

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Parece ser que un par de investigadores ha publicado un artículo en la revista Science que supuestamente demuestra –con base en cinco experimentos- que el lector de buena literatura es más sensible a las emociones de sus congéneres que el que sólo consume literatura «comercial” o ensayo. El artículo de Javier Sampedro -que ha escrito en el pasado cosas mucho más profundas y trabajadas-, por superficial e incompleto, nos dejó con un montón de dudas:

 1º ¿Cuáles son los libros que los investigadores han considerado «buena literatura», y cuáles mala o «comercial», para luego darlos a leer a los participantes en los test? Eso es fundamental para evaluar lo relevante o no de los resultados de los experimentos.

 2º ¿En qué han consistido los experimentos? ¿Se ha escogido a lectores habituales de ambos tipos de literatura o se ha pedido que lean un solo libro a personas de las que se desconoce sus aficiones literarias?

3º ¿Se ha medido mediante alguna máquina (Scanner, TAC…) la reacción del cerebro de los sujetos estudiados (los conejillos de indias) o sólo se les ha preguntado su opinión?

4º ¿Por qué sigo yo -tonta del haba- leyendo EL PAÍS?

El hecho de que el estudio haya sido publicado en la Science Magazine me lleva pensar que, a pesar de lo mal que lo ha contado EL PAÍS, puede que estemos ante algo importante y que podríamos comenzar a preparar nuestra jubilación. Nos hemos puesto a investigar, entonces.

Hemos encontrado 3 sitios (en inglés) que daban noticia de dichos experimentos. Y en ellos nuestras  inquietudes han sido resueltas en gran medida. Me refiero a la misma revista Science (aquí); al The New York Times (aquí) y a la revista The Verge (aquí). En este último sitio han entrevistado a los investigadores.

A.- Les cuento –gracias a lo leído en los citados medios- algunos de los libros utilizados en el experimento:

En el grupo de lo que los investigadores consideran buena literatura se encuentran, entre otros, algunos cuentos de Anton Chejov, libros de Don DeLillo y La casa redonda de Louise Erdrich. También había en la selección novelas recientemente ganadoras de los premios PEN O´Henry y el National Book Award.

En la sección de mala literatura, o «comercial», encontramos The Sins of the Mother de Danielle Steel, Perdida de Gillian Flynn y libros de sci-fi de Robert Heinlein,

Entre los libros de ensayo estaban: How the Potato Changed the World”  y “Bamboo Steps Up” .

Según parece los investigadores utilizaron la lista de los más vendidos de Amazon para encontrar mala literatura. Este dato –en nuestra opinión- resta valor científico al experimento, pues introduce un prejuicio. Prejuicio que por extendido y cercano a la verdad no deja de serlo.

La revista Science dice que David Kidd, responsable del experimento, “llegó a la psicología social a través de la literatura rusa”. Con ello vienen a contarnos que se trata de un amante de la literatura seria. Lo cual lo hace sospechoso de parcialidad a la hora de escoger la literatura de un tipo y la del otro y, en definitiva, para sacar consecuencias de los resultados.

B.- Parece ser –según cuentan los artículos del Science y del NYT- que se escogió de forma aleatoria a los participantes y se les dio a leer cortos extractos de los libros. Tan cortos que requerían una lectura de entre 5 y 10 minutos. Acto seguido se les mostraban fotos de personas –a veces sólo de los ojos- y se les pedía identificar qué emociones mostraban sus expresiones. Si de alegría, de miedo, de tristeza, etc…

Aquellos que habían leído páginas de literatura considerada “buena” fueron capaces de reconocer las emociones mejor que los que habían leído libros “comerciales”, ensayo o no habían leído nada. Pero hay que apuntar que los resultados –la revista Science lo reconoce- fueron muy apretados:

Las diferencias absolutas en las puntuaciones fueron muy ajustadas: En promedio, el grupo de literatura seria superó al grupo de libros comerciales o de ensayo en solo dos preguntas (sobre 36) en el test RMET y en sólo una pregunta (de 18) en el DANVA2-AF. Pero el psicólogo Raymond Mar de la Universidad de York en Toronto, Canadá, señala que incluso diferencias muy pequeñas podrían ser significativas.

¡Ay!.

C.- No ha intervenido máquina alguna. Sólo se han cuantificado las respuestas verbales de los participantes ante diversas fotos.

Si los supuestos científicos hubieran utilizado alguna de las modernas técnicas de diagnóstico por la imagen (TAC, Gammagrafía, Resonancia Magnética…) para evaluar las reacciones del cerebro de los analizados (esto ya se puede hacer), el experimento podría ser considerado como fiable. Si del estudio se hubiera derivado algo como: “aquellos que eran aficionados a leer literatura seria, cuando se les mostró una determinada foto, su glándula supra parietal izquierda segregó una proteína relacionada con las emociones. Y los que eran consumidores impenitentes de Dan Brown no segregaron sustancia alguna…” En ese caso, digo, sí que estaríamos ante un experimento científico, y los resultados tendrían valor. Entonces sí se podría hablar de lo que Javier Sampedro (autor del artículo de EL PAÍS) llama “un criterio objetivo para cuantificar el valor de las artes y la literatura”.

  Con esta acumulación de falta de rigor y de imparcialidad en los así llamados “investigadores» podemos afirmar que el experimento es una auténtica pantomima; una manera –tiene toda la pinta- de conseguir que sus nombres aparezcan en la prensa de todo el mundo.

Visto lo visto, no nos queda otra que seguir al pie del cañón. Por desgracia no podemos cerrar aún Patrulla de Salvación.

¡¡NO PASARÁN!!

DESERVE VICTORY!!

OTRA COSA

Damos la bienvenida a FIAT LUX una nueva revista en papel sobre el mundo del crimen, la novela negra y el periodismo de sucesos. Buenas crónicas y desasosegantes relatos. El número de octubre ya está en los kioscos. Periodicidad bimensual.

¡Larga vida a FIAT LUX!

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NACE UN NUEVO MEDIO: EL MONGOLÍA

Último número (Oct-2013) de la revista MONGOLIA. Más (aquí). Muy grande lo de MONGOLIA.

 

Boletín Oficial del Estado Rebelde e Insurrecto (BOERI)

Resolución del 4 de octubre de 2013, del Estado Mayor de la Patrulla de Salvación, por la que se concede la Cruz Laureada al mérito por acto de guerra a Gonzalo Boye, Fernando Rapa, Darío Adanti, Eduardo Bravo, Jaume Ochirbat y Eduardo Galán, director y subdirectores de la citada publicación.

Como a EL MONGOLÍA le quedan dos siestas: ¡¡Larga vida a MONGOLIA!!

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LOS NUEVOS EDITORES TIENEN QUE SABER PELAR PATATAS

Hemos hablado últimamente de cómo los editores españoles van a tener que adaptarse al mercado si quieren seguir llevando un salario a casa a fin de mes. Para encontrar a la nueva E. L. James (Cincuenta sombras de Grey) tendrán que ponerse a trabajar (remangarse) y dejar para los domingos por la tarde la relectura en gaélico, por 5ª vez, del Ulisses de Joyce. Lo que les toca hacer, los americanos llevan muchos años practicándolo. Todo esto ya estaba inventado, los viejos del lugar lo sabemos. Si quieren aprender, les recomiendo Editar la vida (DEBATE, 2005) de Michael Korda. Se enterarán de cosas muy útiles para sobrevivir en el nuevo mundo editorial que ya está aquí.

Michael Korda (Inglaterra, 1933) (aquí  y  aquí  para saber más sobre él)  fue editor jefe de una de las 7 grandes en los EEUU, de Simon & Schuster. En Editar la vida nos cuenta lo que fue su vida profesional. En 1958 Korda tiene 25 años y acaba de empezar a trabajar en Simon & Schuster como ayudante de Henry Simon, el hermano intelectual de Dick Simon, uno de los dueños de la editorial junto con Max Schuster y Leon Shimkin.

Para que entiendan quién es quién en lo que viene a continuación:

[Herbert W. Alexander fue el director de Pocket Books, la empresa de libros de bolsillo de S&S]

[Harold Robbins fue un autor americano que, según la wiki, escribió más de 25 best sellers de los que totalizó 750 millones de libros vendidos en 32 lenguas diferentes]

Tardé un tiempo en atreverme a mencionar a Henry Simon el mensaje que le había enviado Herb Alexander con respecto a Harold Robbins. Henry lo menospreció:

–          Robbins pertenece a allá abajo –afirmó. (Pocket books tenía sus oficinas una planta más abajo)

–          ¿Cuál es el problema exactamente? –pregunté.

   Con cierta renuencia, Henry me explicó que Harold Robbins era un novelista popular a quien, durante años, había publicado la prestigiosa editorial Knopf. En algún momento pareció que Robbins podía llegar a ser un escritor serio. Su segundo libro, Una lápida para Danny Fisher (el primero había sido No amarás a un extraño), era una de esas novelas vigorosas sobre judíos muy pobres, que a veces tienen éxito e incluso se convierten en clásicos. Desde entonces, a pesar de que sus ventas habían aumentado, la calidad de su escritura había descendido y se había vuelto cada vez más sensual, o al menos lo suficiente para poner nerviosos a Alfred y a Blanche Knopf. La última novela de Robbins, de la cual Henry solo había leído la primera parte era una extensa obra acerca de la industria cinematográfica que, francamente, contenía una buena cantidad de pornografía explícita. Sin duda, los Knopf habrían rechazado el libro después de leer las primeras páginas, pero nunca tuvieron la oportunidad de hacerlo, ya que el nuevo agente de Robbins, un abogado llamado Gitlin, había pedido una serie de condiciones que nadie en su sano juicio podía cumplir.

   Con posterioridad, Harorld Robbins había llamado la atención de Leon Shimkin. La expresión de Henry dejó bien a las claras que eso no le sorprendía en absoluto, y Shimkin no parecía horrorizado ni renuente a hacer una oferta generosa y, en muchos sentidos, sin precedentes. Su intención original había sido publicar la edición de tapa dura en S&S y después lanzar la edición en rústica en Pocket Books. Con esa idea en la mente, le había pedido a Henry Simon que leyera el libro de Robbins.

   A decir verdad Henry opinaba que la novela constituía una buena lectura, si se era afecto a esa clase de basura, y probablemente sería un gran éxito de ventas. Pero también pensaba que representaba un problema moral, de modo que le envió una copia a Max Schuster, que se la llevó a casa. Al día siguiente, Schuster, conmocionado y bastante indignado, le dijo a Henry que se trataba exactamente del tipo de libro con el que no quería que relacionaran su nombre. Schuster había enseñado algunas páginas a su esposa, Ray, que le había expresado su consternación. Le preguntó a Max si de verdad quería publicar en S&S semejante “dreck” [Término yídish que significa “inmundicia”]. Colegí que la señora Schuster sabía usar el yídish para dejar en claro su opinión. ¿Qué iban a pensar sus amistades? ¿Qué iba a decir la gente? ¿En qué estaba pensando Henry? Si Leon Shimkin quería revolcarse en el lodo, que lo hiciera en Pocket Books, donde a nadie le sorprendería.

   Shimkin no iba a dejar pasar la oportunidad de publicar a Harold Robbins con independencia de los que Max o Ray pensaran. Entonces se le ocurrió la innovadora idea de crear, dentro de Pocket Books, otra empresa, Trident Press, con el único fin de publicar las novelas de Robbins en tapa dura. Así, Robbins recibiría el cien por cien de los derechos de la edición en rustica, en vez de compartirlos, como era habitual, con el editor de la versión en tapa dura.

(…)

La novela de Harol Robbins se convertiría en Los aventureros y la seguirían varios best sellers aun mayores.

(…)

S&S no tardaría en publicar Mujeres en busca de amor de Rona Jaffe –el prototipo de “novela para mujeres” que con el tiempo alcanzaría su punto culminante con El valle de las muñecas, de Jacqueline Susann.

(…)

Mujeres en busca de amor marcó un hito histórico por varios motivos: antes de que el manuscrito se editara, Jerry Wald compró la novela para llevarla a la gran pantalla, por lo que, desde el inicio, la compañía cinematográfica estaría involucrada en el marketing del libro; y también dio inicio a una nueva tradición en el mundo del libro de ficción, en la que el autor se convierte en una herramienta adicional del marketing. (…) Con la promoción de Mujeres en busca de amor se inauguró una nueva era en que el glamour potencial del autor –ya fuera real o inventado- importaba tanto como la manera en que este escribía, y los honorarios del fotógrafo por lo general superaban con creces lo que un novelista ganaba por su libro.

 

Nota de la sargento: El titulo original de Mujeres en busca de amor era “The best of everything”, pero en España, en los años 60`s … pues ya saben. Recientemente, en 2009, se ha vuelto a publicar -en Lumen (aquí) con el título de “Lo mejor de la vida”. Lumen lo reeditó porque los guionistas de la serie entonces de moda, Mad men, habían dicho que se inspiraron en parte en dicha novela. Si lo reeditaran hoy –teniendo en cuenta en éxito de “50 sombras de Grey”, seguro que le hubieran dejado el primer título en castellano: Mujeres en busca de amor, y le hubieran colocado una portada diferente con esposas, látigos y antifaces.

Estas cosas pasaban en la industria editorial americana. En aquel mercado, como cuenta Michael Korda, tipos elitistas e intelectualoides como Henry Simon no tenían éxito. Porque para conseguir que el negocio funcionase hacían falta editores que conectasen con el gusto de los clientes. Por eso la industria editorial estadounidense funciona y es muy rentable. ¿Por qué las editoriales españolas, teniendo un mercado potencial de más de 400 millones de hispanohablantes no consigue tener éxito? Muy sencillo: porque los que toman las decisiones sobre lo que se debe editar están desvinculados totalmente del gusto popular. Un director editorial que solo gusta de David Foster Wallace, Gaddis y Bernhard, y al tiempo aborrece de Ruiz-Zafón, Follet, Clancy y Patterson no puede contribuir a que su empresa gane dinero.

En el Grupo Planeta –me ha contado un pajarito- los viernes por la tarde van a hacer examen tipo test: ¿En qué capítulo se beneficia por  primera vez  Christian Grey a Anastasia «Ana» Steele? (1º, 5º, 6º, ó 93º); ¿Cuál es el apellido del buscavidas por el que Sira Quiroga (en “El tiempo entre costuras”) deja a su novio de toda la vida al principio de la novela?” (Abajos, Arribas, Martínez o Lara) son algunas de las preguntas. El que no acierte, al menos, 9 de 10 todos los viernes no tendrá opción de ascender ni de pillar un aumento de sueldo.

Michel Korda ya lo decía hace muchos años:

   Es asombroso lo mucho que puede uno aprender de alguien a quien, por lo general, no se considera una persona de éxito. En primer lugar, Henry Simon desdeñaba lo que consideraba el “gusto popular” y se despreciaba a sí mismo por sucumbir a él. En la industria editorial nada está más condenado al fracaso que un editor que intenta publicar libros “populares” sin que disfrute realmente con ellos.

Textual, oiga, textual.

Más info:

1.- La última vez (hace 1 semana) que estuve en la librería LA CENTRAL, de Callao, Madrid, tenían este libro de Korda.

2.- En octubre de 2012 ya publicamos, en Patrulla de Salvación, un “post” titulado “EDITORES & PUBLICADORES” sobre Michael Korda y su libro.

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QUE LO QUE PASA ES QUE NO HAY GANAS DE TRABAJAR

A ver si terminamos de una puñetera vez con esto de la “autoficción”. No existe tal cosa como género  literario separado.  Que quede claro. Parece ser que esto se lo inventó un escritor francés llamado Serge Doubrovsky en 1977 como forma de generar polémica y promocionar así su última novela, “Fils”. Pero les faltó tiempo a los académicos del mismo país para poner en su sitio al listillo haciendo ver que no había inventado nada de nada, que en la propia Francia y en el mismo siglo XX, eso ya lo habían hecho muchos autores (Malraux, Celine, Modiano, Simenon…). Pero es que además, y saliendo de la France, sabemos que eso de que narrador, personaje y autor sean la misma persona dentro de un relato es algo que ya se había incluido en muchas novelas por autores anteriores. (Dante, Cervantes, Borges…) Es decir: nada nuevo.

Se suele argumentar que la “autoficción” es fruto de los tiempos. Que en esta época en que el “yo” se ha impuesto –venciendo por goleada- al resto de los pronombres, lo normal es que los autores describan la realidad pasándola por el tamiz de la propia personalidad. Y que de ahí sale “como algo natural” la autoficción. Eso es falso además de mentira. Todo autor –si escribe con honestidad- dejará rastro de una parte, al menos,  de su subjetividad en su obra. Sea cual sea el género al que se dedique. Y otra cosa: si estos nuevos autores tienen dentro un impulso tan gordo de contar su vida, que tengan lo que hay que tener y escriban una autobiografía.

Picasso se dedicó al abstracto cuando ya controlaba como Dios las técnicas de la pintura. Sólo cuando supo dibujar con una perfección difícil de conseguir y combinar con maestría los colores, se decidió a experimentar con las vanguardias. Me parece bien que un autor se coloque a sí mismo como personaje en uno de sus libros cuando ya es un experto en la construcción de una novela, cuando ya lo ha hecho todo en lo que a literatura se refiere. Pero arrancar la carrera de uno escribiendo auto ficción…

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Lo que ocurre –hablemos claro- es que igual que es más fácil –o lo parece-  pintar un cuadro con cinco pintarrajos y cuatro manchones (“eso lo hace hasta un niño” se suele decir), requiere mucho menos esfuerzo escribir una “novela” hablando de las cosas que me ocurren en el día a día y de las chorradas que se les pasa por la cabeza a mis amigos mientras hacemos botellón. Ponerse a escribir una novela como Dios manda (personajes, escenarios, trama, argumento…) es una trabajera y, como dicen algunos que se atreven a teorizar, eso de los personajes y el argumento está anticuado; ahora lo que importa son las ideas. Y lo de la auto ficción es un vehículo magnífico para expresar las ideas de esta nueva generación. ¿Verdad chicos?

Lo que más desasosiega es comprobar en Google la de tinta que se ha malgastado con esto de la autoficción. No solo novelas, sino tesis doctorales, artículos, ensayos… Como si nos diera por escribir sobre el sexo de los ángeles.

-¿El sexo de Los Angeles? Un montón, Margaret. Estuve yo en los 70´s en esa ciudad de la costa oeste y me puse las botas.

-Sin mayúsculas, Daphne, sin mayúsculas. Que siempre estás pensando en lo mismo.

Ese es el motivo de que cuando leo “autoficción” y “autores jóvenes” en la misma frase me ponga a temblar. Pero aquí no estamos para pasar un buen rato. La Patrulla de Salvación ha declarado la guerra al Imperio del Mal (Editoriales + críticos literarios + periodistas culturales + escritores impostores) para salvar el libro y la buena literatura del desastre al que estos facinerosos los estaban abocando. ¡¡NO PASARÁN!!

Por eso, y sólo en cumplimiento del más estricto deber castrense, me he leído de cabo a rabo el último número de la Revista EÑE, el dedicado a la Autoficción. ¡¡Vade retro satanas!!

El título de este ejemplar, el número 35, es “Yo, mi , me, conmigo”. Mas autoficcional imposible. Y, según dice su publicidad, “propone una vuelta de tuerca a la autoficción”. ¿”Una vuelta de tuerca”? Dios santo bendito. ¿Existirán ángeles bisexuales? Me pregunto yo ya puestos.

La revista ya está a la venta al precio de 12€ y en sus 112 páginas contiene: “siete relatos inéditos de Elvira Navarro, Silvia Nanclares, Selva Almada, Juan Cárdenas, Pablo Martín Carbajal, Carlos Pardo y Lola Beccaria, además de una selección de aforismos de Carlos Marzal”. Manuel Vilas abre la revista con  algo así como el  diario de una lesbiana (¿esto es autoficción, o la traición a un subconsciente? Recuerdo que a don Luis Berlanga (R.I.P.) le gustaba decir que él era “homosexual lesbiano”). El volumen se completa con la trascripción de una conferencia de Luisge Martín y un adelanto de los diarios de Alejandra Pizarnik. Les aviso que lo mejor de la revista es esto último.

Pero comencemos por el principio:

MANUEL VILAS

La lesbiana que escribe el diario con la pluma de Manuel Vilas está leyendo, entre botellas de whisky, una novela de Manuel Vilas (el mismo que pincha y corta, sí). La novela que lee la lesbiana se llama “El oscuro regalo”. La nueva novela de Manuel Vilas se llama El luminoso regalo y la editó Alfaguara hace unos meses. ¿Auto promoción? No, chica, no seas mal pensada: esto no es más que una de las licencias que permite la autoficción. Pero Vilas –de paso- se da besitos en el espejo, que para eso es un maestro de la autoficción:

Sigo leyendo la novela de Manuel Vilas. Se trata de una novela más bien pornográfica, diría yo. Fátima, la protagonista, es una lesbiana que tiene aspiraciones al amor martirológico. Esta novela me recuerda a The Dying Animal de Philip Roth. Por cierto, Philip es amigo mío.

Las negritas son mía, no de Vilas. No, Manuel Vilas no ha sido el que ha resaltado esa frase. He sido yo, él no. Lo prometo. Palabrita del niño Jesús.

Lo de Vilas es muy grande. Gran Vilas:

Ayer cené en mi habitación una bolsa entera de patatas fritas Lays Gourmet y me bebí una botella de Chivas 12 mientras escribía este diario. No se comercializan esas patatas fritas en usa y son excelentes. Me ducho. Nada más entrar en la ducha me acuerdo de que Betty y yo siempre nos duchábamos juntas. Yo le enjabonaba el culo.

Entre las últimas 200 palabras he escrito el nombre de Manuel Vilas 7 ó 8 veces. De nada, Manuel.

SILVIA NANCLARES

Para que yo me llame Silvia Nanclares, un montón de cuerpos previos han ido a la guerra, se han emborrachado, han soportado bombardeos, han ido a la universidad o se han matado a besos.

SELVA ALAMEDA

A mí siempre me decía Selva Almohada o Selva Ahumada, deformando mi apellido como lo había escuchado de mis compañeros de escuela. ¡Selvalmuaaaaada! Y se reía solo.

JUAN CÁRDENAS

 Marqué el número y saltó el contestador. Dejé un mensaje. Colgué. Muchas gracias, dije. ¿Cuánto le debo? Nada, señor, no se preocupe, dijo él, mirando la pantalla del celular.

ELVIRA NAVARRO

(……….)

CARLOS MARZAL

 La literatura aspira a ser una forma saludable de masticar el yo.

¿Mande?

PABLO MARTÍN CARVAJAL

 Yo había ido a Madrid para presentar la décima edición de mi última novela y se suponía —supuestamente se suponía— que debía estar feliz. Sí, feliz. Por fin me estaba dando a conocer en el mundo de las letras, la presentación había corrido a cargo, nada más y nada menos, que de Vicente Molina Foix, y en la sala de La Central de Callao no hubo sitio para todos los asistentes. Entre el público, además de los familiares, amigos y decenas de lectores desconocidos, se encontraban Jorge Eduardo Benavides y Juancho Armas Marcelo, autores de dos elogiosas críticas publicadas en la prensa nacional que habían ayudado a situar a La felicidad amarga entre los libros más vendidos de la temporada.

He sido yo quien ha metido un link a la novela de Martín Carvajal citada por Martín Carvajal, no Martín Carvajal. No, Martín Carvajal no ha sido el que ha resaltado ese título de su propia novela. He sido yo, él no. Lo prometo. Palabrita del niño Jesús.

 CARLOS PARDO

-Ya hablamos de este chico, verdad Daphne. Me suena.

Sí, Margaret, aquí.

 María Jesús y yo conocimos a Bea por su hermano Alberto Fadón, que es amigo de mi familia desde hace muchos años, primero de Fernando y Miguel, luego de Juan, luego de Javier, con quien vivió cuando éste pasaba una época rara.

Lo de Lola Beccaría no está mal y lo de Luisge Martín no lo he leído.

Lo bueno: los diarios (cuaderno de septiembre de 1954) de Alejandra Pizarnik.

 Los últimos versos se pegaban a sus labios, temerosos de salir al exterior, al aire indiferente del mundo. Los acarició emocionada. Los queridos versos se apretujaban en su alma y le rogaban amor, cuidado y, ¡sobre todo!, nada de contaminaciones viles. Sonrió largamente enternecida. Veía un camino terso y coloreado lleno de libros, de cuadros, de pentagramas con formas de alas de pájaros. Sintió que su cuerpo no era más que un servicio destinado a vestirla y a encenderle cigarrillos. Se tocó las manos. Pero no le importaban sino en la medida de su utilidad, en este caso, sostener la pluma. Absorbió la rigidez de la noche. ¡Qué solemne estaba! Sintió deseos de incendiar la ciudad, sólo por el placer de recitar a Vallejo en un fuego inmenso y decir entre las casas ardientes y los hombres asfixiados éste es el fin de los que se creen eternos, de los que constituyen sus intereses esenciales a partir de las uñas pintadas y las plumas del sombrero; gritarles a todos los que ya no podrían oírle que la vida los expulsa por haberla degenerado, corrompido, que… Se detuvo ante la presencia del recuerdo de Nerón. Rio enfurecida. ¡Arquetipos! ¿No habría tomado ella, inconscientemente, la acción de Nerón para fundirse en su mito, para despersonalizarse e introducirse en otro, perdiendo de esta manera su fin primordial, crear? Su rostro esbozó un infantil gesto de malhumor. ¡Nerón! ¡Qué tontería! Sin embargo, algo se removía en ella, algo que moldeaba una llave para abrir algún negro trasfondo telúrico e introducirla en él, presa en las redes del monstruo más incógnito y terrible que haya existido nunca. Se asustó.

Claro que esto es un diario, no autoficción.

Nota: Gracias a Susana Arroyo y su web: Autoficcion.

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JOSEPHINE ABANDONA LA PATRULLA DE SALVACIÓN

No todas las personas están preparadas para aguantar una guerra tan dura y tan larga como la que estamos librando contra las fuerzas del mal. Nuestra querida compañera Josephine nos abandona, deja la Patrulla de Salvación. Hay que reconocer que Josephine realizó una importantísima labor al frente de nuestra infantería. Siempre supo cómo mantener alta la moral de la tropa y la echaremos de menos. Deseamos una vida llena de éxitos a nuestra  Josephine. Pero no se preocupen, la Patrulla de Salvación sigue al pie del cañón. De hecho en estos mismos instante la sargento Margaret viaja en un tren hacia Frankfurt donde entre los días 9 y 14 de octubre se celebra la feria del libro más importante del mundo.  Temblad, agentes literarios. Que se preparen los ejecutivos tramposos de las grandes editoriales. La sargento va a sacar a la luz todos los chanchullos y todos los tejemanejes que se cocinan en dicha feria. Se acabó la farsa.

La sargento agradece a sus autores esta guía para viajar a la Feria del libro de Frankfurt 2013.

Vean la foto que nuestra excompañera Josephine nos ha mandado desde el lugar secreto en el que se relaja después de la batalla. Envidia nos da.

 Boats & Books by Natalie Andrewson

Ilustración de Natalie Andrewson

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