“TRASMUTAR LA LITERATURA EN UNA HERRAMIENTA DE INTENCIÓN BALSÁMICA”

Estimado señor Herralde:
No es esto lo que habíamos hablado. Momentos de inadvertida felicidadde Francesco Piccolo no es digno de ser incluido en la colección “Panorama de Narrativas”, al lado de las novelas de tantos buenos escritores. Cómo debe ser el librito para que en Babelia (en Babelia, donde tanto lo han mimado a usted y a sus libros) lo pongan a parir. Escribe (se lo recuerdo, don Jorge) Francisco Solano en su reseña de hoy:

Momentos de inadvertida felicidad, de título tan deliberadamente amable, pertenece a ese género literario complaciente con el lector, cada día más difundido, de difícil clasificación, que no obstante lo adeuda todo al libro de autoayuda, aunque con una pretensión menos práctica.

(…)

…libro escrito para suscitar simpatía. El problema es que pronto se desactiva la simpatía, y el libro resulta un esmerado ejercicio que, según se avanza en la lectura, apenas se sostiene por la curiosidad.

(…)

Y no hay mucho más, a excepción de esa disposición, también cada día más contagiosa, de trasmutar la literatura en una herramienta de intención balsámica.

(…)

Libros de este cariz hacen la vida, qué remedio, más agradable, pero también rebajan considerablemente la intensidad y el poder disuasorio del arte literario.

Se lo dije, señor Herralde (aquí y aquí). No se puede aprovechar uno del prestigio de una colección como Panorama de Narrativas para dar una imagen de calidad a libros que solo se escriben con la intención de vender mucho. Qué le voy a contar yo a usted sobre lo que significa “Línea editorial”. Lo honesto y lo elegante, lo que el Herralde que yo conocí hubiera hecho, sería abrir una nueva colección para publicar los panfletos que sus nuevos dueños, Feltrinelli, le obligan a editar. También hay otra opción -en el caso de que la presión italiana sea muy fuerte-, señor Herralde: dimita como director editorial de Anagrama. Nuestra querida y añorada Esther Tusquets, es lo que hizo cuando los chicos de Mondadori (Bartleman entonces) no respetaron lo que le habían prometido en referencia a la línea editorial de Lumen después de la adquisición.

Un saludo.

La sargento Margaret

Nos congratulamos de constatar que, gracias a la abnegada labor que desde hace un año venimos realizando desde este blog, algunos críticos (echando mano de vergüenza torera, imaginamos), comienzan a decir la verdad en sus reseñas. Esperamos que no sean solo dos o tres y que esto de Solano -como lo de Saladrigas de hace 1 semana- sirva de ejemplo.

Una pregunta que si me la dejo dentro se me enquista:
¿Sería capaz Francisco Solano de hacer lo mismo con un libro de Alfaguara, por ejemplo con uno de Milena Agus? Era solo una pregunta.

No olviden comprar mañana los principales periódicos españoles. En portada, debajo de la foto del príncipe abrazando al último medallista nacional [nos lo están vendiendo, al príncipe me refiero], aparecerá la noticia: «Un crítico literarario destroza un libro de Anagrama.»

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SALADRIGAS ES UN PROFESIONAL

No todos los críticos literarios son unos… deshonestos. Dejémoslo ahí, en deshonestos.

-Daphne: ¿Se puede decir “eres un deshonesto”?

-Me parece que no, Margaret.

Bueno, pues mira, me da igual. Lo voy a dejar así, porque si pongo detrás de “unos” lo que me pide el intelecto, alguien se me va a ofender, y esta noche estoy de buen rollito. Que me acabo de meter entre pecho y espalda una botellita de Alvariño, y me ha sentado la mar de bien.

Pues a lo que iba: que aún quedan buenos críticos. Pocos, pero haberlo haylos.

Hoy, en el suplemento Cultura/s, de La Vanguardia, Robert Saladrigas -simplemente cumpliendo con su cometido- dice lo que le ha parecido un libro. Esto no debería ser noticia, pero tal como está el patio… Ocurre con los críticos literarios lo que con los banqueros: el señor Draghi, presidente del Banco Central Europeo, manifiesta que va a hacer todo lo posible para salvar al euro (nada más y nada menos que cumplir con su deber) y acto seguido las bolsas se disparan y la prima de riesgo disminuye considerablemente.

Saladrigas reseña hoy Nosotros los animales de Justin Torres (Mondadori, 2012) y comienza escribiendo:

    Hay ciertos libros que desde el momento en que llegan a mis manos pienso que me gustaría que me gustasen. Hay algo en ellos que me atrae. Luego, si mis expectativas no se cumplen, sencillamente interrumpo la lectura. Nosotros los animales es uno de esos libros que me hubiera gustado que me gustase.

Y termina:

…se tiene la sensación de que hay algo de pueril en el relato que cuestiona su credibilidad literaria.

(…)

El muy breve texto de cierre me parece como mínimo confuso

(…)

En mi opinión Justin Torres no ha invertido en esta primera novela todo cuanto el asunto y su estructura técnica y formal le exigían. Puedo estar equivocado, pero la complejidad del texto reclama una minuciosa elaboración que facilitase el paso de la primera fase del nos a la segunda fase del yo, y nos preparase para aceptar e interpretar el último tramo de la historia y su desenlace.

Señoras y señores críticos literarios de España: ¿Tan difícil es hacer esto? ¿Tan complicado es decir la verdad?

Robert Saladrigas

Les recomiendo el último libro de Robert Saladrigas: Voces del Boom (Alfabia, 2012). Como se decía antes en la TV: “Bocatto di cardinale”

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¿TIENE FUTURO BABELIA?

Pongámonos en el hipotético caso de que es usted un amante del fútbol. Como buen aficionado acude todos los domingos al campo y no se pierde una retransmisión en la tele. Un  sábado como hoy se encuentra usted en el salón de su casa esperando a  que comiencen a poner partidos en la TV. Como sin fútbol usted se aburre, abre el periódico por la página de deportes para ver cómo va, por ejemplo,  la última polémica de Mourinho. Entonces – impacto- se topa con un gran titular en mayúsculas que dice: ¿Tiene futuro el fútbol? Algo inquieto pasa la página y encuentra un largo artículo sobre el asunto. Usted en ese instante recuerda que hace unos años se discutió acaloradamente sobre si el futbol había muerto y al final quedó claro que todo lo contrario. Alarmado reflexiona, como es lógico, que algo muy gordo debe haber ocurrido para que después de que aquella disputa sobre la supuesta muerte del balompié se saldara con la conclusión de que tenía un futuro brillante, y a la vista de la gran cantidad de aficionados que tiene en la actualidad este deporte, se dude ahora, de nuevo, de su vitalidad. ¿Será que han descubierto que todos los jugadores del Real Madrid y del Barça se dopan? se pregunta usted. O ha pasado algo de ese calibre, o esto no se entiende, se dice. Comienza a preocuparse porque si a usted le quitan los goles de Messi y los pases de Iniesta su vida dejará de ser solo una mierda para pasar a ser un completo infierno, lo tiene muy claro. Con el estómago encogido, las manos sudorosas y la boca seca se lanza sobre el artículo para enterarse de cómo es ese sombrío futuro que aguarda a su deporte favorito y hasta qué punto esa malísima noticia va a afectar a su vida.

Veinte minutos después, una vez leído el artículo, usted respira tranquilo: no hay peligro, el fútbol está mejor que nunca y no parece que haya nada que pueda comprometer su futuro. Pero acto seguido piensa: ¿entonces, para qué coño publica mi periódico este artículo? ¿Por qué me han hecho pasar este mal rato y, además,  perder 20 minutos de mi tiempo?

Lo  mismo he pensado yo – amante no del fútbol  pero sí de la novela- después de leer el reportaje que firma hoy Javier Rodríguez Marcos en Babelia (aquí). El suplemento cultural de EL PAÍS de hoy titula en portada y con mayúsculas: “¿Tiene futuro la novela?”. Pasada esa primera página podemos leer un largo artículo de Javier Rodríguez Marcos en el que no se dice absolutamente nada nuevo. Rodríguez Marcos comenta de pasada tres ensayos literarios ( Gabriel Josipovici , José-Carlos Mainer y Justo Serna son los autores) y luego nos recuerda lo que hace diez años en unos casos y catorce en otros dijeron algunos oportunistas sobre la muerte de la novela. Aquellos avispados han publicado después muchas novelas –algunas de ellas, como las de Franzen, magistrales- y con ello han demostrado exactamente lo contrario de lo que pronosticaban. ¿Y? ¿Qué hay de nuevo, viejo?

La conclusión es que la novela está más viva que nunca. Pero eso ya lo sabíamos, Javiercito, no hay más que ver las cifras. Guelbenzu, lo único valioso del artículo de Rodríguez Marcos, lo deja claro:

  Ninguna crisis. La que está más fuerte que nunca es la novela tradicional, que es a la que están apelando todos los best sellers y todos los que quieren serlo, los que escriben con exposición, nudo y desenlace con toda tranquilidad. De eso se escribe más y cada vez se lee más. Por otro lado, la novela de calidad ha sido siempre elitista. Otra cosa es que, con el tiempo, Anna Karenina se haya convertido en lectura obligada. Salvo la novela del XIX, que es popular y sienta el canon del género, la del siglo XX es claramente elitista, y no creo que haya muerto. Tiene el público que tenía, que es un público cultivado.

Entonces, ¿Por qué cojones se publica este reportaje de Rodríguez Marcos?

Estoy muy cabreada y esta tarde tengo cita con mi psiquiatra. Para que el doctor no me riña –últimamente me insiste en que debería ”venir vomitada de casa”- me voy a desahogar aquí. No lean lo que viene a continuación, no aporta nada.  Solo son patadas contra la pared.

1.- Señores de EL PAÍS: si en verano no hay asuntos de interés porque la industria del libro cierra sus puertas durante dos meses, o bien se dedican ustedes a otros sectores de la cultura o cierran el suplemento hasta septiembre, como hacen otros. Pero no metan ustedes rellenos. Por favor, un respeto. Hoy sábado –como todos los días- he pagado el precio completo del periódico y tengo derecho, al menos, a algo tan malo como el resto de jornadas. No merezco, creo, algo peor.

2.- No se puede poner a cualquiera a hablar de la novela. ¿No se podía haber encargado el artículo a alguien que de verdad sepa del asunto? Guelbenzu,  Marías o el mismo Rodríguez Rivero hubieran hecho un trabajo excelente, estoy segura. Cualquiera de estos no hubiera escrito las tonterías de Rodríguez Marcos. Un ejemplo:

… algunos editores españoles cuentan ya un chiste, otro, oído a sus colegas neoyorquinos: en el futuro no se publicará a ningún escritor con menos de 5.000 amigos en Facebook. Citando a Juan Ramón Jiménez, el poeta Francisco Brines suele decir que la poesía no tiene público sino lectores. ¿En cuál de las dos pistas bailará en el futuro la anciana reina del mambo?

¿“anciana reina del mambo”? ¡Dios!

3.- Hay que ser idiota para ni tan siquiera insinuar que las series de TV puedan ocupar el lugar de la novela. Ni la televisión ni el cine tendrán nunca la capacidad que tiene la novela de profundizar en la mente humana, de contar los sentimientos, los sufrimientos, los odios, las obsesiones, las alegrías, etc, etc, etc…. Hay que ser gili.

4.- ¿Quién es Eloy Fernández Porta? Y peor: ¿qué hace al lado de Franzen, Roth, Mainer, Mendoza, Goytisolo y Guelbenzu?

5.- Señores de EL PAÍS, ¿por qué en lugar de perder tiempo y papel hablando de esta muerte imposible, no escriben de otros temas que de verdad son importantes y de actualidad? Les propongo algunos:

– ¿Es un escándalo que el 99% de los críticos literarios piensen antes en los intereses de las editoriales que en los lectores? Les sugiero un título del tipo de los que ustedes usan últimamente: “¿Queda algún crítico literario honesto?”

-Los premios literarios. ¿Hasta qué punto pierde el tiempo y hace el idiota aquel aspirante a escritor que manda su manuscrito a un certamen literario?

– La promoción de los productos editoriales. ¿Mienten mucho o poco las editoriales a la hora de vender sus libros?

– La nueva narrativa en castellano. ¿Calidad? ¿Qué calidad?

Gracias, ya estoy más relajada.

Especial 1er Aniversario 2ª Edición

Les dejo con las palabras de Ramiro Pinilla, sin duda el mejor novelista español vivo:

Estoy seguro, y digo que estoy seguro, no que sea una teoría que hay que demostrar, de que estamos en el mundo para contarnos. El individuo que no pinta y que no escribe es porque, desgraciadamente para él, tiene facilidad de expresión, es simpático, es aceptado en sociedad y habla mucho… ese es el genio de las tertulias. Y generalmente no hace nada serio luego. Todos necesitamos contarnos de alguna forma. Los que no hablamos, los que no vamos a tertulias, luego en casa tenemos que meternos a escribir para contarnos cómo somos. Ese es uno de los secretos de la vida.

De este modo termina la magnífica entrevista que le hace Enric González en Jot Down (aquí).

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LOS HUERFANITOS de Santiago Lorenzo (por su editor)

-¡Margaret! ¡Margaret! ¡Despierta! Esta noche se nos ha vuelto a colar un editor en el cuartel de la Patrulla.

-Estroncios chafadreros broncios, trascias y esperfrentos próceres todas cranceras y las frincias, Daffne.

-Margaret, no te entiendo. Por favor, ¿te puedes poner la dentadura?

(…)

-Estoy diciendo, Daphne, que no se coló, le abrí yo la puerta. Entró conmigo.

-Pero, Margaret, ¿otro editor? A tus años ya va siendo hora de recogerse, digo yo.

-No te confundas. Mi relación con Jan Martí, de Blackie Books, ha comenzado gracias a motivos estrictamente profesionales. Te cuento: estoy llevando personalmente una investigación ultra secreta para descubrir la identidad real de la persona que se esconde tras el seudónimo “Marcos Ordóñez”, crítico de teatro de EL PAÍS y más cosas. Por lo bien que escribe y, sobre todo, por lo divertido e interesante que es todo lo que cuenta, sospecho que es hijo –agárrate- de Edgar Neville y Conchita Montes. Por eso, cuando (aquí) le leí que él entendía que Santiago Lorenzo (autor de Los Huerfanitos) tenía que ser hijo de Rafael Azcona, supuse que el subconsciente lo había traicionado. Ten en cuenta que Edgar Neville fue el IV Conde de Berlanga del Duero. ¿Lo pillas? Berlanga-Azcona… Tirando del hilo, y siendo imposible localizar a S. Lorenzo, llegué a Jan Martí , su editor. Y ya sabes, copichuela aquí, pelotazo allá… Total, que nos dieron las tres de la mañana. Y cuando me dijo que no tenía donde dormir, que había vendido la cama para pagar la púa que tenían en la imprenta, pues me dio pena y…

-Y…, ¿en qué cama ha dormido, mi sargento?

-Secreto profesional. Información clasificada hasta que termine la investigación.

-Margaret: eres un pendón desorejado.

-¡¡Firmes!! Estás delante de un superior. La próxima vez que te dirijas a mí en esos términos, te meto un paquete que se te va a caer el poco pelo que te queda.

Motivos por los que publicamos LOS HUERFANITOS

* Porque nos había gustado mucho Los Millones, y nos había encantado «Mamá es boba».

* Porque nos llamó muchísimo la atención que Santiago Lorenzo, además de novelas y pelis, hiciera también JUGUETES, con sus manos. Vean la expo «Juguetería»: (aquí) (video de Youtube). Nos encantan los juguetes, nos encantan las cosas hechas con las manos.

* Porque un amigo en común, Miqui Otero, conoció a Santiago en una cena y nos dijo que era una de las personas más interesantes e intrigantes que había conocido en mucho tiempo.

* Porque dio la casualidad de que Santiago ya tenía escrita la novela cuando nos pusimos en contacto con él, y no tenía todavía editor que se la publicara.

* Porque cuando la leímos nos dimos cuenta de que «Los huerfanitos» era algo único, que no se parecía a nada.

* Porque esos personajes nos recordaban a pelis de Wes Anderson y el lenguaje era una mezcla entre Jardiel y argot madrileño y vasco y palabras inventadas. Una mezcla mágica.

* Porque parecía artesanía hecha letra. Todo cuidado al detalle. La descripción de los espacios del teatro, de las luces, de las oscuridades, de los olores del teatro, los olores de Madrid, el «olor a padre». Nunca habíamos leído un manuscrito tan cuidado, tan mimado, con tanto amor.

* Porque nos entusiasmó la historia, nos enterneció, nos hizo partirnos la caja, y nos emocionó en muchísimos momentos.

* Porque tenemos muchas cosas en común con cada uno de los hermanos Susmozas. Santiago consigue que estemos cerca de cada uno de ellos sin necesidad de heroicidades ni moralejas. Y eso no pasa a menudo. Da igual si te caen mal o bien, lo importante es que los entiendes sin querer juzgarlos.

* Porque cada hermano Susmoza es fan de una canción italiana diferente. Y nos encanta la música italiana.

* Porque en la novela sale John Malkovich.

* Porque es una novela que pasa este año, que está pasando. Habla de herencias, deudas, ruinas, y de salir adelante como se pueda. Habla de inventarse soluciones y de estar juntos cuando las cosas van mal. Habla de la solidaridad esa tan escondida que, por pudor, mucha gente (mucho hombre) no se atrevería a admitir.

* Porque el mejor síntoma que podemos tener cuando leemos un libro en Blackie Books es sentir muchas ganas de compartirlo, como una urgencia rara de ir a por más gente (suele ser gente a la que quieres, pero también gente que no conoces) y decirle: «joder, tienes que leerte esto. de verdad, hazlo. pero ya. cuando lo acabes me llamas para quedar y darme un abrazo».

* Porque cuando conocí a Santiago, me dio un paseo por un montón de barrios de Madrid que conocía y me contó cosas de bares, de trincheras, y me llevó a una tienda de soldaditos y miniaturas cuyo dueño era un perro muy viejo (había también un humano, pero en mi recuerdo nos atendió el perro, con voz muy madrileña y argot demodé).

UNA ANÉCDOTA BONITA

Acto seguido, nos dispusimos a editar el libro. Hubo que corregir 0,000006 cosas. Casi nada, dos frases, un final de capítulo, un acento en la E de un título de una canción en italiano.

Luego le encargamos la portada a Ricardo Cavolo, y quedó increíble. Doble ración de magia. Y encima le pusimos una faja de papel kraft que ponía «Los hermanos Susmozas odian el teatro. Se meten a hacer teatro». Y quedó el libro más bonito que ninguno.

Y entonces llegó la parte «tragi» de la «tragicomedia» que estábamos viviendo con LOS HUERFANITOS. La única errata del libro, la única de las miles que podría haber, está en el sitio más inoportuno: en la contra. No sólo eso, sino que es una errata tipográfica que separa la palabra «teatro» (¡¡¡justamente esa palabra!!!) en «t eatro». Ese espacio hijo de puta que quedó ahí. Casi me pongo a llorar. Tanta perfección y mimo en todo, y va y la cagamos ahí. Intenté llamar a Santiago pero lo tenía apagado, y entonces le envié un mail que se titulaba: «La desgracia de los huerfanitos», donde le explicaba la errata.

Me respondió al cabo de 3 minutos, con este mail: Bueno. Es la historia de un teatro tan fragmentado que hasta se fragmenta su mención. Habría sido peor LOS HUERNIFATOS en portada, o el código de barras en trenzado. ¡Está de la jostia!

Y él no lo sabe, pero al leerlo yo un poco me emocioné.

Vengan todos hoy miércoles a las 19h al Conde Duque. Conozcan a Santiago Lorenzo y que él os presente a los hermanos Susmozas. Es importante.

Jan Martí Cervera

Editor

Blackie Books

NOTAS:

1.- Se refiere Jan Martí a la presentación de Los Huerfanitos que hoy miércoles día 25 de julio, a las 19h, se realiza en la zona llamada «Fringe Central» de Conde Duque (C/ Conde Duque, 11. Madrid). Darío Adanti, el gran ilustrador, será el maestro de ceremonias. Yo, la sargento Margaret, no me la pienso perder. Me sentaré en una de las sillas del fondo y me reconocerán por mi elegancia innata y el estilazo que gasto. Pero si es usted uno de esos editores incapaces de separar lo que tiene calidad de lo que solo es basura, le doy más datos: sobre mi cabeza luciré una pamela -la misma que porté en las últimas carreras de Ascot- y en la solapa un clavel reventón. Pero esto es un secreto entre usted y yo, ¿eh?

2.- Si aún no conoce Bulevares Periféricos, el blog de “Marcos Ordóñez” en EL PAÍS.es, no sabe usted dónde está lo bueno.  Especialmente grande la serie “Big Time” (aquí). Lea también los 8 capítulos anteriores, de fábula.

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TODO, Kevin Canty (por su editor)

-Vamos a ver, Margaret. ¿Me vas a obligar a que te recuerde cómo terminó tu affaire con el señor Herralde?

-Eran otros tiempos, Daphne. Además, esta vez es distinto.

-Pero mi sargento, Luis Solano (Libros del Asteroide) podría ser tu hijo. ¿Qué tienen los editores, que te vuelven loca?

-Solo los decentes, guapa. ¡Que yo no me voy con cualquiera!

-Y él, ¿qué dice? ¿Te ha hecho proposiciones?

-No, él solo habla de sus libros. Pero lo hace con un entusiasmo, lo vive tan intensamente, que yo me quedo ahí, embobada, escuchándolo y, fíjate, me olvido hasta del gin-tonic. Lo que me contó ayer sobre la edición de Todo de Kevin Canty (febrero 2012) (aquí) me gustó tanto, que le he pedido que me lo ponga por escrito.

-Espero, al menos,  que no le hayas desvelado nuestras identidades secretas.

-¿Las vuestras? No, tranquila. Le he dicho que vosotras no existís, que el blog lo llevo yo sola. Tenía que impresionarlo, entiéndeme.

-Muy bonito.

 

Todo, Kevin Canty

Uno edita los libros que le gustan y que cree que pueden gustar a otros lectores: ambos aspectos son importantes, es decir, si a uno le gusta un libro pero está convencido de que el resto del mundo lo va a detestar quizá sea mejor no editarlo, disfrutarlo en privado y olvidarse de él. 

Todo es un libro que me deslumbró, que enseguida me pareció que podía encontrar otros lectores entusiastas. A mí me gustan mucho las novelas sobre la vida, sobre personas, que hablen de sentimientos, que traten de comprender o de explicar mejor el comportamiento del ser humano; y Todo es, sobre todo, una novela sobre el amor, sobre una multiplicidad de relaciones amorosas (amor entre padres e hijos, amistades que duran toda una vida, enamoramientos, amor por los ausentes), y el amor de las cosas más esencialmente humanas. Pese a que el tema es complejo, está narrada con mucha sencillez, construida con apenas tres personajes y con un estilo muy parco, pero aun así la historia están viva y llena de matices. También me gustó mucho la mirada que tiene sobre los personajes, que es una mirada compasiva; y pese a que la compasión no sea un valor que esté muy de moda me parecía que las situaciones en las que encontraban los personajes, los problemas que se planteaban, eran problemas y situaciones absolutamente contemporáneos, con los que se podría identificar cualquier lector. También hay que decir que a favor del libro jugaba el que estuviera ambientado en Missoula, un pueblo de Montana, que es escenario de otros tres libros publicados en la editorial, aunque en Todo  la acción transcurre en el siglo XXI y en los otros libros entre finales del XIX y principios del XX. 

Del proceso de edición hay dos espinitas que tengo clavadas. La primera tiene que ver con la maquetación: en la versión original entre párrafo y párrafo hay una línea en blanco, que nosotros decidimos no mantener esos blancos  porque nos parecía que entorpecía la lectura (ya que la mayor parte de los párrafos son muy cortos, muchos tienen una o dos frases), lo estuvimos pensando mucho y nos pareció la decisión más correcta; no estoy seguro de nos hayamos equivocado, pero aún me pregunto si el libro no se leería mejor con la otra maquetación. La otra tiene que ver con la portada: buscamos desesperadamente una imagen actual de Missoula, pero no dimos con ninguna que nos gustase o que encajase bien en la portada, y al final tuvimos que conformarnos con una foto, preciosa por otra parte, de un pueblo de Colorado llamado Leadville.

Luis Solano

Editor

Libros del Asteroide

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MARISCAL EN LA ÚLTIMA PORTADA DE THE NEW YORKER

Genial, como siempre, Mariscal en la última portada de The New Yorker.

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LAS BUENAS EDITORAS NUNCA MUEREN

Se usa –por parte de los editores- cada vez con más ligereza eso de “puse toda mi alma en este libro”. No sé si Esther Tusquets utilizó alguna vez esa frase, pero me consta que no solo ponía su alma, sino todo su ser en los libros que publicaba. Es por eso que Esther no ha muerto, los periódicos –otra vez- mienten.

Te lo dije hace unos meses y te lo diré dentro de unos años, querida Esther: gracias por Eco, por Beckett, por Sontag, por Neruda  y por Mafalda. Gracias por mentir poco en tus memorias y gracias por tus novelas. Me caes bien. Nos vemos en tus libros.

Con Delibes. Una de las fotos preferidas de Esther Tusquets.

(1961. Oriol Maspons)

Actualización a las 9:30h del día 24 de julio de 2012:

Umberto Eco, hoy,  sobre Esther Tusquets (aquí): ” Esther era una intelectual refinada que intentaba que no se notara.”

Eso, señoras y señores, se llama Elegancia.

 

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SOCIEDAD PROTECTORA DE ESCRITORES JÓVENES

Es muy emocionante lo que está haciendo esta mujer por la literatura en castellano. A mí es que me se sartan las lágrimas. Es impresionante constatar el esfuerzo que hace  por ayudar a los débiles y a los desprotegidos, a los que están comenzando. Que se aparten la madre Teresa de Calcuta y Vicente Ferrer, aquí está ella. No hay espectáculo más conmovedor que asistir al derroche de cariño con que trata a los recién llegados, a los escritores noveles (aquí, aquí, aquí, aquí……). No tengo palabras.

Ella, que ya ha triunfado, que podría olvidarse de los que ahora mismo están luchando, dejándose la piel, por ascender a la cumbre, ella, digo, aquí sigue, dale que te pego, al pie del cañón. Cualquier joven autor que necesite una buena reseña para su primera novela siempre encontrará su brazo tendido, su mano abierta y su cara amiga para con simpatía ayudarle a subir ese primer peldaño sin el que es muy difícil hacerse un nombre. Ella conoce lo que se sufre en los comienzos de una carrera literaria y sabe lo que se agradece una buena reseña de un crítico amigo, comprensivo e indulgente.

Fue fundadora de la Asociación de Jóvenes Escritores Españoles y la presidió durante ocho años. Luego creó La tormenta en un vaso, blog de reseñas que practica lo que ella llama “crítica positiva”, en especial con los autores españoles primerizos.

Pues la noticia, el acontecimiento, es que, ante la situación tan grave que vive la joven narrativa en castellano, nuestra benefactora ha decidido coger el toro por los cuernos y crear la Sociedad Protectora de Escritores Jóvenes.

«Besa a un joven escritor, necesita tu cariño», eslogan de la campaña de lanzamiento de la Sociedad Protectora de Escritores Jóvenes.

Les adjunto los objetivos de dicha sociedad benéfica:

1- Fomentar el buen trato a los escritores jóvenes y a sus novelas.

2- Propiciar las reseñas positivas e indulgentes de las novelas de este colectivo perseguido aplicando los principios de la discriminación positiva.

3- Informar, concienciar e inspeccionar para evitar el abandono y trato indebido de escritores jóvenes, así como difundir la idea proteccionista que nos mueve e implica a todos.

4- Denunciar las irregularidades que tengan que ver con la falta de cariño por parte de los editores hacia estos nuevos escritores.

5- Desarrollar proyectos con la finalidad del bienestar de los nuevos escritores y realizar actividades para financiar los fines sociales de nuestra entidad.

6- Gestionar el albergue municipal “El escritor alegre”, de Madrid, destinado a la recogida y mantenimiento de los escritores jóvenes abandonados y tener un control higiénico-sanitario correcto, e impulsar las adopciones (por parte de editoriales) de todos los escritores albergados.

7– Abrir nuevos albergues en todas las capitales de provincia de nuestro país.

8- Realización de campañas antiabandono, de concienciación ciudadana, de esterilizaciones, divulgación en los colegios, implantación del microchip, etc.

NOTA: La presidenta de la Sociedad Protectora de Escritores Jóvenes no pide -y nosotras lo hacemos encantadas- que demos las gracias al escritor Andrés Barba por ceder su cara desinteresadamente para la campaña de lanzamiento.

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ROPA DE CAMA SIN VENTILAR

Leo con interés creciente las memorias de Arthur Koestler (Lumen, marzo 2011), cuando en la página 125 -el autor está relatando su mala relación con el yiddish (lengua judía con base en el alemán)- me encuentro lo siguiente:

    Leí algunos cuentos sobre la vida en el gueto traducidos del yiddish, y me sentí más alejado aún. Exhalaban un aire rancio, saturado de olores de callejuelas angostas, de ropa de cama sin ventilar, de estrechez mental y maneras de ser tortuosas; aparecían salpicados de toques de humor rancio, basado en el desprecio de sí mismo. En esta literatura había una mezcla de servilismo y arrogancia espiritual, de astucia y sentimentalismo, de misticismo y codicia, que me producían una sensación de claustrofobia, un deseo de romper una ventana y dejar entrar el aire fresco.

    En aquella época yo no sabía que el mundo está lleno de guetos que no son judíos. No sabía que las peculiaridades que me repelían no eran características raciales, sino consecuencia de las condiciones que imperan en cualquier comunidad herméticamente cerrada. Las cárceles, los campos de concentración, los monasterios, las colonias de artistas, las minorías étnicas, los grupos homosexuales, los sanatorios de tuberculosos, las sectas religiosas y políticas, todos llegan a ser pequeños guetos, con un ambiente de invernáculo, un dialecto peculiar, un universo privado y amurallado.

Aclaración: Koestler era judío,  escribió esto cuando tenía 46 años y se refiere a la década de 1920. Arthur Koestler nació en Budapest en 1905 y se suicidó en Londres a la edad de 77 años.

Generación Nocilla

He sido yo la que ha destacado en negrita un trozo del texto. Y lo he hecho porque no he leído hasta hoy mejor caracterización de la joven literatura en castellano de principios del siglo XXI, lo que aquí llamamos la zambrapronolmos.

Me han contado que el ambiente que integran los nuevos escritores de Argentina y México es del estilo, pero voy a hablar de lo que conozco, del mundillo literario español.

Díganme si les suena: escritores jóvenes que publican malos libros y que, como no venden lo suficiente para vivir de su oficio, necesitan mantener continuo  contacto entre ellos y, al tiempo, con otros profesionales de la cultura (editores, gestores de centros culturales, jefes de redacción de periódicos, directores de revistas y suplementos…) para que estos últimos, a cambio de lamerles el culo, les echen unas migajas de pan: reseñas, alguna traducción, artículos, conferencias, cursos de escritura “creativa” o libros de encargo, y con esos trabajos “alimenticios” poder, al menos, pagar el alquiler. “El que no está en la pomada no come”, me decía la otra noche uno de estos chicos. Los unos reseñan los libros de los otros. Los otros acuden a las presentaciones de los unos. Pero siempre son los mismos: los unos y los otros. Esta dependencia  genera que el grupo se haga cada vez más cerrado y asfixiante. Ese ambiente enrarecido y autocomplaciente lleva a nuestros jóvenes autores- a la hora de publicar su siguiente novela-  a escribir de nuevo el mismo libro, igual de malo, igual de rancio, igual de…. zambrapronolmos. Acaban en un círculo vicioso ejemplar: como no salen del mundillo, escriben malos libros. Y como no consiguen vender esos libros, necesitan seguir en el mundillo para ver si con unas reseñas y unas clases en un “master de narrativa” pueden subsistir un mes más.

Pura endogamia. Y ya se sabe que la endogamia termina produciendo retraso mental.

«Generacion Granta»

[Zambrapronolmos= Generación Nocilla + Generación Granta]

Si usted es un español de veinte años y quiere ser escritor, mi consejo es que se marche con su portátil  a Cincinnati (Ohio, EEUU), busque trabajo en uno de los 27 McDonald´s que hay en el centro de la ciudad y dedique las tardes y las noches a escribir. Por el amor de Dios, no se le ocurra meterse en el ambiente literario español. Si lo hace, acabará contagiado y, lo peor, llegará un momento en que no será consciente del agujero en el que ha caído su prosa, porque siempre habrá un amiguete del mundillo que dirá en su blog que su libro es “heredero del Ulises de Joyce”, por ejemplo. Si de verdad cree usted que tiene en su cabeza algo interesante que contar, márchese, por favor,  lo más lejos posible. Piense además que ahora, con los recortes, los “trabajos alimenticios” van a ser menos en número y menores en lo referente a la remuneración. Por ello, si no quiere pasar más tiempo lamiendo culos que escribiendo, lo mejor es poner pies en polvorosa.

NOTA: Es de justicia reconocer el buen trabajo que ha realizado Lumen (Grupo Random House Mondadori) con la edición de las memorias de Arthur Koestler (aquí). (Trad. por Juan Rodolfo Wilcock y Alberto Luis Bixio).

Hoy (no te acostumbres) queremos dar la enhorabuena por este libro a Andreu Jaume, editor de Lumen.

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CORRESPONDENCIA. Thomas Bernhard y su editor.

-Parece mentira, Margaret.

-Te juro, Daphne, que solo me tomé con ellos un par de copas.

-Ya serán unas cuantas más si te han sacado la clave para entrar en nuestro blog. ¿Qué más les has contado? Oye, y otra cosa, no habrás dejado que te…

-Pues la verdad es que no me acuerdo de nada, querida Daphne. Lo único que te puedo decir es que he dormido relajadísima. Hacía años.

-Menos mal que a tu edad ya no…

 

Soy Daphne. ¡Qué vergüenza! Les cuento: la sargento Margaret se fue anoche de juerga con unos editores, Cómplices, la emborracharon (fácil) y, entre otras cosas, le han robado la clave para entrar en Patrulla de Salvación. Se nos han metido hasta la cocina y han aprovechado para dejar el texto que pueden leer a continuación sobre los motivos que los llevaron a editar Correspondencia (Thomas Bernhard y Siegfried Unseld, su editor). No se alarmen. Estamos reforzando las medidas de seguridad para que esto no vuelva a ocurrir.

 

Correspondencia. Thomas Bernhard / Siegfried Unseld

Me hice editor para publicar este libro… y unos cuantos más. Cuando decidí emprender este proyecto (Cómplices) llevaba ya una mochila repleta de títulos y autores, principalmente germánicos y anglosajones, que tenían que constituir nuestro catálogo inicial. Entre estos últimos estaba el imprescindible Thomas Bernhard. En catalán existen ya varios títulos publicados pero algunos de sus libros esenciales siguen sin traducirse, pues venga, sacaremos Mestres antics (Maestros antiguos), una diatriba especialmente divertida sobre el arte, el amor y la muerte con Austria como inevitable escenario. ¿Y en castellano? No, en castellano está ya todo traducido, excelentemente traducido, por Miguel Sáenz. Pero algo quedará. Diría que no.

Y de repente un día me tropiezo en la red con la edición alemana de la correspondencia entre el autor y su paciente editor. Pido el libro, lo leo, me emociona: un estudio arqueológico de la vida editorial en la Europa culta de la segunda mitad del siglo xx. Una joya para amantes de Bernhard y para rastreadores de las peripecias del gran editor literario que fue Unseld. Hablo con la agencia literaria. Sí, los derechos siguen libres. Los quiero. Bueno, tendrás que convencer a Miguel Sáenz, si no lo hace él no hay contrato.

Oye Miguel, mira, que somos una pequeña editorial, que acabamos de empezar, con mucha ilusión y tal y cual… Pausa al otro lado. Intercambiamos un par de correos. De acuerdo, deja que lo piense, aunque lo que de verdad me haría ilusión es traducir ese otro libro que estáis preparando, El último enemigo de Richard Hillary. Sí, publiqué un artículo sobre esta obra en la Revista de Aeronáutica, en 1959. ¡Uau! Lo que pasa es que ese trabajo ya está asignado a otra persona. Bueno, venga, haré la selección y la traducción de Bernhard y te prepararé un prólogo para el libro de Hillary. Mil gracias. Un placer.

Jordi Iglesias

CÓMPLICES Editorial

Nota: Iker Seisdedos en EL PAÍS, sobre este mismo libro, hace unos días. (aquí)

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