BUITRES AMARILLOS

La que no corre, vuela:

1.- Pilar Eyre, autora de La soledad de la reina, (La esfera de los libros, 2012) en su twitter:

El día 14 de abril, cuando se conoce el accidente del rey en África:

A las 15,32 h. “En #Lasoledaddelareina explico q una persona dijo de la reina «unos cuernos a nuestras edades se aguantan +o- pero este amor a la caza…»” (aquí).

A las 16,01 h. “Un minuto de silencio por la primera liebre, el elefante y Mitrofan…” (aquí).

A las 22,37 h. “+los periodistas no solo podemos ser sinceros en twiter, no rebajemos nuestra profesión y nuestro compromiso con la verdad” (aquí)

El día 18 de abril

A las 10,05 h. “Ayer recibí una carta emocionante de quien fue mi director en Interviú por #Lasoledaddelareina, la mejor recompensa! Y mis 100000 lectores!” (aquí).

 

2.- La esfera de los libros, editorial de La soledad de la reina, en su twitter:

El día 16 de abril

A las 17,25 h. “Parece que las noticias de actualidad ponen aún más en primera línea el libro LA SOLEDAD DE LA REINA de PILAR…” (aquí).

3.- Emilia Landaluce, una periodista muy seria y profesional de EL MUNDO, (aquí) en su twitter:

El día 14 de abril

A las 13,33 h. “Caza real informa” (aquí).

La soledad de la reina, de Pilar Eyre, está ya en la sexta edición.

Para esto sirve twitter.

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DAVID FOSTER WALLACE NO HA GANADO EL PULITZER DE FICCIÓN: esta noche no duermo

-Jefe, ¿qué hacemos?

-¿Me quieres dejar en paz, niña? Cuéntaselo a Nuria.

-Ya sabes que no me dirige la palabra.

– ¡Joder! Pero, ¿no ves que estoy muy ocupado? Tengo que twittear el resultado del Barça-Chelsea de mañana antes de que termine el partido.

-No, si ya. Lo que pasa es que el de la imprenta está en la puerta y dice que le tenemos que pagar al contado las 50.000 fajas para la segunda edición del libro de Foster Wallace.

-¿Qué fajas?

-Las que tú me mandaste encargar con eso de “Ganador del premio Pulitzer 2012”.

-¿Cómo? ¿Que no ha ganado?

-No.

-Bueno, pues las guardas para el de Denis Johnson, que lo tengo casi cerrado.

-Es que… no ha ganado ninguno de los tres finalistas. Han declarado el premio desierto. La primera vez desde 1977. Dicen los americanos (aquí) que los miembros del jurado no se han puesto de acuerdo.

-Hay que fastidiarse. Estos tíos se la cogen con papel de fumar. Con lo fácil que es poner de acuerdo a los miembros del jurado de un premio literario en España. Dile a tu novio que venga aquí ahora mismo.

3 minutos después.

-Vamos a ver, Antoñito. Yo estoy muy liado con los twitters y no he tenido tiempo de leerme el jinete pálido este, pero…

El rey pálido.

-Eso, como se llame. No lo he leído, además, porque como sabes yo soy más de poesía, y eso. A mi los ladrillos que tú te metes, pues mira, chaval, como que no. Pero, a lo que iba: ¿No me dijiste que era una novela cojonuda y que, habiéndose suicidado el autor, seguro que le daban el premio Pulitzer?

-Yo te dije que era muy buenísima, pero no te hablé del premio. Ya sabes que opino que los premios literarios son una herramienta del estado opresor capitalista para oprimir y masificar a las masas y …

-No te enrolles y cuéntame qué coño hacemos ahora con 50.000 fajas como esta.

-Hombre, así a bote pronto, se me ocurre que se las mandes a…, ya sabes, seguro que le dan buen uso.

-Déjate de coñas.

-Ya lo tengo, muy fácil: encargas 50.000 pegatinas con la palabra “Jaén” y las pegas encima de la palabra “Pulitzer”. Ya está. Y te digo más, si me concedéis este año el premio a mí, me comprometo a pegarlas yo todas. Con lo bien que va mi libro, si además tengo el respaldo del Jaén, te digo yo a ti que vendo, 50.000 no, sino 100.000. ¡Que voy lanzao, jefe, lanzao!  

-Dios santo bendito, ¡qué tropa!

Nota: las novelas finalistas para el premio Pulitzer de ficción de este año eran:

«Train Dreams,» by Denis Johnson (Farrar, Straus and Giroux),

«Swamplandia!» by Karen Russell (Alfred A. Knopf),

«The Pale King,» by the late David Foster Wallace (Little, Brown and Company).

Y el jurado que hacía la selección estaba compuesto por:

Susan Larson, exeditora literaria del diario The Times-Picayune, de Nueva Orleans; Maureen Corrigan, crítica literaria de Fresh Air de la cadena de radio NPR, y el novelista Michael Cunningham, autor de Las horas, novela con la que ganó este mismo premio en 1999.

Para que se rían: en EL PAÍS, siempre al filo de la noticia y, claro, sin tiempo para revisar lo que escriben, llaman al premio: “Pulizter” y «Pultizer» (aquí). A que va a ser otro. Hay tantos.

Otra cosa mucho más importante: hoy a las 12,30 h, Jorge Herralde, director editorial de Anagrama, ha sido premiado (aquí) en la Feria del libro de Londres por el trabajo de toda una vida. De todo corazón, nuestra más sincera enhorabuena, don Jorge.

La Patrulla de Salvación

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TRIFULCA A LA VISTA. Nancy Mitford

Nancy Mitford (1904, Londres – 1973, Versailles) fue la mayor de seis hermanas. Además, también tuvo un hermano, Tom. Las hermanas Mitford eran hijas de David Bertram Ogilvy Freeman-Mitford segundo barón de Redesdale, uno de aquellos excéntricos nobles ingleses con tierras, mucha clase y poco dinero. Con un padre así (leer A la Caza del Amor, Libros del Asteroide, 2005) y siendo tantas niñas juntas en la misma casa, las Mitford no podían salir normales. Se relacionaron, entre otros, con Faulkner, Wallis Simpson, Evelyn Waugh, Lytton Strachey, Dora Carrinton y Katherine Graham la dueña del Whashington Post. Entre los siete hermanos juntaron dos intentos de suicidio, varios divorcios, una comunista y dos fascistas amigas de Hitler, incontables relaciones extramatrimoniales, y, lo peor, varias escritoras. De ellas, la que más publicó fue Nancy: antes de alcanzar el éxito en 1945 con A la caza del amor, editó otras cuatro novelas que siempre –injustamente- se han considerado menores dentro su obra.

Trifulca a la vista (Libros del Asteroide, 2011. Trad. de: Patricia Antón) es una de ellas. Salió a la venta en 1935 y yo, hoy, me la acabo de leer de un tirón. Como hay que promocionar el libro y ya está muy visto eso de “una novela de amor”, pues todos, empezando por la editorial, repiten que se trata de la novela anti-fascista de la Mitford. Mentira. Es cierto que en el libro hay un personaje, Eugenia -que podría estar inspirada en Unity, la hermana simpatizante de Hitler- que organiza un grupo, los “nacionalunionistas”, de corte fascista. Pero eso no es más que la excusa que utiliza la autora para desarrollar una comedia en la que hay muchas otras cosas: engaños, falsas identidades, nobles estrafalarios, caraduras, investigadores privados, maridos plantados en el altar, cazadores de herencias y amor. ¿Amor? Ahí está el asunto.

El asunto está en que esta novela es, en mi opinión, una gran burla del amor romántico. Nancy Mitford, cuando se puso a escribir esto, acababa de salir de una relación con  Hamish Saint-Clair que además de jugador y borrachín era homosexual. Tom, su hermano, le avisó, cuando empezó a salir con él, que habían tenido un asuntillo cuando estaban en el colegio de Eton. Pero ella no le hizo caso y, claro, la relación acabó muy mal. Luego se casó (1933) con  Peter Rodd que, además de infiel compulsivo, era un idiota, de lo que Nancy se dio cuenta al poco tiempo. Evelyn Waugh usó a Rodd como modelo para su personaje cómico Basil Seal y las hermanas pequeñas de Nancy se reían de él porque pretendía ser experto en todo: “lo sé porque cuando yo fui ingeniero…”. La broma entre ellas era contar que un día Prod (como lo llamaban) había llegado a decir: “estoy seguro de ello, porque yo soy el Papa”. (Pag. 152 de The Mitford Girls. The Biography of an Extraordinary Family, de Mary S. Lovell. Abacus, 2001).

Nancy, con 30 años y en aquella época, ya se consideraba mayor para encontrar el amor. Además, inteligente como era, empezaba a sospechar que quizás buscaba algo que no existe. Encima había leído –me juego el cuello-  Madame Bovary de Flaubert y la había interpretado como yo entiendo que hay que hacerlo: como una denuncia de la estupidez de aquellos que se dejan arrastrar por las pasiones amorosas. Mario Vargas Llosa –así lo cuenta en La orgía perpetua– se enamoró de Madame Bovary. Pues Nancy Mitford y yo, con todos los respetos, pensamos que don Mario está equivocado. Madame Bovary es tonta de remate y Flaubert lo deja muy claro en su novela.

Anne-Marie Lace uno de los mejores personajes de Trifulca a la vista, esta divertidísima novela, es un trasunto de Madame Bovary pero tratado de forma cómica.

Pág. 117

   Para entonces, la señorita Lace había recobrado la compostura. Sabía que estaba muy guapa cuando lloraba, siempre y cuando el llanto durase solo un ratito. Solía interrumpirse, por tanto, en el momento oportuno. Así lo hizo entonces, y procedió a cepillarse el cabello y empolvarse la nariz dirigiendo de vez en cuando miradas a hurtadillas a Noel bajo las húmedas pestañas.

Pag. 156

   El señor Leader siguió diciendo cosas por el estilo un rato mas durante el cual Anne Marie lloró y disfrutó muchísimo, y deseó especialmente que Noel hubiese podido oírlo. Cuando por fin tuvo la oportunidad de hablar, dijo que aquellos para quienes tanto significaba debían hacer ahora un esfuerzo tremendo para comprenderla. Explicó que era, probablemente, una de las grandes amantes del mundo, y que su amor por Noel se relataría en días venideros como uno de los mayores amores de la historia.

Definitivamente –ahora que lo vuelvo a leer y a copiar- Nancy Mitford, en esta novela, se ríe del amor romántico.

El resto de personajes dan vueltas alrededor del amor pero ninguno de ellos llega a tomárselo en serio. Siempre se trata de un juego, de algo frívolo.

Podría ser que esta forma de escribir, la que utiliza Mitford en este libro, sea la más honesta cuando se trata de hablar del amor.

Los Mitford

En la página 425 de The Mitford Girls, de Mary S. Lovell (libro que he citado un poco más arriba) cuenta la autora que “uno de los biógrafos de Nancy Mitford dijo que la tragedia de su vida fue que nunca fue la única para nadie. “Desde que nació su hermana Pam (la segunda) siempre tuvo que compartir el afecto. Para los cuatro amores de su vida, Hamish, Prod, André Roy y, el más importante, Gaston Palewski,  ella no fue el gran amor. Esto, junto con el hecho de no haber tenido hijos, trajo tristeza a su vida”.

Nancy Mitford intentó suicidarse tras una pelea con su primer novio, Hamish. Así lo contó en una carta:

He intentado suicidarme con gas. Es una sensación muy agradable, como la de ser anestesiado. Por eso ya pienso volver a sentir pena por esas maestras que son encontradas muertas tras quitarse la vida. En mitad del proceso me acordé de Romie, con la que estoy viviendo, y pensé que del susto podía tener un aborto. Por eso volví a la cama y simulé que estaba enferma. Al día siguiente pensé que hubiera sido una tontería. Hamish y yo nos amamos tantísimo, que al final todo saldrá bien.

Sacado de: Love from Nancy: The Letters of Nancy Mitford, editado por Charlotte Mosley; Houghton Mifflin.

By the way: ¿Sabían ustedes que Ernest Hemingway se suicidó pegándose un tiro cuando llegó a la conclusión de que, después de la existencia de dios, el amor romántico es la mayor mentira de toda la historia?

Nota: The Mitford Girls de Mary S. Lovell y Love fron Nancy de Charlotte Mosley no se pueden encontrar en castellano. No están traducidos. A ver si espabilamos, ¿eh?

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¿QUÉ HEMOS HECHO PARA MERECER ESTO?

Señores Polanco, Cebrián y Moreno, primero: ¿esto (aquí) es noticia?

Segundo: ¿Se puede comenzar el artículo con “Ser un artista multidisciplinar no es nada nuevo, Leonardo Da Vinci ya lo fue hace más de 500 años.”? ¿No hay nadie en el periódico –un corrector de estilo, un becario, una secretaria, un bedel, el que aparca los coches, la señora de la limpieza !alguien, por dios!- para llamar a la corresponsal en Washington y decirle que no se puede poner a la misma altura a Leonardo da Vinci y a Fernández & Fernández?

Tercero: somos compradoras y lectoras de EL PAÍS desde su primer número hace ya más de treinta años. ¿Merecemos tener que leer en las páginas de su periódico algo como esto?:

Más allá del proceso creativo de cada autor, personal e intransferible, lo que es un hecho es que, en la búsqueda de nuevos espacios de expresión, los creadores se han convertido en nómadas estéticos que importan de todos los géneros para dar salida a sus necesidades artísticas y literarias.

O como esto:

…ser un artista híbrido, un artista total, esta dejando de ser una rareza para asentarse casi como una realidad en el mundo de la literatura. Las nuevas tecnologías han contribuido a eliminar las fronteras culturales y ahora también están ayudando a difuminar las barreras entre los géneros, proporcionando a los artistas nuevas vías estéticas, creativas y narrativas aún por explorar y desarrollar.

¿Un “artista híbrido”?

Pero, en serio, ¿Nadie en el periódico se leyó, antes de publicarlo, el artículo enviado por Eva Saiz desde los USA? Ayer domingo, ¿todos estaban de fin de semana?

Claro, que podría ser que Eva Saiz y EL PAÍS se estén riendo –con un humor tan fino que no hay dios que lo pille- de la payasada de estos esforzados del circo. En ese caso, no he dicho nada y “chapeau”.

En caso contrario: NO TENGO PALABRAS. Luego no se quejen de que el periódico cada día se venda menos.

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MARUJA TORRES SOBRE MEDIOS DE COMUNICACIÓN y LITERATURA

Entrevista con Maruja Torres -una periodista de las que no quedan- en JOT DOWN (aquí).

Sobre los medios de comunicación dice:

Creo que, por desgracia, la sociedad y los medios van por caminos diferentes. Los medios se parecen cada vez más a los políticos, que están siendo desechados por la sociedad. Me refiero a los medios tradicionales que, por mucho que se modernicen y se hagan punto com, siguen teniendo la misma historia. Entonces se nota mucho más la crispación, pues no está acompañada por un buen periodismo sólido. ¿Dónde está ese gran reportaje en el que se han invertido horas que haga olvidar la línea editorial? Estás condenado a estas líneas editoriales que asustan. Hoy en día, una de las cosas que hace el periodismo es propiciar el miedo de la sociedad, el miedo a lo que vaya a ocurrir. Y, en general, quien propicia el miedo propicia la sumisión. Hay demasiada opinión. Te lo dice una a la que sólo dejan opinar.

(…)

…el periodismo se jode en el momento en que dedican salir a bolsa y los jefes empiezan a comprender que hay que trabajar para los accionistas y no para el público lector, y en el accionariado quizá no todos estén ahí por amor al arte. En esas estamos. La crisis y las tecnologías no han tenido nada que ver con la crisis del periodismo. Ha tenido que ver el encefalograma cóncavo y la codicia de las empresas que han querido estirar más el brazo que la manga, y se han puesto a comprar televisiones y a cotizar en bolsa. Hay gente que ha pedido préstamos para comprar acciones que luego se han devaluado. Y han perdido préstamos y acciones. Y no estoy hablando de ningún diario en concreto. Creo que deberían seguir vigentes los tiempos en que se hacía un medio de comunicación con esfuerzo, se esperaba reunir un poco de publicidad, se cubrían gastos, se pagaba modestamente y si se podía aguantar un año o dos, se iba ampliando todo lo demás.

Sobre su primera novela, ¡Oh es él! (Anagrama, 1986):

Tuve que vender mi cuerpo porque cuando dejé El País me acojoné. Me ofrecieron escribir una biografía de Julio Iglesias (para Espasa Calpe, que la rechazó finalmente porque me había salido esperpento humorístico; la publicó Anagrama y salí ganando) aprovechando que podía seguirle en su primera gira por Estados Unidos, pero justo cuando había firmado me ofrecieron trabajo en Cambio 16 y El Tiempo. Preferí a Pepe Oneto antes que a Julián Lago. Una de esas decisiones que una mujer debe tomar (Ríe). Pero como había firmado el contrato, seguí a Julio Iglesias como una loca y pensé que no podía hacer aquello en serio. Mientras tanto, hice algún reportaje y alguna cosa más, y el libro se fue alargando. No lo saqué hasta tres o cuatro años después. Me inventé, en ese momento, a Diana Dial, que es mi alter ego y que ahora la tengo resolviendo crímenes o sencillamente matando a los asesinos. ¡Qué gusto me da envejecer matando! Metí además en aquel libro muchos ingredientes que son muy míos. El humor y el disparate.

Sobre los escritores de novela negra:

Los escritores tienen una cosa que les caracteriza —Manolo (Vázquez Montalbán), el griego [Petros Márkaris], el italiano [Andrea Camilleri], Paco González Ledesma— y es la necesidad de estar deprimidos. De ver ¡oh! el horror de la vida. La única que hace que su detective se anime es otra mujer, Donna Leon: su comisario Bruneti vuelve deprimido a casa pero tiene a esa mujer fantástica que le prepara un guiso excelente y un cordero sensacional, que Leon no probaría jamás porque es vegetariana. Sin embargo, en general los personajes de las novelas negras son muy depresivos, todo les sale mal y no se enamoran nunca de la mujer que les haría feliz. Carvalho no está enamorado de la puta sino de una rubia estúpida que le pone cuernos. Y pienso que las mujeres somos, posiblemente, mucho más conocedoras de la naturaleza humana. Pero que conste que adoro estas novelas negras y disfruto mucho leyéndolas.

Gran entrevista de Jordi Bernal y muy grande la Torres.

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LECTOR MAL-HERIDO VA CUESTA ABAJO Y SIN FRENOS

Se dedica ahora Juan Mal-herido a entresacar párrafos de novelas de buenos autores y a mofarse de ellos. Cachondeándose del párrafo pretende reírse del autor, ridiculizarlo. Lo hizo ayer con Zadie Smith (aquí) y lo hace hoy con Peter Stamm (aquí). Este último “post” lo ha publicado a las 3 de la madrugada. Eso, quizás, lo disculpa un poco.

Lo de Zadie Smith (Sobre la belleza, Salamandra. Trad. de Ana María de la Fuente) tuvo gracia porque Mal-herido es muy ingenioso. Como chiste, vale. Pero con Stamm la ha cagado.

Este es el texto de Stamm (sacado de En jardines lejanos, Acantilado, Trad, de Mª Esperanza Romero) que desmenuza Juan Mal-herido para intentar ridiculizarlo. Juzguen ustedes mismos:

La casa era demasiado grande. Antes los hijos la llenaban, pero desde que Regina vivía sola, la casa se le antojaba más grande. Lentamente Regina se había ido retirando de las habitaciones, una a una le fueron resultando extrañas, hasta que al final perdió todo vínculo con ellas.

Cuando los hijos se fueron, ella y Gerhard ocuparon más espacios. Antes su habitación era la más pequeña, ahora por fin había sitio para todo, para un estudio, para un cuarto de costura y un cuarto de invitados. En este último dormirían los niños, es decir, los nietos, cuando vinieran a visitarlos. Pero nieta sólo había una, Martina, la hija de Verena, que estaba casada con un carpintero y vivía en el pueblo de al lado. Cuando Martina era pequeña, Regina se había hecho cargo de ella un par de veces, pero Verena siempre quería que la madre fuera a su casa. Tampoco Otmar y Patricks, los hijos varones de Regina, se quedaban a nunca a dormir con su madre. Preferían regresar a la ciudad, aunque fuera tarde por la noche. Quedaos a dormir, decía siempre Regina, pero ellos tenían que empezar a trabajar temprano al día siguiente o encontraban cualquier otra excusa para marcharse.

Mal-herido califica la prosa de Stamm de “literatura de descansillo” y la tacha de “intrascendente”. Una entiende que Mal-herido escriba esto con una mano cuando con la otra escribió Ejército enemigo, Tatami, El status, etc…

El único comentario que ahora, a las 10,50h, hay en el “post”, pone en su sitio a su autor.

Nos gustaba mucho Lector Mal-herido. Era incisivo, fresco y chispeante. En su día actuó como revulsivo dentro de la encorsetada y dócil crítica literaria oficial. Era y actuó. Cuando la envidia y la impotencia mueven la mano de uno, lo que acaba sobre el papel solo produce pena y, a veces, también, vergüenza ajena.

¿Se acuerdan de lo de la zorra y las uvas?

Este es solo un ejemplo de lo que hacen los jóvenes escritores en castellano para intentar que su “prosa” no quede en evidencia. Echemos mierda sobre los que sí saben escribir, creemos una nueva generación literaria y definamos un nuevo estilo vanguardista, y a ver si hay suerte y Nuria Azancot (que cada día se entera de menos) nos saca un artículo generacional como aquel (aquí), que nos permita vivir del cuento unos años como nuestros hermanos mayores.

Para más información: nuestra reseña de Siete años (Acantilado, 2011. Trad. de José Anibal Campos), último libro de Peter Stamm (aquí).

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EN TURCO «BEEE» SE DICE «MEEE»

En Turquía también tienen que soportar escritores como los nuestros.

karikatür resimleri

 

Editor: Pero, ¡¿En todo el libro solo has escrito “Meeeee”?!

Autora: Yo solo escribo verdades.

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EL EGO AUSTROHÚNGARO

Cuando alguien preguntó a Luis García Berlanga si se reía de todo, respondió que no, que él  solo se reía de lo importante. Lo más importante para el gran director de cine eran sus películas, y por eso se reía de ellas.

Luis García Berlanga incluyó en todos sus guiones la palabra “austrohúngaro”, viniera o no a cuento. Les adjunto a continuación algunos ejemplos que recuerdo y otros que he encontrado en la red:

En La boutique (Las pirañas) dos hombres se disponen a comprar un barco y uno le dice al otro: “¡Éste cacharro está hecho un trasto, debió pertenecer al imperio austrohúngaro!”

En El verdugo, en la escena de la boda, el organista pregunta al cantante si esa noche estranan “El idilio austrohúngaro.”

En La Vaquilla la palabra aparece a los pocos minutos de comenzar la película, cuando los nacionales están anunciando por altavoz las fiestas del pueblo y dicen que durante el baile se interpretará el pasodoble “suspiros austrohúngaros”.

En Bienvenido Mister Marshall se dice “Es un mapa tan antiguo que todavía existe el imperio austro-húngaro”.

En Novio a la vista a uno de los alumnos le preguntan en el examen oral por el imperio austrohúngaro.

En La muerte y el leñador (episodio de Las cuatro verdades) el hombre que arrea el mulo dice: “¡Arre austrohúngaro!”.

El director dijo en sus memorias que se trataba de una palabra fetiche, que incluirla le traía suerte. Berlanga era muy supersticioso. Recuerden que llevaba siempre en el bolsillo de su chaqueta un trozo de madera. “Pero sin pintar ni barnizar”, decía. Por eso todos los estudiosos de su cine se creyeron que Berlanga incluía la palabra “austrohúngaro” para evitar el mal fario. Estaban equivocados. Lo hacía nada más y nada menos que para reírse de su arte. Berlanga era muy inteligente y sabía que metiendo esa palabra en todas sus películas –además de utilizando otros métodos- quitaba seriedad a lo que hacía y evitaba en lo posible que su ego se hinchase más de lo necesario. Su posterior colaboración con Rafael Azcona, otro artista con los pies en el suelo, le ayudó mucho a mantener la cabeza fría. También esto hay que decirlo.  

¿Se imaginan algo así en las novelas de esos escritores tan cultos y tan cercanos –si no dentro de ella- a la gloria literaria?

A más de uno le hubiera venido muy bien conocer a don Luis. Seguro que su obra no se hubiera echado a perder una vez alcanzado el éxito.

Para terminar, lo que el gran Luis Ciges (actor fetiche -este sí- de Berlanga) contaba en 1999 en una estrevista (aquí): 

Berlanga no va de director. Va de no decirte nunca que has estado bien. Te partes un pie, pasa a tu lado y ni te pregunta. Pero te deja improvisar. Siempre que sepas las palabras clave berlanguianas, astrolabio, austrohúngaro y rotoprint, puedes meter tu chorrada. Austrohúngaro la pone en todas. Hitchcock sale, Berlanga mete austrohúngaro».»Para Plácido me dijo que no daba el tipo de pobre (en esa época me llamaban maricón de playa, era un hombre de gimnasio, me llevaba a las chicas de calle y daba unas hostias…). Yo le dije: «Lo daré». Me fui al ilustre Iranzo, peluquero de Barcelona, y le pedí que me hiciera un corte bueno para pasear, pero que con un golpe se escoñara. Me compré una gabardina, la llevé un mes, me metí bocadillos de chorizo y de tortilla en los bolsillos para que chorrearan bien, y me presenté a él.

-¿Qué pobre hago? ¿El que engaña, el que se guarda la comida o el vago?

-No me des el coñazo, Luis, que tú eres el actor.

-Ah, bueno. Hacemos el pobre que salga, entonces.

 

NOTA: Si alguien recuerda o encuentra dónde se incluye, en las otras películas de Berlanga, la palabra «austrohúngaro», le agradecería que me lo cuente (via comentario o vía «e-mail»)

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UN AMOR ETERNO DE UNA SEMANA

¿Se acuerdan de Mamajuana? ¿Recuerdan cómo se publicitó su lanzamiento? A bombo y platillo: (aquí, aquí y aquí). Se hizo una gran fiesta (eso que no falte)  para presentarla (aquí), se montó una página en facebook (aquí) y se abrió una cuenta en twitter (aquí).

¿Cómo? ¿No saben lo que es/fue Mamajuana? ¿No les suena de nada? En ese caso les copio a continuación lo que ellos, los chicos, los de siempre, escribieron para presentarse:

Mamajuana reúne en una sola plataforma a las mejores voces del pensamiento crítico y la creación nacidas en los 80 y 90. Jóvenes representantes de la blogosfera que han despuntado en medios literarios como Quimera o Afterpost, en lugares de referencia para el arte y el pensamiento como Revista de Occidente o salonKritik, en publicaciones dedicadas al cómic, el videojuego y las tendencias como Mondo Píxel, Fandigital o Vice, acompañadas de firmas invitadas de la talla de Granta. Con un diseño muy cuidado que bebe de las publicaciones de los años 20, he aquí una mirada distinta a las categorías clásicas combinada con la atención por las disciplinas artísticas más nuevas y desatendidas, abordado desde una perspectiva que nace con la desmaterialización, la cultura participativa y los nuevos escenarios legislativos. Por primera vez, después de la explosión bloguera, toda la generación reunida. Y revuelta.

Todo esto se dijo en junio de 2011. Pues en diciembre de ese mismo año, 5 meses después, dejó de actualizarse la página. Y a fecha de hoy no se sabe nada de aquel fabuloso proyecto. Hemos contactado con algunos de los presuntos implicados y nadie sabe nada. Estamos con una pena grandísima en el alma porque la plantilla de colaboradores (aquí) estaba plagada de nombres rutilantes y rimbombantes: Luna Miguel, Alvy Singer, Javier Montes, Javier Calvo, Jordi Carrión, Ernesto Castro, Vanity Dust y Carlos Yashimito, entre otros. Es decir, los sospechosos habituales. También andaba por allí gente seria como Javier Avilés, alias Portnoy, al que no entiendo cómo siguen engañando una y otra vez.

No tenemos nada en contra de que se abran revistas culturales en papel y se cierren a los tres meses. Hay que intentarlo y quien lo hace no merece más que nuestra admiración. Los costes fijos de una publicación impresa son altos y si no hay ventas y publicidad suficientes es inevitable bajar la persiana. Pero una revista digital, quitando una pequeña inversión inicial en diseño web, no tiene costes fijos. Por eso, solo la falta de constancia, la pereza y la poca seriedad que caracteriza a esta nueva generación de “intelectuales” que sufrimos en España puede explicar cosas como esta de Mamajuana. No es el primer cadáver que estos chicos dejan en la red. ¿Se acuerdan de Afterpost? Ahí tienen otro ejemplo.

Los responsables de esa chapuza llamada Mamajuana son Unai Velasco Quintela y Marc García García. Queridos Unai y Marc: en nombre de la ecología literaria ¿Sería mucho pedir que recojáis la basura que habéis dejado tirada en la red cerrando el sitio y borrando el dominio? Habéis hecho un botellón en mitad de la calle, vaaaale, no pasa nada. Pero ahora hay que llevarse las botellas vacías y limpiar las vomitonas. ¿No os parece?

Hace unos meses (aquí) hablábamos de esta generación de escritores de menos de 35 años. Pues estas –Mamajuana– son las cosas que hacen estos chicos. ¿Lo ven? No saben ni tirar de la cadena del váter.

Por suerte la gente no es tonta y comienza a tener claro de qué pie cojean estos chicos. Por eso iniciativas como Un Blog Supuestamente Divertido (U.B.S.D.) ha fracasado o/y se han cansado de él y El Sindicato, que viene a sustituirlo, ha arrancado con tan pocos lectores.

Es una pena porque El Sindicato (aquí) -que también patrocina Momdadori, no se engañen- no es mala idea. (De nada, chicos. Si el contrincante no coge un poco de músculo, la lucha no es divertida). Lo que pasa es que una ya se cansa: primero Afterpost, luego Mamajuana, poco después U.B.S.D, y ahora El Sindicato. ¿Cuánto va a durar este último? ¿Tres meses? ¿Cuatro? Se admiten apuestas.

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NO SOMOS NADIE

No somos nadie, como se decía antes en los velatorios a la hora de dar el pésame a la viuda con el difunto de cuerpo presente. Pues eso, que detrás de la Patrulla de Salvación no hay nadie.

Se nos ha criticado por firmar con seudónimo en este blog.  La mayoría de las veces las críticas provienen de alguien ofendido por nuestras denuncias. Quien no es culpable, quien no ha perpetrado atentado alguno contra el libro o la literatura, no se siente mal por leer estas cositas nuestras de aquí firmadas por la maruja de la Margaret.

Los culpables no merecen nuestras explicaciones, pero sí nos gustaría, ahora que vamos a cumplir un año, contar lo que nunca va a ocurrir en este blog.

Pueden ustedes estar tranquilos porque no va a llegar el día en que, al ritmo de esa musiquilla tan chabacana que se usa para los “stripteases”, la sargento Margaret salga de este blog/tarta y quitándose el uniforme se quede en un  biquini de rayas que haga ver que se trata en realidad de la escritora fulanita de tal que, en el fondo, lo que quería con esto era ganar fama y notoriedad para así fichar por una gran editorial multinacional que publique sus libros en sanscrito y en arameo. Eso no ocurrirá.

La sargento Margaret

No tenemos más intenciones con este blog que las que apuntamos (aquí) hace casi un año. Podríamos  firmar con nuestros nombres auténticos. Si no lo hacemos es para preservar nuestra libertad y garantizar a nuestros lectores que escribimos con la mayor independencia posible. La objetividad total es inalcanzable, lo sabemos, pero el hecho de no ser nadie ayuda, al menos, a no perder los papeles. Somos españolas y, como tales, amigas de nuestros amigos y aficionadas a la camaradería, el buen rollito y el compadreo. El hecho de haber nacido cerca del mediterráneo también nos hace  envidiosas, cotillas y maledicentes. Somos, ni más ni menos, como todas las españolas. Perdona, guapa. Después de más de sesenta años viviendo dentro de nuestras mentes hemos –sin más remedio- llegado a conocernos. El mundo editorial, además, está infectado de pandillitas, camarillas, castas e incluso sectas (que estamos investigando un asunto que…) Por eso, si firmáramos con nuestros nombres auténticos acabaríamos elogiando a quien nos cae bien y criticando a esos jodidos petardos de …

-¡Margaret!

Perdón, ¿Lo ven? Daphne, Josephine, Samantha y Margaret no tienen amigos, no odian, no quieren hundir a nadie para destacar ellas como buenas escritoras. Las chicas de la Patrulla de Salvación ya están jubiladas y solo quieren que la verdad y la justicia prevalezcan. Nos gustaría dejar un mundo literario más limpio (lo tenemos fácil porque más sucio es imposible) a nuestros nietos. Por eso estamos aquí.

Para conseguir que esa libertad e independencia sea lo más grande posible -fíjense a qué extremo hemos llegado- no revelamos a nadie que nos dedicamos a  esto. Si un día este blog deja de actualizarse, pueden estar ustedes seguros de que hemos fallecido las cuatro en un accidente de tráfico o ahogadas dentro de un tras(h)atlántico de esos que se hunden cada dos por tres.

La sargento Margaret

El ego es el principal enemigo de todo aquel que se relaciona con la literatura. Lo tenemos comprobado. La sargento Margaret padece muchas afecciones, pero gracias a dios y principalmente a que no es nadie se ha ahorrado sufrir la plaga literaria por excelencia: la egotitis. Pepita de los palotes, la que mueve los hilos de la sargento y aporrea ahora las teclas, por muy inteligente que se crea, sería capaz de considerarse alguien por el simple hecho de que un día el nombre de su blog salió en un periódico de tirada nacional. Asín semos las personas humanas. Como ya nos conocemos, la mejor manera de no perder los papeles es mantener el anonimato. Para que lo entiendan mejor – que alguno de ustedes, ya lo sé,  es un poco límite- les pongo un ejemplo reciente: ayer en El Cultural Martín López-Vega ponía a caer de un burro a Vicente Luis Mora (aquí). Nosotras aplaudimos porque entendimos que la crítica era de sobra merecida. El artículo ha tenido mucha repercusión. De hecho en nuestro blog ochenta personas pincharon en el enlace que metimos. Pues no han pasado ni veinticuatro horas y López-Vega ya se ha retratado. Ayer en el comentario número diecinueve de su “post” terminaba diciendo el propio autor: “Y además, queridos míos, me va la marcha. ¡Qué le voy a hacer!”. Hijo, Martín, con lo bien que ibas y al final la tuviste que fastidiar. Resulta que López-Vega es poeta y tiene que hacerse un nombre a ver si vende algún librito de los suyos. ¿Ven lo fácil que es dejar que se cuele el ego y termine quitando verdad y fuerza  a una crítica? El lector, después de esta cagada de López-Vega, está en su derecho de sospechar que hay segundas intenciones en su artículo.

A la sargento Margaret no le va la marcha, solo la ginebra. Pero se está quitando. Quédense los curiosos tranquilos, porque no se pierden nada dejando de conocer en persona a las chicas de la Patrulla de Salvación. Lo dicho: no somos nadie.

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