¡¡PEEEEEDRO!!

-Vamos a ver, Jesús. ¿Tú no te das cuenta de que estoy intentando ganar unas elecciones por mayoría absoluta? ¿Te crees que tengo  tiempo ahora de llamar a Pedro?

-Federico, eres mi hermano. No te digo más.

-Vaaale. ¿Cómo dices que se llama tu libro?

El Apocalipsis oculto.

(….)

-Pedro, oye. Soy Federico…

-Bueno, chico. ¿Vas de ministro de Justicia o de Interior? Venga tú, cuéntamelo, que a mí me debéis media victoria. Si no sacamos lo de la gasolinera…

-Perdona,  que yo te llamaba para otra cosa. Mira, es que mi hermano Jesús ha escrito otro libro y quería ver si podéis darle un poco de aire. Te mando los datos del libro por email ¿vale?

-Por supuesto. No te preocupes. Déjalo en mis manos. Oye y el próximo lo sacamos en La Esfera ¿ok? Acuérdate que me debes una. Tenemos que quedar un día para jugar al Paddle.  Un dobles. Con Josemari y con Agag. Como en los viejos tiempos. Qué pena que Mariano no juegue.

(…)

-Blanca. Muy rápido, que estoy muy liado: quiero este libro en EL CULTURAL . Y lo quiero ya, en el próximo número.

-Pero, Pedro. No da tiempo a leerlo y a escribir una reseña en condiciones.

-¡Blanca! ¡Cojones!

-Vale, vale, vale.

-Se me olvidaba: encárgaselo a uno de los nuestros. Quiero que quede bien.

EL CULTURAL Por María Elena CRUZ VARELA 

Sekotia: la editorial de la futura España.

Publicado en Críticos | Etiquetado , , , , , , , | 7 comentarios

TENÍAN 20 AÑOS Y ESTABAN LOCOS: ¡HURRA!

Margaret , corre, ven. Mira lo que publica hoy EL CULTURAL. Y nosotras sin enterarnos.

-A ver, Samantha. Déjame leerlo. Qué interesante. ¿No ves? Esto es lo que deben hacer los suplementos culturales; promocionar a estos chicos jóvenes, que de otro modo no podrían hacer oír su voz. ¡Qué bonito! “Me se sartan las lágrimas de la emosión.”

-Qué buen trabajo han hecho Luna Miguel y la editorial La Bella Varsovia.

-27 nuevos poetas jóvenes (edades entre 19 y 27 años) publican sus trabajos en una antología poética titulada Tenían 20 años y estaban locos. Además, son muy buenísimos.

-¿Te acuerdas, amiga, de cuando teníamos esa edad? Que bellos recuerdos: el amor, la belleza, los sentimientos, los chicos, las chicas, las golondrinas, los balcones, los nidos, colgar la ropa….

-Te patina la neurona, Margaret.

-La reseña realizada por Túa Blesa es maravillosa, de mucha calidad literaria. Casi tan buena como las de Ricardo Senabre. Te la cuento en cuatro palabras: Sex Pistols/Punk/no future/mucho espíritu 15-M, (que vende)/Internet. Con este resumen, no hace falta que la leas ahora y así te la guardas para disfrutarla el día de tu cumpleaños, Samantha.

-Haciendo caso a Túa (qué nombre), me he metido en internet buscando poemas de estos jóvenes. Margaret: es impresionante la calidad de lo que he encontrado. Mira, aquí va lo mejor:

ERNESTO CASTRO
Ser fiel es fingir que el tiempo no existe
A través de las persianas
mirando los coches cuyos faros cruzan
la pared del dormitorio
me doy cuenta del tiempo que las uñas
de los dedos de las manos y los pies
y el pelo, en general, por todas partes
llevan creciendo, cada día más y más
sucios, sin mi consentimiento.

SARA R. GALLARDO
Vegetaciones
Me quitaron las vegetaciones.
Así que con ocho o nueve años
me las tuve que arreglar
con mi nariz
para coger y expulsar
coger y expulsar
aire.
Guardaba soplos
en la boca del bolsillo
al dormir.
Pero sin ellos nunca aprendería
a respirar.
Años después,
me dijeron en el hospital
que no me preocupara:
fiebre del heno.
Me faltaba oxígeno:
los chopos, las moreras, los girasoles
que habían arrancado
de las fosas.

ENRIQUE MORALES

Falsa parábola de la madriguera

Bajo aquellos

árboles

Aquellos

árboles

cuyas hojas

inundaban el

paladar

de negrura

blanca

y

dulce

Bajo aquellos

arboles

nuestros cuerpos

se transforman

sorda

e irresponsablemente

en sombras

de esto

y quizá también

de aquello

ALEX REIG

Los poetas de 20 años

cansado de la poesía.

pensé mis poemas,
pensé el efecto y
otras muchas cosas
a tener en cuenta
(cuando se escribe)

cansado de los otros poetas.

cerré los libros
también los oídos
intenté imaginar
mi poema

escritores que no escriben.

escritores que no escriben
en un mundo que necesita
que le escriban, maldita sea,

bajo el puente,
los malditos
con sus hijos sobre las rodillas,
escribiendo bajo el puente,
rechazados pero escribiendo…

emergíamos mudos de bajo las piedras
solo para existir.

RAQUEL M. SOTO

Mi abuela

Mi abuela sonríe y se mantiene aparte

ayer fue a la peluquería y se veía guapa, estaba guapa.

Mi abuela nos escucha desde su sillón.

Hablan hijos, nietos. Todos rodeamos con sillas y sillones

su sillón orejero.

Se levanta, traquetea de aquí para allá, nos trae café. Nos escucha, no comenta nada,

apenas comenta

nada.

Mi abuela observa continuamente la bandeja con las tazas manchadas:

-Falta leche-dice.

Se levanta y

vuelve a la cocina

para traer más leche.

Se sienta y nos mira otra vez, callada.

Mientras hijos, nietos hablan

observo:

mi abuela coloca las fotos en dos estanterías

justo delante de todos sus libros

primero, frente a un tomo de Thomas Mann está

la foto del que fue mi abuelo

y frente a Verne

la foto del que fue mi tío.

Mi abuela coloca fotos en sus dos estanterías

en la otra

frente a libros de novela rosa

están las fotos de los vivos

tíos, primos, la que fui yo.

Mi abuela tiene sus fotos en dos estanterías

una para los muertos

encima de la televisión

otra para los vivos

encima del mueble bar

ella no aparece en ningún retrato

ella sonríe con su peinado abultado

justo en el sillón del centro

y no habla,

apenas habla

nada

sólo mira, escucha la conversación animada

sonríe en su sillón orejero.

-Falta café-dice.

-Haré más café.

Y se levanta,

su paso se pierde en el pasillo

hasta que de nuevo aparece

esquiva pies, piernas, sillas y sillones

todos siguen charlando con sus tazas vacías

ella inspira y espira de modo pausado

sonríe y escucha mientras nos sirve café.

-Samantha: el futuro de la poesía española está en buenas manos. Lorca y Bécquer pueden descansar tranquilos. Este último poema, el de la abuela -sin desmerecer el resto-, me ha llegado al alma. Pásame los Kleenex.

-Sí que es verdad, Margaret. ¡Un hurra por la nueva poesía en español! ¡Hip, Hip, hurra!

Publicado en Escritores | Etiquetado , , , , , , , , , , , , | 13 comentarios

PILAR DONOSO FUE VÍCTIMA DEL EGOÍSMO DE SU PADRE, EL ESCRITOR JOSÉ DONOSO

Decía Arcadi Espada en este blog que el psicoanálisis ha matado más gente que José Stalin. El egoísmo de los escritores no ha causado tantas víctimas. No hay, por suerte, tantos escritores en el mundo.

El miércoles pasado (víctima del egoísmo de su padre, el escritor José Donoso) se suicidó Pilar Donoso (Madrid, 1967-Santiago de Chile, 2011).

José Donoso (Chile 1924-1996) fue, junto a García Márquez, Miguel Ángel Asturias, Carlos Fuentes y Vargas Llosa, uno de los mejores ejemplos de lo que compuso  la generación del Boom.

En 2010 la editorial Alfaguara publicó Correr el tupido velo, en el que Pilar Donoso nos contaba la vida de sus padres (y por tanto la suya) después de casarse y hasta la muerte del escritor chileno.  Pilar utiliza para ello los diarios (64 cuadernos) y cartas de su padre, el diario de su madre y, claro, lo vivido y lo sufrido.

Lo más duro del libro se condensa en  el comienzo (páginas de la 17 a la 38). En ese primer capítulo la autora nos cuenta los motivos por los que dedicó ocho años a leer los diarios de su padre, a componer este libro, y el sufrimiento que ello le acarreó.

Pilar Donoso (hija adoptada) tuvo que soportar las depresiones, la paranoia y el alcoholismo de sus padres. Se puso a escribir este libro con el objetivo de encontrar respuestas y consuelo.  Y lo que ocurrió es que se topó de bruces con el ego de su padre, que se le apareció con toda su crudeza y magnitud. Si ya le costaba ser la hija del José Donoso que ella había conocido en vida de su padre, en sus diarios se encontró nuevos “yo” del escritor, aún más insoportables.

En este comienzo del libro, Pilar Donoso coloca escalofriantes ejemplos (extraídos de los diarios) de lo peor, de lo que más le hizo sufrir. El resto del libro es un intento de relativizar, suavizar y encontrar una explicación lógica a lo escrito/sentido por su padre. No lo consigue. De hecho, al final, no ha aguantado más y ha apagado las luces.

Todo no está en estas 440 páginas: Pilar nos ahorra algunas anotaciones referentes a la homosexualidad de su padre.

Aclaración: Donoso se refiere a su hija con el nombre de Pilarcita.

Pag. 29.

De los diarios de José Donoso (1993):

    Sigue y se agudiza el problema Pilarcita, que nos tiene totalmente crucificados con su odio, su odio a si misma, su odio al mundo, a su marido, a sus hijas. De pronto tememos un asesinato, tan violenta y perversa es. María Pilar (su esposa) sufre, vive para adentro, pero con las llagas incurables, abiertas, recordando, rememorando desde la más temprana niñez de Pilarcita, instancias innegables de odio, que nos retrotraen, con su infancia tan extraña a nosotros y a nuestra vida, a sus genes, a su ajenidad a su madre o padre físicos, de quienes aflora tan trágicamente, y que puede conducirla a los peores extremos, cierto rasgo (o rasgos) identificables que la colocan fuera del ámbito de la familia y, sin embargo, es la hija amada, adoptada pro más hija que cualquier hija, porque justamente su ajenidad hace que sea necesario despojarse de uno mismo y ser, un poco, otro para amar.

   Todo un proceso de transformación en que solo lo imaginado existe y tiene valor, lo imaginado tiene consistencia.

Pág 30

De los diarios de José Donoso (1993):

 Pero sin duda lo que en ella (en María Pilar, su mujer) más me molesta es que no reconoce nada de lo que he hecho por ella, de lo que me he sacrificado en el buen sentido de la palabra, por ella, de lo comprensivo y tolerante que he sido con sus borracheras, con sus peleas con Pilarcita. Esto no se lo puedo perdonar y me aleja terriblemente de ella. A veces me dice: “Tan poco tierno que eres conmigo”. Para ella no cuenta como ternura ni la comprensión ni la tolerancia, solo el añuñu, lo que a nuestras avanzadas edades –y ella dejando sus dientes desvergonzadamente por toda la casa- es un poco ridículo, si no hay una comprensión y entre nosotros ya no la hay. Me doy cuenta de que la quiero menos y menos, sobre todo por su no reconocimiento de mi trabajo. (…) No puedo sino quererla menos.

A continuación escribe Pilar Donoso:

 Mi padre confiesa varias veces haber golpeado a mi madre con “fuerza y prolongación”. Alguna vez admite también, que esa violencia se desataba debido a su sensación de que no le importaba realmente a mi madre; que ella no lo respetaba ni lo quería; que él no la satisfacía. Pero luego quedaba lleno de culpa y arrepentimiento.

Pàg. 35.

De los diarios de José Donoso (1993):

    ¿Por qué siempre he tenido la sensación de ser, de estar sucio, (…) Es curioso, pero este tema no lo hablé jamás con Hugo Rojas (su psicoanalista) como si en ese hecho estuviera escondido lo más deleznable de mi naturaleza, y la suciedad fuera una metáfora para mi existencia y mi neurosis. Jamás llegamos a esto. ¿Por qué? De pronto siento la necesidad de hablarlo con alguien y de llegar al fondo que sé muy bien que no sería el fondo absoluto. La gente no me quiere porque soy sucio: así podría contar mi inconsciente. (…) y por eso no toco, ni me dejo tocar, más que en relaciones que yo mismo pueda contemplar como “sucias”.

Pág. 36.

Ahora escribe Pilar Donoso:

    Tener un registro escrito de cada paso de la vida de mi padre desde los cuarenta y dos años en adelante y tener, también, diarios de mi madre me enfrenta a lo que no necesariamente  quisiera saber. A veces es mejor guardar los recuerdos en la memoria, que está basada en la subjetividad propia de los afectos, las situaciones, los lugares, las palabras dichas y de ese modo que uno sea capaz de estructurarse como persona; que la selección natural guarde lo que para cada uno significó cada momento.

Como colofón escribe Pilar Donoso:

Uno no debería conocer los pensamientos más íntimos de nadie. Menos los de sus propios padres.

Y me voy a permitir copiar de nuevo esa frase y continuarla con mis palabras (ustedes perdonen, pero es necesario):

Uno no debería conocer los pensamientos más íntimos de nadie. Menos, los de sus propios padres. Y menos aún, si uno de ellos fue un escritor. Es muy posible que lo que  aprenda sea que papá fue un egoísta y que le importaba más su obra y la gloria literaria que los seres que lo rodeaban. Puede también –como consecuencia de lo anterior- que se entere de que sus padres ni la querían a ella ni se amaban entre si; circunstancias que producen, cuando menos, desequilibrio emocional hasta en la mejor amueblada de las mentes.

Aclaración: las negritas son mías.

 

 EXTRAS

1.- Entre los papeles leídos por Pilar para elaborar este libro había un proyecto de novela sobre una chica que descubre los diarios de su padre y se suicida después de leerlos. Así lo cuenta hoy La Nación.

En una entrevista de 2009 Pilar Donoso dijo: “incluso hay una parte de un proyecto de una hija que descubre los diarios, que no conoce la historia (de su padre) y se suicida y entonces cuando leo eso digo ‘qué está haciendo, está proyectando lo que quiere que pase, está fabulando sobre lo que me puede pasar cuando los lea’, pero no lo voy a saber, pero él se proyectaba más allá de su muerte con estos diarios y el resultado es descubrir un ser complejísimo».

2.- Pilar Donoso tuvo dificultades para quedarse embarazada de su segundo hijo. Cuenta en Correr el tupido velo que su padre la animaba a seguir el tratamiento de fertilidad (aunque le rateaba el dinero) diciéndole que debía tener muchos hijos porque en el mundo, en aquel momento, solo tenía relación sanguinea con su primera hija. Un lujo de padre.

3.- Si quieren leer un buen artículo sobre este libro de Pilar Donoso: Vargas Llosa en El País.

4.- Si se quieren reír pueden leer lo que ayer (también en El País) escribió J. Ernesto Ayala-Dip  sobre el suicidio de Pilar Donoso. Es exáctamente lo mismo que publicó en 2010 cuando se publicó Correr el tupido velo, solo que cambiando el orden de las frases. Que esto lo pilló cansado, hombre.

5.- Pilar Donoso sobre su padre en la revista de libros de El Mercurio.

Publicado en Escritores | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , | 11 comentarios

LAURENT BINET comparado con la Zambrapronolmos

Solo voy por la página 198, (son 391), pero no puedo esperar a recomendárselo a todos ustedes. Así soy de maruja y cotilla. Me refiero a HHhH de Laurent Binet, Seix Barral, 2011. (Premio Goncuort de primera novela).

Cuando lo termine, armaré una reseña en condiciones. Pero ahora quería hacer unas reflexiones. Así como de pasada. Ya saben.

Se nos ha echado en cara que en este blog critiquemos las novelas de la Zambrapronolmos comparándolas con las obras de grandes novelistas de la talla de Dostoievski, Tolstoi o Flaubert. Vale. Hay quien continúa diciendo que lo que escriben Alberto Olmos, Patricio Pron o Alejandro Zambra tiene calidad siempre que se les encuadre dentro de una categoría diferente, de lo que llaman algo así como la nueva narrativa. Véase lo dicho por Ignacio Echevarría, por J. Ernesto Ayala-Dip o por Felix de Azúa.

Pues si ustedes me hacen caso y leen HHhH, del francés de 39 años Laurent Binet, podrán hacer –al tiempo que disfrutan de un gran libro- un ejercicio crítico muy sano: comparar lo de este profesor de la universidad Paris III con las novelas de la Zambrapronolmos. Ahora nadie me podrá acusar (ni a mí ni a ustedes) de estar comparando novelas y escritores no equiparables:

Los Zambrapronolmos cogen acontecimientos históricos (dictaduras del cono sur) o situaciones actuales (movimientos sociales/solidaridad/descontento juvenil) y donde podían haber escrito un libro de historia o un ensayo, componen una novela metiendo en ella todo eso tan moderno y que tanto gusta a los nuevos lectores: auto ficción, listas aburridas, repeticiones innecesarias, entradas de dietarios, trozos de blogs etc…

Pues lo mismo hace el francés Laurent Binet -también joven como nuestros héroes castellano parlantes- en su primera novela, en HHhH.

Binet, después de haberse documentado de forma exhaustiva (se nota), nos cuenta lo que fue la historia de Reinhard Heydrich (jefe de la Gestapo nazi y uno de los mayores asesinos de la historia) y el atentado con el que dos miembros de la resistencia intentaron matarlo en 1942. Pero  no es una biografía, ni un libro de historia. Se trata de una novela. Binet mete en el libro (saltándose las reglas de la novela clásica) sus preocupaciones, sus enfados, sus peleas con la novia y sus más variadas opiniones (una de las veces llama a Chamberlain “lameculos”). Binet (como Zambra en Formas de volver a casa) nos relata las dificultades con que se encuentra para escribir su libro. Es decir, estamos ante un libro de eso que los críticos llaman “nueva narrativa”. Pero, ¡qué diferencia!

A) El libro de Binet emociona, intriga, interesa. Los de la Zambrapronolmos aburren.

B) El libro de Binet ilustra sobre la historia europea y la II guerra mundial. Los de la Zambrapronolmos na de na.

C) Los personajes principales del libro de Binet están bien construidos. Las biografías y los libros de historia adolecen, en general, de falta de carne en sus personajes. Eso Binet lo resuelve aquí con buen hacer de novelista permitiéndonos disfrutar de actores históricos de carne y hueso. ¿Hay personajes en las novelas de la Zambrapronolmos?

D) En el libro de Binet no sobra nada (en las 198 págs. que llevo). Cada capítulo (todos ellos cortitos, 257 en total) te mete más ganas de seguir leyendo para saber cómo acaba la historia. Hasta las partes en que nos cuenta su proceso de documentación son interesantes. En las “novelas” de la Zambrapronolmos hay trozos totalmente prescindibles (por ejemplo las páginas que van de la 69 a la 98 de última novela de Pron, o las páginas que van de la 0 a la 168 de la última novela de Zambra).

E) En el libro de Binet no hay frases ingeniosas o cursis (como decía el propio Pron de su amigo Olmos), no las necesita.

Como decía aquel: “Busque y compare. Y si encuentra algo mejor, cómprelo.”

 Seguiremos informando.

Publicado en libros | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , | 29 comentarios

Nancy Mitford, sátira del fascismo británico

Porque nos gusta mucho Nancy Mitford. Porque nos fascina la historia de las hemanas Mitford. Y porque nos parece que Libros del Asteroide es una editorial maravillosa.

Por todos esos motivos nos hacemos eco de la nota de prensa acerca de la próxima publicación en castellano de Trifulca a la vista, una nueva novela de la gran Nancy Mitford.

Libros del Asteroide ha publicado otros libros de Nancy Mitford:

A la caza del Amor

Amor en clima frio

La bendición

No se lo digas a Alfred

 

Asteroide publica una novela de Nancy Mitford sobre el fascismo británico que permaneció descatalogada durante más de setenta años por problemas con sus hermanas.

Libros del Asteroide publica Trifulca a la vista, una de las novelas más divertidas de Nancy Mitford (1904-1973), en la estela de P. G. Wodehouse, y a la vez su novela más polémica. Publicada en 1935 en pleno ascenso del fascismo en Europa, Trifulca a la vista satiriza a los devotos seguidores del fascismo británico. Por presiones familiares, Nancy Mitford se vio obligada a prohibir la reedición de la obra. La reacción de sus hermanas Unity, filonazi y amiga personal de Hitler, y Diana, que había dejado a su marido por Oswald Mosley, el líder de los fascistas británicos, llevó a la autora a prohibir expresamente la reedición de la obra. En el año 2010 los herederos de la autora autorizaron de nuevo su publicación y ese mismo año el libro volvió a las librerías del Reino Unido.

Trifulca a la vista es una alocada comedia de enredos ambientada en la campiña inglesa. La mimada Eugenia Malmains, una de las muchachas más ricas de Inglaterra, es una fiel seguidora del capitán Jack y sus camisas tricolores; el cosmopolita Noel Foster y su intrigante amigo Jasper Aspect andan a la caza de una rica heredera; y Lady Marjorie, acompañada de su amiga Poppie, ha huido del revuelo provocado por la cancelación de su boda. Cuando estos personajes se unan a las fuerzas vivas     locales de un recóndito pueblito inglés en una representación teatral, las tensiones entre fascistas y pacifistas explotarán.

Nancy Mitford fue una de las escritoras inglesas de más éxito de su tiempo, con bestsellers como: A la caza del amor, Amor en clima frío , La bendición y No se lo digas a Alfred  (todos en Libros del Asteroide). Nancy fue una de las seis famosísimas hermanas Mitford, protagonistas de las páginas de sociedad y de no pocos escándalos que a menudo sirvieron de materia prima para las ácidas novelas de la autora.

Nancy Mitford

A mí me hubiera gustado ser Nancy Mitford.

Publicado en Escritores | Etiquetado , , , , , | 2 comentarios

EGOGLASS PARA ENTENDER A JAVIER MARÍAS

Seguro que muchos de ustedes, queridos lectores, alguna vez, leyendo una entrevista han percibido un sentido oculto o una segunda intención en lo que respondía el personaje entrevistado o en lo que preguntaba el periodista. Eso que se llama leer entre líneas. Pues como la ciencia avanza que es una barbaridad, tengo la suerte de presentarles, en exclusiva para los lectores de Patrulla de Salvación, el nuevo EGOGLASS.

Se trata de un producto químico desinhibidor (desarrollado en los laboratorios de la CIA) que aplicado sobre una entrevista hace aflorar lo que el entrevistador y el entrevistado estaban pensando realmente.

Para muestra hemos cogido la entrevista que Borja Hermoso hizo al escritor Javier Marías y que el 12 de noviembre (hace 3 días) publicó EL PAÍS.

Los pensamientos que EGOGLASS ha sacado a la luz aparecen en negritas. Y para distinguirlos, les hemos añadido al final las iniciales del propietario (JM o BH)

Borja Hermoso  – Madrid – 12/11/2011

Saeta unos domingos, garrapata otros, el artículo de Javier Marías (Madrid, 1951, «60 años ya, qué raro suena» Porque la vida es injusta: los genios como yo deberíamos cumplir años cada dos y no como el resto de los mortales  JM) en la penúltima de El País Semanal se cuela entre el café y el croissant para provocar reacciones tan sanas ellas como la risa o la ira y la identificación o el rechazo. O esa cosa tan celtibérica que consiste en pensar y hasta en soltar: «¡coño, si esto es lo que yo decía!», aun sin haberlo dicho nunca, claro. Y es que, a lo mejor, convertir en evidencias asuntos que no lo eran es el secreto del Marías articulista. Para aquellos que, por lo que sea -el berreo de los niños, la visita de los suegros o tal y cuál compromiso dolorosamente dominical- no gocen de tiempo y condición para el salvífico marías de cada siete días (o para quienes sientan irrefrenable afición por las compilaciones) el volumen Ni se les ocurra disparar (Alfaguara) reúne ahora parte de su producción de los dos últimos años.

En el grupo Prisa aún me miran con recelo. Hace solo cuatro años estaba en El Mundo y aquí son muy sectarios. Hay que demostrar que amas los colores del equipo todos los días. Yo viniendo del enemigo, aún más. La polémica con Almodovar no me ayudó mucho, y el artículo cuando el aniversario, tampoco. Por eso solo me quedaban dos opciones: practicarle una felación a Javier Marías o escribir esta introducción BH.

Pregunta. Da la sensación de que sus artículos tratan del sentido común, o más bien de su pérdida. Claro que, si abundara ese sentido común, a lo peor se quedaba usted sin muchos temas…

Respuesta. Es que estamos en una época en la cual los que escribimos artículos de prensa perdemos demasiado tiempo en decir cosas que nos parecen obvias, de cajón. Pero como los otros son idiotas (sobre todo si los comparamos conmigo) pues aquí me tiene usted perdiendo el tiempo intentando educar a los idiotas que tengo como conciudadanos JM.  Y eso te da una sensación de pérdida de tiempo. Qué época más mala, una en la que sucede eso. Porque yo tenía que haber nacido en otra época y en otra ciudad. Por ejemplo en el Londres de 1880. De ese modo habría pertenecido al Círculo de Bloomsbury y me hubiera codeado con Virginia Woolf,  Bertrand Russell, John Maynard Keynes y el resto de la pandi JM. Claro que a muchos les parecerá lo contrario, que la época está muy bien y que el imbécil soy yo. Además, claro, yo a veces me repito.

Sí que eres imbécil, Javier, pero no te lo puedo decir porque me echan de Prisa. BH

P. ¿Teme eso, repetirse, o la repetición puede acabar siendo un recurso? La verdad es que no sé por qué he hecho esta pregunta BH.

R. Cuando tengo conciencia de que ya he hablado de un tema, pido disculpas. Prefiero no repetirme pero a veces es inevitable. Yo procuro no cansar. Aunque creo que a estas alturas todo el mundo debería estar cansado de leer a alguien todas las semanas desde hace ocho años Miren todos (españoles y foráneos) lo humildísimo que soy JM. Pero bueno, parece que hay gente a la que no le importa porque mis lectores me aman, escriba lo que escriba. JM. También intento que algunos artículos sean de un tono distinto al predominante, no todo puede ser indignación; así que hay artículos más irónicos, anecdóticos, que atañen más a la gente… A veces desciendo del cielo y hablo –haciendo uso de mi gran versatilidad- de las cosas de los mortales y me he dado cuenta de que esos artículos hacen gracia Si es que cuando yo me pongo…JM.

P. No se puede estar siempre cabreado. Está claro que por esta entrevista no me dan el premio Pulitzer BH.

R. Intento que hasta en los artículos en los que estoy más indignado haya alguna broma, exageración o disparate. Si uno no exagera, no se divierte. Soy muy gracioso. Lo que ocurre es que mi humor no está al alcance de cualquiera de esos retrasados de la península ibérica JM.

P. Pues no parece éste de ahora el país más idóneo para entender la ironía, la boutade o la exageración.

R. No, y cada vez menos. Lo cual es una cosa rara y preocupante y es un síntoma más de cierta decadencia general. Hace 30 años uno no tenía que tener cuidado cuando hablaba con ironía, porque se daba por descontado que la gente la entendía. Decir una cosa queriendo decir la contraria es una manera propia de la lengua española. Esto, ahora, no siempre se pilla. Que la gente es cada día más idiota. Y solo los elegidos, los privilegiados (cinco escritores, dos editores y tres intelectuales) somos capaces de disfrutar de la ironía y de la alta cultura JM.

P. ¿A qué achaca esa regresión?

R. No me atrevería a hacer un diagnóstico, pero cada vez hay más gente seria, gente que ve mal casi cualquier cosa el coeficiente intelectual de los españoles en general decrece por décadas JM. Esto tiene mucho que ver con el lenguaje políticamente correcto. La relación entre el lenguaje y el pensamiento es tan directa, que si uno intenta controlar lo que se dice y estipular una serie de normas de lo que se debe decir, de lo que se puede decir, en el fondo está controlando también la manera de pensar. Aquí pensamos con libertad solo los inteligentes, solo los privilegiados JM. El lenguaje políticamente correcto ha hecho que la gente piense de una forma más solemne, que no aguante ni una broma. Porque la gente, en general, es idiota, qué le vamos a hacer JM.

P. También abunda hoy un tipo de gente que, siendo tecnológicamente capaz de todo, no sabe de casi nada. Le tengo que seguir la corriente y darle pie a que se luzca BH.

R. Bueno, mi padre (Porque yo soy hijo de un tío muy inteligente y eso se hereda, oiga JM) dijo una vez que el hombre contemporáneo se estaba convirtiendo en un primitivo repleto de información, y yo en esa frase cada vez le voy dando más la razón. Por supuesto, ya casi nadie se preocupa de saber por qué funciona algo. A nadie le importa el porqué. Lo que le decía: la gente cada día más tonta JM.

P. O sea, sí los cómos, no los porqués… Ya no sé si esto es la entrevista o la felación BH.

R. Da la sensación de que se ha perdido de vista no solo el por qué, sino el para qué. Me acuerdo de una frase que escribí en una novela mía hace ya más de 20 años, fue en Todas las almas. El narrador dice: «Hasta el siglo XVIII y parte del XIX, a los niños se les trataba como futuros adultos». Y esto se ha perdido. Al revés, da la sensación de que los adultos tienden a perpetuarse en el infantilismo. Me cito a mí mismo porque no hay nadie que haya escrito cosas tan inteligentes como las mías. Cuando uno ha llegado a mi nivel el problema es cómo seguir ampliando cultura y saber. Por eso ya he releído mi obra completa siete veces. En los últimos años no he leído otra cosa que lo mío y algo de Arturo, para que no se me enfade JM.

(…)

P. En la introducción a este volumen, se dice: «El Marías escritor de columnas se ha convertido para muchas personas de toda clase y condición en la voz del ciudadano común». Y no tengo yo claro si esa condición le encaja a usted, y si le agrada a usted…

R. Mmm, ya… Mire, yo escribo las columnas para las marujas idiotas que leen el suplemento semanal en el metro y luego compran mis libros para dárselas de cultas. Pero soy consciente, “nevertheless”, de que esas subnormales no pasan de la página 50. Mis libros los escribo para los elegidos (los de mi casta) y para los académicos de Suecia, que ya están tardando. Además la introducción -aunque se titule “Nota del editor”- la he escrito yo. A ver de quien me puedo yo fiar en Alfaguara para que me escriba ese texto habiendo dejado Juan Cruz la editorial… JM.

P. Vamos, que no parece tan claro que usted dirija sus escritos al ciudadano común, así, en general. Dicho de otra forma, y parafraseando a Ortega, entre el hombre-masa y las minorías selectas, ¿dónde quedan sus artículos?

R. Yo, ni en los artículos ni en las novelas me dirijo a nadie concreto que hay que vender, que la vida de un sibarita es muy cara JM… creo no ser ese tipo de articulista que tiene ya muy claro cuál es su cliente y se dirige a él a sabiendas de lo que ese cliente espera que se le diga. Mira, me llegó este libro, que ha escrito un americano, y dice de mí: «Sus propias creencias políticas parecen señalar al mismo tiempo a un izquierdista, un conservador y un libertario» (risas que se me ríen hasta los huesos del placer que me produce que se escriban en inglés libros sobre mí. Que cada día veo el Nobel más cerca, ¿sabe?JM). Lo menciono porque creo que una de mis posibles virtudes, una de las cuarenta que tengo JM, es que, a diferencia de muchos articulistas, no siempre se me da por descontado. Si es que yo soy así, qué suerte tienen los españoles, ¡carajo! JM.

P. Una opinión distinta para cada asunto distinto…Lo que hay que hacer para comer todos los días BH.

R. Simplemente digo lo que me parece en cada ocasión que para eso soy Javier Marías, el mejor escritor en castellano desde Cervantes JM. Y si una cosa determinada que está defendiendo la izquierda -por decirlo de alguna manera- me parece una gran estupidez, pues lo digo y me da igual. Y si lo dice la derecha… hombre, tradicionalmente la derecha en España solo dice estupideces. Pero bueno, si alguna vez dicen algo acertado, no tendré inconveniente en reconocerlo. Rara vez será. Soy un elitista, y de rojo tengo lo mismo que de bombero. Pero mi personaje principal, el escritor Javier Marías, el genio, está mejor resuelto con esa afectación izquierdista que si dijera lo que de verdad pienso. Así que uno es socialista, pero de salón. Porque los obreros sudan, creo. JM.

Publicado en Escritores | Etiquetado , , , , , , , , , | 18 comentarios

LAS MEMORIAS DE LUNA MIGUEL, LA DUQUESA DEL ALBA

Tras toda una vida en silencio. Después de todos estos años dedicada únicamente a agrandar su obra poética. Por fin llega a las mesas de novedades de todas las librerías de España y Sudamérica el primer volumen (serán cuatro) de las memorias de la poetisa Luna Miguel, la marquesa de la lírica, la duquesa del alba.

Estamos ante un acontecimiento cultural de una importancia imposible de calibrar. Solo para que ustedes se hagan una idea, podríamos decir que el momento que viven nuestras letras con esta publicación es equiparable a la salida del armario de Pocoyo o a la noticia de que quien daba vida a la Gallina Caponata era Enma Cohen.

Las memorias más esperadas. Por fin todos sus lectores podrán conocer la vida que inspiró tantos y tan grandes poemas.

Sinopsis.

Discreta hasta la muerte, ese ha sido mi lema. Pero mis lectores -después de habérmelo rogado tres señoras de Tarazona- merecen que les cuente un poco de mi vida”.

Luna Miguel, duquesa del alba, icono de la poesía patria, la intelectual más querida y admirada, narra por primera vez su historia. Con sinceridad, con pasión y con sentido del humor, repasa sus recuerdos en esta extraordinaria biografía.

Desde su infancia hasta su espléndido momento actual, no deja nada por contar: sus asuntos familiares, sus tragedias personales, sus amores, su trabajo en Mondadori, su activismo político/cultural, su increíble vida monacal.

Por estas páginas desfilan los personajes más célebres del siglo XXI: Alberto Olmos, Patricio Prompompon, Ibrahim B, Ernesto Castro, Claudio López Lamadrid,…y se retrata un mundo fabuloso de glamour y poder: la vida literaria española, (casi na) al que ella aporta siempre su personalidad rompedora, creativa y única.

“Se han escrito tantas cosas sobre mí… y, sin embargo, se sabe tan poco. Solo se han enterado de lo que me ha dado la gana”

Pero ahora ha decidido contarlo todo.

Publicado por: Ediciones Co.Do.Co.

 La crítica más feroz ha dicho:

“Luna Miguel está a la altura de Walt Whitman o de Keats”

Lector mal-herido.

“La escritora secreta más grande de las últimas siete generaciones.”

Ignacio Cacharrería.

“No sé si es buena porque es mi amiga, o si es mi amiga porque es buena (y 7.565 palabras más).”

Patricio Prompompon.

 

La tímida e introvertida Luna Miguel en la única foto suya que se puede encontrar en Internet.

Publicado en Escritores | Etiquetado , , , , , , , , , , | 16 comentarios

SEÑOR DON RICARDO SENABRE: ¡VAMOS A VER!

El cuerpo del delito: su reseña de hoy en El Cultural sobre el libro de Miguel Espigado El cielo de Pekín. (Lengua de Trapo, 2011).

Señor Senabre:

SI LA “NOVELA” DE ESPIGADO LE HA PARECIDO UNA MIERDA ¿POR QUÉ COJONES NO LO DICE CON CLARIDAD Y DESDE EL PRINCIPIO?

Su reseña, inteligentísimo señor Senabre, tiene cuatro párrafos. Los dos primeros están dedicados a elogiar el libro (las palmaditas en la espalda del joven escritor) y los finales a darle leña al mono hasta que hable inglés (no vaya a ser que…)

Usted, ilustrísimo crítico literario, en la segunda parte de su reseña dice/escribe que:

1.- La estructura de la novela hace agua por todas las esquinas:

 “la alternancia de escenas diversas y la yuxtaposición, a veces abrupta, de fragmentos descriptivos, diálogos, vagas evocaciones y hasta discursos que podemos calificar de teóricos acerca de la función social del arte, proporciona al conjunto más desorden que variedad”.

2.- Los personajes están mal construidos y no son creíbles:

“Aquí hay demasiados elementos sueltos, informaciones sin función clara en el conjunto que alternan con otras insuficientes u omitidas que acaban por dañar la contextura psicológica de los personajes y erosionar su propia sustancia humana”.

3.- El argumento está mal definido y mal contado:

“La narración ofrece muchos vaivenes, diferencias notorias entre unos aspectos y otros de la historia, como consecuencia de una construcción desequilibrada”.

4.- La “novela” está mal escrita:

“elecciones idiomáticas discutibles o poco afortunadas…. O inaceptables por completo, sin más”

Y aquí, en el final de la reseña, cita usted, cultísimo señor Senabre, un buen montón de ejemplos de esa mala prosa.

Entonces, excelso gurú de las letras castellanas, si en esta “novela” ni los personajes, ni el argumento, ni la estructura, ni la redacción valen un carajo, ¿Por qué leches no lo dice usted desde el principio? ¿A qué vienen los elogios? ¿Por qué no habla claro? Le cito:

“actitud innovadora”, “deseo de apartarse de los moldes más trillados”, “marco geográfico agudamente captado”, “buena reconstrucción de ambientes”, “autor capaz de sacar a relucir una voz propia” y “libro con más virtudes que defectos”.

[Pues menos mal que tiene más virtudes, porque si no…]

 Le voy a explicar yo a usted, señor Senabre, erudito carpetovetónico, el porqué de sus elogios y de lo enrevesado de su prosa: Lo que usted ha intentado con esta reseña -como suele hacer- es quedar por encima del escritor, del libro y del lector. Usted pretende erigirse en el sabio de la tribu, en el oráculo que imparte doctrina y al que todos consultan para saber lo que vale y lo que no. Por eso reparte usted besitos y pellizcos. Por eso el tono condescendiente y perdona vidas (pobre chaval, echémosle algún piropo no vaya ser que se desanime) de la reseña.

Pues sepa usted, señor Senabre, baluarte de la literatura en español, que lo que hace está muy feo. Está usted engañando a un posible lector joven, y no avisado, que hubiera empezado a leer suplementos culturales hace poco y, vaya por dios, cayera en su reseña. Cuando ese chico compre y lea la “novela” de Espigado, con poco inteligente que sea, se dará cuenta de lo suyo, señor Senabre. De lo suyo y de lo de Espigado, claro. Y si a ese mismo chico le vuelve a ocurrir lo mismo con un par de libros más, es posible que no vuelva a leer y coja de nuevo la PSP o la Nintendo. Un crítico no es un escritor. Un crítico se debe principalmente, y en primer lugar, al lector. Y más cuando publica en un medio de comunicación cuyos ejemplares se venden.

Diga usted la verdad, señor Senabre. Es muy sano.

Nota de la sargento: todos los tacos y palabras mal sonantes fueron colocadas con toda la intención y no me arrepiento. Ya está bien, ¡coño!

 Ricardo Senabre realizando el ritual de ingreso en ¿una logia? ¿en una cofradía de semana santa?

Publicado en Críticos | Etiquetado , , , , , , , , , | 17 comentarios

AMMANITI SOBRE LOS EDITORES

El escritor Niccolo Ammaniti (Roma, 1966) publica en Italia con la editorial Feltrinelli. En su última novela, Que empiece la fiesta, (Anagrama, 2011) nos cuenta sobre los empleados de la editorial (llamada Martinelli en el libro) de su personaje Fabrizio Ciba, un escritor superventas:

Pág. 22

Fabrizio Ciba tenía cuarenta y un años, pero para todo el mundo era un joven escritor. El epíteto, periódicamente repetido en todos los medios de comunicación, ejercía un influjo milagroso en su cuerpo: no aparentaba más de treinta y cinco años, se mantenía delgado y en forma sin ir al gimnasio, y aunque se emborrachaba todas las noches, seguía teniendo la tripa lisa como una tabla.

Lo contrario le ocurría a su editor, Leopoldo Malagò, al que llamaban Leo. Tenía treinta y cinco años pero aparentaba, como poco, diez más. Había perdido el cabello a edad temprana, pero le había quedado una fina pelusa que parecía pegada al cráneo. La columna vertebral se le había torcido siguiendo las formas de una silla Philippe Starck en la que se pasaba sentado diez horas diarias. Las mejillas se le habían descolgado y le cubrían la papada cual piadoso telón. La barba que astutamente se había dejado crecer no era lo bastante espesa para ocultar aquella región montañosa. Tenía un tripón que parecía inflado con compresor. La editorial no escatimaba gastos cuando se trataba de la alimentación de sus editores. Disponían de una tarjeta de crédito especial con la que podían ponerse la botas en los mejores restaurantes, e invitar a escritores, poetas y periodistas a comidas de trabajo. Como resultado de esta política, los editores de Martinelli eran una pandilla de sibaritas obesos, por cuyas venas corrían tan campantes verdaderas constelaciones de moléculas de colesterol. Leo, pese a sus gafitas de concha y a la barba, que lo asemejaban a un judío neoyorquino, y pese a los tersos trajes color verde oliva que vestía, para sus conquistas amorosas debía confiar en su poder, su desenvoltura y su perseverancia obtusa. Lo dicho no valía para las mujeres. Entraban en la editorial como secretarias sosas y con los años iban mejorando merced a las ingentes inversiones que hacían en sus personas. Llegaban a los cincuenta años, sobre todo si desempeñaban cargos representativos, convertidas en tías buenas frías y sin edad. Maria Letizia Calligari era un ejemplo perfecto. Nadie sabía su edad. Unos decían que tenía sesenta bien llevados; otros, que treinta y ocho mal llevados. Nunca llevaba documentos de identidad. Decían las malas lenguas que no conducía por no tener que llevar el carné en el bolso. Antes del Tratado de Schengen iba a la Feria de Frankfurt sola, para que nadie la viera enseñar el pasaporte. Pero una vez cometió un error: un día, en el Salón del Libro de Turín, se le escapó que había conocido a Cesare Pavese.

Niccoló Ammaniti

Publicado en editores | Etiquetado , , , , , , , | 3 comentarios

NOS HAN SECUESTRADO

Ha sido horrible. Hemos pasado una semana sexuestradas, digo, secuestradas. Los miembros del grupo satánico El Aquelarre de Belcebú, VIII asamblea, de Vilanova y la Geltrú -que conocían este blog por aquello del  libro de Antonio Orejudo escrito por el diablo- el jueves pasado, a la salida del cuartel, nos amordazaron y nos llevaron a una casa abandonada a las afueras de Barcelona. Por este motivo no hemos podido cumplir durante estos días con nuestros deberes en pos de la salvación del libro. Ya hemos comprobado que nuestros enemigos han aprovechado nuestra ausencia para hacer de las suyas.

 Ha sido terrible. Un sufrimiento… ¿Cómo?… ¿Qué dices, Daphne?… Perdonen, corrijo: fue terrible para todas, menos para Daphne. Hay que fastidiarse.

-Déjame que lo cuente, Margaret, porfa.

-Que no, Daphne. Lo dejas para tus memorias, que cuando se publiquen deberán llevar en portada –como los paquetes de tabaco- un aviso del daño que su lectura puede causar sobre los principios morales del lector. ¡Zorrón!

El hijo de Abigor, líder de El Aquelarre de Belcebú, VIII asamblea, nos ha liberado a cambio de que le permitamos publicar una carta en nuestro blog. No hemos podido negarnos. De otro modo las torturas sexuales hubieran continuado y una ya no tiene cuerpo para esos trotes.

-¡Qué pesada, Daphne!. Vaaale, tú sí tienes cuerpo. ¿Contenta?

Ahí va la carta:

Vilanova y la Geltrú, 9 de noviembre de 2011.

¡In nomine Dei Nostri Satanas Luciferi Excelsi! En el nombre de Satán, Señor de la Tierra, Rey del Mundo, ordeno a las Fuerzas de la Obscuridad que viertan sobre mí su Poder Infernal. Abran de par en par las Puertas del Infierno y salgan del Abismo para saludarme como su Hermano y Amigo.

Arrodillaos ante mí. Soy El hijo de Abigor, el sumo sacerdote de El Aquelarre de Belcebú, VIII asamblea, únicos y genuinos representantes en España (somos la filial legalmente reconocida) de The International Church of Evil Inc.

Esta carta está dirigida a todos los editores, periodistas, blogueros y crítico literarios de habla hispana. El mensaje es muy sencillo: NO NOS TOQUÉIS LOS HUEVOS. Somos peligrosos. La mayoría de vosotros sabe a lo que me refiero, y por ello no necesita seguir leyendo. Los cortitos o despistados pueden continuar.

LA FALTA DE RESPETO

Hace unos meses la editorial Anagrama publicó el libro titulado Que empiece la fiesta, de Niccoló Ammaniti (Roma, 1966). El autor italiano se cachondea en él, con muy mala idea, de las organizaciones satánicas y eso no tiene perdón del diablo. En la novela, divertidísima como todas las suyas, Ammaniti retrata por un lado el mundo de los escritores famosos, y por otro, el de los adoradores del Maligno. Alternando los capítulos describe primero al gilipollas de Fabrizio Ciba, un escritor superventas, y su mundo artificial y luego a la “secta” Las Bestias de Abadón que liderada por Saverio Moneta, alias Mantos,  y compuesta solo por 4 miembros (a cual más descerebrado) quiere dar un golpe de efecto –asesinando a una conocida cantante- para hacerse famosos y pasar a ser la primera secta satánica de Italia.

NOS HEMOS DOCUMENTADO

Hemos leído los últimos tres libros que Ammaniti había publicado en España: No tengo miedo, 2002, Te llevaré conmigo, 2004 y Como Dios manda, 2008. Hay otro, La última Nochevieja de la humanidad, 1996, que no hemos encontrado. Todos ellos en Mondadori. Reconozco que hemos disfrutado. El escritor romano usa la comedia para, al tiempo que divierte, denunciar con inteligente acidez lo hortera, lo sórdido y lo injusto de la sociedad italiana de los últimos años. Hasta aquí, muy bien. Pero con este último libro se ha pasado siete pueblos.

Cuando en Que empiece la fiesta se describe la estupidez a la que puede llegar un escritor famoso y lo idiotas que son los editores con los que trabaja, el autor no necesita inventar nada, le basta con mirar a su alrededor. (La sargento Margaret me ha confirmado que son así de tontos, cínicos y falsos). Pero acto seguido, al retratar a los satánicos, carga las tintas y desvirtúa la realidad. Ammaniti nos coloca, a escritores y satánicos, en el mismo plano y de ese modo hace ver que tan real es un retrato como el otro. Y no: los adoradores de Belcebú no somos igual de subnormales que los escritores. Los satánicos no somos como nos retratan en este libro. No somos estúpidos, ni unos marginados de la sociedad como los personajes que pinta Ammaniti. Les pongo un ejemplo: Yo mismo. Soy licenciado en Filología Hispánica y Master en ciencias ocultas por la Universidad Jiménez del Oso. ¿Qué se creían?

Además hay graves errores que demuestran que el autor no maneja buena información. El ejemplo más clarificador es el de la música. Slayer, Sepultura, AC/DC y Metallica (esas nenazas que ahora van y sacan un disco con la maricona de Lou Reed) solo gustan a los no iniciados. Un buen satánico se inspira con grupos como Reign of Erebus, Black Satans, Venom y Black Widow. (Les recomiendo que, una vez escuchados, pongan los LPs al revés. Ahí están los mensajes de ÉL. Esa es su sabiduría).

SATÁNICOS EN EL MUNDO EDITORIAL

En octubre de 2009 los compañeros italianos de Gli Bambini di Lucifer, con gran cabreo,  nos dieron la noticia de la publicación del libro en italiano (en Mondadori). A los grupos luciferinos de allí, el libro les hizo mucho daño: lo peor para el satanismo no es la crítica, que nos hace fuertes, sino la burla. Pero nosotros estábamos tranquilos pensando que Mondadori, no lo publicaría en España pues tenemos muy buenos alumnos dentro de la filial patria. Fíjense, sin ir más lejos, que Claudio López de Lamadrid ya está en tercero de la Escuela Superior de Estudios Satánicos (ESES). No hay más que ver lo que está editando: Pron, Torné, Olmos, Elvirita…Es un satánico de primera. Como siga así le auguramos un gran futuro. Ya lo estamos viendo como presidente de The International Church of Evil, con sede en Ginebra, Suiza.

No se sorprendan, muchos integrantes del mundo editorial también pertenecen a grupos satánicos. Por ejemplo: los críticos literarios. Todos ellos, sin excepción, son adoradores irredentos del Innombrable.

LA PRÓXIMA…

Estábamos relajados, decía, porque no contábamos con que Feltrinelli compraría Anagrama. Ni con que esta publicaría a Ammaniti, aunque no tenga nada que ver con su línea editorial. Pero no vamos a permitir que se vuelva a faltar al respeto a nuestro culto. El que avisa no es traidor. Otra burla como esta y prepararos. Tenemos conexiones al más alto nivel: ¿Os acordáis de Amazon? Sí, esa empresa que tanto os está jodiendo a los editores españoles últimamente. La que os obliga a firmar contratos en los que os bajáis hasta las bragas. Esa misma. Pues que sepáis que su dueño, Jeff Bezos, es sumo sacerdote del culto satánico de la ciudad de Nueva York y se me pone al teléfono en cuanto lo llame. Y lo de la edición digital que tan de cabeza os trae, ¿de quién si no del Maligno podría ser creación? No lo habíais pensado ¿verdad? Os tenemos rodeados, con lo que ni un paso en falso. Avisados estáis.

Ah, se me olvidaba: no somos una secta. Sectas los del Opus, o los del PSOE, nosotros no.

Me despido

¡¡BELCEBÚ VENCERÁ!!

El hijo de Avigor.

Posdata: Como filólogo que soy dejo en el aire la siguiente pregunta: Amanitti es un digno heredero del neorrealismo italiano, de escritores como Giovannino Guareschi (autor de Don Camilo) y, más directamente, del gran maestro de maestros Vittorio de Sica.  Por ello, además de por su buen hacer como escritor, es muy respetado en Italia. ¿Por qué en España no tenemos escritores que hayan seguido el camino iniciado por Enrique Jardiel Poncela y continuado por Rafael Azcona? ¿Por qué al único que lo intentó, Ramón de España, se le ha ninguneado y tiene que dedicarse hoy a las traducciones para sobrevivir? Somos un país inculto, desagradecido y snob. Todos nuestros jóvenes escritores quieren ser David Foster Wallace o Bolaño. Así nos va y por eso yo soy satánico. De algún modo tenía que encauzar toda la rabia que acumulo. ¿No?

Elvira ¿Navarro?

-Daphne, escúchame porque te lo voy a decir solo una vez más: si mañana vuelves a aparecer con esos “piercings”, ese pelucón, esas botas de plataforma y ese maquillaje de muerta, no te dejo entrar en el cuartel. ¿Comprendido? Perteneces a la Patrulla de Salvación y aquí se viste con decoro.

-A sus órdenes, mi sargento.

Actualización a 25 de nov. de 2011:

Cometimos un error considerando que Feltrinelli era la editora de Ammaniti en Italia. No es cierto y así nos lo han hecho ver desde Anagrama (gracias). La misma Mondadori es la que edita a Ammaniti en la patria de Adriano Celentano, que nos gusta mucho…»Margaret, al grano»…. OK. Hemos hecho las correcciones oportunas.

Publicado en libros | Etiquetado , , , , , , , | 18 comentarios