EN LA BASURA DE MONDADORI

Con el dinero que estamos ganando con este blog (una pasta) hemos contratado a nuestro primer empleado. Se llama José Albaladejo, 58 años, natural de Cartagena (Murcia) y conocido en el barrio como “El pistolas”. José ha sido heroinómano, seguidor de morosos en El cobrador del Frac, guardia jurado y detective privado. Le gusta definirse como un “huelebraguetas”, pero “sin mariconadas”. José consume mucha novela negra. Dice que se ha leído “todo Simenon” dos veces. (¿?) Son 192 novelas más otras 30 con seudónimo.

Para su primera misión, le pedimos a José “El pistolas” que fuera de noche a husmear en los cubos de basura del edifico que ocupa la editorial Mondadori en Barcelona. Así lo hizo. Les ahorramos el informe que elaboró nuestro detective porque es como una novela negra escrita por Federico Trillo (¿recuerdan aquello de «Al alba, y con un tiempo duro con viento de levante de 35 nudos» cuando lo de la isla de Perejil?).

Al grano: “El pistolas” nos vino al día siguiente con el informe y con una bolsa negra y olorosa llena de desperdicios. Lo más interesante que encontró fue:

1.-Una carta de puño y letra (“no tengo ordenador”, cuenta) escrita por Elvira Navarro en la que se niega a devolver “ni un euro” del anticipo que recibió por La ciudad feliz. Argumenta Navarro que si la “novela” se ha vendido poco, no es su culpa. Que igual que ella consiguió la entrevista en El País, bien podría la editorial haber invertido un poco de dinero en hacer, “por ejemplo”, anuncios de su libro en TV. Termina su carta con: “Santa Rita Rita lo que se da no se quita”.

2.-Una carta a ordenador de Albert Espinosa en la que dice a la directora de la editorial que “a ver si os creéis que me chupo el dedo”, que “no cuela”, que el primer cheque que ha recibido por su última novela, Si tú me dices ven lo dejo todo pero dime ven, “que ha leído hasta el Tato”, es una miseria, que ya se pueden “retratar” con el próximo cheque, porque como sigan “rateándose” se marcha con Planeta, que ya le han hecho una oferta con muchos ceros.

3.-Un email (la impresión de)  escrito por Isabel Allende y dirigido a la directora de la editorial, en el que pregunta educadamente si es posible cambiar para los próximos tres libros –que ya los tiene escritos- el estilo de la ilustración de la portada: “La portada de La Isla bajo el mar era fea, pero la última, la de El cuaderno de maya, es horrible”.

4.-Unos calzoncillos de Patricio Pron.

5.-Un chupachus de fresa con restos de la saliva de Luna Miguel.

6.-Un “kleenex” empapado con las lágrimas de la directora de la editorial.

Nota: Para identificar a los usuarios de los tres últimos objetos utilizamos el mismo laboratorio (¿no les decía que tenemos pasta?) que analizó el material biológico de Strauss-Kahn que fue vertido en el uniforme de la limpiadora del hotel de Nueva York. El ADN, como la prueba del algodón, no engaña.

Está bien, Patricio. No sigas escribiendo ese email. Es verdad que la prueba del ADN tiene un pequeñísimo margen de error: 1/10000. Puede, es cierto, que los calzoncillos no sean tuyos y sean propiedad de Gonzalo Torné.

-Margaret, dile al “Pistolas” que saque de aquí esa bolsa, por favor. Huele fatal.

-Sí, Daphne, ahora mismo, pero espera… José, déjeme ver esos papeles del fondo. ¡Pero si estas son las galeradas de una novela! A ver,… Los Incógnitos de Carlos Ardohain. Esta novela –hemos investigado- la va a publicar Caballo de Troya, del grupo Mondadori, en octubre de 2011. Voy a leerla.

LOS INCOGNITOS; Carlos Ardohain

Una cosa quiero empezar agradeciendo al autor de este buen libro: No pretende ser el nuevo Bolaño. Es que últimamente, y ustedes perdonen, a todo lo que leo de nuevos escritores sudamericanos se le ve el plumero.

La novela de Ardohain, en sus primeras 80 páginas, me recordó esas divertidas y acogedoras comedias argentinas, dirigidas para el cine por Juan José Campanella, cuyo mejor ejemplo es El hijo de la novia. Aquellas películas eran maravillosas y en el comienzo de Los Incógnitos, a cada página, me pareció estar viendo al actor Ricardo Darín por allí, enredando.

Pero esto me ocurre, como ya he dicho, solo en las primeras 80 páginas. Luego la novela coge mucha altura. Carlos Ardohain, diseñador y poeta (lo de la poesía –solo un consejo- déjalo, Carlitos) describe los personajes con suavidad y al tiempo con profundidad. Los hombres y mujeres que pululan por esta historia, como buenos argentinos, parece, por fuera, que se van a comer el mundo y, por dentro, están hechos mierda. La ansiedad se percibe en las reflexiones pero también en los diálogos (y eso tiene más mérito). Conseguir que en un diálogo en el que todo es “dale” y “buenísimo”, donde parece que los que charlan por teléfono o cara a cara están de muy buen humor, se perciba que por dentro están llenos de dudas y miedos no es fácil.

 No es casualidad que los dos personajes principales -los que aburridos y vacíos montan una agencia de detectives- se llamen Equis e Igriega,  ni que otros dos personajes –El ex cantante famoso y ya retirado y su secretaria- se llamen Fausto y Margarita, como en Fausto de Goethe.

Cuando Fausto pide a los detectives que le busquen el sentido de la vida, el camino de la felicidad, tuve miedo de que esto se convirtiera en un libro de autoayuda del estilo de Hector y los secretos del amor o de El Alquimista. Pero nada más lejos.

En este libro hay novela dentro de novela pero de forma natural, sin artificios pseudo intelectuales, sin intención de mostrar al lector lo listo y leído que es el autor. Ardohain -gracias, Carlos- escribe bien y normal. ¡Qué tiempos estos en los que es difícil encontrar cosas buenas y normales!

En Los Incógnitos hay 4 relaciones sexuales descritas con detalle –una página de media por acto sexual- que se leen sin sentir pena por el escritor ni vergüenza ajena. Esto constituye una prueba del buen hacer de Carlos Ardohain.

Igual que un aficionado al futbol que acabara de ver a un buen jugador en el equipo de su barrio soñaría con verlo en el Barça, yo deseo una novela grande de Carlos Ardohain. En esta su primera novela apunta grandes dotes para la prosa. Si se metiera en una historia más compleja, con más profundidad en la trama y más personajes, estoy segura de que estaríamos ante un pedazo de novela, un libro en el que el autor sacara todo el provecho posible a lo que tiene dentro. He disfrutado con tu libro pero me he quedado con ganas de más, Carlos. Tú puedes más, Carlos. Ánimo, Carlos.

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ECOLOGÍA EMOCIONAL: ¿A que suena bien?

Desde la Ecología Emocional “proponemos instaurar una pedagogía de la provisionalidad y la transformación”, explican sus creadores. “Vivimos aferrados a criterios de seguridad y permanencia, contratamos seguros para todo, queremos tener todo bajo nuestro control. Los cambios y las transformaciones son parte natural de la vida, pero nos cuesta asumirlo y lo vivimos como pérdidas, de modo que siempre nos encuentran sin recursos.” Todos somos como un río, ejemplifican, que cambia de curso, que atraviesa diferentes territorios, que pierde y gana cauce, que se hiela y se deshiela, pero jamás pierde su esencia, el agua. Un principio ecológico emocional es el de aceptar el cambio y la transformación para mantener y proteger nuestra esencia.

Así explicaban, en 2007, en La Nación,  Mercé Conangla y Jaume Soler, creadores y gestores de la Ecología Emocional, esta nueva y súper chula “ciencia” de la mente. Y van…

El de los libros de autoayuda es un mercado que no para de crecer. ¿Por qué? Pues porque está la gente muy mal. Perdón, estamos todos “mu malamente”, como dice mi amiga Paqui.

El psiquiatra Guillermo Rendueles, que no es sospechoso de ser un meapilas ( bonita palabra ya en desuso, by the way), lo explica en una larga e interesante entrevista titulada El estado del malestar que se publicó recientemente en la revista El estado mental . Dice Rendueles que en nuestra sociedad, en la vida urbana, hemos roto, o deteriorado, las relaciones que antes teníamos con los otros. Nos hemos cargado el modelo antiguo de familia, las pandillas de amigos, las buenas relaciones con los compañeros de trabajo, la relación amorosa consistente y duradera… Ya no compartimos con nadie nuestras preocupaciones, nuestras pequeñas neurosis. Ese deterioro nos lleva a sentirnos, gracias a la autocompasión –siempre a mano- desgraciados y victimas. Llega Rendueles a decir que la religiosidad, que hace años era más común, también ayudaba a que la gente se sintiera un poco mejor. Confesarse era un sustitutivo de la visita al psicólogo, o al revés:

Al no tener una narración colectiva, se percibe la realidad desde una especie de narcisismo de las pequeñas diferencias, se pien­sa: “Solo a mí me pasa esto”. En esa insociabilidad intimista solo se puede expresar el dolor psíquico en términos de enfermedad mental, considerarte depre­sivo, distímico, lo que llamaba en otro artículo “los mecanismos de fabricación de identidad enferma”. Pues la única identidad que te posibilita entender ese sufrimiento fuera del sentimiento del nosotros obrero es la de frágil y enfermo individual.

Por otra parte, los medios imponen un están­dar muy alto de felicidad. Ves la televisión y todo el mundo parece feliz, puedes pensar que el único que está por la mañana hecho un Cristo eres tú, que el único que ha dormido mal eres tú o que el único que tiene mal sexo eres tú. La sociedad del espectáculo promete y fomenta felicidades.

Ese malestar es el caldo de cultivo donde hacen negocio todo tipo de avispados: Adivinos, consejeros espirituales, sectas, pseudo-filósofos, expertos en “coaching”y autores de libros de autoayuda. Y, claro, las editoriales que publican esos panfletos.

En 1996 Daniel Goleman publicó un gran libro. Se llamó Inteligencia emocional y ha vendido hasta la fecha muchos millones de ejemplares en más de 30 idiomas. Ya saben: aquello de saber reconocer los sentimientos y como controlarlos. y que vale más la empatía que un IQ (coeficiente intelectual) de 150.

Pues luego sacó: Inteligencia social, Inteligencia Ecológica, un libro mano a mano con el Dalai Lama, …. Es decir, exprimió la gallina de los huevos de oro. Lo sigue haciendo. Aunque la gallina, la pobre…

Aquí en España también hay gente lista. Mercé Conangla y Jaume Soler se leyeron los libros de Goleman y los de otros y montaron su teoría. ¡Tatachán! : La Ecología Emocional.

Definición según sus autores: “La ecología emocional es el arte de transformar y dirigir nuestra energía de manera que tenga un impacto que mejore nuestro crecimiento personal, la calidad de nuestras relaciones y un mejor cuidado de nuestro mundo.” Textual.

Conangla y Soler han montado la “Fundació ÁMBIT y el Instituto Ecología Emocional dedicados en cuerpo y alma al “Crecimiento Personal y el desarrollo emocional humano”. La selección española de baloncesto debe mucho a esta Fundación.

-Margaret, a mí eso de “desarrollo emocional humano” me suena a lo de “personas humanas”, ¿a ti no?

-Calla Samantha que aun hay más. Tienen hasta un Master de EE.

Lo ecológico es muy bonito. Es un concepto positivo, ¿quién está en contra de la ecología? Pues lo que han hecho Conangla y Soler es dar un barniz “ecológico” a ideas y conceptos ya conocidos y ya desarrollados hasta la saciedad en otros libros de Goleman y de otros autores. Por eso la Ecología Emocional habla de:

Abono emocional, Afectos biodegradables, Contaminación emocional, Contenido emocional tóxico, Desertización, Ecosistema afectivo, Eliminación de residuos psicoafectivos, Efecto hibernáculo, Materias biopsicodegradables, Tala indiscriminada de afectos, …

Lo mismo de siempre pero vestido de verde. Les recomiendo entrar en este link: Diccionario de Ecología Emocional. Muy divertido.

Conangla y Soler empezaron en 2001 con esta historia y en aquel año publicaron en Claret un libro en catalán llamado Donar temps a la vida. Luego pasaron a Amat editorial  y después a RBA. Desde 2010 están en Zenith, sello de autoayuda de Planeta. Hasta la fecha han publicado 12 libros sobre lo mismo. Si consideramos que no cuentan nada nuevo, no está mal. Eso se llama creatividad.

Hay que felicitar también a los directores de marketing de las editoriales, porque han conseguido hacer pensar al consumidor de libros de autoayuda que un título que tenga más de 2 años de antigüedad ya no vale. Hay que comprar lo último. Como si tuviesen fecha de caducidad. Mira, una idea que se me acaba de ocurrir: “Este libro caduca en 2015. Si lo lee con posterioridad ya no tendrá efecto sobre su estado emocional”. Podrían, las editoriales, incluir una leyenda como esta para asegurar la venta de nuevas versiones maquilladas del mismo producto. De nada, señor Lara.

El martes pasado se editó su último libro: Ecologia emocional para el nuevo milenio. Dentro de 40 años publicarán: Ecología emocional para la segunda mitad del siglo XXI, ya lo tienen contratado con Planeta. Y, me parece, ya lo tienen escrito.

El subtitulo del libro es El arte de reinventarse a uno mismo. Menos mal que lo reconocen, caramba.

-Margaret, no has citado entre los nuevos e innovadores conceptos de la Ecología Emocional el de Calentamiento Emocional Global. Es el que más me gusta. Ahora lo entiendo todo.

-Daphne, tú siempre pensando en lo mismo.

 

Postdata (añadida 4 horas después):

Un amigo, después de leer este “post”, me ha recomendado un libro de Barbara Ehrenreich. Se titula Sonríe o muere, la trampa del pensamiento positivo y lo editó Turner en 2011. Lo recomiendo aquí, aunque aun no lo he leído, porque me fio del criterio de mi amigo, por lo que he investigado de la autora y porque al comienzo del libro, en la página 9, figura esta frase: A los protestones del mundo entero: ¡que se os oiga!”. En esa página no hay nada más. Y nada menos.

Le dejo con un extracto de la introducción y salgo a comprar Sonríe o muere.

Sonríe o muere

Puede apreciarse una ansiedad de fondo en el núcleo mismo del pensamiento positivo. Si fuera cierto que las cosas van realmente a mejor y que la tendencia del universo es siempre hacia la felicidad y la abundancia, ¿por qué habríamos de molestarnos en pensar de forma positiva? Hacerlo es reconocer que no nos creemos del todo que las cosas vayan a mejorar por sí solas. La práctica del pensamiento positivo se dirige a reforzar tal creencia frente a las muchas pruebas que la contradicen. Por su parte, quienes se autodesignan instructores de esta disciplina –los coaches [entrenadores], predicadores y gurús diversos– definen su ejercicio con términos como “autohipnosis”, “control mental” o “control de pensamiento”. En otras palabras: se trata de algo para lo que es necesario autoengañarse, así como esforzarse sin pausa en reprimir o bloquear lo indeseado y los pensamientos “negativos”. Quienes de verdad tienen confianza en sí mismos, o quienes de alguna forma han llegado a sentirse conformes con el mundo en el que viven y con su destino, no necesitan emplearse al máximo en censurar y controlar lo que piensan. El pensamiento positivo puede que sea una actividad eminentemente made in USA, muy asociada en la mente de los estadounidenses con su éxito en tanto individuos y en tanto nación; pero se sostiene sobre una terrorífica inseguridad.

(…)

Necesitamos arremangarnos y ponernos a luchar contra unos obstáculos terribles, algunos que nos hemos puesto nosotros mismos y otros que nos ha colocado la propia vida. Y el primer paso para conseguirlo es que nos despertemos de esa fantasía colectiva que es el pensamiento positivo.

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“SINERGIAS” EN UN GRUPO EDITORIAL

LOS HECHOS

1.- En la lista de los más vendidos de todostuslibros.com que se confecciona con la información enviada por las librerías de la CEGAL (Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros), que reúne a 1.600 librerías en toda España, el libro El método Dukan ilustrado del Dr. Pierre Dukan (editorial RBA) aparece en tercera posición. Esta lista no diferencia entre ficción y no ficción.

En la lista no ficción de los más vendidos de El Corte Inglés el libro No consigo adelgazar del Dr. Pierre Dukan (editorial Integral) figura el primero del ranking y Las recetas de Dukan, escrito por el doctor Pierre Dukan (editorial RBA), alcanza el cuarto lugar.

2.- La editorial AGUILAR, del grupo PRISA, lanza en breve, el día 21 de septiembre, La dieta de los 17 días, libro escrito por el doctor Mike Moreno.

3.- El País, periódico del grupo PRISA y el más leído en España, en su edición del domingo (la más leída de la semana) día 11 de septiembre (8 días antes de que el libro de AGUILAR llegue a las librerías) y ocupando toda la página 42, publica un artículo, firmado por Ana Teruel desde París, con el título de Pocos milagros en la dieta Dukan. El escrito de la señora o señorita Teruel, básicamente, pone a parir el método Dukan.

Portada de La dieta de los 17 días

-Margaret, qué burra eres. Esto es lo que se llama “sinergias”. Me lo han enseñado a mí en un curso del INEM.

-Vale Samantha, me parece muy bien. Pero que sepas que a esto, en mi pueblo, se le conoce por otro nombre.

-Entonces ¿qué libro me compro para adelgazar? Mira como me he puesto este verano con tanto daikiri.

-Déjate de libros y haz lo mismo que Daphne, que mira lo guapa que está desde que tiene un novio cubano.

 [30 minutos después]

Tchiissss, no hagan ruido. La sargento ha salido y no volverá hasta dentro de una hora. Están invitados a un daikiri. ¿Alguno de ustedes es cubano?:

DAIKIRI CLÁSICO

Ingredientes:

  • 50 gramos de azúcar (1 medida)
  • 50 gramos de ron blanco (1 medida)
  • 150 gramos de hielo (5 medidas)
  • 50 gramos de jugo de limón (1 medida)

Preparación:

  • Se mezcla en licuadora durante unos 20 segundos y se le añade el hielo, mezclando otros 10 segundos para romperlo pero no se muele, es decir que deben quedar algunas rocas de hielo.
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MARIO MUCHNIK sobre la crítica

En Oficio editor (El Aleph, 2011), Mario Muchnik sobre la crítica:

Pág. 110.

   Una crítica seria debe reunir varias condiciones. Debe, en primer lugar, tener (y ostentar) un propósito. Es decir, debe querer decir algo más que el simple elogio o condena de tal o cual aspecto del libro criticado. Debe servirse del libro criticado como punto de partida para lograr modificar, aunque sea muy levemente, la comprensión del conjunto literario (y hasta artístico) de la época. La tesis, indispensable en una crítica seria, debe situarse por encima del libro criticado.

   Debe así mismo la crítica tener las cualidades morales del gran libro. En ella caben todos los sentimientos –también la furia. Pero nunca el desprecio: ningún personaje de Shakespeare, ninguno de Homero ni de Tolstoi ni de Cervantes, se granjearon el desprecio de sus creadores. No que los grandes autores ignoraran el desprecio. Sencillamente no ponían en sus obras a quienes despreciaban.

   Debe además la buena crítica captar el interés tanto, por lo menos, como un buen libro. Es de Walter Benjamin la idea de que un buen crítico es alguien que lee con un lápiz en la mano y permite que un testigo inocente mire lo que hace por encima de su hombro, y que presencie sus gozos y sus iras, sus acuerdos y sus desacuerdos con el autor del libro reseñado. Para Benjamin lo de menos era dictaminar. El crítico debía leer, reaccionar con espontaneidad y permitir a sus lectores compartir sus filias y sus fobias.

   La dignidad de la crítica está en que sea independiente del libro criticado, en que sus lectores la lean y la aprecien aunque no hayan leído ni vayan a leer el libro. Para ello la crítica ha de ser de lectura compulsiva, como una buena novela, y servirse de todos los recursos literarios para captar y mantener la atención del lector. Entre ellos, por ejemplo, el histrionismo. John Bailey, en enjundioso crítico inglés, suele comenzar sus criticas con alguna anécdota. George Steiner dicta sus clases con la técnica del mejor teatro inglés. El histrionismo es condición sine qua non para que la obra llegue al lector. De ahí que no haya gran novela que no empiece por una gran frase.

   ¿Existe en el mundo una buena crítica literaria? Desde luego que sí. Hay en Inglaterra un suplemento literario legendario, el llamado TLS (Times Literary Supplement) que tiene más de cien años, fuente inagotable de críticas ejemplares, no solo por estar siempre inapelablemente bien  fundadas, sino por llamar al pan pan y al vino vino. No es raro que una crítica comience con una frase lapidaria como: “Este quizás sea el peor libro que he leído en mi vida”, como tampoco lo es que concluya con otra, no menos lapidaria, como: “Este probablemente sea el mejor libro que se ha escrito y publicado sobre el tema”. Los colaboradores de TLS son casi siempre estudiosos universitarios de autoridad indiscutible, a quienes se les entrega un libro dándoles varios meses de tiempo para redactar su crítica. Las críticas son largas –varias veces más largas que el promedio de la crítica española- y suelen ser comparativas: no ya la crítica de una obra sino la de varias obras en torno al mismo tema.

   Hay otras publicaciones periódicas de crítica literaria en otros países, no menos serias y orientativas que el TLS. Se podría decir de la crítica lo que Giulio Einaudi dice de la edición: hay críticas “SÍ” y críticas “NO”. En España la crítica “SÍ” es una rara avis o, como decía un conocido editor ya fallecido, un ave raris.

 

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QUIMERA: ¡Enhorabuena!

-Daphne, me parece que Margaret ha vuelto a la botella.

-¿Por qué lo dices, Josephine?

-Mira el borrador del “post” que quiere publicar.

-¡Alucina vecina! ¡Habla bien de Quimera! Está claro, ha vuelto a la ginebra. Que dios nos pille confesadas.

Pues no, no he vuelto a beber. Llevo 37 horas y 25 minutos sin probar una gota. Y pues sí, el nuevo número de la revista literaria Quimera es más que aceptable. Confieso que empecé a leerlo para activar mis sentimientos de autocompasión y encontrar así un motivo, una excusa, para ponerme un copazo. Pero debo reconocer que el ejemplar de septiembre (n. 334) me ha sorprendido gratamente.

Lo mejor de la revista es el dossier sobre literatura rusa titulado: “Imaginando Rusia”, y dentro de él un largo artículo de la gran traductora Marta Rebón. (El doctor Zhivago, Una saga moscovita y Vida y destino) titulado “La plaza roja es azul”. Un 10, Marta. Además, en el dossier, hay una entrevista con la escritora Alisa Ganieva, un directorio comentado de literatos rusos contemporáneos y un buen artículo de Ferrán Mateo. También  se mete aquí, un poco con calzador, un adelanto de la próxima novela del joven escritor Juan Soto Ivars. (Juan: ¿No había otra editorial? ¿Tenía que ser con Ediciones B?). Las cuatro páginas anticipadas de la novela de Soto Ivars, que se llamará La conjetura de Perelman, están bien. Habrá que leer todo el libro, pero no pinta mal.

La entrevista de mi querido Patricio Pron a Percival Everett, doy fe, es interesante aunque, por esa modernez estúpida de editar las letras en blanco sobre fondo negro, ganase yo, con su lectura, un par de dioptrías en cada ojo.

De la entrevista de Álvaro Colomer a Gay Talese quiero destacar esto:

-Talese: Todos los periodistas deberían ir bien vestidos. Es una forma de mostrar respeto a la historia investigada. Nosotros hablamos de la Verdad y la Verdad merece un buen traje.

-Colomer: Pero señor Talese. ¿Nunca se ha encontrado con una investigación en la que fuera más apropiado ir vestido de forma más vulgar?

-Talese: Jamás. Recuerdo que cuando me plantee el reportaje sobre la construcción del Puente de Verrazzano [“The Bridge”, no publicado el España], tuve que entrevistar a muchísimos obreros, pero lo hice con mi traje a medida porque consideré que la mejor forma de mostrar respeto a aquellos hombre y a sus historias era yendo bien vestido y no tratando de disfrazarme de algo que yo no era.

Talese, el último “gentleman” del periodismo y uno de los pocos buenos profesionales que quedan.

Las fotos de Marta Rebón+Ferrán Mateo buenísimas. Pinche aquí si quiere más.

Lo del adelanto de la primera novela de Grace Morales (fundadora de la gran Mondo Brutto)no tiene perdón de dios. Solo vale la pena la ilustración de Keko.  Pero le daremos un margen de confianza. Lo mismo la novela, leída al completo, vale la pena.

Lo estoy dejando para el final porque me cuesta reconocerlo después de lo que he leído firmado por él hasta ahora. Pero ahí voy: El artículo de Antonio J. Rodriguez sobre David Foster Wallace está bien. Muy bien.

Ya está. Ya lo he dicho. Antonio, alias Ibrahim B.: no te acostumbres.

Cierro esto con el final del artículo de Manuel Vilas sobre la segunda parte de la biografía de Luis Cernuda  que acaba de editar Tusquets:

Hermanos, apiadaos de Luis Cernuda, del enamorado Cernuda. Es nuestro poeta. Amadlo y os amaréis a vosotros mismos, y a vuestras parejas, y a las parejas de la guardia civil y a parejas señaladas de nuestra contemporaneidad como la de doña Leticia y don Felipe, y a clásicas parejas del pasado como Menéndez Pidal y Menéndez Pelayo, que se amaron mucho también, y a parejas del presente como Rajoy y Rubalcaba, o como Cospedal y Shakira. Luis Cernuda solo creía en el amor, como san Vilas. Gil de Biedma lo mismo. Qué bien, hermanos. Qué bien. Ay, el amor, única luz del mundo. Es así, queridos. Amaos los unos a los otros, como Luis Cernuda amó mucho y bien a Salvador Alighieri.

PD: Las últimas páginas de la revista, como siempre, están dedicadas a la crítica literaria en una sección llamada “El Quirófano”. No voy a decir nada para no enturbiar mi “post”, la crítica en esta revista es bastante de coña. Solo esto: Hay una reseña de Mercedes Cebrian sobre dos libros de Jacques Roubaud, que editorial Montesinos ha editado en 2011. Son: La bella Hortensia y El rapto de Hortensia. Por lo que cuenta Cebrían, deben ser, cada uno de ellos, una estupidez del más alto grado. Este señor era miembro del grupo OuLiPo. Como Mercedes es muy moderna pues se muestra, en su reseña, fascinada con esto. Como decía mi abuela: “Cuanto tonto y yo sin capa”.

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EDICIONES B PUBLICA MENTIRAS

Mathias Bröckers es uno de los más grandes manipuladores de la información que viven en este planeta. No hay nada más fácil que ganar dinero inventándose una nueva versión que contradiga la versión oficial de algún desastre, gran atentado terrorista o acto criminal masivo. Eso ha hecho Bröckers con el 11-S. Ha vendido mucho (más de 140.000 ejemplares solo  en Alemania) porque nos encanta, somos adictos a la teoría de la conspiración.

Pues viene Ediciones B  y aprovechando el décimo aniversario de los atentados, que hoy se cumple, edita 11-S, un libro que fue publicado en Alemania por primera vez en 2002, que ya se ha demostrado que cuenta falsedades casi en cada página y que solo contribuye a enriquecer la  incultura y la estupidez  en que el poder quiere sumirnos. Porque -que no se engañe nadie- libros de este estilo no van contra el poder sino todo lo contrario.  Estos panfletos nos idiotizan y rebajan nuestra capacidad de razonar y por ello ayudan a que los poderes fácticos se perpetúen en su trono.

Entre otras cosas Bröckers cuenta que los pilotos de los aviones que se estrellaron contra las torres gemelas siguen vivos, que las torres cayeron a causa de unos explosivos colocados en la base de los edificios y que Osama Bin Laden no tuvo nada que ver con aquello. ¿Lo demuestra? No. Pero esto es como lo de la existencia de dios: Los creyentes siempre responden con eso de “demuéstrame que no existe”.

Dice la promoción de Ediciones B: “Una invitación a conspirar contra la conspiración a través de un análisis crítico y científico de los estremecedores atentados” Qué jeta.

Señor Folchifolchi, una pregunta muy sencilla: ¿Usted cree que una editorial debe ganar dinero a cualquier precio?

¿Fue Ibañez el culpable del 11-S? En 1993 dibujó estas viñetas. ¿Será que…? Por favor, señor Folchifolchi. Usted, como director de Ediciones B, y siendo la suya la editorial que publica Mortadelo, debería investigar este asunto y publicar luego un libro. Prometemos comprarlo.

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… Y LA CRÍTICA EN SU LINEA

Querido Jordi:

¿Cómo quieres que con la segunda “novela” de Claudia Apablaza (que la publicará, en este país ya todo es posible) me fie de tu presumible objetividad cuando le hagas la reseña (que se la harás), sabiendo que sois amiguitos y os vais a tomar copas juntos?
Ahora entiendo tu reseña de El diario de las especies en Revista de letras el 26/03/10:

En mi modesta opinión Diario de las especies se asemeja a esos diarios de navegación de los marineros. La embarcación circula por una supuesta red de redes donde la autora de un blog plantea varias problemáticas relacionadas con la novela, temas que trazan un perfil autobiográfico de infinitas voces mediante la inclusión de los comentarios de los visitantes del espacio virtual, que pierde esa condición al estar impreso en papel, transformándose en mero artefacto, forma de formas en el eterno camino hacia reconvertir la novela, género con un diccionario donde no existe definición de límite.

(…)

El eterno desfilar de nombres por la trama carente de trama es otro indicio del proceso formativo de la autora, devoradora innata con una prodigiosa biblioteca mental que aprovecha para lograr su objetivo y divertirse con sufrimiento por la multiplicidad de caracteres que aparecen entre los comentaristas del falso blog.

Cómo te gusta, amigo Jordi, eso de “artefacto”. Y qué moderno debes sentirte diciendo eso de que todo, cualquier cosa, puede ser novela.

Te voy a dar un consejo pues podría ser tu abuela: Apártate de ellos. Nos son buenos escritores y te arrastrarán en su caída. Tú eres buen chico y buen crítico, a veces. Lo último de Huoellebecq te quedó bien. ¿Lo ves? Deja de intentar salvar a tus contemporáneos, te acabará pasando lo que a la rana en el chiste del escorpión. Ya sabes. Dirán: “Es mi naturaleza”.

Qué bonita es la amistad.

Otras reseñas para mearse en las bragas:

Vicente Luis Mora. (el tío más moderno después del de la Nocilla)

Ibrahim B. (este no podía faltar siendo un texto de este tipo)

Guillermo Arroniz López (¿?)

Carolina Leon (Estado Crítico): “…manejado con valentía, sin red”. Valiente es el que escribe una novela de verdad, Carolina.

Bernardo Munuera (alias “blumm”) La manía de leer: “Es una novela que formalmente deslumbra.” ¿”Formalmente deslumbra”, blumm? Pero, ¿hemos leído el mismo libro, blumm? Te voy a dar un consejo, blumm: Ten cuidado con las reseñas, las carga el diablo.

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DIARIO DE LAS ESPECIES. Claudia Apablaza…

-Margaret: así de cabreada no puedes ponerte a escribir.

-Es que, Samantha, esto es de juzgado de guardia.

-Bueno, tranquilízate. Date un paseo y luego haces el “post”.

-Vale, pero ¿sabes?: yo pensaba que no había nada peor que Zambrapronolmos. Pues si lo hay. Se llama Claudia Apablaza. Me voy a la calle.

[30 minutos después]

Claudia, reina:

Que tú has leído mucho y querías que lo supiéramos ¿verdad? Pues ya lo sabemos. En tu “novela” Diario de las especies, (Barataria, 2010), de 175 páginas, en las primeras cuarenta y tres, citas el nombre de 42 escritores. Te los copio: Kafka, Bernhard, Bolaño, Borges, Cortazar, Vila-matas, Bukowski, Dostoievski, Roth, Tabucci, Gombrowicz, Fresán, Bioy Casares, Tomeo, Nicanor Parra, Piglia, Arlt, Marsé, Walser, Miller, Freud, Wilcock, Bellatín, Saer, Onetti, Ryu Murakami, Bret Eaton Ellis, Oé y Ellroy. Estos están en la página 11. Luego, sigues: Carlos German Belli, Becket, Lluis Foix Carnicé, Melanie Klein, Sylvia Plath, Ted Hughes, Esther Tusquets, Virginia Woolf, Amélie Nothomb, Pound, T. S. Eliot, Li Po y Leopoldo María Panero.

Yo pensaba que con los 31 autores que nombras en la página 11, ya habías terminado de citar tus influencias literarias. Pues resulta que no. Hasta la página 139 (ahí dejé, exhausta, la lectura) nombras en total 92 escritores y escritoras y citas el título de más de 50 libros. Algunos autores como Amélie Nothomb y Vila Matas los incluyes en más de 10 ocasiones.

Que has estudiado psicología y querías que lo supiéramos ¿verdad? Pues ya lo sabemos. Los rollos que nos metes sobre Freud y su reflexiones (o tus reflexiones) sobre identidad y memoria, además de ser erróneos, no hay quien se los trague. Te recomiendo montar un consultorio para escritores/as histéricos y estresados o escribir libros de autoayuda que, aligerando un poco tu “estilo”, seguro que te editan en Planeta.

Que has estudiado literatura y querías que lo supiéramos ¿verdad? Pues ya lo sabemos. Lo de los “personajes” en la página 69 (Ay) está muy bien, pero para editarlo en Quimera o en Letras Libres. Un consejo: Ve primero a Quimera que te costará menos, tal como escribes, colocar el artículo. Otro consejo: Lo del plagio de la pág. 35, o algo de ese estilo, no se te ocurra mandarlo a ninguna revista, ni siquiera a El Cultural. Pero eso no es todo. Cada capítulo de tu “libro”, que es como un “post” de un blog, consiste en una reflexión sobre literatura y luego, los comentarios de los lectores del blog abundan en el asunto. Pues eso, “cojona” (como decía Doña Rogelia), no es una novela. Eso, como pasa con Formas de volver a casa de Zambra, es un ensayo sobre la escritura. Que no venga de nuevo Milo J. Krmpotic, como ya hizo en un comentario en este blog cuando lo de Zambra, a decir que: “limitar la novela a lo que usted considera novela conducirá a la muerte de la novela”. No, releñe. Matar la novela es tragar con que esto que ha escrito esta chica y ha publicado, con más culpa que la autora, Barataria, es una novela.

Ejemplos:

1.- Aquí, en la página 97, después de leer tres veces este párrafo de abajo, empecé a fibrilar. Debo hacer caso al médico y…

  Rolando, un gran amigo, me dice que el tiempo en la novela hoy es el tiempo de lo virtual. El tiempo virtual es un tiempo espacial. El tiempo en su modalidad material, solamente, ligado a una voluntad externa, ya sea de lector, narrador y/o del autor. Novelas como Azules Transnaciones, de Julia Grass o Ritos selectivos, de Margaret Eliot, utilizan como paradigma el tiempo virtual. Un tiempo que se une por superposición material, espacial de continuos recuadros o ventanas que el lector debería entender por consecución o trama. Volvemos así a los espacios que describe Perec. El trabajo está en la superposición de estos recuadros, una espacie de engaño visual, como en el cine, se superponen escenas que en la sumatoria, el lector debería entender como pertenecientes al mismo recipiente, ya sea libro, blog, web, etc. El recipiente hace la temporalidad. Los límites de ésta están determinadas por los límites del que lo cobija. Es un tiempo material. Es un retroceso, en cierta medida, a la materia.

He repasado el párrafo para que quede copiado exactamente como está en el libro. ¿Qué me dicen?

Claudia, cariño, solo un apunte al margen: Si hablas de “determinar los límites” debes usar determinados y no “determinadas”. Pero eso no es lo peor del párrafo, ni de la novela, claro.

2.- En la página 116 me entró un ataque de risa nerviosa y empecé a considerar que debía dejar de leer este “libro”:

   Plagio Piglia. Piglia Plagio. Las letras se pueden intercambiar. Un retorcido y forzado anagrama (*). Si tomamos Piglia y queremos transformarla en Plagio, nos sobra de Piglia la letra i, y nos falta una o. Si tomamos Plagio y queremos transformarlo en Piglia, nos sobra de Plagio la letra o y nos falta una i. Si sacamos las o y las i de Piglia y Plagio, queda Pgla o Plag. Plag en alemán significa tormento.

(*) Las ganas, guapa, las ganas. [El asterisco no aparece en el libro.]

Les recomiendo un juego divertidísimo. Las chicas de la patrulla lo acabamos de hacer y hemos terminado partidas de risas y un poco colocadas: Repitan en voz alta este párrafo de aquí arriba. Quien se equivoque, paga prenda. Nuestra prenda era un lingotazo de limonchelo. Así hemos acabado.

En tu “novela”, Claudia, solo hay algo que se salva. Por salvar algo, claro. Me refiero a los cortitos trozos de la niña de los sapos. Es una pena. Si hubieras juntado esos trocitos tendrías un relato de 300 palabras que seguro que te habrían incluido en los Grantas en castellano.

Ahora un poquito de Sagradas Escrituras, que son ustedes todos unos sindios y se van a condenar:

Lectura del Libro del Génesis.  Gn 18, 1-2. 16-33

…. Entonces Abraham se le acercó y le dijo: ” ¿Así que vas a exterminar al justo junto con el culpable? Tal vez haya en la ciudad cincuenta justos. ¿Y Tú vas a arrasar ese lugar, en vez de perdonarlo por amor a los cincuenta justos que hay en él? ¡Lejos de ti hacer semejante cosa! ¡Matar al justo juntamente con el culpable, haciendo que los dos corran la misma suerte! ¡Lejos de ti! ¿Acaso el Juez de toda la tierra no va a hacer justicia?” El Señor respondió: “Si encuentro cincuenta justos en la ciudad de Sodoma, perdonaré a todo ese lugar en atención a ellos”. Entonces Abraham dijo: “Yo, que no soy más que polvo y ceniza, tengo el atrevimiento de dirigirme a mi Señor. Quizá falten cinco para que los justos lleguen a cincuenta. Por esos cinco ¿vas a destruir toda la ciudad?” “No la destruiré si encuentro allí cuarenta y cinco”, respondió el Señor. Pero Abraham volvió a insistir: “Quizá no sean más que cuarenta”. Y el Señor respondió: “No lo haré por amor a esos cuarenta”. “Por favor, dijo entonces Abraham, que mi Señor no lo tome a mal si continúo insistiendo. Quizá sean solamente treinta”. Y el Señor respondió: “No lo haré si encuentro allí a esos treinta”. Abraham insistió: “Una vez más, me tomo el atrevimiento de dirigirme a mi Señor. Tal vez no sean más que veinte”. “No la destruiré en atención a esos veinte”, declaró el Señor. “Por favor, dijo entonces Abraham, que mi Señor no se enoje si hablo por última vez. Quizá sean solamente diez”. “En atención a esos diez, respondió, no la destruiré”. Apenas terminó de hablar con él, el Señor se fue, y Abraham regresó a su casa.

Pues eso me pasa a mí, que desde que en 1994 leí Historias del Kronen, (Ediciones Destino, Áncora y Delfín) la magnífica novela del entonces jovencísimo (23) José Ángel Mañas, no he vuelto a encontrar nada que valga la pena escrito en castellano por un autor que ronde los 35 años.  

Claudia Apablaza cumple, ahora en octubre, 33 años.

Postdata: hay que darte las gracias por una cosa, Claudia: tu sinceridad. En el comienzo de tu “libro” escribes: “Apenas llegué a Barcelona olvidé qué es escribir una novela, entre otras cosas.” Zambra también reconoce su fracaso en Formas de volver a casa. Debe ser que la educación que os dan en los colegios chilenos no es tan mala.

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SEIX BARRAL (PLANETA) copia de MAD MEN

Vaya por delante: Este “post” nunca hubiera llegado a buen fin sin la inestimable colaboración de los Twitter de Alberto Olmos y Daniel Parallada. Gracias, chicos: Habéis hecho algo bueno por el Libro y la limpieza del mercado editorial. Podéis sentiros, hoy, orgullosos.

Portada de Mr. Bridge y Mrs. Bridge de Evan S. Connell (Seix Barral, 2011)

 

 Foto de la serie de TV Mad Men.

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EMILIA LANDALUCE ES NEGRA

Ya saben que un negro literario es aquel que escribe un libro para que otro, generalmente famoso, ponga su nombre en portada y aparezca como el autor de lo que no ha escrito. En España el caso más sonado de los últimos años fue el de Ana Rosa Quintana, a la que su ex cuñado, David Rojo, escribió de forma chapucera (copió íntegramente párrafos de Ángeles Mastretta y Danielle Steel) su libro Sabor a hiel, que publicó en 2000 ( y luego retiró de las tiendas) Planeta.

[Pinchen en el título “Sabor a hiel” y vean – y ríanse a toro pasado- cómo la escritora Care Santos reseñó la novela en El Cultural –¿dónde si no?- antes de conocerse el fraude]

Pues ahora, el asunto se ha modernizado. Cuando el libro lo escribe otro, se pone en portada: “Con la colaboración de…”

Ayer hablábamos del libro que no ha escrito Willy Toledo y hoy les ofrecemos la última pantomima: Ahora mismo está llegando a las mesas de novedades de las librerías (fecha de publicación: 6 de septiembre de 2011) un libro que lleva por título: La naturaleza de Franco y como subtítulo “Cuando mi abuelo era persona.” ¡Manda castañas!

Su “autor” es Francisco Franco Martinez-Bordiú, conocido en Marbella, en el Hola y el Semana, como Francis Franco, con la colaboración –se me olvidaba- de Emilia Landaluce.

Emilia Landaluce es una periodista especializada en cotilleo que colabora en El Mundo, del mismo grupo que la editorial, La esfera de lo libros, que lanza esto. Debe ser que Emilia escribe mejor que el “autor”, claro.

Perlas cultivadas:

En mi abuelo Franco descubrí a un hombre dotado de una gran sensibilidad.

Cuando salíamos de montería solía contarme anécdotas de su juventud, historias que precedía del estribillo: “Cuando yo era persona…”.

No sigo porque me dan ganas de vomitar.

El 29 de julio, la directora de la editorial, Ymelda Navajo, en entrevista concedida (después de hacerse mucho de rogar) al suplemento Yo Dona de El Mundo, se quejaba de que sus libros, los de su editorial, “no encontraban espacio en la prensa escrita”. Pero, cariño: ¿Cómo quieres “espacio” con la bazofia que publicáis? Como no sea pagando. Pero, claro -ya lo entiendo-, Pedro J. te ha recortado el presupuesto de publicidad, ¿verdad? Pobrecita.

Actualización a 27 de septiembre de 2011:

En el blog Proust’s Muffin encontramos esto tan divertido:

Muy listos.

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