Durante los meses de verano la gente está menos pendiente de las noticias. Es por eso por lo que Israel aprovecha estos meses para realizar sus operaciones de castigo sobre la población palestina o sobre otros enemigos de la zona (como en 2006 y 2009). El Imperio del Mal literario ha tomado buena nota y ha decidido lanzar uno de sus ataque relámpago en estas fechas, concretamente el pasado domingo día 10 de agosto.
Utilizando incluso la portada del suplemento dominical de EL PAÍS, fiel aliado de las fuerzas del Mal, los editores literarios -brazo armado del conglomerado de intereses que están intentando acabar con el Libro (*)- han publicado un reportaje titulado «Los guardianes de el libro; Tres generaciones de editores sin miedo al futuro» en el que, con la firma de Jesús Ruiz Mantilla, se miente, se tergiversa y se engaña a tutiplén.
(*) Me refiero con «Libro» a lo que los buenos lectores entendemos por ello.
Pero esto no va a quedar así.
Con la ONU totalmente descafeinada, el derecho internacional olvidado y los EEUU cesando en su papel de policía internacional, los palestinos no han tenido nadie que los defienda durante los más de 30 días que ya dura la ofensiva sionista sobre Gaza. Pero ustedes, señoras y señores lectores -que no cunda el pánico-, cuentan con la Patrulla de Salvación para denunciar a los impostores, sacar a la superficie los intereses ocultos entre líneas y, en definitiva, poner los puntos sobre las íes. Les vamos a dar duro, nos lo han puesto a huevo.
Nota explicativa 1: No hemos podido reaccionar antes al ataque editorial porque esta ofensiva nos pilló de vacaciones en las Seychelles. Habíamos dejado de guardia a una becaria que muy alarmada y ante la baja cobertura de nuestros dispositivos electrónicos (estábamos en el culo del mundo) nos hizo llegar un fax. Cogimos el primer avión y ya estamos todas reincorporadas en nuestros puestos de combate en el cuartel de la Patrulla. Un ataque de estas dimensiones ha hecho necesario que reunamos todos nuestro efectivos, incluyendo a las reservistas. Pero ¡se van a enterar!
Nota explicativa 2: No se preocupen, estábamos ya cansadas de arena, sol, caipirinhas, mojitos, daikiris, ginfizs,….
-Ya esta, sargento. Al grano.
-Vale, Daphne

El firmante
Comencemos con el autor del reportaje. Jesús Ruiz Mantilla, además de ¿periodismo? en EL PAÍS, publica con Planeta (aquí). Qué va a decir este señor sobre los editores.
El lenguaje entre adulador y guerrero
El pelotillero de Ruiz Mantilla comienza el texto, en su segundo párrafo, con expresiones como: «La raza que en España representa lo más prestigioso de la industria cultural sigue en pie de guerra»…. «Nunca hundidos, mucho menos derrotados, ni por asomo rendidos». ¿»La raza»? ¿»lo más prestigioso»? Jesús: cómo se te ve el plumero nada más comenzar.
«Pie de guerra», «derrotados», «rendidos». Sí, ya lo sabemos. Esto lo escribe Ruiz M. para que entremos al trapo. Pero, como buenos miuras que somos, -con Samantha a la batería, Josephine al bajo, Daphne a la guitarra eléctrica y la sargento como voz cantante- allá vamos. ¡¡¡There we goooooo!!!
Las excusas de siempre
Ruiz Mantilla, obediente a la voz de su amo y continuando con el lenguaje adulador rayando ya en la felación, vuelve a enumerar las razones oficiales de la caída en más de un 30% de la facturación del sector del libro en los últimos 5 años:
Su caballero andante no sólo se enfrentas a los dragones del colapso económico, también a los monstruos sin cabeza del cambio de paradigmas enfrentados entre lo artesanal , lo analógico y lo digital; a los corsarios de la descarada piratería hasta hace muy poco escasamente combatida; a los recortes de Hacienda que da muestra de insensibilidad, acusan, disfrazada de balance macroeconómico, o a la competencia de un ocio que busca piedras filosofales en la Red o en el estallido de lo audiovisual -también gratis total- en las casas.
Ya saben: crisis económica, nuevas tecnologías y piratería. ¿Autocrítica? ¡¡Ja!!
Refuerza Ruiz Mantilla sus argumentos con un dato que leído así rápido parece tener mucho peso. Dice Ruiz Mantilla, con base en datos de la Federación del Gremio de Editores (fuente independiente donde las haya), que como el INE cifra en un 30% la caída del consumo cultural en general, pues entonces si la caída de la venta de libros ha reflejado en un tanto por ciento similar ya nos podemos quedar tranquilos, todo cuadra. Mal de muchos consuelo de tontos. Hasta ahí llega la investigación de Ruiz Mantilla. Así de profundo, científico y profesional es el análisis que este reportaje hace de la debacle de la industria literaria. Todo lo demás, como decía George Orwell, son relaciones públicas.
Las tres generaciones
Los viejos
Lo de Jorge Herralde, salvo una frase, se lo pueden saltar. El, hasta dentro de un año, director editorial de Anagrama culpa a la crisis, a la piratería y -amárrense los machos- a ¡¡Rajoy!!
Chus Visor es el único que habla de autocrítica: «la historia ha estado plagada de errores de los editores», pero ahí se queda. O bien él no citó esos errores en la entrevista con el periodista, o -y esto es lo que sospechamos- Ruiz Mantilla no los ha querido recoger en su artículo. Para qué manchar un trabajo tan lindo, ¿verdad, Jesusín?
Los jóvenes
Esperábamos que la representante de la juventud dijera algo esperanzador, pero Diana Zaforteza, 36 años y editora de Alfabia suelta un discurso lleno de lugares comunes, tópicos y brindis al sol. Vació, todo vacío lo que dice Diana. Piensen en las entrevistas con jugadores de futbol: «Me voy a dejar la piel en el campo para defender los colores de mi equipo», «el futbol es así», «futbol es futbol», «partido a partido»… Pues tres cuartos de lo mismo van a encontrar en las declaraciones de nuestra joven editora. Señalamos en negrita las perlas de Zaforteza.
Tenemos todo el futuro por delante. Hemos nacido en plena crisis, y eso nos ha curtido mucho. Como toda una generación de jóvenes españoles, he tenido que salir adelante con proyectos que parecían utópicos. Pero estamos aquí, con muchas ganas de luchar y seguir creciendo con la complicidad de los lectores, libreros, críticos y distribuidores que no se resignan a que este sea un país de pandereta y Sálvame de luxe. Mi apuesta editorial es dar voz a nuevos narradores y recuperar clásicos contemporáneos; consolidarnos como una editorial de referencia en la estela de, por ejemplo, la brillante trayectoria de Anagrama.
Nombremos a Diana Zaforteza editora joven oficial del mundo del libro. Es puro sistema. ¿Joven? ¿De verdad esta chica tiene sólo 36 años? No hay que olvidar que Diana Zaforteza es…
Los de mediana edad
En este tramo hay de todo. Luis Solano (de Libros del Asteroide, una de las pocas editoriales que respetamos) acerca su dedo a la llaga, pero no termina de meterlo cuando dice: «la gente pierde el tiempo en Twitter, Facebook o jugando al Candy Crush donde antes lo ganaba leyendo.» Muy bien Luis, pero sigue, ¡¡coño!! ¿Por qué prefieren jugar a Candy Crush? Yo te lo explico: porque lo que se edita es malo, aburrido y, en general, alejado de los gustos del público. No sabemos, aquí tampoco, si Ruiz Mantilla metió tijeras de nuevo en las declaraciones de Solano, claro.
la suelta Claudio López Lamadrid, «The aristocrat»: «Yo creo en la concentración, en el trabajo libro a libro a libro, el proyectos editoriales con cara y ojos, con un editor muy reconocible detrás, que dialoga con su público y presta atención a la calle». Claudio super López Lamadrid es editor de Penguin Random House Alfaguara Taurus Suma (P.R.H.A.T.S.), el mayor monstruo editorial en castellano después de Planeta. ¿»libro a libro»? ¿»cara y ojos»? ¿»dialoga con su público»? Claudio por favor… de verdad que… Pero tú no te preocupes, chico, que ya traduzco yo tus declaraciones al inglés y se las mando a tus jefes en Nueva York.
A las chicas de Planeta, en especial a Belén López -recientemente ascendida por los bestsellers en castellano que ha cosechado en los últimos años-, se le corre una ficha (y Ruiz Mantilla, ¡me cachis!, no se da cuenta y la pone): «La dificultad de querer abarcar y apretar al tiempo nos está haciendo muy fuertes a quienes seguimos peleando por continuar en este mundo hasta nuestra jubilación«. Para que lo entiendan, comparen este motivo de Belén para «pelear» con lo que dice Luis Solano, de la verdaderamente peleona Libros del Asteroide: «El sector editorial es un espacio en el que se gana muy poco dinero, la mayor parte de los que trabajamos en él lo hacemos por otras razones además de las puramente crematísticas, y esto no creo que vaya a cambiar en el futuro». ¿Lo van pillando, queridos lectores?
La tierra prometida
El final del artículo no tiene desperdicio. El reportaje de Ruiz Mantilla es muy completo porque viene, incluso, con la solución a todos los pesares y todos los problemas: ¡¡¡TACHÁN!!! : Latinoamérica.
-Daphne. Tú que eres más vieja que yo. Dime cuántas veces se ha dicho o se ha escrito en los últimos cuarenta años que la solución a los problemas del mundo editorial español estaba en Latinoamérica.
-¿Tropecientas venti catorce, sargento? Y soy dos años y tres meses más joven que tú, que conste en acta.
Y los editores que aún no sabían que hay 400 millones de hispanohablantes por el mundo. Anda que… Menos mal que Ruiz Mantilla ha publicado este encomiable trabajo para hacerles ver que tienen un pedazo de mercado ahí, al otro lado del charco. Si es que…
PD: les decía más arriba que había una frase de Herralde que vale la pena. Ahí va: «Un editor está obligado a evitar el narcisismo masturbatorio». Acabáramos. Esto también se te ha colado, Jesús.