ECHEVARRÍA DEFENDIENDO SU PAN, el de cada día

En cuatro ocasiones he intentado iniciar la lectura de Por el gusto de leer (Tusquets, 2014), el libro que recoge las charlas de Juan Cruz con doña Beatriz de Moura (ex – directora editorial y fundadora de Tusquets), y no lo he conseguido. Tiene tantas fotos este volumen, que siempre que lo abro me entretengo en alguna de ellas, me pongo a recordar y se me va el santo al cielo. El otro día me lo pasé pipa con una de esas instantáneas: aparecían en ella Ignacio Echevarría, Antonio López Lamadrid y su sobrino Claudio, Beatriz de Moura y Miriam Tey; “el equipo” de hace muchos años de Tusquets Editores. Posaban alegres y juveniles en el jardín del palacete, sito en la calle Cesare Cantù, donde tenía (antes de que la succionara Planeta) su sede la editorial. Por el poco pelo que en la imagen decora la cabeza de Echevarría y el mucho que puebla la de Claudio, el sobrino de don Antonio, la foto debe tener al menos 25 años. Me regodee en la evocación de aquellos buenos tiempos y volví a confirmar, entre otras cosas que por decencia y pudor me callo, que el mundo editorial en España, como ocurre con la política y la empresa, está dominado desde hace más de 40 años por una casta; que hay apellidos y amigos de amigos que siempre estarán ahí y que si tienes padrinos, si fuiste amable (o pelota) con quien debías y ese o esa se acuerda de ti y te aúpa, podrás, al menos, comer las migajas que caigan del banquete de los señores de la casta. Pero si eres malo, si no haces los deberes, si procuras ir contra corriente, que te jodan. Menos mal que a mis años ya no tengo ambición alguna por publicar, que si no…

Ignacio Echevarría es un hombre educado y culto. Cuando abre la boca o cuando camina por la calle desprende ese mismo brillo que solo se adquiere en las carísimas universidades privadas de la costa este norteamericana, en el Institut d’études politiques de Paris o, como es su caso, tomando apuntes y aprendiéndolo todo, hasta la forma de coger el tenedor, de los grandes señores de la edición internacional. Tuvo la suerte Ignacio de que hace diez años unos advenedizos (Los del grupo PRISA) se encabronaran con él y eso le hizo ganar un prestigio de crítico indomable que le ha venido muy bien. Hay que añadir que al ser la excepción (en medio de una siempre obediente clase de críticos literarios) su fama creció aún más. En el mundo anglosajón un crítico que pone a parir un libro es lo más habitual y nadie se extraña por ello. Ignacio sabía que aquellos chicos (Cebrian, Cruz, Basset…) no eran auténticos editores. Habían adquirido poder gracias al PSOE y por eso estaban muy crecidos. Pero Ignacio tenía claro que no eran de la casta, que acabarían siendo nadie en el mundo del libro, como ha terminado pasando. ¿Se hubiera atrevido con Herralde, Beatriz de Moura o Lara? ¿Lo haría ahora con un libro editado por su amigo Claudio López de Lamadrid, el marqués, el sobrino de don Antonio?

Tocarle las pelotas a los intrusos de PRISA, como sacar a la luz las trampas de Mario Conde (otro advenedizo, pero en el mundo de la banca), era gratis. Pero Planeta, Penguin Random House, Anagrama (Feltrinelli)… Eso son palabras mayores, ¿verdad, Ignacio?

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Viene todo esto a cuento de “Muros de cristal”, el último artículo de Ignacio Echevarría en EL CULTURAL. Comienza el valiente Ignacio citando un párrafo de uno de los últimos artículos en La Vanguardia de Gregorio Morán, el de 18 de octubre de 2014 sobre la censura que Planeta impuso sobre su libro “El cura y los mandarines” (que acaba de ser publicado por AKAL):

“La censura del business, del negocio, es tan implacable como la política. Por eso no deja de hacer mucha gracia, es un decir, que los nuevos editores o las editoriales bisoñas, pero con lógica ambición de poder, te planteen el enorme interés que tienen en publicarte. ¡Pero no sin antes leer el manuscrito! No quieren entender que si entregas un manuscrito sin contrato estás vendido. Lo aseguro yo, un veterano con muchos años de oficio. Yo no compro a ciegas, dicen ellos; pero los autores no tenemos por qué entregar el producto de nuestro trabajo para que ellos evalúen lo que les interesa. Son como jugadores con ventaja que te hacen el favor de leerte, como quien te mira la dentadura y calibra lo que puedes empujar en la piedra de su modesto molino. ¡Pero de dónde ha salido esta generación de logreros!”

Y a continuación Echevarría, como pueden leer en la copia escaneada que les adjunto, defendiendo descaradamente a Planeta, argumenta que, una vez que la editorial ha pagado el anticipo, tiene todo el derecho de no editar el libro. ¡Ole, con dos cojones!:

El libro de Morán fue objeto en su momento de un contrato, y todo invita a suponer que el autor ha cobrado por escribirlo. Hasta aquí llega su derecho a reclamar, toda vez que el contrato en cuestión no conlleve la obligatoriedad de la publicación, condición improbable cuando el editor no tiene conocimiento previo del texto. El bien ganado crédito del que goza Morán como ensayista le sirve para conseguir que un editor interesado en publicarlo le emita –como Planeta- un contrato por un texto aún por escribir, que le asegura acometer un proyecto de libro con la seguridad de que se le satisfará en alguna medida el esfuerzo empleado. Pero no le garantiza ver el libro publicado, entre otras razones porque nadie garantiza al editor que las expectativas puestas en ese libro no lo defraudan o que su contenido no entra en conflicto con sus intereses.”

Ya ha explicado en numerosas ocasiones Gregorio Morán que mandó una carta a Jose Manuel Lara, presidente del Grupo Planeta, explicando que los editores de su libro lo tenían retenido porque se negaba a suprimir las 11 páginas que bajo el título de “¡Todos a la Academia!” dedicaba a la Real Academia de la Lengua. También ha contado Morán que Lara le respondió reconociendo que la publicación estaba atascada por esas “malditas 11 páginas”. Como dice Echevarría al final del párrafo que citamos, el libro entraba en conflicto con los intereses comerciales de Planeta, en concreto con el negocio de las 400.000 copias de la primera edición del nuevo diccionario de la RAE (que se vende a 94,05€) que Planeta edita en exclusiva.

Pregunta la Patrulla: ¿No conocían los de Planeta a Gregorio Morán cuando hace diez años le encargaron el libro y le pagaron el adelanto? ¿Pensaban en Planeta que el indómito Morán –este sí-, puesto a retratar a la casta cultural de 1962 a 1996, iba a escribir los cuentos de Calleja? ¿Tan ingenuos son en Planeta?

Dice Echevarría que según la letra del contrato Morán no tiene derecho a reclamar la publicación de su libro. ¡Coño, pues claro que no! No hace falta ser abogado en ejercicio para entender eso. Para escribir un artículo que solo dice eso, como es este de Echevarría, mejor estarse quieto, Nachito, y no gastar papel. Bueno…, claro…, que a lo mejor tenías otra intención, ¿verdad? ¿Llevar la contraria y de paso defender tu pan de cada día? ¿Echar un capote a Planeta en la misma semana en que los medios de comunicación se llenan de entrevistas con Moran y artículos sobre la presentación de su libro con otra editorial? ¿Es eso, Ignacio? ¿Are you there, Ignacio?

¿Y el autor? ¿No tiene un derecho moral a que la editorial –que como editorial se dedica fundamentalmente a editar y publicar- saque a la luz su libro? ¿Respeta la ética que debe presidir todo contrato echar por la borda el trabajo de diez años de un escritor por defender intereses espurios? Puedo entender –digo yo, la sargento- que la editorial no publique (comiéndose el anticipo) el libro de un principiante que, en contra de las expectativas y leído el manuscrito, acabe siendo un matao, pero no lo puedo aceptar en el caso de un profesional con mucha experiencia y reconocido prestigio, como es el caso que nos ocupa. ¿No hay nada que reclamar a Planeta? Si en la editorial priman otros intereses diferentes a los culturales, ¿qué hace jugándosela con alguien como Morán? ¿No sería mejor seguir con Maxim Huerta y cía?, digo.

¿Y el lector? ¿No tenemos derecho a que cuando compramos un libro lo podamos leer sin tener que calcular cuantas páginas han desaparecido por entrar en conflicto con intereses comerciales o políticos o…? ¿Y el derecho a la libertad de expresión? ¿Sabes lo que es eso, Ignacio?

Lo que hace Echevarría en este artículo es defender la censura. Así de claro. Planeta, como nos dice Echevarría, está en su derecho de no publicar, está claro. Y los lectores, que cada día somos menos tontos y estamos más informados, estamos en nuestro derecho de no volver a comprar un ensayo publicado por Planeta, no vaya a ser que le falte un trozo, esas “malditas 11 páginas” que un autor menos honesto que Morán, o más necesitado de dinero, accedió a eliminar para no fastidiar la fiesta que su editorial hace cuando publica su cuenta de resultados ( la Profit & Loss statement, que se dice en el mundo del business) anual.

MÁS COSAS QUE NO TIENEN NADA QUE VER

Pinchen (aquí) para ver la selección de los 100 libros más importante del año 2014 que The New York Times acaba de publicar. Ensayo, ficción, comic, poesía, biografía…

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SUBVENCIONES DEL MINISTERIO PARA LA EDICIÓN DE LIBROS (2014) Levantando acta.

Nuestro análisis de otros años: 2011 (aquí); 2012 (aquí); 2013 (aquí).

Se acaba publicar en la página del Ministerio de Educación y Cultura la “resolución de concesión” (aquí) incluyendo la lista de los agraciados con las subvenciones para la publicación de libros de 2014. La cifra en € del monto total de las subvenciones sigue bajando, pero no tanto como lo hizo de 2012 a 2013:

2014 total de: 909.000,00 €;

2013 total de: 999.774,80€

2012 total de: 2.023.995,01€.

La justificación de las ayudas (aquí) se hace en términos parecidos a otros años, pero con un argumento nuevo:

 El objetivo de las presentes ayudas consiste en garantizar la edición de aquellos libros que, a pesar de tener una relevancia cultural sobresaliente, y de constituirse en expresión del pensamiento y la sensibilidad de la sociedad, tienen un alcance comercial reducido. La crisis económica que atraviesa el país, unida al cambio de paradigma que ha supuesto la aparición de las nuevas tecnologías, constituyen un importante desafío para muchas editoriales, de ahí que, en atención al mandato constitucional, sea más necesario que nunca un estímulo público que por otra parte redunda en beneficio no solo del público lector sino del conjunto de la sociedad.

Lo de la “crisis económica» y las “nuevas tecnologías” es nuevo, no se citaba en ediciones anteriores como razón de ser de estas ayudas. Digo yo que siendo así, deberían haber aumentado el montante total de las subvenciónes. Además lo dicen: «… sea más necesario que nunca un estímulo público». Pues no, cada año menos.

Lo de que «redunda en beneficio del conjunto de la sociedad» también es nuevo. Cómo les gusta -opino-llenarse la boca a estos chicos del ministerio con expresiones como esta. No, si al final va a resultar que vivimos en un auténtico estado de bienestar y no nos habíamos dado cuenta.

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La Patrulla (aerea) de Salvación

Si estas subvenciones procuran “garantizar la edición de libros con relevancia cultural sobresaliente pero con alcance comercial reducido” y el ministerio, como expresamente se dice arriba, es sensible a las consecuencias que la crisis económica y las nuevas tecnologías han traído al sector, ¿Por qué se entregan ayudas a editoriales que pertenecen a grupos empresariales que facturan miles de millones de euros y obtienen beneficios –después de impuestos- de cientos de millones de euros? ¿Por qué se hace lo anterior y se deja fuera de este reparto de dinero público –sacado de sus impuestos, querido lector, y de los míos- a editoriales que realmente no tienen ni para pagar el alquiler?

EDICIONS 62 y SEIX BARRAL pertenecen al grupo Planeta que en 2013 facturó 2.161 millones de $ con 33,78 millones de € en beneficio neto. Pues el ministerio ha concedido a la primera 7.549,20 € para editar Las “obras de juventud” de Merce Rodoreda y la “Obra completa” de Josep Carner. A la segunda, a Seix Barral, se le conceden 2.830,95 € para publicar “Los hemisferios” de Mario Cuenca Sandoval. En total Planeta recibe 10.380.15€

 ANAGRAMA pertenece al Feltrinelli, uno de los más grandes grupos editoriales de Italia. Pues el ministerio le ha concedido 6.839,50 € para publicar “El hombre bicolor” de Javier Tomeo y “Las Inviernas” de Cristina Sánchez-Andrade.

PENGUIN RANDOM HOUSE GRUPO EDITORIAL pertenece al grupo BERTLESMANN que facturó 16.356 millones de € en 2013 y obtuvo unos beneficios netos después de impuestos de 870 millones de € (aquí). Pues el ministerio le ha concedido 2.830,95 € para publicar los diarios de George Orwell.

No nos vamos a meter en si algunas de las obras subvencionadas (como “Lecciones de Lublin” de Karol Wojtyla o “Arrupe: testigo del s.XX, profeta del XXI” de Pedro Miguel Lamet) tienen “una relevancia cultural sobresaliente” para merecer –siguiendo el criterio explicitado por el propio ministerio- las ayudas. Y no lo vamos a hacer porque, como saben, en este blog no entramos en valoraciones subjetivas, solo hacemos periodismo objetivo, basado en datos científicos, o casi. Pero lo de entregar dinero de mi bolsillo –y del suyo, y del suyo, y del suyo…- a grandes grupos que obtienen 870 millones de beneficios en un solo año (como es el caso de Penguin Random House) es, nos parece a nosotras, de un descaro impresionante. Sobre todo cuando en el «objeto» de las ayudas han dicho que son sensibles a la crisis y al interés de la sociedad en su conjunto. ¡Palabrería!

La Patrulla de Salvación (de paisano)

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SEX and READING

Goodreads, como algunos de ustedes ya saben, es la más grande comunidad virtual de aficionados a la lectura que existe. Cuando en 2013 Jeff Bezos (CEO de Amazon) se gastó 780 millones de € en comprarla, la web tenía 16 millones de usuarios registrados. En esta red social los lectores vuelcan su opinión sobre los libros que leen y publican sus personalísimas, y por ello sinceras, reseñas. Los datos con que cuenta Goodreads, posiblemente, son los más valiosos –cualitativa y cuantitativamente- que hay en el mercado mundial del libro.

Los medios de comunicación, totalmente vendidos a los intereses económicos de las editoriales, ya no reflejan (ni en un 1%) los hábitos de consumo y las tendencias reales de los lectores. Por eso debemos recurrir a otras fuentes más fiables.

En Patrulla de Salvación estamos interesadas por el sexo. Aclaración: por el sexo de los lectores, quería decir. Por lo otro también, pero ese es un asunto mucho menos superficial y por ello más aburrido de contar, que no de practicar.

¿Quién lee y qué lee? ¿Las mujeres sólo leen libros escritos y diseñados para mujeres? ¿Sólo ellas saben lo que el lector quiere? ¿Pasan ellos de lo que escriben ellas?

En esta infografía que fue publicada en el Goodreads blog el pasado 19 de noviembre, hace nueva días, encontrarán respuestas. Se han estudiado las opiniones de los 40.000 lectores (mitad hombres, mitad mujeres) más activos en la web citada.

Algunas respuestas:

1.- De entre los libros publicados en 2014, las mujeres leyeron el doble de ejemplares que los hombres.

2.- A los hombres les gustan más que a las mujeres los libros de más de 500 páginas.

3.- El 80% de los lectores de escritoras son mujeres; el 50% de los lectores de los escritores (sexo masculino) son mujeres.

4.- A los hombres –con base en el número de estrellas (sobre un máximo de 5) que les adjudican- les gustan un poco más los libros de las mujeres que los de los hombres: 3,9 vs. 3,8. «Surprise!»

Disfruten:

OTRO ASUNTO

Pinchen aquí para ver la lista que The Hollywood reporter ha elaborado con los 25 escritores más influyentes, con más poder ($$$$$$) en el mercado del cine.

Aquí van los 10 primeros:

1) J.K. Rowling
2) Stephen King
3) George R.R. Martin
4) E.L. James
5) John Green
6) Nicholas Sparks
7) Gillian Flynn
8) James Patterson
9) Michael Lewis
10) Laura Hillenbrand

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¡QUEREMOS NOVELAS DE AMOR! Con final feliz, a ser posible

Les voy a pedir, estimados lectores, que, a pesar de la falta de costumbre, reflexionen conmigo durante diez minutos. Les ruego que desconecten facebook, twitter, whatsapp (y todos esos jueguecitos propios de personas inmaduras necesitadas de confirmación y elogio continuo) y sigan concentrados mis razonamientos.

Imaginen que la sargento Margaret no fuera una persona de carne y hueso sino la obra de una calculadora mujer que tiene segundas intenciones. Imaginen que esa señora no quisiera realmente salvar el libro, que literalmente se pasara la Literatura por el arco del triunfo, y que lo que pretendiese como objetivo último es llamar la atención de editores y agentes para conseguir publicar su libro de tal manera que tuviera una amplia difusión. Inciso: no se engañen. No crean que la maquinadora hembra sería una desengañada escritora vocacional cuyo manuscrito habría sido repetidamente rechazado por las más importantes editoriales y agentes y quiere publicarlo como sea, no. Puestos a elucubrar con un poco de verosimilitud, nuestra oscura manipuladora, la que metería la mano por debajo de la falda de la sargento para accionarla, lo que desearía obtener es dinero, mucho dinero. Como Garganta profunda dijo a Woodward y a Bernstein en el Watergate: “seguid la pista del dinero”. ¿Iba alguien –sigan recapacitando- a dejarse la piel durante ya tres años y medio con este maldito blog para pasar de vender 200 ejemplares en Lengua de Trapo a facturar 1.500 libros en Mondadori? “¡¡C`mon!!” Revisen su nivel de romanticismo en sangre, por favor. La mujer que estaría detrás de este montaje –siguiendo con nuestro hipotético contubernio- además sería,  cual alquimista de la literatura, conocedora de la fórmula mágica de los best sellers, conocería a la perfección los ingredientes que hay que meter en la olla para fabricar el libro que podría convertirla en millonaria. ¿Y por qué no autopublicó ya su libro –preguntarán ustedes- sin necesitar organizar esta estupidez de Patrulla de Salvación, blog cuyos contenidos solo apela a los más bajos instintos de sus lectores? Muy sencillo. Porque tal y como está el mundo editorial, si el mejor de los libros no es dado a leer a los ojos del editor idóneo y no es promocionado con la campaña de marketing correcta, lo más normal es que termine pasando sin pena ni gloria, enterrado bajo una montaña de libros cutres y tristes.

En el caso de que todo lo anterior fuera cierto y de que la que mueve los hilos de la sargento supiera cómo se fabrica un best seller con garantía 100% de éxito – y aquí viene la pregunta del millón-: ¿qué género, qué tipo de libro hubiera escrito para hacerse millonaria?

Respuesta: una novela de amor. Novela de amor con todo lo que el amor romántico incluye: celos, desamor, traición, felicidad, sexo, …

Y como a nuestra manipuladora le importaría un carajo la Literatura y lo que pretendería es forrarse, la escribiría sin complejos, como puro producto de consumo, pensando siempre en colmar los deseos y apetencias del lector.

Y les voy a demostrar por qué el amor continua siendo lo más comercial:

Cuando se concedió el último premio Planeta a Zepeda Patterson, Josep Massot dijo en La Vanguardia: “La editorial Planeta intuye que son tiempos de novela negra de denuncia.” En EL PAÍS, Carles Geli comenzó así su crónica: “Con los años, el análisis de los premios Planeta dará para una buena radiografía sociocultural y de las tendencias de la industria del libro. Para muestra, ayer mismo: con el género de moda como sustrato —una novela negra bien cargada de tramas de corrupción política— y con un autor que funcione en el mercado global de la lengua castellana que muestra hoy sus mejores cifras de facturación en América Latina, la 63ª convocatoria del galardón en Barcelona, con sus 601.000 euros, recayó en el periodista y escritor mexicano Jorge Zepeda Patterson.”. Otro periodista, que ahora no localizo, llegó a afirmar que los tiempos de la novela romántica –se refería a 50 sombras e imitaciones- como generadora de best sellers habían terminado, que las lectoras modernas, con los pies en el suelo, querían realidad, que ya no se dejaban engañar por fantasías amorosas irrealizables.

Pues miren cómo son las cosas: Desde hace tres semanas, en todas las listas de los libros más vendidos de España “Mi color favorito es verte” de Pilar Eyre, que había quedado finalista del premio, aventaja con comodidad en ejemplares despachados a Milena o el fémur más bello del mundo, la novela ganadora. ¿Cuántos años han pasado desde la última vez que vimos a la novela finalista del Planeta vender mucho más que la ganadora?

La explicación es clara. Por mucho que los inteligentísimos y muy observadores periodistas culturales digan que ha cambiado la tendencia, en Planeta lo sabían. Sabían que el libro de Pilar Eyre (amor en vena) sería un bombazo –dentro de lo que cabe en esta época de piratas – y por ello pusieron a Zepeda y su novela por delante para lavar un poco la cara al premio, que falta le hacía. Otros dicen que entregando el premio a Zepeda, Planeta hacía la pelota a la reciente reina Leticia. Lean (aquí) “Letizia, la Reina en el Sur”, artículo que Zepeda Patterson publicó poco antes de ser premio Planeta. Esta explicación podría ser verdad, pero nunca lo sabremos. Y de todos modos no es excluyente. Zapata podía haber llegado a ganador por los dos motivos a un tiempo.

La trilogía Milenium (aquello de Los hombres que no amaban a las mujeres de Stieg Larsson) (2005-2007) ha vendido a la fecha 73 millones de ejemplares en todo el mundo. La Trilogía 50 sombras de Grey (E.L.James) (2011- 2012) lleva vendidos más de 100 millones de copias y sigue despachando libros a una velocidad veinte veces mayor que la otra trilogía, la del sueco.

La novela de Zepeda Patterson, la ganadora del Planeta, se puede englobar en el género que inauguró Stieg Larsson. Y la de Pilar Eyre, que quedó finalista, tiene mucho que ver con las 50 sombras. ¿Qué creen ustedes? ¿Con qué tipo de lector es más rentable relacionarse? Está claro: del bolsillo de la maruja lectora sigue saliendo el dinero que infla la fila de ingresos de la cuenta Profit & Loss de las editoriales. En España leen las mujeres. Y lo que consumen son, mayoritariamente, novelas de amor. En cualquiera de sus formas: novela romántica clásica, “chick-lit”, etc…

¿Por qué creen que el magnate de los medios de comunicación Rupert Murdoch pagó recientemente (mayo 2014) 455 millones de dólares por Harlequin Enterprises, la editorial de novela romántica más grande del mundo? Pueden leer, para más información, esta entrevista con Brian Murray, presidente de Harper Collins, grupo editorial del que es dueño Rupert Murdoch, anunciando su llegada a España para este próximo otoño. Y lo van a hacer potenciando, precisamente, la novela romántica, lo que editan bajo el sello Harlequin. Y Rupert Murdoch no es tonto; si viene a nuestro país a vender novelas de amor, es porque sabe que se va a forrar.

Dentro de un rato, una de las subnormales que siguen este blog incluirá en él un comentario diciendo algo así como: “Está equivocada, mi sargento, yo sólo leo libros profundos de esos de mucho pensar como los de Bolaño, Gaddis y Foster Wallace. No todas las mujeres lectoras somos como usted dice, sargento.” Ahórrate el esfuerzo, guapa. Estoy hablando de los grandes números. Tú y cuatro petardas más sois insignificantes para las multinacionales.

PD: Tranquilícense, todo era un suponer. La sargento Margaret existe. Y junto al resto de la Patrulla de Salvación tiene como único objetivo salvar la buena literatura de las garras de esos desaprensivos farsantes e impostores que son los editores. Mientras el hígado le aguante y la cirrosis la respete, la sargento Margaret seguirá luchando para salvar el libro.

¡¡NO PASARÁN!!

¡¡EL LIBRO Y LA BUENA LITERATURA VENCERÁN!!

¡¡ABAJO LOS IMPOSTORES!!

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BUEN SALVAJE

BUEN SALVAJE es una revista en papel sobre literatura que nació en Perú en 2012. Ahora, dirigida por David Villanueva (fundador y artífice de Demipage), lanza su nº 1 en España. Pinchando (aquí) se puede leer un PDF de este primer número íntegro (nov.- dic. ) Las patrulleras somos fans de Demipage y confiamos en que la revista -que sale gratis y se puede obtener en librerías- será un éxito. ¡Ánimo! Leímos atentamente sus variados contenidos y hemos encontrado alguna mariconada que otra, pero por hoy haremos la vista gorda. Pero, David, ya sabes que en el próximo número entraremos a degüello ¿eh? Destacar entre lo positivo -hoy no haremos sangre, ya lo he dicho- una buena entrevista que Ignacio Echevarría hace a Constantino Bértolo.

Así presenta el director la revista:

Quiero ser más que vosotros, cabrones, más que todos, estar por encima de todos. Soy pequeña, pobre y fea, pero también tengo alma, y mi alma lanzará tales gritos que todos tendrán que volverse y oírme.

¿Mujeres y hombres creadores contemporáneos? Despreciarlos, hasta odiarlos y matarlos.

Pero, en el fondo… Amarlos.

No voy a destruir solamente. ¿Ser la primera en hablar de hombres y mujeres, extranjeros o de aquí? ¿Olvidados o recientes? ¿Esos que un día todos citarán y que ahora nadie conoce ni siquiera de nombre? ¿Hablar de ellos con respeto, con amor, con entusiasmo? ¿Difundir, qué más da si soy la primera o la tercera, ideas recientes, direcciones del pensamiento mal conocidas o en formación, escuelas por las que nadie se preocupa ni piensa en ellas?

Inútil intentar salir adelante a base de polémicas y de extravagancias. El habla hispana ha dado una cosecha riquísima de ingenios y ya no puede producir seres superiores. Somos un campo que, al haber sido demasiado explotado se empobrece y ya no puede dar nada bueno. Digamos que el campo ha descansado un par de años, un par de siglos tal vez y podría preparar sorpresas.

No soy una revista de buena fe, soy una revista de pasión, y por consiguiente, de injusticia. Una revista desigual, parcial, sin escrúpulos, violenta, contradictoria, insolente, como todas las revistas de los que aman y odian, y no se avergüenzan de sus amores ni de sus odios.

La creencia en la cultura, en el espíritu, el odio a los profesores y a los sistemas, las esperanzas derrumbadas y las ilusiones sumergidas en la oscuridad traidora de las tinieblas.

Que sea la historia de un alma. Que sea la historia de una revista de padre y madre ateos, que no tenga nunca eso que llaman crisis, ni del alma ni de ninguna víscera.

Si los géneros literarios están en decadencia, esperamos la aparición de algo nuevo, que sea capaz de contener la complicada formación anímica y creadora del ser humano. David Villanueva.

Te la juegas, David. Lo tuyo es directamente un aviso de que entras en combate, con un tirachinas, pero con dos cojones. Espero que luego no te rajes, la guerra no es para pusilánimes. Nos vemos en las trincheras. Espero que en el mismo lado de la linea de fuego.

Welcome to the jungle

 

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MIÉNTEME, PINOCHO, MIÉNTEME

Estimado señor Rodríguez Rivero, don Manuel:

Aprovecho que la sargento Margaret tiene sesión de «coaching» fuera del cuartel para escribirle este carta, soy Daphne. Le ruego que no cuente a nadie que le he hecho llegar esta misiva; si la sargento se entera, me expulsa de la Patrulla.

En la confianza de que usted se encuentra bien, y si me lo permite, iré directa al grano, la sargento puede volver en cualquier momento. Estoy muy preocupada porque ya solo queda un sábado dentro de noviembre y usted aún no ha publicado en Babelia su tradicional artículo prenavideño  sobre el Libro Guinness de los Records. Con las tablas que usted tiene supongo que no le sentó mal lo que la sargento escribió hace un año (aquí) sobre el asunto. Perdónela, en caso contrario, ya sabe la mala baba que se gasta.

He de reconocer que soy incapaz de hacerme a la idea de que comienza la campaña de navidad -mejor época del año para la venta de libros- si no leo lo suyo sobre el Guinness. Me pasa como a muchos taurinos, que sin el artículo en la última de EL PAÍS de Manuel Vicent -aunque sea en contra- no son conscientes de que la Feria de San Isidro ha llegado. Sin sus habituales chascarrillos [2010 (aquí); 2011 (aquí); 2012 (aquí); 2013 (aquí)]  sobre la actualización anual de Libro de los Records que siempre por estas fechas y amablemente le hace llegar Planeta, su editorial amiga, yo no me siento en temporada. Su artículo es como el anuncio de El Corte Inglés para la estación que precede al verano: «Ya es primavera en el Corte Inglés».

Gracias a lo del Guiness me hice adicta a su colaboración semanal en Babelia, a su «Sillón de orejas«. La sargento critica su trabajo periodístico, pero yo, aunque en secreto, debo reconocer que sus escritos me hacen bien, son como un bálsamo. La sargento dice que es una vergüenza que usted no aproveche la única columna de la prensa escrita dedicada al tema editorial para denunciar la impostura en el mundillo de los libros. La sargento opina que es un descaro por su parte que bajo críticas facilonas a los políticos hoy en el poder esconda usted su connivencia con los tramposos que mandan en el mundo editorial. Yo creo que la sal y la pimienta son necesarias, pero de vez en cuando un dulce también apetece. ¿No le parece? Leerle todos los sábados me lleva a creer por unos minutos que el panorama editorial en España no está tan mal; me ayuda a sobrellevar la miseria editorial en la que nadamos. Tengo una amiga que con poco más de 500 € de salario tiene que pagar el alquiler y alimentar a dos hijos. La pobre vive agobiada y le cuesta horrores llegar a fin de mes. Pues dentro de esa precariedad, mi amiga, todas las semanas, encuentra dos euros para comprar el HOLA. El HOLA, sí. Según ella, los cotilleos sobre la realeza y los actores  de Hollywood; los reportajes sobre sus grandes y lujosas mansiones y las fotos de países exóticos y maravillosos le permiten evadirse de su puñetera y puteada realidad, le ayudan a relajarse durante treinta minutos y a imaginarse viviendo, por ejemplo, en la mansión que George Clooney tiene junto al lago Como, en Italia. Pues eso me pasa a mí con sus artículos, don Manuel. Siga así, no me quite mi buen rato de los sábados.

Le ruego por todo ello que el próximo sábado vuelva usted a hacer chistes ingeniosos -aunque sean los mismos que todos los años- sobre el Libro de los records. Su trabajo es encomiable, es mejor que el Valium y que el Lexatin. Y, por supuesto, más sano.

Sin otro partículas se despide atentamente

Daphne Salvación

 
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PLANETA VA A VENDER UN E-BOOK AL PRECIO DE ¡¡27,99€!! TE CAGAS

Ayer, día 18 de noviembre, llegó a las mesas de novedades de las principales librerías españolas la traducción al castellano de los tres volúmenes del historiador Rick Atkinson (4 veces Premio Pulitzer) sobre los últimos años de la 2ª Guerra Mundial, lo que se ha llamado The Liberation Trilogy. Cada uno de los libros, editados en papel y con tapa dura, se vende a 25,90€. También hay una versión electrónica de cada libro para que usted se descargue en su “e-reader”. El precio de cada e-book (e-pub 2) es de 12,99€. En esta edición de los tres volúmenes por separados tienen los mismos precios ( 25,90€ y 12,99€) El día de la batalla. La guerra de Italia 1943-1944, que incluye 1.256 páginas, y Un ejército al amanecer. La guerra en el norte de África, 1942-1943, que cuenta sólo con 568 páginas. En total, las tres obras, suman más de 2.500 páginas.

Hasta aquí todo bien. O todo mal, pero como de costumbre. “Business as usual”, que dijo Winston Churchill el 9 de noviembre de 1914, a los pocos meses del comienzo de la 1ª Guerra Mundial.

Lo sorprendente es que dentro de un mes, el día 15 de diciembre, los clientes se podrán descargar, de forma conjunta, en sus e-readers las tres obras editadas por Planeta, lo que siguiendo a los anglosajones se llama la “Trilogía de la Liberación (pack)”. En este caso la editorial no publicará en papel esta recopilación, solo en libro electrónico.

¿Saben cuál será el precio de este e-book recopilatorio? Agárrense: 27,99€. (Aquí) lo pueden ver.

Si lo miran bien, los que leen en electrónico se ahorrarán 10,98€ comprando todos de una vez.

A mí este asunto me genera algunas dudas. Se las cuento a ustedes, que mi psicoterapeuta me cobra una pasta por sesión:

1ª.- Si en la edición por separado, la que se hizo ayer, los libros electrónicos tienen todos el mismo precio (12,99€), independientemente de que uno tenga más de 1.200 páginas y otro menos de 600, ¿Por qué el e-book de la trilogía se vende a 27,99€?

2ª.- ¿Por qué la Trilogía sale a la venta un mes después de la edición separada? De esta pregunta tengo la respuesta, pero ya les dije que me he tumbado en el diván y vomito mis neuras, que no nueras.

3ª.- Si algún incauto que no lea Patrulla de Salvación comprase mañana las versiones electrónicas de los tres libros -gastándose 38,97€-, y el 15 de diciembre próximo se enterara de que por sólo 27,99€ hubiera podido descargarse las tres juntas, ¿le devolverá Planeta el dinero gastado de más?

4ª.- ¿Qué pretende Planeta poniendo un precio tan alto a los e-books? La respuesta de esta también me la sé.

En EEUU, estos libros (en inglés) de Atkinson, editados en tapa dura, se venden a 40 US$. En Amazon (aquí) el e-book de cada uno de los tres volúmenes se puede adquirir a 13,93US$. En Barnes & Noble –para su lector Nook- la trilogía (toda entera) en e-book se puede adquirir (aquí) por 26,99€.

¿Estamos haciendo en España lo mismo que en los USA? Sí. Ya he llamado a Jeff para contárselo. Que se preparen las grandes editoriales españolas; ya vendrá -cuando tenga un rato, que ahora está muy liado- mi amigo Jeff Bezos (Amazon) con las rebajas. No se preocupen, que a todo cerdo le llega su san martín.

Luego no quiero llantos, ¿eh?

El día de la batalla (18/11/14)

Los cañones del atardecer (18/11/14)

Un ejército al amanecer (18/11/14)

Trilogía de la Liberación (pack) (15/12/14)

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LA GENERACIÓN DE LOS FRANCOTIRADORES ¡¡TACHÁN!!

En el Diccionario Akal de términos literarios, en la entrada “Generación” (pág. 165), se dice que el crítico literario alemán Julius Petersen, ya en 1930, determinó los ocho requisitos que deben darse para poder hablar de “generación literaria”:

1.- Coincidencia en el nacimiento. 2.- Formación intelectual semejante. 3.- Relaciones personales entre ellos. 4.- Participación en actos colectivos. 5.- Que exista un acontecimiento generacional que los aglutine. 6.- Que exista un guía. 7.- Lenguaje generacional. 8.- Rechazo a la generación anterior por su anquilosamiento.

De estos requisitos, que podrían ser válidos a nuestro modo de entender, hay que hacer siempre una utilización restrictiva, lo contrario de lo que hacen los medios de comunicación, que les basta con ver a tres escritores juntos por la calle y nos imponen una generación literaria en un santiamén. Con un uso amplio –con el todo vale de moda- ocurren cosas como esta y como esta.

El profesor de la Universidad de Granada José Antonio Fortes, en su libro Intelectuales de consumo (Almuzara, 2010), habla de una las generaciones literaria más famosas, la del 27, en estos términos: “la noción de sociedad anónima o generación nos viene cargada de pequeñitas nociones ideológicas: nacimiento o biologicismo, ambiente o espíritu de época, sujeto elegido o idiosincrasia, amistad o amiguismo, clientelismo, red de relaciones con los amigos políticos o amigos financieros, etc” La del 27 es la generación también llamada “de la amistad”, es decir, de la cooptación. “Fantasmagoría generacional” dice Fortes, “que encubre una extensa y tupida red clientelar, un vínculo intenso de familiarismos y amiguismos, para el tráfico y reparto de influencias y regalías al amparo del Estado, entre miembros del mismo círculo cerrado de clase, en el que viven y trabajan las élites dirigentes de la intelectualidad republicana”. Y, como dice Elena Cabrera (aquí), esto vale para la generación de1927 y para la de 2027.

Según Fortes, su libro –Intelectuales de consumo– es un ensayo «contra la cultura oficial postmoderna y las hegemonías literarias». Y añade: “La escasez de escritos realmente polémicos sobre lo que desde principios del siglo veinte se viene denominando como «guerra literaria» puede ser una prueba más del férreo dominio y poderío de una hegemonía intelectual posmoderna nacida en España desde las transformaciones de la transición. El libro nace debido a la radical ausencia de debate que sobre este tema hay, y, de esta manera, dar luz, mediante una crónica voraz y desnuda, a las prácticas totalitarias de una facción postmoderna hegemónica a la que denomina intelectuales de consumo, y de la que pocos escritores hasta la fecha se han atrevido a poner en cuestión». «El control sobre las prebendas, los cargos políticos, los premios, los circuito de actos y conmemoraciones culturales se plantean como un juego entre el poder político y los agentes del mercado para crear un producto de consumo intelectual, siendo el organismo intermediario de esta compraventa el propio Estado, dominio político y de gobierno donde encuentran su unidad histórica las clases dominantes»

Esto lo decía Fortes en 2010. Entonces, el pobre, estaba más solo que la una. En 2011, Patrulla de Salvación abrió este blog del mismo nombre donde usted está leyendo para que ese debate que Fortes y otros hombres de bien echaban de menos tuviera lugar. De nada.

 

Otra generación literaria

Fortes denuncia a la pandillita de escritores que, bajo el poder del PSOE (en el gobierno desde 1982 hasta 1996, cuando el presidente del gobierno fue Felipe González), tomó posesión de la cultura literaria en España. Ya saben: premios, condecoraciones, subvenciones, cargos políticos, sillones en la academia, becas en el extranjero, etc…

NOTA: El día 2 de diciembre se presenta en Madrid “El cura y los mandarines” (Akal, 2014) de Gregorio Morán. Estoy deseando que se publique. En él podrán leer por extenso (800 págs.) todos estos tejemanejes dirigidos por el poder.

Pensaba una que los farsantes habían escarmentado, que ya no volverían a las andadas. Tonta que es una.

Amárrense los machos porque resulta que retornan los engañabobos. EL PAÍS, el entonces llamado “intelectual colectivo” (pinchen para leer el inolvidable artículo de Aranguren de junio de 1981), y hoy reconocido como la mentira más grande y más larga que se contó a varias generaciones de españoles, intenta volver a engañarnos. Además lo hace con los mismo argumentos de hace 30 años. Que si el antifranquismo, que si la libertad recién estrenada, que si un país salido de una dictadura, que si…

La repetida mentira se titula La exitosa cosecha literaria de los ochenta inunda las librerías y aparece en el ejemplar de hoy.

El que firma en EL PAÍS el nuevo intento de engaño es Winston Manrique Sabogal, Coordinador de Libros, sección Cultura de EL PAÍS. La única disculpa de este chico es que llegó a España en 1998. Hasta entonces trabajó en Colombia, de donde es originario. Su último empleo en Bogotá lo tuvo con El Espectador, un periódico. Citamos estos datos para que ustedes entiendan –y disculpen al chico- que no tiene ni idea de lo que ocurrió en el mundo literario de este país entre finales de los 70 y finales de los 80.

Pero Winston Manrique Sabogal es un buen empleado y, sobre todo, un aplicado estudiante de los clásicos de EL PAÍS. Por eso se ha empapado del contenido y de las frases hechas (y repetidas hasta la saciedad en las últimas décadas) que aparecen en los artículos de Haro Tecglen, Juan Cruz, Javier Pradera, Angel S. Herguindey y otros. Por eso en su artículo se pueden leer cosas como:

El idilio de los lectores con los escritores españoles de los años ochenta no solo continúa sino que se aviva.

(…)

Es “una generación de francotiradores”, como la bautiza Juan José Millás, llamados Mendoza, Muñoz Molina, Marías, Díez, Puértolas, Grandes, Cercas, Merino, Landero, Llamazares, Chirbes, Trapiello, Riera, Pombo, Pérez-Reverte, Rivas, Montero, Vila-Matas…

(…)

Es el hallazgo de los narradores sobre sí mismos sin coacciones externas ni ideológicas.

(…)

Nos empezaron a leer primero los españoles, luego nos publicaron en otros países por solidaridad, al vernos como un país salido de una dictadura, y luego por méritos propios.

(…)

Es el arte de contar. La gracia de hacer leer.

(…)

Otra más

El alegato final es de vergüenza ajena. En boca de Luis Landero, Eduardo Mendoza y José María Merino, se ponen una frases (ojalá sea un error de trascripción) que serían más propias de la más burda de las campañas de publicidad. Lo más triste es que están elogiándose a ellos mismos. Acojonante. Por su interés reproducimos íntegramente los últimos tres párrafos del artículo:

Eso es lo que más aprecia Luis Landero de su generación: “La fidelidad con la buena literatura, la fidelidad de esos autores con el oficio y la literatura misma. Miro a personas como Marías, Muñoz Molina o Puértolas y veo que han tenido una trayectoria coherente y honesta en el sentido de que han sido fieles a su vocación y su mundo”. Buscaron, según Merino, un lenguaje más coherente y abrir el campo a la imaginación, a lo fantástico, también, y al cuento.

Casi cuatro décadas después, dice Landero, “se ve que es una generación sólida que empieza a mostrar su perfil histórico”. Tras el feliz descubrimiento y largo romance con los autores del boom, recuerda Landero, los lectores españoles empiezan un idilio, que se prolonga hasta hoy.

“Es el final del trayecto, no el principio”, explica Eduardo Mendoza, inaugurador de estos mundos que no hacen más que ensanchar fronteras con obras recientes

Se me revuelven las tripas.

Coda: me hace mucha gracia eso de “Generación de francotiradores” que se inventa Millas para nombrar a su grupo de amiguetes. Me parto de risa. “Franco – tiradores”. ¿Te traciona el subconsciente, Juanjo? Si, además, en la segunda palabra cambiamos la  «i» de lugar quedaría «traidores» ¿»Franco -Traidores»? ¿Te traciona el subconsciente  por partida doble, Juanjo? A ellos, que dejaron que el dictador muriese de viejo en su cama y que permitieron -sin ni siquiera chistar- que la Transición se conviertiera en una forma de que todo cambiara para que todo siguiera igual (Lampedusiana), hay que ver cómo se les llena la boca con eso de “antifranquismo” y “lucha por la democracia”. Ya está bien de mentir, chicos.

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¿LA NUEVA NOVELA SUDAMERICANA?

A mí la Wikipedia, en un principio, no me gustaba. Me parecía poco fiable. Como dice Daphne: «es algo así como de aluvión, ¿no?» Pero si soy honesta, debo reconocer que cada día la uso más. Cuando voy con prisa -siempre- lo más fácil, lo más cómodo -y, además, lo primero que te sale en el buscador de Google-, es la wiki. Hay algunas páginas de esta enciclopedia en las que termino cayendo sí o sí. Una de ellas es esta (aquí) de «Novela». No estoy de acuerdo con algunas cosas, pero lo peor, lo que me produce urticaria cada vez que lo leo, es esto. Es difícil leer tantas tonterías juntas en sólo 200 palabras (¿»trompada deicida»?):

La nueva novela sudamericana[editar]

La generación de los hijos y nietos del boom latinoamericano ha sido crítica de la estética de esa movida literaria que terminó en la trompada deicida de Vargas Llosa contra el creador de Macondo. La invención del boom generó una imagen falsa de Sudamérica, adecuada a la Europa antiamericana de los sesenta: los latinoamericanos (falso: sudamericanos) son los buenos salvajes con las venas abiertas por los norteamericanos. Es una Sudamérica de color local, donde la fórmula son personajes con grandes sombreros, cacatúas por todos lados, culebrones familiares, dictaduras, la gente todo el día bailando salsa; una visión simple y falsa de los americanos del sur. Hubo otro boom, el de pensadores sudamericanos silenciados, ninguneados por la intelligentsia europea: Roberto Bolaño, Juan José Saer, César Aira. Incluimos también a otro sudamericano de alma, aunque nacido en la periferia de España, en Barcelona, Enrique Vila-Matas. Agregamos uno más reciente, Raúl Silanes, cofundador del movimiento literario y filosófico Sudamérica replegante. Todos estos autores agradecen otro pasado, no el seudobarroquismo mágico, sino el que ellos llaman del refilón, como Antonio Di Benedetto, el Julio Cortázar cuentista o el injustamente ponderado como el Robin de la literatura borgiana, Adolfo Bioy Casares. Todos estos autores ajustan sus verdaderas renovaciones formales a los nuevos contenidos que drenan o trasvasan de la realidad.

Sé que ha habido discusión. ¿Puede alguien con autoridad en la wiki tomar cartas en el asunto y reescribir este sector de la entrada «Novela» y, de paso, repasar el resto?

¿Es mucho pedir?

Miren, soy una anciana a la que quedan pocos años de vida y me gustaría que los lugares que frecuento, cuando yo no esté, se mantengan lo más limpios posible. Dios se lo pagará.

OTRO ASUNTO IMPORTANTE

Amazón y Hachette, según nos cuenta el The New York Times (aquí) han llegado a un acuerdo. Las dos empresas sacaron ayer un comunicado conjunto para contarlo. Pero parece ser que en dicho documento cuentan poco, pues los términos económicos del acuerdo no se han hecho públicos.

Ya hablamos de este conflicto (aquí) y (aquí).

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“LA GUERRA DE LAS PALABRAS”

Más sobre la guerra de Amazon contra las grandes editoriales norteamericanas.

Keith Gessen (Moscú, 1975) publicó su primera novela en 2008. Se tituló All the Sad Young Literary Men y en España la editó Alfaguara (aquí). Después de la agradable sorpresa que fue su lectura me enteré de que el chico, aunque norteamericano, había nacido en Moscú y sabía un montón sobre la literatura de aquel país. Desde entonces procuro leer todo lo que escribe, rara vez me ha defraudado. En estos años, además de novelas, ha publicado libros de ensayo y artículos (en el The New Yorker, en The Atlantic Monthly y en el New York Review of Books). Lo último ha sido The War of the Words, un extenso reportaje sobre el mundo del libro en la revista Vanity Fair, en su número de diciembre de 2014, que como saben los seguidores de esta publicación sale a la calle en noviembre, siempre un mes antes. Si pinchan en el enlace, sobre el título, pueden acceder al texto completo (en inglés). Gratis.

Gessen utiliza como excusa la disputa Amazon vs. Hachette para relatar cómo está el campo de batalla editorial y actualizar cómo va eso del papel contra lo digital. Según Gessen, esta guerra no es solo por el precio, sino que en ella se está dirimiendo el futuro de la edición y posiblemente el de la cultura.

 

Para su trabajo, Gessen ha entrevistado a los que considera personajes clave en este asunto. Comienza hablando con Otis Chandler, fundador de Goodreads, portal de reseñas literarias amateur, que en un solo año, 2007, consiguió más de 650.000 usuarios y al final de 5 años ya contaba con 20 millones. Amazon, consciente de que en la era digital, con las grandes cadenas de librerías en retirada, la visibilidad de los libros era clave, compró Goodreads por una pasta. Pasta cuyo montante, a la fecha, aún no se conoce con exactitud, pero Bloomberg estimó en 780 millones de euros.

También entró en contacto el periodista con Steve Berman, un abogado de Seattle que además de a los pleitos es aficionado a los e-books. Este señor, un día, marujeando en internet para compar un libro digital, se dio cuenta de que todos ellos, aunque fueran de diferentes editoriales, habían subido de precio, y ¡oh casualidad! lo había hecho hasta alcanzar todos de golpe el mismo precio, 13,99$. “Esto es algo que no ocurre en la vida real” manifiesta. El abogado lector se mosqueó y metió un pleito contra las grandes editoriales amparándose en la ley anti-trust de los EEUU. El departamento de Justicia de los USA (aquí) tomó cartas en el asunto dando la razón a los demandantes (el fiscal se había personado) y las grandes editoriales –además de Apple, que también estaba en el ajo- se vieron obligadas a dar marcha atrás en su ofensiva anti Amazon.

Gessen también relata el contrataque de los autores que se auto publican en Amazon. Cuando los 900 autores en papel se unieron para defender a Hachette –esto se lo relataba yo en mi post de hace unos días (aquí)- los escritores auto publicados, para defender a Amazon, divulgaron una carta contra Hacchette en Change.org (aquí) en la que decían cosas como estas: “Hace tiempo, el sector editorial de Nueva York controlaba el mercado del libro (se refiere a lo que ocurría en los años 70 y 80). Ellos decidían a qué autores les era permitido publicar. Cobraban precios altos al lector al tiempo que impedían el desarrollo de formatos más baratos y pagaban a los escritores tan poco como les era posible…” El texto de los auto publicados termina acusando a los herederos de aquel grupo de editores de NY, a los grandes conglomerados editoriales, de estar en contra de los avances tecnológicos con el único objetivo de defender su status quo.

Como Andrew Wylie no podía faltar, el autor del reportaje también lo entrevista. No obstante Gessen deja claro que “The Jackal” es su agente y también lo es, en los negocios editoriales, de la revista, Vanity Fair. Wylie dice que Amazon quiere ahora un precio plano de 9,99$, pero que luego bajará a 6,99, luego a 3,99 y acabará en 1,99$. “En lugar de ganar 4$ de cada libro de tapa dura, terminarán ganando 10 centavos por copia de cada una de las ediciones, sean del tipo que sean”. “Nadie, salvo los herederos de una fortuna de 50 millones de dólares, se podrá permitir escribir un trabajo serio sobre historia, poesía, biografía, una novela… cualquier tipo del libro”. Y muerde aun más Wylie: “¿Y si todos los editores retirasen de forma conjunta todos sus libros de ese aparato jodidamente idiota (“that fucking idiot device”)? ¿En ese caso, qué leerías en tu estúpido Kindle?” Grrrrr.

Termina Wyle: “Es la primera vez, desde que entré en este negocio, en que los intereses de los editores en papel y los de sus autores están alineados. Y el motivo es que, como ocurre con ISIS (el Estado Islámico, grupo terrorista), Amazon está tan determinada a causar el caos en la cultura que ha sido necesario establecer alianzas que antes hubieran sido improbables”. Es la segunda vez, que yo sepa, que Wylie compara Amazon con ISIS. La primera fue en el pasado Festival internacional de Autores de Toronto, donde dijo que “Amazon es el ISIS de los canales de distribución”.

Para no ser acusado de tomar partido por uno de los bandos, Gessen también visita un almacén de Amazon, el que tiene en San Bernardino (California, USA). Y luego se desplaza hasta Silicon Valley para enterarse in situ de lo que es Amazon Lab126, una subsidiaria de Amazon que se ocupa de desarrollar todos los productos Kindle. Un laboratorio de lectura digital básicamente. Interesante lo que cuenta de estas visitas.

Britons want you.

Al final de su trabajo, Gessen se entrevista con Trip Adler, el presidente (“C.E.O.”) y cofundador de Scribd, una plataforma digital que ha lanzado una oferta a precio fijo mensual. El cliente paga 10 dólares al mes y puede leer todos los e-books que le dé la gana. Cada vez que un cliente lee un libro, la editorial es remunerada como si el lector hubiera adquirido ese e-book en su página web. Gessen pregunta que con ese sistema dónde está el negocio. La respuesta de Adler es que la mayoría de los suscriptores no usan lo que compran o lo usan poco: “Si una persona va al gimnasio todos los días no se trata de un cliente rentable. Pero la mayoría de los clientes no van todos los días.” Según Adler, el futuro de la lectura de libros está en el modelo de suscripción que él vende. Me imagino –aunque esta es solo una presunción mía- que lo que luego Scribd paga a las editoriales tiene un descuento alto sobre el precio (P.V.P.) de los e-books. A la fecha, HarperCollins y Simon & Schuster ya han firmado acuerdo con Scribd.

Gessen, como buen periodista, no da la razón a unos o a otros. En el lado de los editores –para terminar- cita una reflexión: “¿Cuánto tiempo más podemos continuar diciendo “sí” a las peticiones de Amazon y seguir teniendo un negocio?” También señala que aún no conocemos cómo va a actuar el gigante creado como fruto de la fusión de Random House y Penguin en esta batalla contra Amazon. Lean el artículo en inglés, tiene muchísimas más cosas interesantes que estas que yo he entresacado.

 TANK

La sargento Margaret at war

PD: Hace unos años (feb. 2010 AQUÍ) , cuenta Gessen en Vanity Fair, el grupo editorial MacMillan intentó echar un pulso a Amazon. Entonces el resto de presidentes de grandes editoriales intercambiaron emails ofreciéndose (conjurándose) para defender a la “valiente” McMillan:

Uno de los C.E.O. dirigiendose a otro C.E.O. tecleó: “M[acm]illan have been brave, but they are small. We need to move the lines.” Otro C.E.O. (o el mismo) escribió a Sargent (el presidente de MacMillan) directamente: “I can ensure you that you are not going to find your company alone in the battle.”

¿Lo ven? No somos nosotras, las chicas de Patrulla de Salvación, las únicas que utilizamos el lenguaje bélico para discutir sobre el mundo editorial.

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