HOY CAVIAR, MAÑANA SARDINAS

– ¿Cuándo dices que se reedita, Margaret?

– El día 15 de noviembre, Daphne. Exactamente dentro de 11 días, 9 horas y 25 minutos.

– No sé si voy a poder aguantar. Me gusta tanto lo que escribe Carmen Posadas. Y además es tan guapa, tan elegante, tan culta, tan buen jurado de premios literarios y… tan elegante, que yo, mira lo que te digo, beso por donde pisa. Fíjate que estuvo a punto de ganar el Nobel. No te digo más. Por favor, léeme otra vez la Sinopsis.

– Ya te la he leído 5 veces, la última: “Este libro relata las aventuras y desventuras de la familia Posadas en su constante trasiego por las diferentes capitales donde el padre, por su cargo diplomático, es destinado. Cócteles, almuerzos, cenas… la desesperación de la embajadora (madre de Carmen y Gervasio) por conseguir mantener la imagen de la embajada de Uruguay sin apenas dinero y sus apuros en las recepciones oficiales. Personajes como la reina Isabel II, Breznev o Nixon, desfilan por este divertido relato narrado a tres voces: Carmen, Gervasio y su madre”.

– Ya estoy salivando. Me lo leí hace 3 años, cuando lo sacó con RBA, y me encantó. Pero es posible que hayan añadido nuevos datos ¿no crees? Yo estoy segura de que fue amiga de lady Di y puede que en esta edición lo cuente.  Este libro fue en su momento un documento histórico, un hito, un mojón, en la non-fiction en castellano. Por eso es normal que Planeta lo reedite ahora.

– Me he enterado que la Real Academia de la Historia está esperando a que salga el libro para ver si tienen que modificar de nuevo el Diccionario Biográfico Español. Ahí es na. Por lo visto el libro de los Posadas podría aportar nuevos datos muy importantísimos sobre la vida de personalidades históricas.

– Me ha contado nuestro hombre en Planeta que ya lo están traduciendo al inglés, al ruso y, ¡alucina!, al chino. Ya hay una sala reservada en el hotel Plaza de Nueva York, para dentro de 5 meses, para su presentación -a bombo y platillo- en los USA. Si es que Carmen vale mucho. 

– A mí me ocurre con la Posadas lo mismo que con Begoña Aranguren. Cuando se anuncia la publicación de uno de sus libros (aunque sea una reedición), es que ni duermo hasta que consigo tener un ejemplar en mis manos.

– Y qué me dices del título: Hoy caviar, mañana sardinas. ¡Qué clase! Qué saber estar. A las duras y a las maduras, pero sin un pelo fuera de su sitio y con el pañuelo de Hermés bien anudado al cuello.

– Y esa portada: huy, huy, huy.

Para los que no lo hayan leído (no se lo pierdan esta vez), un trocito:

El amor es como un suflé —solía decir nuestra madre— algo muy, pero que muy complicado de cocinar. Si abres el horno durante la cocción se «resfría»; si tardas en abrirlo, se desborda. A veces queda crudo por dentro, otras se quema, la mayoría de las veces se desinfla…
También la vida de los diplomáticos se parece a un suflé, pero por razones distintas: aparentemente, vista desde fuera, es dorada, redonda, bella. Huele bien y da gusto verla. Por dentro, en cambio, es otra cosa. Y lo peor no es que esté llena de aire como maliciosamente piensan muchos (que lo está). Lo peor es que sube y baja: un día está uno tomando caviar en una recepción del Kremlin o el té con la reina de Inglaterra y al siguiente comiendo un bocadillo de sardinas mientras pega sellos en una oficinucha minúscula de un oscuro ministerio o haciendo los temibles «pasillos».

Sabiduría en estado puro. Qué suerte tenemos teniendo a Carmen Posadas (y a su “brother”).

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SINOPSIS: ¿Se creen que somos idiotas?

Margaret: estoy muy contenta. Mañana empiezo a trabajar en una editorial.

-¡Enhorabuena, Josephine! ¿Y qué vas a hacer?

-He sido nombrada directora del departamento de Sinopsis. De momento el departamento soy yo sola. Pero seremos diez a final de año.

-¡¡Guau!!

-Pero necesito tu ayuda. Me han dicho que tienen trabajo atrasado y que para el próximo lunes debo tener hechas las sinopsis de los 15 libros que serán las novedades de diciembre. ¿Qué  hago?

-Tú tranquila, guapa. Es muy fácil: Te lees, de cada libro, las primeras 20 páginas, 4 ó 5 de la parte central y las 10 últimas. Sacas con eso, más o menos, de que va el argumento. Buscas luego algún dato del autor en el Google. Y para terminar, metes 2 o 3 frases, elegidas al azar, de estas que te copio aquí abajo. Son frases que no dicen nada pero visten mucho la sinopsis. Es muy sencillo. Pues no habré hecho yo simbiosis de estas en mi vida.

-Pero, ¿qué pasa si luego el lector se da cuenta de que la sinopsis no tiene mucho que ver con el contenido real del libro?

-Josephine, vamos a ver: ¿de qué se trata, de vender o de informar? Espabila, nena.

FRASES QUE VISTEN

 1.- «…son algunos de los temas que jalonan este relato apasionante que no dejará indiferente a ningún lector».

2.- «Es la novela de un siglo; de los hombres y mujeres que lo habitaron».

3.- «…considerada por la crítica norteamericana como una de las escritoras más importantes de su generación».

4.- «…alcanza en … una dimensión que hace de esta novela una auténtica obra maestra».

5.- «….una novela sobre el poder que tienen el amor, la compasión y la ternura para cambiar el mundo».

6.- «…el lector se verá atrapado en un misterio medieval escalofriante y escrito cuidadosamente».

7.- «…narra en su tercera novela un cuento de hadas contemporáneo que hunde sus raíces en el siglo XIX  y que envuelve al lector en un halo de magia, misterio y emociones que le llegará directamente al corazón».

8.- «…es un inquietante thriller policíaco, construido con la precisión de un reloj. (…)Una lectura trepidante y actual».

9.- «…vuelve a sorprendernos con una historia apasionante, que nos trasladará una época tan desconocida como atractiva».

 10.- «….un subyugante relato de suspense, amistad y miedo, en el que la tensión va aumentando progresivamente hasta llegar a un inesperado desenlace. Una novela realista que podría suceder mañana mismo».

 Nota de la Patrulla: Estas 10 frases han sido extraídas (tal cual) de sendas sinopsis de libros que han salido a la venta en España en los últimos 2 meses.

 

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SIMON LEYS SOBRE EDICION y otras cosas

Gracias a mi amiga Belén Bermejo ha conocido a Simón Leys y leído su libro La felicidad de los pececillos que ha editado primorosamente (como siempre) Acantilado.

Simon Leys (Bruselas, 1935) es escritor, crítico y traductor. Sabe mucho de literatura, de cultura china y de la vida. Ha publicado varios libros y muchos artículos en prensa diaria y semanarios culturales. Vive en Australia desde 1970 con su mujer china Hanfang. Tienen cuatro hijos.

Su nombre real es Pierre Ryckmans, pero se lo cambió en 1971 después de publicar  The Chairman’s new clothes: Mao and the cultural revolution, para no ser declarado persona non-grata por el régimen chino. Lo de “Leys” viene del personaje principal de la novela titulada René Leys que Victor Segalen publicó en 1922. (gracias, wiki)

La felicidad de los pececillos reúne algunos de sus artículos publicados para Le Magazine Littéraire en 2005 y 2006 y otros más antiguos que aparecieron en Lire, en Écrivain y en Nouvelle Revue Française.

Los artículos de Leys tienen frases y párrafos (propios o ajenos) deliciosos:

Pág. 61(sobre Proust y el libro que sobre él escribió Jean-Franoise Revel)

…pero todos esos escritores saben por experiencia que, en la creación literaria, no es su inteligencia lo que se moviliza, sino más bien su sensibilidad y su imaginación. Lo que importa sobre todo es “la inspiración” y el “estado de gracia”, la comunicación directa establecida con las fuentes profundas de la memoria y el inconsciente; y para captar esas fuentes a menudo es preferible dar descanso a la inteligencia. Aragón era más inteligente que Éluard, pero Éluard era mejor poeta. La inteligencia no inhibe el don poético; el don poético simplemente es de otra naturaleza. Puede coexistir con una inteligencia mediocre, incluso con una mente confusa.

Pág. 81

CUANDO SE LEE DETERMINADAS OBRAS DE SOCIOLOGÍA, de ciencias políticas o de teoría literaria, uno suscribiría con gusto esta sugerencia formulada antaño por uno de mis colegas: lo mismo que los gobiernos de determinados países superdesarrollados pagan de vez en cuando a sus campesinos para que no produzcan mantequilla o maíz, ¿no se podría subsidiar a determinados universitarios para que dejaran de escribir  libros?

 

Entre las páginas 113 y la 123 se recoge, dividido en tres parte, el artículo Los escritores y el dinero. Los subtítulos de estas tres partes son: “¿Hay que escribir para ganar dinero o ganar dinero para escribir?”, “Un spleen de dos francos diarios” y “El éxito es un capricho irreversible”.

Aquí van algunas perlas incluidas en dicho artículo:

Todos los editores son unos perros.

Edmund Wilson

Un autor, un escritor, muy a menudo no es un hombre, sino una hembra a la que hay que pagar pese a saber que está siempre dispuesta a entregarse a otros. Es una puta.

Gastón Gallimard

La literatura practicada como una profesión hace que las carreras de caballos parezcan una ocupación solida y estable.

John Steinbeck

   El editor P. V. Stock había elaborado una filosofía original de su oficio: “Un editor siempre pierde dinero editando, por lo que su todo su secreto consiste en editar poco, incluso en no editar en absoluto”. Chardonne, que fue colaborador suyo, describió esa edad de oro [segunda década del siglo XX] de la edición: “De los libros que han quedado de esa época se hacían tiradas de mil quinientos ejemplares. A menudo hacían falta dieciocho años para agotarlas. Esos autores (actualmente aún estimables) eran publicados por pequeños editores (una habitación y dos empleados) tan pobretones como los propios escritores”. En Stock el método era simple: “Se publican 40 novelas extranjeras por año. Dos o tres alcanzaban los doscientos o trescientos mil. Se vivía de ello: con esto se cubrían gastos. Las otras, nada. ¿Por qué solo dos o tres tenían éxito? Imposible entenderlo, ni cómo se producía ni por qué”.

    Es admirable la sinceridad de esta confesión. Los editores, incluso los que poseen talento y experiencia, raras veces saben lo que hacen. Podrían hacer suya la célebre fórmula (¿de Cocteau?): puesto que estos misterios se nos escapan, hagamos como que somos sus organizadores.

 Este último párrafo es de Leys.

-Daphne ¿de qué me suena a mí esta historia?

-Han pasado noventa años y seguimos igual, Margaret.

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EL FUTURO DE LA EDICIÓN INDEPENDIENTE EN ESPAÑA

El próximo día 9 de noviembre se celebra un importante encuentro para debatir sobre la edición independiente en España.

Título: «La edición independiente en España».

Asunto: la función que desempeñan estas editoriales dentro del mundo editorial, qué aportan, cómo sobreviven ante la crisis y cómo ven su futuro más inmediato.

Lugar: Campus de Getafe de la Universidad Carlos III de Madrid. Sesión de mañana en la sala 14.0.11. Sesión de tarde en la sala 14.1.05

Horario: Por la mañana (10-13 h). Por la tarde (16-19 h).

Organiza: Departamento de Humanidades de la Universidad Carlos III.

Participantes: Contarán con la presencia de cuatro editores:

Julián Rodríguez (Editorial Periférica)

Diego Moreno (Editorial Nórdica)

Rubén Hernández (Editorial Errata Naturae)

Carlos Rodríguez (Editorial La uÑa RoTa)

Y de dos escritores que también son editores:

Constantino Bértolo (escritor y editor de Caballo de Troya)

Luis Magrinyà (escritor y editor de Alba).

La Patrulla de Salvación plantea la siguiente reflexión/pregunta:

Nuestra previsión a medio plazo es que en el mundo editorial español, con la llegada de la edición digital y la entrada en juego -con todas sus armas- de Google y Amazon, solo van a sobrevivir los muy grandes y los pequeños. Un ejemplo: editoriales como Tusquets (con todo el dolor de nuestro corazón) no son económicamente viables si pretenden mantener su estructura y estrategia.

En ese medio plazo (5 años) van a convivir la edición en papel (cada vez menos) con la edición digital (en breve, mayoritaria). Pero los libros en papel quedarán solo para las editoriales grandes debido a las economías de escala.

Para las editoriales pequeñas o independientes solo quedará un trocito del pastel: la edición digital de nuevos valores de la literatura en español. La edición digital de traducciones y la recuperación de clásicos olvidados (algo a lo que hasta hoy se han dedicado en un alto %) pasarán a estar controladas por  portales como Google y Amazon o por los grandes conglomerados tipo Planeta o Random House.

Preguntas:

1.- Las editoriales independientes españolas, claramente, no están en esto por dinero. Todos ellos  han montado su chiringuito por amor a la literatura y a los libros. ¿Están dispuestos a transformarse en un portal de internet que solo edita de forma digital? ¿Les apetece seguir en esto si no vuelven a editar libros de carne y hueso?

2.- Con algunas excepciones como Lengua de Trapo, las editoriales independientes no han dedicado mucho esfuerzo a editar autores españoles jóvenes. En el caso de que nuestro análisis anterior se manifestara en un futuro próximo como real ¿estarían dispuestos a cambiar sus autores extranjeros por jóvenes promesas locales?

Nota: lo de “chiringuito” va con todo nuestro cariño.

La sargento Margaret.

Actualización 24 horas después:

Mario Pedrezuela Fuentes, organizador del encuentro y uno de los editores de La Uña Rota, nos ha dicho que leerá nuestra reflexión en la mesa redonda y nos madará los comentarios. El día 11, ó 12, de noviembre haremos un «post» especial con las conclusiones obtenidas en este importante encuentro editorial.

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MORTIFICACIÓN Y ¿QUÈ ESTÁ USTED LEYENDO? 31/10/11

Hemos pasado el fin de semana de ejercicios espirituales. La situación de la literatura en castellano es tan preocupante que debemos poner todos los medios para conseguir su salvación.

Estanislao, el tío carnal de Daphne, perteneció a Acción Católica y nos ha contado que en aquel grupo religioso llegaron a la conclusión de que para salvar el mundo –que estaba y está lleno de pecadores- no bastaba con rezar y hacer apostolado. Los valientes y abnegados jóvenes que integraban aquella organización además se mortificaban y ofrecían a dios el dolor y el sufrimiento obtenido para que a cambio redimiera de sus pecados a la humanidad.

El tío Estanislao tenía debilidad por el cilicio: faja o cinturón de cerdas o puntas de hierro que se ciñe al cuerpo como mortificación. Le gustaba ajustárselo al muslo y de ese modo, con cada paso, salvaba un pecador del fuego eterno. Tomando ejemplo del tío Estanislao nos hemos aplicado un doloroso cilicio literario durante todo el fin de semana. Hubieramos preferido las puntas de hierro. Sin pausa para respirar, ni tan siquiera para vomitar, nos hemos leido los dos libros de poemas de Ale-Alejandro Zambra (Bahía Inútil. Ediciones Stratis, 1998 y Mudanza. Quid Ediciones, 2003; Ediciones Tácitas, 2008) y las primeras novelas de Patricio Pron (Formas de morir. Universidad nacional de Rosario, 1998 y Nadadores muertos. Editorial Municipalidad de Rosario, 2001). Para terminar hemos leído 5 veces seguidas toda la poesía completa (esperamos) de Manuel Vilas. Las “novelas” de Vilas nos dieron mucho miedo, no nos atrevimos. Su lectura podía causar daños irreversibles en nuestra salud (la física, la otra ya no tiene remedio) y las dejamos para el momento –que esperamos nunca llegue- en que el estado de la literatura sea terminal y el sacrifico que se necesite hacer para devolverla a la vida sea ímprobo.

-Margaret, te vas por las ramas. Hoy tocaba recomendar lecturas.

-Es verdad, Samantha. Solo quería contar lo que hacemos fuera del cuartel. Que nadie piense que nos relajamos un solo minuto.

Nuestros amigos, hoy, nos recomiendan:

1.- Flavia Company, escritora, periodista y traductora, que acaba de publicar en Lumen La Isla de la Ultima Verdad, nos sugiere:

La delicadeza, de David Foenkinos (Seix Barral, 2011) (Trad. de Isabel González-Gallarza): “una novela que construye con gran pericia un ambiente y cuyos personajes crecen a medida que la historia avanza. Una historia de amor que trasciende el sentimiento y la aventura para dar cuenta de las muchas maneras existentes de encontrarle sentido a la vida. Relacionaría su estilo con las películas de Mike Leigh, en donde tan bien se combinan tragedia y comedia, profundidad y ligereza”.

Jo confesso, de Jaume Cabré (Destino, 2011): “un monumento literario de un autor que ha conseguido, con esta novela, una especie de summa literaria, una catedral llena de luz en la que, nada más entrar, el lector se siente sobrecogido, conquistado. De una fuerza narrativa apabullante”.

2.- Miguel Lázaro de Cabaret Voltaire ha disfrutado con:

La Folie Baudelaire, de Roberto Calasso. (Anagrama 2011) (Trad. de Edgardo Dobry): “las estrechas y especiales relaciones entre pintura y literatura en el París de la segunda mitad del XIX. Personajes irrepetibles, como la prosa de Calasso”. 

Rue de l’Odéon, de Adrienne Monnier. (Gallo Nero, 2011) (Trad. de Julia Osuna): “más París y más personajes fascinantes, pero ya entrados en el siglo XX. Un libro que es el testimonio último de una librera y editora Adrienne Monnier, loca de pasión por la literatura, lo que le llevó a participar activamente en la vida intelectual de la época”.

3.- Pilar Adón, escritora y traductora, que ha publicado en Impedimenta El Mes más Cruel, uno de los mejores libros de relatos de los últimos 10 años, nos aconseja:

Cuentos completos, de Katherine Anne Porter.  Debolsillo. (Trad. de Adriana Bo, Toni Hill, Maribel de Juan y Horacio Vázquez Rial): “estoy leyéndolos ahora mismo, y, hasta el momento, el titulado «Él» me parece imprescindible. La dureza de la vida en el Sur de Estados Unidos tratada con una sutileza y una agilidad que desconciertan y, a la vez, amparan. Siempre hay sitio para el agobio, la desazón y, finalmente, una sonrisa tristona”.

Una locura cotidiana, de Elisabeth Bishop. Lumen 2001. (Trad. de Mauricio Bach). “en mi caso, una relectura. Cada cuento es precioso, y todos juntos una auténtica joya de la palabra justa y la historia demoledora aunque, a la vez, tiernísima. Destacaría «El ama de llaves», que habla del peso y la permanencia de las ataduras emocionales. Nadie se libra de ellas aunque, en principio, estemos deseando desatarnos. La lectura es una delicia”.

4.- Martín Cristal escritor y bloguero, ha disfrutado con:

 –Fiebre de guerra, el último libro de cuentos de J. G. Ballard (Berenice, 2008) (Trad. de David Cruz Acevedo y Javier Fernandez): “son catorce relatos, entre los cuales se destacan tres por sus logros formales: “Respuestas a un cuestionario”, “El índice” y “Notas hacia un colapso mental”. Otros cuentos muy buenos por su idea y su prosa son “La historia secreta de la Tercera Guerra Mundial”, el borgeano “Informe sobre una estación espacial no identificada” y el alucinante “Cargamento de sueños”. En todos queda demostrado que, además de haber sido una mente prodigiosa para un género en el que la imaginación es central, Ballard también le aportó a la ciencia ficción un estilo elegante, de gran calidad”.

Siempre juntos y otros cuentos, antología de Rodrigo Rey Rosa (Almadía, 2008): “abarca los últimos veinte años de labor del guatemalteco que, con refrescante variedad formal, siempre consigue exprimir la gran tensión que late bajo la regularidad de su prosa, tranquila y pausada. Además del cuento del título, son excelentes “Cárcel de árboles”, “Otro zoo”, “La niña que no tuve”, “La prueba”, “Gracia”, “El pagano”, “Hasta cierto punto” y “Vídeo”. El libro cruza el oficio acumulado de años con una buena selección y edición”.

“Como extra: si la pregunta era sólo por libros editados este mismo año, mi respuesta incluiría el que estoy leyendo en este momento: Chronic City, de Jonathan Lethem, (Mondadori 2011) (Trad. de Cruz Rodríguez Juiz)” termina Cristal.

Nota de la Patrulla: la ficha de la editorial Mondadori en internet no hace referencia al traductor de Chronic City. Damos las gracias a Edda por la información.

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CARTAS A LOUISE COLET. Gustave Flaubert (1821-1880)

El éxito y la gloria:

 Croisset, 16 de octubre de 1846.

 No, no desprecio la gloria; no se desprecia lo que no se puede alcanzar. Ante esa palabra mi corazón ha vibrado más que otros. Antes pasé largas horas soñando con triunfos asombrosos para mí, cuyos clamores me hacían estremecerme como si ya los hubiese oído. Pero no sé por qué, una mañana me desperté desembarazado de aquel deseo, incluso más enteramente que si hubiera sido satisfecho. Entonces me vi más pequeño, y dediqué toda mi razón a observar mi naturaleza, su fondo, y sobre todo sus límites. Los poetas que admiraba no me parecieron entonces sino más grandes, al estar más alejados de mí, y gocé, con la buena fe de mi corazón, de la humildad que a otro le habría hecho reventar de rabia. Cuando uno vale algo, buscar el éxito es estropearse sin motivo, y buscar la gloria es quizá perderse completamente. Pues hay dos clases de poetas. Los más grandes, los raros, los auténticos maestros, resumen la humanidad; sin preocuparse de sí mismos ni de sus propias pasiones, dando al traste con su personalidad para absorberse en las de los demás, reproducen el universo, que se refleja en sus obras, resplandeciente, variado, múltiple, como un cielo entero que se refleja en el mar con todas sus estrellas y todo su azul. Hay otros que no tienen más que gritar para ser armoniosos, llorar para enternecer y ocuparse de sí mismos para seguir siendo eternos. Quizá no habrían podido ir más lejos haciendo otra cosa; pero, a falta de amplitud, tienen ardor y elocuencia, de manera que si hubiesen nacido con temperamentos distintos, quizá habrían carecido de genio. Byron era de esa familia; Shakespeare de la otra. En efecto, ¿quién me dirá lo que Shakespeare amó, lo que odió, lo que sintió? Es un coloso que espanta; cuesta creer que fuera un hombre. Pues bien, la gloria la queremos pura, auténtica, sólida como la de esos semidioses; nos alzamos y nos empinamos para llegar hasta ellos; recortamos del talento propio las ingenuidades caprichosas y las fantasías instintivas, para hacerlas entrar en un tipo convenido, en un molde prefabricado. O bien, otras veces tenemos la vanidad de creer que basta, como a Montaigne y a Byron, con decir lo que pensamos y lo que sentimos para crear cosas bellas. Esta última actitud es quizá la más prudente para las personas originales, pues con frecuencia tendríamos muchas más cualidades si no las buscásemos, y cualquier hombre que supiera escribir correctamente crearía un libro soberbio al redactar sus Memorias, si las expusiera con sinceridad y de manera completa. Así pues, volviendo a mí, no me vi ni lo bastante alto como para crear auténticas obras de arte, ni lo bastante excéntrico para llenarlas solamente de mí mismo. Y como no tengo la habilidad necesaria para procurarme el éxito, ni genio para conquistar la gloria, me condené a escribir para mí solo, para mi propia distracción personal, igual que se fuma y se monta a caballo. Es casi seguro que no mandaré imprimir ni una línea, y mis sobrinos (digo sobrinos en sentido propio, pues no quiero más posteridad familiar que de la otra, con la que no cuento) harán probablemente tricornios de papel para sus niños con mis novelas fantásticas, y usarán como pantalla para las velas de su cocina los cuentos orientales, dramas, misterios, etc., y otras pamplinas que yo escribo con toda seriedad en hermoso papel blanco. Aquí está, querida Louise, de una vez por todas, el fondo de lo que pienso sobre este asunto y sobre mí mismo.

  Escribir:

 Croisset, 12 de junio de 1852.

(…) Desde la época en que escribía preguntándole a mi criada las letras que había que emplear para trazar las palabras de las frases que yo inventaba, hasta esta noche en que la tinta se seca sobre las tachaduras de mis páginas, he seguido una línea recta, incesantemente prolongada y trazada a cordel a través de todo. Siempre he visto la meta retroceder ante mí, de año en año, de progreso en progreso. ¡Cuántas veces he caído de bruces en el momento en que me parecía tocarla! No obstante, siento que no debo morir sin haber hecho rugir en alguna parte un estilo como el que oigo en mi cabeza, y que será capaz de dominar la voz de los loros y de las cigarras. Si alguna vez llega ese día que esperas, en que la aprobación de la multitud siga a la tuya, las tres cuartas partes y media del placer que yo obtenga se deberán a ti, pobre mujer, querida mujer, que tanto me has querido. Mi corazón no es ingrato; jamás olvidará que mi primera corona la trenzaste tú, y la colocaste sobre mi frente con tus mejores besos. Pues bien: hay cosas más próximas, que anhelo más que todo ese estrépito que se comparte con tanta gente. ¿Acaso sabe uno, por muy conocido que sea, cuál es su justo valor? Las incertidumbres sobre uno mismo que se sienten en la oscuridad se llevan hasta que se es célebre. ¡Cuántas gentes, entre las mejores, han muerto devoradas por esa incertidumbre, empezando por Virgilio, que quería quemar su obra! ¿Sabes lo que aguardo? Es el momento, la hora, el minuto en que escriba la última línea de alguna obra mía extensa, como Bovary u otras, cuando, recogiendo de inmediato todas las hojas, iré a llevártelas, a leértelas con esa voz especial con la que me arrullo, y me escucharás, y te veré enternecerte, palpitar, abrir los ojos. De todos modos, limitaré a eso mi goce.

 16 de noviembre de 1852.

(…)

 Se escribe con la cabeza. Si el corazón la calienta, mejor; pero no hay que decirlo. Debe ser un horno invisible, y así evitamos divertir al público con nosotros mismos, cosa que encuentro repugnante o demasiado ingenua, y la personalidad de escritor, que empequeñece siempre una obra.

 15 de enero de 1853.

 (…)Tardé cinco días en escribir una página la semana pasada, y para eso lo había dejado todo: griego, inglés…; no hacía más que eso. Lo que me atormenta en mi libro es el elemento entretenido, que resulta mediocre. Faltan hechos. Yo sostengo que las ideas son hechos. Es más difícil interesar con ellas, ya sé, pero entonces la culpa es del estilo. Así, ahora tengo cincuenta páginas seguidas en que no hay ni un acontecimiento: es el panorama continuo de una vida burguesa y de un amor inactivo, amor tanto más difícil de describir cuanto que es a la vez íntimo y profundo; pero, ay, sin desmelenamientos internos, pues mi caballero es de naturaleza tibia. Ya he tenido algo análogo en la primera parte. Mi marido ama a su mujer de manera parecida a como lo hace mi amante. Son dos mediocridades en el mismo ambiente, y que no obstante es preciso diferenciar. Si sale bien, creo que resultará excelente, pues es pintar color sobre color, sin ningún tono contrastado (cosa que es más fácil). Pero temo que todas estas sutilezas aburran, y que el lector prefiera ver más movimiento. En fin, hay que hacer las cosas como se han planeado. Si quisiera poner acción, obraría en virtud de un sistema, y lo estropearía todo. Hay que cantar con el propio registro de voz; y la mía nunca será dramática ni atractiva. Estoy convencido, por lo demás, que todo es cuestión de estilo, o más bien de carácter, de aspecto.

(…)

Croisset, 29-30 de enero de 1853.

Sí, querida Musa, tenía que escribirte una larga carta, pero he estado tan triste y fastidiado que no he tenido valor. ¿Será el ambiente, que me invade? Me siento cada vez más fúnebre. Mi puta y condenada novela me da sudores fríos. En cinco meses, desde fines de agosto, ¿sabes cuánto he escrito? ¡Sesenta y cinco páginas! ¡Y de ellas, treinta y seis después de Mantes! Lo releí todo anteayer, y me asustó lo poco que es y el tiempo que me ha costado (no cuento el esfuerzo). Cada párrafo es bueno en sí, y hay páginas perfectas, estoy seguro. Pero precisamente debido a eso, no funciona. Es una serie de párrafos modelados, completos, y que no montan unos sobre otros. Va a ser preciso desatornillarlos, aflojar las juntas, como se hace con los mástiles de barco cuando se quiere que las velas tomen más viento. Me agoto en realizar un ideal que quizá es absurdo en sí. Mi tema a lo mejor no implica este estilo. ¿Dónde estáis, felices tiempos de San Antonio? ¡Entonces escribía con mi «yo» entero! Sin duda es culpa del espacio; ¡el fondo era tan endeble! Además, el punto medio de las obras largas siempre es atroz (mi libro tendrá de cuatrocientas cincuenta a cuatrocientas ochenta páginas, más o menos; voy por la página 204). Cuando regrese de París, pienso no escribir durante quince días, y hacer el boceto de todo este final hasta el polvo, que será el límite entre la primera parte y la segunda. Aún no estoy en el punto al que creía podría llegar para la época de nuestro encuentro en Mantes. ¡Fíjate qué diversión! En fin, sea como Dios quiera. Dentro de ocho días estaremos juntos; esa idea me dilata el pecho.

(…)

 

Croisset, 23 de diciembre de 1853.

Hace falta quererte para escribirte esta noche, pues estoy agotado. Tengo un casco de hierro en el cráneo. Desde las dos de la tarde (salvo unos veinticinco minutos para cenar) escribo Bovary, estoy en su polvo, de lleno, en la mitad; sudan y tienen un nudo en la garganta. Éste es uno de los raros días de mi vida que he pasado en la ilusión, completamente, de cabo a rabo. Esta tarde, a las seis, en el momento en que escribía «ataque de nervios», estaba tan excitado, gritaba tan fuerte y sentía tan hondamente lo que experimentaba mi mujercita, que he temido sufrir uno yo mismo. Me he levantado de la mesa y he abierto la ventana para calmarme. La cabeza me daba vueltas. Ahora tengo grandes dolores en la espalda, en las rodillas y en la cabeza. Estoy como un hombre que ha jodido demasiado (perdón por la expresión), es decir, en una especie de agotamiento lleno de embriaguez. Y ya que estoy en el amor, es justo que no me duerma sin enviarte una caricia, un beso y todos los pensamientos que me quedan. ¿Saldrá bien? No lo sé (me estoy dando algo de prisa, para mostrar a Bouilhet un conjunto, cuando venga). Lo que es seguro es que desde hace ocho días esto avanza rápido. Que siga así, pues estoy cansado de mis lentitudes. ¡Pero temo el despertar, las desilusiones de las páginas copiadas de nuevo! No importa; bien o mal, es algo delicioso el escribir, el no ser ya uno mismo, sino el circular en medio de toda la creación de la que uno habla. Hoy por ejemplo, hombre y mujer simultáneamente, amante y querida a la vez, me he paseado a caballo por un bosque en una tarde de otoño, bajo hojas amarillas, y yo era los caballos, las hojas, el viento, las palabras que se decían y el sol rojo que hacía entrecerrarse sus párpados anegados de amor. ¿Es orgullo o piedad, es el necio desbordamiento de una satisfacción exagerada de sí mismo, o bien un instinto religioso vago y noble? Pero cuando rumio estos goces, después de haberlos experimentado, me sentiría tentado de elevar una plegaria de agradecimiento a Dios, si supiera que puede oírme. ¡Bendito sea por no haberme hecho nacer vendedor de algodón, autor de vodeviles, hombre ingenioso, etc.! Cantemos a Apolo como en los primeros días, aspiremos a pleno pulmón el aire frío del Parnaso, golpeemos nuestras guitarras y nuestros címbalos y giremos como derviches en la eterna algazara de las Formas y de las Ideas:

 

«Qué le importa a mi orgullo que un pueblo vano me ensalce… «

 

Debe de ser un verso del señor de Voltaire, no sé de dónde; pero eso es lo que hay que pensar.

(…)

 Croisset, 13 de marzo de 1854.

Hoy me ha sucedido lo que no me había ocurrido desde hacía muchos años, y es el escribir toda una página en el día. La he escrito desde las ocho hasta ahora, que es medianoche. Decididamente, tomo la resolución de acostarme antes. Necesito de vez en cuando panzadas de sueño. Y hoy, que había dormido la noche pasada doce horas seguidas, me he sentido fresco y atrevido, joven, en una palabra. Está todo dicho. Espero que esto va a marchar, so pena de volver a caer más tarde en agua muerta, como dicen los marinos. Pues nunca voy, en nada, a un ritmo igual. Sólo mi voluntad sigue una línea recta, pero todo el resto de mi individuo se pierde en arabescos infinitos. Cuesta un esfuerzo diabólico enderezar todas esas curvas, adelgazar lo que está demasiado gordo y engordar lo flaco en exceso.

(…)

 Fuente: Cartas a Louise Colet de Gustave Flaubert. (Siruela, 2003). Las cartas de Flaubert a su amante aquí recogidas van de 1846 a 1855, tiempo en que el autor escribió Madame Bovary.

Las negritas son nuestras.

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TUSQUETS 2-0 MONDADORI

Previa

Muy buenas tardes, ya falta menos para que aquí, en el estadio Santiago Bernabeu, comience el encuentro Tusquets-Mondadori . Un partido que promete goles debido a la dinamita de ambos equipos arriba. Destacamos la presencia por parte de Tusquets de Antonio Orejudo (Madrid, 1963) en punta y Rafael Reig (Cangas de Onis, 1963) en el centro del campo. Joaquín Berges (Zaragoza, 1965) será, otra tarde más, el principal baluarte de la defensa del equipo de negro. Al otro lado del campo, el Mondadori sale con Alberto Olmos (Segovia, 1975) como delantero centro, Patricio Pron (Rosario, Argentina, 1975) repartiendo juego en el medio campo, Gonzalo Torné (Barcelona, 1976) en la defensa  y de guardameta (imbatida hasta esta jornada) Elvira Navarro (Huelva, 1978).

La expectación que ha levantado este encuentro ha desbordado las redacciones de los suplementos culturales. Se están enfrentando dos formas de ver la literatura: la empresa tradicional e independiente contra la gran multinacional; el trabajo y el esfuerzo contra el poder del dinero; el largo plazo contra el corto; en definitiva: la novela contra la modernidad.

Juan Cerezo, el entrenador del equipo de negro, da desde la banda las últimas instrucciones a sus escritores.

Se saludan los jugadores y se preparan para la foto de equipo. El partido está a punto de comenzar.

Min. 01. ¡¡¡Comienza el partido!!!

Min. 04. Primera jugada polémica del partido. Posible penalti a Orejudo en el área del Mondadori.

Min. 09. Han salido muy agresivos los dos equipos pero es el Mondadori el que está causando más peligro.

¡Cómo está el partido! el balón va de área en área con una velocidad tremenda. Como esto siga así, no van a tardar en llegar los goles.

Min. 12. ¡¡¡Ha tenido que salir Elvira Navarro!!!, providencial como siempre, que le quita con los pies un balón a Rafael Reig fuera del área.

Min. 16. ¡¡¡GOOOOOOL de Orejudo!!! Los jugadores de Tusquets, que ya han demostrado en otros equipos que saben escribir, gracias a su veteranía, -todos ellos rondan los 48 años (en Mondadori no pasan de los 36)-,  y a su solidez como autores, acaban de fabricar novelas “como dios manda” que hacen subir el primer tanto al marcador.

Los jugadores de Mondadori, influidos por escritores extranjeros muy modernos, siguen empeñados en atacar por el centro (donde más fuerte es el equipo contrario) elaborando novelas inconsistentes, en las que no se trabajan los personajes ni los argumentos y que están plagadas de frases rebuscadas, cursis e ingeniosas.

Resultado provisional: Tusquets 1-0 Mondadori.

Juan Cerezo, el técnico de Tusquets, felicita a sus jugadores y aprovecha para darles nuevas instrucciones.

¿Dónde está el técnico de Mondadori en estos momentos difíciles para su equipo?

Min. 23. Mondadori, con más presupuesto que su oponente, realiza una fuerte ofensiva publicitaria consiguiendo portadas de revistas y suplementos y numerosas entrevistas. La estrategia no funciona. Mondadori se cree que está vendiendo detergentes. El público objetivo al que se dirigen las “novelas” de estos chicos no se deja ya impresionar por la notoriedad que la promoción y la publicidad genera. En una liga donde la novela más vendida ha conseguido su éxito gracias al boca a boca y no a la promoción clásica, no entendemos a qué está jugando el cuadro técnico de Mondadori.

Min. 34. ¡¡¡GOOOOOOOOL de Rafael Reig!!! conseguido con un duro izquierdazo desde fuera del área. Los jugadores de Tusquets, aunque tienen blogs y twitter, dedican la mayor parte de su tiempo a escribir sus novelas (algo que no es fácil). El equipo contrario parece más preocupado de ser conocidos y admirados en las redes sociales que de construir una carrera literaria consistente. “Pasar todo el día escribiendo es un coñazo”, ha declarado uno de ellos.

Juan Cerezo, entrenador del Tusquets, está acertando con la estrategia. Su esfuerzo en los entrenamientos para mentalizar a sus pupilos está surtiendo efecto. El nombre de Cerezo ya suena en los mentideros literarios como candidato para la selección nacional.

¿Dónde está el técnico de Mondadori?

Resultado provisional: Tusquets 2-0 Mondadori

Tusquets tiene muchísimo peligro cada vez que llega arriba, pero no nos olvidemos que el Mondadori es capaz de hacer un gol en cualquier jugada.

Descanso.

Llega el descanso al Santiego Bernabeu. Estamos viendo una gran Tusquets, que presiona muy arriba y con mucha efectividad, roba el balón y toca y toca hasta llegar al borde del área donde Orejudo y Rafael Reig se encargan de hacer el resto. Joaquín Bergés también está haciendo un gran partido con 2 asistencias de gol y un saque de córner que casi ha propiciado el tercer tanto. El Mondadori, por el contrario, está desaparecido. En el centro del campo no existe y cuando el balón llega arriba los defensas del Tusquetsevitan cualquier ocasión. Presencia en los medios de comunicación tienen y mucha, pero a la hora de la verdad, cuando de novelas hay que hablar, solo de pólvora mojada es de lo que disponen. Confiamos en que el técnico del equipo multinacional haya aprovechado el descanso para, como el buen editor que se supone que es, explicar a sus autores como se escribe una buena novela.

Aprovechamos este tiempo muerto para contarles que nos ha llegado el rumor de que en privado los jugadores del Mondadori se quejan de falta de comunicación con el técnico.

Min. 45. Comienza la segunda parte. El balón rueda por el césped.

Min. 52. Los jugadores de Mondadori están muy bien colocados sobre el campo: hacen reseñas y escriben sesudos artículos en Que Leer, en El Boomeran, y en Letras libres. Pero al pisar el área rival pierden incomprensiblemente la pelota y no consiguen rematar una buena novela.

Min. 64. ¡¡¡Señoras y señores!!! ¡¡¡Hay un jugador del Mondadori tendido en el área chica del Tusquets!!! Por el dorsal adivinamos que se trata de Alberto Olmos. El árbitro se lleva el silbato a la boca con intención inequívoca de pitar penalti. Creemos que no pudo ver nada porque la acción se desarrollaba en otra parte del campo. El linier llama al trencilla. No sabemos lo que ha ocurrido. Emoción a raudales en el Bernabeu. Olmos se duele abrazado a su pierna derecha. Finalmente, después de unos minutos interminables, el árbitro manda seguir el juego. La televisión autonómica, que también retransmite el partido, ha captado unas imágenes de lo acontecido: ¡es impresionante, señores! ¡¡Ha sido el propio Patricio Pron, perteneciente al mismo equipo que Olmos, quien le ha propinado una “salvaje” patada en la espinilla!!! Los camilleros retiran a Olmos y Mondadori queda con 10 jugadores.

Nunca habíamos visto algo igual. Una pelea entre jugadores del mismo equipo. De nuevo nos preguntamos: ¿dónde está el entrenador del Mondadori?

Min. 69. A la desesperada, con el marcador claramente en contra y con pocos minutos por delante, Mondadori concede premios literarios a todos sus jugadores. Pero ni aún así consiguen traspasar la meta de los de negro.

Los 21 minutos restantes discurrieron de forma monótona y aburrida. No hace falta que les recuerde, queridos telespectadores, que la literatura nacional tampoco es para tirar cohetes.

Final.

Min. 93. El árbitro pita el final del partido.

Resultado: Tusquets 2-0 Mondadori.

Comentario final

Tusquets mereció el resultado gracias a que sus jugadores son auténticos profesionales de la literatura y su técnico, Juan Cerezo, conoce el oficio de editor y lo practica. Los de Mondadori, con más dinero y más juventud, sin embargo no supieron aprovechar las oportunidades y demostraron estar muy bajos de forma. Más entrenamiento y más sufrir delante del folio en blanco es lo que les hace falta.

Al final: en Tusquets se edita y en Mondadori se intenta vender.

Buenas noches y buena suerte.

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¿QUÉ ESTÁ USTED LEYENDO? 24/10/11

Cuando hace 6 meses comenzamos nuestra labor redentora algunos amigos nos avisaron que tuviéramos cuidado porque en el mundo del libro hay muy poca correa, nadie acepta con humor las bromas o criticas. Eso nos dijeron. Hoy podemos demostrar con tres ejemplos que esto no es verdad. Puede que algo esté empezando a cambiar. Tenemos hoy la suerte y el honor de que Sergi Bellver y Juan Soto Ivars, dos de los artífices de Nuevo Drama, y Lucía Luengo de Ediciones B nos recomienden sus lecturas. También nos aconsejan Sergio Gaspar de DVD ediciones y Eduardo Laporte a los que el buen humor, como a los militares el valor, se les supone.

 1.- Sergi Bellver, antólogo, escritor y crítico literario, recomienda:

La gente corriente de Irlanda, de Flann O’Brien (Nórdica, 2011). “Esta recopilación de columnas publicadas por el autor en el diario The Irish Times es sobre todo una irónica radiografía de los irlandeses de su tiempo. Sin embargo, por momentos parece tener vigencia en nuestro escenario, en especial cuando el escritor irlandés dirige sus dardos al mundo literario, un zoológico mucho más universal y repetitivo de lo que cabría imaginar. La prosa humorística y afilada de O’Brien, también narrador admirado por los más grandes, mantiene todo su vigor en esta excelente traducción de Antonio Rivero Taravillo”.

Dos puntos de vista, de Uwe Johnson (Errata Naturae, 2011)(Trad. de Ivan de los Rios): “Desde la lectura de Crónicas berlinesas de Joseph Roth (Minúscula) no había encontrado un texto que reactivara con la misma intensidad mi conexión personal y literaria con la capital alemana. Si Roth contaba la caída al abismo de los años 30, Uwe Johnson se detiene en 1961 para narrar la complejidad del Berlín dividido a través de la historia de una pareja a ambos lados del muro, alegoría de la educación sentimental y política de millones de alemanes. Una novela sencillamente magnífica”.

 

2.- Juan Soto Ivars, escritor, nos sugiere:

Ejército Enemigo, Alberto Olmos (Mondadori, 2011): “El lenguaje preciso y agresivo apunta al centro de la diana de la sociedad, sí, como han dicho. Pero además es una novela muy divertida, donde un publicista adicto al porno se convierte en un cínico detective tras los últimos pasos de un amigo difunto y activista. «La solidaridad ha fracasado.»

La bendición de la tierra, Knut Hamsun (Bruguera, 2010). (La ficha de la editorial no informa sobre el traductor): Todos los recursos de Hamsun componen aquí una sinfonía para contar una saga familiar a través de la lente que le permitía observar los movimientos imperceptibles del sistema nervioso que mueven a los hombres. «Un hongo no florece ni se mueve, pero hay algo imponente y monstruoso en él, parece un pulmón que vive desnudo, sin cuerpo.»

 

3.- Lucía Luengo, editora de Ediciones B, reseña para nosotros sus lecturas recientes:

Los asesinos del emperador de Santiago Posteguillo (Planeta, 2011): “uno de los mejores escritores que tenemos hoy en nuestro país. Nadie combina como él rigor histórico, calidad en la escritura y un ritmo espectacular en la narración. Pura épica.

Malena es un nombre de tango de Almudena Grandes (Tusquets editores, 1994): “me encanta Almudena Grandes, y éste aún no lo había leído. Es la escritora que más me engancha con las historias emocionales de sus personajes.”

4.- Sergio Gaspar de DVD ediciones nos aconseja:

28010, de Marta Agudo (Calambur, 2011): «Un libro de poesía que explora la identidad personal y social usando las metáforas de la lingüística: fonética, sintaxis, conectores oracionales, etc… Yo he dicho en más de una ocasión que la poesía es una disciplina de la Lingüística General, y este libro me lo ha recordado claramente.»

 –Llengua i literatura. Barcelona 1700, recopilación de ensayos de varios autores (Editorial Barcino, 2011): «Una obra valiosa para volver a pensar el período de «decadencia» de la cultura catalana en el siglo XVII y plantearse la posibilidad de romper con tópicos que dificultan el acercamiento a esta época. Hay otras maneras de viajar por Barcelona, además de la visitar la Sagrada Familia y el Parque  Güell: una, leer este libro.»

 

5.- Eduardo Laporte, escritor y periodista cultural, que recientemente ha publicado Luz de noviembre en Demipage, nos recomienda:

El mapa y el territorio  de Michel Houellebecq (Anagrama, 2011), (Trad. de Jaime Zulaika): “porque, pese a que hay cierto tufillo a que el personaje, su temática y su estilo, están ya en vías de agotamiento, el autor saca en esta novela lo mejor de esos tres aspectos”.

 –Los diarios de Iñaki Uriarte (1999-2003) (Pepitas de Calabaza): “como aperitivo para la nueva entrega, recién salida del horno. Es Uriarte un tipo al que uno le coge afecto en estas páginas: irónico, lúcido, original, bon vivant de lo accesible. Nacido en Nueva York, y veraneante en Benidorm, su literatura es un canto a la vida sin angustias (que él disfruta en su condición de pequeño rentista) llena de buenos momentos. Para leer con boli, oiga”.

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EL CIELO DE PEKIN de Miguel Espigado

¿Necesita una crítica un libro que contiene su propia teoría? Este es uno de esos libros que parten de un concienzudo trabajo teórico previo, y Espigado uno de esos autores a quienes les gusta explicar sus planteamientos y métodos en el interior de la obra, convirtiéndolos así en material literario. Si a esto sumamos la coherencia con que ha mantenido los principios que reivindicó para sí cuando le entrevisté el año pasado, la necesidad de esta reseña se pone en serio entredicho. El libro en cuestión revitaliza al crítico cual elixir, y lo dota de renovado vigor para arremeter contra la literatura adusta del canon predominante. Así, su conflictivo mundo interior pasa a un primer plano, y da lugar a tramas de relaciones personales. Quizás por ello se lee mejor como una renovación de la novela de género antes que como una tentativa estética de última generación. Cierto es que Espigado siempre había defendido la hibridación de la literatura con la ficción audiovisual, aunque más bien desde la idea de reciclar esos códigos en literatura elevada y experimental.  Si, además, los discursos imperantes de nuestro tiempo (la publicidad, la moda, el fin de las ideologías fuertes, el abandono de la religión…) llaman a mensajes soft, frívolos, sin demasiada seriedad, el autor redobla la carga ontológica de sus obras, imponiendo gravedad a cada escena y cada reflexión, y valiéndose de la literatura para reciclar lo mundano en sublime o trascendente, en guerra declarada contra la mediocridad. Espigado no disimula su orgullo al saberse independiente de la actitud de moda, lo que no solo se manifiesta en su estilo (aunque menos abundante en arcaísmos que obras anteriores), sino también en los temas elegidos y en la idiosincrasia subyacente en la obra.

Como alegato total en contra de la corrección política en todas sus variantes puede provocar en el lector la sensación de haber despertado de un hechizo que mantenía sus lecturas actuales sometidas a una subliminal forma de censura; la auto impuesta por los escritores –a menudo inconscientemente- para mitigar sus íntimos prejuicios, odios, miserias, deformaciones, eliminando cualquier ambigüedad en el sentido final de sus textos que pueda hacerlos sospechosos de disidencia de la causa global a favor de las víctimas y la armonía social.

La vida como expresión, donde nunca el final es tan importante como el proceso. La vida como work in progress. Road movie. Como Making of de una identidad, de una vida. La génesis de una vida como la génesis de una literatura.

Miguel Espigado.

-¡Margaret! ¡Socorro! Hay un virus informático horrible avanzando por el pasillo. ¡¿Qué podemos hacer?!

-Déjame a mí, Daphne. Lo voy a echar a escobazos. ¡Fuera maldito bicho!

– ¡Margaret, nos ataca, estamos perdiendo la conexión!

Piiiiiiiiiiiiiiiiii

CTRL+ALT+DELETE

[30 minutos después se restablece la conexión  a internet en el cuartel general de la Patrulla de Salvación]

   Estimados lectores: les pedimos disculpas por lo ocurrido. Ha sido un “fallo técnico”.  Estábamos (en su blog) ampliando información sobre Miguel Espigado, autor de El cielo sobre Pekín, en Lengua de Trapo (que llegó ayer a las librerías), y el ataque de un virus maligno ha provocado severos daños en nuestro ordenador. Lo peor ha sido que en el texto que encabeza este “post” se han copiado al azar, y de forma involuntaria, trozos de reseñas que Miguel había realizado sobre los libros de autores como J. Carrión, F. Ferré, V.L. Mora, M. Salmón, C. Velazquez, F. Porta, F. Mallo y algún otro que no hemos conseguido rastrear. Es emocionante, por otro lado, comprobar lo buena persona que es Miguel: no hemos encontrado en su blog ni una mala crítica. Esa de arriba no es la reseña que queríamos hacer de este magnífico libro. A continuación la sargento Margaret -que no ha dormido, queremos pensar que debido a que no podía dejar la “novela”- les va a ofrecer su comentario sobre esta obra de…

-Ya puedes empezar, Margaret.

-………

-¿Margaret?

-¿Si? ….Ah…, ya, lo de Espigado. Un minuto.

[15 minutos después]

-Maaargaret, cariiiiño.

-Que no lo encuentro, nena. Lo llevaba en el bolso. ¡15 folios a dos caras escribí a lápiz esta noche! Además de las anotaciones en los márgenes. Y te juro que me encantó. Este libro me ha hecho replantearme la vida. Ya sabes: a donde vengo, de donde voy…

-Será al revés ¿no?

-Bueno, ¡qué más da!

[5 minutos más tarde se oyen ronquidos]

-¡Margarita, leñe, despierta!

-ZZZZZZZZZZZZZZZZZ

Soy Daphne. Esto está degenerando. Les aviso: a este blog le quedan dos telediarios. Yo, desde luego, así no puedo trabajar. Esto ni es serio, ni profesional.

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LA CORRESPONDENCIA DE HEMINGWAY

Aunque Ernest Hemingway (1899-1961) había dejado dicho que no se publicaran sus cartas, su última mujer, la cuarta, Mary Welsh Hemingway, decidió en 1979 sacarlas a la luz. Para que te fíes de las kodamas, Ernesto. Scribner, la editorial de Nueva York, con el trabajo de Carlos Baker, biógrafo del escritor, publicó en 1981 Ernest Hemingway Selected Letters 1917–1961. En este volumen hay cartas que Mary Welsh recogió de la casa de Finca Vigía (residencia cubana de Hemingway  durante más de 20 años) y otras que estaban archivadas en universidades o librerías americanas. Mary Welsh después de la muerte del escritor pudo visitar la casa cubana y llevarse documentos y obras de arte, como dos cuadros de Juan Gris y otro de Paul Klee. El ministro de exteriores cubano la había telefoneado para anunciarle que el gobierno de la isla tenía intención de transformar la casa en un museo, pero que se le concedía el derecho de retirar antes aquello que considerase más personal.

Carlos Baker, además de biógrafo de Hemingway, fue profesor de literatura de la universidad de Princeton. Allí tuvo un alumno llamado A. Scott Berg (que se graduó en 1971) al que ayudó a terminar su tesis que versaba sobre el editor Maxwell Perkins. En 1978 Berg amplió su trabajo de fin de carrera hasta convertirlo en una biografía que publicó con el título Maxwell Perkins: Editor of Genius.

De izd. a dcha.: Myrsine y Helene Moschos, Sylvia Beach and Hemingway en frente de la librería Shakespeare & Co. propiedad de Beach.

 

A. Scott Berg acaba de publicar un artículo (este se puede leer completo en inglés, no como el que les comenté la semana pasada) sobre la correspondencia de Hemingway en la revista Vanity Fair de octubre de 2011, edición americana. Nos cuenta Berg que 40 años después de la muerte de Hemingway recibió la llamada telefónica de Jenny Phillips, psicoterapeuta y nieta del editor Maxwell Perkins. Lo invitaba a formar parte de la expedición que examinaría los archivos de Finca Vigía. La señora Phillips había visitado la casa cubana de Hemingway y había preguntado si allí se conservaba correspondencia entre su abuelo y el escritor -Max Perkins conoció en los años 20’s del siglo pasado y con la mediación de F. Scott Fitgerald a don Ernesto y poco después le publicó The sun also rise, Fiesta en la edición en castellano. Según Berg, Perkins fue la persona con la que más correspondencia mantuvo el nobel-. Las autoridades cubanas reconocieron que en la casa se conservaban muchas cartas del editor pero pusieron problemas administrativos para que pudieran acceder a ellas. Con la ayuda de un congresista demócrata, Jim McGovern, partidario de restablecer plenas relaciones con el gobierno de la isla y por ello con buenos contactos, consiguieron permiso y organizaron la visita.

El artículo de Berg nos relata los pormenores de la investigación (para disfrute de filólogos y/o amantes de Hemingway) y de paso nos deja algunos datos interesantes sobre libros y edición:

[Ahora traduzco de forma literal]

Los objetos más interesantes de la casa (Finca Vigía) eran los libros –casi 9.000, muchos de ellos con anotaciones al margen-. Una copia del Oxford Book of English Prose llamó mi atención y de golpe recordé una carta que Hemingway había enviado a Max Perkins en abril de 1940, cuando estaba buscando un título para su casi terminada novela sobre España [Por quién doblan las campanas]. A él le gustaba hojear antologías de literatura inglesa y al llegar al Meditation XVII de John Donne – cuando dice, “Never send to know for whom the bell tolls”- había escrito que ya había encontrado el título. O, preguntó a Perkins, ¿pensará la gente que con “toll” me estoy refiriendo a una llamada a larga distancia, y con “Bell” a la compañía de teléfonos? Pregunté a uno de los guardias si podía inspeccionar el libro. Sin desconfiar de mí, cogió el libro y me lo dio. Hojeé las páginas hasta que encontré el párrafo, marcado con un círculo a mano.

(…)

Hemingway había dudado sobre como terminar «Por quien doblen las campanas». En el último minuto pensó que debía incluir un epílogo que hablase de algunos de los personajes secundarios. Perkins había leído la coda y, sabiendo de la afición del escritor por el detalle, le había pedido que suprimiera esa parte. Se apoyaba el editor en la opinión de su hija Peggy que decía que el libro terminaba perfectamente sin ese añadido. Perkins había devuelto esas páginas al autor ya que no se encuentraban entre los documentos que se conservan en los Estados Unidos. Allí estaban, en un viejo archivador, en el garaje de Finca Vigía, las 12 páginas escritas a lápiz. Rápidamente comuniqué mi descubrimiento a Jenny Phillips, la hija de Peggy.

El artículo de Berg comienza citando una frase de Fiesta: “You can’t get away from yourself by moving from one place to another.” Y dice el autor del artículo: “Ernest Hemingway pasó toda su vida intentándolo”. París, Pamplona, Klimanjaro, Valencia, las Antillas, Key West, Cuba….

Por supuesto que el señor A. Scott Berg no hace referencia, en todo su artículo, al deseo expreso de Hemingway de que su correspondencia no se publicara.

Nota: Se acaba de editar, con base en lo descubierto en Finca Vigía, The letters of Ernest Hemingway: Volumen I, 1907-1922. Los 15 volúmenes restantes (hay más de 6.000 cartas) se irán pubicando en los próximos 20 años. Todas las cartas son inéditas, según los editores.

En el artículo de V. F. se pueden leer (en inglés) algunas de las cartas. Y las fotos que ilustran el reportaje (Slide show)son de chuparse los dedos.

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