GREGORIO MORAN EXPLICA EN LA LIBRERÍA TAIFA CÓMO FUE LA CENSURA DE PLANETA

 Ayer, presentado por el escritor Javier Pérez de Andujar, Gregorio Morán dio una charla titulada «Sobre las nuevas formas de censura» en la librería Taifa de Barcelona. Hace exactamente 56 minutos se ha colgado en You Tube el video de la conferencia. Además de la censura por Planeta de El cura y los mandarines, su libro, contó anécdotas de su larga carrera como escritor y periodista. No se lo pierdan. (Abajo, el enlace para acceder directamente al video) Cortesía de Valor de Cambio.

Nota 1: Cuenta Morán que cuando estaba negociando con Planeta el adelanto para este libro que ahora le han censurado, «que no estaba mal, el adelanto», «el tipo» de la editorial le dijo: «¿Tú sabes cuántas Pantojas me va a costar este adelanto?» Se estaba refiriendo a esos libros de personajes mediáticos que tanto abundan en los grandes grupos editoriales. Genial.

Nota 2: No se pierdan lo que Morán respondió (minuto 1;37;40, al final) cuando alguien del público le preguntó si ha recibido muestras de solidaridad de algún intelectual o periodista.

http://www.youtube.com/watch?v=ndytT6CCBn4

 

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JEROGLÍFICO ARGENTINO

Nombre de uno de los protagonistas de las «once malditas páginas» que han impedido que El cura y los mandarines, el libro de Gregorio Morán, vea la luz editado por Planeta.

vgc

MÁS COSAS (pero en inglés).

¿Cómo dice usted? ¿Que no conoce otro idioma que el castellano? Vamos a ver, señorita o señorito, ¿no se da cuenta de que el mundo editorial en español se va a tomar por culo? ¿No entiende -se lo hemos explicado por activa y por pasiva- que la prensa y las revistas culturales en nuestro idioma son cada día de peor calidad? Los latinos –que no los anglosajones- siempre hemos considerado que la cultura no es un fin en sí mismo, sino un medio para conseguir otras cosas. [Estoy leyendo ¿Quién es Jordi Pujol? Debate, 2014] Así que ya se está poniendo a estudiar. ¿A qué está esperando?

1º.- Sofiya Tolstoy’s Defense.

Ayer, en Page turner, el blog sobre libros del The New Yorker (aquí), se publicaba una reseña/reportaje sobre un nuevo libro que abunda en los líos familiares de los Tolstoi, The Kreutzer Sonata Variations (Yale press, 2014). Tomando como punto de partida Sonata a Kreutzer (Acantilado), la novelita de Tolstoi en que su protagonista exponía las diferencias sexuales con su mujer y los motivos por los que la había apuñalado hasta matarla, su autor, Michael R. Katz, se erige en abogado defensor de Sofia Tolstoi, esposa del gran novelista ruso y madrede sus 13 hijos. Para ello utiliza trozos de sus memorias, cartas y diarios. También incluye –para argumentar sus razones- dos cuentos escritos por la propia Sofía en los que se adentra en los problemas matrimoniales. Este culebrón sí vale la pena. Lev Tolstoi, en una carta de 1891, escribió “Hay algo sucio en Sonata a Kreutzer… algo feo acerca de los motivos que me llevaron a escribirla”.

2º.- In a Bookstore in Paris

En el número de noviembre de 2014 del VANITY FAIR Americano (aquí) se puede leer (íntegro en la web) un delicioso reportaje sobre Shakespeare and Company, la mítica librería que hay junta al Sena en París. Se habla del pasado (cómo no), pero también del presente. En el frontispicio de nuestro blog, hace más de tres años, pusimos la imagen de esa librería. Por algo será. Sobre este asunto recomendamos también La librería más famosa del mundo, el libro de Jeremy Mercer editado por la fiable editorial MALPASO.

3º.- Ha muerto el último director de periódicos.

Ben Bradlee, director del Washington Post durante su mejor época, la del Watergate, ha muerto a los 93 años. (aquí) la noticia en el Washington Post y (aquí) en el The New York Times. Pinchando (aquí) puede acceder a una recopilación de reportajes antiguos sobre Ben Bradlee.  Recomendamos también sus memorias: La vida de un periodista (Aguilar, 2000)

Se acabó. Ya no queda un director de periódicos de verdad, como Dios manda. Los de ahora, parafraseando a Orwell, son expertos en relaciones públicas.

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PLANETA Y PILAR EYRE: VENDER LIBROS SIN IMPORTAR LOS MEDIOS

¿Se acuerdan de cuando Isabel Pisano escribió un libro contando su historia de amor con Yasir Arafat? El libro se llamó “Arafat. La pasión de un líder” (Ediciones B) y (aquí) tienen una entrevista ¡en Interviú! de 2006 en la que la autora contaba detalles. ¿Y cuando Carmen Llera, la joven esposa española del gran escritor italiano Alberto Moravia, publicó “Georgette” en 1985?. La novela contaba en primera persona su aventura amorosa con Walid Jumblat, el líder de las milicias drusas del Líbano. Jumblat y su grupo se hicieron famosos porque fueron muy activos en los conflictos armados de aquel país durante los años 80. (Aquí) la noticia en EL PAÍS. Lo de Pisano y Arafat nunca se probó, pero lo de la mujer de Moravia y Jumblat fue real y comprobado. Aún me acuerdo de lo guapa que era la española y lo feísimo que era el libanés. Perdonen el apunte, pero todo se pega.

Ahora viene Pilar Eyre y … qué perezaaaa.

– Ánimo, sargento. Cumplimos con nuestro deber.

– Gracias, Daphne. Me tomo un lingotazo y me lanzo.

Pues eso, que le han dado el premio Planeta bis a Pilar Eyre (con su novela “Mi color favorito es verte”), la misma escritora que ya noveló la vida de la ex – reina Sofía y que fantaseó con la vida sexual de Franco. Ahora dice escribir sobre una historia de amor que ella ha vivido en la realidad, en sus carnes: “No hay nada de ficción, todo ocurrió y es verdad”. Como han podido comprobar si han leído el primer párrafo, lo que están haciendo Eyre y Planeta para vender libros –después de las cagadas comerciales (en nº de ejemplares vendidos) que fueron los premios a Lorenzo Silva y a Clara Sánchez- ya estaba inventado. Planeta ha escogido a una tanqueta todo terreno, a una de esas autoras en plantilla a las que les da igual ocho que ochenta. Luego han metido en la coctelera los ingredientes correctos y se han lanzado en tromba. Halaaa, ahí queda eso. ¿Vergüenza? Qué es eso. Después de comprobar de qué va el libro de Eyre piensa una que el premio a Jorge Zepeda se ha entregado para disimular, que la bomba vendedora va escondida en el 2º puesto.

Esto de Pilar Eyre es auténtica AUTOFICCIÓN en vena. Que se quiten los escritores perroflautas que viene ella.

Pilar Eyre dice en estas dos entrevistas (en EL MUNDO y en VOZ POPULI) que “Es la primera vez que hacía algo así, ni siquiera pensaba que podría quedar finalista. De hecho, me enteré cuando leyeron el veredicto”. Se refiere al premio Planeta. Quiero pensar que no miente también cuando dice que a su amante en la historia, que era periodista, “Le enviaron a Siria y al poco tiempo le dieron por desaparecido”. Habiendo como hay tantas familias de periodistas desaparecidos en Siria que están sufriendo y mucho, me parecería de muy mal gusto utilizar una historia como esta –más si es pura invención y más si la autora dice ser periodista- con el exclusivo objetivo de vender libros. No lo quiero ni pensar porque se me ponen los pelos de punta. Hasta ahí podrían llegar las campañas de marketing. Digo. Afirmo.

Scapegoat: Carmen Llera, pictured with her then husband Alberto Moravia in 1987, claims Dominque Strauss-Kahn is being made a scapegoat for anti-French feeling

Moravia y Carmen Llera (cria cuervos…)

Para que los estudiantes de marketing editorial tomen apuntes, les dejo con algunas perlas de Pilar Eyre en las entrevistas concedidas tras obtener el premio:

“La novela trata sobre mi historia de amor con Sebastièn, un hombre francés. La escribí en medio de una enorme ansiedad. Y lo hice porque lo necesitaba. Cuando lo conocí, nos enamoramos inmediatamente. Vivimos días de amor y sexo, que cuento en el libro. En realidad cuento muchas cosas: cómo él me hizo sentir joven y atractiva, de todas las cosas que me hacía para gustarle todavía más”

(…)

“Escribí la novela en secreto, sin parar. Tuve que cambiar de teclado tres veces, porque apenas y paraba para comer. Me hacía un bocadillo que comía mientras escribía. Las migas caían sobre las teclas manchándolo todo”, asegura. Pero la terminó a tiempo. Decidió entonces enviarla al Premio Planeta. “Es la primera vez que hacía algo así, ni siquiera pensaba que podría quedar finalista. De hecho, me enteré cuando leyeron el veredicto”.

(…)

«Además, era periodista como yo, sólo que él era corresponsal de guerra y hay diferencia ahí.»

Crystal-Manuscript in the Garbage

(…)

«Comencé a moverme [después de la desaparición de Sebastién], a buscar mecanismos para encontrarle, todo eran enigmas y cada uno me llevaba a otro. Cada día me sucedían miles de cosas y en medio de todo ello tenía mis compromisos editoriales y era incapaz de sentarme a escribir. Cada día estaba más delgada, mi hijo se dio cuenta de todo y le expliqué la verdad. Le mostré su foto y él la apartó diciendo: «Es igual que mi padre». Yo no había caído en eso, su padre murió hace muchos años y no establecí parecidos. Pero Ferri tenía razón. En cualquier caso reaccionó animándome a buscar a Sebastién, me dijo que le parecía una historia estupenda y que debía continuar.»

(…)

«Piense que yo paso de los 60 años y él tenía 47 en ese momento, y por muy pasional que fuera todo al principio, yo sentía el pudor de tener el cuerpo y la piel de una mujer de mi edad, mientras él… Hubo un momento en que me acompañó frente al espejo y me hizo sentir una mujer bella.»

(…)

«Lo mío era siempre muy pasional porque no entiendo el amor sin pasión. Después llegó Ferran, el padre de mi hijo, y estuvimos casados 23 años. Nos divorciamos y él enfermó gravemente. Me pidió que volviera a casarme con él porque deseaba morir siendo mi marido y así lo hice. Nos casamos en el hospital y dos semanas después murió. O sea, que me he casado tres veces y soy viuda.»

Para el próximo libro, Pilar Eyre nos contará si prefiere bragas blancas de algodón o el tanga de toda la vida. Manténganse atentos a las novedades de la librería más próxima a su domicilio.

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LA MALA PUTA

El cura y los mandarines, el libro censurado por Planeta en que Gregorio Morán pone a parir a los prebostes de la cultura española y a sus paniaguados, va a tardar más de lo esperado en ser publicado por otra editorial diferente. El autor -que está buscando una alternativa para que su texto vea la luz- se ha encontrado (confirmando sus sospechas) con un sector editorial bastante indeseable. Lean la cita textual que cierra este «post». Se trata de los últimos párrafos de la sabatina intempestiva que Gregorio Morán publicó ayer en La Vanguardia.

Pero eso al final. Ahora imagínense a un niño gordo y mofletudo de diez años. Al crio, por prescripción médica, sus padres lo han puesto a régimen.  El chaval está hasta los cojones de comer judías verdes y acelgas hervidas. Pocos días antes de su cumpleaños, sus progenitores, sabiendo lo goloso y tragón que es el angelito, le prometen que por su aniversario le regalarán un gran pastel de chocolate, crema y merengue para que se lo coma él solo. [Aviso: espíritus sensibles, dejen de leer]Cuando llega la fecha señalada, papa y mama, a coro y utilizando la musiquilla del «Happy brithday to you…», le comunican al pobre zagal que todo ha sido una broma y que, eso sí, por ser un día especial y si quiere, de postre puede comerse un plátano. ¿Cómo creen ustedes que se sentiría el pobre gordito? Si ese niño, con el cuchillo jamonero en mano, hubiera rebanado el cuello de sus padres, ¿a que no lo condenarían como culpable? ¿A que -en caso de ser jueces- aplicarían todo tipo de eximentes y atenuantes a su acción?

Pues igual que el gordito engañado nos sentimos nosotras cuando, un día después de la fecha anunciada de publicación (el 7 de octubre),  nos enteramos que el libro de Morán no se publicaba. 700 páginas llenas de verdades sobre la casta de la cultura patria; 700 páginas de denuncias sin pelos en la lengua; en definitiva, 700 páginas de auténtico periodismo cultural, algo que para nosotras es el equivalente a esa gran tarta llena de colesterol, grasa y riquísimo chocolate negro que el obeso niño soñaba con degustar.

Pues como somos adictas a este tipo de libros, y no tenemos con qué chutarnos, hemos buscado como locas algo que, al igual que la metadona, nos calme el mono. Y lo hemos encontrado. Se va a llamar -fíjense que pedazo de título- «La mala puta» y lo edita Sloper en noviembre. Los autores son Miguel Dalmau y Román Piña Valls. El título, según información reservada obtenida subrepticiamente de la editorial y que apunta a las memorias del editor Carlos Barral, es la forma en que Hemingway llamó a la literatura española cuando el editor le pidió una definición. Sloper es la editorial montada por la gente de la revista La bolsa de pipas.

Por el momento, en la página web de la editorial solo se puede ver la portada y el mes de publicación. Precisábamos -como si de respirar se tratase- de más información. Conocedoras del secretismo con que se ha llevado todo el proceso de edición e impresión de este libro (los editores están acojonados ante la amenaza de represalias), decidimos mandar a nuestra agente más incisiva y más convincente: Daphne, anteriormente conocida como «La sacacorchos». Ante los encantos de nuestra patrullera, que rescató el wonderbra, su antigua minifalda de cuero y sus medias de rejilla, Román Piña -que además de coautor del libro es editor de Sloper– no pudo resistirse y terminó cantando la gallina.

El ensayo tiene dos partes. La primera, la de Dalmau, «tiene como puntos estelares un ajuste de cuentas con Pere Gimferrer (Razones para odiar a Gimferrer, se titula). Dedica alguna página a recordar los años de oscuridad de Vila Matas, y desde luego es un desahogo por su censurada biografía de Cortázar

«Mi parte -continua Román Piña- habla de autores más jóvenes, de mi generación y la siguiente. Reivindico la invisibilidad y cuento historias duras de trayectorias aparentemente truncadas: Felipe Hernández, Pedro Maestre, González Cuesta (hoy Pablo Gonz). Es una reflexión sobre el éxito y sobre la profesión de escritor. Hay muchos testimonios jugosos, pero no puedo adelantártelos por deferencia con los entrevistados.»

Cuando Román Piña estaba totalmente bebido y ya no tenía problema en «adelantar» o en seguir por detrás, muy de cerca, la minifalda de cuero negro de Daphne, en un descuido del editor, pudo nuestra Matahari sacar una foto de una de las páginas de las galeradas del volumen. Aquí va en exclusiva mundial:

«Pero Facebook muestra a los escritores, a todos, como fracasados. Como insatisfechos. A los que tienen sus libros en el cajón y no encuentran editor, y también a los que publican en sellos de renombre y son carne de elogios en diarios nacionales o viajan por el mundo para pasear sus éxitos. Un lamento por permanecer inédito, o por tener pocas ventas, y una expresión de júbilo ante una crítica favorable o la colocación en el “muro” público de una entrevista publicada en prensa, se acaban situando ante el espectador como similares muestras de fracaso. El fracaso de los primeros es asumido. El segundo no está en el hecho de ser bien tratado por la prensa, sino en el de divulgarlo. Para hacer publicidad de lo ya publicado hay que entender íntimamente que la promoción conseguida con ello es insuficiente, insatisfactoria. El fracaso está en el regusto de vanidad que el autor de éxito deja en las pantallas. La sabiduría del viejo refrán “dime de qué presumes y te diré de qué careces” sigue empapando el sentido común del siglo XXI. Un escritor de éxito comunicando en Internet que va a la conquista del mercado francés, o que ha sido traducido al italiano, ¿por qué lo hará? Si le va tan bien, ¿no es un poco antiestético presumir? O puede que quiera que le vaya mejor, conseguir más fans con el reclamo de su prosperidad. Insatisfacción. Fracaso. Un fracaso subjetivo, pero fracaso.»

«Pero que no parezca que el libro la ha tomado con los escritores. Lo que se cuenta de las grandes editoriales, del grupo Planeta en definitiva, es bestial.» Esta fue la última frase inteligible del editor de Sloper. Tras estas palabras la grabadora que Daphne llevaba escondida en el escote recoge sonidos más propios de la banda sonora de una película porno o, incluso, de un zoo en el que todos los animales llevaran semanas sin ser alimentados.

Al día siguiente encontramos a Daphne durmiendo la mona en la misma puerta del cuartel de la Patrulla de Salvación. Aún aturdida pero con esa agradable sensación del deber cumplido la hicimos pasar por el ineludible arco detector de metales y los guardias de seguridad registraron su bolso -es la normativa cuando se vuelve de una misión calificada de alto riesgo- . Entre las barras de labios, las esposas, el látigo, los condones sin usar -tres menos- y un ejemplar de las memorias del marqués de Sade encontramos una hoja arrancada de un libro cuyo contenido reproducimos a continuación

1. AUTOPSIA A UNA DAMA EN APUROS. Miguel Dalmau

Tras el veto a su biografía de Julio Cortázar, Miguel Dalmau se lanza a investigar las razones que lo habían hecho posible. Asombrosamente, el resultado es una autopsia a nuestra literatura, que se halla en peligro de muerte. Autores, editores, agentes literarios, libreros, críticos, lectores…Todos tenemos nuestra cuota de responsabilidad en el hundimiento de una de las literaturas más importantes e influyentes de la Historia.

 2. LA TRITURADORA DE ILUSIONES. Román Piña Valls

Mezcla de memorias y reportaje en el que el escritor y editor Román Piña reflexiona sobre el éxito y el fracaso (rescata del olvido a Pedro Maestre), bucea en algunas trayectorias “truncadas”, y mastica unas entrevistas realizadas a una docena de escritores conocidos: Alberto Olmos, Marta Sanz, Agustín Fernández Mallo, David Torres, Llucia Ramis, Pablo Gonz, Jorge Carrión, Blanca Riestra, Ismael Grasa, Montero Glez, Fernando Aramburu y Pedro Ugarte.

Como lo prometido -arriba- es deuda, aquí van las últimas palabras del artículo de ayer de Gregorio Morán en La Vanguardia sobre las vicisitudes de la no edición (la censura) de «El cura y los mandarines» por parte de Planeta. Morán se refiere a las editoriales que, ahora que Planeta no publica su libro, están dispuestas a ¿hacerlo?:

La censura del business, del negocio, es tan implacable como la política. Por eso no deja de hacer mucha gracia, es un decir, que los nuevos editores o las editoriales bisoñas, pero con lógica ambición de poder, te planteen el enorme interés que tienen en publicarte. ¡Pero no sin antes leer el manuscrito! No quieren entender que si entregas un manuscrito sin contrato estás vendido. Lo aseguro yo, un veterano con muchos años de oficio. Yo no compro a ciegas, dicen ellos; pero los autores no tenemos por qué entregar el producto de nuestro trabajo para que ellos evalúen lo que les interesa. Son como jugadores con ventaja que te hacen el favor de leerte, como quien te mira la dentadura y calibra lo que puedes empujar en la piedra de su modesto molino. ¡Pero de dónde ha salido esta generación de logreros!

En apenas un mes, lo confieso, he pasado de autor veterano a ganado de excepción que debe exhibirse en la feria. ¡A ver qué sabe hacer! Ya no tengo edad para soportar impasible las imposturas de un gremio llamado a la quiebra. Pero queda como experiencia personal, casi generacional, que estamos más predestinados que el Titanic y que, por si fuera poca la broca, no tenemos ni una orquesta que nos asuma en su suerte y nos amenice el final.

Vivimos tiempos jodidos porque nuestra generación, así, en general, se ha vuelto golfa y hemos de buscar algo digno por debajo de los 30, y como he tratado de explicar en El cura y los mandarines, cuando frisábamos por esa edad no nos cabía en la cabeza que algún día “los nuestros” defenderían la censura, asumirían la corrupción y se sentirían cómodos en la estupidez.

¡¡Que Dios nos pille confesadas!!

 

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JORGE ZEPEDA PATTERSON CONFIESA: “El éxito justifica hoy cualquier degradación moral”

Me había jurado a mí misma no volver a leer nada –y menos escribir- sobre el premio Planeta. Pero estaba yo esta mañana dando sorbitos a mi tercer gin-tonic [el médico me ha dicho que es lo mejor para la osteoporosis] y, de paso, ojeando el diario cuando, saltando de noticia en noticia -y al tiempo que pedía más hielo al camarero-, me encontré por casualidad con un titular llamativo, uno de esos que te obligan a parar tus ojos en él:

El éxito justifica hoy cualquier degradación moral”(EL PAÍS, 17-10-14), rezaba el titular. Leí sólo el encabezamiento y acto seguido comprobé que se trataba de una entrevista con Jorge Zepeda Patterson, el nuevo vencedor de premio. “Mierda”- me dije-. “¡El Planeta me persigue!”. Invadida como estaba por la sensación de bienestar que la ginebra en ayunas siempre me proporciona, decidí relajarme y gozar. El titular prometía cosas; así que me pregunté a mí misma antes de adentrarme en la lectura: “¿Será que Jorge Zepeda, en un arrebato de sinceridad, en un excelso acto de arrepentimiento, está confesando su pecado y de paso denunciando la “degradación moral” que implica recibir miles de manuscritos de inocentes aspirantes cuando ya se sabe que solo lo va a ganar (el premio) uno de los dos o tres escritores a los que se pidió expresamente y con anterioridad que se presentaran? ¿Será que en la noche de la entrega del premio Planeta, Jorge Zepeda, abrumado por los remordimientos y por el peso de la culpa, fue incapaz de dormir y, como hombre honesto que parece, decidió en esos momentos de insomnio renunciar al premio? ¿Será que el periodista mejicano está reconociendo públicamente que se dejó llevar por la tentación del éxito como escritor que el Planeta ponía a sus pies y por eso cayó en la degradación moral que supone aceptar un premio amañado, que está concedido de antemano? ¿Nos está diciendo Zepeda a los lectores de EL PAÍS que la ambición lo cegó momentáneamente, pero que se arrepiente? Emocionada y esperanzada por esa posibilidad –un hombre justo para salvar Sodoma & Gomorra- seguí leyendo. La cosa comenzaba bien, el acto de contrición del periodista parecía serio y profundo:

“En el por qué uno se corrompe intervienen también resortes emocionales, psicológicos, valores éticos que caen… Son asuntos casi de diván, motivaciones opacas, y a eso el periodismo no llega, se necesitan herramientas de la ficción para dar las claves”.

¿Zepeda es mejicano o argentino? ¿Había decidido el periodista escribir una novela de autoficción para explicarse a sí mismo las “motivaciones opacas”, “de diván” que en un primer momento lo habían llevado –dejándose arrastrar por ese demonio tentador que es el éxito literario- a aceptar el Planeta?

“… poner al descubierto las vísceras putrefactas del poder.”

Guau, este tío es un valiente.

zepeda

  • No sigas leyendo, Margaret.
  • ¿Por qué no, Daphne? Este tal Zepeda es un crack.
  • Porque no es lo que te imaginas, todo lo que dice no está referido a él mismo como ganador del Planeta, sino a las mafias que denuncia en su libro.
  • Mi gozo en un pozo. Ponme un gin-tonic, Daphne, anda.
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AQUEL AÑO EN QUE CARME RIERA NO GANÓ EL PREMIO SANT JORDI, PERO SÍ GANÓ EL PLA.

En el último “post” recogíamos unas declaraciones de 2001 de la escritora Carme Riera en ABC. Ante la pregunta de si le habían ofrecido a ella algún premio literario concedido de antemano la escritora respondía: “No, porque yo escribo en catalán”. Parecería que escribir en catalán era como una especie de antídoto contra manipulaciones ¿Eran limpios en 2001, y antes, todos los premios literarios para novelas en catalán?

Veamos.

El domingo 27 de junio de 1999 amaneció especialmente caluroso en la ciudad condal. Sin rastro de nubes, y con numerosos pajaritos cantando con alegría y desparpajo desde la mañana bien temprano, Barcelona se disponía a iniciar una nueva jornada. Como todos los días, los quioscos de prensa abrieron sus puertas y pusieron a disposición del público una amplia variedad de periódicos y revistas. En dichos establecimientos, también como todos los días, se adquirió –en aquella época la prensa escrita aún se vendía de forma masiva- un buen número de ejemplares de La Vanguardia, el diario con mayor difusión de Cataluña. Aquella jornada alegre y festiva, en las páginas 66, 67 y 68 (aquí) , (aquí) y (aquí) [hemeroteca de La Vanguardia] de aquel ejemplar de la publicación del conde Godó sus numerosos lectores pudieron disfrutar de un largo artículo titulado Premios trucados. Lo firmaban Llatzer Moix y Josep Massot. Era domingo, se disponía de tiempo para leer y el sol brillaba.

El artículo comenzaba así:

Los premios literarios no suelen darse al autor que se presenta a concurso “motu proprio”, sino al que es expresamente invitado a concurrir por la editorial convocante con la promesa de llevarse el galardón. Los premios suelen estar concedidos de antemano.” Esta afirmación de un alto ejecutivo editorial barcelonés —secreto a voces en el mundillo del libro— viene a reconocer explícitamente que en los premios, salvo excepciones, se dan irregularidades.

Carme Riera

Entre los muchos premios literarios de los que se contaban secretos en el magnífico trabajo periodístico de Massot & Moix también se habla de algunos galardones para novelas en catalán, entre ellos el Ramón Muntaner y el Sant Jordi.

Estamos en 1999, recuerden. Escriben Massot & Moix en La Vanguardia:

Las primeras ediciones del Sant Jordi publicado por Columna transcurrieron con cierta placidez. Pero la de 1994, que iba a recaer en el autor valenciano Ferran Torrent, uno de los de más éxito en lengua catalana, llegó precedida de gran polémica. Meses antes de que se fallara, Quim Monzó, autor de Quaderns Crema —la editorial que también publicaba, hasta entonces, a Torrent— anunció durante una cena en Olot que sabía quién iba a ganar el principal premio de novela catalana. El nombre de Torrent saltó a la prensa y cuando, al cabo de los meses, obtuvo el Sant Jordi con “Grácies per la propina”, los rumores sobre un pacto previo entre el editor Alzueta y el escritor Torrent arreciaron. En lo sucesivo, Torrent ha publicado bajo el sello Columna.

 PREMIO AL LIBRO INACABADO. Un autor con tirón popular, bien conocido en los medios, es un candidato a premio literario regularmente favorecido por la fortuna. Tanto es así que, a diferencia de colegas con menor perfil mediático, puede llegar a obtener algún premio presentando una obra esbozada o inacabada. Es el caso de Joan Barril, vencedor del premio Ramon Muntaner 1998 con “Tots els ports es diuen Helena”, un libro que acredita el buen olfato del jurado. En este caso procede hablar de “olfato”, puesto que lo que los miembros del jurado del Ramon Muntaner, galardón patrocinado por Empúries, pudieron leer y premiaron no fue el original completo, sino unas decenas de folios, compuestos con grandes tipos y generosos interlineados, en los que se adelantaba parte del contenido del libro; junto a este mazo de hojas, recibieron otro folio en el que se resumían las intenciones de la .obra. Una vez obtenida la distinción, el au to hralló el tiempo suficiente para acabar el libro, que llegó a las librerías -esta vez sídentro del plazo estipulado. (Tres de los miembros del jurado del Ramon Muntaner decidieron abandonarlo tras el fallo en favor de “Tots els ports es diuen Helena”.)

Siguen, más adelante, Massot & Moix:

 En 1993, el mundillo literario catalán daba por segura ganadora del Sant Jordi a Carme Riera con “Dins el darrer blau”, una novela de la que empezó a hablarse meses antes de su aparición. Pero, acaso por un desacuerdo entre los editores y la agente de la escritora (Carmen Balcells), la obra no compitió en ese Sant Jordi, que se falló, como cada año, en tomo a la noche de Santa Llúcia, el 13 de diciembre. No por ello se quedó sin premio: algunos libros —eso es al menos lo que opinan ciertas agentes— han nacido para ser premiados. Cuatro semanas más tarde, “Dins el darrer blau” acabó obteniendo el premio Pla, fallado el 6 de enero de 1994, pese a que acudió a este concurso cuando el jurado había recibido ya los demás de originales.

La escritora, y hoy académica de la RAE, Carme Riera ganó el premio Sant Jordi de novela en 2003 con la novela La meitat de l’ànima. Pero eso ocurrió cuatro años después de que este artículo de Massot & Moix fuera publicado.

Si quieren conocer más sobre el Sant Jordi, sus gestores y las cositas tan divertidas que ocurrieron con ese premio literario, pueden leer este otro extracto del artículo de Massot & Moix.

La historia del premio Sant Jordi, estrella de la Nit de Santa Llúcia, la gran velada anual de las letras catalanas, es muy ilustrativa. En 1947, Aymá convocaba, sin permiso gubernativo, el premio Joanot Martoreil. En 1960 los industriales de filiación nacionalista Joan B. Cendrós, Lluís Carulla, Félix Millet, Pau Riera y Joan Vallvé promovieron el primer premio Sant Jordi de novela. Tras una primera fase en que ganaron autores corno Pere Calders (1963, “Lombra de l’atzavara”), Mercé Rodoreda ( 1966, “El carrer de les Camélies”), Tísner (1972, “Lenquesta del canal quatre”) o Montserrat Roig (1976, “El temps de les cireres”), se pasó a una etapa de crisis de originales, mengua de la calidad literaria y búsqueda de la rentabilidad.

 Al principio, el premio, convocado por Ornnium, era editado por Selecta; a partir de 1969 se alternaron las editoriales catalanas de la época: Aymá-Proa, Selecta y Edicions 62, algunas de las cuales cubrían sus déficits con las aportaciones de empresarios sensibles a la causa nacionalista. En 1982 se firmó un acuerdo Ornniurn-Enciclopédia, con la edición por parte de 62. Tras unos años de crisis, en 1991 Omnium Cultural y Enciclopédia Proa, firmaron un convenio de diez años con Columna para que ésta editara la obra ganadora.

 No es que hasta esa fecha el Sant Jordi hubiera evitado siempre la polémica —en 1969 se retiró de concurso “El sexe dels ángels” de Terenci Moix; en 1970 ganó “Nifades”, de José M. Sonntag, plagio de un clásico chino y en 1977 la conservadora Selecta se negó a publicar “Coil de serps” de Ferran Cremades—. Pero fue a partir de 1991, según diversas fuentes del sector, cuando el premio empezó a plantearse con una óptica, básicamente, de rentabilidad, al estilo Planeta; y también a registrar episodios como las ruidosas victorias de Torrent y Palol (este último precisamente ex Proa).

El reciente cambio de dirección en Proa ha modificado el convenio: si antes pagaba Enciclopédia-Proa y Columna editaba; a partir de ahora Columna asumirá los 6 millones del premio —antes ponía 4— en concepto de anticipos y coeditará el premio con Proa. Joan Carreras, que fue director de la Fundació Enciclopédia Catalana y jurado del Sant Jordi, no tiene reparo en resumir la situación presente afirmando que “los premios se han convertido en meros elementos de promoción de las editoriales. El Sant Jordi ahora ya no tiene nada que ver con la literatura, sino con la industria cultural”.

 Miquel Alzueta, editor de Columna, se defiende. Reconoce que se incita a determinados autores a participar en los premios, “algo perfectamente lícito y profesional, porque a este autor no se le garantiza el galardón, como se vio cuando un autor desconocido, Alfred Bosch, se impuso a Maria de la Pau Janer”. La escritora ganó al año siguiente el Lluil, dotado por Planeta con diez millones, con “Lola”. “El mundo —añade Alzueta— se rige en exceso por la ley del mercado. ¿A qué autor le puedes echar en cara que acepte una oferta de diez millones para ganar un premio”.

Gusten o no, los métodos aplicados por Alzueta han ido generalizándose. Y la postura de figuras como Monzó o Pámies, que en una época reaccionaron con orgulloso desdén hacia unos galardones que perdían brillo literario, ha tenido poco eco. Hoy la colonia de autores dispuestos a competir en las circunstancias descritas vuelve a estar sobrepoblada.

“Los editores que convocan premios se aseguran el tiro. Y especialmente en el Sant Jordi. La única solución —concluye Oriol Izquierdo, ex director literario de Proa— para devolver el prestigio a los premios sería conceder los a obra publicada, como aquí hacen el Crexells, el Lletra dOro el Serra dOr, y convertir estos premios en galardones de referencia, al estilo del Goncourt en Francia,”

Les recuerdo que todo esto se escribió en 1999.

 PREMIOS TRUCADOS

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EN EL AÑO 2001, LA HOY ACADÉMICA DE LA RAE CARME RIERA DECÍA:

En el año 2001, en una entrevista en ABC titulada «Estoy a punto de dejar de publicar», Carme Riera, -entonces aún no era académica de la RAE- opinaba:

Pregunta: También es una mujer comprometida. ¿Cómo se siente en un mundo donde las injusticias son cada vez mayores y donde las miserias humanas pasan por delante de nuestros ojos sin que apenas podamos reaccionar? En «Cap al cel obert» denuncia la capacidad de las víctimas de convertirse en verdugos.

-Respuesta: No soy optimista. Las personas suelen tropezar dos y hasta 33 veces en la misma piedra. También hay personas que por su condición humana son extraordinarias. No sólo hay gente deleznable. En general no estoy satisfecha con la condición humana aunque siempre hay gente a la que uno puede acudir. Los seres humanos caemos a veces en contradicciones. Yo procuro tener bastante sentido crítico. A veces, de repente, me he encontrado haciendo cosas que nunca lo hubiera imaginado. El problema es cuando no te das cuenta y caes en los mismos defectos que tú denuncias. Si te das cuenta, puedes reaccionar. Si no, estás perdido. La novela histórica te da una perspectiva para juzgar temas universales.

-P: La llamada «mundialización» está cambiando radicalmente el mercado editorial. Y por extensión al escritor, que ve cómo su libro no aguanta más que unos días en la librería. ¿Cómo lo vive usted en la aldea global?»

Carme-Riera-de-jove

Carme Riera

-R: Es algo nefasto. Estoy a punto de dejar de publicar. Si las cosas siguen así y para que un libro dure 15 días en una librería… no vale la pena. Creo que habría que hacer libros para regalar a los lectores, en una palabra, saltarse el mercado. Todo esto que está pasando con las grandes superficies… es terrorífico. Yo escribo porque no puedo evitarlo, trato de organizar el mundo en mi cabeza y pasarlo al papel. Y después a mis lectores. Si esto es inútil porque sólo prevalece el consumo con la ayuda de grandes campañas.

-P: ¿Qué alternativas hay?

-R: Evitar cauces globales y llegar al minoritario. Quizás ayude la red.

(…)

LOS PREMIOS

-P: En el mundillo literario parece que hay dos velocidades para darse a conocer al gran público. La primera sería la de la constancia, casi siempre asociada a la calidad. Hay otra que tiene su fundamento en los premios literarios. ¿Qué opina de los escritores que acceden al gran público de forma tan fulminante?

-R: En general, los premios me parecen estupendo. Yo soy antigua, en mis tiempos se empezaba de otra manera. Y seguiré escribiendo con honestidad, daré un libro por terminado cuando crea que el nivel es aceptable. Supongo que los premios deben de ser tentadores. Por no hablar de que te ofrezcan un premio literario y luego llevar la novela a la pantalla, .. debe de ser muy satisfactorio. Hoy en día todo el mundo quiere ser un escritor de «glamour»

-P: ¿Alguna vez le han ofrecido uno?

-R: No, porque yo escribo en catalán.

Nota: las negritas son mías, of course.

Mensaje en la botella de la sargento Margaret: “Si algún día no me encuentran, búsquenme en una hemeroteca.”

Continuará…

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PABLO ÁLVAREZ, EL EDITOR DE LOS FAMOSOS DE LA TELE

Pablo Álvarez López comenzó su carrera en Planeta donde llegó a ser director editorial del sello MR ediciones. Luego se pasó al grupo PRISA, donde ha sido director editorial de no-ficción de AGUILAR y director de SUMA de Letras, donde sigue. SUMA, para que nos entendamos, es el sello en el que se edita lo que, por ser descaradamente comercial, los directores de ALFAGUARA (ficción) y TAURUS (no-ficción) se morirían de vergüenza si tuvieran que publicar. SUMA/Álvarez se han unido recientemente a la moda de editar cosas escritas por famosos de la TV. Sus goleadores son Christian Gálvez y de Sandra Barneda, presentadores de programas con mucha audiencia como Pasapalabra y La Noria.

teleprograma.fotogramas.es

Aquí tienen un video cortito de Pablo Alvarez presentando Reír al viento, la penúltima novela de la televisiva Sandra Berneda.

El boom de escritores mediáticos no sería posible sin los editores que trasladan al papel encuadernado lo que los presentadores de la TV garabatean sobre sus cuartillas. El caso de Álvarez es ejemplar. Lo acaban de entrevistar (aquí) en El Asombrario (eldiario.es). Lo más curioso es que el hombre está orgulloso de su labor.

Algunas perlas cultivadas de Álvarez:

Lo primero es dar carta de naturaleza como escritores a sus chicos (“tienen carrera y se lo toman en serio”). Ah, bueno, si tienen carrera…:

“No sabes la cantidad de medios que he atendido por ser el editor de Christian Gálvez y de Sandra Barneda, tantos que he tenido la tentación de hacer una declaración de principios en Facebook donde poner énfasis en que no todos los televisivos son iguales. Christian Gálvez tiene dos carreras, Sandra tiene una carrera y un máster, los dos son dos personas para los que escribir novelas es algo muy serio, han trabajado y trabajan muchos sobre sus novelas, pues para ellos sus libros es un elemento muy portante dentro de sus carreras. El problema es que no se entiende porque no se cuestiona a un periodista de la prensa escrita que escriba un libro, pero sí a un periodista que salga en televisión”.

¿Criterio como editor? Mucho, un pedazo de criterio que te cagas es lo que tiene Álvarez:

“Yo como editor tengo la libertad de elegir a quien publicar, tengo mi propio criterio y escojo a partir de él a quienes quiero que formen parte de mi carpeta de autores.”

Para mis escritores –da a entender Álvarez- lo de la TV no es más que un medio para llegar al premio Nobel de Literatura:

“No quiero a alguien para el cual escribir es sólo un medio de agrandar su ego, sino que quiero autores para los que el escribir sea algo verdaderamente importante. No sabes con qué pudor y con qué miedo se han acercado a escribir tanto Sandra como Christian, porque escribir era algo que querían hacer desde hace mucho tiempo y los dos quieren hacer una carrera literaria.”

Gracias a los libros de famosos televisivos que Álvarez edita hay más lectores (“un tipo de lector que nunca ha leído”) y las librerías se llenan. Gracias, Álvarez. Al final va a resultar que eres tú el que salvará la Literatura:

“Nosotros conformamos nuestro plan editorial con muchas estrategias; sabemos que seguramente un rostro televisivo puede llegar a un tipo de lector que, a lo mejor, nunca ha leído y esto me parece interesante y bueno; se trata de acercar la lectura a la gente.” (…) “los autores televisivos ayudan para llegar a un determinado lector, muchas veces un lector primerizo o que frecuenta poco las librerías; por tanto, estamos consiguiendo llevar a nuevos lectores a las librerías, ampliamos en cierta manera el mercado.”

A Álvarez –a pesar de los pesares- aún le excita su oficio:

“Para mí ser editor es vocacional, me encanta el trabajo que implica, todavía siento la emoción cada vez que me llega un nuevo manuscrito al despacho, disfruto trabajando con el equipo, en el proceso de edición.”

Sandra Barneda, presentadora junto al gran Jordi González de los programas de TELE 5 La Noria y El Gran Debate, escribe novelas porque siente una “necesidad muy íntima y profunda”. Tan íntima y tan profunda que si Álvarez no le hubiera publicado sus escritos, se hubiera puesto a chillar como una histérica, en pleno plató de TELE 5, la próxima vez que Pilar Rahola y Alfonso Rojo se hubieran enzarzado dialécticamente. Gracias, Álvarez:

“Es curioso, porque escribir genera algo en las personas que tienen ese deseo dentro, genera algo muy profundo; se trata de una necesidad íntima, profunda; es la necesidad, por ejemplo, que tenía desde hace mucho tiempo Sandra Barneda, y por esta necesidad nació su primera novela y por esto decidimos publicarla”

La imagen del libro –lo dice Álvarez- es más importante que el texto:

“Antes no había una búsqueda formal en la imagen del libro como ahora, las cubiertas podían ser más o menos neutras porque se entendía el concepto de libro en sí mismo y se vendía como tal. Ahora estamos en la época de la imagen y el libro seduce, al menos en un primer momento, con su imagen, con su estética.”

Sin embargo –en un arranque de sensibilidad- añade:

“Yo veo belleza en los libros gastados por la lectura como veo belleza en la gente mayor, ves el transcurrir del tiempo en su rostro, pero siguen siendo bellos.”

Las mujeres sois mu güenas, las más mejores. Gracias, Álvarez:

“Las mujeres, en general, tenéis mucha capacidad para todo. A nivel profesional, las mujeres consiguen llevar muchas cosas de una misma vez, tener distintos proyectos entre manos y llevarlos a cabo todos y de manera excelente”.

Poco antes en la entrevista, eso sí, había reconocido que las mujeres le dan de comer:

“Sí, hay más lectoras, sin duda. Exagerando un poco, casi deberíamos decir que nos mantenemos gracias a las lectoras.”

En fin.

ACTUALIZACIÓN A 14 DE OCT. DE 2014

Pinchen (aquí) para ver un video de Youtube en el que se  documenta gráficamente el proceloso y catartico proceso creativo de la escritora «licenciada» Sandra Berneda. Esto demuestra, como dice su editor, que siempre ha querido ser escritora.

 

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JAVIER MARÍAS CONTRA BABELIA: ¿SIMPLE REPROCHE MATRIMONIAL O EL COMIENZO DE UN DIVORCIO?

El 23 de diciembre de 2011, Los enamoramientos, la penúltima -e insoportable- novela de Javier Marías, fue elegida por Babelia, suplemento cultural de EL PAIS, como el mejor libro de 2011. Así comenzaba la noticia:

Cincuenta y siete críticos y colaboradores de Babelia han elegido los mejores libros de 2011. Un año dominado por grandes escritores, novelas en diferentes idiomas y ensayos literarios. Los enamoramientos, de Javier Marías, ocupa el primer lugar. La obra ha conseguido reunir a un tiempo el reconocimiento de la crítica y el favor de los lectores.

Repetimos: » Cincuenta y siete críticos y colaboradores de Babelia» consideraron que uno de los peores libros escritos por Marías a lo largo de su carrera fue el mejor de todos los publicados en 2011.

Babelia, de forma invariable y a lo largo de los últimos 23 años -el 1º ejemplar del suplemento es de 1991-, ha ensalzado todo lo que Marías ha ido publicando. Unas veces piropeaban un buen libro y otras uno infumable. Pero Babelia, fiel compañera, a las duras y a las maduras, en la pobreza y en la riqueza, en la salud y en la enfermedad, siempre estuvo  ahí, apoyando de forma incondicional al escritor estrella del grupo PRISA, incluso cuando publicaba en Anagrama.

-Me estoy emocionando, Daphne.

-Aguante, mi sargento. Entereza.

El amor es difícil en estos tiempos. Hoy, en «Hasta cuándo esperan los libros», su artículo de El País Semanal, Javier Marías pone a parir a Babelia, a esos colaboradores que lo han amado cual esposa fiel durante más de 23 años. ¿Cuántos matrimonios aguantan hoy en día esa cantidad de años? ¡Qué triste es un divorcio! ¡Cuántos trapos sucios saltan por los aires!

Marías, que dice dedicar el mes de agosto a leer los Babelias que no ha podido ni ojear durante el año, escribe:

Uno va mirando las críticas que aparecieron hace seis o doce o más meses. Lamento decir que la mayoría no son en sí mismas atractivas: en poquísimas hay una idea, o una consideración llamativa sobre algún aspecto literario o sobre la literatura en su conjunto. Tampoco logran invitar a asomarse a las obras objeto de su comentario. En este agosto de Babelias esperaba elaborar una nutrida lista de títulos que me hubieran pasado inadvertidos o de cuya existencia no me hubiera enterado. Lo cierto es que no he anotado ni uno. Apenas ha habido reseñas (con excepción de las que escribía Guelbenzu acaso, pero él hablaba casi siempre de obras traducidas y más bien clásicas que ya conocía; con la de algunas de Manguel y quizá de alguien más) que me hayan incitado a salir corriendo a la librería, sólo fuera por la curiosidad despertada. Los apabullantes elogios que han recibido demasiadas novelas, poemarios y ensayos me han producido un efecto anestesiante, por sonarme a maquinales, o a “obligados”, o a insinceros, o a gratuitos, o a convenientes. Alabanzas sin alma, por decirlo de manera cursi; palabras apasionadas escritas sin pasión reconocible, como si nos hubiéramos acostumbrado en exceso a manejar sólo envoltorios.

¿Fuerte, eh?

Javimari en la portada de mayo de 1998

Marías no da puntada sin hilo. ¿A qué viene, entonces, este ataque tan inmisericorde?

En 2011, Marías cumplió 10 años en El País Semanal, venía del XL Semanal, suplemento dominical de ABC (Grupo Vocento). ¿Será que Marías va a dejar de colaborar en EPS para volver al colorín de ABC? De hecho este último es bastante más leído que el de EL PAÍS. ¿Será que ahora que Alfaguara ya no pertenece a PRISA, Marías ha encontrado otro grupo de presión, Penguin Random House, que puede conseguir lo que él tiene como principal objetivo, el premio Nobel? La verdad es que los de EL PAÍS han sido bastante ineptos a la hora de promocionar en Estocolmo a su autor, a los resultados me remito.

En breve tendremos noticias.

Javimari en la portada de octubre de 2002

OTRA COSA

La lectura de El País Semanal de hoy ha dado mucho de si. Javier Cercas -¿lo conocen?- definitivamente se ha venido arriba. Cercas, en «El momento en que empiezas a corromperte«, quejándose de que el Instituto Cervantes de Utrecht (Holanda) cancelara la presentación de Victus, la polémica novela de Albert Sánchez Piñol, mete el siguiente párrafo:

Es verdad que el Gobierno catalán está haciendo trampas con la democracia; pero eso no autoriza al Gobierno español a cometer el menor abuso o desmán. Más aún: en el momento en que empiezas a justificar los errores y abusos de los tuyos porque son de los tuyos (o porque parece o dicen que lo son), empiezas a corromperte; es decir, empiezas a perder la razón. Esto no lo escribió George Orwell, pero pudo hacerlo, porque nadie como él nos enseñó que la izquierda empezó a corromperse y a perder la batalla cuando empezó a justificar los abusos y errores de los suyos.

Las negritas son mías, claro.

– Este post no lo escribió Camilo José Cela, pero pudo hacerlo.

– ¿Cuántos gin-tonics te has bebido, Margaret?

PD: Javier, la segunda vez que te refieres a la ciudad holandesa, usas «Utretch» en lugar de Utrecht, nombre correcto. Simple corrección fraterna. De nada.

Javimari en la portada de  septiembre de 2007

 

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JUAN BONILLA, DIGO…, JUAN PALOMO CONTRA JOSE ÁNGEL MAÑAS (EL DEL KRONEN)

Juan Palomo, hoy, (AQUÍ, segundo asunto), en su columna “La Papelera” de EL CULTURAL, en uno de esos sueltos que lo han hecho famoso, escribe:

Hubo un tiempo no tan lejano en que el éxito de un solo título podía transformar a un autor primerizo como José Ángel Mañas en estrella mediática. Fue finalista del Nadal, se le comparó con Dostoievski y todo desafío era poco (definió sus relatos como novelas-punk o “novelas”). Por eso, pocos sospechaban que veinte años después acabaría como escritor de encargo o de ocasión. ¿O es acaso otra cosa El siglo de Águila Roja, el libro de aventuras que lanza Planeta, y en el que Mañas intenta hacer del personaje televisivo “su” Alatriste?

Se dice por ahí que detrás del seudónimo de Juan Palomo se esconde el escritor Juan Bonilla. Yo no digo que así sea, sino que se comenta entre los que saben de esto de las cosas de la escritura y el mamoneo cultural. Esos.

Juan Bonilla

 José Ángel Mañas

José Ángel Mañas

Si así fuera y Bonilla firmara todos los viernes como “Palomo”, algunas cosas encajarían.

Hechos:

1º .-Aunque Bonilla es cinco años más viejo que Mañas, comienzan a publicar el mismo año, en 1994.

2º.- Igual que Mañas da el pelotazo con su primer libro, Historias del Kronen (Destino, 1994), Bonilla debe esperar a su 7º libro (previamente: 3 de relatos y 3 novelas), Los príncipes nubios (Seix Barral, 2003), para tener algo de éxito; mucho menos que Mañas con lo del Kronen.

3º.- A Bonilla siempre le ha jodido que lo incluyan –junto con Lucía Etxebarría, Benjamín Prado y Juan Manuel de Prada- en la llamada “Generación Kronen”. Sobre todo le repatea que el nombre elegido sea el del bar donde transcurre gran parte de la novela de Mañas. Novela que siempre ha desprerciado.

4º.- Es cierto que la carrera de Mañas, después de lo del Kronen, no ha ido muy bien y que eso que dice Bonilla…, digo Palomo, de “escritor de encargo” no es falso (aquí lo contábamos en la Patrulla de 2012). Sin embargo la trayectoria de Bonilla, lentamente, ha progresado positivamente. El culmen ha sido el reciente y elogioso artículo de Mario Vargas Llosa sobre su última novela, Prohibido entrar sin Pantalones, (Seix Barral, 2013).

Podríamos decir, si las carreras de ambos fueran representables por dos gráficas en unos ejes de coordenadas, que la de Mañas baja y la de Bonilla sube. Allá por el año 2000, más o menos, se debió producir el punto de corte entre las dos rectas.

La Patrulla de Salvación se pregunta a coro: ¿Hacía falta machacar de ese modo a Mañas? ¿Tan mal lo pasó Bonilla durante los años de ostracismo? ¿Tanta mala leche se acumula en esa época en que no llega el reconocimiento del público? ¿Tan importante es para Bonilla salir en los periódicos y ser aclamado como “gran escritor”? ¿Los escritores, en general, quieren escribir y publicar o desean, por encima de todo, fama y prestigio? ¿Se publica porque se es un artista o porque se necesita, como el respirar, el reconocimiento de los demás?

Pero, claro, si Juan Bonilla no tiene nada que ver con «Juan Palomo», olvídense de todo lo escrito más arriba.

Y luego dicen que la sargento Margaret tiene mala baba.

OTRA COSA SOBRE JAVIER MARÍAS Y PATRICK MODIANO

Javier María no pone nombre a sus personajes de forma casual. El narrador de su última novela, Así empieza lo malo, (Alfaguara, 2014) se llama Juan de Vere. Resulta que Guy de Vere es el novio de Lenore, poema de Edgar Allan Poe publicado en 1843.

Pues miren como son las cosas, que revisitando En el café de la juventud perdida, (Anagrama , 2008), del nuevo premio Nobel Patrick Modiano, me encuentro con que en la página 41 aparece un tal Guy de Vere, “un hombre mayor que ellos. … muy versado en ciencias ocultas” que le presta a la enigmática Louki el libro Horizontes perdidos con el que la guapa francesita se sienta a las mesas de los bohemios del café “Le Condé”.

¡Qué casualidades! ¿No?

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