THE GUARDIAN: Un respeto

Esto (aquí) es un director de periódicos y no lo que tenemos en España.

Pinchando arriba accederán a un artículo (en inglés) del último número del The New Yorker donde se relata:

1º Cómo Alan Rusbridger, el director del The Guardian, a pesar de recibir –el 21 de junio de 2013- en su despacho la visita del jefe de gabinete del Primer ministro David Cameron y de su jefe de comunicaciones y de que estos señores le dijeran que “el fiscal general, el ministro de exteriores, el viceprimer ministro y el primer ministro estaban muy preocupados por lo que estaba haciendo”, decidió publicar en su web, sólo 8 horas después de que sus invitados se marcharan, y luego en el periódico en papel, las revelaciones de Snowden sobre el espionaje de la N.S.A. y días después cómo la “Goverment Communications Headquarters” (G.H.H.Q.) –equivalente británico a la N.S.A. americana- espió a los países asistente a la reunión del G-20 en Londres.

2º Cómo los señores que lo visitaron (al director del The Guardian) en su despacho en junio intentaron presionarlo argumentando que si publicaba la información que tenía estaría poniendo en peligro no sólo la seguridad nacional sino que podría perjudicar la capacidad que la policía tenía para detener traficantes de drogas, pedófilos y páginas de pornografía infantil. “Eres un editor, pero también tienes responsabilidad como ciudadano”, le soltaron.

3º.- Cómo el director del The Guardian, temiendo que le secuestraran el periódico, (en UK no hay una primera enmienda que defienda como en los USA la libertad de expresión), mandó un paquete postal a Paul Steiger –antiguo director del The Wall Street Journal y hoy director de la página web sin ánimo de lucro Pro Publica– con el material informativo para que si le metían mano al Guardian la noticia saliera de todos modos a la luz.

4º.- Cómo la página web del The Guardian ha llegado a ser la 3ª en inglés más visitada (84 millones de visitante mensualmente) teniendo sólo una tirada (del periódico en papel) de 190.000 ejemplares, la mitad de lo que distribuía en 2002. Las más visitadas son 1ª Daily Mail y 2ª The New York Times.

5º.- Cómo el The Guardian (que pertenece a una fundación) pierde alrededor de 50 millones de dólares cada año y con qué palabras el presidente de la fundación ha dicho que a este ritmo le quedan no más de 5 años de vida al periódico.

6º.- Cómo y por qué los gestores de la página web del The Guardian y el director del periódico se niegan a levantar una «Pay Wall» ( un muro de pago, como tienen en El País y en El Mundo) para el contenido online. The Guardian es gratis completamente.

Y más cosas…

Más información

Alan Rusbridger, director del The Guardian, escribió recientemente este artículo (aquí) sobre lo que sucedió hace un mes cuando detuvieron en el aeropuerto de Heathrow durante 9 horas a David Miranda, compañero sentimental de Glenn Greenwald (bloguero, abogado y el periodista del The Guardian que mantuvo el contacto con Snowden). En dicho texto reflexiona sobre los peligros que afronta hoy el periodismo de investigación.

 

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EL NUEVO ROL DEL EDITOR en revista TRAMA & TEXTURAS

Más de dos años llevamos en este blog avisando que viene el lobo y nadie nos ha hecho caso. Ahora viene un agente literario, Guillermo Schavelzon, diciendo lo mismo que nosotras (aquí PDF), y va la revista TRAMA & TEXTURAS y le publica a todo lujo un artículo chulísimo.

nº 21

Se acaba de poner a la venta en los quioscos más relevantes (en LA CENTRAL, por ejemplo, la tienen) el nº 21 de la revista TRAMA & TEXTURAS, la mejor revista sobre edición de libros de España. También, hay que reconocerlo, es la única. Pero, no nos aflijamos: arriba los corazones. En este nuevo compendio de sabiduría editora se publica un interesante artículo del agente literario antes citado en que se radiografía en papel que les toca hoy a los editores. Se acabó el romanticismo y aquello de que editar libros tenía mucho glamur. El que no se ponga el traje de vendedor está fuera. Así como lo oyen.

Escribe (solo unos trozos) Schavelzon:

Cuando Esther Tusquets vendió Lumen a Random House, aceptó seguir dirigiéndola. Duró pocos años y se retiró, silenciosamente, como la gran dama que era. Esther dirigió una editorial que le fue entregada por su padre Magín Tusquets como un acto de amor: no sólo se la compró sino que la dejó hacer lo que quiso con ella durante décadas (y lo hizo muy bien), ocupándose él de todos los aspectos financieros y comerciales. Nunca -cuenta Esther en sus memorias- su padre le habló de rentabilidad o de cuestiones de dinero.

Random supo mantener a los autores con los que Lumen dio el gran salto y por los que la compró (Umberco Eco, Quino con Mafalda), y hasta hoy, con algunas variantes, mantuvo el «espíritu Lumen» en el catálogo. Aquella situación (Esther nunca supo utilizar una calculadora) resultaría impensable para una editora de hoy.

«Vendo mi editorial —declaró hacemenos tiempo la editora Anne-Marie Metailie al venderla a un gran grupo francés— para concentrarme en mis autores y no tener que preocuparme de los asuntos de tesorería» (Le Monde, 12 de agosto de 2009).

Acerca del acuerdo de entrada del grupo Feltrinelli en Anagrama, Jorge Herralde declaró: «Carlo es el heredero y único propietario de un grupo familiar muy fuerte, y estuvo siempre interesado, más que en comprar Anagrama, en estar en Anagrama. No vino a controlar el sello. Fue un acuerdo amistoso. Me dijo: ‘Aunque tengas solo una acción que quieras vender, yo te la compro, porqueme gusta Anagrama tal como es’. Por lo tanto, no llegó para cambiarla».

(El Mercurio, Chile, 21 de julio de 2013).

Durante los últimos treinta años, en el ámbito de la edición en castellano se ha escuchado este tipo de argumento a Jaime Salinas al vender Alfaguara, Pancho del Carril con Emecé, Popy Grijalbo con Serres, Andreu Teixidor con Destino, Enrique Folch con Paidós, y lo mismo en los casos de Crítica, Siruela, Debate, Parramón, Alianza, Taurus, Paidós, Seix Barral, Gredos y varios etcéteras.

Quienes compran —como quienes venden— lo hacen de buena fe, unos para salir y otros para hacer crecer el negocio, aun sabiendo que no será tarea fácil. Hace veinte años, escuché a JoséManuel Lara decir: «En Planeta somos geniales, en cuanto compramos una editorial por lo que publica y por cómo lo hace, la planetizamos tan rápido que luego necesitamos años y muchísimo dinero para reflotarla otra vez».

Al vender el Washington Post al dueño de Amazon, la familia Graham, propietaria durante los últimos 80 años, comunicó al personal que «todas las operaciones del diario seguirán como hasta ahora, sin ningún tipo de interrupción», asegurando la continuidad de los directivos en sus cargos.

 En la práctica se verifica que estas declaraciones son solo una fórmula de ocasión, y resulta que cuando el comprador pone en evidencia su objetivo, se le impugna su transparencia: «Me ha sorprendido un poco la falta de imaginación mostrada por el komentariat sobre la fusión de Penguin y RandomHouse [2013]. Parece que se ve solo en términos de su potencial para reducir costes…» (Mike Shatzkin).

(…)

En la práctica los accionistas, a través de la junta de gobierno y ésta vía los gestores del negocio, que casi siempre provienen del área económico-financiera, trasladan con absoluta claridad a sus equipos el objetivo fundamental: rentabilidad. Muchas veces, una rentabilidad que el negocio del libro difícilmente puede obtener.

(…)

¿Recuerdan la interpretación que hace una semana (aquí) hicimos de la reestructuración que se va a producir dentro del grupo Planeta? Pues eso.

Para leer el artículo completo pinchen en el primer “link” de este “post”. Para enterarse de qué va el mundo editorial compren la revista TRAMA & TEXTURA y los libros que publican en la colección Tipos Móviles.

Nº 17 (en este escribió la Margaret)

Ah, se me olvidaba:

¿Podría alguien dar un toque a don Jorge Herralde para que deje de repetir eso de que en Anagrama lo más importante es la coherencia del catálogo y la línea editorial?

Esto decía don Jorge en una entrevista que apareció en el último número (sep. 2013) de la revista Quimera:

P.- “Recordemos aquella negativa de Barral a publicar Cien años de soledad de García Márquez. ¿Ha experimentado una situación similar con algún libro ofrecido en primer lugar a Anagrama?”

La respuesta del señor Herralde es la siguiente:

R.- “Si lo hay, la memoria es clemente y me impide recordarlo. Lo que sí que he rechazado, con bastante frecuencia, son manuscritos que no encajaban en el catálogo de Anagrama. La calidad y la coherencia con el catálogo son mis principales criterios para publicar un libro, por lo que publicar a Dan Brown, por ejemplo, sería como una luxación aberrante. El catálogo es lo que hace que un lector se fie de la editorial y compre el libro, aunque el autor sea desconocido. y esto, que se consigue a lo largo de muchos años de trabajo, se puede perder en meses si no se sigue a rajatabla. Aunque los autores de Anagrama puedan ser heterogéneos (de Bukowski a Sebald, por ejemplo), hay una suerte de unidad subterránea que los aúna, como las islas de un archipiélago con una peana común oculta bajo el mar.”

Muy bonito, don Jorge, pero no lo repita que va la gente a pensar que está usted en Belén con los pastores.

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¿ES QUE CARMEN DÍEZ DE RIVERA NO VA A PODER DESCANSAR EN PAZ?

Comparen ustedes estas dos portadas.

 

La primera pertenece a «Historia de Carmen«, de Ana Romero (Planeta 2002). La segunda corresponde a la reciente reedición del libro anterior con otro título «El triángulo de la transición«.

¿Soy yo una mal pensada, o título y portada (de la reedición) explotan el morbo de la forma más rastrera? Me voy a la sinopsis y queda claro: «Las maledicencias de la época la persiguieron de por vida. Por su estrecha relación con Suárez y con el Rey, dos jóvenes apuestos y amantes ambos de las mujeres.» Toma ya. Pero si además me voy a la nueva introducción, que el 29 de marzo de 1913 la autora hizo para esta nueva edición, ya no hay duda: «Han pasado catorce años y en España se escribe ahora con mayor libertad. El paso del tiempo hace menos incómodos episodios antes considerados tabú. ¿A alguien le sorprende hoy que el Rey le dijera a Carmen «I simply adore you!» O que el 3 de julio de 1976 Carmen tuviera que marcharse de casa de Adolfo Suárez antes de que llegasen los periodistas para evitar habladurías?»

Y tienen suerte de que no me dedique a analizar el motivo por el que en la nueva portada de 2013 se utiliza «Carmen, Suárez y el Rey» como subtítulo. Y no lo hago para evitar ponerme de peor humor. ¿No tiene apellidos la señora? ¿No tuvo cargos profesionales? Si hubieran escrito: «Carmen, Adolfo y Juan Carlos»…. Mira, lo dejo que me estoy poniendo de muy mala hostia.

En 1999, con el cáncer muy avanzado y pocos meses antes de morir, Carmen Díez de Rivera -secretaria personal de Adolfo Suarez durante la Transición y luego eurodiputada de PSOE- concedió a Ana Romero una serie de entrevistas. También la dejó entresacar algunas frases de sus diarios para terminar de perfilar su libro. Carmen Díez de Rivera se fió de Ana Romero, entonces una periodista seria y profesional caracterizada por sus buenas entrevistas. De hecho la primera versión del libro, la de 2002 (entonces el Rey aún no se había roto la pierna en Botswana ni se conocía la existencia de Corina), es bastante respetuosa con la persona retratada. Hoy, Ana Romero -con la complicidad de Planeta-  traiciona del modo que están viendo la confianza que Carmen puso en ella hace 14 años.

Lo único escabroso que se sabe con certeza sobre la vida Carmen es que fue hija natural de Ramón Serrano Suñer (ministro y «cuñadísimo» de Franco) y que gracias a la buena relación que había entre su familia y la de Serrano Suñer, se enamoró cuando tenía 17 años del hijo de este último -pretendiendo casarse con él- sin saber que en realidad era su hermano.

Las supuestas relaciones con el Rey y con Adolfo Suarez no están probadas. De hecho, en las entrevistas que concedió en 1999 a la periodista, Carmen Díez de Rivera las negó rotundamente. Y digo yo: Y aunque fueran verdad. ¿Qué derecho tiene nadie a jugar con la intimidad de una persona que siempre se comportó de una forma digna y discreta? Y menos ahora que ya no está para defenderse.

La memoria de Carmen Díez de Rivera ya tuvo que soportar que a principio de este año Manuel Vicent, en su libro El azar de la mujer rubia (Alfaguara, 2013), y con la excusa de que estaba novelando, jugara con los sobrentendidos sobre su colaboración con Suarez y el Rey. Luego, hace un mes, se ha publicado Lo que escondían sus ojos, de Nieves Herrero (La esfera de los libros, agosto 2013). En esta «novela», que ya va por la 3ª edición, se especula con la historia (de amor) entre Sonsoles de Icaza, esposa del marqués de Llanzol, y Serrano Suñer. Y dejo continuar a la sinopsis, que no tiene desperdicio:

Un amor prohibido que dio su fruto con el nacimiento de una niña: Carmen Díez de Rivera, figura de enorme trascendencia treinta años después durante la Transición. Aunque su padre nunca la reconoció legalmente, el escándalo fue tal que le apartó del gobierno para siempre y ambas familias ocultaron el asunto como si nunca hubiera existido.

Ya vale, ¿no? Se ha puesto de moda hablar del Rey, su familia y sus cosas. El asunto vende. A esto se une que las editoriales, con tal de vender, están dispuestas a todo. Pero ¿qué culpa tiene de todo esto Carmen Díez de Rivera? bastante tuvo la pobre con lo suyo. Solo falta que el portero de la finca urbana en la que residía doña Carmen escriba sus memorias y se las publiquen en Anagrama. Que seguro que con la nueva línea editorial, recientemente estrenada, don Jorge Herralde estaría encantado.

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¡¡YA ESTÁ BIEN, HOMBRE, YA ESTÁ BIEN!!

En breves instantes la sargento Margaret comparecerá ante las cámaras y los micrófono de todos los medios de comunicación escritos, hablados y defecados. Nuestra líder tiene que hacer una declaración institucional.

Con todos ustedes –un respeto- ¡la redentora del mundo editorial!, ¡la reencarnación bloguera del mesías! La sargento Margaret.

¡Guarden silencio!

Señor Presidente, señora Vicepresidenta, señoras, señores, periodistas, críticos y editores:

Espero que después de mi comparecencia ante ustedes todo quede claro. Estamos cansadas de eliminar comentarios injuriosos de nuestro blog. De una vez por todas: no tenemos nada que ver con la película Las brujas de Zugarramurdi que hoy se estrena en todos los cines de España. Alex de la Iglesia no se ha inspirado en la Patrulla de Salvación para el guión de su nuevo film. Y mi compañera Dahpne y yo somos mucho más guapas, elegantes y estilosas que Carmen Maura y Terele Pavez en la citada cinta.

Por eso, dejen de enviar comentarios jocosos dando a entender que ya conocen nuestra “cinematográfica” identidad o elogiando lo bien que nos sienta el maquillaje en la peli. Son sólo dos ejemplos.

Si quieren ponernos cara –hay gente con un coeficiente intelectual tan bajo que lo necesita- les permitimos que nos identifiquen con Michelle Pfeiffer, Cher y Susan Sarandon, las protagonistas de aquella bonita película de 1987 que titulada Las Brujas de Eastwick fue rodada en Hollywood (no en España) y que estaba basada en la novela del mismo nombre escrita por  John Updike (que Tusquets editó en 2010).

No tengo nada más que decir. No, no voy a responder ninguna pregunta.

Agur.

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PROFUNDA REESTRUCTURACIÓN EN EL GRUPO EDITORIAL PLANETA 2ºparte: La interpretación. By Maggie, servidora.

Aquí, en este mismo espacio, había escrito yo una larga parrafada a modo de introducción comentando la trascendencia que para el mundo cultural en castellano tienen estos cambios en Planeta. Pero la he borrado. Me he dado cuenta que estaría haciendo exactamente lo mismo que tanto me jode de esos periodistas culturales (tipo Ignacio Echevarría) que se creen los gurús de la tribu, los depositarios del secreto de la magia blanca. Así que: a pelo. Les voy a soltar mi exégesis y ustedes se quedan con lo que les parezca. Y aquí paz y después gloria.

Punto por punto:

1º.- PLANETA. Se revitaliza el sello “Planeta”. No parecía lógico que “Planeta”, la marca que más notoriedad tiene en el mercado editorial, estuviera infrautilizada. Planeta, ante el público comprador (los perroflautas letraheridos no compran ni los libros de Luna Miguel), tiene buena imagen, está bien posicionada.  Lo normal era que los autores muy vendedores estuvieran amparados bajo la marca que da nombre al grupo y, de ese modo, marca y autores se beneficiaran mutuamente.

2º.- LA PELA ES LA PELA Se asciende a Belén López Celada, hoy directora de Temas de hoy (donde llevaba 11 años) a directora de ese, de aquí en adelante, super sello llamado Planeta. Se viene con ella su mano derecha Raquel Gisbert, que tiene mucho que ver en el descubrimiento de María Dueñas (fue a Risbert a quien Lola Gulias, de la agencia literaria de Antonia Kerrigan, envía el manuscrito de El tiempo entre costuras en junio de 2008) y otros. Si Raquel le hubiera dicho a Lola que aquello de Dueñas no valía, el grupo Planeta hubiera dejado de ingresar más de 30 millones de €. También se promociona  a Ramón Perelló, responsable del éxito de ventas que fue “Indignaos”, de Stephane Hessel. Se le nombra director de la recientemente adquirida (dentro del paquete Grup 62) Península. Estos ascensos significan que en el grupo Planeta se va a primar la facturación. La calidad literaria está muy bien, pero la pela es la pela.

En este ranking (aquí), que Publisher Weekly cuelga todos los años por estas fechas en su página, se puede ver que el grupo Planeta ha bajado un puesto en la lista de los más grandes grupos editoriales del mundo. A cierre de 2011 era el nº 6 y en diciembre de 2012 se coloca en el puesto 7º. La clasificación se realiza en base a los ingresos durante el año. Planeta ha incrementado sus ingresos, pero sólo un 12,7% (de 2.304 a 2.597 millones de US$). Al señor Lara no es eso lo que más la ha fastidiado. Lo peor ha sido la pasada tipo Fernando Alonso que le ha hecho Random House. Esta casa editorial ha cambiado el puesto 8º en 2011 por el 5º en 2012. Y, más duro para don Lara, ha incrementado sus ingresos en un 46,3% (de 2.274 a 3.328 millones de US$). A don José Manuel Lara Bosch y a su consejo de administración les ha tocado las narices que Random House les moje la oreja. Pero por encima de eso se han dado cuenta –de tontos ni un pelo-  que las excusas de sus ejecutivos (“estamos en crisis”, “la gente en España cada día lee menos”, “La piratería hace mucho daño”…) para justificar un desempeño más bajo en ventas en algunos sectores, no tenía base real. Si Random House incrementa un 46%, nosotros no vamos a ser menos, ha dicho don Lara. Y ya saben cómo se miran las cifras en un consejo de administración de una multinacional.

Por eso el mensaje subliminal  implícito en estos ascensos es claro para todos los directores del grupo Planeta : €,€,€,€,€… y más €. Esto es una empresa y el resto de argumentos pura mariconada.

En el grupo –por los pasillos- se habla también de una nueva política de incentivos para 2014 que va a dejar aún más claro cuales son los objetivos empresariales.

Al margen: Con Península (ahora con Perelló al mando) se va intentar conquistar el público de izquierdas. Es una operación parecida –en lo que a “target” se refiere- a la que Planeta va a montar con la nueva emisora La Sexta Radio (aquí).

3º.- NO SE DISGREGA EL REBAÑO DEL BUEN PASTOR. Los escritores Luz Gabás, Jorge Molins, Gonzalo Giner y María Dueñas se van a Planeta con Belén López Celada y Raquel Gisbert. Estas dos editoras han conseguido contactar –por medio de las novelas de sus autores- con el gusto de gran parte de los lectores y lo han hecho con buenos libros. Ese núcleo debe seguir unido para ser dentro del grupo el ejemplo de lo que hay que hacer, de cómo se hacen –bien- las cosas.

4º.- NARRATIVA INTERNACIONAL: HAY QUE MORDER Nombrando a Elena Ramírez (que hoy es directora de Seix Barral, puesto que mantiene) como responsable transversal (supervisando todos los sellos) para narrativa internacional no se le ha encomendado que busque más chicos como este. No. (Conste que a mí ese libro me parece genial) Lo que se le pide es que se arremangue, se quite el traje de editora neoyorquina super way y se ponga a rastrear el mercado metiéndose en el barro y buceando si hace falta en los abisales fondos de la auto edición para encontrar a la auténtica sucesora de E. L. James. No puede ser que Random House coseche éxito tras éxito en el mercado del best seller internacional (Ken Follet, 50 sombras…) y en casa Lara sé tengan que conformar con Dan Brown y para de contar.

A Elena Ramírez, de forma implícita, le han dicho que está muy bien eso de Carrasco y lo de la cripta secreta en New York donde pudo ver el manuscrito de la nueva biografía –la “definitiva”- de Salinger, pero que como se le escape el próximo Joël Dicker, su despacho se va a trasladar al tercer sótano, junto a la entrada de los baños . Y que las señoras de la limpieza –todas ellas un encanto- van a pasar a ser su equipo editorial de aquí a que se jubile.

5º.- ENSAYO Y FICCIÓN DE SEGUNDA. Ana Rosa Semprún –más mili que el Capitán Trueno- se queda con el pseudo ensayo y la narrativa de segunda. Va dirigir Espasa, Martinez Roca, Esencia y Temas de Hoy. Hay muchos lectores en España que siguen leyendo ensayo tonto, novela romántica y narrativa cutre-light. Esta última –para que nos entendamos- es la que está a medio camino entre Julia Navarro y Corín Tellado. Y luego está la novela romántica (Esencia), claro.

En la nueva organización del  grupo la narrativa extranjera de calidad ( o muy vendedora) pasa los sellos Planeta o Seix Barral y el ensayo de calidad a Paidos, Ariel, Crítica o Península si es rojete. Ana Rosa Semprún se queda con el resto. El esfuerzo en promoción (€) no se hará con los libros de estos sellos, sino con los otros. Estos libros tienen otras vías más baratas de darse a conocer.

6º.- MÁS CAMBIOS POR VENIR. Aun quedan asuntos por arreglar:

¿Qué hacer con la edición en catalán? (aquí)

¿Cómo le metemos mano a Tusquets de la que no se tiene la mayoría, de momento?

Me van a permitir –y esto es una paja mental pura y dura- un ejercicio de ficción cutre-light. ¿Se imaginan una novela como El corazón helado –a mí me encantó, lo digo en serio-, de Almudena Grandes, vaciada de todo aquel rollo político/histórico y rellenada, en su lugar, de sexo, amor aún más romántico y glamour? Yo sé que Almudena antes se cortaría las venas, pero puestos a hacer dinero… ¿Nadie ha pensado que a Almudena Grandes, la autora de Las Edades de Lulú, le saldría una trilogía (al estilo 50 sombras) fabulosa que podría dar sopas con honda a la James y a Random House? Lo de los libros de la postguerra civil ya le está quedando un poco pesado a la Grandes, ¿no? Lo digo por joder a los anglosajones…  Que me he levantado patriota, fíjate.

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PROFUNDA REESTRUCTURACIÓN EN EL GRUPO EDITORIAL PLANETA 1ª parte

-¡¡Margaret, Margaret, Planeta se rinde!!

Son las 11 de la mañana y el silencio reina (reinaba) en el cuartel de la Patrulla de Salvación. La fiesta se alargó hasta muy tarde y todas las chicas duermen. Los gritos de una alocada y estrambótica  señora quiebran la tranquilidad que a estas horas se respira en el cuartel. Daphne Gabor-Monroe, la lugarteniente de la sargento Margaret, a la velocidad que sus 67 años y la prótesis de cadera -sin infectar- le permiten, sortea las vacías botellas de ginebra, vodka y cerveza que tapizan el patio de armas.

-¡¡Margaret, Margaret, comenzamos a ganar la guerra!!

La sargento no se despierta con las voces que da su compañera de armas y hace falta cogerla por los hombros y agitarla. Viendo que ni con esas, Daphne llena un cubo de agua y lo vacía sobre la cara de su superior jerárquico.

-¡He dicho que ya no quiero jugar más al trenecito! – La sargento, confundida, sigue hablando en sueños.

-Mi sargento: Planeta, nuestro principal enemigo, se rinde.

-Dos hostias te voy a dar, Daphne, como me hayas despertado por una chorrada.

-Que lo tengo aquí grabado, Margaret. Se trata del micrófono que tenemos en la sala de reuniones de la planta noble del edificio Planeta en Barcelona.

-A ver qué dicen esos capullos.

– Te nombran a ti directora de Planeta.

-Sigues borracha, Daphne.

– Lo han dicho en el Comité Ejecutivo del grupo. Literalmente: “Vamos a entregar la batuta de Planeta a la sargento Margaret”. Se rinden sin condiciones, mi sargento.

– Dame esa grabación y los cascos. Daaaame…, que no me fio de ti.

30 segundos después.

– Estás sorda, Daphne. Sorda como una tapia. Lo que dicen es: “No hay hija de puta más grande en el planeta que la sargento Margaret”.  Como no te da la gana de ponerte el sonotone… Déjame que ya hago yo la trascripción.

40 minutos después.

-No se rinden, Daphne, pero sí que van a hacer una profunda reestructuración del grupo editorial:

1º.- Se potencia editorialmente el sello Planeta nombrando directora a Belén López Celada que actualmente es directora de Temas de Hoy. Se trae con ella a todos los escritores –los que venden bien- de TH novela, la rama ficción. Eso quiere decir que Luz Gabás, Jorge Molins, Gonzalo Giner y María Dueñas pasan a Planeta, cambian de sello dentro del mismo grupo. Raquel Gisbert (responsable en gran parte del descubrimiento de estos autores) pasa como editora a este revitalizado sello dejando también T de H. Belen López Celada se hará cargo, además, de Destino. Y todo esto desde Barcelona.

2º.- Ana Rosa Semprún -en Madrid-  pasa a ser responsable de Espasa, Esencia, Martínez Roca y Temas de Hoy. Aunque el último sello, vaciado de ficción, queda solo para ensayo. Carmen Fdz. De Blas queda subordinada a la Semprún.

3º.- Elena Ramírez sigue dirigiendo Seix Barral pero además se hace cargo de una nueva subdivisión trasversal del grupo: literatura internacional. La Ramírez supervisará todo lo que de ficción internacional (no castellano) se edite en otros sellos.

4º Ramón Perelló, responsable del éxito de ventas que fue “Indignaos”, de Stephane Hessel, es nombrado director de Península.

Los puntos 3º y 4º ya los contó Peio H Riaño en El Confidencial (aquí). Pero el resto es mérito de la ardua labor investigadora de la sargento Margaret y su equipo.

Gracias, “Deep Throat”.

Este tarde, si nos da tiempo (que ahora me voy a comer), una interpretación del alcance de estos cambios.

La Patrulla de Salvación al filo de la noticia.

ACTUALIZACIÓN A 3 DE OCTUBRE DE 2013

(AQUÍ) noticia de El Periódico (1/10/13) donde se confirma lo contado en este post.

Nosotras lo contamos con 7 días de antelación.

Atención: La noticia de El Periódico tiene un error: Belén López Celada no procede de Espasa, sino de Temas de Hoy.

 

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EL PERIODISMO CULTURAL QUE TENEMOS EN ESPAÑA: DOS EJEMPLOS

El pasado día 18 de septiembre, Jacinto Antón publicaba en EL PAÍS un elogioso artículo (aquí) sobre Dispara, yo ya estoy muerto (Plaza & Janés, 2013), la nueva novela de Julia Navarro. Pero el periodista no ha leído – ni en diagonal- más de 20 páginas del libro. Además el periodista presume en privado y en público de disfrutar con otro tipo de literatura. ¿Por qué entonces  equipara -¡pásmense!- a la autora española nada más y nada menos que con Boris Pasternak ya desde el mismísimo título? «Julia Navarro viaja de ‘Doctor Zhivago’ a ‘Éxodo’ » reza la cabecera del texto. Muy sencillo: resulta que la editorial -Plaza & Janés, del grupo Random House Mondadori- se lo había llevado de viaje, junto con otros doce aguerridos reporteros,  a San Petersburgo (Rusia) para la presentación a todo lujo de la novela. En el facebook oficial del libro de Julia Navarro (aquí) hay varias fotos del grupo de exploradores en San Petersburgo (aquí):

 

Jacinto Antón es el segundo por la derecha en la fila de atrás. Julia Navarro, con chaqueta beige, gafas oscuras y las manos en su regazo, se sienta delante, muy cerca. Nótese la diferencia entre la indumentaria oscura de los periodistas y la elegancia de la escritora (que ya no es periodista).

Esta mañana, en su artículo de Babelia (aquí), Manuel Rodríguez Rivero, además de contarnos que se dio un golpe en el ojo (trascendental información periodística merecedora del Pulitzer), nos hace conocedores de que el hecho de que RBA editores haya ahorrado un dinero realizando la entrega del Premio Novela Negra en la propia sede de la empresa en lugar de, como era tradicional, en los jardines del hotel Juan Carlos I, ha traído consigo el aumento -en número y sustancia- de los canapés que se zampó (solo dos o tres….cientos). Los que más le gustan a don Manuel -para los amantes de las anécdotas insustanciales- son los de salmón.

Escribe hoy Manuel Rodríguez Rivero:

Solo que el escenario había cambiado: de los jardines del hotel Juan Carlos I a la espectacular terraza de la sede corporativa, sin duda un sustancial ahorro que ha redundado en la mayor calidad y abundancia de la cena-cóctel, algo muy de agradecer en esta época de recortes gastroeditoriales.

Para dos párrafos después poner por las nubes el estilo del premiado:

Me parece uno de los más interesantes autores europeos de thrillers de los últimos años y sus libros, escritos en una lengua que hablan poco más de 300.000 personas, ya están traducidos a una veintena (entre ellas, a tres de las cuatro oficiales españolas): recuerdo con especial placer sus novelas La mujer de verde e Invierno ártico, dos de las publicadas por RBA que tienen como protagonista al (también) lúgubre detective Erlendur; ya se trate de violencia de género o de odio racial, en ambas se demuestra la originalidad del autor para encajar una profunda crítica social en los moldes y convenciones de la novela negra.

Hace unos años ya le tiraron de las orejas a Rodríguez Rivero en La Fiera Literaria (aquí) respecto a esto mismo de tomarse a broma la indecencia tramposa de los premios literarios. Pero Manuel no aprende.

Los de la Fiera le decían entonces al ¿periodista? en un artículo titulado «Manuel Rodríguez Rivero, por ejemplo»:

En el prólogo a su libro Los mercaderes en el templo de la literatura (*), el profesor Germán Gullón, después de expresar su añoranza por “la edad de la literatura”, que él reduce al período 1900-1925 y yo prolongaría hasta pasado el medio siglo, y aludir a los males del mercantilismo de que va a tratar pormenorizadamente después, se pregunta y pregunta (resalto yo): “¿Qué hemos hecho los escritores, los críticos, los profesores, los lectores avezados, para suavizar el impacto del comercialismo culpable de tantos males?” Una pregunta que, a mi juicio, se tendrían que hacer, nos tendríamos que hacer, al levantarnos y al acostarnos, todos cuantos, de una manera o de otra, tenemos que ver algo con la creación y la circulación de los libros.

¿Se la habrá hecho alguna vez el señor Rodríguez Rivero? Yo diría que no, a juzgar por la jactanciosa expresión de su felicidad en cuanto escribe; por cómo se toma frívolamente a broma tantas cosas que, para los amantes de la literatura, son motivo de preocupación. Hay un par de líneas en el texto reproducido en las que reconoce que quienes convocan el Premio Planeta “ya ni siquiera se esfuerzan en parecer honrados”, para enseguida añadir: “pero nunca pasa nada”. ¿Qué va a pasar, don Manuel, si como usted mismo reconoce líneas después, toda la prensa entra en el juego, y otros como usted, que podrían sentar criterios eficazmente, porque escriben en diarios de gran circulación, se dedican a hacer chistes con lo que es una auténtica estafa? Es que, aparte las bases de mentira sobre las que se asienta todo el tinglado, ¿a usted no le parece grave que un grupo formado por profesores universitarios, críticos, académicos y escritores, que se sabe que son pagados por el editor, pasen, a cambio del pago, a fingir que leen los libros, que realizan sucesivas y espaciadas votaciones para, finalmente, abrir un sobre cuyo contenido conoce todo el mundo con semanas de antelación? ¿Quién, si no los críticos y los comentaristas culturales como usted, tendrían que propiciar con su denuncia que “pasara algo”? A la vista de su comentario, se ve que no sólo no hace nada, sino que participa en el engaño. Aún más que las críticas, por favorables que sean –y suelen ser todas bastante favorables- comentarios como el suyo contribuyen a que se venda por cientos de miles de ejemplares un libro que por definición es antiliterario.

(*) El tito Bértolo -no podía ser otro- se encargó, para nuestra suerte, de editar en 2004 Los mercaderes en el templo de la literatura, el libro de Gullón al que hace referencia La Fiera Literaria en su amonestación a Rodríguez Rivero. Lo pueden encontrar publicado por Caballo de Troya (aquí)

Una foto del entorno periodístico donde Manuel Rodríguez Rivero se mueve como pez en el agua.

A Jacinto Antón le gusta viajar y a Manuel Rodríguez Rivero -al que en casa y por motivos obvios le han cerrado con llave la despensa- le gustan los canapés. Y las editoriales lo saben.

¿Hubiera escrito bien Jacinto Antón sobre la novela de Julia Navarro si no lo invitan al viaje? O mejor: ¿hubiese simplemente reparado en el libro? ¿Se hubiera deshecho en halagos hacia el último premio Novela Negra de RBA don Manuel Rodríguez Rivero si no tuviera aún en su boca el regusto al último pincho de morcilla con pimiento rojo?

No estoy diciendo que estos dos periodistas -que son sólo dos ejemplos de lo que hoy hacen el 99% de los gacetilleros culturales- se dejen comprar por un viaje o, peor, por un par de endivias con roquefort. Lo que intento hacer ver es cómo funciona hoy la profesión. Su forma de entender el ejercicio del periodismo cultural no se debe sólo a que trabajen para un medio de comunicación como EL PAÍS, no. Esa podría ser una excusa fácil. La cosa tiene más miga. Jacinto Antón y Manuel Rodríguez Rivero están dentro del sistema. El primero publica sus libros con RBA Editores y hace otros trabajos para diversas editoriales. El segundo participa en coloquios y da conferencias. Por ejemplo (esta). Y saben ambos que ahora que los organismos públicos no tienen un duro, no les queda otra que llevarse bien -o mejor- con las editoriales y otras entidades privadas para que los sigan contratando. Jacinto Antón podía haber declinado ir al viaje a San Petersburgo y en el periódico no le habrían dicho nada.

Para estos dos periodistas, igual que para otros muchos, una entrega de premios (con canapés de brandada de bacalao) o un viaje a San Petersburgo son una llamada a filas. Significa -el mensaje es claro- que la editorial se ha gastado un dinero en promocionar ese libro y que ellos deben echar el resto en sus artículos. Para que las ruedas del sistema continúen bien engrasadas y todo siga como debe.

Me dirán ustedes, queridos lectores, que esto ya lo sabían. Sí, pero nadie lo ponía negro sobre blanco. La diferencia viene marcada en el hecho de que ahora estamos aquí nosotras, la Patrulla de Salvación, para denunciarlo. Y lo hacemos no por ustedes (que son muy listos), sino por nuestros nietos, chicos de 17 años que abren un periódico como EL PAÍS por primera vez y se pueden llegar a creer todo lo que dicen firmas como las anteriormente citadas.

Cuando los veo sentados al ordenador, tengo más miedo a que mis nietos entren en las páginas culturales de EL PAÍS o de EL MUNDO que a que lo hagan en páginas porno.

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EL BUTANO POPULAR: A VER SI CONSEGUIMOS DEPURAR LA QUINTA COLUMNA

– La rana: ¿Cómo has podido picarme? Ahora moriremos los dos.

-El escorpión: no he tenido elección, es mi naturaleza.

Durante una guerra, sobre todo cuando es larga y dura, se hace a veces necesario dejar de pensar en el enemigo que tienes en frente y emplear algún tiempo en analizar tus propias tropas, la gente que supones que te apoya . A muchos ejércitos, al principio sin advertirlo, les crece un tumor. Es lo que desde la guerra civil española se llama la “quinta columna”, aquellas personas que desde dentro trabajan a favor del enemigo minando tus fuerzas, dificultando la consecución de objetivos y perjudicando tus avances.

Hemos analizado el perfil de todas las personas que habitualmente nos visitan en Patrulla de Salvación -sí, usted- y hemos llegado a la triste conclusión de que tenemos un 42% de quintacolumnistas. Gracias a la ayuda de los libreros –en su mayoría de nuestra parte-, de los servicios secretos del Pentágono (recuerden que ahora Chelsea Manning y Snowden está con nosotras) y de personas anónimas que aman los libros y de verdad defienden nuestra causa, sabemos hoy con detalle cómo se comportan nuestros lectores.

Quintacolumnistas son los capaces de leer 30 páginas seguidas de los libros de Agustín Fernández Mallo o de algún otro nocillero. Quintacolumnista es aquel que después de pasarse por los blogs de Antonio J. Rodríguez y Luna Miguel o por las páginas de VICE o Microrevista, viene a nuestro cuartel a reírse y a malmeter. Quintacolumnista es el que sigue defendiendo que el argumento, la trama y el diseño de personajes son cosas del pasado, que la literatura de futuro se debe basar en las ideas y tratar de relatar –de forma lo menos clara posible- el caos de la sociedad. Quintacolumnista es quien piensa que cuanto más difícil es un libro de leer, más calidad tiene.

Pues de esos -según nuestra investigación- tenemos muchísimos infiltrados en nuestras filas. Ahora sabemos por qué íbamos perdiendo esta conflagración. Con esta tropa…

Hemos decidido que ya es momento de depurar a esos traidores. Este blog no pretende tener muchos lectores, sino defender el libro y la buena literatura. Es decir: ganar la guerra. Es por eso que instamos a los perroflautas letraheridos, a todos esos que desde dentro de nuestro ejército hacen lo posible para que perdamos batalla tras batalla, a que abandonen el barco. Por favor no vengan más a leer Patrulla de Salvación, necesitamos soldados comprometidos de verdad con la causa.

– No te van a hacer caso, Margaret.

– Y ¿qué hacemos, Daphne?

– Se me ocurre que debemos ofrecerles otro sitio al que ir a perder el tiempo. Uno que sea más afín a sus gustos. Mira este, El Butano Popular. Si les gusta Fernández Mallo, aquí estarán entretenidos.

– ¿El Butano Popular? ¿Es una escisión del Partido Popular?

– No, es una web de escritores jóvenes mala que te cagas.

– Y tú crees, querida Daphne, que esto va a tener distraídos a nuestros quintacolumnistas y nos van a dejar en paz?

– Sí, porque El Butano Popular cumple con lo que gusta a estos perroflautas: 1) Tienen un líder carismático y con ego subidito; 2) son informales; 3) cuentan malas historias sin interés alguno; 4)sus autores se auto promocionan a la que los dejan. Incluso si no los dejan y 5) hacen pseudo sociología facilona que no tiene ni gracia.

– Vamos a ver, Daphne, demuéstrame eso. Tiene que ser un sitio web tan malo como dices. No podemos recomendar algo de buena calidad, no sea que no le guste a los muchachos y vuelvan. Entonces no nos los quitamos ni con agua caliente.

– Vayamos por puntos, para que lo entiendas, Margaret.

LIDER CARISMÁTICO Y CON EGO INFLADO

Los lectores que no queremos y que hemos descrito arriba gustan de que el director de la web sea un tipo con carisma, o con lo que hoy se entiende por carisma. Como el lector Mal-herido de hace unos años, para que nos entendamos. Rubén Lardín, el director de El Butano Popular, es de ese estilo. Además tiene el ego bastante infladito.

Le hemos aplicado el Egoglass -como hicimos con Javier Marías(aquí), con Sánchez-Dragó (aquí) y con Armas Marcelo (aquí)- y el resultado es un ego no tan gordo como el de sus mayores antes mencionados, pero desproporcionado a sus méritos.

Mediante halagos -«Confieso: me encanta el Butano Popular»- lo hemos convencido para que responda unas preguntas que ya estaban infladas de antemano. Las ha contestado todas con gusto. Lean ustedes:

1.- En 2009 te publican (ediciones Leteo) Imbécil y desnudo, una recopilación de las entradas en tu blog. ¿Qué significó para ti ser considerado el escritor vanguardista (o underground) más importante del país?

¿En serio? Hombre, yo diría que eso tal vez fue una percepción sin mucho efecto real. Imbécil y desnudo no fue un libro que yo hubiera escrito sino una feliz coyuntura que me ofreció, primero, la oportunidad de trabajar con un escritor como Alberto R. Torices, que para la ocasión hizo labores de editor, y a partir de ahí me trajo unas cuantas alegrías que todavía duran. Es un libro que, según me consta, se presta mucho, que se mueve de mano en mano, y eso ha sido toda una sorpresa. A veces todavía se me comenta algo que allí escribí aunque a mí ya me suena como si hablasen de otro. Es divertido. Lo de escritor vanguardista me hace mucha risa porque además no sé qué puede significar, pero bien, es correcto, tú dale, soy importantísimo.

2.- Sequeiros (comic) dijo que eras el mejor escritor vivo que conocía. Vigalondo (cine) te pone por las nubes. Dame una explicación urgente, coño.

Son mis amigos, les quiero, admiro sinceramente sus respectivas obras. Por todo esto y por más, les asiste la razón.

3.- Por qué fundas el Butano Popular?

No lo sé bien, supongo que es una pulsión o una neurosis que parte del placer que me ha producido siempre el manipular papel. Llevo haciendo fanzines desde niño. De muy pequeño los dibujaba para enseñarlos a los amigos y a las visitas. Luego, en tercero o cuarto de EGB, que no sé qué edad era, me monté una revista de historietas con un colega y mi tía me hacía fotocopias en su oficina. Hacía una tirada de diez o doce ejemplares, no me acuerdo, y era una ilusión muy grande. Internet no es papel, pero mantiene vagamente la idea de revista y evoca un algo del entusiasmo de la confección sin requerir ni de lejos sus penosidades. La idea abstracta del Butano estaba en mi cabeza desde hace años, como publicación de papel, hasta que Carlos Acevedo me arrastró a llevarla a cabo tal y como es hoy. En cuanto aparecimos, empezaron a surgir revistas de internet a mansalva, de lo que deduzco que era el momento natural para algo así tras el deceso de los blogs como formato.

4.- ¿Por qué no se permiten los comentarios?

Sí se permiten, pero nosotros no tenemos por qué oírlos, no al menos mientras estamos escribiendo, porque escribir es mirar hacia dentro, sólo mirando hacia dentro de uno se puede ver y oír y comprender a los demás. La gente puede comentar lo que quiera en los bares, o en nuestras cuentas de Twitter y Facebook, que comenten, claro, queremos que nos quieran, pero creo que es necesario contar con la posibilidad de permanecer un poco al margen de todo ese ruido.

5.- ¿Es El butano el heredero de La Codorniz, (Neville, Miura, de la Iglesia) y Mondo Brutto el eslabón perdido de esa estirpe?

No, no, no, no lo creo. La pregunta es en sí misma un halago, pero nuestra cohesión, si es que tenemos alguna, se basa en el propio proyecto, en su existencia. Bueno, es que no tengo ni idea de qué es el Butano, eso deberías decírmelo tú. Yo a veces lo vislumbro, en algún instante de iluminación he llegado a verlo muy claro, pero intento aparcar esos pensamientos y prefiero que sea lo que tenga a bien ir siendo.

6.- ¿Qué criterios de calidad hay en El Butano Popular para elegir a los colaboradores? ¿Los busca el staff o se postulan ellos?

Casi todos los butaneros nos conocemos de antes, y en buena parte todavía seguimos escribiendo los unos para los otros. Partimos de que la mayoría de la gente está muy ocupada siguiendo “la actualidad” como para leernos. Postulantes siempre hay, y los agradecemos y alguno ha superado el comité de sabios que acepta colaboradores y con el que yo, por cierto, no tengo nada que ver. Será que son buenos o apuntan o nos divierten. Y ya que sacas el tema, aprovecho para pedir disculpas a toda la gente que nos escribe y nos envía sus textos y que nunca ha recibido respuesta. Nuestra intención es siempre responder a todos pero en algunas épocas se nos hace difícil. Les pido paciencia infinita. Una de las premisas del Butano es que no se convierta nunca en un trabajo. Es laborioso, a veces cansa, solemos llegar exhaustos al final de cada temporada, pero un trabajo no debe ser nunca, y si un día llegamos a sentirlo así, le daremos matarilé al proyecto sin pensárnoslo dos veces.

7.- Por qué no escribes una buena novela y explicas de una vez por todas a todos los inútiles de tu generación cómo se hace? ¿Tan gandul eres?

Yo creo que en mi generación sí hay buenos escritores, un par o tres tiene que haber. Al margen, agradezco mucho el interés y la confianza, pero coño, que una novela no se escribe así como así. De hecho, creo una novela te escribe un poco a ti, o al menos es ella quien decide existir. Jamás pienso forzar una novela. No tengo la energía que me requeriría, o al menos prefiero dedicarla a otras cosas, pero además es que tampoco estoy seguro de tener el talento para escribir la novela que podría querer escribir. ¡Yo qué sé! Tampoco creo que escritor se sea por escribir una novela, y mucho menos por publicar libros. Escritor ni siquiera se es por el mero hecho de escribir. Escribir es, antes que nada, otra cosa.

8.- ¿Qué es un diletante?

Diletantes, hoy, somos todos. Los oficios ya no existen y lo de las profesiones es un camelo. Profesional, en las artes, sólo se puede ser técnicamente. (No sé si se ha entendido algo.)

9.- ¿Por qué decías (aquí) que escribes para «treintañeros comemierdas»? ¿Qué es un «treintañeros comemierdas»? Ponme ejemplos. ¿Es ese el público objetivo de El butano Popular?

Parece que eso lo dije hace tiempo, y ahora no sé a qué me refería. Tal vez, si hablaba de Imbécil y desnudo, estaba refiriéndome a un lector de mi quinta, que podía sentir empatía con el “personaje” que, a mi pesar, yo iba dando en mi blog. Con treintañero comemierda me estaba refiriendo a mí, vaya, aunque luego, cuando se publicó en libro, se descubrió que existía un tipo de lector muy distinto para aquel material, lo cual estuvo muy bien. El público objetivo del Butano tampoco sé cuál es. No creo que haya un lector que se lea todo el Butano, eso dejó de hacerse cuando murieron las revistas de papel, de las que nos leíamos hasta las anillas del árbol. Sé que hay gente de mucha más edad que lee el Butano, y otra más joven, y supongo que es un lector cambiante porque en internet no hay constancia. La gente que vive conectada permanentemente a internet se maneja como un banco de diminutos peces ciegos y despiadados. Es complicado, pero tampoco nos preocupa. No debe preocuparnos.

10.- Cita el nombre de cinco escritores españoles de menos de 40 años que valgan la pena? Bueno, vale, me conforma con tres nombres.

A bote pronto: Jimina Sabadú, Ignacio Abad, Jorge de Cascante, Ainhoa Rebolledo… Son todos amigos míos, por eso los leo. Por eso y porque tienen talento. Son jóvenes y me dejan ser amigos suyos, joder, ¡qué menos qué leerles! La verdad es que no puedo ser justo porque no leo mucha novela contemporánea, prácticamente ninguna, en realidad, y cuando lo hago suele ser por razones laborales. Reconozco que en general tiende a parecerme inocua, me ha ocurrido siempre, no es que esté mayor. Estoy seguro de hay talento por ahí, siempre lo hay, ¡o puede que no!, pero lo que no puedo permitirme es el lujo de andar abriéndome paso como lector entre la maleza oportunista de la actualidad habiendo tanto escritor muerto por leer y probado por el tiempo. Seguir la actualidad es una ilusión de no estar muerto, es compartir la nada, y yo creo que estar vivo es otra cosa.

El propio Lardín, el director, obligado -es posible- a dar ejemplo, publica una serie de artículos en El Butano Popular que titula de forma ordenada: «uno, «dos, «tres»…»cuarenta y siete»…

En el artículo número uno -titulado «uno»- por eso de marcar la pauta a sus acólitos y que pierdan la vergüenza (¿el corte?) escribe (aquí) demostrando que todo vale en esta web:

«Delante de mí, en el aeropuerto, una chica en mallas de lycra atraviesa el arco voltaico sin novedad, sin percibir ni remotamente que tras un vistazo me apetece todo con ella. Antes le han hecho descalzarse y ahora emana un algo de cachorrillo abotinado en esos patucos de algodón, pero tampoco parece sentirse humillada ante la autoridad. No es tanto una decisión como una leve tiranía, pero no me cabe duda: no la olvidaré durante todo el vuelo y me sentiré un poco desdichado por ello. En el despegue alterno el hundir mi lengua en su ano dulzón y astringente, la noción de labrarle todo aquello, con la idea de si quizás viajará algún cadáver en la bodega.»

En el artículo número dos -titulado «dos»- cuenta la interesantísima historia de un pollo asado (aquí). Pero esta vez les ahorro la lectura de un fragmento. ¿Es usted estudioso de los comportamientos enfermizos y manifestaciones patológicas de la juventud española? Pinche entonces en el último «link».

Eso escribe el director del cotarro. Hace unos años Rubén Lardín participó en una antología poética Poesía para bacterias.  No se cansen, no lo busquen. Ya no quedan más ejemplares. Los pocos que había disponibles se han convertido en objeto de coleccionismo. Pero no de cualquier coleccionista. El último ejemplar conocido de esta fabulosa antología -participa Hernán Mingoya, fíjese- se subasto en Christie´s y fue comprado por más de 23.000€ por un jeque árabe.

Actualización de las 8:45 del día 21 de septiembre de 2013. Nos manda un correo Lardín después de leer este «post» en el que entre otras cosas (no quieren leerlas) nos aclara:

«Una precisión, por precisar, es que yo jamás he escrito poesía. Decliné aquello de Poesía para bacterias pero acabaron por meter unos posts del dichoso Imbécil y desnudo. Yo que sé.»
Pues peor me lo pones, Rubén.

SON BASTANTE INFORMALES

Tienen una sección de cartas al director, pero sólo han recibido -después de más de tres años- dos misivas. Pinchen (aquí)

Esto nos explica Lardín en un correo sobre lo de las cartas:

 «En el butano tenemos una sección de Cartas al Director que nos ilusionaba mucho. pero a la que nadie escribe nunca. En internet ya nadie escribe. Nadie dispone de tiempo que requiere escribir porque están todos escribiendo. Es muy curioso.»

Recomendamos a Ruben Lardín que se pase por La Medicina de Tongoy, por ejemplo, para ver si los lectores escriben o no en internet. Uno de sus últimos post tuvo más de 200 comentarios. Esto de la ausencia de cartas unido a que no se permiten los comentarios nos da mucho -¿o poco?- que pensar.

En 2010 -otra muestra de falta de seriedad- , Nacho Vigalondo, el cineasta, al parecer amigo del director Lardin, se compromete a escribir algo mensualmente. Le pone nombre: Lo he perfao porfavor (broma privada, seguro). Al final, después de 4 entregas y con notables retrasos, deja colgada la serie usando el último texto para excusarse (aquí).

La Patrulla de Salvación de butaneras

CUENTAN MALAS HISTORIAS SIN INTERÉS ALGUNO

Sr. Ausente escribe esto (aquí) el 27-02-13: «En un recreo, un grupo de chavales de clase me pilló desprevenido. Me ataron las manos a la espalda y me hicieron correr. Al llegar a unas escaleras, Jaime me empujo. El hostión fue considerable. Al no poder frenar con las manos lo hice con la barbilla.»

Con la serie de Perico Baranda (aquí) se juega a imitar un tanto burdamente aquello de Atraco a las 3 y las comedias casposas de López Vázquez y Alfredo Landa. Se intenta ser moderno jugando a no serlo. Algo que ya estaba más que visto en Mondo Brutto, publicación que ya no da más de si. El inspector Arriaga escribe en su diario (aquí):

 «Acepto que en el pasado se me haya visto en la cafetería Colón, atento a los movimientos de las clientas que cruzan las piernas y ventilan sus bragas a la vista del contemplador menos interesado. Incluso puede que también se me haya visto entrar con urgencia en los lavabos, víctima de alguna repentina excitación.»

¿Necesitan más pruebas?

SUS AUTORES SE AUTOPROMOCIONAN

El 2 de mayo de 2013, Grace Morales aprovecha (aquí) para hacer publicidad de su próximo libro: » He terminado de escribir un libro sobre los comienzos de Mecano»…..»No, no es broma, sale en Lengua de Trapo en breves.» Y es cierto, acaba de ser publicado (aquí). Hace tiempo comentamos en Patrulla de Salvación un libro de Grace. en aquel post la chica hacía pareja con su amiga Jimina Sabadú (aquí). Jimina también tiene artículos en El Butano. Dos. Sobre padres e hijos. Les ahorro el link. De nada.

Grace Morales no escribe nada más, a pesar de tener más de 40 artículos en El Butano.

HACEN PSEUDO SOCIOLOGÍA

(aquí) . Ayer mismo.

-Me has convencido, Daphne.

Ruego a todos los perroflautas letraheridos que dejen de leer Patrulla de Salvación ahora mismo y se vayan a pastar a El Butano Popular. Hasta nunca. Qué tranquilas nos vamos a quedar, Daphne.

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LOS LIBROS SEGÚN GRANT SNIDER

Grand Snider es ilustrador del The New York Times y suele publicar sus dibujos en el suplemento Sunday Book Review. Además tiene dos páginas Incidental comics y Gratsnider.com en las que recopila sus trabajos. Uno de los temas favoritos de Snider es el mundo del libro; con sus editoriales, sus escritores y sus cositas. Si quiere ver algunos de sus mejores trabajos sobre “books”, pinche (aquí) . Aquellos de ustedes que sean enemigos de largo recorrido de la Patrulla de Salvación recordarán la primera ilustración.

Hoy traemos para su disfrute dos de los últimos comics de Grant Snider, el primero está dedicado a resumir en pocas imágenes y con un poco de mala leche una novela -una cualquiera- de Haruki Murakami. Y el segundo es un simple (a la vez que hermoso) homenaje a los libros de papel.

 Les traduzco lo que Snider escribió al pie de la ilustración «Cuando te hayas ido» que pueden ver debajo de estas líneas:

 Este cómic fue el boceto inicial de un trabajo para ilustrar un ensayo sobre el futuro del libro. El ensayo ofrecía una visión un tanto sombría del mundo literario del futuro: un mercado editorial controlado por los dispositivos y las plataformas de e-lectura con una disminución de lectores y menos oportunidades para los autores. Desafortunadamente, el ensayo no fue publicado. Decidí terminar el comic de todos modos. Tal vez la nostalgia de la palabra impresa es prematura y equivocada, pero siempre preferiré los libros en su formato tradicional.

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LO ÚLTIMO DE COETZEE ES UNA CAGADA

Ya podemos decir que La infancia de Jesús (Mondadori, 2013), la última novela de J. M. Coetzee, es una cagada. Lo ha certificado esta misma mañana don Robert Saladrigas en el suplemento Cultura/s de La Vanguardia. Ya lo avisaron algunos (la mayoría tímidamente) y yo estaba esperando a que el maestro se pronunciara. Pues ya lo ha hecho (pinchando en COETZEE la reseña completa de Saladrigas en PDF):

¿Qué es lo que pretende Coetzee? No puedo creer que la historia no esconda algún significado para mí difuso. (…) Me cuesta aceptar que cualquiera que sea la propuesta de Coetzee –inaccesible para mi capacidad emotiva e intelectual- hiciera necesario despojar a todos los personajes de sus registros sentimentales.

(…)

A ello contribuye la escritura sin relieves, la vacuidad de ciertas reflexiones pseudocientíficas o pseudointelectuales, la ausencia de verdadero conflicto dramático.

(…)

No obstante hasta el último momento trato de entender. ¿El qué? Casi nada de lo que sucede en la novela tiene razón alguna de ser. De modo que la final renuncio a buscar lógica en el absurdo y luz en lo ininteligible. Por primera vez no he conseguido conectar con el mundo de ficción armado por Coetzee. ¿Qué ha sucedido? No lo sé. ¿Qué significa? Tampoco lo sé, y mucho que lo lamento. Me queda la confusión.

El 31 de agosto en Babelia (aquí) José Mª Guelbenzu ya dio la voz de aviso:

La pregunta que surge a lo largo de toda la narración es: ¿qué ha pretendido el señor Coetzee con esta obra tan diferente a todas las suyas anteriores? La respuesta es que no hay respuesta. El sentido del relato se resiente de algo tan sustancial como es la falta de un conflicto dramático de envergadura como lo era, por ejemplo, el del personaje central de Desgracia: esa durísima e inconsolable incomprensión de padre a hija. El mundo que dibuja Coetzee se come a sus personajes, los desdibuja, los simplifica. El camino final que emprenden es un como un brindis al sol. Por eso el calificativo que mejor cuadra a este libro es aquel con el que comenzaba mi comentario: desconcertante.

Hace una semana –con más miedo que siete viejas- lo insinuó, sólo lo insinuó, Nadal Suau (aquí) en El Cultural. Hay que entender que el chico es joven, que está empezando en esto de la crítica literaria y no es cuestión de meter la pata así nada más llegar. Y menos con un peso pesado como Coetzee:

A estas alturas, tal vez el lector empiece a entender hasta qué punto La infancia de Jesús ofrece más preguntas que respuestas, más elusiones que aclaraciones. En esta naturaleza misteriosa y llana al mismo tiempo, en su opacidad cristalina, puede que Coetzee haya logrado acercarse más al duende literario de los Evangelios que Colm Tóibín con otra reciente obra suya, The testament of Mary, cuya excelencia artística es más indiscutible pero también menos desbordante. Porque La infancia de Jesús desborda hasta irritar: son irritantes Inés y, a mi modo de ver, David. Irrita la falta de deseos materiales o trascendentes de los habitantes de Novilla, su falta de pasado, su constante buena voluntad, su uso de un platonismo de bachillerato como prevención frente al instinto. Puede irritar sentirse un poco burlado, incluso chuleado, por un Coetzee con cara de palo a lo Buster Keaton que deja al lector desasistido. Pero esta irritación viene acompañada de otra circunstancia no menos determinante: uno no puede dejar de leer y de hacerse preguntas.

Pero Suau termina así:

Coetzee se impone un extravagante desafío narrativo y lo resuelve no sin elegancia: este es un libro sencillo, nada ampuloso ni “experimental”. No puedo garantizar que les vaya a gustar, pero merece respeto y no es fácil de esquivar.

Rodrigo Fresán, en el ABC del pasado día 11 de septiembre, (aquí) no se mojó mucho y terminó echando un salvavidas al autor:

Visto así, leída así, puede entenderse que «La infancia de Jesús» es una novela «cómica» de ideas y un chiste brillante y sin remate porque –como se insiste en la Biblia– «nada es revelado».

Redactada esta reseña, busco y encuentro la confirmación a mi desconcierto en el reflejo del mismo desconcierto de críticos de varios países que coinciden en la cita de una frase del libro: «Si se trata de una broma, es una broma muy profunda», advierte y nos advierte el casi a disgusto evangelista Simón.

Pues eso, algo así, más o menos, nada más que exactamente eso.

En su artículo semanal en Babelia, (aquí) hace cuatro días, Antonio Muñoz Molina le echaba más valor y terminaba diciendo:

Puede haber autoparodia en el laconismo, igual que en la sobreabundancia. Por el camino de la sobriedad alegórica se llega al kitsch tan fácilmente como por el del desmelenamiento sentimental o el puntillismo costumbrista. En los medios internacionales The Childhood of Jesus está siendo recibida con una perplejidad educada, quizás porque nadie se atreve a poner abiertamente en duda el mérito de un nuevo libro de J. M. Coetzee. Dwight Gardner, en The New York Times, dice que en la novela tal vez se esconde un chiste muy profundo.

A mí, que la busqué con impaciencia en cuanto supe que había salido, me ha producido un tedio difícil de traspasar, y sobre todo la confirmación ya cansina de una tendencia, en el sentido contemporáneo y mediático de la palabra: un hombre, un niño, un tiempo que no se sabe cuál es, un pasado del que no se da ninguna información, una posible calamidad apocalíptica que ha dejado sin memoria a los supervivientes, una ciudad o un país de toponimias abstractas, hombres y mujeres que se relacionan con frialdad robótica, que habitan en lugares llamados El Centro o La Residencia o El Bloque Sur. Como en ese mundo parece que reina un vago igualitarismo burocrático y hay nombres como Fidel y Bolívar —aunque uno es un niño, y otro un perro— críticos ansiosos han buscado ecos de Orwell. De lo que yo me he acordado es de la ciencia-ficción barata y filosófica que leía en mi adolescencia y me hacía sentirme muy profundo y hasta algunas veces intentaba imitar. 

O sea: una cagada lo del premio nobel sudafricano.

Pero Claudio López Lamadrid, su editor, ha dicho (aquí) que “La infancia de Jesús se enmarca en la serie de novelas simbólicas o alegóricas del autor. Parece también un claro homenaje a Beckett, su autor preferido.” Qué va a decir él.

Esta (aquí) es la reseña del The New York Times que cita Muñoz Molina:

Literary graduate students with a religious bent will be making snowshoe tracks across “The Childhood of Jesus” for decades. There are just enough oblique references to sermons and persecutions and nuns and limbo and followers to spark a thousand theses. “Yo soy la verdad,” the boy writes at one point. “I am the truth.”

Simón spends much of this novel seeking, and not finding, glimmers of humor and irony in this new world. The reader knows how he feels.

One of his observations lingers over the entirety of this striking but affected novel. “If it is a joke,” he thinks, “it is a very deep joke.”

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