La honestidad es un valor o cualidad propio de los seres humanos que tiene una estrecha relación con los principios de verdad y justicia y con la integridad moral. Una persona honesta es aquella que procura siempre anteponer la verdad en sus pensamientos, expresiones y acciones.
Uno de mis mejores amigos es un alto cargo dentro de una consejería de una importante comunidad autónoma. Mi amigo es además licenciado en derecho y funcionario de alto rango del estado español. Conoce, por tanto, perfectamente las leyes que rigen la administración pública. Un día, hablando de su trabajo, me contó que por su “negociado” solo pasaban contratos de importe inferior a 18.000 €. Reconoció que empresas privadas que realizaban grandes obras para la autonomía en la que trabaja fraccionaban la cuantía de lo que tenían que cobrar de la administración para de ese modo “bordear la ley”. Me explicó mi amigo que por debajo de los 18.000 euros cualquier administración pública puede contratar directamente con empresas, sin necesidad de convocar concurso público, sin tener que pedir presupuesto a otras empresas y sin obligación de hacer publicidad de dicho concurso. Cuando le manifesté mi total desacuerdo con esa práctica, mi amigo se sorprendió. Me dijo que no hacían nada que fuera ilegal. Me aseguró que ni él ni sus subordinados recibían soborno alguno. Llegó a contarme que incluso los regalos de navidad, “todos”, eran devueltos a las empresas contratantes. Defendió el fraccionamiento de contratos como la mejor manera de “agilizar” el funcionamiento de la administración pública y añadió, como argumento de peso, que “todos lo hacen”. “Si eres tan escrupulosa –me dijo- las cosas no marchan”.
Me he acordado de esta conversación meditando sobre las respuestas que he recibido de algunos conocidos de dentro del mundo editorial cuando les he pedido su opinión acerca de la última polémica sobre un premio literario. Me refiero al VI Premio Internacional de novela negra RBA, que se falló el pasado 6 de septiembre y que galardonó al escritor norteamericano Michael Connelly (125.000 €).
“No es un escándalo, son los métodos habituales de la industria editorial. Yo no me atrevería a decir que estaba dado. No precisamente este premio y con ese jurado. Lo que sí estaba claro que, de presentarse, tenía todos los puntos para ganarlo. Y lo que hicieron fue darle el empujoncito.”, me dijo una “insider” del sector del libro. “Estas cosas se hacen, pero normalmente los unos y los otros se callan”, añadió para terminar.
LOS HECHOS
1976: Blanca Rosa Roca (sobrina de Antonio Asensio, dueño y fundador del Grupo ZETA) entra en el Grupo ZETA como ayudante de redacción en la revista Interviu. [Blanca Rosa Roca es, además, licenciada en ciencias económicas]
1986: Se crea, dentro del Grupo ZETA, Ediciones B y Blanca Rosa Roca pasa a ser la directora de promoción, publicidad y prensa.
1989: Blanca Rosa Roca (sobrina de Antonio Asensio) es ascendida al cargo de Directora General de Ediciones B.
2001: Fallece Antonio Asensio y poco después despiden a Blanca Rosa Roca, su sobrina.
2003 (septiembre): Blanca Rosa Roca crea Roca Editorial con cinco socios más.
2004: Blanca Rosa Roca se lleva a parte del equipo de Ediciones B y a algunos de los autores, entre ellos Michael Connelly. Este autor americano de novela negra había publicado 8 títulos con Ediciones B (aquí).
2004-2012: Roca editorial publica 12 novelas de Connelly (aquí).
2011 (octubre): En uno de los días que van del 12 de octubre al 16 del mismo mes, en la feria de Frankfurt, se produce un contacto entre una ejecutiva de RBA editores y otra de la agencia literaria Carmen Balcells. El agente de Michael Connelly a nivel mundial es Philip G. Spitzer , pero los derechos los comercializa Little Brown (Hachette). La agencia de Carmen Balcells funciona como subagente en España. [Carmen Balcells fue fundadora de RBA, pero salió de ella cuando Altarriba y Rodrigo (la «A» y la «R» del nombre), los otros dos fubdadores, fueron fichados como directivos en Planeta. ]
2011 (diciembre): En Roca editorial reciben una comunicación, proveniente de la agencia de Carmen Balcells, en la que se les da la oportunidad de igualar la oferta de RBA por los derechos de Michael Connelly.
2012 (agosto): José Sanclemente, periodista, novelista y esposo de Blanca Rosa Roca (sobrina de Antonio Asensio), publica en su blog un texto (aquí) en el que anuncia, diez días antes del fallo, que Michael Connelly va a ganar el premio RBA de novela negra. [José Sanclemente ha publicado recientemente -marzo 2012-, en la editorial de su mujer (Blanca Rosa Roca, la sobrina de Asensio), una novela (aquí).]
2012 (agosto, día 6): Se concede a Michael Connelly el VI Premio Internacional de Novela Negra RBA. El premio incluye la publicación de su novela y 125.000 €. Dicen que este es el premio más cuantioso -para novelas de misterio- que se concede en el mundo.

Connelly
LOS COMENTARIOS
Hemos preguntado a Gloria Gutierrez (Agencia de Carmen Balcells); a Lukas Ortiz (Agencia Philip G. Spitzer); a Lorenzo Silva, Paco Camarasa y Anik Lapointe (jurados del premio); Laura Santaflorentina (RBA) y a José Sanclemente (marido de Blanca Rosa Roca). La mayoría no ha respondido, y solo uno de ellos nos ha autorizado a publicar su respuesta. Se trata de Lorenzo Silva y a continuación hago un copia/pega para reproducir fielmente su texto:
Estimada sargento:
Nunca olvides que las fuentes siempre son interesadas, y en este caso la que invocas lo es especialmente. Mi versión es muy sencilla: me pusieron en la mano varias novelas y reconocí tras los seudónimos (no es difícil, si uno ha leído un poco) a tres autores excelentes, uno español, otro argentino y uno norteamericano (ergo, no era una justa entre un profesional y un puñado de mataos). Me las leí todas detenidamente y como cada año, sin ninguna indicación de la editorial, voté por la mejor, que era sin duda la de Connelly. Estoy dispuesto a defenderlo donde haga falta, con argumentos. Que alguien quiera desprestigiar un premio de la competencia por intereses propios no me hará avergonzarme de votar por el que creo que era el mejor.
Soy jurado de otros premios. He votado varias veces contra el criterio del editor. Sólo exijo, cuando se me propone formar parte de un jurado, tener esta posibilidad, que es la que me permite obrar en conciencia. Y en el premio RBA la he tenido los seis años en que he sido jurado.
Y por cierto, no me toca a mí defender mi honradez, sino al acusador sacar la novela mejor que la de Connelly, presentada al premio, que no ha sido galardonada. A eso espero. Si os vale mi sugerencia, no le déis más hilo a esta cometa y esperad a leer a Connelly. La novela disipará todas las dudas.
Abrazos
Lorenzo
CONSIDERACIONES
1.- ¿Miente Lorenzo Silva? Estoy convencida de que no lo hace. Las editoriales que convocan premios de este tipo guardan escrupulosamente las formas. Me consta que para este premio ha habido varios lectores profesionales que, contratados por la editorial, han leído gran parte de los manuscritos. Es cierto que se ha realizado una preselección. ¿Ha habido indicación expresa por parte de la editorial a la hora de votar el ganador? No, estoy segura. Ahora bien: ¿Estaría dispuesto alguno de los miembros del jurado –todos ellos profesionales del libro- a chafarle la jugada a la editorial? Estoy segura de que no. Por si las moscas, la editorial se preocupa de incluir a uno de sus ejecutivo –en este caso Anik Lapointe- en el jurado. No vaya a ser que un día se le revolucionen los miembros, que ya se sabe que un escritor es siempre un escritor y se le puede cruzar el cable en cualquier momento. Y, además, 125.000 euros son muchos euros.
2.- ¿Se presentaría a un premio en España un escritor americano que tiene 25 novelas publicadas (de las que ha vendido 55 millones de ejemplares) y lleva más de 22 años de carrera si no supiera a ciencia cierta que va a ganar? Estoy convencida de que no.
3.- ¿Lo de José Sanclemente y Blanca Rosa Roca es una rabieta? Si, sin lugar a dudas. Ellos hicieron lo mismo y con el mismo autor cuando se lo llevaron de Ediciones B. Pero esto es lo de menos. Lo importante es que se ha denunciado por escrito una práctica editorial, unos procedimientos, que todos conocíamos pero nadie se atrevía a poner negro sobre blanco.
CODA
Hace unos días se descubrió que un autor americano utilizaba un seudónimo para elogiar sus libros en Amazon y criticar los de otros autores que eran competencia directa suya. Otros escritores han enviado una carta a The Telegraph (aquí) denunciando tales prácticas. ¿Saben quién está entre los abajofirmantes? Pues nuestro amigo Michael Connolly. Qué cosas, ¿eh?
Actualización a las 18.06h. de 12/09/12
Laura Santaflorentina (comunicación de RBA editores) nos ha respondido:
«El premio al señor Michael Connelly le fue concedido el pasado 27 de agosto por unanimidad del jurado, no antes.»