EN APOYO DE JAVIER KRAHE

Apoyamos a Javier Krahe y estamos a favor de la libertad de expresión (aquí).

El artículo 20 de la Constitución española dice:

1. Se reconocen y protegen los derechos:

a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.

b) A la producción y creación literaria, artística, científica y técnica.

c) A la libertad de cátedra.

d) A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión. La ley regulará el derecho a la cláusula de conciencia y al secreto profesional en el ejercicio de estas libertades.

2. El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa.

3. La ley regulará la organización y el control parlamentario de los medios de comunicación social dependientes del Estado o de cualquier ente público y garantizará el acceso a dichos medios de los grupos sociales y políticos significativos, respetando el pluralismo de la sociedad y de las diversas lenguas de España.

4. Estas libertades tienen su límite en el respeto a los derechos reconocidos en este Título, en los preceptos de las leyes que lo desarrollan y, especialmente, en el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia.

5. Sólo podrá acordarse el secuestro de publicaciones, grabaciones y otros medios de información en virtud de resolución judicial.

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LOS ROPER RELOADED

-Anda…

-Que no.

-Solo un ratito.

-¡No me toques!

-Pon entonces la mano aquí, anda.

-¡QUE NO!

-Con lo que te quiere mi hermanito pequeño. Mira el cabezón lo contento que se pone de verte.

-¡HE-DI-CHO-QUE-NO!

-Pero, ¿qué te pasa?

-Eres un mierda.

-Eso otra vez. Ya. Es mejor que no entremos al trapo. ¿No lo entiendes?

-Sois todos unos cagaos. Mucho Club de la Lucha y mucha pose, y luego no tenéis huevos. El único con cojones es Alberto.

-Responde tú. Tu prosa es incisiva y afilada.

-No me trates como a una gilipollas, ya sabes lo que me jode.

-Vale. Pero seguro que la pondrías en su sitio.

-Algunos días pareces idiota. Yo soy una poeta. ¿Me ves agarrándome de los pelos con una maruja que no sabe escribir y que mete faltas de ortografía en cada frase? Además, es un tío. Estoy segura.

-Y yo, ¿qué hago ahora con esto de aquí?

-Te vas al baño. Y no manches nada, ¿me oyes?

 

50 minutos después.

-He escrito esto. A ver qué te parece.

-“Estólida” me parece rebuscada. Además se escribe con “s” y con acento en la “o”. Y tienes que meter más links. Que queden en evidencia. Pon un poco de mala hostia, ¡coño!

30 minutos después.

-Ya he hecho lo que me has indicado. Toma (aquí).

-Ahora sí. ¿Lo ves? Ven aquíiii, portento de las letras. Dame un beso, futuro académico de la lengua, DFW del siglo XXI.

-iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii.

-Pero…. ¡¡¿Ya?!!

-Ya sabes que cuando me dices esas cosas me emociono y… Lo siento.

-Niñato.

-¿Qué has dicho?

-Nada, cosas mías. Voy a seguir estudiando.

 

Nota: Para los que por edad o falta de cultura, o las dos cosas al tiempo (lo más probable), no conocen a Los Roper aquí tienen un video de You Tube.

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LA PATRULLA GOES TO LA FERIA

A ver.

Qué se habían creído ustedes.

Ya está bien, hombre, ya está bien. Una entra en Literaturas.com y resulta que todo el mundo se va a la feria: que si mi caseta es la más grande, que si en mi caseta voy a poner piscina, jacuzi y gimnasio, que si nuestros tropecientos autores firman con las dos manos a la vez, que si a mí me han dado una caseta con vistas al estanque… Pues nosotras también tenemos caseta en la Feria del libro de Madrid, mire usted por donde.

Ediciones Co.Do.Co, por primera vez en toda su historia, acude a presentar sus libros en la feria. Y aprovechamos la ocasión para anunciarles que hemos lanzado un nuevo sello dentro de nuestro grupo. Se llama PERFIDIA y es la nueva marca –acuérdense- que les va a traer a todas las lectoras, perdón, lectores un montón de libros de una calidad intachable e indiscutible pero a su vez  emocionantes, conmovedores y excitantes. En una palabra, inolvidables. Libros que le van a hacer a usted llorar debido a la ingente cantidad de emoción que le va a entrar por los ojos, va a bajar por su garganta, va a llegarle luego al corazón y, acto seguido, se le va a distribuir por todas las terminaciones nerviosas hasta llegar a la epidermis y producirle un arrepío del cagarse. Que se le van a poner todos los pelos –todos- de punta, vamos. Garantizado, que yo sé de lo que hablo.

Para dirigir PERFIDIA, nuestro nuevo y flamante sello, hemos contratado a una profesional de reconocido prestigio. Estamos hablando de Anfibia Pequeño. Sí, la misma. Anfibia (Navalcarnero, 1975), tras una dilatada carrera editorial en los Estados Unidos, vuelve  a su patria chica para comandar lo que ella misma ha llamado, en una entrevista que Michiko Kakutani le hizo en el The New York Times, el proyecto empresarial más ilusionante de su vida.

En la puerta de nuestra editorial comienza una larga cola de periodistas (que da la vuelta a la manzana) deseosos de conocer más información sobre PERFIDIA.

Les copio a continuación la entrevista que le hizo Nuria Nocillacot a nuestra directora Anfibia Pequeño y que ayer mismo publicó el suplemento cultural EL CARCAMAL.

Nuria Nocillacot: ¿Cuándo y por qué decidisteis lanzar PERFIDIA? Aprovecho para felicitarte por el nombramiento.

Anfibia Pequeño: Gracias, Nuria. Este proyecto ha precisado de un proceso de maduración y gestación dilatado y proceloso. Tras largos años de planificación y dadas las magníficas ventas de los libros que ya editábamos con el sello Co.Do.Co. –fíjate que no nos han devuelto ni un libro de las librerías en los últimos tres años- decidimos llegar a un público más amplio, aun más numeroso.

Nuria Nocillacot: Cual es el perfil de vuestro lector.

Anfibia Pequeño: No te creas –sé lo que estás pensando- que estamos queriendo llegar a la maruja que se queda sola en casa por la tarde, cuando los niños están en el colegio, y después de ver la telenovela se pone a leer. Nada más lejos de nuestra intención. Nuestro público objetivo -“target”, como decimos in New York- es un lector culto que, habiéndose leído a todos los clásicos, al volver de su trabajo como alto ejecutivo de una firma multinacional de inversión y hedge funding, perdona pero no sé como se dice en castellano, necesita relajarse con historias emocionantes e interesantes.

Nuria Nocillacot: ¿Por qué el nombre de PERFIDIA?

Anfibia Pequeño: Hicimos un brainstorming y salieron nombres como “Tartita de fresa”, “La Pastelería”, “Punto de cruz” o “La Ratita Presumida” entre otros. Todos ellos muy ilustrativos de nuestras intenciones, pero nos decidimos por PERFIDIA para darle un toque… ya sabes… así como….

Nuria Nocillacot: Anfibia, ¿Quieres que te pregunte algo más?

Anfibia Pequeño: Si, por favor. Pregúntame por nuestro primer lanzamiento, La vida entretelas hindúes, de Bilbaíno Casas.

Nuria Nocillacot: Para terminar te rogaría que nos contaras algo -aunque sabemos que guardáis el más absoluto de los secretos sobre el argumento- de vuestro primer lanzamiento, La vida entretelas hindúes, de Bilbaíno Casas.

Anfibia Pequeño: Te agradezco que me hagas esta pregunta, Nuria. Solo te puedo contar dos breves pinceladas. Se relata, en esta magnífica novela de Bilbaíno Casas, nuestro escritor estrella, la amistad entre dos mujeres hindúes, por supuesto heterosexuales, que han sido obligadas por sus familias a casarse con dos hombres (cada una con el suyo) a los que no conocían de nada, cuando tenían 15 años.  Esa solidaridad femenina las impulsará a salir de la depresión y la ignominia, las animará a montar un negocio comenzando con un  microcrédito y las llevará, al final de la novela, cuando se han hecho millonarias gracias a su esfuerzo y constancia,  a abrir una leprosería al estilo madre Teresa de Calcuta y a salvar la vida de muchos niños inocentes. Ufff. Mira mi brazo. Solo de pensarlo, me erizo toda. Ya veo que tú también. ¿Quieres medio kleneex? Es que solo me queda uno.

Nuestros autores estarán firmando todas las tardes y todas las mañanas de 10h a 14h y de 14,15h a 22h.

-Margaret, ¿tú estás segura de que vamos a tener caseta en la feria del libro de Madrid?

-Claro, ¿Por qué lo preguntas, Daphne?

-Porque nos han adjudicado la caseta numero 45.905. Si están situadas por orden numérico, me parece que la nuestra cae en Getafe.

-Tonterías. Me dijo el director de la feria que les traeríamos un aire fresco y que estaban, él y el resto de participantes, encantados de tenernos.

-Sí, pero lejos.

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APRENDA INGLÉS LO ANTES POSIBLE

Entrevistan a Jonathan Franzen, autor de Las correcciones y Libertad (Salamandra 2012), en Ñ, suplemento cultural del diario argentino Clarín (aquí) y le preguntan por qué eligió el realismo como estilo para escribir. Responde Franzen:

En este país el realismo nunca murió: pasó por una cara posmoderna, en la que ciertos escritores privilegiados hacían un trabajo no convencional, pero siempre se produjo ficción realista seria. Siempre hay personas como Toni Morrison, Alice Munro, Norman Mailer. En parte, creo que esto sucede porque este es un país enorme, educado y rico: puedes vivir de escribir, hay un gran mercado. Si estás en un país donde la literatura es principalmente para las élites, que es lo que, creo, pasa en la mayor parte del mundo, entonces se vuelve atractivo el hecho de hacer una literatura muy difícil. Parece haber algún tipo de conexión entre la riqueza de un país y su producción de literatura realista, eso opino, aunque no lo puedo probar. Pero la novela surgió y empezó a tener su forma en economías en expansión, cuando se empezaron a vender libros para las clases bajas y medias.

Destaco la siguiente frase (que además es la que da título a la entrevista): “Parece haber algún tipo de conexión entre la riqueza de un país y su producción de literatura realista, eso opino, aunque no lo puedo probar.

Si eso es cierto -que a mí me parece que lo es-, el futuro de la novela española (a la vista de las previsiones económicas de la OCDE (aquí) para nuestro país) es para echarse a temblar. En los próximos años: más Nocilla, más Zambrapronolmos, más fresycooluna, y así.

Si a usted le gusta leer buenas novelas, y ya se ha leído a los clásicos, no le va a quedar otra que ponerse a estudiar inglés en serio. Es lo que tiene.

Nuestra reseña de Libertad (aquí)

 

Farther Away es el último libro de Franzen (ensayos) publicado, en abril de 2012 por Farrar, Straus & Giroux, en los USA. Pinchando aqui se puede leer (en inglés) un extracto que corresponde con el discurso que dió el autor en el Kenyon College en mayo de 2011. En ese mismo salón de actos, el 21 de mayo de 2005, su amigo el escritor David Foster Wallace pronunció otro discurso (más famoso que el de Franzen, claro) para abrir el curso academico (aquí).

NOTA:

Las Correciones (Salamandra, 2012) ha sido traducido al castellano por Ramón Buenaventura.

Libertad (Salamandra, 2011) ha sido traducido al castellano por Isabel Ferrer Marrades.

 

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CUANDO DENIS JOHNSON SE CAMBIÓ DE SEXO

Nos gustó muchísimo  Arbol de humo. Desde entonces seguimos a su autor, Denis Johnson.  Lo teníamos ubicado -a Johnson- en el apartado de escritor machote. Atormentado, bebedor y todo eso, pero muy macho. Algo así como un Hemingway contemporáneo (aunque Zelda Fıtzgerald contó que Ernie y su Scott… Pero esa es otra historia).

 Lo que engañan las apariencias y, más aun, los libros. Ahora resulta que Johnson ha feminizado su nombre, o eso dice la portada de su último libro, Que nadie se mueva (Mondadori, 2012) . Le ha añadido una “e”. A partir de enero de 2012, se llama “Denise”. Pero nada que objetar, oiga. Nosotras, llamándonos Daphne y Samantha, por ejemplo, qué vamos a decir. Además “Denise” nos parece mucho más chic, o kitch, como se empeñan en repetir algunos últimamente.

En La Casa del Libro: “Denise” (aquí)

 En la FNAC: “Denise” (aquí)

que nadie se mueva-denise johnson-9788439724803

Puede usted elegir la que más le guste. Nosotras nos decantamos -seguro que ya lo había adivinado- por la portada tipo «drag queen». Nos pone más.

Actualización a 3 de junio de 2012: En la página web de La casa del Libro ya han modificado la portada del libro de Johnson. En la FNAC aún no se han enterado.

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EGOGLASS PARA ENTENDER LA NOTA DE PRESENTACİÓN DE ALEVOSÍA, NUEVO SELLO DEL GRUPO SIRUELA

Hace meses tuvimos que utilizar Egoglass para entender lo que había de verdad en la cabeza de Javier Marías (aquí). Hemos vuelto a recurrir a este mágico producto (mejor que el Mister Proper, donde va a parar) para hacer aflorar las verdaderas intenciones de Siruela y su directora Ofelia Grande al lanzar su nuevo sello Alevosía.

Recuerden que hay que aplicar con suavidad un algodón empapado en Egoglass sobre el texto a esclarecer para que en breves instantes salga a la luz lo que el autor quería decir en realidad y ha ocultado tras una prosa ridícula y llena de eufemismos:

(En negrita y entre paréntesis los pensamientos implícitos)

Nota de prensa de Siruela:

El nuevo sello editorial, ALEVOSÍA, que presentamos, nace tras una larga reflexión (que no vendemos ni un colín, oiga) y muchos meses de trabajo (en realidad, bastó un consejo de administración para decidir si cerrábamos o empezábamos a vender bestsellers) del mismo equipo que forma Siruela. Somos nosotros, los mismos. (Es decir: queremos posicionarnos como sello de literatura basura pero de calidad. ¡De calidad! ¿Queda claro?)
Ambos sellos integran ahora el grupo editorial Ediciones Siruela y, sobre todo, el afán por poner libros de calidad en manos de nuestros lectores. (Repito lo anterior pero es que debe quedar muy claro que esta mierda de libros que vamos a vender a partir de ahora son mejores que los de Planeta, Maeva, La Esfera de los libros o Suma de las letras. Y son mejores porque culturetas como nosotros, los que dimos a conocer a Italo Calvino y Amos Oz, hemos decidido venderlos.) Y es en este año 2012, en el que Ediciones Siruela celebra su 30 aniversario, cuando lanzamos ALEVOSÍA, y lo hacemos porque queremos dar un paso más allá…(Esto del aniversario es solo una excusa. La verdad es que queremos cumplir el 31 aniversario y para eso necesitamos ganar dinero.)

Nuestro deseo es llegar también a aquellos lectores a los que aún no habíamos llegado (porque en la lista de la Cegal (aquí) -gremio de libreros-, entre los 100 libros más vendidos, no hay ni uno nuestro) y ofrecerles títulos con vocación de alcanzar al gran público (compren, “please”): los diseños serán más modernos, más llamativos (compren, “please”) y ajustados a las características de cada libro, la promoción fresca y directa, y los contenidos muy variados (compren, “please”. ¡¿No ven que nos estamos bajando los pantalones?!) Best-seller literario, crossover, sagas familiares, memoirs y testimonio, ambientaciones exóticas o históricas, thriller histórico o contemporáneo… (y todo lo que sea que podamos vender de forma masiva)  todos los géneros tienen cabida en ALEVOSÍA (hala, de perdidos, al rio) siempre que supongan lecturas inolvidables (€€€), potentes (€€€€) y conmovedoras (€€€€€), cumpliendo con nuestro objetivo de que cada título de ALEVOSÍA se convierta en uno de esos libros que con el tiempo se recuerdan. (Esto último ya lo he dicho, hace diez palabras puse “inolvidable”. Pero ocurre que llevo dos horas intentando camuflar de bonito lo que no es más que una operación comercial  y una renuncia a los principios fundadores de esta editorial, y ya no me salen las palabras. Espero que Jacobo Fitz-James Stuart, conde de Siruela, no lea nunca estas líneas.)

Como lector te invitamos a protagonizar junto con nosotros esta nueva aventura (me estoy empezando a marear. Nunca había escrito tantas tonterías juntas. Menos mal  que la lectora de bestsellers suele ser gilipollas y no se dará cuenta) en el mundo de los libros. Tu complicidad (pasa por caja con la VISA en la boca, rey) y apoyo son imprescindibles para que este sueño se haga realidad. (Hoy, aunque se nos revuelva el estómago, la realidad se traduce en euros.)

Esperamos que decidas acompañarnos en este viaje que iniciamos con esfuerzo y entusiasmo (Vuelvo a repetir el concepto de “aventura” del párrafo anterior, pero hay que rellenar para que parezca que se trata de un proyecto que hemos trabajado mucho y que nos “entusiasma”. La verdad es que tengo ganas de vomitar) y, por encima de todo, con la certeza de saber que es un viaje que merecerá la pena. (Siempre que te retrates como consumidor, majete.)

En El País (aquí) Ofelia Grande, directora de Siruela, ha dicho:

Queremos encuadrar esta literatura emergente, enfocada a un lector con gustos populares, y dar a estos libros una nueva estética y un nuevo formato. Y para eso necesitaban tener su propio sello.

¿Emergente?

Hoy en El Cultural, Nuria Azancot, “the killer”, hace una durísima entrevista sobre este mismo asunto a Ofelia Grande (directora de Siruela). La pobre Ofelia, se nota, sudó sangre debido a las incisivas preguntas de una implacable Azancot (aqui). Épico:

Se trataba, pensamos, de crear un nuevo sello, con una estética muy diferente a la que nos caracteriza, para ganar a esos lectores que buscan historias de verdad, bien escritas, emocionantes y sin pretensiones desbocadas. Pero no se equivoque, no renunciamos a lo que somos, ni olvidamos que no siempre lo más raro ni lo más exquisito es lo mejor.

Las negritas son de la Azancot. Qué fiera.

-Daphne, a ver qué opinas tú: Los lectores de Siruela, los de antes, ¿no buscaban buenas historias? ¿Compraban los libros porque estaban mal escritos o porque sus autores tenían “pretensiones desbocadas? ¿Qué es un libro sin pretensiones desbocadas?

-Déjame en paz, Margaret. Que pesada estás hoy. Te vas a perder el final de la telenovela y está de lo más emocionante.

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JOAQUÍN SABINA Y SIRA QUIROGA, LA DEL TIEMPO ENTRE COSTURAS, TUVIERON UN LIO

Conozco íntimamente la vida de Joaquín Sabina; me sé de memoria todas sus canciones. Disco a disco, sin pudor alguno, Sabina nos ha contado todo lo que le ha ocurrido. El cantautor se ha convertido a sí mismo en un personaje que –curioso- cae bien a casi todos los españoles de entre 40 y 70 años. Es curioso, digo, porque incluso personas de ideología totalmente contraria siguen religiosamente comprando sus nuevos Cds.

El secreto del éxito de don Joaquín –y que me perdonen Pancho Varona y Antonio de Diego- no está en la música. Lo que lo ha hecho grande, lo que lo ha llevado a vender millones de discos, son las letras. El autor, como si de un novelista se tratase, ha construido el personaje “Joaquín Sabina” a base de palabras y frases. Esas letras nos relatan la historia de un españolito con el que nos gusta identificarnos. Y nos gusta hacerlo porque nos cuentan lo que queremos oír.  ¿Joaquín Sabina es comercial? Respuesta: a más no poder.

Los ingredientes que hacen comerciales las letras de nuestro querido amigo son principalmente dos: la auto indulgencia y la autocompasión. Si se fijan ustedes, Sabina, en sus “delitos”, nunca tiene la culpa. Y si en algún momento hace daño a alguien, resulta que fue una consecuencia inevitable de haberse dejado llevar por el Amor, esa quimera que, vaya por dios, nunca ha dejado de buscar y nunca ha terminado de encontrar.

En la mejor canción (A mis cuarenta y diez) de su mejor álbum (19 noches y 500 días), en medio de un curioso juicio sumarísimo que el autor se hace a sí mismo, encontramos el proceso al completo:

 1º se auto compadece:  “Para que mis allegados, condenados a un ingrato futuro, no sufran lo que he sufrido”.

2º se acusa: “Mi Rocío…y mi Carmela (sus hijas) tendrán un mal ejemplo, un hulla hop y un D’Artacán que les ladre, por cada beso que les regateó el fanfarrón de su padre”.

Y 3º se termina –como siempre- absolviendo: “el día del juicio final puede que Dios sea mi abogado de oficio”.

Por todo esto las canciones de Joaquín Sabina son lo mejor  que se puede escuchar en esos momentos en que necesitamos lamer nuestras heridas. Yo, últimamente, no escucho otra cosa.

Este es el principal motivo por el que varios millones de españoles hemos comprado sus discos. Y esto demuestra, al tiempo, cómo somos: un pueblo de holgazanes vividores que cuando vienen mal dadas, en lugar de reconocer nuestros errores y arremangarnos para ponernos a solucionar lo que hemos hecho mal, nos auto compadecemos  y echamos la culpa al boogie. Hoy el boogie –hablando de la crisis económica- se llama Ángela Merkel, banca internacional  o Standard & Poors.

Hablando de música para lamerse las heridas,  les recomiendo el libro que Benjamín Prado publicó en Aguilar en 2009, Romper una canción, donde relataba el proceso de composición de las letras del último CD de Sabina, Vinagre y rosas. Parece ser que a Sabina –que disfruta de estabilidad en su vida amorosa desde hace unos años- no le salía nada digno de grabarse. A Prado lo había dejado una mujer, sí, esa. Pues a Praga que se marcharon los dos, a ver si conseguían exprimir sentimientos de aquel hecho, para luego encorsetarlos en forma de canción . Es curioso que lo que nunca hubiera incluido Prado (al menos no así de crudo) –que se respeta bastante a sí mismo como autor- en uno de sus libros, no tuvo reparo alguno a la hora de incorporarlo a un disco de su íntimo amigo.

Esa autocompasión y esa indulgencia con uno mismo también la encontramos –y funciona comercialmente igual de bien- en el personaje de Sira Quiroga de El tiempo entre costuras de María Dueñas (Temas de hoy, Planeta, 2009) como demostramos en el punto tres, “Regodeo en la desgracia”, de nuestro análisis científico de dicho libro (aquí).

Lo que le ocurre a la heroína de María Dueñas es siempre culpa de otros, generalmente de un hombre.  Sira ha escuchado antes la voz de su corazón que la de su cabeza; pero eso es algo que a todos sus lectores nos encanta perdonarle.  

La autora, que conoce mejor que nadie las claves de su éxito, parece que va a volver a utilizar este ingrediente en “Misión olvido”, su nueva novela que se publica en septiembre. Vean si no el comienzo:

«A veces la vida se nos cae a los pies con el peso y el frío de una bola de plomo…» 

Es decir: de nuevo las circunstancias arrollarán la vida de una pobre mujer que, sin culpa alguna, se verá implicada en acontecimientos imposibles de controlar y de los que gracias a su esfuerzo y tesón conseguirá salir con bien. Me lo veo venir. Pero también me veo a mi misma, el día que publique esta novela, a las 9 de la mañana, esperando que abran mi librería de confianza para ser la primera en comprarla y leérmela luego de un tirón. Que me conozco, que son muchos años.

La autocompasión y la autoindulgencia son dos de las principales consecuencias de la falta de madurez. Sin embargo, este ingrediente que tan bien funciona, comercialmente, en los personajes, se convierte generalmente en el principal enemigo de un escritor si es él (o ella) quien padece esa inmadurez.

Decía, el sábado en Babelia, Rosa Montero, con la claridad de ideas que la caracteriza, y para elogiar precisamente Los ingrávidos (Sexto Piso, 2011), la novela de Valeria Luiselli, una autora de 28 años, que:

La novela es un género de madurez; hay que cumplir años para poder alejarte del ruido empequeñecedor de tu propia vida y para aprender a verte a ti mismo desde fuera, con la misma impasibilidad con la que contemplarías a cualquiera de tus personajes.

Se es capaz de ser objetivo con uno mismo cuando uno ha alcanzado la madurez. Y es verdad que esa madurez hace falta para ser un buen novelista. La generación actual de “novelistas” jóvenes en castellano, lo que nosotras llamamos aquí la “Zambrapronolmos”, se caracteriza precisamente por su falta de madurez. Pero no se trata de excepciones. Toda su generación es así. Ya explicamos (aquí) los motivos.

La crisis económica, fíjese usted que cosas, puede traer algo positivo para la literatura en castellano. Los autores que hoy tienen entre 30 a 40 años disfrutaron de una juventud muy cómoda, no tuvieron que luchar por nada. Por ese motivo retrasaron la fecha de maduración, que no de caducidad, nooo. Los que hoy tienen 20 años no lo van a tener tan fácil. No les va a quedar otra que ser ellos los que se saquen las castañas de fuego. Papá y mamá no van a estar ahí para dar todo mascadito a sus nenes, como hicieron con sus hermanos mayores. Y no estarán porque ya no tienen dinero para pagar sus caprichos y porque han (esperamos) aprendido de sus errores como educadores a la vista de los resultados obtenidos con los otros. Por eso aún hay esperanza. Puede que la próxima cosecha sea mejor. Esperamos que el señor nos de salud para verlo.

Me ha contado un amigo común que Joaquín Sabina, a sus 62 años, está muy cambiado. Parece que por fin ha madurado. Sabina, gran lector, ha dicho en entrevistas que intentó escribir una novela en un par de ocasiones y que lo dejó decepcionado. Podría ser que ahora sí sea el momento de sentarse y poner en el papel la Madame Bovary del siglo XXI que los que, como si de una figura del toreo se tratara, hemos seguido a Joaquin desde la época de La Mandrágora sabemos que tiene en la cabeza. Ahora maestro, ahora.

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¿AUTORIDAD? ¿QUÉ AUTORIDAD?

El reverenciado y venerado intelectual llamado Ignacio Echevarría, en la segunda parte de su artículo El crítico como disc-jockey (aquí), termina echando la culpa a internet del desprestigio actual de la crítica literaria. Ya lo adelantamos nosotras (aquí). Además se atreve el elogiado y respetado hombre de letras a amenazarnos a todos con un futuro mundo literario apocalíptico en el que, sin doctos sabios que nos hagan el favor de decirnos qué es lo bueno y qué lo malo (literariamente hablando), se impondrá la ley de la selva (el mercado) y ya nunca más podremos volver a disfrutar de buenos libros. Uuuuu, qué miedo.

Echevarría, nuestro James Wood carpetovetónico, se cuestiona:

Lo que más urge ahora, sin embargo, es pensar el modo en que el territorio que la crítica deja vacante está siendo repoblado.

Y se responde, claro. Que para eso es de la cultura del piso de arriba:

El éxito del disc-jockey –así como el nuevo modelo crítico que va emergiendo, guste o no- depende de su capacidad de sintonizar con los ocupantes de la pista, cuyas apetencias, cuyos gustos, cuyo grado de excitación o de embriaguez comparte en buena medida, por mucho que le corresponda a él estimularlos y modularlos. Metido en su cabina, a la vista de todos, aupado en su propia experiencia, en su carisma y su prestigio, el disc-jockey podría parecerse a un profesor sobre su tarima. Uno y otro “imparten” su música en una posición supuestamente jerárquica respecto a los asistentes congregados. Pero, aun aceptando que así fuera, el estatus del disc-jockey es, contrariamente al del profesor, dependiente de las reacciones de su público. La autoridad fluye en una dirección opuesta. En el caso del disc-jockey, esa autoridad –por seguirla llamando así- emana de quienes llenas la pista, (…) El suyo es un papel catalizador de las tendencias operantes, que él no cuestiona, solo formula y canaliza.

Resumen:

1.- Echevarría [¡De rodillas, infieles!] insiste en lo de baja y alta cultura: los críticos literarios -los iniciados- ocupan la planta noble y desde ella (gracias nobles señores) imparten doctrina. Y los blogueros, pobres, se hacinan en el sótano.

2.- Quien no tenga carnet de crítico (solo se expide en las publicaciones en papel) no puede hacer reseñas porque “no cuestiona, solo formula y canaliza (tendencias).”

3.- ¿Autocrítica? Ni una.

Científico lo tuyo, Iñaki, científico.

Solo en una cosa estoy de acuerdo con el gran Echevarría: todo es cuestión de tener o no autoridad.

Como yo -según clasificación realizada por el propio Echevarria, el sumo sacerdote, (aquí)-, por el hecho de no publicar en papel, solo soy baja cultura, no puedo -sería un sacrilegio- citar a filósofos  alemanes con apellidos rimbombantes. Me tengo, por ello, que conformar con citas de andar por casa. Pues decía (aquí) José Antonio Marina, en un artículo titulado La recuperación de la autoridad, que:

El concepto de autoridad apareció en Roma como opuesto al de poder. El poder es un hecho real. Una voluntad se impone a otra por el ejercicio de la fuerza. En cambio, la autoridad está unida a la legitimidad, dignidad, calidad, excelencia de una institución o de una persona. El poder no tiene por qué contar con el súbdito. Le coacciona, sin más, y el miedo es el sentimiento adecuado a esta relación. En cambio, la autoridad tiene que despertar respeto, y esto implica una aceptación, una evaluación del mérito, una capacidad de admirar, en quien reconoce la autoridad. Una muchedumbre encanallada sería incapaz de respetar nada. Es desde el respeto desde dónde se debe definir la autoridad, que no es otra cosa que la cualidad capaz de fundarlo. El respeto a la autoridad instaura una relación fundada en la excelencia de los dos miembros que la componen: quien ejerce la autoridad y quien la acepta como tal.

Me quedo con eso de que la autoridad está basada en el respeto.

En base a lo anterior, autoridad tenían Rafael Conte y Miguel García-Posadas. Y, según el mismo criterio, autoridad tienen hoy José María Guelbenzu y Robert Saladrigas. Pero ¿Senabre?, ¿Sanz-Villanueva?, ¿Deep-Inside?, ¿Basanta?

¿Respeto? ¿Qué respeto?

Ignacio Echevarría en su pedestal

Chissssss. Soy Daphne. Que no se entere la sargento que estoy hablando con ustedes. Me arrancaría el cuero cabelludo y no es plan; acabo de venir de la pelu.

Que no le hagan mucho caso a la Margaret. Que ya saben ustedes como se le calienta la boca. No es cierto que la crítica literaria sea tan horrible. Sin ir más lejos, en el mismo EL CULTURAL de hoy, tienen una estupenda reseña realizada por Care Santos a 31 noches, (Suma de letras, 2012), la primera novela de Ignacio Escolar (aquí). Eso es lo que se llama una crítica profesional, y original, y creativa, y literaria, y buena, y bien escrita, y concienzuda, y bien argumentada, y,…, que me faltan elogios, oiga.

Extracto a continuación los momentos estelares de Care Santos hoy en EL CULTURAL:

Lectura trepidante.

(…)

Los diálogos son chispeantes.

(…)

El suspense va en aumento.

(…)

Los finales de los capítulos dejan al lector con la miel en los labios.

(…)

Toda la narración destila una fina ironía.

(…)

El protagonista y narrador es un periodista, alter-ego del autor.

Superior, Care, superior.

Ah. Se me olvidaba decirles, por si no lo habían deducido ya, que la novela de Escolar le ha gustado mucho a Care -como todas las que reseña-, que se trata de un thriller periodístico porque su autor es periodista y que es “chispeante” y “trepidante”. ¿O esto ya lo ha dicho ella?

¿Lo ven? Al lado de este derroche de cualidades realizado hoy por Care Santos, cualquier reseña –incluso la mejor- del doctor Tongoy, ese hortera culturabajero, es un quiero y no puedo, una redacción fin de curso del último alumno de primero de la ESO.

¡VIVA LA ALTA CULTURA, COÑO!

¡ECHEVARRÍA, POR FAVOR, SÁLVANOS!

PD: Los motivos por los que los críticos criticados han perdido el respeto de los lectores son los siguientes:

Sanz-Villanueva: (aquí y aquí)

Senabre: (aquí)

Deep-Inside: (aquí)

Basanta: (aquí y aquí). No se pierdan a don Ángel comparando, en 1997, a Care Santos con Eduardo Mendoza.

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¿TAN MAL VAN LAS VENTAS?

¿Es, de verdad, necesario que, a estas alturas de su carrera, Enrique Vila-Matas se preste a este tipo de fotos?

Enrique Vila Matas. | Fotografías: Gonzalo Hernández Baptista 

Un poco de dignidad, don Enrique. Piense que tal como está hoy la novela en castellano, usted y algún otro son los que portan el estandarte. Que luego se ríen de nosotros por ahí fuera, mire usted.

En el salón del libro de Turín (aquí)

Gonzalo Hernández Batista, el fotógrafo, se ha lucido.

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ESTO QUE ESTÁ OCURRIENDO YA LO AVISAMOS NOSOTRAS

Bankia ha llegado hoy a caer un 29% en la bolsa española. Ayer la prima de riesgo se puso en 507 putos puntos básicos. El IBEX acumula una caída del 59% desde el máximo que marcó antes de la crisis. La economía española se va a tomar por culo. Se acabó la fiesta.

 Y lo peor es que esto ya lo anunciamos nosotras en este blog hace siete meses. (Aquí). Ya sé que está muy feo (jode) eso de jugar a “ya dije yo que eso iba a pasar”, pero –como en la fábula de la rana y el escorpión-  es nuestra naturaleza. Cuando la industria editorial española se desplome, haremos un “post” de este estilo.

Por su interés periodístico, pangeico  y literario les reproducimos a continuación lo que publicamos el día 17 de octubre de 2011 con motivo del nacimiento de la generación Co.Do.Co.

La verdad sea dicha es que no teníamos nada que publicar y hemos pensado en meter esto de relleno. Como cuando en TVE reponían en verano los programas más vistos durante el año. Estamos en las Seychelles de vacaciones con nuestros novios cubanos. Los mojitos y las caipirinhas: de muerte. Tal como están las cosas, es posible que no volvamos. ¡Mierda de país!

 

Logotipo de la generación Co.Do.Co.

MANIFIESTO DE BATALLA. Que os vais a enterar.

No es casualidad que elijamos el día de hoy para proclamar el nacimiento de Generación Co.Do.Co. En una jornada como esta, hace 32 años y 17 días –el 1 de octubre de 1979, para ser exactos-  se estrenó en los cines de toda  España la película Los Bingueros (dirigida por Mariano Ozores y protagonizada por Andrés Pajares y Fernando Esteso). ¡Aquello era realismo! ¡Así éramos y así somos!

  Hoy mismo se cumplen 25 años de aquella nefasta fecha (17/10/86) en que Samaranch proclamó Barcelona como sede de los juegos olímpicos de 1992. En aquel momento comenzó la gran mentira.

La crisis económica ha venido a ponernos en nuestro lugar. España se había creído moderna, europea, rica, del primer mundo y, lo peor, culta. Todo ha sido una farsa. El supuesto crecimiento económico –inexistente para la mayoría- se ha sustentado (o apuntalado) con créditos de la banca internacional (créditos que ahora somos incapaces de devolver) y con ayudas de los países europeos que hemos gastado mayormente en juergas, en coches oficiales y en putas. Todo el decorado de cartón piedra se cae a pedazos porque ya no tenemos ni para darle una mano de pintura que vuelva a maquillar la realidad.  No es que hayamos retrocedido 30 años, es que nunca avanzamos. Hemos despertado de un bonito sueño. ¡Qué vergüenza!

Es por esto que reivindicamos el arte español de hace 30 años o más. Lo ocurrido -especialmente en literatura – en las tres últimas décadas no es más que ciencia ficción barata. Las películas de Martinez-Soria, Jose Luis López Vázquez, Alfredo Landa,  los Ozores, Pajares & Esteso, las novelas de Fernando Vizcaino Casas, Martín Vigil, el diccionario de JoseLuis Coll, los primeros libros de Pedro Ruiz, lo de J.M. Amilibia (con mención especial a La Pacheca, furcia y mártir)… han sido calificadas de “rancias”, “horteras” y “macarras” por los listillos que escriben en los periódicos y salen en la TV,  pero la crisis nos está demostrando que los españoles éramos y somos “asín”. Sea usted honesto, párese a pensar, y responda: ¿Qué es más real, qué representa más fielmente a un español, un personaje de Javier Marías o cualquiera de los interpretados por Andrés Pajares o Tony Leblanc a lo largo de su carrera?

Lo hortera no son las películas de Pajares y Esteso. Lo hortera es vivir por encima de tus posibilidades, como un nuevo rico, creyéndote europeo cuando nunca dejaste de ser africano.

Tenemos 20 años y nos avergonzamos de nuestros padres y de las últimas 3 generaciones porque han vivido en una nube, se lo han comido y bebido todo y nos han dejado esta mierda de sociedad.

Ya es tiempo de, Con Dos Cojones (Co. Do. Co. ), asumir lo que somos: un país provinciano, lleno de envidiosos insolidarios y corruptos, con una cultura muy pobre y, en particular, una literatura de risa, que lleva 30 años sin publicar una novela decente.

Por ello:

1.- Instamos al gobierno español a que de forma urgente inicie los trámites para darse de baja en la Unión Europea (y en el euro) y pida su ingreso en la U.A. (Unión Africana).

2.- Manifestamos que Houellebecq es un idiota pedante; Pynchon, un coñazo; Thomas Bernhard, un plasta; Bolaño, un cansino y David Foster Wallace, un subnormal.

3.- Declaramos que la poesía es un cáncer para la literatura porque permite camuflar la ineptitud y la vagancia de algunos aspirantes a novelista.

4. Pedimos la nacionalización del Grupo Planeta y la concesión a título póstumo del premio Planeta a Fernando Vizcaino Casas, el mejor escritor en castellano de todos los tiempos.

Nos comprometemos a:

1.- No permitir la entrada en nuestro grupo de escritores nacidos antes del 1 de enero de 1990. Las generaciones literarias anteriores (Nocilla, Grantas, Nuevo Drama etc…) son, cuando menos, de coña. No hemos aprendido nada bueno de ellos. Nada.

2.- Para no repetir los errores de generaciones anteriores de escritores (solo preocupados por la fama, por salir en las portadas y –ay que risa- por pasar a la historia de la literatura), no revelaremos nuestros nombres reales ni nuestros rostros. Y cuando alguno de nuestros libros alcance la cifra de 1.000 ejemplares vendidos (algo que ninguno de los escritores españoles entre 30 y 40 ha conseguido aún) el autor/a cambiará automáticamente de seudónimo. La fama seca el cerebro del artista.

3.- Crear una nueva editorial, Ediciones Co.Do.Co. donde publicaremos nuestra obras. Nuestras novelas no tendrán nunca menos de 400 páginas, no incluirán fotos, gráficos, ripios o ilustraciones. Y no habrá, por supuesto,  versión digital con efectos especiales.

Para saber más de la Generación Co.Do.Co, (aquí).

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