MONDADORI EN LA CÁRCEL (de papel)

Barcelona, 21 de febrero (EUROPA PRESS) En la madrugada de hoy, la patrulla de salvación (la policía editorial) procedió a la detención de un hombre de 49 años, residente en Barcelona y que responde al nombre de Claudio López Lamadrid. El detenido es director editorial de Mondadori, Lumen y Caballo de Troya, con responsabilidad en España y Latinoamérica. La patrulla se incautó en su domicilio de dos ordenadores, tres lectores digitales y numeroso materia impreso y fotográfico. El detenido ha pasado la noche en las dependencias del cuartel de Salvación –más concretamente en el calabozo- y ha sido puesto a disposición judicial a primera hora de la mañana.

-Pero, Margaret. No puedes hacer eso. No puedes grabar la conversación entre un detenido y su abogado. Eso va contra el derecho que todo presunto criminal tiene a la defensa.

-No seas mojigata, Daphne. Esta vez no se escapa.  Además, estamos en guerra. Y en la guerra como en la guerra. Lo que está haciendo es muy grave. Mira, mira, escucha…Si es que está más claro que el agua. Hasta él mismo lo reconoce. Escucha, escucha…:

-Hola Claudio, buenos días.

-Ya era hora, tío.

-No he podido venir antes, lo siento. Tenía que defender al director de un periódico por publicar propaganda. Mira, te he traído comida y lectura: un bocadillo de Nocilla, el HOLA, el Pronto y cinco números atrasados de la revista Super Pop

-¿Por qué coño me han detenido? ¿De qué se me acusa?

-De repetidos atentados contra la ecología literaria. De reiterados delitos contra el medio ambiente cultural. La prensa sensacionalista de esta mañana compara tu editorial con el Prestige.

-¿Qué?

-Para que lo entiendas: estás acusado de inundar con basura la mesa de novedades editoriales. La Asociación de Señoras para la Defensa del Libro (A.S.D.L.) ha interpuesto una denuncia y ha sido admitida a trámite por el juez de instrucción. Esta vez lo tenemos jodido, amigo mío.

-Pero, ¿a qué “basura” se refieren? Todo lo que yo edito es de máxima calidad.

-Claudio, vamos a ver: yo soy, antes que nada, tu amigo. Lo sabes. Pero si quieres que te saque de esta, tenemos que hablar con claridad y sinceridad. Lo de Javier Calvo y lo de Belen Gopegui, tiene un pase. Pero: Olmos, Elvira, Torné, Pron, ¿Quieres que siga? Y, bueno, lo último ya… Con lo de “Fresy Cool” te has pasao, chaval.

-Mira que se lo dije a la Mónica Carmona de las narices. Y ella, erre que erre. [El detenido imita la voz de una mujer]: “Que ya verás, Claudio, que  lo de este chico va a ser un bombazo.”. Y luego la Lunita de los cojones, que lleva en la editorial tres meses y ya manda más que un capitán general. Que no veas los aires que se da la mocosa.  A ver quien tiene huevos a decirle a doña Luna Miguel que no le publicamos la novelita a su novio.

– Pero Claudio, tú eres el director.

-Ya, pero las tías se me suben a la chepa. No puedo con ellas. Y, ¿sabes lo peor?: que en la planta noble, en las reuniones del comité de dirección, me empiezan a mirar de esa forma. Tú ya me entiendes. Que ¿por qué? Pues porque no vendemos un carajo. Tanta portada en Qué Leer, tanto blog, tanto twitter, y no se vende una mierda.

-Bueno, Claudio, vamos a centrarnos en planear tu estrategia de defensa.

-Ya lo tengo: podíamos decir ante el juez que yo cumplía órdenes. Como los militares: obediencia debida.

-Pero eso no es verdad, Claudio. La dirección del grupo solo te pide -más en este año de crisis- beneficios. Nadie te dijo que te metieras en este berenjenal.  ¿Ves? Eso es algo que nunca he entendido. Te podías limitar a publicar lo que ya te viene contratado de fuera por el grupo y olvidarte de esos jóvenes autores en castellano que solo te traen problemas. A veces no sé si tienes alma de hermanita de los pobres o es que te crees  la idea romántica del editor estilo Herralde. Y no te ofendas, que hablo como amigo.

-No, si ya… Pero eso es precisamente lo que no entiendo: hace treinta años, Jorge Herralde cogía la última cagada de un intelectual que además de alcohólico era francés, lo traducía, le ponía una portada amarilla y todos –sin excepción- decían que era una maravilla. Y cuando yo intento promocionar a buenos autores como Pron y Olmos, se me echan encima lo críticos y me los ponen a parir.

-¿”Buenos autores”, dices? ¿Pron y Olmos?

-¡Vete a tomar por culo! Tú eres abogado y no tienes ni puta idea de literatura. Es más, te lo voy a decir para que lo sepas: en este país de incultos y de iletrados, hablando de libros, solo unos pocos sabemos lo que tiene calidad. Me sobran dedos en las dos manos para decirte los que entendemos de este oficio: Marías, Herralde, Vila-Matas, yo y cuatro más. El resto, ni idea. País de subnormales. El día menos pensado acepto la oferta que me ha hecho Jonathan Galassi de Farrar, Straus & Giroux, y me marcho con él a Nueva York. Y que os jodan a todos.

-¿Acualo? Menos lobos, caperucita. Que nos conocemos desde que somos niños, Claudio.

-¿Sabes lo que te digo?: que me voy a defender yo solo. Estás despedido, no te necesito. Soy editor, y por lo tanto mucho más inteligente que tú, un simple abogado. Esta tarde me voy a leer en diagonal el código penal y seguro que me defiendo mejor que tú lo harías.

-Vale, ahí te quedas. Adiós.

-Adiós.

[El detenido, Claudio López Lamadrid, se ha quedado solo en la celda, pero continúa hablando]

-Además, soy descendiente del marqués de Lamadrid. Por mis venas corre sangre noble. No tengo que aguantar a estos plebeyos incultos y retrasados que no han pasado de leer novelitas del oeste y que no son capaces de hacer la o con un canuto. Voy a llamar a Juan Carlos, seguro que él me resuelve este asuntillo tan desagradable.

Publicado en editores | Etiquetado , , , , , , , , , , , , | 40 comentarios

MONDADORI SEGÚN ESTHER TUSQUETS

Que nadie se engañe: la profunda crisis en que se encuentran las editoriales tradicionales -las que publican libros en papel- no es culpa de la llegada de la edición digital ni de los e-books. Del mismo modo que no es cierto que no se vendan discos solo por culpa de los reproductores MP3, que tampoco es verdad que internet sea la causa principal de la crisis de la industria del cine, ni que los blogs o páginas agregadoras de noticias sean la causa del hundimiento de las ventas de los periódicos en papel. Lo que han conseguido internet y las nuevas tecnologías es dejar en evidencia las trampas, los abusos (precios…) y la mala gestión de las editoriales, sobre todo de las grandes. Igual ha ocurrido en las otras industrias. Cuando una empresa pierde el respeto por su cliente, y lo percibe solo como el poseedor de una tarjeta de crédito, no tiene derecho a quejarse de falta de fidelidad cuando ese cliente opta por opciones más baratas para consumir el mismo producto.

Sí, falta de respeto. Los grandes grupos editoriales nos consideran borregos/as, y nos intentan vender libros del mismo modo que otros venden champú anti caspa.

Volver a leer Confesiones de una editora poco mentirosa de Esther Tusquets (RqueR, 2005) a la luz de los últimos acontecimientos en el mundo editorial español es esclarecedor al tiempo que divertido. Esther Tusquets (Barcelona 1936) dirigió la editorial Lumen durante cuarenta años. Se trataba de un negocio familiar. Juan Tusquets, un tío cura de Esther, fundó Lumen durante la guerra civil. En 1959 se la vendió a su hermano Magín, padre de Esther.

A la muerte de su padre, Esther decidió vender la editorial. Fue el grupo Random House Mondadori quien la compró. De hecho, hoy, Lumen sigue siendo un sello dentro de Mondadori España. Esther se mantuvo como empleada y directora de la editorial durante menos de dos años. Tiempo suficiente para conocer cómo funciona un gran grupo:

A continuación transcribo las palabras con las que Esther Tusquets, en las últimas páginas de su libro, relata lo que vio y sufrió  en Mondadori.

Nota 1: Lo que Esther Tusquets cuenta en este libro de 2005 sobre Mondadori lo volvió a contar (añadiendo más anécdotas sobre lo horteras que eran los directivos de entonces, año 2000) en Confesiones de una vieja dama indigna,  segunda parte de sus memorias, que publico Bruguera en 2009. Esto demuestra que las críticas no eran fruto del cabreo, sino de una reflexión muy meditada sobre el camino que tomaba la edición de libros en España. Si lo denunciado por Esther hace 7 años se hubiera corregido, no estaríamos hoy como estamos.

Nota 2: Lo que ocurre hoy en Mondadori no es ni más ni menos que la natural evolución en el tiempo del modelo de negocio que Esther describió en su libro. De aquellos polvos, estos lodos.

Sinergias

   Y en seguida empezaron a hablar todos de sinergia. Desde el gerente general hasta las secretarias. Supuse que lo habían aprendido en un cursillo de formación empresarial y, dado que yo no había cursado ninguno y no tenía claro que era aquello tan maravilloso que nos iba a suceder, corrí al diccionario ideológico y a la enciclopedia que utilizo habitualmente para resolver dameros y crucigramas. El Casares definía sinergia como “concurso activo y concertado de varios órganos para realizar una función”, y la enciclopedia agregaba otra definición  que se ajustaba más a nuestro caso: “acción combinada de dos o más causas cuyo efecto es superior a la suma de los efectos individuales”. Eso era. Cuando una pequeña o mediana editorial vocacional e independiente, como Lumen, se unía a una poderosa multinacional, como Bertelsman (antiguo nombre de Random House Mondadori) ambas se potenciaban recíprocamente y alcanzaban cotas a las que no cabía aspirar por separado. Los recursos económicos, los contactos internacionales, el departamento de promoción y la red de ventas de Plaza & Janes (la editorial del grupo a la que Lumen pasaba a pertenecer) abrían a mis libros posibilidades insospechadas.

    Seguí, pues, haciendo mi trabajo de siempre (en el que no interferían apenas para nada, salvo su empeño en descatalogar títulos y reducir el catálogo a una lista de novedades y éxitos de venta). (…) Y esperé ilusionada los fantásticos resultados de la sinergia, (…). Pero imagino que para que varios órganos concurran a una misma función, tienen que pertenecer a una misma especie, tienen que ser compatibles. Y no era el caso. La distribución de Plaza & Janés resultaba excelente para los libros de Plaza & Janés, no para los míos; los vendedores estaban capacitados para vender  mejor que nadie Stephen King o Mary Higgins Clark o, en el caso de Lumen, éxitos de venta como Quino (Mafalda) o como Eco (Umberto), pero no James Joyce o Virginia Woolf; las ideas del departamento de promoción (les hubiera encantado incluir dibujitos de Mafalda hasta en los anuncios y carteles de poesía) no encajaban en el estilo de Lumen. La gracia sinérgica no descendió, pues sobre nosotros, o, en caso de hacerlo, trajo pobres resultados.

Ahora que ya he aprendido, gracias a mi querida Esther, lo que significa sinergia, me pregunto: ¿Es esto fruto de las sinergias entre Anagrama y su nueva dueña, Feltrinelli? ¿Y esto?

Argumentos de venta

    Después dejó de hablarse de sinergias y surgieron los “argumentos de venta”. En la primera reunión con vendedores, hablé de la importancia de los autores y de la calidad de los libros. Pero vi que no se trataba de eso. Entonces recurrí a contar el argumento –creo pertenecer a una familia de buenas narradoras- y señalé que el lector se lo iba a pasar muy bien. Pero tampoco eso les servía. ¿Qué eran, pues, los argumentos de venta? Básicamente dos: que se hiciera la versión cinematográfica –a poder ser con Julia Roberts y Richard Gere de protagonistas- y, por encima de todo, que saliera en televisión. ¿Y si no se hacía por el momento la película y no salía en televisión? Bueno, también valía si se relacionaba con algo de viva actualidad, con un escándalo, con gente famosa… si la autora, por ejemplo, había tenido un lío con un político importante o con el presidente del Gobierno. ¿Servía esto como argumento de venta? A falta de algo mejor…aunque era preferible con el presidente, claro, y si pudiera ser con el rey…

Querían “libros mediáticos”, y yo seguía editando los que consideraba buenos.

En La esfera de los libros saben muy bien –alumnos aplicados, ellos- lo que son argumentos de venta.

Premios

   Algo similar ocurrió con el premio Femenino Lumen de narrativa escrita por mujeres, que llevaba concediéndose con bastante éxito durante cuatro años. Me comunicaron que, al disponer de más recursos, el importe se podía multiplicar por cinco y convertirse en una cantidad relativamente importante, lo cuan atraería a autoras de más nombre. En principio aumentar la cuantía del premio parecía estupendo, pero ¿qué ocurriría si se presentaba esa autora de más nombre y la novela que prefería el jurado había sido escrita por una novelista desconocida de Panamá? Cuando está en juego una elevada suma de dinero, la situación se complica y se impone la sensatez. Y, sin embargo, yo no disponía de un jurado manipulable -¡cualquiera manipulaba a una Nora Catelli, a una Cristina Peri Rossi, a una Ana María Moix!-, y no estaba dispuesta ni a intentar hacerlo ni a dejarme condicionar yo a mi vez. No quería conceder un premio a imagen y semejanza de la mayoría de los que se dan en este país, y que he criticado siempre. De modo que aquí acabaron su andadura premio y colección. En este punto resultó la sinergia todavía menos eficaz, incluso contraproducente.

¿Se acuerdan ustedes de lo que hace unos meses les conté del premio Jaén de novela que concede Mondadori?

Liderazgo

Esther Tusquets, para terminar, cuenta cómo eran las convenciones anuales de vendedores  y como se comportaban en ellas los directivos del grupo:

… y me pregunto si actuaciones como esta que estoy presenciando se enseñan en las escuelas de dirección de empresas, escuelas carísimas a las que acuden a dar conferencias los mejores profesores de Estados Unidos, y si enseñan también que para ganarse los vendedores es preciso, al margen de ocasionales broncas y regañinas, situarse al que se considera su nivel. Si es preciso disfrazarse de moro, ponerse camisetas con eslogans ridículos, cantar chorradas a coro, bailar encima de las mesas, contar chistes verdes, hacer bromas obscenas… Porque, al concluir el gran banquete de clausura, mientras todos mirábamos consternados cómo se nos va derritiendo en los platos el helado que por error han servido los camareros antes de tiempo y que no osamos tocar, uno de los directivos ha iniciado su discurso con las palabras: “Cuando llegué a España me dijeron que la gente era muy religiosa, y enseguida comprobé que era verdad, porque en la oficina oía decir todo el rato: ¡hostia!, ¡hostia!, ¡hostia!”

Riccardo Cavallero(*), alto directivo de Mondadori, decía en 2006: “El olfato es fantástico, pero si un día tres editores tienen un resfriado te pueden hundir la editorial.” Pues eso.

(*) Cita leída en Libros y Bitios.

Publicado en editores | Etiquetado , , , , , , , | 16 comentarios

“FRESY COOL” DE ANTONIO J. RODRÍGUEZ RESEÑADO EN EL CULTURAL POR CARE SANTOS

La culpa la tiene Ángel Basanta

El día 21 de noviembre de 1997, Ángel Basanta (hoy crítico de EL CULTURAL y, a nuestro pesar,  actual presidente de la Asociación Española de Críticos Literarios) hacía, en el diario ABC, una reseña de El tango del perdedor, (Alba, 1997), primera novela “no juvenil” de Care Santos. Escribía Basanta: “…la autora ha logrado redondear una novela interesante, construida con destreza, bien escrita y con una graduada suspensión de la intriga.” “El tango del perdedor encierra valores más que notables que reclaman una positiva recepción. En su conflicto novelado se indaga con sensibilidad y hondura en delicados matices de las relaciones personales y de la educación sentimental,…”. En el colmo del delirio, fíjense, Basanta se atrevía a comparar a Santos con Eduardo Mendoza. Ahí es na. Pinchando aquí (Hemeroteca de ABC) se puede acceder a la reseña.

Si Ángel Basanta hubiera hecho, hace 15 años, una crítica profesional –ni dura ni suave, solo sincera- de la novela de Care Santos; si Basanta no se hubiera dejado influir por la juventud de Santos –entonces tenía 27 años- y hubiera juzgado El tango del perdedor en base a criterios literarios, posiblemente Care Santos hubiera dejado de escribir (lo mejor para todos), o limitádose a continuar con la literatura juvenil. Nos habríamos ahorrado, dense cuenta, novelas tan horrorosas como Habitaciones cerradas. Es más, si Basanta hubiera cumplido con su deber, Santos no habría creado La tormenta en el vaso, ese nido de críticos complacientes (ejemplo de hoy), ese cáncer, y seguro que no estaría haciendo reseñas como la que hoy perpetra en EL CULTURAL.

¿Lo ves Basanta, cómo las reseñas las carga el diablo? Lo que nos hubieras ahorrado si hubieras dicho la verdad.

Juventud divino tesoro

Hoy, Care Santos hace con Antonio J. Rodríguez lo mismo que Basanta hizo con ella hace 15 años. Santos comenta Fresy Cool (Mondadori, 2012) en EL CULTURAL , llenando la reseña de tópicos sobre la juventud: 1.-“matar al padre” (así se llama –qué cosas- uno de los relatos de Care), 2.- “una novela que dinamita…”, 3.- “hacer añicos…”, 4.- “viene dispuesta a cambiar las cosas…”, 5.- “odio atávico al stablishment…nihilismo existencial… y grandes cantidades de la rabia de toda una generación.”, 6.- “relato generacional”, 7.- “esta novela es casi un grito de rabia, un “aquí estoy yo” contundente. Un “guste o no, así son nuestras cosas, las de los escritores de 25 que hemos venido para quedarnos”.”,8.- “ausencia de convencionalismos”, 9.- “poderoso modo de ver y contar el mundo.”

Perdonen, el último, el numero 9, no es realmente un tópico sobre la juventud. Es directamente una falsedad. Porque de eso no hay nada en la “novela” de Rodríguez. Si lo hubiera estaríamos ante una buena novela, y no es el caso.

Un montón de lugares comunes sobre lo que se entiende debe ser la novela de un autor joven (Rodríguez tiene 25 años) pero ni una valoración literaria para sustentar su opinión. Eso es la reseña de Care Santos.

Gracias a reseñas como esta, puede que dentro de 15 años tengamos que sufrir la publicación de la “Broma Infinita redux” por Antonio J. Rodríguez. No lo quiero ni pensar. ¿No os dais cuenta que a este chico le gusta mucho David Foster Wallace? ¿No os dais cuenta que dar alas a este chico es muy peligroso? Lo avisé, que conste.

Daños colaterales: A Bonnie & Clyde les ha faltado tiempo para chulearse de la reseña en sus twitters: aquí y aquí.

El 5 de marzo pasado, Arcadi Espada contaba que en su juventud dio a leer a la escritora Carmen Martín Gaite un cuento escrito por él para conocer sus aptitudes para la narrativa. Doña Carmen no le dijo que era malo, le dijo que era “malísimo”. Gracias a aquella sinceridad, ganamos un gran periodista.

-Margaret, me queda una duda: Arcadi Espada, gracias a la sinceridad de Martín Gaite, recondujo su vocación hacia el periodismo y el ensayo. Pero ¿A qué podía haberse dedicado Care Santos si Basanta le hubiera dicho la verdad?

-Muy sencillo, Daphne: a sus labores. A cuidar de sus nenes. Care es una magnífica mama. Ya lo cuenta ella en sus artículos de Mujer Hoy: Super Mami.

Otro asunto: Pron, Olmos y López Lamadrid by Joe Kelso. Buenísimo.

Publicado en Críticos | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , | 47 comentarios

¡QUÉ ASCO DE PERIODISMO CULTURAL TENEMOS EN ESPAÑA!

¿Cuántas veces tenemos que volver a leer la historia del asesinato cometido por Anne Perry cuando era adolescente? Parece ser que con 13 años, ella y su amiga mataron  a ladrillazos a la madre de la segunda. Ya lo saben, seguro. Ahora, la señora, desde hace bastantes años, escribe novela negra y los periodistas, muy profesionales ellos e inducidos por las editoriales, -en este caso Ediciones B– le preguntan una y otra vez por el mismo asunto. Ella simula estar cansada, pero sabe que la mejor forma de vender es volver a contar la misma historia. Cada vez que hay nuevo libro, otra vez. Hay que vender.

1.- Ayer (15/02/12) en La Vanguardia. Titular : «Fue terrible que todo saliera a la luz, hace unos años…» Pero vean como titula la misma entrevista el diario Clarín de Argentina: “Anne Perry: de niña asesina a escritora famosa, sin culpa”. Solicito un premio Pulitzer para Victor M. Amela, autor de la entrevista. ¡Vaya «scoop», Victor! ¡Qué gran periodista eres!

Una perdida razonable se publica ahora en Ediciones B

Como les contaba, no es la primera vez:

2.- El día 11 de octubre de 2010, con motivo de la publicación en Ediciones B de su anterior novela, El brillo de la seda, se volvió a sacar el asunto también en La Vanguardia. Vean el trabajo de Xavi Ayen.

3.- El día 24 de julio de 2008 vino a España Mrs. Perry para promocionar 2 libros: Un crimen en Buckingham Palace (Ediciones B) y Las trincheras del odio (Plaza y Janés). Abel Grau la entrevistó para EL PAÍS y otra vez se comentó el dichoso crimen juvenil. Titulo de la entrevista: «Todos vivimos algo que nunca debimos vivir»:

Un trozo:

«¡Por el amor de Dios, eso sucedió hace medio siglo!», exclama Perry, contrayendo el rostro en un gesto de amargura. Recordar la incomoda. Podría negarse a contestar o poner fin a la entrevista. Pero no lo hace. Responde angustiada, como en una confesión en voz alta. «¿Quién quiere que le estén recordando siempre el peor momento de su vida?», se pregunta, «¿Por qué? ¿Qué sentido tiene? Todos tenemos cosas que nos gustaría que nunca hubieran sucedido». Y concluye: «¿Es que una persona es tan sólo sus errores?»

Me lo creo. Debe estar angustiadísima cuando permite que en todas las entrevistas salga el temita. De verdad, ¿Se creen en los periódicos que los lectores somos tan tontos?

4.-  En mayo de 2008, Nuria Navarro la entrevista para EL Periódico. Otra vez lo mismo.

5. En febrero de 2002 en un reportaje de La Vanguardia sobre nuevos autores de “entretenimiento” se vuelve a citar el asunto.

6.- El 25 de octubre de 1998, Sol Alameda firma una entrevista con Anne Perry en EL PAÍS en la que la autora habla, sin problemas, del asesinato juvenil, por ella cometido, de la madre de su amiga.

Anne Perry

La prensa cultural española lleva, al menos, 14 años regodeándose -con la colaboración de la autora, claro- en un asunto tan sucio como aquel. Si la autora se sintiera ofendida o acosada cada vez que saliese el asunto en forma de pregunta, hace ya mucho que no se hablaría de él, se hubiera negado a comentarlo. Lo que ocurre es que el hecho de que una escritora de novela negra haya sido la autora de un horrendo crimen cuando tenía 13 años (en algunas entrevistas se dice que fue a los 15), pues vende, y mucho. Y como las editoriales solo quieren vender, y lo que es más grave, los periodistas y los medios de comunicación para los que trabajan, en lugar de preocuparse por informar, están dispuestos a servir de mamporreros para que se produzca esa venta, pues todos los años, cada vez que la señora Perry saque un nuevo libro, tendremos que sufrir de nuevo el relato del crimen cometido hace más de 50 años por aquellas dos adolescentes que dieron 56 ladrillazos en la cabeza de la señora…Y lo que te rondaré, morena.

Esta es la prensa cultural que tenemos en España.

Pero lo que La esfera de los libros está haciendo con Arancha Sánchez Vicario, para vender su libro, es tres cuartos de lo mismo.

Publicado en Críticos | Etiquetado , , , , , , , , | 6 comentarios

EL CLUB DE LAS PRIMERAS ESPOSAS

Nuestra querida y admirada Esther Tusquets (Barcelona, 1936) , en Confesiones de una editora poco mentirosa ( RqueR, 2005) su libro de memorias profesionales, -tiene otros dos de recuerdos personales: Habíamos ganado la guerra (2007) y Confesiones de una vieja dama indigna (2009) los dos editados por Bruguera– cuanta una visita que hizo a Camilo Jose Cela en su casa de Palma de Mallorca. Estamos en los años 60:

   Estaba convaleciente –no recuerdo con certeza si de una reciente intervención quirúrgica-, y nos recibió en cama, con aspecto desaliñado y con un tono adusto, muy propio de él. Charo, entonces su mujer, hacía cuentas, o pasaba un texto a máquina en un rincón. (Es curioso la cantidad de mujeres de hombres ilustres de aquellos años a las que tengo que referirme como su esposa “de entonces”, y a las que no reconocería de volver a encontrarlas casualmente tiempo después hasta que se resignaran a precisar “soy la ex de fulanito”: pocas profesiones hay para nosotras peores y más inciertas que la de abnegada esposa de reales o presuntos genios.)

Hoy no queremos hablar de Esther Tusquets, menos de Camilo J. Cela. Hoy vamos a hacer un pequeño homenaje a las “abnegadas primeras esposas de esos reales o presuntos genios que son los escritores famosos”. ¿Qué hubiera sido de la obra de muchos escritores sin el trabajo en la sombra de sus mujeres? Ellas hacían, y siguen haciendo, de todo: pasar a limpio los manuscritos, corrigiendo por el camino faltas de ortografía y redacción (que ya nos conocemos); llevar la agenda y el listín de contactos (el genio no tiene tiempo para eso); negociar con agentes o con editores (“son unos chupasangres”, ha dicho el genio); responder las entrevistas para el periódico (que al genio la prensa le da como asquito); llevar las cuentas (el genio no debe mancharse con el sucio parné); educar a los hijos y ocuparse de la casa (los niños lo ponen nervioso. Chiiisss, callad, que papá está escribiendo);  Soportar las depresiones y las  frustraciones que la dedicación a la literatura trae consigo (“no me importa que me chille, con alguien debe desahogar, el pobre, la tensión que acumula todo el día ahí encerrado, escribiendo”). Ah, se me olvidaba, y abrirse de piernas cuando el genio necesite relajarse (“cinco minutos cariño, que estoy terminando una escena clave en mi novela”).

En su discurso en Estocolmo, cuando lo del premio Nobel, Mario Vargas Llosa lo dijo muy claro:

El Perú es Patricia, la prima de naricita respingada y carácter indomable con la que tuve la fortuna de casarme hace 45 años y que todavía soporta las manías, neurosis y rabietas que me ayudan a escribir. Sin ella mi vida se hubiera disuelto hace tiempo en un torbellino caótico y no hubieran nacido Álvaro, Gonzalo, Morgana ni los seis nietos que nos prolongan y alegran la existencia. Ella hace todo y todo lo hace bien. Resuelve los problemas, administra la economía, pone orden en el caos, mantiene a raya a los periodistas y a los intrusos, defiende mi tiempo, decide las citas y los viajes, hace y deshace las maletas, y es tan generosa que, hasta cuando cree que me riñe, me hace el mejor de los elogios: “Mario, para lo único que tú sirves es para escribir”.

¿”El mejor de los elogios”, Mario? Si tú supieses… Por lo menos este tuvo la decencia de acordarse de la (segunda, pero como si fuera primera) esposa. Otros, cuando llega el momento de la gloria, están ya con otra, con una rubia treinta años más joven – como fue el caso de Cela- y, aunque quisieran, no pueden acordarse de la primera porque la nueva les cortaría los huevos si lo hicieran.

Una entrada para el circo

El sábado 19 de noviembre de 1960, el escritor norteamericano Norman Mailer, al volver de una fiesta, asestó dos puñaladas en el cuerpo de su segunda mujer, Adela Morales (Padre peruano y madre española). La primera entró por el pecho y pasó cerca del corazón. La segunda fue por la espalda. Adela estuvo a punto de fallecer. Cuando un hombre se acercó para intentar atenderla, Mailer le gritó: “Apártese, deje que esa puta se muera”. Ella no presentó cargos contra el escritor. Se divorciaron en 1962. Adela escribió luego, en 1997, “The last Party”,  (editado en español por CIRCE) donde lo cuenta todo. En Junio de 2011, la misma editorial, CIRCE, ha sacado en castellano Una entrada para el circo, las memorias de Norris Church Mailer, la última (la sexta) de las esposas de Mailer. Estuvieron casados 27 años.

Los escritores españoles y latinoamericanos no son, por lo general, tan directos como algunos anglosajones. Ellos no hacen esas cosas, son unos “caballeros”. Los escritores latinos, después de aprovecharse de los mejores años de tu vida, cuando ya te han utilizado como secretaria, criada, confesora y puta, te matan lentamente, abandonándote por otra más joven y mostrando su desprecio con el más sordo de los olvidos.

Por eso, griten conmigo:

¡YO TAMBIÉN SOY UNA PRIMERA ESPOSA!

Publicado en Escritores | Etiquetado , , , , , , , , , , , | 9 comentarios

LIBERTAD de Jonathan Franzen

Cuenta el autor, en un video de Papeles Perdidos, en entrevista con Winston Manrique Sabogal, que él escribe el tipo de novelas que a una persona que ha pasado todo el día trabajando, al llegar a su casa por la noche, le gustaría ponerse a leer. Eso me ha hecho pensar y me ha llevado a ponerme en situación. Conclusión: alguien que ha pasado todo el día currando, al llegar a casa, no tiene ganas de que le toquen las narices. ¿Estamos? Por ese motivo, si tiene que leer una novela en la que trascurren 50 páginas para describir una habitación o un paisaje, lo más probable es que se quede dormido a la tercera silla o a la segunda flor; son las diez de la noche y nuestro lector se levantó a las 6. 30h. Un poco de consideración, hombre. Más: si nuestro trabajador debe leer, en ese libro que lo espera en la mesilla de noche, digresiones pseudofilosóficas de 10 páginas, en las que no ocurre nada, que solo de forma tangencial tienen que ver con los personajes y que solo procuran el lucimiento del autor, empezará a dar cabezazos (de sueño o,  por la desesperación, contra la pared) y, casi seguro, preferirá meterse en páginas porno como hamster.com o aquítepilloaquítemato.es.

La novela que le pueda apetecer leer a nuestro currante debe hoy competir con divertidas series de TV y buenas películas de acción, con interesantes blogs (como este que usted lee ahora mismo) y juegos de ordenador, con chats, twitters y facebooks. Nuestro lector quiere pasar un buen rato y relajarse. La mejor manera de hacerlo – yo al menos así lo veo- es ponerse a charlar con sus amigos y que estos le cuenten sus cosas: problemas reales (verosímiles) que él comparte, que le son familiares. Pero nuestro hombre quiere conservar la opción de dejar de hablar con sus amigos cuando le dé la gana y de controlar el grado de su  implicación en los problemas que le están contando. Para conseguir todo esto, no hay nada mejor que una buena novela. Y “Libertad” de Jonathan Franzen (Salamandra, 2011) es un buen ejemplo.

Esto me ha ocurrido con “Libertad”: he pasado muy buenos momentos charlando con Walter y Patty Berglund que, aunque nacidos en los USA y de origen sueco y judío, -nada que ver, en principio, con servidora: charnega de origen murciano y, por lo tanto, árabe-, tienen, como personas que son, los mismos problemas de pareja y con sus familias que yo.  Patty me ha hecho partícipe de sus inseguridades y he podido asistir a las consecuencias de sus errores. Walter me ha contado el desgaste emocional que le produce su afán por desmarcarse de su padre alcohólico y la ansiedad que se acumula en su vida diaria por no conseguir hacer feliz a Patty y al comprobar que su hijo Joey es totalmente diferente a él. Esta novela me ha llevado a confirmar algunas de las ideas que yo tenía sobre la familia, sobre el matrimonio, sobre los hijos y sobre los amigos y a replantearme otras. He vuelto a comprobar (pero no me canso, que conste) que la convivencia con los otros es lo peor y, al tiempo, lo mejor de nuestras vidas, lo mismo que piensa Patty, en la página 638, de su matrimonio.

Me he admirado ante la maestría con la que Fretzen ha desarrollado sus personajes principales. Walter y Patty partían, al iniciar su matrimonio, con muchas posibilidades de triunfar en la vida [el único triunfo verdadero es la felicidad, por eso nadie triunfa. La frase es mía, perdonen] . Ella, Patty, quería ser la perfecta esposa, madre y ama de casa que su propia madre no fue. Y él, Walter, puso todo su esfuerzo en  ser el perfecto hombre bueno, ecologista, y socialmente comprometido. Pues resulta que ellos, que parecían los indicados para ser felices y formar la perfecta familia americana, van, la joden, y fracasan. ¿Por qué? Pues Franzen nos da muchas pistas en la novela, pero nos permite a nosotros, sus encantados lectores, ser lo que decidamos el por qué. ¿Qué ha influido más en el fracaso de Patty? ¿su infancia y la educación que recibió de sus padres?, ¿la violación que sufrió en su juventud?, ¿sus errores en relación con los hombres?  o su inseguridad y falta de personalidad.  O todo a la vez. ¿Son culpables sus padres? ¿Es culpable Patty? ¿Lo son sus hijos? ¿Y Walter? Las pruebas que nos aporta el autor son suficientes para juzgar a los personajes, porque Franzen nos cuenta todo.   Estoy segura, además,  de que cada uno de ustedes sacaría  una conclusión diferente después de leer la novela. Por eso –una razón más- esta es una gran novela.

Al terminar el libro me pregunté: ¿Realmente ha fracasado Patty, como llevo 500 páginas pensando? Y me dije: si lo ha hecho, ¿Quién triunfa? Y he terminado sospechando que puede que solo quien es capaz de mirar la vida de forma cínica, consigue pasar por ella sin sufrir mucho. ¿Será que el cinismo es la única forma de sobrellevar la vida? Me estoy liando, ya lo sé.

Otra cosa no menos importante: la autocrítica que Franzen hace sobre los progresistas americanos es admirable. El autor pone a parir a los conservadores, pero los simpatizantes del partido demócrata no salen mucho mejor parados.

Al terminar la novela me he acordado de algunos artículos que he leído hace poco sobre cómo se progresa en el conocimiento del cerebro humano. Las nuevas técnicas de diagnóstico por la imagen, y el impulso que han dado a la neurociencia, van a permitir en el futuro conocer en profundidad las causas de las enfermedades psíquicas. Hoy gran parte de la explicación que damos a la depresión, a la esquizofrenia, o a una simple neurosis,  se basa en suposiciones sin base científica. Aún muy influidos -aunque lo queramos negar- por Freud, tendemos a pensar que lo cultural, la influencia externa, nos afecta más que lo biológico. Creemos, por ejemplo, que los traumas infantiles tienen más que ver en una depresión que la falta de un elemento químico como el  litio. Dentro de muchos años –el estudio del cerebro va muy lento- podríamos comprobar científicamente que le genética tiene más influencia sobre el malestar psíquico que el egoísmo de unos padres o la mala educación recibida. En ese momento, si eso llegara a ocurrir, novelas como “Libertad” perderían gran parte de su interés. Pero aún falta mucho para que eso pueda llegar a demostrarse.

Publicado en libros | Etiquetado , , , , , , , , | 21 comentarios

EL «PUSSY» DE EL PAÍS

Muy bonito, hombre, muy bonito. Estoy muy cabreada. Como todos los sábados, abro la página de EL PAÍS en internet para leer el suplemento cultural Babelia. En el periódico llevan unos meses cambiando el diseño de su edición digital. Buscando modernidad lo están enredando todo y una se pierde continuamente. Pero esa es otra guerra. Como decía, lo han cambiado todo. Por eso las últimas semanas he tenido que acceder al suplemento recorriendo diferentes laberintos. La última vez me tuve que meter primero en “edición impresa” y luego así, desde allí, acceder a Babelia. No había acceso directo al suplemento. Parecía que se avergonzaban de su mala calidad y lo escondían. Yo lo entendía, pero al tiempo pensaba que no era para tanto, allí seguían publicando Manuel Vicent y Antonio Muñoz Molina.  Pues hoy – ¡Blistering barnacles!-  resulta que ya no hay forma de llegar a ver/leer todo el suplemento, como era posible hasta la semana pasada. EL PAÍS ahora monta un recuadro en la página de cultura en el que se lee: SABADOS de BABELIA. Allí solo hay cuatro artículos mal contados entre los que se puede sufrir la última pamplina de Manuel Rodríguez Rivero, una cosa sobre vulvas, vaginas y “pussies”. Hay que fastidiarse. Manuel Rodríguez Rivero, el más indicado para hablar del tema. Repito: hay que j… / fastidiarse. Dice Rodríguez Rivero, para terminar su artículo, que “no hay dos pussies iguales”. Cierto, don Manuel. Del mismo modo que no hay dos tontos iguales: usted es diferente a los demás.

Me imagino que ahora para acceder al resto de artículos de Babelia hay que pagar. Dejaré de leerlo. Total, ya solo lo hacía para reírme. A partir de ahora entraré, los sábados,  en la página de El Jueves.

¡Qué tiempos aquellos en los que Ángel S. Harguindey metía mano en el suplemento!

Señores editores de EL PAÍS: luego no se quejen de lo que les está ocurriendo.

Portada no 5-1991 Babelia en EL PAÍS

Publicado en Críticos | Etiquetado , , , , , , , , , , , | 18 comentarios

PREMIO A LA RESEÑA MÁS MORDAZ, DIVERTIDA Y CON MÁS MALA LECHE

Los ingleses lo tienen claro: una crítica literaria honesta y profesional es fundamental en un mundo editorial sano. Por ese motivo, el portal de crítica cultural The Omnivore ha organizado un premio, The Hatchet Job of the Year, para elegir la reseña más mordaz, divertida y con más mala leche de los últimos doce meses. Ayer se eligió el ganador de 2011. El premio ha recaído sobre Adam Mars-Jones por su reseña de By Nightfall de Michael Cunningham (que en España editó Lumen, del grupo Mondadori, en marzo de 2011, con el título de Cuando cae la noche).

El manifiesto, que explica las razones por las que se concede el premio, no tiene desperdicio. – ¿De qué me suena a mí esto?-:

El objetivo de este premio es elevar el perfil de los críticos profesionales y promover la honestidad y el ingenio en el periodismo literario.

Los periódicos están reduciendo el espacio que dedican a la crítica literaria. A los críticos se les paga hoy la mitad de lo que recibían hace veinte años.

No hemos dejado de leer, al contrario – el mercado del libro del Reino Unido ascendió a más de 3 mil millones de libras en 2010 -, pero cada vez más buscamos  las recomendaciones literarias en otra parte. De acuerdo con una encuesta realizada por The Bookseller, sólo el 15% de las personas dijo que se enteró de los nuevos libros y autores por una reseña de un periódico o de una revista. Se incrementa mucho en esa encuesta el porcentaje que buscan esa información en Amazon, en blogs o en Twitter. Un tweet de Stephen Fry tendrá un impacto infinitamente mayor en las ventas de un libro que  un docena de reseñas clásicas.

Necesitamos críticos profesionales. Necesitamos personas que conozcan perfectamente de lo que están hablando, en cuyas opiniones confiemos, aunque no siempre estemos de acuerdo con ellas. Precisamente porque se publican más libros que nunca, la necesidad de asesoramiento por parte de expertos nunca ha sido mayor.

The Hatchet Job of the Year es una cruzada contra el aburrimiento, el excesivo respeto y el pensamiento perezoso. Se premia a los críticos que tienen el coraje para revertir la opinión mayoritaria, y que lo hacen con estilo. Por encima de todo, es una celebración pública de la peor pagada e infravalorada forma de periodismo: la crítica literaria.

Para leer otras reseñas premiadas: aquí.

Aquí en España nos haría falta un premio así.

Publicado en Críticos | Etiquetado , , , , , , , , , , , | 32 comentarios

ASÍ DE LOCO TE PUEDES VOLVER de Alberto Olmos

Hay un libro, Así de loco te puedes volver, editado en 1999 por la Caja de Ahorros de Segovia (Alberto Olmos es de Segovia) en su colección La tertulia de los martes, del que a su autor no le gusta hablar (ver última pregunta).  

Pilar Castro, en El cultural del 3 de mayo de 2000, dijo de este libro:

… esta nutrida suma de «textos informes»: escribir y escribir porque no puede dejar de hacerlo, perderse en las contradicciones de ese afán, ofrecer retazos de una vida anodina, complacerse en cambiantes estados de ánimo, mostrase a veces prosaico, borgeano, camusiano… Y poco más. Porque el conjunto, de escaso interés, no va más allá de un simple anecdotario de ideas afiladas, algunas sorprendentes por la lucidez de sus principios («soy optimista respecto al futuro del pesimismo, dijo alguien»), por la naturaleza poética de sus consideraciones; otras expuestas con agudo lirismo y ciertos fragmentos donde su ironía deriva con acierto hacia el tono metafórico de la greguería. Alberto Olmos exhibe ingenio y anuncia posibilidades expresivas. Pero un diario ¿íntimo? necesita pulso, aliento, historia. Como se quiera. Y éste se sostiene en la necesidad de levantar acta de muchos días, de escasas sombras. ¿Por qué se escribe una obra así? se preguntaba Francisco Umbral en las páginas de su irrepetible Mortal y rosa, y la respuesta la daba él mismo. Tal vez «por huir de ese artificio que en último extremo suponen los géneros literarios». Y anunciaba el riesgo: caer en «el prosaismo más directo», llenarlo de «anotaciones banales […] domésticas y monótonas». Un poco de todo lo que abusa este libro.-

Y mira que es difícil que en El Cultural te hagan una mala critica.

Segovia

Publicado en Escritores | Etiquetado , , , , , , | 47 comentarios

PATRULLA DE SALVACIÓN DESVELA DATOS DE LOS CRÍTICOS DE EL CULTURAL

1.- Indignadas a causa de los repetidos ataques que contra la buena literatura se vienen perpetrando desde EL CULTURAL.

2.- Entristecidas ante la indefensión en la que se encuentran los lectores.

3.- Hartas de que un grupo de críticos con intenciones aviesas continúe intentando manipular  la opinión pública.

4.- Cansadas de que desde suplementos culturales como EL CULTURAL se apoye los montajes de grupos de escritores jóvenes que solo quieren fama y dinero.

5.- Avergonzadas por el descaro con el que se promueven los intereses de algunas editoriales con independencia de la calidad literaria de los libros reseñados.

6.- Irritadas por la arrogancia que gastan  y las ínfulas que se dan estos críticos.

Indignadas, cansadas,…, decía,  -y visto que los críticos literarios oficiales no están dispuestos a deponer su actitud- nos hemos visto obligadas a incrementar la virulencia de nuestras acciones bélicas, a  realizar golpes de mano más contundentes. No nos ha quedado otra que tomar las armas y echarnos al monte. La cabra, ya se sabe…

Esta es solo nuestra primera acción, prepárense.

Ahí va: a continuación desvelamos los nombres y apellidos de todos los críticos de EL CULTURAL. Lo sentimos, vosotros os lo habéis buscado. Os habíamos avisado.

Como somos conscientes de la trascendencia de nuestra acción y de sus consecuencias, y para evitar daños colaterales, queremos hacer un llamamiento a la población: rogamos a todas las personas que conozcan a los familiares de estos críticos literarios aquí denunciados, que no les retiren el saludo. En especial queremos pedir a los niños que sean amigos o compañeros de los hijos o nietos de estos desaprensivos, que no dejen de compartir el bocadillo y de jugar con ellos durante el recreo. Bastante tienen ya. La culpa de estos críticos literarios es personal e intransferible.

Estos son los datos. Aquí publicamos los nombres y apellidos de los críticos de EL CULTURAL:

 Gonzalo Alonso, Juan Avilés, Nuria Azancot, Rafael Banús, David Barro, Ángel Basanta, Kosme de Barañano, J.M. Benítez Ariza, Túa Blesa, Ernesto Calabuig, Pilar Castro, José. L. Clemente, Antonio Colinas, Jacinta Cremades, Francisco Díaz de Castro, Diego Doncel, Ignacio Echevarría, Ramón Esparza, José J. Etayo, Miguel Fernández-Cid, Carlos F. Heredero, J.A. Gallego, A. García-Abril, P. García-Mouton, F. García Olmedo, C. García-Osuna, D. Giralt-Miracle, Álvaro Guibert, Germán Gullón, José A. Gurpegui, Abel H. Pozuelo, Javier Hernando, Beatriz Hernanz, Javier Hontoria, José Jiménez, Patxi Lanceros, R. López Blanco, Joaquín Marco, J. Marín-Medina, Jacobo Muñoz, Rafael Narbona, Mariano Navarro, R. Nuñez Florencio, Bernardo Palomo, J. L. Pérez de Arteaga, Román Piña, Domingo Plácido, Arturo Reverter, Pilar Ribal, Luis Ribot, O. Ruiz-Manjón, A. Sáenz de Zaitegui, Sergi Sánchez, Care Santos, Bernabé Sarabia, S. Sanz Villanueva, Ricardo Senabre, Eugenio Trías, J.M. Velázquez-Gaztelu, J. Vidal Oliveras, Rocío de la Villa, Javier Villán, Darío Villanueva y Elena Vozmediano.

Ahora no vale llorar sobre la leche derramada. Que cada palo aguante su vela.

Volveremos.

¡NO PASARÁN!

¡EL LIBRO Y LA BUENA LITERATURA VENCERÁN!

Publicado en Críticos | Etiquetado , , , , , | 5 comentarios