CARE SANTOS PROGRESA ADECUADAMENTE

Hoy quería yo haberles hablado de la venta presuntamente inminente (y por mucho menos dinero de lo que hubiera sacado su dueña hace un año) de una editorial de Barcelona, cuyo nombre empieza por “Tus” y termina por “quets”, a un grupo multinacional de comunicación; o de lo insoportables que son dos películas –“The Artist” y “El árbol de la vida”- que toda  la crítica (salvo honrosas excepciones) ha calificado de “obra de arte”; o de la profunda vergüenza que sentimos como españolas cuando nos enteramos que se va a juzgar -por un “delito de ofensas a los sentimientos religiosos”- al cantante Javier Krahe (aquí) por su corto “Cómo cocinar un Cristo”, que fue rodado en 1978.

De todo esto quería yo hoy escribir. Pero hay una noticia cultural de gran calado que empaña la actualidad y relevancia del resto de la información. Agárrense. Como  decían los de Gomaespuma: “supernotición que te cagas”. La escritora Care Santos, la súper Mami, la inventora de la “critica positiva”, ha dejado caer, por primera vez desde que se dedica a reseñar libros, unas palabras un poco (solo un poco) críticas contra la novela de un compañero. Con lo buena que es ella…

El sonado acontecimiento se produjo ayer en el suplemento El Cultural (aquí). Les cuento como ocurrió: Care Santos, señoras y señores, con su habitual estilo amable, reseñaba la novela Cuando leas esta carta de Vicente Gramaje, (Destino, grupo Planeta, 2012) cuando, de pronto, en un arranque, no sabemos si de enajenación o de profesionalidad, tecleó la siguientes palabras: ”…el libro adolece de ciertos defectos de debutante -tendencia a la sobreexplicación, lentitud en algunos pasajes, escasa tensión en unos diálogos demasiado literales…-,”. Pero, rápidamente, lo arregló con: “engancha al lector desde el primer capítulo.” (las negritas son de Care)

Care, nos consta, lleva dos noches sin dormir. Ayer, a primera hora, antes de que el suplemento llegara a los quioscos, llamó a Vicente Gramaje, el autor, para pedirle que no se lo tomara a mal, que ella no tenía intención de ofender. Luego llamó al señor Lara, dueño de la editorial donde tanto Care Santos como Gramaje publican, para explicarle que había sido sin querer y que no lo volvería a hacer. Care terminó su mañana acudiendo a confesarse de su falta de caridad con un compañero ante don Julián, párroco de la iglesia de los Todos los Santos Editores.

Querida Care: sabemos que ahora mismo sientes un agudo dolor en el estómago. No te preocupes, eso solo ocurre las primeras veces. Vas por buen camino. Ánimo, llegarás.

Care Santos progresa adecuadamente.

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EUGENIA RICO NOS ENSEÑA A NARRAR

 La palabra fantasía viene del griego «phantasia», que significa: facultad mental para imaginarse cosas inexistentes y proceso mediante el cual se reproducen con imágenes los objetos del entorno. La fantasía, que debe ser defendida a toda costa, constituye el grado superior de la imaginación capaz de dar forma sensible a las ideas y de alterar la realidad, de hacer que los animales hablen, las alfombras vuelen y las cosas aparezcan y desaparezcan como por arte de magia.

Victor Montoya en Letralia, agosto de 2004.

La ficción es, por definición, una impostura -una realidad que no es y sin embargo finge serlo- y toda novela es una mentira que se hace pasar por verdad, una creación cuyo poder de persuasión depende exclusivamente del empleo eficaz de unas técnicas de ilusionismo y prestidigitación semejantes a las de los magos de los circos o teatros. (…)La sinceridad o insinceridad no es, en literatura, un asunto ético sino estético.

Mario Vargas Llosa en Cartas a un joven novelista, Alfaguara, marzo 2011 (ultima edición).

Eugenia Rico: “La Virginia Woolf de la era facebook”, The New York Times. (aquí)

Eugenia Rico (y sus editoriales) en todo sitio donde puedan colocar la frase.

Ahora entendemos por qué el Instituto Cervantes y la editorial Aguilar han elegido a Eugenia Rico –una escritora capaz de “hacer que las cosas aparezcan y desaparezcan”-  para elaborar la parte correspondiente a la narrativa literaria en el libro que pretende enseñar a escribir, que se titula Saber narrar y que se publica el próximo 11 de abril. Juan Cruz se ocupa de explicar lo referente al periodismo y Javier Rodriguez de Fonseca de los guiones cinematográficos.

Por favor. ¡Un aplauso para el Instituto Cervantes!

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CRISIS DE APTITUD EN EL MERCADO EDITORIAL

Magnífico artículo de Winston Manrique Sabogal, hoy en EL PAÍS, (aquí) sobre la situación de la industria editorial en España. Solo se ha dejado una cosa en el tintero. Escribe el amigo Winston que son cuatro las crisis que “azotan” al mismo tiempo el mundo del libro: 1.- la económica, 2.- los recortes que no cesan, 3.- el cambio de paradigma digital y 4.- la irrupción en el mercado de nuevos actores globales como Amazon. Se ha olvidado de una crisis aún más grave: la falta de aptitud de los dirigentes actuales del mercado editorial. Los que tenían que estar tomando las decisiones necesarias para conducir el barco a buen puerto, ni están ni se les espera. La desmotivación entre los empleados de las empresas relacionadas con el libro es mayor que nunca. Se ha perdido la confianza en los que debían asumir el liderazgo. En momentos de crisis es cuando se definen los auténticos líderes. ¿Quién ha cogido las riendas? Nadie. Los que saben del negocio antiguo (papel) se están jubilando (Herralde y Beatriz de Moura) o no quieren meterse en líos (Valcorba y Borrás). Los que saben del nuevo negocio (digital) tienen voz, (Gil, Anatomía, Millán, García…), pero no tienen voto. Las editoriales, sobre todo las de mayor volumen, están integradas en grandes grupos empresariales. Los consejos de administración de esos conglomerados eligen directivos que han tenido éxito en otro campo (por ejemplo: en la gestión de un canal de TV) y los destinan a presidir dichas editoriales. Por ese motivo, las decisiones (las pocas que hemos visto o leído) las toman ejecutivos que saben mucho de ventas y de planes estratégicos, pero nada de libros. Véanse, como ejemplo ilustrativo, los palos de ciego que se han dado con Libranda. También abunda, por desgracia, otro tipo de ejecutivo: el IDIOTA. Y no estoy insultando, solo estoy denunciando una realidad que en estos últimos años –cuando ha hecho falta un líder inteligente y valiente- muchos empleados de la industria editorial han constatado. Se pueden haber leído muchos libros y ser un inepto para el trabajo. Cuando las cosas iban bien, aquel director editorial, -por poner un ejemplo de cargo con poder de decisión- con pinta de estar siempre despistado, pero al que se presuponía una inteligencia y una cultura casi sobrehumana, era muy respetado y se confiaba en él. Pero ahora, cuando vienen mal dadas, y se empiezan a ver en el horizonte los expedientes de regulación de empleo, ¿dónde está aquel sabio? ¿Quién va a coger el timón para evitar que el barco se hunda? A un empleado que se ha dado cuenta de que su director editorial es idiota y de que su presidente no tiene ni idea del negocio, ¿qué opciones le quedan? Háganme caso: el vino deja menos secuelas en el hígado que las bebidas alcohólicas blancas. También en esto sé de lo que hablo.

Lo siento mucho, pero esto es lo que hay. Sálvese quien pueda.

Como decían los de Siniestro Total: “Las mujeres y los músicos primero”

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EN DEFENSA DE LECTOR MAL-HERIDO, EL POBRE

Creo que es en uno de los libros de Olmos donde se cita esta frase de Umbral: “No lucha uno para llegar a ser profundo, verídico, útil o mejor. Se lucha por llegar a ser solemne”.
La frase tiene su miga, no se dejen engañar por la primera lectura. Con la coña que nos traíamos todos, y resulta que se trataba de eso.

Así terminaba Ignacio Echevarría su artículo (aquí) del viernes pasado en EL CULTURAL. Como somos muy obedientes, hemos leído varias veces (tres), no solo la frase de Umbral, sino el artículo completo.

La primera lectura, para qué negarlo, nos produjo satisfacción. Por fin alguien lo decía tan alto y tan claro como nosotras: Alberto Olmos solo procura, con sus cosas, ser celebrado  públicamente. Que le aplaudan por la calle, vamos.

La segunda nos dejó, además, un regusto amargo. El mismo mal estar que te causa ver como un grandullón da una paliza en plena calle a un pobre niño.

Y la tercera trajo consigo una sensación de perplejidad: ¿por qué Echevarría, un crítico de primera división, se ensaña de esa forma inmisericorde con un escritor de tercera regional? Que lo hagamos nosotras –en la medida de nuestras posibilidades-, vale, pero ¿Echevarría?

Hemos pasado todo el fin de semana pensando. Nos ha costado –la demencia senil hace ya estragos en nuestros cerebros- pero hemos descubierto el motivo de tan desproporcionado ataque. Echevarría no es tonto ni da puntada sin hilo. Vive de esto y lo que  ha hecho no es más que defender su pan de cada día. Lo que oyen. Me explico:

Ignacio sabe que la crítica literaria está atravesando por la crisis más profunda de su historia. Esto decía, también en EL CULTURAL (aquí), hace unas semanas:

Se habla mucho últimamente de la crítica literaria. Yo diría que más de la cuenta. Resulta mosqueante. Es un indicio inequívoco de que no le van bien las cosas. La crítica debería dar que hablar por sus actuaciones. Cuando se habla de ella genéricamente, reflexionando a coro sobre su estado, su función, sus limitaciones, las amenazas que se ciernen sobre ella, los retos que le corresponde afrontar y bla bla bla, mal asunto. No es sólo que se repitan hasta la saciedad los tópicos de siempre. Es que, por si fuera poco, se blanden con cada vez más condescendencia; como quien, junto al lecho de un moribundo, musita los reproches de toda la vida añadiendo, eso sí, que pese a todo era un buen tipo, y vamos a echarlo en falta.

También sabe don Ignacio que los lectores, a la hora de decidir qué libro leer, buscan consejo -cada día más-  en sitios diferentes a los suplementos literarios. Esto se debe, simple y llanamente, a que los críticos –él entre ellos- están perdiendo (si no la han perdido ya del todo) su credibilidad.  Los lectores buscan hoy ese consejo en blogs y redes sociales. Si Echevarría perdiese del todo su poder prescriptor, se le terminaría, como consecuencia, el negocio de las conferencias, el de los libritos (aquí y aquí), el de los talleres y el de los artículos. Perder las reseñas es lo que menos daño va a hacer a su bolsillo. Pero lo cierto es que son esas críticas las que lo hacen visible y con ellas consigue el  prestigio necesario para luego ganar dinero (no mucho, también es verdad) con el resto de chapuzas. Echevarría –equivocado- cree que él y el resto de críticos pierden lectores porque otros –blogs y redes sociales-  se los roban. No se da cuenta de que ellos, los críticos, con su falta de profesionalidad se han ganado a pulso lo que les está ocurriendo.

Por eso decidió dar la batalla. Eligió a Alberto Olmos por ser el más visible de los escritores con blog de crítica literaria. Lo de Pérez Andújar era para despistar. Atacando a Alberto Olmos está intentando minar la credibilidad de Lector Mal-herido y de paso (ahí está el asunto) del resto de blogs literarios. A ver si así recupera la audiencia perdida. Olmos no hace daño al bolsillo de Echevarría, pero Mal-herido y, sobre todo, el resto de blogs de crítica literaria, sí.

La guerra, como la política, hace extraños compañeros de cama, dirán ustedes. Pero hoy, y sin que sirva de precedente, estamos al lado de Juan Malherido (más mal herido que nunca, el pobre,  después de la paliza que le propinó ese abusón) y del resto de blogs de crítica literaria. Tranquilo Alberto que ya estamos llegando con las tiritas, la mercromina y el agua oxigenada.

Un asunto que no tiene nada que ver con lo anterior:

Interesante artículo publicado el  viernes pasado en La Nación. Alicia Dujovne Ortiz (aquí), utilizando el último libro de Schiffrin como hilo conductor, comentó el estado del mundo editorial. “El dinero y las palabras” es el título.

Les dejo solo dos frases:

«He dicho alguna vez que al dejar de lado nuevos títulos sin gran esperanza de venta, estábamos pasando del infanticidio al aborto -se burla Schiffrin-, puesto que se desechan contratos a los que ya no se considera financieramente válidos. Hoy ya hemos llegado a los métodos anticonceptivos: se hace lo posible para que esos libros no entren de modo alguno en el proceso de producción.»

 “En Francia, las editoriales independientes producen un tercio de los 38.000 títulos publicados por año, pero el total de sus ventas sólo representa el uno por ciento.”

 

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¿QUIÉN DICE QUE NO HEMOS MEJORADO?

  SIGLO XX

  

Rosa Chacel (1898-1994) Gloria Fuertes (1917-1998) Maria Zambrano (1904-1991)

SIGLO XXI

Jimina Sabadú (1981)   Luna Miguel (1990)    Pola Oloixarac (1977)

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JIMINA SABADÚ Y GRACE MORALES: ¡QUE DIOS NOS PILLE CONFESADAS!

-¡No hay derecho! De verdad que no hay derecho. Toda la vida dedicada a la docencia, para esto. No me he casado, no he tenido hijos. Todos estos años sacrificada por vosotros y, ahora, en la hora de mi jubilación, me pagáis de este modo. Anda que me tenéis contenta, sí.  (Sollozos) Ayer, don José, el director del colegio, me entregó estos dos libros y me dijo que están escritos por dos de vosotros. Los he leído y aún no me puedo creer que dos alumnas mías, precisamente las que yo creía más aplicadas, hayan podido perpetrar semejante atentado contra la lengua de Cervantes. Todas mis ilusiones pisoteadas y arrastradas por el suelo. ¡Qué vergüenza!

(Más sollozos)

Pero, miradlas. Ahí las tenéis a las dos. Con esa carita de mosquita muerta, que parece que no han roto un plato. Sí, sí, vosotras: no miréis hacia atrás. ¡Estoy hablando con vosotras dos: Morales y Sabadú! Ellas han sido. Lo habéis hecho para humillarme ¿verdad? Sois malas. No habéis tenido piedad de esta pobre vieja que os quería como si hubierais salido de sus entrañas. Y yo, ilusa de mí, que confiaba en que podíais ser algún día buenas escritoras. Celacanto y Otra dimensión. Así se llaman estos dos engendros. Y esas portadas… ¡Por dios! (Lágrimas y un gemido) Ya se lo he dicho al director: yo no podía prever que lo de la revista esa que os alenté a elaborar, ¿Mundo Escroto se llama?,  en la que publicabais vuestros articulillos, iba a traer estas consecuencias. Pero mucho peor me parece lo que han hecho los que os han impulsado a publicar estos libros. Porque ellos son ya tíos hechos y derechos y me parece muy feo que os hayan empujado, quedándose ellos ahí, en la sombra, mientas disfrutan con el ridículo que vosotras dos, ¡tontas del haba!, estáis haciendo. Lo que se estarán riendo por lo bajini. Quiénes iban a ser si no. Los de siempre, los más golfos, los repetidores de curso: Antonio Trashorras (alias “trashi”), Jorge de Cascante, Joe D’Alessandro y Galactus. ¡Qué feo! Aprovecharse de estas dos ingenuas… Además, vosotros dos, los del seudónimo, habéis tenido la desfachatez de montar una editorial. Que sepáis que ya he mandado  una nota a vuestros padres.

-Señorita, –levanta la mano Luisito desde la tercera fila- pues yo he leído lo de Grace Morales y me ha gustado.

-Luisito, hijo, tú, en tu corta vida, no has leído más libro que ese. Al lado de los Pokemon, cualquier cosa es buena. Os voy a leer -para que comprobéis su calidad- un poquito del libro de Grace:

 Pero aún a sabiendas de que la peligrosa organización SPAM no estaba interesada en ella, sino en engañar a cuanto incauto abriera sus correos, Melita pasó en un par de meses de ser una pobre náufraga a la deriva en un mar de productos adelgazantes, viagras, antidepresivos y sorteos de vacaciones en lugares de la costa del Pacífico, a convertirse en una experta marinera a los mandos de su cacharrito en la Red. Sorteaba los banners a golpe de clic, mientras iba profundizando en los temas que la apasionaban a través de los portales de Yahoo y Eresmas: los cotilleos de los famosos, las recetas de cocina y las fotos de sus actores favoritos. Todo lo que Melita consideraba que no tenía y necesitaba para salvar su alma estaba en esos contenidos: el brillo satinado de las pieles de los famosos tratadas con un código binario, la exhibición de todo tipo de objetos dorados o de color: lo que necesariamente tenía que hacerle a una feliz. No sólo feliz, sino tranquila, zen, en estado de gracia. El nirvana para la clase media.

Pues así todo.

Jorgito, respetuoso, levanta la mano desde la cuarta fila y dice:

-Pero, seño, a Jimina le concedieron el premio Lengua de Trapo de novela en 2010.

Jorgito, guapo, se trataba de la misma editorial que publicó su libro y en el jurado, además de Laura Revuelta, Fernando Varela y Ramón Pernas, estaban Patricio Pron y Alberto Olmos. ¿Continúo?

-Pues en ABC pusieron bien Celacanto. –habla Pedrito que en secreto está enamorado de Jimina-.Le leo profe. Con su permiso:

Celacanto es una narración de una rara intensidad […] La utilización que hace del lenguaje se adapta al pensamiento, al modo de decir y de actuar de los personajes. De ahí, cierta poesía que se esconde tras muchas descripciones, la de Javier y Noemí, por ejemplo, pero donde, felizmente, el tono lírico, intimista, está desterrado en aras de unas descripciones escuetas, en las que late la desolación, el nihilismo, pero, también, la ternura, el saberse cómplices de una fragilidad impuesta por los tiempos.

-Mira, Pedrito, la crítica se la hizo Juan Ángel Juristo. Este señor, además de ser un cursi, lleva más de 10 años si hacer una reseña negativa. Por ejemplo:sostiene Juristo que Javier Moro, último premio Planeta, es un buen escritor. Además, os voy a leer un trocito de Celacanto, para que no quede duda:

Pág 45.

   Ya está en el baño. No sabe que ese ti ti clic, c, c, c, c es del tungsteno. Vierte veneno amarillo sobre las baldosas verdes. Ahora no están empañadas. Mira el agua del retrete. Por las noches hay un poco menos. Es ese ruido, como un barco crujiendo en medio del océano. La vejiga está llena, pero es difícil que salga nada. Con el esfuerzo, logra empezar a orinar. El pene –el pito, siempre lo llama el pito- se hace un poco más grueso por el borde y duele al estallar, por fin, y dejar salir el líquido que o torturaba y que lo ha despertado. El agujero se agranda para dejar salir el torrente y se abre y se cierra con los vaivenes de la corriente, al igual que el ruido que emite, siguiendo esa presión. Siempre sigue un proceso. No deja que el chorro caiga sobre el agua. Lo proyecta sobre la pendiente. Así puede seguir escuchando y vigilar la entrada.

  Lleváis conmigo tres años. Os he enseñado todo: los personajes, el argumento, el narrador, etc…Y vengo a comprobar ahora, cuando me quedan tres meses para jubilarme,  que no habéis aprendido nada. Dan ganas de tirarse al pozo de la tía Federica.

NOTA IMPORTANTE

(Aclaración: La que escribe estas líneas que vienen a continuación no es la sargento Margaret. Soy yo, la que mueve los hilos de la patrulla. Dada la gravedad del asunto que vengo a exponerles, me he visto obligada a quitarme, por primera vez, la careta.)

Mi primera intención era terminar este “post” con el último comentario de la maestra. Pero he encontrado algunas cosas que merece la pena comentar. Leídas las dos novelas (ambas de ínfima calidad) y escrita la payasada de la maestra, en lugar de concluir, decidí investigar un poco más a estas dos chicas por ver si encontraba algo que me ofreciera una excusa para salvarlas del fuego. Sobre la Morales, salvo sus colaboraciones en la revista Mondo Brutto, que no hay que negar que tienen su gracia, no he encontrado gran cosa. Pero sobre la ínclita Jimina Sabadú… válgame el señor. Jimina (Madrid, 1981) tiene  su blog, claro. Pero también dispone de un video blog  (aquí), alojado en la página de Fotogramas, donde, enseñando siempre sus bonitas piernas y en compañía de Jordi Costa (el único de esta pandilla que, como periodista cultural, respetamos) comenta películas de actualidad. No hemos terminado: también –agárrense- hemos encontrado, en el blog del fotógrafo Rai Robledo,  un buen puñado de fotos muy recientes (5/03/12) de Jimina, con diferentes bikinis, posando en las más provocativas posturas (aquí). Pero aún hay más, y esto es lo más fuerte: El Gran Surmano realizó, en agosto de 2011, una exhaustiva investigación sobre nuestra chica y llegó a encontrar una entrevista que le hicieron a una muchacha que dice llamarse Jimina Sabadú (y que por las fotos podría ser la “escritora”) en el año 2000, cuando contaba con 19 años (aunque en la web dicen que tiene 18). La entrevista se encuentra en la página Putalocura.com que dirige el inclasificable Torbe. Y en ella una muchacha (presuntamente Jimina) habla de cosas tan íntimas como sus relaciones sexuales. Para llegar a ella, a la entrevista, deben pinchar aquí y bajar hasta el punto II que se titula: “La formación de un monstruo”. Allí pinchen, si lo desean, en el link “Putalocura.com”. Les aviso que en la página de Torbe hay imágenes que pueden herir la sensibilidad del lector.

No tengo nada en contra de que esta chica enseñe las piernas ni de que quiera ser famosa. [vean la entrevista en el canal del Instituto Cervantes (aquí) donde se queja (amargamente) de lo que su vida ha cambiado después de publicar su “novela” y pasar a ser conocida. “Me gustaría tener una vida normal”, dice. ¡Ya!, guapa.] Pero yo le recomiendo a Jimina que, ya que es muy mona y aún joven, se case con un aristócrata y luego, a los 3 meses, se divorcie. Que venda la exclusiva al HOLA, se hinche a ganar dinero y se haga de verdad mundialmente famosa. Pero, por favor, que deje los libros en paz.

Postdata: Me han cotilleado que Patricio Pron y Alberto Olmos se quejan de que los critiquemos todas las semanas en este blog. Qué he hecho yo para merecer esto, dice, almodovariano, Pron. Acabáis de leer un motivo. Conceder un premio a una novela como la de la Sabadú es un atentado contra las letras, contra las más sagradas. Ser parte de un jurado (aquí) tiene sus consecuencias, ya veis.

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UN DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER PASADO POR GINEBRA

Ya era hora. Por fin lo han entendido en la editorial  Planeta. Esto sí que es un buen libro de autoayuda. Preparen 19,50€ para comprar, el próximo 10 de abril, La Ginebra en la gastronomía del siglo XXI (Lunwerg editores, grupo Planeta). Nunca habrán gastado mejor su dinero.

Autores: Ansón, Rafael / García Romero, Carmen / Mijares, María Isabel / Arola, Sergi.

Sinopsis:

Más de 100 recetas y cócteles elaborados con ginebra. En este libro, abordaremos la ginebra desde distintos puntos de vista y aprenderemos a cocinar deliciosos platos o crear sorprendentes cócteles de forma fácil, de la mano de reputados cocineros de nuestro país.

¿Lo ven? Esto sí que es una buena sinopsis. Cortita, clara, y, lo más importante, sin mentiras. Los adjetivos “delicioso”, “sorprendente” y “reputado” están permitidos, porque hay que poner un poco de sal, que de otro modo queda soso. Fíjense en la expresión “abordaremos la ginebra”. Una (yo) que es alcohólica y un poco pirata, ya se ve saltando dentro de un gran barreño lleno del espirituoso líquido. Enhorabuena para el sinopsista.

Si no quieren esperar al día 10 de abril, en El Corte Inglés pueden ya adquirir el libro como parte de un regalo especial: estuche Gin Mare: 1 botella de 70cl + el libro + 1 exprimidor de limas. Precio de oferta: 65€.

Hacemos publicidad porque nos da la gana y porque se trata de una buena causa. La ginebra eleva el espíritu y te ayuda a conocerte a ti misma íntimamente. Como personas humanas que también somos. ¡Hacia la paz interior a través del gintonic!, o de los gintonics. Olvídense de los Oshos y los The Secrets. Tómense un copazo y comprobarán cómo empiezan a ver la vida desde otro ángulo. Mujer: aprende a quererte a ti misma, aumenta tu autoestima, ponte un gintonic. Te lo digo yo, que sé de lo que hablo.

Con la ginebra he visto cosas que vosotros no creeríais. Naves de guerra ardiendo más allá de Orión. He visto rayos-c resplandecer en la oscuridad, cerca de la puerta de Tanhauser.

Para celebrar la edición de este libro y el día internacional de la mujer les invitamos, como en los viejos tiempos, a un coctel especial:

GAUCHO NOBLE. Autor: Matías Merlo.

Ingredientes:
2,5 oz Ginebra.
Yerba mate.
1 oz licor de vainilla.
2 cucharadas de miel de abeja.
8 oz jugo de pomelo.
Decoración: penacho de hojas de menta.

Elaboración:
Calentar la ginebra a una temperatura menor a los 78°, para no perder las cualidades de la bebida. Pasarla por un tamiz (colador de cocina) con yerba mate logrando una infusión. Homogenizar el resto de los ingredientes en coctelera batiendo en dos etapas: la primera sin hielo, para no cristalizar la miel, permitiéndole incorporarse al coctel; y luego batir con hielo para enfriar.
Servir frio en vaso largo. Por último, colocar el penacho de hojas de menta para perfumar y llamar a la memoria del verde de las pampas argentinas.

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LA JUVENTUD BAILA O LA VIDA EXAGERADA DE CONSTANTINO BÉRTOLO

La cantera

Cuidar de la cantera es algo digno de elogio. Además, apostar con constancia y coherencia por los nuevos valores suele dar, en el futuro, alegrías y buenos rendimientos. El mejor ejemplo es el F. C. Barcelona. El club de la ciudad condal lleva muchos años, a través de la escuela de futbol que llaman La Masía, apoyando el fútbol de base. De esa cantera han salido grandes figuras aún en activo como: Xavi, Iniesta, Piqué, Busquets, Valdés, Cesc Fábregas Puyol, Pedro, Bojan, Thiago, Reina, y grandes jugadores de generaciones anteriores como: Carrasco, Calderé, Ferrer, Luis Milla, Amor, Guardiola, De la Peña, Sergi o Gerard. El mismísimo Messi es fruto de la cantera del club azulgrana, ya que llegó al club, procedente de Argentina, cuando tenía solo 13 años. Del trabajo de este criadero (y perdón) de buenos jugadores se ha beneficiado el Barça, claro, pero también la selección española, pues en el equipo que ganó la última copa del mundo había 9 jugadores de esta procedencia, de los cuales 7 fueron titulares de forma habitual.

El caballo

En 2003, Mondadori intentó crear su Masía literaria. La llamó Caballo de Troya y puso a su mando al inefable Constantino Bértolo. La idea consistía en tener un conjunto filial que nutriera de escritores al primer equipo. Buena idea. Pero ya en la presentación del nuevo sello (aquí) se dijeron tonterías como:

“Caballo de Troya”, según Claudio López Lamadrid, «surge como un sello editorial con espíritu y estrategia editorial independiente dentro de un gran grupo».

Si es que cuando las cosas nacen así… Vamos a ver: si es independiente, no puede pertenecer a un gran grupo. Y si pertenece a una multinacional, entonces, querido Claudio, no es independiente. Que parece que hay que explicártelo todo desde el principio. A ver, Claudio, repite conmigo: La “b” con la “a”, “ba”. 2+2 = 4. Si hay que ponerse a este nivel, nos ponemos. Lo que haga falta  ¿eh?

Cuando en los años 80’s, en pleno apogeo de la movida madrileña, salieron a la luz sellos discográficos independientes como DRO, Grabaciones Accidentales y Tres Cipreses, hubo una casa de discos, Hispavox, que lanzo su sello independiente dentro del gran grupo (como la ideal feliz de López Lamadrid). Se llamó, aquel engendro, Flush Records. Sacó dos  singles de Radio Futura, cuatro cosas más, y nunca más se supo. Hispavox terminó siendo absorbida por EMI.

Eso es lo que pasa en España, que no tenemos memoria. O no la queremos tener.

El Bértolo

Constantino Bértolo (Lugo, 1946) lleva 16 años viviendo (de las rentas) de que fue el descubridor de Ray Loriga. No ha conseguido, como editor, lanzar a nadie más. Bueno, perdón, sí encontró otro diamante en bruto: Elvira Navarro. Pero esto mejor que quede entre ustedes y yo. ¿No les parece?

Bértolo, mejor que nadie en este país, sabe que esta última generación de nuevos escritores es yerma. (Me ha quedado bien esto de “yerma”, ¿eh?) Recibe más de 400 manuscritos al año y ha podido comprobar la ínfima calidad de lo que escriben los que hoy tienen, en España y Latinoamérica, entre 25 y 40 años.

En 2008, en un reportaje (aquí) sobre jóvenes escritores españoles en el diario Público, Bertoldo lo dijo alto y claro:

 «Quizá no hay que darle muchas vueltas y simplemente es que no hay autores jóvenes buenos», admite Luis Solano, editor de Libros del Asteroide. Bértolo también opina que «es un momento en el que hay muchos con ganas de escribir, pero nadie parece tener nada que decir».

En privado, Constantino es aún más claro.

Sigo, si me lo permiten, con el símil futbolístico: cuando un niño con mucho entusiasmo, pero con un defecto físico en las piernas, se presenta a hacer las pruebas para ingresar en los equipos infantiles de un club de fútbol, los entrenadores, con todo el dolor de su corazón, le piden que busque otra actividad para su tiempo libre. Lo mismo, Constantino, hay que hacer con estos chicos literariamente incapaces que aspiran a ser escritores. Yo sé que rechazas mucho (aquí; ver primero y segundo comentario). También sé que, dentro del grupo editorial, te ha tocado bailar con la más fea. Pero lo que no puedes hacer, querido Constantino, es justificar tu salario llenando la mesa de novedades de libros de escritores infumables que no son buenos, ni prometen serlo, -y tú lo sabes-, sino que son solo los menos malos.

Querido Constantino: si no hay, no hay. Y si no hay, pues no se publica. ¿Lo coges?

Pero Bértolo es perro viejo y sabe nadar y guardar la ropa. Les copio una frase entresacada de una entrevista en Literaturas.com en la que Bértolo deja claro (aquí) que conoce lo que debe hacer para sobrevivir en el mundo editorial:

Repito que personalmente creo en la responsabilidad cultural del editor pero también sé que en estos momentos que alguien diga de un editor que es un editor responsable culturalmente hablando, es anunciar su próximo pase a las listas del paro.

Quien crea que estamos sacando la frase de contexto, que pinche en el enlace y se lea toda la entrevista.

Constantino: soy mayor que tú y por eso te voy a dar un consejo. En la vida hay que intentar actuar de forma coherente con las ideas y principios que uno tiene, eso lo sabes. Pero si pasado el tiempo, y debido a las circunstancias que sean,  no conseguimos acercarnos ni un poco a ese ideal de coherencia, lo recomendable es, al menos, mantener la boca cerrada.

El resultado

El proyecto Caballo de Troya ha fracasado. Cifras: 8 años, más de 1.500 manuscritos recibidos, más de 60 libros publicados, más de 50 autores editados. Resultado: 2 escritores.

Desde que en el año 2004 abrió sus puertas, Caballo de Troya solo ha sacado adelante dos escritores. Solo dos. Constantino suele hablar de Mario Levrero, pero cuando en 2007 publicó en la cuadra de Bértolo, el autor uruguayo tenía ya  más de 20 libros publicados y llevaba, de hecho, tres años muerto. No era esa, creo, la idea con la que se fundó esta escuela de escritores noveles. Digo yo.

Cuando hablo de solo dos escritores, me estoy refiriendo a Marta Sanz, que hoy publica con Anagrama y a Milo J. Krmpotic que saca libro estos días en Seix Barral . [Inciso: no han podido ustedes ver, claro, cómo me temblaban las manos cuando tuve que escribir este último nombre. Este señor, como subdirector de Qué Leer, ha hecho muy poco por la crítica literaria en castellano, pero hay que reconocer que como narrador no es malo.]

Les voy a copiar aquí seguido algunos nombres de autores editados en Caballo de Troya hasta finales de 2010 (los de 2011 y 2012 los vamos a dejar, aún no les ha dado tiempo a demostrar si valen o no) y ustedes me dirán:

Javier Pascual RamírezÁngeles Valdés-Bango, Iosi Havilio, Santiago Alba Rico, Fernando San Basilio, Roberto Enriquez, Elisa Iglesias, Ramón Lluis Bande, Coradino Vega, Carlos Blanco Aguinaga, Víctor Moreno, Mónica Gutiérrez Sancho, Elvira Navarro, Julian Rodríguez, Rafa Russo, Lucía Puenzo, Aurora Venturini, Alberto Lema, Sergio Bizzio, Antonio Doñate, Francesc Serés Gillén, Peio H. Riaño, Natalia Carrero, Alberto Lema, Marcelo Lillo, Damián Tabarovsky, Mercedes Cebrian, Suso Mourelo, Isabel Blare, Teresa Aranguren.

Hay algunos que suenan, ¿verdad?: Damián Tabarovsky: que fue derrotado hace muchos años. Julián Rodríguez: que como editor no es malo (aunque no le perdonamos esto), pero ¿cómo escritor? Lucía Puenzo; que es correcta como cineasta, pero ¿cómo escritora? Y Elvira Navarro; sobre la que prefiero no comentar.

Más de 60 libros durante ocho  años para solo dos escritores. Es decir: un fracaso.

La solución

Se ha intentado. La idea no era del todo mala. Pero, por desgracia, no había materia prima de calidad. Por ello –y aprovechando la jubilación de Bértolo- lo mejor es cerrar el sello. ¿Qué hacer con el nombre? Muy fácil, se puede utilizar para una nueva colección de libros de autoayuda, que se venden mucho. Ya estoy viendo el eslogan: “Libros Caballo de Troya, la chispa de la vida.” ¿Original, eh? Os lo regalo.

Querido Claudio: por este trabajo (análisis + diagnóstico + solución), cualquier asesor de comunicación te hubiera cobrado una pasta, yo te lo entrego gratis. Lo hago, ya sabes, por el buen nombre de la Literatura.

Ah, se me olvidaba. Os recomiendo que en la bandeja de plata que vais a regalar a Constantino grabéis lo siguiente: “Para el descubridor de Ray Loriga. Tus compañeros y amigos”. Le va a encantar, ya verás.

De nada.

Para todos los demás editores: Les recomiendo esperar a que los chicos que hoy tienen 15 años empiecen a escribir para volver a intentar una aventura como esta de Caballo de Troya. Hasta dentro de diez años no hay nada que hacer. Con estos de hoy en día, es inútil.

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WATERGATE, LA NOVELA

Si Richard Nixon hubiera sido presidente del gobierno español, el escándalo Watergate no le hubiera costado el puesto. En España está mal matar y robar (en referencia a lo segundo,además, no estamos todos de acuerdo). Nixon fue destituido por mentir. A nosotros, los españoles, faltar a la verdad nos parece reprobable dependiendo de cómo, cuándo, quién y por qué. Esa es la única explicación que le encuentro al hecho de que algunas de nuestras editoriales no vean mayor problema en utilizar falsedades en la promoción de sus libros. Ver algunos de los comentarios a este “post”.

Pero a lo que iba, que hoy no quería criticar a nadie. Traigo buenas noticias: acaba de publicarse en EEUU Watergate, a novel de Thomas Mallon. A ver si las editoriales españolas hacen algo a derechas y sacan el libro en español. Pero ya, no dentro de 5 años. Para nuestra generación, el trabajo de investigación que realizaron Bob Wodward y Carl Berstein , marcó un referente hacia el que siempre pudimos/podemos mirar cuando, en un campo tan resbaladizo como es el periodismo, a veces, no sabemos a qué agarrarnos. Mitómana como soy, y fascinada como quedé por Todos los hombres del presidente (libro y película; dir. Alan Pakula, act.: Robert Redford y Dustin Hofman) me leí luego las autobiografías de Katharine Graham (dueña del Washington Post) y de Ben Bradlee (director del periódico en la época del escándalo). Del libro de Mrs. Graham me impresionó el relato del suicidio de su marido, Philip Graham. Y de las memorias de Bradlee, su trabajo en la sombra para conseguir que el esfuerzo de sus periodistas, durante la investigación, llegase a buen puerto. Con Ben Bradlee aprendí que igual que no hay buen escritor sin un editor como dios manda detrás, tampoco hay periodismo de investigación de verdad sin un director que sepa lo que hace.

Bob Woodward, después del Watergate, desarrolló una carrera plagada de éxitos, convirtiéndose en uno de los mejores cronistas de la política norteamericana. Si usted quiere saber, por ejemplo, lo que ocurrió en la casa blanca durante el mandato de George Bush II, no deje de leer los tres libros que sobre el asunto escribió Woodward: Bush en Guerra  (Península, 2003) Plan de Ataque. Cómo se decidió invadir Irak (Planeta/Bronce, 2004) y Negar la evidencia (Editorial Norma, 2006). Pero no solo escribió sobre política. Hace unos años Papel de liar editó en castellano, con el título de “Como una moto” , Wired: The Short Life and Fast Times of John Belushi, la biografía del más cachondo de los Blues Brothers,  que Woodward escribió en 1984.

La carrera de Carl Berstein no fue tan fructífera como la de su compañero. Berstein, Watergate aparte,  es más recordado por sus desavenencias matrimoniales con la escritora y directora de cine Nora Ephron, que por su trabajo. Es posible que alguno de ustedes recuerde la película Se acabó el pastel (1986) donde Jack Nicholson hacía de Berstein y Meril Streep de Ephron. Berstein engañó a su esposa con la británica Margaret Jay, amiga de los dos, y Ephron lo contó en una novela, Heartbum (1983), que sirvió de base para la citada película que dirigió Mike Nichols.

Watergate

Pues ahora Thomas Mallon ha cogido un puñado de protagonistas de aquel escándalo -algunos de forma principal como Nixon y otros de manera secundaria como Alice Roosevelt Longworth, hija del presidente Theodore Roosvelt- y los ha convertido en personajes de ficción describiendo sus ambiciones, inseguridades y amores secretos (como el de Pat Nixon, la señora del presidente, con un tal Tom Garahan, viudo y filántropo).

La figura de Richard Nixon ha sido bien retratada en el cine: Ron Howard en Frost/Nixon (2008) y Oliver Stone en NIXON (1995), pero nunca, hasta hoy,  se habían usado las técnicas de la novela para desentrañar lo mucho que aún está oculto dentro de su compleja personalidad. Me muero por tener en mis manos la novela de Mallon.

Nota: les adelanto algo curioso. En este año 2012 se estrena una película, Elvis & Nixon, sobre la entrevista que en 1970 mantuvieron en la casa blanca Richard Nixon y Elvis Presley (aquí). y (aquí). Para mitómanos como servidora: Chissss!!. No se lo digan a nadie, pero se cuenta en los mentideros de Holliwood que el propio Elvis ha dado el visto bueno al vestuario que luce Eric Bana, el actor que lo encarna en la película.

Más (en inglés) sobre Watergate, a novel:

SLATE. Reviewed by John Dickerson.

BARNES & NOBLE. Reviewed by Mark Athilakis.

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JOBS: SUMO SACERDOTE DE LA NUEVA RELIGIÓN

Hace una semana escribía Antonio Muñoz Molina, con su maestría habitual, sobre la nueva religión:

Una parecida prisa iconoclasta advierte uno a veces en los adoradores de Steve Jobs, en los conversos incondicionales a la religión digital. No basta con que usemos portátiles Mac y lectores de libros electrónicos. Abrazar la nueva fe no vale nada si no se abjura radicalmente y en público de las convicciones anteriores, de la adhesión decrépita a la tinta y al papel.

Así termina Juan Cruz su artículo de 28 de febrero en EL PAIS sobre el futuro del libro:

Lo cierto, y esto lo tendría que decir otro Lamartine de esta época, es que al libro lo han estado matando, en cualquiera de sus formas, y siempre se ha sostenido. Porque el único libro posible es el libro, y libro se quedará, en las manos de Gütenberg o en las manos de Steve Jobs, por citar a dos de sus inventores muertos.

Ante la avalancha de libros sobre Jobs, estoy empezando a considerar seriamente volver a creer en,… ¿qué?

De verdad: qué cansancio.

PLANETA

27 de octubre de 2011

24 de febrero de 2009

3 de abril de 2012

MONDADORI

28 de octubre de 2011

ALBA

steve jobs & apple: la creacion de la compañia que ha revoluciona do el mundo-michael morits-9788484286622

2011

LID editorial

Diciembre 2011

AGUILAR

Portada de El camino de Steve Jobs

25 de mayo de 2011

LA ESFERA DE LOS LIBROS

17 de enero de 2012

 Otra cosa totalmente diferente:

Ana María Moix (escritora, editora y hermana de Terenci Moix) sobre premios literarios y Carlos Ruiz Zafón, en ABC, ayer domingo: «¿Tú sabes cómo se publicó “La sombra del viento”, el gran éxito de Carlos Ruiz Zafón? Pues fue por mi hermano, Terenci. Él era miembro del jurado del premio Fernando Lara. Aquel año él ya se encontraba mal y nos llamábamos cada día. ¿Quién va a ganar?, le pregunté. Y él me dijo: Ángeles Caso, pero hay una primera novela que me gusta mucho, no sé ni de quién es, es un chico con apellido compuesto que vive en Estados Unidos». Cuenta Ana María que su hermano no cejó hasta convencer a Planeta de publicar la obra. «Yo creo que accedieron pensando que Zafón era novio de Terenci o algo así», se parte de la risa, «hasta que empezó a funcionar el boca-oreja y entonces todos se quisieron colgar la medalla, claro…».

La negrita es de ABC.

Otra cosa (en inglés):  segundo artículo (de hoy) de Mike Shatzkin en su blog (aquí) intentando dar respuesta a dos preguntas:

1.- Hasta donde va llegar Amazon en su crecimiento en % (“market share”) del mercado del libro.

2.- Quien va a quedar en el mercado cuando ese crecimiento se estabilice.

La cosa se pone seria y, en España, los editores: que si son galgos (Libranda), que si son podencos (Booquo). Qué risa.

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