PROLONGADOS ORGASMOS GRACIAS A LA NUEVA EDICIONES B

Señor Ernest Folch, director de Ediciones B: si compro “El cuerpo perfecto en 4 horas” (libro de Tim Ferriss que ustedes publican en febrero), se lo doy a leer a mi novio y luego no obtengo orgasmos de 15 minutos de duración, como ustedes aseguran en la promoción, ¿va a ser usted quién se ocupe de procurármelos? Prometo, en ese caso, cooperar. No se preocupe.

Frase sacada de la promoción de “El cuerpo perfecto en 4 horas”:

Cómo producir orgasmos femeninos de 15 minutos.

 Ediciones B ha cambiado de imagen y de estrategia. Los nuevos logos:

 

Ya no se llama “Ediciones B”, sino “Bééééé”. Y lo más importante: la nueva estrategia de la empresa (más empresa que nunca)  está orientada a la venta. Los accionistas están la mar de contentos. ¿Literatura? What is that? Ya saben: muchos comics, mucha novela romántica y fantástica, autoayuda y algo de pseudo-novela histórica. En el último boletín de novedades, el de febrero, lo único que se salva es un libro de memorias de los dos hermanos Tusquets mano a mano (¡Cuánto te echamos de menos, querida Esther!). El resto: basura.

El buque insignia de la nueva etapa de Ediciones B es “El cuerpo perfecto en 4 horas” de Tim Ferriss. Este señor es un aventurero americano (“autor, empresario y conferenciante”, dice su wiki) ,  que fue campeón de “senshou” (kickboxing chino) y tiene el record Guiness de ser el humano que  más vueltas da, bailando tango, en un minuto. Como lo oyen. En 2008 la revista WIRED le otorgó el premio al mejor promotor de si mismo.  Vean la entrevista en WIRED. Único, este chico.

Este señor se hizo famoso (editorialmente hablando) con “La semana laboral de 4 horas” (RBA, 2008). En aquel libro venía a contarnos, así resumiendo, cómo ganar mucho dinero con poco esfuerzo. Por ejemplo:

Cómo conseguir 700.000 dólares en publicidad por 10.000 dólares (incluye guiones reales)

Cómo aprender cualquier idioma en 3 meses.

Y todo, lo prometo, sin jugar al a la lotería.

Pues ahora, en febrero, llega a nuestro país “El cuerpo perfecto en 4 horas” y Ediciones B (perdona, Folch, pero no me sale lo de “Bééééé”) lo promociona de esta forma:

Cómo dormir 2 horas al día y sentirse perfectamente descansado.

Cómo producir orgasmos femeninos de 15 minutos.

Cómo pasar de correr 5 kilómetros a 50 en 12 semanas.

Y lo peor: lo llaman “no ficción”.

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LOS INMORTALES de Manuel Vilas

Así comienza Los inmortales, la nueva novela de Manuel Vilas:

 Saavedra estaba sentado en un taburete de mesa alta de la cafetería del renovado aeropuerto de Zaragoza. Estaba absorto escribiendo en un pequeño ordenador portátil. De vez en cuando miraba a su alrededor como temiendo la visita de alguien. Sacó un MP3 de su bolso y se puso a escuchar música. El MP3 y el portátil absorbieron completamente su atención. Saavedra sintió estrés tecnológico, pues el ordenador era realmente pequeño. Sus dedos tenían dificultades, debido a que las teclas del ordenador eran diminutas. No obstante, estaba contento porque se estaba haciendo realidad su deseo de escribir en todas partes. Para escribir necesitaba también la música, de ahí el MP3, en donde estaba sonando Cecilia de Simon y Garfunkel, una canción muy querida para Saavedra, una canción que siempre le transmitía energía literaria. No advirtió la llegada de un hombre de unos cuarenta y cinco años, un hombre de mediana edad en todo caso. Un hombre sonriente. —Hola, Miguel, soy Jerry —dijo el recién llegado. Tuvo que esperar a que Saavedra se quitara el MP3, y entonces volvió a repetir la frase. Hubo un silencio largo. Al fin, Saavedra habló, con cierta irritación en el tono: —No me llames Miguel, llámame Saavedra, mi segundo apellido, es el que uso desde hace unos cuantos años, demasiados años, me gusta mucho Saavedra, pero aún me gusta más SA a secas, llámame SA, y cuando lo escribas, pon la «a» con mayúscula para que no se confunda con el pronombre «se», tan frecuente en el español; ese «se» que, por otro lado, vuelve locos a los gramáticos porque tiene usos variopintos y oscuros; me cae bien ese «se», tan español, y en el fondo tan brutalmente latino; es increíble la cantidad de funcio­nes gramaticales que tiene encomendadas ese pronom­bre «se»; yo diría que es la palabra más enigmática del español; me gusta cuando aparece con valor reflexivo, pero también en las llamadas pasivas con «se», donde ya no hace de pronombre, y también en las impersona­les del tipo «En España se bebe mucho», donde tam­poco es pronombre. Nadie sabe muy bien qué es o en qué se convierte cuando no hace de pronombre, una especie de criatura gramatical enigmática y maligna. Es fascinante. El «se» es una criatura mutante. Por eso, llámeme SA, y la «a» con mayúscula, una buena A, gran­de y firme, para que no haya colisión con esa superpa­labra. El español es una lengua inventada por el Diablo. Todos somos seres inventados por el Diablo, o por Dios, y su mismísimo hijo Jesucristo, da lo mismo.

 ¿Qué les decía yo?

Portada de Los inmortales

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¡HAY QUE SER COBARDE!

Luis Antonio de Villena: ¿Cómo tienes tan poca vergüenza? ¿Es así como quieres que se te recuerde cuando mueras, (espero que dentro de muchos años)?

El día 7 de enero publicaste lo siguiente en tu página web sobre la muerte (hace casi un año, auque nada se había dicho en los medios) del sacerdote y escritor José Luis Martín Vigil. Hoy, en las páginas del periódico EL MUNDO, a doble página, has rehecho el texto añadiendo algún párrafo como este:

La verdad es que me olvidé del tema Martín Vigil (aunque era cada día más famoso) hasta que un día, al filo de la muerte de Franco, entré en un bar gay de Madrid (eran pequeños y discretos, pero había) y lo vi allí, a primera hora de la noche, hablando e invitando a chicos jóvenes  que yo conocía.

Aquella vez nada dije, pero como su presencia se repetía, les pregunté a los chicos si sabían quien era aquel señor. “Claro”, me contestaron, “es cura y le llaman “la Perejiles” (supongo que por la fácil rima Vigil/perejil) y añadieron más: iban a su casa, les hacía algún regalo pero solo les pedía que se desnudaran y acariciarlos. Èl (les parecía curioso) no se desnudaba.

[Actualización a las 7:00 horas del día 11 de enero: Esta madrugada Luis Antonio de Villena ha publicado en su página web el artículo completo, el que sacó ayer en EL MUNDO.]

Tu artículo, Luis Antonio, está lleno de morbo barato y chabacano. Otro ejemplo: “La policía halló en su importante casa de la calle Velázquez “pelucas de mujer””. Todo eso, ¿A quién le importa? ¿Es noticia? Yo sé, Luis Antonio, que desde EL MUNDO os alientan para que escribáis ese tipo de basura. Pero tú, tanto que defiendes la estética, deberías abstenerte de caer en el cotilleo y la denigración gratuita. ¿Qué pasa?, que ya  no vendes como antes, ¿verdad? Por eso hay que jugar a  esto a ver si los lectores se vuelven a acordar de ti. ¿No es así?

Avergüénzate, Luis Antonio. Lo que has hecho es una cobardía. Espero que las generaciones futuras te recuerden de otra forma.

Claro que tampoco se ha quedado corto Pedro Miguel Lamet, tan bueno él, tan jesuita él, en el siguiente artículo, (también de hoy y también sobre Martín Vigil) en la página web de EL MUNDO:

Cura más homosexual era una suma explosiva en aquellos años. ¿Fue pederasta? Lo ignoro. Las últimas veces que lo vi iba con jóvenes bien crecidos.

Señor Lamet: si usted ignora si Martín Vigil fue pederasta, ¿a qué viene preguntárselo?. Hágaselo mirar don Pedro Miguel, homosexualidad y pederastia no tienen nada que ver.

¡QUÉ ASCO!

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UNA GENERACIÓN DESECHABLE

En el número de enero de la revista americana VANITY FAIR se incluye un interesante artículo titulado You Say You Want a Devolution? En él, su autor, Kurt Andersen, viene a decir que en América, durante los últimos cien años el panorama cultural cambiaba drásticamente cada dos décadas. Sin embargo,  y a pesar de los grandes avances tecnológicos y científicos de los últimos veinte años, el cambio que ahora tocaba  no se ha producido: se repiten los mismos esquemas culturales del pasado. La cultura americana no avanza.

Pone Andersen diferentes ejemplos sobre cine, literatura, arquitectura y música que demuestran su tesis. Sobre  libros escribe:

Cuando la literatura de alta calidad estaba siendo redefinida por James Joyce y Virginia Woolf, F. Scott Fitzgerald y Ernest Hemingway, grandes novelas publicadas solo 20 años antes — The Ambassadors de Henry James, The House of Mirth de Edith Wharton— parecían reliquias de otra época. Y 20 años después de que  Hemingway publicase su novela de guerra For Whom the Bell Tolls (Por quién doblan las campanas) una nueva novela bélica, Catch-22, la convertía en algo absurdamente antiguo.

(…)

Excepto por ciertos detalles (no había Google , ni e-mail, ni teléfonos móviles), la buena ficción de hace 20 años (Generation X de Douglas Coupland, Snow Crash de Neal Stephenson y Time’s Arrow de Martin Amis, por poner tres ejemplos) no parece hoy anticuada, y la sensibilidad y el estilo de los libros que hace 20 escribió Joan Didion parece de 2012.

En España

Este artículo me ha llevado automáticamente a pensar en lo que está ocurriendo en España y me he dado cuenta de que aquí pasa exactamente lo mismo.

1.- En cine: ¿Quién ha venido a destronar a Fernando Trueba y Pedro Almodovar? ¿Nacho Vigalondo? ¿Eduardo Chapero-Jackson? Vamos, hombre.

2.- En comic: ¿Cómo se llaman los nuevos valores que vinieron a sustituir a Max, Miguel Gallardo y Daniel Torres? No sabe, no contesta.

3.- En pintura: ¿Quiénes son los nuevos pintores que han dejado anticuados a Barceló, Mariscal, Pérez Villalta y Sicilia? No sabe, no contesta.

4.- En teatro: ¿Cuáles son los nuevos grupos teatrales que ponen hoy en ridículo a La Fura das Baus, Els Joglars y Els Comediants? ¿Animalario? Por favor, no me hagan reír.

Pero si hablamos de literatura, ya es para c… ¿Cómo se llaman los nuevos escritores que han jubilado a Javier Marías, Pérez Reverte y Vila-Matas? No me hagan citar nombres que me da la risa nerviosa. Mejor lo dejamos.

 Motivos

Este es el panorama cultural español. Así nos va. Pero una no puede quedarse tan campante ante esta situación. ¿Por qué nuestro país no ha sido capaz de producir una nueva generación de artistas de calidad? Hemos estudiado, comparado e investigado y les vamos a contar las razones.

Para producir una obra artística de calidad hace falta esfuerzo. El arte necesita más transpiración que inspiración. Los chicos que hoy deberían estar generando esas novelas, cuadros y películas que jubilasen a la generación anterior, son los que a la fecha tienen entre treinta y cuarenta años. Esos muchachos fueron educados (o no) entre finales de los años setenta y principios de los ochenta. En aquellos años nuestros “héroes” vivieron sus primeros siete años de vida, los fundamentales para forjar el carácter de la persona humana.

Hagamos memoria y recordemos como era la sociedad española de aquella época en lo referente a la educación. Se acababa de salir de la dictadura y todo era libertad y modernidad. En aquellos años, valores como la disciplina, la autoridad, el respeto y el esfuerzo estaban de capa caída, eran desechados como propios de tiempos pasados. Si el niño no quería terminarse la sopa: “no pasa nada, está ejerciendo su libertad”. Si el niño hacía algo malo: “no lo castigues, eso es propio de autoritarios y dictadores”. Si el niño suspendía en el colegio: “no le grites, no vaya a ser que se traumatice”. Si el niño pintaba con ceras toda la pared del cuarto de estar: “no le riñas, el niño se está expresando. Lo mismo nos sale artista”.

Eso ocurría en casa, pero luego en el colegio, acorde con los tiempos, estos chicos disfrutaron de la peor ley de educación de toda la historia: la LOGSE. Les recomiendo un libro: Hijos de la LOGSE de Francisco Robles (Toro Mítico, Almuzara, 2008). Acuérdense: el profesor es el amigo del alumno, no se repite curso, no hay suspensos, no hay castigos, no hay tarea para casa, etc…

Hemos (yo también soy culpable) “educado” una generación de chicos sin carácter y sin capacidad de esfuerzo. Y eso, a la fuerza, se está notando en toda la sociedad española: en las empresas, en la administración, en la política y en la cultura.

Jóvenes escritores cansados

Centrémonos en la literatura española. Nuestros jóvenes escritores, para no trabajar mucho -y siguiendo la estela de aquella “boutade” que decía que la novela había muerto– se han inventado eso de la nueva narrativa. Lo más difícil de escribir una novela (de las de toda la vida) tiene que ver con los personajes y con el argumento (además de con el estilo). Pues ellos se ahorran dificultades (“los personajes y el argumento son cosa del pasado”) sacándose de la manga que la novela clásica ya está superada, que ya está todo escrito. Por lo tanto hay que hacer un nuevo tipo de novela, algo actual. Y lo hacen, que conste, para salvar a la novela. Para más inri.

Alberto Olmos, ideólogo del grupo, nos ilustraba sobre lo que debe ser la novela de hoy. Esto de aquí abajo apareció en su blog el pasado día 18 de julio (qué fecha, Albertito):

Porque no puede ser, no puede incluir (no puede, puede, y por eso agoniza) descripciones: dedicar páginas y páginas a contarnos que una casa tiene tres habitaciones, pintadas de tal o cual color, o páginas y páginas a prosopografías; biografismo: páginas y más páginas a consignar fechas de nacimiento y nombre de los abuelos y títulos universitarios; Historia: páginas y más páginas a relatar batallas de la Segunda Guerra Mundial, ascensos al poder, porcentaje de votos; omnisciencia: páginas y páginas sobre lo que sienten o piensan los personajes; personajes: páginas y páginas a crear al personaje mediante el recurso de hacer pasar al lector tiempo con él, lo que obliga a páginas y páginas de personajes tomando café y poniéndose camisetas, llamando a un taxi, «apretó el botón del cuarto y se miró en el espejo y se ajustó la corbata»; curiosidades: páginas y páginas sobre el síndrome POEMS, el problema de Dirichlet o el equilibrio de Stackelberg; tramas: planteamiento nudo y desenlace.

Se refiere a lo que no debe contener una novela “actual”. Según Olmos la novela que se escriba hoy solo debe incluir reflexiones e ideas. Es decir: todo lo difícil (descripciones, argumento y personajes) lo eliminamos, que nacimos cansados. ¿Verdad, Alberto?

Hace una semana Javier Marías contaba en Babelia como siendo joven se encerró dos años en un piso de Barcelona para traducir el Tristram Shandy. ¿Se imaginan a Fernandez Mallo, a Elvira Navarro o a  Luis Vicente Mora haciendo hoy lo mismo? Yo no. El síndrome de abstinencia cibernético los mataria. ¿Sin twitter? ¿Sin blogs? ¿Sin facebook? Pobres. Además: Uffff, cuanto trabajo.

Se están quedando solos

Para una amante de la cultura, pocas cosas hay tan gratificantes como colaborar en la publicación de referencia de  la eclosión de un grupo de jóvenes y buenos artistas. En los años 80’s tuve contacto (aunque de forma tangencial) con revistas como ROCK ESPEZIAL y La Luna. Aquellos medios, en compañia de otros, levantaron acta de lo que fue la movida madrileña y acompañaron la carrera de grandes artistas españoles. Fue muy divertido.

Hace unas semanas, Carlos Gonzalez Peón, artífice de La Medicina de Tongoy, nos contaba que iba a cerrar su bitácora. Este blog se había convertido, en solo un año, ( y gracias -todo hay que decirlo- a la dejadez y mala calidad de los suplementos culturales de prensa escrita) en el punto de reunión para los aficionados a la literatura joven. La medicina de Tongoy tenía todo lo que muchos medios escritos hubieran deseado: gran cantidad de visitantes y de comentarios. Además -y esto es lo más importante- allí se debatía con inteligencia y conocimiento (algunas veces) sobre libros. Carlos lo deja porque está harto de leer malas novelas, porque ve que pierde el tiempo tragando basura. Porque ha comprobado que no hay salvación para la joven literatura en nuestra lengua. Carlos va a dedicar sus días a leer buenos libros. Lógico.

La vida es corta y Balzac escribió 95 novelas. Voy a aprovechar que esta generación es desechable para dedicar los próximos diez años a leer todo lo que me falta de los buenos escritores de verdad. En 2022, si sigo con vida, volveré a mirar la lista de novedades.

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SABEMOS QUIEN VA A GANAR EL PREMIO NADAL

Esta madrugada se falla el 68 (¡uy!) Premio Nadal. Nos hemos equivocado con el Nobel, con el Planeta y con el Jaén de novela. No se preocupen, esta vez vamos a utilizar un método dentífrico, digo, científico.

La formula a aplicar (nos hemos asesorado en la NASA) es la siguiente:

 

Las variables a incluir son:

m= número de libros vendidos que la editorial necesita para equilibrar las cuentas en 2012.

V= grado de simpatía que debe generar el ganador en los críticos literarios.

X= fotogenia necesaria para dar bien en prensa y TV.

T= grado de identificación del autor con las nuevas ideas políticas que imperan en España.

R= coeficiente comercial del asunto de la novela. Este año policiaca y romántica puntúan 10 y Guerra civil, 0.

Las variables a despreciar:

– El esfuerzo invertido en escribir la novela.

– La calidad literaria de la obra

 La patrulla pasa toda la tarde calculando: integrales, algoritmos, derivadas, logaritmos neperianos…

Y finalmente el ganador es: ¡Chiquito de la Calzada!

 

– ¿Estás segura, Margaret?

– Llevo 3 horas haciendo los cálculos, Daphne. Y lo he repasado 2 veces. Los de la NASA son muy listos, además. El método no puede fallar.

– Bueno, podría ser. Si vende…

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ELOGIO DE LA ANTIPATÍA

En el suplemento EL CULTURAL de hoy, Ignacio Echevarría firma un buen artículo, Trolls y mimosines,pero se queda corto.

[Para leer el artículo de Echevarría pinchar aquí.]

A mi modo de entender, lo que intenta Echevarría es hacer ver que más daño hacen a la literatura los pelotas (“mimosines”), que los hijoputas (“trolls”). Llama mimosines a los/las que entran en los blogs de los escritores para elogiarlos cualquiera que sea la estupidez que estos hayan publicado. Mimosines son (a partir de aquí se trata de mi opinión) esos/as que, enarbolando la bandera del talante y del buen rollo, buscan una ridícula complicidad con los autores que por unos minutos les haga pensar que también ellos son especiales, que también ellos están en la pomada. Mimosines son los críticos de Que Leer y de Quimera que ponen por las nubes todo libro que cae en sus manos. Los de la primera revista a cambio de publicidad y los de la segunda por amiguismo. Mimosines son los que publican por sistema “crítica literaria positiva” (¿alguien ha escuchado mayor insulto a la inteligencia de los lectores que la expresión “aquí solo hacemos crítica literaria positiva”?) en  La tormenta en un vaso, el blog dirigido por Care Santos, que es tan buena chica que: cómo va a decir ella algo malo de un compañero.

Para ilustrar su opinión, Echevarría coloca al final de su artículo dos citas que voy a enmarcar y colocar en la sala de oficiales de nuestro cuartel:

“La antipatía no es otra cosa que resistencia y repugnancia a simular y escenificar –abyectamente- un mundo que no existe.”

Rafael Sánchez  Ferlosio.

“Tan pronto la cultura se acepta como un todo, se la priva del fermento de su propia verdad, que es la negación.”

Adorno.

[Sobre las citas ver Nota al final del «post».]

Sostiene Echevarría que se corre el peligro de que los mimosines con sus halagos sin fin “terminen socavando el sentido de autocrítica que cualquiera, sobre todo si es escritor, debería cuidar con el mayor de los celos, protegiéndose en lo posible de los lametones y las zalamerías que lo arrullan y lo ablandan.” No podemos estar más de acuerdo.

Añade Echevarría que pensaba poner ejemplos para ilustrar su tesis, pero que no quiere ofender, que le dan pena los mimosines: “Pobres mimosines, en el fondo lo que buscan es cariño.” Lo que le ocurre a Echevarría es que ya le dieron en el morro hace unos años (2004) cuando criticó en Babelia la insufrible novela de Bernando Atxaga que había publicado Alfaguara. A Echevarría le dan igual los mimosines, lo que le preocupa de verdad son los escritores, muy susceptibles todos ellos. Echevarría sabe que destacar un elogio exagerado significa una crítica indirecta a la obra que lo recibió. Y no es cuestión de hacerse con más enemigos. ¿Verdad, Ignacio? Nosotras hemos abierto este blog para defender con uñas y dientes la buena literatura. Por eso, queda tranquilo, Ignacio: ya terminamos nosotras de decir toda la verdad. Para eso estamos. Nosotras no tenemos miedo de autores, editoriales o medios de comunicación.  

Solo te digo una cosa, Ignacio: desde que escribes en el mismo medio que Senabre y Sanz-Villanueva te noto mucho más prudente. Ten cuidado, no vaya a ser que tú también te estés ablandado. Y no te lo tomes a mal, rey.

El escritor Andrés Barba con dos mimosinas.

Seremos nosotras, entonces, las que pongamos esos ejemplos abortados por Echevarría:

1.- Mimosín es la “escritora” Claudia Apablaza comentando la “novela” Alba Cromm de Luis Vicente Mora en Diario de lecturas  , el blog de este último. En la misma fecha (6/4/10) de publicación del “post” en que Mora presenta su libro, Claudia mete un comentario diciendo:

“bueno, felicidades. supongo que ya llegará a casa.”

El 20 del mismo mes (14 días después) vuelve a comentar Claudia:

“ya llegò, ya lo he leìdo.alucinè con el libro. me gustò muchìsimo. sobre todo la capacidad que tienes de moverte en varios gèneros o sus lìmites sin dificultad y armar en ese movimiento un todo que es llamado novela…”

[Los comentarios de Apablaza me llenan la pantalla de subrayados rojos azules y verdes. Pero, claro, yo no soy nadie para modificarlos. Ustedes me entienden.]

El comentario de Apablaza es largo y sin interés, pero tiene mucho de mimosín:

“me quedè con la pregunta, o mejor dicho, desde que comencè a leerlo, me hice la pregunta, pero bueno, quièn es el narrador aquì? es una pregunta de escritor, supongo, o de persona dedicada a esto, ya sea crìtico, autor,reseñista, etc.
al acabar el libro no di con la respuesta, y supongo que la encontrarè en los links que pones en el libro. que ahora mismo buscarè con el libro en mano.
esa pregunta es muy saludable para mì. es decir, cuando me enfrento a un libro en que debo hacerme esa pregunta, supongo de inmediato que el autor ha jugado a su antojo con el texto y ha querido jugar a despistar al lector. entrar y salir de esos laberintos, perderse en ellos.

(…)

con alba cromm me pasò como con las novelas de puig. son especies de manuales para aprender a escribir. y eso es lo que creo se encuentra (tambièn) en las buenas novelas, una especie de guìa que deja claro que el gènero y la literatura es un viaje libre, y que aspira a desterrar a cada momento convenciones y lìmites.

alba cromm està muy bien tramado. tienes una cantidad de referentes enormes. no sòlo literarios sino que nota que estàs preocupado por todas las áreas de la creación y el pensamiento.

felicidades!

Luis Vicente Mora le responde:

Gracias, Claudia, me interesaba mucho tu opinión. Te agradezco tus palabras y veo que has visto algunas cosas interesantes, como los distintos niveles de dificultad. Es decir: los que saben de teoría de la literatura, arte o filosofía leen «otros» libros superpuestos a la narración de base. La novela no es esta narración general, sino la suma de todas esas variantes o posibilidades estratigráficas. Un abrazo.

Nota importante: el 21 de agosto de 2009 Luis Vicente hizo una buena crítica de Diario de las especies, libro de Apablaza. Lo más gracioso de aquella reseña:

En efecto, Diario de las especies es un libro metaliterario, y dentro de las múltiples posibilidades de metaliteratura se adscribe a una corriente actual que tiene como referente claro a Enrique Vila-Matas, que aparece como personaje en la novela. De hecho, se está creando un nuevo género o subgénero narrativo que podríamos denominar “libros en que un joven escritor viaja a Barcelona y conoce a Enrique Vila-Matas”, en el que podemos agrupar Diario de las especies de Apablaza, El ángel literario de Eduardo Halfon, Kazbek de Leonardo Valencia, y próximamente Nocilla Lab de Agustín Fernández Mallo.

2.- Mimosín es Bernardo Munuera (alias blumm) cuando hace un comentario (único hasta la fecha) en la página de Ejercito enemigo (última “novela” de Alberto Olmos) en Amazon España:

Yo he disfrutado mucho. Viene un punto. Mucho es mucho. Iba a releerla este fin de semana. Y lo voy a hacer. Lo hago porque la entrego a varios amigos la semana que viene para que gocen de ella. Es una novela necesaria que sitúa la hipocresía social. Sí, se podría titular así este comentario: Contra la hipocresía social. Ejército enemigo también es una sátira social, es un reírse de tanta progresía uniformada, del patrón con que están cortados todos los que claman y van a muchas manifestaciones con el último salvaescaleras anunciado. Progresía mal montada, había anotado por ahí. Después sé que existe la progresía bien montada pero es otra progresía, como bien pueden deducir. Olmos denuncia esa falta de integridad, o esa hipocresía social.

La “novela” de Olmos ocupa el número 1.641 en la clasificación de los libros más vendidos de Amazon España. Pinchen en el link anterior si no se lo creen. Y yo que pensaba que la novela era muy mala. Qué cosas.

Actualización a día 16 de enero de 2012: «Ejercito enemigo» ocupa el nº 7.041 de los libros más vendidos en Amazon España.

3.- Mimosines son todos los comentaristas de los blogs de Care Santos. Un ejemplo: en julio de 2011, “Rebeca” comentaba el último “post” de Habitaciones cerradas, el blog que Care abrió para promocionar su última novela con Planeta:

Me alegro que cierres este sitio, porque ello significa que vas a darlo todo en esa novela que tienes entre manos (y que ya estoy deseando leer).
Tu despedida, mi despedida.
Ha sido un placer acompañarte estos meses, escribirte en todas las entradas para que no decayese tu ánimo en ningún momento a expensas de poder parecer pesada.
Ha sido un enorme placer leer Habitaciones Cerradas y lo que su lectura ha fraguado en mí. Ese sentimiento final de cierto fragmento, y todo lo que está anidado gracias a él a mi sangre, te lo debo a ti por escribirlo.

Siempre estaré aquí para leerte, porque te lo has ganado, al emocionarnos y «ayudarnos» tanto con tus palabras.
Un beso gigante Care,
Rebeca.
P.D: Nos vemos en tu blog personal como siempre!!

 El 2 de diciembre (aunque el blog ya no se actualiza), Rebeca vuelve a comentar:

Y se siguen sumando las portadas de esta magnífica novela…;-)
¿Qué tendran estas Habitaciones Cerradas? xD
¡Literatura poderosa y espiritual!

Notas:

– La cita de Sánchez Ferlosio es de su libro «Vendrán más años malos y nos harán más ciegos» (Destino, 2008).

– La cita de Adorno se encuentra en «PRISMAS, La Crítica Cultural y la Sociedad”. Ed. Ariel. Barcelona 1962. Está en las primeras páginas.

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VENTAJAS DE VIAJAR EN TREN. Antonio Orejudo

Good afternoon, President Sucker, the Board of Trustees, professors, students, ladies and gentlemen.

Imploro su perdón por cambiar al castellano, mi lengua materna. Lo que quiero comunicar en mi ponencia es complicado y mi dominio del idioma inglés, me temo, insuficiente. Confío en el buen hacer, demostrado en días pasados, de la traducción simultánea. Thank you Mrs. Marple. De todos modos, estoy a su disposición, después de mi intervención, para resolver cualquier duda.

Mi nombre es Justiniano Cabrales. Soy doctor en medicina, catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid y director del manicomio de Ciempozuelos. Es para mí un honor participar en este XIX Congreso Internacional de Psiquiatría Clínica y agradezco a la Universidad de Harvard -esa fuente de saber- y a su facultada de medicina, la oportunidad que me brindan de actuar en su aula magna ante ustedes, tan distinguidos y eruditos oyentes.

De todos es conocida la estrecha relación entre literatura y desequilibrio mental. El eminente psiquiatra español Enrique Gonzalez Duro lo expresó con claridad:

Hay demasiados ejemplos de autores tratados, diagnosticados, recluidos, para que la relación entre locura y literatura sea casual. Es curioso cómo en muchas culturas el loco es un individuo inspirado, privilegiado, capaz de percibir y de decir lo que otros no captan, y siempre se ha buscado una conexión entre la locura y el arte. El artista, con su trabajo, tiende a crearse un mundo interior que le aleja de la realidad, y si ese proceso no se devuelve al mundo real en forma de producto artístico, se corre el riesgo de quedar encerrado en ese mundo imaginario. En cierta manera, podría decirse que la creación artística libera de la propia locura.

La lista de grandes escritores y poetas con alteraciones psíquicas es, por suerte o por desgracia, interminable: Virginia Woolf, Sylvia Plath, Byron, Poe, Melville, etc…

Les recomiendo dos libros sobre el asunto: Marcados por el fuego de Kay J. Jamison (F.C.E. 1998) y  Esa visible oscuridad del escritor norteamericano William Styron.

No me voy a extender más en este tema porque soy consciente del motivo por el que he sido convocado a este congreso. Dejando a un lado la modestia que nunca he padecido, creo saber que todos ustedes están deseando conocer más datos sobre el exitoso caso Orejudo.

A día de hoy podemos decir que Antonio Orejudo (Madrid, 1963), más que un enfermo, es un escritor, un gran escritor. Antonio fue diagnosticado hace 25 años de un trastorno severo de esquizofrenia grado IV complicada con paranoia y graves alteraciones de la realidad. Cuando ingresó en nuestra institución (perdón por el eufemismo) yo dirigía el departamento que aplicaba el discurso escrito al diagnostico de los trastornos de personalidad. Pedíamos al paciente que contara por escrito un episodio de su vida, analizábamos su narrativa, y a continuación diagnosticábamos. Lo que Orejudo redactó en aquellos primeros años destacaba por su originalidad e inventiva.

Como todos ustedes conocen, el arte es una vía de escape para la neurosis y atenúa los síntomas de las enfermedades mentales más graves. El desequilibrado que es capaz de pintar, modelar o escribir, está dejando salir a pasear sus demonios. En la mayoría de casos el producto “artístico” de esta terapia es totalmente despreciable. En otros, como en el caso de Orejudo, es de muy alta calidad.

En España nuestro paciente ha convencido a su editorial, Tusquets, al resto de escritores y a sus lectores de que es Doctor en filología hispánica, de que ha pasado 7 años enseñando literatura en diferentes universidades de este país, EEUU y de que ahora es profesor de la Universidad de Almería (España). Ya conocen ustedes  la capacidad de fabulación que acompaña a estos enfermos. La calidad de sus novelas -este dato es importante- apuntala la veracidad de las mentiras que pueblan su currículo. La verdad es que Antonio, nuestro Toni, sigue durmiendo todas las noches en la institución. No ha salido de España salvo para una breve visita al monasterio de Fátima (Portugal) hace 23 años. Y en lo académico no pasó de COU (Curso de Orientación Universitaria), nivel correspondiente a un estudiante de 17 años. En su descargo hay que decir que a esa edad comenzaron los primeros brotes psicóticos. Lo que también es verdad es que nuestro paciente no ha parado de escribir en estos 25 años de enfermedad: más de catorce horas diarias con el bolígrafo BIC cristal, en los primeros años, y luego con el ordenador. Así le han salido de bien sus novelas. El régimen abierto del que disfruta en la actualidad le permite un contacto – siempre controlado- con el mundo exterior que le ha ayudado a construir una solida carrera literaria y redunda, a su vez, en la atenuación de su padecimiento. Los ataques maniacodepresivos se han espaciado en el tiempo y ya solo se producen cuando algún crítico literario pone a parir alguno de sus libros. Algo que no suele ocurrir.

Antonio Orejudo ya no es el loco peligroso de antes de la terapia. Pero no debemos engañarnos: nuestro enfermo no tiene curación. En sus novelas, todas ellas muy divertidas y bien escritas, todo hay que decirlo, se aprecian aún los mismos rasgos de enajenación que mostraba hace 25 años, al comienzo de su crónico padecimiento:

1.- La proliferación de anécdotas desagradables y de expresiones mal sonantes que aunque hace más entretenida la lectura tienen poco que ver con la trama o son directamente innecesarias. Ejemplos:

Se masturba continuamente, como un mono, entre diez y quince veces diarias, creo. (…) llegó a abrírsele la muñeca de tanto manipularse.

 Pág. 192 de Fabulosas narraciones por historias.

– Y una polla como una olla.

Pág. 51 de Ventajas de viajar en tren.

¡Cruza ya de una puta vez, gorda de los cojones!

Pág. 78 de Ventajas de viajar en tren.

Me cago en la hostia.

Pág. 114 de Ventajas de viajar en tren.

Imaginemos a una mujer que al volver a casa sorprende a su marido inspeccionando con un palito su propia mierda.

Comienzo de Ventajas de viajar en tren.

En referencia a este último ejemplo reconozco que como comienzo de novela es difícilmente superable, pero esto es un congreso de psiquiatría. Por ello, y conociendo los antecedentes clínicos del paciente que pueden ustedes leer en la diapositiva, me reconocerán ustedes que aunque su carrera como escritor vaya viento en popa, médicamente hablando, mal vamos ¿o no?

2.- Suplantación de personalidad. En el primer capítulo de su novela Ventajas de viajar en tren el paciente Antonio Orejudo, a su vez autor del libro, claramente asume el papel del psiquiatra Angel Sanagustín, uno de sus personajes. Yo, debo decir, reconozco los rasgos de mi propia personalidad en el doctor Sanagustín del primer capítulo. Queridos colegas: díganme cuantos de sus pacientes imitan la personalidad del doctor que los trata, de ustedes. Un % alto, ¿verdad? Sin ir más lejos, en Ciempozuelos tenemos siete enfermos que salen al patio con bata blanca y organizan un congreso como este todas las mañanas, a la hora del recreo. Algún día me invitan, por escrito.

3.- Paranoia. Lo de la “secta de los anagramáticos”, según Orejudo: “una antigua logia de poetas y escritores conocedora de sofisticadas técnicas hipnóticas, que utilizaban para sugestionar a los lectores, capaces de anular el juicio y de hacer creer a quienes leyesen sus escritos lo que a ellos pudiera convenirles o lo que les encargara el patrón de turno.” que aparece en el segundo capítulo de Ventajas de viajar el tren, no es una broma. Según consta en el diario de la terapia de grupo de los lunes, el propio escritor confesó que en ello ha plasmado su frustración por las ingentes cantidades de dinero que ganan los autores de “bestsellers”, siendo algunos de ellos perfectos incultos. Ya ven. Descarten cualquier pretensión, ni siquiera inconsciente, de publicar con el señor Herralde: a este paciente me lo tengo muy analizado.

4.- “Gender confusion”. Los personajes homosexuales, bisexuales o aficionados al travestismo son una constante en la prosa de nuestro escritor enfermo. A este respecto,  J. Michael Mahoney en su libro The Bearded Lady Disease ( «La enfermedad de la mujer barbuda») opina que:

«Unconscious bisexual conflict and gender confusion are the primary causes of all mental illness”.

Es decir: la bisexualidad no consciente y la confusión de sexo son las causas primordiales de todas la enfermedades mentales.

[Pueden pinchar en los “links” para comprobar que el autor, el libro y su tesis son reales]

Con esto no estoy definiendo la orientación sexual del paciente, y menos caracterizándola de enfermiza. Ni la conozco ni me importa. Pero cualquier estudioso de la mente sabe que todos los humanos –hasta el más heterosexual-  sentimos un poco, al menos, de atracción por la otra acera. Lo patológico es no asumirlo.

5.- Fetichismo. En sus novelas Antonio Orejudo repite frases que son como fetiches para él. El caso más claro lo encontramos en Fabulosas narraciones por historias. (Además, este ejemplo viene a corroborar el punto anterior):

…ese gesto tan masculino que es empuñar una polla y chuparla con la boca a punto de reventar.

Repasando mis notas sobre este paciente, encontré que en la sesión de terapia de grupo de los lunes, en noviembre de 1997, poco después de la primera edición de esta novela (que sacó a la venta  Lengua de Trapo),  pregunté al autor el por qué de tal repetición. Su respuesta fue reveladora: “Escribir esa frase me tranquiliza”. ¿Qué más puedo añadir?

En Ventajas de viajar en tren la expresión fetiche que se repite es: “como suele decirse”.

 

Después de 25 años de tratamiento nuestro paciente/autor ha desarrollado un conocimiento profundo del mundo de las enfermedades mentales. Todas las historias que aparecen en su libro Ventajas de viajar en tren son reales. Todos los personajes están inspirados en algunos de mis pacientes, en compañeros suyos de Ciempozuelos. Aunque debo reconocer que Orejudo, con sus exageraciones, consigue que las anécdotas sean mucho más entretenidas.  Para comprobar su afición, y de paso pasar unas horas muy divertidas, les recomiendo que lean su novela Ventajas de viajar en tren.

Para terminar les diré que nuestro trabajo con Antonio Orejudo ha sido un éxito gracias a la dedicación de todo el equipo de Ciempozuelos. Entre ellos quiero destacar a Paco Platero y a Manolo Rojas, alias el Gota, los técnicos de camisa de fuerza: su abnegación y sacrificio han sido admirables.

Mi juramento hipocrático me obliga a hacer todo lo posible por la curación total y definitiva de mi paciente. Pero mi pasión por la buena literatura me hace desear que siga siendo un enfermo y que para atenuar su dolencia necesite escribir novelas de las suyas durante toda su existencia. Les confieso que estos dos caballos que tiran de mí en direcciones opuestas me hacen temer, en mis numerosas noches de insomnio, si no estaré yo mismo empezando a padecer una alteración bipolar de la personalidad. Pero este no es el caso que nos ocupa. Perdonen el desahogo, pero habiendo tantos y buenos facultativos en la sala ha sido imposible reprimirme.

(…)

Perdonen este lapsus. Termino.

El caso Orejudo demuestra que la narrativa cura, aunque no del todo. ¡Menos química y más escritura!

Si ustedes, además de leer, aman la literatura, no dejen de disfrutar las novelas de Antonio Orejudo.

“Los yogures naturales te besan la frente”.  

Gracias por su atención.

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ROMÁNTICA PARANORMAL

Hace unos meses criticábamos aquí la chick-lit: nos parece una trampa. No es honesto disfrazar de literatura moderna lo que no es más que novela romántica de toda vida. El grupo Planeta, sin embargo, tiene un sello llamado Esencia que no engaña a nadie y nos congratulamos con ello. En Esencia se publica, sin complejos,  literatura romántica explotando todos sus subgéneros. De los cuales el  que más nos llama la atención es el que los americanos llaman “Paranormal romance” y aquí se ha traducido como “novela romántica paranormal”. Qué nombrecito ¿eh? Ingredientes: novela romántica + erotismo light + vampiros + brujas + guerreros musculosos y guapos. Los vampiros están de muy buen ver (o leer) y así queda claro en las portadas de los libros. La reina de la novela romántica paranormal  se llama Kresley Cole y les puedo asegurar que las portadas de los libros en ingles llevan la misma cantidad de carne y fibra que en su correspondiente traducción al español. No se preocupen, señoras castellanohablantes. En nuestro subconsciente funciona el mismo impulso de compra que mueve a nuestras congéneres anglosajonas. Y así lo saben los expertos en marketing editorial. Lo digo porque estos libros se venden como churros.

Les copio la sinopsis de uno de los libros:

Sabine, una de las más poderosas hechiceras de la Tradición, ha conseguido capturar al demonio Rydstrom Woede. A pesar de los esfuerzos de éste por resistirse a las caricias de la bruja, su ardiente naturaleza le dice que ella es su compañera y que debe poseerla. Cuando Rydstrom logra escapar, decide llevarse con él a Sabine: ahora será ella quien deba sufrir el dulce tormento de los besos del rey demonio… En cada uno de sus apasionados encuentros, la hechicera se entrega con más avidez a su rudo adversario. ¿Unirán sus fuerzas para vencer al enemigo que los separa? ¿Abandonarán su orgullo y sus ansias de poder para estar juntos?

Para empezar bien el año les presentamos lo mejor de Kresley Cole:

El príncipe de la oscuridad

El demonio de la oscuridad

El señor de la guerra

Si me traicionas

Me encanta el subtítulo de este último: » ¿Será capaz de aprender a amar un despiadado highlander?»

De nada, chicos y chicas.

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¿QUÉ ESTÁ USTED LEYENDO? Especial Navidad. 21/12/2011

Hoy nos hemos puesto el uniforme de gala, con todos los entorchados y con las medallas ganadas en combate. Tenemos gente importante en el cuartel. ¡Firmes,  arrrr!

Jorge Herralde, de Anagrama, nos recomienda:

“ He acabado de leer la versión final de Cárceles y exilios, las memorias del historiador Nicolás Sánchez-Albornoz, en las que aparecen, entre otros temas, Ruedo Ibérico, la imprescindible editorial antifranquista en París, de la que fue fundador y que capitaneó el añorado Pepe Martínez, su ya célebre fuga de Cuelgamuros con Manuel Lamana, etcétera. Anagrama la publicará en abril.

Y por puro placer extraeditorial, un libro en catalán: Josep Pla: converses a l’Empordà (Ed. Blume) de Josep Valls Grau, en el que el gran personaje habla y habla y habla a calzón quitado con menos miramientos y más pirotecnia que nunca, au dessus (o bien au delà) de la melée.»

Josep Pla

Manuel Borrás, de Pre-Textos, nos sugiere:

El laberinto de la palabra de Sandra Santana, (Acantilado 2011), un ejemplar ensayo sobre la Viena fin de siglo y en concreto sobre uno de sus protagonistas principales, Karl Kraus. Además de parecerme un ensayo maravillosamente escrito y magistralmente documentado, como debe ser, me parece que aporta una perspectiva de análisis bastante original y poco transitada. Especialmente recomendable para aquellos que quieran saber un poco más de Europa”.

Fantasma de la vida moderna de Luis Arenas, (Trotta 2011), un estupendo ensayo que descubre aspectos a los que no somos especialistas que normalmente pasamos por alto al contemplar las obras arquitectónicas, entre ellos, el de que pertenecen a un todo orgánico, relacionado con la capacidad del alma humana para dotar de sentido a lo caótico de la realidad”.

Enrique Redel, de Impedimenta, nos aconseja:

El libro más peligroso, de Christopher B. Krebs, editado por Crítica. (Trad. por Tomás Fernández Aúz y Beatriz Eguibar). Su subtítulo lo dice todo: «La Germania de Tácito, del Imperio Romano al Tercer  Reich». Pero no se asusten. Tácito escribió Germania al principio de su carrera como historiador para justificar su papel como opositor al cruel emperador Domiciano. Esa crónica (de oídas) que ensalzaba las virtudes frugales y la valentía de los pueblos germánicos (que en sí no existían) frente a la opulencia y relajación de costumbres de la clase dirigente romana (una crónica llena de invenciones y especulaciones) sirvió para cimentar la idea de la raza aria y la justificación racista que subyace en el nacionalsocialismo, y su «original» (en realidad una copia del siglo XV) se convirtió en objeto de deseo de Himmler, que peinó Europa en su búsqueda. Apasionante.

Razones por las que me gusta:

1.- Por su erudición totalmente accesible a todos los lectores no expertos en literatura clásica.

2.- Porque se trata de un texto amenísimo, que se lee casi como una novela de detectives literarios”.

Nota de la Patrulla: Este libro fue recomendado, también aquí, por Antonio Muñoz Molina.

El pájaro pintado, de Jerzy Kosinski, editado por Debolsillo. (Trad. de Eduardo Goligorsky)

“Novela que fue tremendamente polémica en el momento de su publicación en los años sesenta, y que le valió a su autor (polaco exiliado en Estados Unidos) la reprobación de los alemanes democráticos, del establishment yanqui, de la ortodoxia judía y de la comunidad de historiadores de la Segunda Guerra Mundial. Es el título que a mí me gustaría haber publicado (arqueología literaria de la buena), pero Debolsillo se me adelantó. La historia de un niño expósito, un huérfano de pelo oscuro, procedente de una familia pudiente polaca, que huye del acoso de los propios compatriotas, que lo consideran «judío» por su aspecto, en medio de la invasión nazi. Crudelísima, con un tono que recuerda a Grass, a Roth, creo que se trata de una de las más brutales metáforas jamás escritas sobre el odio racial. Provoca vergüenza y lleva a la reflexión.

Razones por las que la recomiendo:

1.- Tiene el aire de las fábulas de los Grimm, transcurre en los bosques, en los que se esconden todas las perversiones.

2.- Un descenso al infierno del alma humana en la persona de los moradores de esa Polonia arcana escondida entre nieblas, llena de pobladores primitivos y brutales, en las que el niño tendrá que penar hasta el revelador final”.

Carlos Gonzalez Peón del blog La Medicina de Tongoy ha disfrutado con:

Dostoievski : las semillas de la rebelión, 1821-1849» de Joseph Frank (Fondo de Cultura Económica, 1984) (Trad. de Celia Haydée Paschero)

“El primer volumen de los cinco que Joseph Frank dedica a “desmenuzar” a Dostoievski es una auténtica maravilla y eso teniendo en cuenta que la historia abarca sus primeros veintiocho años, que ya sabemos todos que suelen estar algo vacios de contenido. Frank no se limita a narrar las vicisitudes del ruso sino que se sumerge en el contexto histórico y analiza con detalle los personajes más importantes (y su ideología) que de un modo u otro influyeron en el joven Dostoievski. La única palabra que tengo para describir este libro es “impresionante”. Demuestra además que ya no hay escritores como los de antes”.

“X” de Percival Everett, (Blackie Books, 2011). (Trad. de Marta Alcaraz)

“Esta fue una de las novelas más divertidas que he leído en lo que va de año. Trata fundamentalmente sobre el mundillo literario y por eso da tanto asco y provoca tanta risa. Se habla de los libros que valen la pena y de los que da pena leer; de los buenos y los malos escritores que escriben libros deficientes, que se presentan a concursos amañados con jueces corruptos o directamente imbéciles y por extensión se habla del injusto éxito de los unos y el más injusto fracaso de los otros. Lo más genial de todo es que la novela -que no tiene que recurrir a la metanarrativa para hacerse valer- oculta, con muy poco disimulo, una historia que es en realidad una acusación: la de que en mayor o menor medida somos todos un puñado de racistas a la par que ignorantes y que nos merecemos la mierda que nos dan a leer esos que se dicen escritores”.

Borja Segovia, de 451 editores (Grupo Edelvives), destaca entre sus lecturas recientes:

Caribou Island de David Vann (Mondadori, 2011) (Trad. de Luis Murillo), por su crudeza, por poner a sus personajes al límite y por identificarte con ellos aún no teniendo nada que ver, porque es dinámica, entretiene y «dice cosas». Si no conoces al autor te recomiendo, más que esta, su primera Sukkwan Island editada por Alfabia”.

La pata del escarabajo de John Hawkes (Meettok, 2011) (Trad. de Jon Bilbao), por surrealista, por extraña, porque no es nada convencional. Es de eso que llaman posmodernidad y a mí me gusta”.

La pata del escarabajo

 

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LLEGARON LOS REYES MAGOS

Como este año el día seis de enero estaremos muy lejos (en las Seychelles o en Tomelloso), hemos pedido a los Reyes Magos que anticipen la entrega de regalos en nuestro cuartel. De ese modo, además, nuestros chicos y chicas tienen todas las vacaciones de navidad para disfrutar de sus juguetes.

Los Reyes Magos han traído:

A Elvirita Navarro: la cartilla Rubio de escritura. Decía el domingoque fue la última de la clase en aprender a leer. Ahora lo entendemos todo. Tranquila, Elvira, poco a poco. Ya verás, lo conseguirás.

 

A Ymelda Navajo, directora de La esfera de los libros: una bandera inconstitucional para decorar su despacho.

 

A Carmen Posadas, la escritora, tímida y retraída ella: un clásico de los libros de autoayuda: Cómo ganar amigos de Dale Carnegie. Entendemos que si Carmen se abrirse un poco a las relaciones sociales (aunque le cueste) vendría bien para dar a conocer la magnífica prosa de esta autora, la Virginia Woolf del castellano.

 

Para Alberto Olmos, claro, El arte de la prudencia de Baltasar Gracián.

 

 

Para Antonio J. Rodriguez, alias Ibrahim B. y novio de Luna Miguel, el único libro de autoayuda que escribió el novelista y dramaturgo Arthur Miller:  Mi chica es más famosa que yo, ¿qué puedo hacer? (ediciones Co.Do.Co. 2011).

 

Para don Jorge Herralde, de Anagrama, un curso básico de italiano. Para que desde Roma no intenten colarle como buenos autores infumables.

 

Para Claudio López-de Lamadrid, editor de Mondadori España,  las memorias de Carlos Barral. Tú sabes por qué, Claudio.

 

Para Patricio Pron un curso de guitarra por correspondencia. Para que lo dejes, Patricio. La música se te va dar, seguro, mejor que las letras.

 

Para Javier Marías, “the one”: El reino de la humildad de Juanma Roca (Alienta, grupo Planeta).

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