ONANISMO EN GRUPO

Hace treinta años conocí a las hermanas Jiménez: Conchita, Marta y María del Carmen. Nunca he conocido hermanas que se llevaran mejor. Para cada una de ellas las otras dos eran las mejores en todo. Si hablabas con Marta y le contabas que no sabías como terminar el jersey que estabas tejiendo, te decía: “déjame que llame a mi hermana María del Carmen porque ella de tejer sabe más que nadie”. Si en una reunión salía el asunto de cómo educar a los hijos, saltaba Conchita Jiménez y decía: “los niños mejor educados son los de mi hermana Marta, porque hay que ver lo buena madre que es mi hermana”. Las tres se casaron muy bien: un abogado, un ingeniero y un terrateniente. Hace poco me enteré de que cada uno de esos señores conoció primero a una Jiménez diferente de la que luego sería su esposa. Es decir: cuando una Jiménez encontraba un buen partido, se empeñaba en hacerle ver que su hermana (una de las otras dos) era la mujer ideal. Las hermanas Jiménez ya no me invitan a tomar el té. Echo de menos las pastitas de chocolate que hacía Marta, eran las mejores que he probado.

Me he acordado de las hermanas Jiménez al entrar hoy en el blog de Juan Soto Ivars. Lo visito poco porque lo actualiza de uvas a peras. Lo último era una entrada de marzo de 2010 y otra de septiembre de 2011. Pero con la publicación de su novela La conjetura de Perelman (Ediciones B, nov. 2011), en los últimos días ha metido un buen montón de nuevos “posts”. Todos, claro, relativos a la promoción de su libro. Entrevistas, reseñas y eso. Lo de siempre. Lo que sí llama la atención es que todo lo que se escribe sobre Soto Ivars viene firmado por Sergi Bellver o por Manuel Astur. ¿Recuerdan lo de la nueva generación llamada Nuevo Drama que tan bien retrató el amigo Tongoy? Pues sus artífices eran estos tres chicos. Les dejo algunas muestras de una nueva técnica de marketing que en la universidad de Arkansas han bautizado como: Onanismo En Grupo (OEG).

El lunes 5 de diciembre Manuel Astur entrevista a Soto Ivars para la revista Vice.

Empieza así la cosa:

Esos dos últimos años, el secreto a voces en Barcelona ha sido que un joven rubio y guapín iba a poner patas arriba la industria de la literatura del país con su novela de debut. Aunque es cierto que la mayoría de las veces era el propio escritor quien se dedicaba a pregonar el secreto, se quedó con todo el mundo cuando, tras seis meses de retiro espiritual en Murcia, Soto volvió anunciando que había escrito un thriller y que Ediciónes B lo iba a sacar. Ha sido como un gran corte de mangas a las editoriales indie…

¿Corte de mangas a las editoriales independientes?

El 30 de noviembre Sergi Bellver dice sobre Soto Ivars en la revista Tiempo:

En la red social Soto es un personaje popular, irreverente e ingenioso, un agente dispuesto a sembrar el mundo de confusión, pero del teclado de su ordenador salen también artículos brillantes para revistas como esta y, sobre todo, textos como el que acaba de publicarle Ediciones B. Un debut narrativo por todo lo alto con el que Soto Ivars revela una voz sorprendente y honesta, la de un escritor dispuesto a enviar vibraciones a través de la industria del libro y en el cara a cara de la lectura, igual que una página salvaje de Facebook puede agitar la red o una buena novela puede y debe agarrar al lector por las solapas.

Que digo yo que para cuando salgan las novelas de Astur y Bellver, que por suerte o por desgracia están al caer, podrían ahorrarse el esfuerzo y el papel: los arbolitos del Amazonas, ya saben. Que nos guardamos lo publicado ahora y le cambiamos los nombres: donde ponga “Soto Ivars” ponemos “Astur” o “Bellver”. ¿Ok?

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LO PEOR DEL AÑO 2011

Ha sido un año horrible. Estarán de acuerdo conmigo.

Lo peor:

10.- Los enamoramientos de Javier Marías. (Alfaguara, 2011)

9.- Lo de Agustín Fernández Mallo y la Kodama.

8.- La consolidación de Luna Miguel como “fenómeno” literario. Prepárense porque ahora trabaja en Mondadori como becaria. En breve: “Fresy Cool” de su novio.

7.- El mal ojo  editorial de Mondadori España para encontrar nuevos escritores.

6.- Los días más felices de Rodrigo Hasbun (Duomo, 2011)

5.- La “Chick-lit” a la española.

4.- Los críticos literarios de EL CULTURAL. Ejemplo 1 y ejemplo 2.

3.- Formas de volver a casa de Alejandro Zambra. (Anagrama, 2011)

2.- Ejército Enemigo de Alberto Olmos (Mondadori, 2011)

1.- Los artículos de Patricio Pron.

Nota: Esto va de menos malo a peor. Pero tampoco importa mucho el orden.

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JORGE VERSTRYNGE: Pasado y presente

News Photo: February 1981 Spain IV National Congress of AP…

Manuel Fraga Iribarne y Jorge Verstrynge en el congreso nacional de Alianza Popular (AP), antiguo nombre del Partido Popular (Febrero de 1981).

 

Jorge Verstrynge (diciembre de 2011)

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“ALI” BARBA y los 21 ladrones. 2ª parte (y última)

El relato de Santiago Roncagliolo (Peru, 1975), en otra antología más apañada, mejor rodeado, no hubiera destacado. Pero en esta selección que Duomo editorial ha hecho de los mejores narradores jóvenes en español, el cuento que se incluye de Roncagliolo es el único que se puede leer sin avergonzarse. El resto son malos o muy malos. Vamos uno por uno y siguiendo el orden que ocupan en el libro. Lord Hamilton tenía razón.

1.- Lucía Puenzo (Argentina, 1976)

Lucía es una buena cineasta, pero como escritora deja mucho que desear. Se presenta en esto de los Granta con un relato sobre lo que fue uno de aquellos cursos que García Marquez impartía en la Escuela de cine San Antonio de Baños en Cuba. Puenzo podía haber hecho un buen artículo periodístico pero la fastidia intentando hacer algo parecido a lo que hizo Pedro Juan Gutiérrez en Trilogía sucia de La Habana. (De hecho, cita el título). Por eso, además de paseos por la ciudad, discotecas y sudor, encontramos un onanista en plena proyección cinematográfica y una brasileña asesinada al final del relato. Todo sin explicar, todo como caído del cielo. Además, hay errores de principiante: si estamos en el cine, con las luces apagadas, no se puede ver lo que contiene la mochila del que está al lado de una, haciéndose una… ya me entienden.

2.- Carlos Yushimito (Peru, 1977)

No recuerdo nada del relato de este chico, y eso que lo leí hace dos días. Recurro a mis notas: “no se entiende nada, intenta trabajar tanto la forma que la historia se hace muy enrevesada y no hay manera de enterarse de que va.”

Un ejemplo:

El tiempo aquí no es más que una cicatriz que se cierra rápido, Kunigami: dentro de poco, él mismo será nada más que parte del paisaje, de esa tierra seca que se quedara de nuevo quieta en el suelo, apisonada, domesticada, hasta que algo más la despierte. Y hoy es martes dieciséis de junio, su mano tiembla al escribirlo: martes, 16 de junio. Así al menos quedará un registro del movimiento que lo ha traído hasta acá, la mano subiendo con él, escribiendo, equilibrándose.

Carlitos, hijo: si no tienes nada que contar, haces un poco de deporte o te das un paseo con la novia. Pero no fastidies, tú.

3.- Oliverio Coelho (Argentina, 1977)

“Un hombre llamado lobo” es un fragmento de una futura novela.  Coelho carga las tintas artificialmente en frases sueltas con la intención (adivino) de dar intensidad al relato. Lo malo es que luego el contraste entre esas frases y el resto de la narración denuncian muchas carencias. La narración no tiene la fuerza que pretenden las frases:

Frases sueltas de Oliverio:

1.Lobo tenía en la cara el miedo de alguien que vivió algo terrible.

2.Como si todas las fuerzas ancestrales que moran en un hombre, de repente y al mismo tiempo, lo sumergieran en una interioridad criminal.

Oliverio, rico: no he podido dormir esta noche. Tus frases son de tal profundidad (“fuerzas ancestrales” guau) que «me se» ponen los pelos como escarpias solo de pensar en ellas.

De verdad. Lo que hay que soportar.

4.- Rodrigo Hasbun (Bolivia, 1981)

Párrafos que no tienen nada que ver unos con otros. Trozos de lo que podrían ser (me imagino, por agarrarme a algo) apuntes en un cuaderno. Me huele esto a chaval que quiere escribir de forma moderna. Y eso no estaría mal si el lector encontrara alguna historia, algún personaje, algo. No me extraña que Alberto Olmos le diera la máxima puntuación (5 tinteros) cuando reseño su último libro (con Duomo) en el Qué Leer de noviembre.

Ejemplo de un suelto en medio de la ¿narración?:

    todo lo demás. La piel suave. como tiene recortado el pubis. el sabor de su sexo. es dulce casi siempre. pero también me gusta las otras veces.

Lo de no poner mayúsculas es cosa de esta chico, Hasbun,  que tan bien escribe. Me fastidia porque el procesador de textos me las pone de forma automática y debo volver a poner la minúscula. Hay que ver el trabajo que dan los jóvenes escritores.

5.- Albero Olmos (España, 1975)

El relato de Olmos ya lo comentamos hace unos meses. No pinchen en el enlace, yo se lo resumo: muy malo.

6.- Samantha Schweblin (Argentina, 1978)

Seis mujeres depilan las piernas de otra. Esta, a los 10 años de edad, conoce un pescador que no es su padre. Luego esa niña se cae de la bici y un niño le ayuda a levantarse. Cuando tiene 20 años consigue trabajo. Ese curro consiste en dejarse depilar las piernas. Hay una asistenta que recoge los pelos arrancados en bolsitas. A esa asistenta su padre le manda libros con lustraciones de peces: uno de ellos el Olinguiris (que da título al relato). La asistenta escribía poesías sobre peces y un día se va a la ciudad y encuentra trabajo en una tintorería [En este momento del relato me propuse llegar como fuera al final, tenía que ocurrir algo, tantos ¿símbolos? tenían que acabar en algo] De golpe aparecen dos libros de peces idénticos pero no se sabe por qué. Al final la asistenta y la clienta se miran. La segunda llora y la primera se acuerda de las láminas de peces. Punto y final. Se lo juro. Nada más. No pasa nada. Una de tres: o yo soy idiota (muy probable), o el alcohol me ha derretidos las neuronas, o Samantha Schweblin tiene mucha jeta.

7.- Andrés Neuman (Argentina, 1977)

Neuman presenta tres relatos cortitos. En el primero (4 páginas) el protagonista se beneficia a una ex monja. Intenta ser gracioso, el cuento, pero no lo consigue. El segundo (2 páginas) una brevísima historia de escritores. Tan breve que no sé lo que quiere contar. En el tercero (3 páginas) un hombre ingresa a su madre en el hospital. Este tercer relato solo contiene 3 frases felices, nada más:

1.Más de una vez he echado en falta a Dios al entrar o salir de un hospital.

2.La sencilla posibilidad de la muerte nos exprime de tal forma que seríamos capaces de perder cualquiera de nuestros principios.

3.La cercanía de la muerte nos vuelve atentos, afines al mundo.

Muy bien, Andrés. ¿Y qué más? Esas frases las apuntas en tu diario y quedan tan requetebién. Pero no me quieras vender como relato lo que no es más que tres frases acompañadas de paja hasta rellenar dos cuartillas.

8.- Sonia Hernández (España, 1976)

Se ha construido un muro con una puerta que permanece cerrada. Al otro lado del muro se oyen gritos que no parecen humanos. El resto no lo he entendido. O es muy profundo y yo muy simple, o na de na. Si lo hubiera firmado Patricio Pron, seguro que había en este relato una evocación de la dictadura de Pinochet, o algo así. Peor siendo de Sonia ¿?

9.- Javier Montes (Madrid, 1976)

Ocho páginas para contar que el periódico ha encargado al protagonista escribir un artículo sobre el hotel Imperial. Cuando le dan habitación en dicho establecimiento encuentra una pareja practicando sexo con una película porno como inspiración. ¿Y? Pues nada más. No hay personajes, no hay historia. Se podría argumentar como defensa que esto no es un relato sino un fragmento de novela. Cuando ya se han leído muchas novelas, como es mi caso, bastan 14 páginas para detectar un mal narrador. Y Montes no sabe como se hace. Lo de escribir, digo.

10.- Andrés Barba (España, 1975). Comentado ayer con detalle

11.- Pola Oloixarac (Argentina, 1977) Después de lo escrito sobre Pola en Bolmangani, ya está todo dicho.

12.- Federico Falco (Argentina, 1977)

Hasta el final de este relato tuve confianza en que algo tremendo iba a pasar: o la protagonista agarraba una moto sierra y, cual enajenado de La Matanza de Texas, se cargaba a los mormones o estos eran homosexuales y sadomasoquistas… Pero, nada de nada.

Cuqui quiere ser modelo de alta costura pero no da la talla. Aparecen dos predicadores mormones en la ciudad y Cuqui se enamora de uno de ellos. Al final los mormones se marchan y Cuqui se queda. Punto. La prosa de Falco es como la de aquellas redacciones que los niños de 12 años presentaban a su profesora junto con una manzana roja y brillante.

Si esto no fuera un relato, sino parte de una novela, podría uno pensar que se trata de una burla muy irónica y que al final, novela adelante, se descubrirá el pastel y, entonces, o nos reiremos mucho o pensaremos: qué inteligente es el autor. Pero es un relato, con su principio y su final. ¡Dios!

13.-  Santiago Roncagliolo (Perú, 1975)

Roncagliolo tiene oficio y se nota. Su personaje, Carlitos, es verosímil. Sabemos por qué Carlitos es así (el autor nos da datos) y encontramos en Carlitos rasgos de gente que conocemos. Un relato entretenido el de Roncagliolo. Pero tampoco para tirar cohetes ¿eh?

14.-  Pablo Gutiérrez (España, 1978) Nota importante: este autor es premio Tormenta en un vaso. ¡Guau, Guau, Guau. Impresionante, Pablo!

Un jugador de baloncesto veterano ha matado accidentalmente, en el transcurso de un partido, a un jugador del equipo contrario. Gutiérrez se ha aprendido cuatro términos del argot del baloncesto y los suelta sin entender del todo de qué va este deporte. La intención, creo, del autor es hacernos ver/leer lo que pasa por la cabeza de este jugador. Pero no lo consigue. Si quieren leer algo bueno sobre baloncesto pinchen aquí.

15.- Matías Néspolo (Argentina, 1975)

“La hoguera y el tablero” es un fragmento de su próxima novela. Un tal Tano quema unos papeles en la orilla (una orilla cualquiera, oiga) y luego se dirige a la cabaña del negro Brizuela. En ella encuentra una chica de muy buen ver que lo llama «Roberto». Tano piensa que lo confunde pero le sigue el juego (“Ella era una concheta y ese Roberto se la cogía”, gracias, Matías, por aclararme lo que eres incapaz de describir con tu prosa). Abandono la lectura en la página 10 porque no me interesa nada lo que le va a ocurrir a los ¿personajes? ¿personajes, qué personajes?

16.- Antonio Ortuño (México, 1976)

Es un cuento rarito, este. O eso percibo en las tres primeras páginas, que son las únicas que leo. Ya me he metido 250 páginas de esta “antología”. Además, se me ha terminado la ginebra. Puede que este relato sea la octava maravilla del mundo pero, lo siento, me lo voy a perder. No consigo entrar en la historia. No puedo más. ¡Socorro!

17.- Andrés Felipe Solano (Colombia, 1977)

Este chico necesita terapia. Su fijación con el pene tiene un nombre.

El hermano mayor había leído en un libro alquilado en la biblioteca del colegio sobre la ley judía que ordenaba que los prepucios de los niños circundados debían ser quemados como parte del rito.

(2 párrafos después)

En el baño se apresuró a escoger el orinal más alejado. (…) Antes de dejar caer el chorro tibio vio entrar al padre de las gemelas…

(1 párrafo después)

   A pesar de que el hombre se hzo en la esquina opuesta, al hermano mayor le fue imposible aliviar su vejiga….que pensara que había escogido el rincón más oscuro del baño para masturbarse.

(150 palabras después)

   El tipo seguía vertiendo un chorro largo como si hubiera tomado una docena de cervezas.

No tengo nada más que añadir.

18.- Alejandro Zambra (Chile, 1975)

De Zambra se recogen las primeras páginas de su novela Formas de volver a casa (Anagrama, 2011) que ya reseñamos en este blog aquí y aquí. Lo de Zambra no desentona.

19.- Andrés Ressia Colino (Uruguay, 1977)

Un padre interroga al amigo de su hija sobre las drogas que esta se está metiendo. El chico termina confesando (cocaína) y entonces el padre le dice que eso que consumen es normalmente mierda y que deben tener cuidado y comprar solo la de buena calidad. Para que lo entienda le da a probar su propia coca.

Así termina el relato:

-Toma, probá esto y vas a ver. Estas cosas se están perdiendo, y cuando desaparezcan definitivamente, entonces sí; entonces este mundo será una sola escoria, y la humanidad se matará entre sí por carroña.

Si un escritor nos quiere contar la historia de un padre de ese estilo, necesita trabajarse bien, muy bien, el personaje. Si no lo hace, como es el caso de Ressia, queda algo ridículo, como lo que acaban de leer.

No se vayan, aún hay más: Por el camino, y sin tener nada que ver con la historia, Ressia mete, así sin avisar, un penal con presos políticos torturados. El autor es muy listo y sabe que estas cosas tocan la campanilla progre del subconsciente de los editores. Te hemos pillado, pillín.

20.- Elvira Navarro (España, 1978)

¿Recuerdan aquellas películas que hace 20 años nos parecían el colmo de la modernidad y que hoy, con más experiencia en detectar fraudes, sabemos que son basura?

Algo así eran esas pelis ¿recuerdan?:

Primer plano: la chica ríe. Segundo plano: la chica llora. Tercer plano: el chico se masturba. Y todo sin sonido. Se acuerdan ¿verdad?

Pues eso escribe -igualito- Elvira.

Después de leer todas las novelas de Andrés Barba y de descifrar su truco (complicadísimo, oiga), me he dado cuenta de que Elvira ha leído las cosas estas de Barba. Sus adolescentes traviesas son marca Barba. Os he pillao con el carrito del helao.

21.- Patricio Pron (Argentina, 1975)

De lo de Patricio solo he leído el primer párrafo. Ya está bien. No pierdo más tiempo con este chico. Estoy harta. Les copio el principio de su relato y díganme ustedes si les apetece seguir leyendo:

01.Unos años atrás, cuando yo era joven y no había leído aun a Sigfried Lenz ni a Arno Schmidt –y, por el caso, tampoco a Kurt Tucholsky, a Karl Valentin o a Georg C. Lichtenberg; más aún, todavía no había leído a Jakob van Hoddis, a Kurt Schwitters o a Georg Heym, al desafortunado y triste Georg Heym- y pese a todo quería convertirme en escritor, viví bajo el escritor argentino vivo.

(Lo he repasado para no errar en ningún nombre). Les aclaro que todos los nombres son reales. Con lo que peor. Harta me tienes, Patricio.

22.- Carlos Labbe (Chile, 1977)

Carlos Labbe es un escritor moderno. Y si usted no entiende lo que escribe, entonces, usted es un antiguo y un inculto. Que lo sepa.

Un ejemplo de la prosa se Labbe:

Albur, el videojuego

Segundo nivel, quinta etapa: los cuerpos.

La distorsión del agua nos deja notar apenas que esos cuerpos no son esqueletos, sino masas de carne vestida, ojos abiertos, ojos cerrados, pelo largo y blanco, manos crispadas hacia adelante, uñas rotas de quien incluso en la movilidad intenta defenderse. La piel de ellos ha sido cubierta por las algas barrosas, se apilan y se confunden entre los restos de latón oxidado, plástico, basura, madera destruida por las corrientes y convertida en material blando como todo en el fondo del lago.

Labbe es tan moderno que ha escrito «una novela hipertextual», o eso dice la presentación que en la antología se hace de este «escritor».

 Agustín Fernández Mallo está preparando la traducción de los textos de Labbe al castellano. Gracias, Agustín.

Agustín: ¿qué es una «novela hipertextual»?

Esto es todo, amigos.

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“ALI” BARBA y los 21 ladrones. 1ª parte

He recibido una carta de mi querido Lord Hamilton of East Stafford, (Johnnie para los amigos). Lord Hamilton y yo tuvimos un asuntillo en  el verano de 1977 que, modestia aparte y según él me confesó, le hizo replantearse su orientación sexual. Hoy reparte su tiempo entre la cámara de los lores del parlamento británico y la cátedra de literatura moderna de la Universidad de Oxford. Dentro del sobre he encontrado una fotocopia de la portada del número de Granta dedicado a los mejores narradores jóvenes en Español y una tarjeta de visita de Lord Hamilton con el siguiente texto: “What the hell is this” (“qué demonios es esto”). Herida en mi patriotismo (mi patria es el castellano) y con el deseo de demostrar a mi viejo amigo que está equivocado, he gastado 16 euros (¡16€! señorita Valeria Miles, ¡16€!) y he leído todos los relatos, o fragmentos de novelas, de los “mejores” escritores jóvenes en castellano. Con todo el dolor de mi corazón he tenido, finalmente, que reconocer a ese hijo de la gran Bretaña que tenía razón. ¡Qué vergüenza!

La primera en la frente

La introducción -firmada por Aurelio Major y Valeria Miles, pero redactada por el primero- es de juzgado de guardia. ¿Cómo se atreven a insinuar que estos mocosos iletrados están en el camino para llegar a ser como los grandes  escritores latinoamericanos?:

Esta es una selección de autores, no de obras sueltas, y nos parece que todos están aún por publicar sus mejores libros. Sirva de contraste constatar que Cabrera Infante, Fuentes, Vargas Llosa, Donoso o Juan Goytisolo habían escrito alguna de sus obras fundamentales al cumplir los treinta y cinco años de edad, pero no así Saer o Benet, que las escribieron después.

¿“Sirva de contraste”? Pero, ¿esto qué es? Pues no les queda –en el mejor de los casos- poco por andar a estos chicos para llegar donde los maestros. Y digo en el mejor de los casos, porque, después de lo leído, dudo mucho que alguno llegue a algún sitio.

En esta “antología” se incluyen las obras de 22 “narradores” (menores de 35 años) en castellano. Hay 8 argentinos, 6 españoles, 2 peruanos, 2 chilenos, 1 colombiano, 1 uruguayo, 1 boliviano y 1 mejicano.

«What the hell is this»

¿Barba en Granta?

Me ha llamado mucho la atención encontrar el nombre de Alí Barba, digo, de Andrés Barba entre los jóvenes autores de Granta. Habiendo publicado ya cinco novelas, un ensayo y un libro de relatos en Anagrama, entiendo yo que este chico, a pesar de haber nacido en 1975, debería estar ya en otras cosas y no en una recopilación de escritores que acaban de empezar. Pero, bueno: por algo será ¿no?

De Barba se incluye El diluvio tras nosotros, un trozo de “una novela en curso”. Lo he leído y me he cabreado. ¡Ya está bien, Andrés! Esta vez Barba elige como gancho una actriz porno recauchutada que cuando la dejan de llamar para hacer películas, y obsesionada por la cirugía, se prostituye con la intención de  juntar dinero para la próxima operación. Otra vez el mismo truco y la misma decepción, Andrés.

Yo había leído las dos primeras novelas de Barba en Anagrama (2001 y 2004). Me dejaron buen sabor de boca, entendí que aquel chico prometía, pero luego debí perder el interés porque, de hecho, no leí las siguientes. Una cosa sí hay que decir: Barba, con 10 años más, está aún más guapo.

Intrigada por la fama que en algunos círculos ha adquirido este autor y en cumplimiento de mi deber como salvadora del libro, he leído de un tirón las cinco novelas que Barba ha editado con Anagrama. Ha sido duro pero ha valido la pena. Leídas todas juntas (898 páginas) se ve con toda claridad el truco de Barba.

La receta de “Ali” Barba

Es muy sencillo: 1.- nuestro autor elige un asunto escabroso que provoque, casi de forma automática, el morbo de los lectores. Prostitución en “La hermana de Katia”, Alzheimer en “Ahora tocad música de baile”, sexo y retraso mental en “Versiones de Teresa”,  crueldad infantil en “Las manos pequeñas” y violación de una retrasada mental en “Agosto, octubre”. 2.-  se hacen descripciones explícitas relativas al asunto elegido y 3.- Se aderezan esas descripciones con frases ingeniosas que suenen bien tipo: “Tampoco nosotras sabíamos qué hacer con nuestro amor, esa cosa pesada” (Pág. 35 de “Las Manos pequeñas” Anagrama 2008) o “un miedo sumiso y lastimoso, como la angustia frágil de romper alguna cosa” (Pág. 153 de “Versiones de Teresa” Anagrama 2006). Ya está. En las novelas de Barba no hay nada más. Ingredientes naturales y poca elaboración. Todo muy sano y muy fácil de cocinar.

Ingredientes básicos

Les copio a continuación 5 ejemplos (uno por novela) de las descripciones explícitas de asuntos escabrosos que son el eje de las novelas de Barba:

Pág. 167 de La hermana de Katia (Anagrama, 2001). Asunto: Prostitución.

   Habían entrado las dos en el cuarto de estar; Katia diciendo aquello y ella dándole la espalda. Cuando se volvió le vio en los ojos un brillo extraño, a medio camino entre la locura desquiciada y el dolor.

   “¿Quiere ver usted lo bien que la chupo?”

Parecía que iba a llorar pero no lloró, tenía en las pupilas una especie de película de cristal que daba a sus ojos una gelidez imposible y aunque todavía se pudiera ver, bajo aquello, su bonito color de siempre, el gesto contraído de la cara los hacía más fríos, casi inhumanos.

   “No, no quiero ver lo bien que la chupas”.

   “Oh, pues es una lástima, los hay que viajan desde Italia solo para una mamadita…”

Pág. 130 de Ahora tocad música de baile (Anagrama, 2004). Asunto: Alzheimer.

…la realidad de mis manos resbalando hasta la superficie convexa de tus nalgas, del recuerdo de mis manos abriéndote las piernas, el cuerpo, la realidad de Inés, el recuerdo de mí retirando una mano humedecida de tu olor y llevando los dedos hasta la nariz para olerte,…

…éstos son los pechos de una mujer de setenta y dos años, míralos, qué dirá Dios de tus pechos, Inés, qué hará Dios con tu desnudez si ni siquiera tú la comprendes ya, ni te tapas, el otro día viniste del cuarto de baño con un trozo de mierda en la mano y me lo ofreciste como se ofrece un regalo, con un gesto en el rostro que trataba de imitar una sonrisa, las bragas colgando de un tobillo, arrastradas con el pie por toda la casa, diré tus bragas, Inés, habrá que limpiarlas, habrá que comprarte otras,….

Pág. 194 de Versiones de Teresa (Anagrama, 2006). Asunto: retraso mental y sexo. (Teresa es deficiente mental)

…Decidió bajarle los pantalones a Teresa (….) plantando la rodilla en tierra, como quien desnuda a una niña que quiere orinar al borde de una carretera, más temeroso de los otros que de sí mismo, protegía con su cuerpo una desnudez que no podía ser vista por cualquiera y, disponiéndose así, la temía a la vez, pues eran los otros, no él, quienes de pronto resultaban peligrosos para Teresa, quienes podían hacerle daño, malinterpretarla.

Sus manos también le asustaban, unas manos que ahora estaban frías, húmedas, que desabrocharon el botón y la cremallera del pantalón de Teresa con una torpeza inusual, una torpeza a la que ella no parecía responder, pues seguía absolutamente inmóvil.

Quieres, preguntó.

Pero no era una pregunta.

Desde algún lugar absurdamente alto la luz caía sobre ellos con perfecta inclinación.

Quieres, dijo.

Bajó el pantalón hasta los pies, junto con las bragas.

El cuerpo de Teresa se iluminó, tan blanco era, perdiendo hasta su feminidad.

El sexo, blando, de un marrón pardo y amarillento, brillaba en el centro como una herida.

(…)

Fue él entonces quien se bajó los pantalones ante ella.

Una erección de la que casi no se había apercibido hasta aquel momento surgió como una desesperada, saltando desde su desnudez hasta la otra.

(…)

Se sintió entrar en ella como si ningún movimiento hubiese sido necesario, como si ni siquiera el leve gesto de dolor de Teresa lo hubiera hecho palpable.

Pág. 82 de Las manos pequeñas (Anagrama 2008). Asunto: crueldad infantil. Marina tiene 7 años y acaba de ser ingresada en un orfanato.

“El juego es muy fácil”, repitió. Luego levantó la almohada y allí apareció una barra de labios, colorete, un lápiz de ojos. “Cada noche una de vosotras será una muñeca. Yo la pintaré y será una muñeca. Y nosotras la miraremos y jugaremos con ella. Ella será buena con nosotras y nosotras seremos buenas con ella.”

(….)

“La muñeca estará quieta y no podrá hablar. Será muy blanca y muy dulce y llevara puesto este vestido. Será como nosotras, pero en muñeca; ella sola no podrá vivir.”

(…)

“Hay que quitarle toda la ropa.”

“¿Las bragas también?”

“Sí, las bragas también. Y luego hay que ponerle este vestido, porque este es el vestido de la muñeca.”

(…)

Por eso un día robó un cuchillo del comedor y cuando llegó la noche dijo: “Ahora hay que ver la sangre de la muñeca con el cuchillo sagrado.”

(…)

Posó el cuchillo sobre la pierna. La muñeca tembló y se encogió en un respingo eléctrico. Lloró una única lágrima pesada. Gimió:

“¡Ay!”

Pág. 100 de Agosto, octubre (Anagrama, 2010). Asunto: violación de una retrasada mental, Marita, a manos de una pandilla.

   “Chúpame la polla, Marita, enséñales a todos estos lo bien que lo haces. Como el otro día, ¿te acuerdas?”

(…)

   “Te va a doler más si te pones así”, dice Rivero.

   Le quita las bragas.

(…)

Pablo gime al terminar y es Tejas el que se agacha. Se repite la operación, pero tarda mucho más esta vez. Marita, cada vea que alguien termina, se baja tímidamente la falda sin moverse.

Andrés Barba

Han dicho:

Mercedes Monmany: “Andrés Barba es un hijo de Henry James moderno con una capacidad rotunda y perfeccionada de elaborar extraños e inquietantes mundos interiores. Una complejidad que se vuelca sobre lo inasible e incomprensible de la condición humana puesta al límite de ella misma”.

Cuando le dieron el Premio Torrente Ballester de Narrativa se dijo: “hay una maestría psicológica en el tratamiento valiente y comprometido de un tema tan delicado”.

Casualidades: M. Monmany fue miembro del jurado que le otorgó el Torrente a Barba y del que ha hecho la «selección nacional» Granta.

Novelas buenas para el cine

La literatura –la buena- tiene algunas  ventajas sobre el mejor cine. En lo referente a la construcción de personajes desde el punto de vista psicológico, un buen libro siempre será más completo que la mejor de las películas. Una buena novela siempre se adentrará mejor en la espesura que un film. He leído todas las novelas de Barba y en ellas, repito, solo hay hechos escabrosos y frases felices. No hay una buena historia, no hay personajes y, desde luego, no hay profundización en la psique de personajes tan complicados, a priori, como los que utiliza.

Para un buen lector (no necesariamente morboso) es muy atractivo un libro que te promete el relato de cómo funciona la mente de una actriz porno que varias veces operada de estética se prostituye, o una vuelta por las interioridades mentales de un adolescente que viola a una retrasada. Pero en las novelas de Barba eso no se encuentra, y por eso decepcionan. Lo de Barba no pasa de ser un buen guion para el cine. Vuelvan a leer los extractos de más arriba e imagínense la película. A que la ven con facilidad. Las buenas novelas no se pueden llevar al cine, -siempre falla algo-, las de Barba están listas para ser filmadas.

¿Por qué, entonces,  dice eso Monmany?: ¿“elaborar extraños e inquietantes mundos interiores”? ¿Qué “mundos interiores”, Mercedes?

Nabokov y Dostoievski

Nabokov, con su novela Lolita, también se metió en un asunto escabroso como es la pederastia. Pero en el libro del ruso/americano no se contiene ni una descripción explícita del asunto. A Nabokov no la hacen falta. No las necesita porque su libro está lleno de la psicología de sus personajes. En Lolita puede uno adentrarse en la mente de un hombre que practica sexo con una menor. Barba, por desgracia, como no sabe describir a sus personajes en toda su complejidad mental, se tiene que servir del morbo para hacer atractivas sus novelas.

Las dos primeras novelas de Andrés eran un quiero y no puedo. Por eso tenían algo. Barba lo intentó. Las tres últimas son un sé que no puedo. Y Barba lo sabe porque ha leído a Dostoievski.

Pero, Barba es muy guapo

Pero eso sí: Andrés Barba es muy guapo. Y ahora, ya con 36 años, aún más.

Soy consciente de que después de leer esto unos cuantos viciosos se acercaran a la librería a comprar las novelas de Barba. De nada, señor Herralde. Pero espero que nadie vuelva a decir/escribir que Barba es un gran novelista que sabe desentrañar como nadie la psicología de personajes complicados. Que no lo vuelva a leer. ¿Oído?

Esto – lo siento- se ha alargado demasiado. Mañana les cuento mi opinión sobre el resto de la pandilla basura, perdón, de los grantas en castellano.

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SE ACABÓ EL CACHONDEO. Blogs literarios 3ª Parte (y última)

En 1984, después de haber sido arrestado por la policía de Nueva York, torturado por la policía brasileña y de haber intentado suicidarse en una cárcel de Italia, el mafioso Tommaso Buscetta (Palermo, Italia Julio 1928 – Nueva York, 2000)  “il capo dei due mondi” (el jefe de los dos mundos), desencantado con la Mafia, decidió contar lo que sabía al juez Giovanni Falcone.  Luego también colaboró con el juez Paolo Borsellino. Ambos jueces, además de dos de los hijos de Buscetta, fueron asesinados por la organización criminal siciliana. ¿Entienden ahora ustedes por qué las chicas de la Patrulla de Salvación no podemos revelar nuestros verdaderos nombres?

Tommaso Buscetta se convirtió en el “arrepentido” más famoso de la historia de la Mafia y sus informaciones permitieron realizar detenciones, en Italia y en América, que hicieron mucho daño a la Cosa Nostra. En 1992, después de los  asesinatos de los dos jueces, contó los vínculos entre la Mafia y la política italiana. Pero eso lo buscan ustedes, que a mí me empiezan a sudar las manos.

Hemos tardado seis meses, pero ya hemos encontrado a nuestro bloguero arrepentido. Se ha acogido al Protocolo de Testigos Protegidos (PTP) que contempla una serie de medidas, algunas de ellas secretas, claro: le hemos dado un nombre falso: Lector Agradecido, está en la cola de la seguridad social para la operación de cirugía estética (es tan feo que no ha sido difícil convencer al perito médico de que había sufrido un accidente) y en breve, cuando termine su colaboración con nosotras, la policía editorial, lo mandaremos a Tombuctú o a Manila para que inicie una nueva vida.

El proceso de arrepentimiento (1.- Examen de conciencia. 2.- Dolor de contrición. 3.- Propósito de enmienda. 4.- Decir los pecados y 5.- Cumplir la penitencia ¿recuerdan, pecadores?) no es fácil.

Cuando un bloguero ha pasado más de dos años elogiando a discreción libros y autores, dejarlo no es fácil. Como si fuera Metadona para un jonqui que se está quitando, hemos abierto para nuestro testigo protegido un blog (Lector Agradecido) y lo hemos sentado, con su ordenador, junto a Bilbaino Casas y el resto de la Co.Do.Co. En ese blog meterá algunas reseñas inocuas para, poco a poco, ir desenganchándose. No se preocupen, lo tenemos controlado.

Esta es la historia de Lector Agradecido, nuestro bloguero arrepentido:

Patrulla: ¿Cómo caíste en esto?

Lector Agradecido (L.A.): Pues mire, yo estudié Filosofía y Letras, pero no encontraba trabajo. Cuando mis padres me pillaron, a mis treinta años, metiendo mano a la criada, me echaron de casa. Lo poco que sacaba de camarero en bares de copas lo gastaba en pagar la pensión. Por eso tuve que idear una forma para conseguir libros de forma gratuita.

Patrulla: Entonces decidiste abrir un blog de “crítica” literaria ¿no es así?

L.A.: Pues sí, mire usted. A mí, la verdad, me gustan más los libros que leer. No sabe usted el gusto que da recibir en casa paquetes inmensos llenos de libros. Y todos por el morro.

Patrulla: Pero algo tendrías que hacer a cambio ¿no?

L.A.: Al principio me agobié. Intentaba leer todo lo que me mandaban desde las editoriales y hacer bien las reseñas. Elogiosas siempre, pero basadas en sólidos argumentos. Siempre se puede encontrar el lado bueno de un mal libro. Pero cuando me di cuenta de que en las editoriales se leían mis reseñas en diagonal (como ellos dicen) o, directamente, ni las miraban, me relajé.

Patrulla: Entonces, si no leías los libros ¿cómo hacías las reseñas?

L.A.: Comencé a utilizar un método de hacer reseñas inventado por mí y que bauticé como: “Método a la remanguillé”.

Patrulla: ¿Describe como es ese método?

L.A.: 1.-Me hice una planilla en Word con 20 frases de esa – sacadas de las sinopsis de otros libros- que no significan nada y son utilizables en todo tipo de reseña. Un ejemplo: “…son algunos de los temas que jalonan este relato apasionante que no dejará indiferente a ningún lector.” Con esa planilla, ya saben: copy/paste que te crió.

2.- Abría luego el libro por tres páginas elegidas al azar copiando tres breves fragmentos que intercalaba después con tres o cuatro frases de las mencionadas en el párrafo anterior.

3.- Como final de la reseña siempre metía algo un poco más elaborado. Tipo: “Ateniéndonos a esto, a lo literario, debo reseñar que el libro tiene un pensamiento de gran solvencia, extraordinaria fuerza, autenticidad y agresividad de ley, y ello disculpa algunos errores oportunos como, por ejemplo, la algo liosa resolución del misterio que se ha usado como macguffin de la novela. El envoltorio, quizás, presente algún defecto, pero el interior es realmente de calidad.”

En total: 20 minutos.

Aviso: Que nadie intente copiar mi método, porque lo tengo patentado.

Patrulla: ¿Y nadie se dio cuenta?

L.A.: En las editoriales, nadie. Pero alguna vez recibí comentarios de algunos de mis más de mil amigos en Blogger que se quejaban de la falta de coherencia de algunas de mis reseñas. La moderación de comentarios es muy útil para esos casos.

Patrulla: ¿Todas las editoriales te mandaban libro?

L. A.: Todas. Bueno, todas no. Anagrama, el B.O.E. y Tusquets nunca -aunque se lo he pedido repetidamente- me mandaron nada.

Patrulla: Cuéntanos por qué llegaste a estar tan enganchado.

L.A.: Hombre, no era solo recibir libros gratis. También era muy agradable el buen rollito que pillé en Twitter y facebook con algunos escritores. Es muy emocionante colgar en Twitter una reseña de un libro, por ejemplo, de Luis Vicente Mora, y que 5 minutos después, el mismísimo Luisvi te mande un «twit» dicendo:  ;-). Me encantan los famosos.

Patrulla: Gracias Lector Agradecido por tu sinceridad. Has contribuido a que el mundo del libro sea más limpio. Un consejo: si Bilbaino Casas, que va a estar sentado a tu lado en el cuartel mientras te buscamos un escondite, te manda un link a una página web, no lo abras.

Nuestro bloguero arrepentido, para matar la ansiedad, ya está trabajando. Les invitamos a su nuevo blog: Lector Agradecido.

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SE ACABÓ EL CACHONDEO Blogs literarios 2ª parte

Me van a perdonar ustedes a la sargento Margaret: ha vuelto a la priva, mayormente ginebra. Dice (esta es la última excusa) que odia tanto la navidad, que se ve incapaz de pasarla a palo seco.  Qué graciosa: a mí también me dan asco estas fiestas y sigo, con un par, sin esnifar pegamento. Soy Daphne, perdonen. Cuando la sargento se amorra a la botella, todo hay que decirlo, el cuartel es una balsa de aceite. Se vuelve mucho más simpática y nos reímos un montón. Pero, claro, nuestra misión se resiente. No hay que olvidar que seguimos en plena guerra y que la Patrulla de Salvación está luchando a brazo partido para salvar el libro. Por eso me van  permitir que sea yo la que tome las riendas de esto de los blogs literarios que ¡contenta me tienen!

Podemos entender  -si tenemos un día Teresa de Calcuta- que una revista como Qué Leer o los suplementos culturales de los periódicos sean complacientes y no se atrevan a señalar que libros, y por qué, son malos o malísimos. La vida de esas publicaciones –todos lo sabemos- depende de la publicidad y de la buena relación con las editoriales. Hay nóminas que pagar y bocas que alimentar. Pero que un blog, que no cuesta un duro, se arrastre como un perrito faldero ante las editoriales a cambio de 4 libros o de un minuto de fama, es un escándalo.

¿Se han parado a pensar por qué es casi imposible encontrar una mala reseña en blogs como  La tormenta en un vaso o El placer de la lectura?

La tormenta en un vaso fue fundado en 2006 por Care Santos. Hoy, esta escritora, continúa controlando el cotarro: es, como ella se ha puesto, “coordinadora de contenidos”. Care Santos es puro sistema. Estrella de la literatura juvenil, ha dado, hace poco, el salto a la literatura adulta y Planeta edita sus libros con unas portadas tan lujosas que parecen de un libro de Carmen Posadas. Además escribe artículos en la revista Mujer Hoy como La Super mami y…Si quieren saber más de la Santos, pinchen en su wiki -que se ha escrito ella- que yo me canso, oigan. Esto está siendo más duro que el seguimiento a Olmos.

En La Tormenta… se publica una reseña al día, y colaboran más de 80 escritores.  O eso dice la wiki (porque el blog La Tormenta… también tiene su página wiki, qué se creían.) En el cuartel leemos La Tormenta… casi todos los días y, una de dos, o el Alzheimer nos corroe las neuronas, o es cierto que no hemos visto una sola crítica dura entre las más de 1.000 reseñas que ya llevan publicadas.

Pero ¿Cómo va a criticar algo la Santos? Ya lo decía ella misma en una entrevista que Susana Martinez le hacía en Qué Leer en Julio de 2010:

P.- ¿Crees que el ser escritora te hace ser más amable como crítica y ser más comprensiva con el trabajo de los otros escritores?
R.- Sin duda, y también me carga con una enorme responsabilidad, que me pesa cada vez más. Intento dejar mis gustos a un lado, tener en cuenta ciertas características del autor —su edad, por ejemplo— y, sobre todo, utilizar mucho el sintagma “en mi opinión”. A pesar de todo, cada vez que expreso un juicio poco favorable sobre un libro me pregunto si no debería dejar la crítica. Por suerte, puedo elegir lo que critico, y suele ocurrir más bien lo contrario: me permito el lujo de recomendar buenos libros a quienes aún no los conocen.

Care, cariño: entonces déjalo. Concéntrate en tus libros y deja de confundir a los lectores con tus reseñas. Sin objetividad, ¿a dónde vas?

Les copio aquí la primera y la última frase de la más reciente reseña de Care Santos en La Tormenta… Libro: Yo confieso de Jaume Cabré (Destino, Grupo Planeta, 2011). Un dato: Care Santos también publica en Planeta.

El enamoramiento siempre es algo maravilloso. El que los lectores experimentamos de pronto hacia un autor, también. Reconozco que esta no será una reseña literaria al uso si comienzo proclamando mi enamoramiento rotundo y repentino hacia la obra de Jaume Cabré

(…)

En fin. A diferencia de otros afectados por el mal del amor, quien ama los libros puede compartir su pasión sin ser tildado de perverso. Eso es lo que hago, ni más ni menos: dejen de leer estas líneas y corran a la librería más próxima a buscar algo de Jaume Cabré. Mejor si pueden leerlo en catalán, aunque las traducciones al castellano son buenas y abundantes.
Y disculpen el tono imperioso y ligeramente febril. El amor, ya se sabe, es lo que tiene.

Aquí tienen una palangana virtual para vomitar.

El escritor Andrés Neuman, colaborador habitual de La Tormenta, hace unos días (29 de nov.) publicó en la Revista Ñ del periódico Clarín  una reseña sobre El prisionero del cielo (último libro, editado por Planeta, de Carlos Ruiz Zafón). En dicha reseña, Neuman, pasándose tres pueblos, ponía a parir al libro y al autor (pinchen en “una reseña”). ¿Hubiera aceptado Care Santos, auto proclamada “coordinadora de contenidos” del blog La Tormenta…, que dicha crítica saliese en el blog?

No. ¿Verdad que no, Care? Entonces, ¿por qué no lo dejas, guapa?

Continuara…

Luego, si me da tiempo, y si no, mañana, la tercera parte. Para el final de este repaso a los blogs literarios contamos con un bloguero arrepentido (acogido al Protocolo de Testigos Protegidos) que va a confesar y vamos a conocer todo sobre la mafia de los blogs.

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SE ACABÓ EL CACHONDEO Blogs literarios 1ª Parte

Leo en el blog de libros del Guardian (periódico británico), en un post editado por Alison Flood el 5 de diciembre (hace 2 días), que William Morrow, editorial norteamericana del grupo Harper Collins que publica a los escritores Neil Gaiman y a Michael Connelly, entre otros, ha mandado una carta a sus bloggers (a los que hacen reseñas de sus libros) poniéndolos firmes: se acabó el cachondeo.

Les dice entre otras lindezas –todo, eso sí, con mucha educación-:

“we will be tracking how many reviews we receive from you. If we notice that you request books but aren’t posting your comments or sending us the link, we may suspend your ability to receive review offers from us.»

Es decir: “vamos a hacer seguimiento de cuantas reseñas tuyas recibimos. Si vemos que habiendo pedido libros no los comentas en tu blog o no nos mandas el enlace, tendremos que suspender tu capacidad para que te ofrezcamos nuevas peticiones de reseñas (en inglés también da el rodeo) . Es decir: no te vamos a mandar más libros.

Además les dicen que las reseñas las deben publicar – o postear- en las dos semanas posteriores a la fecha de publicación del libro. Y no se atreven a insinuar que la crítica debe ser favorable, pero casi.

La blogosfera norteamericana está que trina (o twittea, que es lo mismo pero más moderno). Unos dicen que “no somos sus putas”. Otros, cabreados, se preguntan irónicamente  si la editorial se habrá atrevido a mandar esa misma carta al The New York Times.

Para leer la carta pinchar aquí.

 

Yo, después de leer esto, me hago algunas preguntas:

¿Cuántas editoriales españolas mandan libros, solicitados o no, a cambio de buenas reseñas?

¿Cuántos blogueros españoles hacen reseñas amigables para seguir recibiendo libros?

¿Cuántas editoriales españolas han dejado de mandar libros a algunos blogueros por una mala reseña?

En definitiva: ¿Cómo de grande es el MAMONEO que editoriales españolas y blogueros literarios se traen entre manos?

Esta vez no voy a dar nombres.

PD: En este mismo blog de libros del Guardian hay otro “post”, de 17 de noviembre, sobre lo aburridas y complacientes que son las reseñas literarias de los suplementos culturales en papel. Recomendado.

2 horas después:

La sargento no quiere dar nombres, pero yo, Daphne, si los voy a dar. Mañana les cuento.

Continuara…

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LA CORRESPONDENCIA DE SAUL BELLOW

    Las cartas de Saul Bellow fueron editadas (en sentido anglosajón) en 2010 por Benjamin Taylor. Recientemente, con traducción de Daniel Gascón, Alfabia las ha publicado en castellano.

   En el último número de la revista Letras Libres (ya disponible en versión digital) se pueden leer  algunas de las cartas del escritor norteaméricano y premio Nobel de 1976 a algunos amigos/as como  Martin Amis, Philip Roth, Werner Dannhauser, Cynthia Ozick, John Cheever y Midge Decter.

    El 30 de diciembre de 1990, desde Schomberg, Ontario (Canada) donde está situada la granja de los padres de Janis, su mujer, cuenta Bellow, en una carta a su buen amigo el escritor británico Martin Amís -después de comentar asuntos políticos (Perestroika, KGB…)- que ha tenido tres sueños:

La gente como nosotros debería abandonar la política y centrarse en los sueños. Me produce placer saber que aparecí recientemente en un sueño tuyo, positivamente. Recientemente he soñado:

Sueño 1: Identifico a Tolstói como conductor de una furgoneta blanca destartalada en la autopista. Pregunto al tipo al volante de su desmoronada furgoneta qué puede hacer para que su puerta floja deje de golpear el extremo de mi coche. Cuando se inclina hacia la derecha veo que no es otro que León Tolstói, con barba y todo. Me invita a seguirle, salir de la autopista e ir a una taberna y dice: “Quiero darte este frasco de arenque escabechado.” Añade: “Conocí a tu hermano.” Ante la mención de mi difunto hermano rompo en lágrimas.

Sueño 2: Un remedio secreto para una enfermedad mortal está inscrito en caracteres chinos en mi pene. Por esa razón mi vida está en peligro. Mi hijo Greg me oculta en un escondite californiano de los agentes de una compañía farmacéutica, etc.

Sueño 3: Me descubro en una biblioteca llena de obras maestras desconocidas de Henry James, Joseph Conrad y otros. Títulos que nunca he visto mencionados en ningún sitio. Conmocionado y alegre abro unvolumen de Conrad y leo varias páginas, frase tras frase tras frase en el mejor estilo del viejo, más brillante que nunca. “¿Por qué demonios nunca me han hablado de esto?”, pregunto. Algunos grupos nos lo han ocultado. Estoy indignado.

Dependo de estos acontecimientos-sueño para estabilizarme. O quizá para documentar mi desorden de una manera más completa.

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BELEN GOPEGUI E ISAAC ROSA, SÍ, PERO, ¿PATRICIO PRON y ELVIRA NAVARRO?

¿Qué hacen Patricio Pron y Elvira Navarro al lado de Belen Gopegui  e Isaac Rosa en un reportaje reciente en la revista Tiempo titulado: Literatura para cambiar el mundo?

Gopegui y Rosa, sí. Los otros dos, no.

Cuando Isaac Rosa, con más razón que un santo, dice:  “Si la literatura no se abre a la realidad, la realidad se meterá en la literatura. El escritor no puede encerrarse en su obra, no puede seguir escribiendo, como se escribe tanto ahora, novelas protagonizadas por escritores que hablan de su propia escritura” está denunciando –sí, Patricio, sí- lo que hacen “escritores” como Alejandro Zambra, o el mismo Patricio Pron, en sus novelas.

Cuando Gopegui dice: “Un ejemplo, mal ejemplo en este caso, serían los autores que han aceptado premios pactados como el Planeta, impostando inocencia”, está denunciando lo que sus compañeros de artículo hicieron aceptando el Premio Jaen de Novela (Patricio Pron en 2008 y Elvira Navarro en 2009).

Los escritores Isaac Rosa y Belén Gopegui están comprometidos con la sociedad y con sus libros intentan cambiarla. Elvira Navarro y Patricio Pron, ni una cosa ni la otra. Estos dos últimos ¿escritores? se apuntan a un bombardeo y si mañana hay que hacer un reportaje sobre, por ejemplo, la desaparición del lince en la sierra madrileña, no les extrañe si Patricio y Elvirita están allí, dando su opinión.

Por si lo quieren para reírse o para llorar, el PDF del reportaje.

Actualización 7 horas después. Hemos recibido (hace 5 minutos) en el cuartel un correo electrónico del escritor Isaac Rosa aclarando (ver comentarios) que cuando ganó en 2009 en premio Fundación Lara no se embolsó los 150.000 machacantes. Copiamos, a continuación, parte del correo de Rosa (el resto de su mensaje es íntimo/romántico y privado):

    «La peculiaridad del premio Fundación Lara (ya desaparecido) es que la dotación se la lleva la editorial, que debe destinar ese dinero a promoción del libro premiado. Sí, al final el autor se beneficia de la promo, qué duda cabe, pero no es lo mismo que llevarse 150.000 euros calentitos, que no fue el caso, y ni de lejos gané ese dinero con las ventas posteriores, como supondréis si echáis la cuenta de cuántos libros tendría que vender para algo así. Vamos, que creo que puedo presumir de seguir pasando limpio los controles antidoping.»

Aclarado queda.

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